Investigación
Recepción: 14 agosto 2024
Aprobación: 18 marzo 2025
Publicación: 02 mayo 2025

Resumen: La oralidad emerge como un proceso comunicativo e interactivo fundamental entre el individuo y la sociedad facilitando no solo la transmisión de ideas, sino también la transformación de la realidad social a través de la percepción, del pensamiento y de la experiencia. Este proyecto busca analizar el impacto de la oralidad ludificada, una estrategia que incorpora elementos del juego en la radio educativa para el desarrollo de la investigación formativa y el fortalecimiento de habilidades cognitivas, creativas y el aprendizaje en los estudiantes. La investigación, actualmente en curso, se basa en un enfoque cualitativo y utiliza entrevistas semiestructuradas para obtener una comprensión detallada de las experiencias de los participantes. Se ha observado que el proceso oral facilita la interacción social y enriquece la adquisición de experiencia y aprendizaje. La ludificación en la radio educativa hace que el aprendizaje sea más atractivo y participativo, promoviendo un entorno educativo más dinámico y efectivo. Este estudio subraya la importancia de la educación como un proceso colectivo y conjunto en el que la oralidad y la ludificación juegan papeles cruciales en la creación de experiencias educativas significativas y en la promoción de un aprendizaje más profundo y envolvente para la promoción de la investigación formativa en una educación para el futuro.
Palabras clave: Educación, Tradición oral, Investigación, Comunicación.
Abstract: Orality emerges as a fundamental communicative and interactive process between the individual and society, facilitating not only the transmission of ideas but also the transformation of social reality through perception, thought, and experience. This project aims to analyze the impact of gamified orality—an approach that incorporates elements of play into educational radio—as a strategy for fostering formative research and strengthening students’ cognitive and creative skills, as well as their learning processes. The ongoing research is based on a qualitative approach and employs semi-structured interviews to gain an in-depth understanding of participants’ experiences. Findings suggest that the oral process enhances social interaction and enriches both experience and learning acquisition. Gamification in educational radio makes learning more engaging and participatory, promoting a more dynamic and effective educational environment. This study highlights the importance of education as a collective and collaborative process in which orality and gamification play crucial roles in creating meaningful educational experiences and promoting deeper, more immersive learning as a foundation for formative research in education for the future.
Keywords: Education, Oral Tradition, Research, Communication.
Introducción
El proceso educativo, en lo que respecta a la evolución y al desarrollo, se convierte en un factor predominante en la vida humana. Sin embargo, en una sociedad mediática y digital, la educación enfrenta desafíos constantes para mantener su relevancia y su atractivo con el paso del tiempo y se expone a la necesidad de mantener una constante actualización. De hecho, la investigación educativa y el entorno académico requieren una transformación constante debido al avance de la ciencia, de la tecnología y a la innovación, así como al progreso de las habilidades para la resolución de problemas, de las habilidades para la vida, de la creatividad, del trabajo en equipo y de la motivación por un aprendizaje significativo; todo esto, teniendo en cuenta que cada contexto y territorio es diferente ante la transformación social y ante el impacto en los estudiantes, en los docentes y en la comunidad educativa.
En este sentido, la educación superior debe priorizar la formación de habilidades cognitivas, emocionales y sociales, lo que implica el desarrollo de destrezas para la producción, el uso y la expansión del conocimiento, el fortaleciendo de la cultura de la investigación en los entornos educativos y la promoción de una educación para la vida. Así, Barbachán et al. (2021) mencionan que es necesario reforzar las habilidades investigativas en los estudiantes como una herramienta fundamental para mejorar la enseñanza y el aprendizaje teniendo en cuenta que a través de la investigación formativa se fortalece el trabajo en equipo, la cooperación, el aprendizaje basado en pensamiento y la toma de decisiones, no solo académicas, sino personales.
De la misma manera, el enfoque del aprendizaje socioemocional proporciona empatía, regulación emocional y aceptación entre pares teniendo en cuenta que todo ello está asociado con un desarrollo positivo en el sujeto para la promoción del bienestar. Por esta razón, es necesario integrar esta herramienta en la educación teniendo en cuenta que Jones Schenk (2019) sostiene que los procesos cognitivos y emocionales están interrelacionados en el cerebro a través de la estructura de la corteza cerebral asociativa y del sistema límbico. En efecto, esto promueve en el estudiante la autoconciencia, el autocontrol, la conciencia social y la toma de decisiones.
Cabe señalar que cuando el ser humano nace accede a circuitos de comunicación de manera innata a través de la imitación y la interacción social, comenzando con gestos y continuando con el lenguaje; así, la oralidad ludificada se presenta como un innovador enfoque educativo que integra el aprendizaje con la comunicación oral revolucionando la forma en que los estudiantes interactúan con la información y el conocimiento.
Por lo tanto, la oralidad ludificada promueve la innovación científica mediante la interacción directa y significativa entre los participantes. Al emplear la ludificación, que capitaliza el atractivo del diálogo y las estrategias didácticas, se crea un entorno de aprendizaje dinámico y estimulante (Roa et al., 2014). El uso de la oralidad ludificada no solo contribuye a crear un entorno educativo estimulante y motivador, sino que también facilita la asimilación del conocimiento mediante un impacto social significativo y la participación. Así, Gardner (1987) sostiene que este enfoque permite que los estudiantes se involucren de manera más profunda tanto con el contenido como con sus compañeros, lo cual favorece un aprendizaje más colaborativo y enriquecedor.
La oralidad ludificada se basa en el diálogo, en la comunicación y en la experiencia para fomentar una interacción constante en el aula. Este enfoque promueve el reconocimiento de la diversidad y la formación multidireccional beneficiando tanto a estudiantes como a docentes. En consecuencia, a través del lenguaje se facilita el reconocimiento de la otredad, es decir, la comprensión y el respeto hacia el otro.
Al mismo tiempo, la ludificación se utiliza para incrementar el compromiso, la participación y la motivación de los estudiantes en el contexto de la investigación. Este método fomenta la narración, el diálogo y la producción de contenidos investigativos y analíticos (Camacho Martínez, 2022). Al ludificar el proceso de adquisición del conocimiento se busca hacer el aprendizaje más duradero, permitiendo a los estudiantes aprender de manera efectiva a través del entorno en el que se encuentran.
Sin embargo, Santander Salmon y Schreiber Parra (2022) señalan que la falta de motivación en el entorno educativo es un fenómeno genuino que afecta al sistema educativo y se atribuye a diversos factores, incluyendo la situación económica y el contexto en el que se encuentra el estudiante. Así, en el contexto de la presente investigación se ha observado que la carencia de motivación desempeña un papel crucial en el proceso de adquisición de conocimientos, el cual es una parte integral de los procesos de enseñanza y aprendizaje en el ámbito de la investigación formativa.
Dado que la motivación es un componente esencial en el ámbito educativo, Usán y Salavera (2018) refieren que la motivación implica una serie de interacciones complejas que son necesarias para alcanzar los objetivos educativos. Así se manifiesta que, en los estudiantes en el ámbito cognitivo al establecerse metas, creencias y valoraciones, en el componente afectivo ante las emociones, las actitudes y el autoconcepto, en la conducta y en los factores sociales a través de la interacción en el entorno educativo.
Considerando lo anterior, la motivación en los estudiantes tiene un impacto significativo en la transformación de sus actitudes y de sus enfoques hacia el aprendizaje. Cuando los alumnos están motivados, experimentan cambios positivos en la forma como abordan sus tareas y reflexionan sobre ellas. Desde la perspectiva del aprendizaje constructivista, es esencial crear un entorno lúdico que fomente la edificación de nuevos conocimientos. En este tipo de ambiente, dicen Sánchez et al. (2019), los estudiantes no solo pueden desarrollar habilidades a través del juego y de la exploración, sino que también pueden recibir un estímulo externo al participar en actividades competitivas que incentiven la creatividad y el esfuerzo.
De manera paralela, González et al. (2013) destacan que en el ámbito educativo existe una carencia en el reconocimiento de la importancia de la oralidad y de la comunicación, habilidades esenciales que abarcan la lectura, la escritura, el habla y la escucha, y que son fundamentales para todas las actividades humanas. Aunque estas competencias comunicativas son cruciales, la oralidad, según Arias Cortés (2017), es entendida como el acto de hablar y de escuchar, y es a menudo considerada una habilidad "natural" para los seres humanos y en constante desarrollo a lo largo de la vida, por lo cual recibe una atención significativamente menor por parte de las instituciones educativas y universitarias.
Ciertamente, en lugar de dedicar esfuerzos a fortalecer estas habilidades, las instituciones tienden a centrarse en la evaluación y en los resultados académicos relegando la mejora de la comunicación oral a un segundo plano. Esta tendencia limita el desarrollo integral de los estudiantes, quienes podrían beneficiarse enormemente de un enfoque más equilibrado que incluya una atención adecuada a la oralidad y a las competencias comunicativas en general.
Además, Morreale et al. (2017) sostienen que existe una falta de atención adecuada a la enseñanza de la comunicación oral en las universidades, lo que lleva a una baja competencia comunicativa entre los estudiantes teniendo en cuenta que la capacidad de comunicarse eficazmente mejora la confianza en uno mismo y permite un mayor control sobre la vida personal y profesional.
Considerando los modos de aprendizaje del sujeto, es necesario discurrir el funcionamiento del cerebro, así: la sincronización neuronal entre el docente y el estudiante, conocida como acoplamiento neural, es crucial para la comunicación efectiva durante la enseñanza. Estudios han demostrado que cuando el cerebro del estudiante refleja el del docente, se mejora el aprendizaje. En efecto, Nguyen et al. (2022) establecen que este acoplamiento se observa en regiones del cerebro como la corteza sensorial, el surco temporal superior y áreas de nivel superior como la corteza medial posterior y el lóbulo parietal superior. Además, la relación entre la sincronización y el aprendizaje esta influenciada por el estilo y el modo de interacción.
Desde esta perspectiva, González et al. (2013) observaron que, en todos los niveles educativos, los educadores suelen exigir a sus estudiantes la elaboración de informes tanto escritos como orales. No obstante, en este proceso a menudo se omite una etapa crucial: la reflexión crítica, la evaluación, la ponderación y el análisis de las lecturas realizadas por los estudiantes.
En línea con esta observación, Cruzado Saldaña (2022) argumenta que esta omisión representa un obstáculo para el desarrollo autónomo del aprendizaje y la formación continua, de donde se infiere que la ausencia de una co-construcción del conocimiento, de un enfoque que promueva el aprendizaje colectivo entre estudiantes, docentes y comunidad educativa limita, la capacidad de los alumnos para involucrarse plenamente en el proceso de aprendizaje. En lugar de fomentar un conocimiento colaborativo y dinámico, se perpetúa un enfoque que favorece la acumulación pasiva de información reduciendo así la efectividad del proceso educativo y el desarrollo integral de los estudiantes.
Asimismo, Ryan y Deci (2000) postulan que las prácticas tradicionales educativas obstaculizan la autonomía del estudiante reduciendo la creatividad y la motivación intrínseca y afectando negativamente su bienestar y su capacidad para la toma de decisiones. Además, Olivero y Medina (2022), en su comparación del modelo tradicional con las metodologías activas, infiere que las aulas tradicionales, centradas en el control y en la evaluación rígida, disminuyen el compromiso y la capacidad para visualizar los proyectos de vida en los estudiantes.
En este contexto, Pástor et al. (2020) destacan que uno de los problemas fundamentales radica en la relación entre el nivel de conocimiento del estudiante y su capacidad investigativa. La adquisición de estas habilidades no depende únicamente del programa de estudios, sino que también recae en el estudiante y en su proceso autodidáctico. Por lo tanto, es esencial implementar estrategias que fomenten el diseño, la estructuración y la transmisión del conocimiento mediante la ludificación. Al integrar elementos lúdicos en el aprendizaje, el estudiante se ve incentivado por estímulos que captan su atención y mantienen su interés. Además, Robinson (2011) sostiene que la falta de espacios para la creatividad en las aulas tradicionales dificulta que los estudiantes adquieran motivación para actividades investigativas.
Es crucial destacar que, en el ámbito educativo es necesario revisar y actualizar el paradigma de implementación, es decir, situar la enseñanza y el aprendizaje en una dinámica cooperativa entre docentes y estudiantes para lograr resultados significativos a través del proceso educativo (Zapata Ros, 1997). En este sentido, el uso de la comunicación oral y la interacción comunicativa pueden ofrecer un entorno lúdico que fomente la participación de los estudiantes y promueva el trabajo en equipo para la adquisición de conocimientos.
Desde esta perspectiva, la educación, sin el componente lúdico, corre el riesgo de desincentivar la interacción y el aprendizaje comunicativo. En efecto, Calderón Cortés (2020) sostiene que la escasa implementación de estas estrategias en la educación superior priva a los estudiantes de oportunidades para mejorar sus competencias comunicativas y de trabajo en equipo. Así, en un estudio realizado por Teijeiro (2021), se encontró que el 60% de los estudiantes señaló que la falta de ludificación en las clases les dificulta comunicarse de manera efectiva y asertiva y participar en actividades colaborativas.
La incorporación de estos métodos interactivos ayuda a superar las limitaciones de las estructuras rígidas y preestablecidas en el aula. Cuando los estudiantes se ven atrapados en un enfoque educativo estrictamente dirigido por el plan de estudios, tienden a conformarse con los requisitos establecidos descuidando el desarrollo de habilidades cognitivas cruciales para la resolución de problemas y la motivación intrínseca hacia el aprendizaje (García Riveros et al., 2021). Por lo tanto, es esencial crear un entorno flexible y estimulante que permita a los estudiantes explorar, colaborar y desarrollar habilidades críticas en un contexto más dinámico y enriquecedor.
Por lo tanto, se busca responder a la pregunta ¿cuál es el impacto de la oralidad ludificada en la investigación formativa dentro del contexto educativo y cómo contribuye al desarrollo de habilidades cognitivas, creativas y de aprendizaje en los estudiantes?
En efecto, la aparición de preguntas despierta un interés natural en encontrar respuestas y resolver problemas, lo que impulsa al individuo a involucrarse activamente en la búsqueda de soluciones. Este proceso de confrontar y resolver problemas no solo motiva a la persona a buscar respuestas, sino que facilita la introspección y la apropiación del conocimiento. A través de la reflexión sobre las problemáticas y el desafío de enfrentarlos, el ser humano puede integrar y personalizar la información, fortaleciendo así su comprensión y dominio.
Desde lo mencionado, Freire (1969), a través de su teoría de la educación como práctica de la libertad, destaca el papel del diálogo en el proceso educativo al afirmar que la verdadera educación es praxis, es decir, la reflexión y la acción del ser humano sobre el mundo para transformarlo. Freire aboga por el diálogo entre estudiantes y docentes como medio fundamental para la construcción del conocimiento, ya que considera que la comunicación oral y el diálogo son esenciales para la expresión de ideas, la formulación de preguntas, la resolución de problemas y la participación en discusiones constructivas.
Desde esta perspectiva, Weissberg et al. (2015) sostienen que el diálogo se reconoce como una herramienta clave para el desarrollo de la empatía, la autorregulación emocional y las habilidades interpersonales. La teoría del aprendizaje socioemocional fomenta un entorno donde los estudiantes interactúan de manera emocionante e inteligente aprendiendo a manejar sus emociones y con pares a través de conversaciones y actividades grupales.
En esta misma línea de investigación, Vygotsky (1979) postula, a través su teoría, que el entorno social influye en el desarrollo cognitivo de los individuos. Este autor sostiene que el aprendizaje no ocurre en el vacío, sino que está influenciado por la interacción social y la construcción colectiva del conocimiento a través del diálogo. Así, la adquisición, la construcción y la transformación del conocimiento se hace desde una perspectiva holística, teniendo en cuenta que, por medio del diálogo, se aprende a escuchar y a preguntar, dado que el lenguaje y la comunicación no solo actúan como herramientas para compartir y transmitir información, sino que son esenciales para la integración de los individuos en su entorno.
A través del concepto de andamiaje de la zona de desarrollo próximo, Vygotsky (1979) establece que existe una línea entre el aprendizaje autónomo e independiente y la cooperación con un individuo competente, que puede ser un estudiante con más experiencia o un docente experimentado. En consecuencia, el andamiaje puede manifestarse de diversas formas, como la instrucción guiada, la retroalimentación, el modelado, las preguntas o la provisión de herramientas o recursos necesarios para la tarea.
Es pertinente mencionar que Bluedorn (1998) postula que la comunicación no solo es importante en el aula, sino también en la manera en la que los estudiantes de diferentes culturas interactúan y aprenden unos con otros; así, el aprendizaje puede verse enriquecido por la diversidad de formas de comunicación tanto verbal como no verbal que emergen de las distintas perspectivas culturales. Además, la comunicación efectiva en ambientes ludificados facilita el aprendizaje, ya que crea un espacio de retroalimentación constante, de colaboración y de aprendizaje basado en experiencia fomentando la participación y mejorando la retención del conocimiento.
Cabe resaltar que Bruner (2001) identifica tres factores claves en el proceso de aprendizaje investigativo de los alumnos. En primer lugar, destaca el aprendizaje a través de la narración. El autor sostiene que las historias son fundamentales para la comprensión y la comunicación. Las narrativas permiten a los estudiantes relacionar conceptos y eventos, lo que resulta crucial para la investigación. A través de la narración, los estudiantes pueden entender la secuencia de eventos, identificar patrones y conexiones y generar preguntas de investigación.
En segundo lugar, Bruner resalta la importancia del diálogo y de la discusión en el proceso educativo. Este autor explica que la instrucción oral permite a los estudiantes compartir sus ideas, plantear preguntas, debatir conceptos y colaborar en la resolución de problemas.
En tercer lugar, Bruner subraya la construcción activa del conocimiento por parte de los estudiantes. Según él, el aprendizaje es un proceso en el que los estudiantes construyen su propio conocimiento. La instrucción oral y la narrativa ofrecen oportunidades para que los estudiantes reflexionen sobre lo que saben, sobre lo que desean saber y sobre el modo como pueden investigar para llenar los vacíos en su comprensión.
A su vez, Snow (2017), a través de su teoría de la narrativa, sostiene que el relato y la oralidad son formas poderosas de organizar y transmitir el conocimiento, ya que permiten que los estudiantes organicen y comprendan el conocimiento de manera significativa. Así, la oralidad permite que los estudiantes den sentido a sus experiencias y las integren en sus procesos de investigación.
Con base en lo anterior, puede afirmarse que el lenguaje es un componente esencial en todos los procesos de enseñanza y de aprendizaje. Según Zamudio (2019), la conversación es una experiencia fundamental en la vida del sujeto, ya que le proporciona una perspectiva del mundo que facilita su interacción con otras personas. A través de este proceso, el estudiante no solo aprende a pensar y a utilizar el lenguaje, sino que también desarrolla habilidades para comunicar y expresar sus ideas. Es fundamental que los seres humanos sean incentivados a participar en conversaciones y a compartir sus pensamientos, ya que esto estimula su desarrollo lingüístico y cognitivo promoviendo un aprendizaje más profundo y significativo. La interacción verbal constante enriquece la comprensión del entorno y refuerza la capacidad para relacionarse eficazmente con los demás.
Teniendo en cuenta lo mencionado, Šimko (2014) define la ludificación como un enfoque que utiliza elementos del juego para mejorar el compromiso y el aprendizaje, enfoque en el cual se incluyen dinámicas como recompensas, niveles, desafíos y competencias. Así, Bakhtin (2010) sostiene que el conocimiento es fundamentalmente dialógico y se construye por medio del intercambio entre sujetos. La oralidad, como forma de comunicación, es crucial en la educación porque fomenta el diálogo, la comprensión mutua y la co-creación de significados.
La ludificación oral ha emergido como una estrategia pedagógica eficaz para aumentar la motivación de los estudiantes y mejorar su compromiso en el proceso de aprendizaje. En este sentido, resulta esencial investigar cómo se implementa esta técnica dentro del contexto de la radio educativa para evaluar su potencial y su contribución a la formación académica. La investigación formativa tiene como objetivo primordial el desarrollo de habilidades cognitivas en los estudiantes (Álvarez Ospina, 2019). En este marco, la oralidad ludificada puede potenciar competencias claves como la resolución de problemas, la toma de decisiones y la comprensión crítica. Por lo tanto, analizar el impacto de la ludificación oral en la radio educativa se vuelve fundamental para justificar y optimizar su aplicación en el proceso educativo. Principio del formulario.
Método
La investigación se está desarrollando a través de un enfoque cualitativo por medio de la comprensión de realidades y sus dinámicas (Martínez, 2006). Se utilizó el diseño de Investigación Acción Participativa (IAP) para generar información que contribuyera a cambios sociales mediante reformas estructurales (Lampard y Pole, 2015). El alcance de la investigación fue exploratorio, ya que no se había estudiado previamente en la Institución Universitaria Tecnológico de Antioquia y se trata de una problemática poco abordada en la ciencia. En efecto, el enfoque cualitativo ha permitido explorar en detalle las experiencias y percepciones de los estudiantes y de los docentes mediante entrevistas, grupos focales y observaciones facilitando un análisis rico en temas y patrones.
Por su parte, la IAP ha fomentado la colaboración activa de todos los participantes, asegurando que la estrategia se adapte continuamente a sus necesidades a través de ciclos iterativos de acción y reflexión. Este enfoque participativo no solo ha enriquecido la intervención con perspectivas diversas, sino que también ha impulsado un cambio positivo y transformador en el proceso de enseñanza y de aprendizaje.
Se utilizaron varias técnicas, entre ellas, la revisión documental; de esta manera fue posible recopilar información sobre la oralidad en la investigación formativa a través de bases de datos como Scopus, Dialnet, Ebook y Google Académico para la construcción del marco teórico. Además, se realizó una entrevista semiestructurada que reveló tres categorías de análisis: experiencia personal y comprensión, habilidades cognitivas y de creatividad, y aprendizaje, motivación y colaboración. Además, se hizo uso de la observación por medio de un diario de campo y del análisis del contexto académico.
Considerar la IAP en el estado de arte ha permitido la retroalimentación continua y el ajuste de teorías existentes a partir de la práctica promoviendo el desarrollo teórico y la aplicabilidad en contextos reales. De hecho, esto lleva la fusión de la oralidad con la ludificación formativa hacia una dinámica integrada en el proceso de la investigación formativa; así se manifiesta al combinar la interacción verbal directa con métodos de aprendizaje basados en la participación oral por medio del juego. Esta integración permite que los participantes exploren conceptos y habilidades a través de actividades lúdicas que fomentan la colaboración y el pensamiento crítico mientras se aprovecha el intercambio oral para profundizar en el entendimiento y la reflexión.
La investigación se llevó a cabo en la Institución Universitaria Tecnológico de Antioquia, con una muestra de 12 estudiantes de diferentes áreas de estudio, incluyendo estudiantes de intercambio de México y estudiantes locales que participaron en proyectos de investigación a nivel nacional durante el Verano de Investigación DELFÍN. Para triangular la información, se integraron dos métodos complementarios: el rastreo documental y la experiencia directa de la muestra, todo bajo un enfoque intercultural.
En primer lugar, el rastreo documental consistió en revisar y analizar fuentes existentes relevantes para proporcionar un marco teórico y contextual. Paralelamente, se recogieron datos a partir de la experiencia directa y de la observación de los participantes, lo que permitió captar perspectivas vivenciales y contextuales. Al combinar ambos enfoques, se buscó obtener una visión más completa y enriquecida del fenómeno estudiado, asegurando que el análisis no solo reflejara la teoría sino también las realidades y los matices culturales de la muestra. Este enfoque intercultural ayudó a interpretar los datos de manera tal que se respetaran y comprendieran las diferencias y similitudes culturales en juego brindando una comprensión más profunda y holística del tema investigado.
En relación con los principios éticos, se ha obtenido el consentimiento informado de uno de los estudiantes, explicando detalladamente el propósito y la metodología del estudio. La privacidad y el anonimato han sido protegidos rigurosamente con datos manejados de manera confidencial. Además, se ha fomentado una participación equitativa y voluntaria garantizando que los estudiantes puedan contribuir libremente y expresar sus opiniones sin coacción. La investigación también ha considerado las diversas perspectivas culturales y contextuales, promoviendo una inclusión respetuosa y una comprensión profunda de las experiencias de los participantes.
Resultados
El proceso de adquisición de conocimiento y aumento de la motivación en el ser humano resulta ser crucial ante el desarrollo de la investigación formativa para la ciencia, tecnología e innovación. En efecto, la oralidad procede de un proceso inherente de comunicación dialógica de ideas e información entre los seres humanos; así, la oralidad dentro del contexto educativo emerge como fuente potenciadora de redes de apoyo para trasformar la realidad ante la comprensión. De esta manera, el presente apartado pretende realizar un análisis sistemático teniendo en cuenta las categorías, subcategorías y las emergentes encontradas (véase tabla 1, en donde se presentan las categorías y subcategorías que surgen del estado del arte realizado y las emergentes que surgen a partir del análisis de las entrevistas).

Experiencia personal y comprensión
De acuerdo con la información presentada en la tabla 1, se ha observado que el desarrollo de la competencia comunicativa ha tenido un impacto significativo en la mejora de las habilidades de comunicación oral. Este desarrollo no solo ha optimizado la capacidad de los participantes para comprender y expresar ideas, sino que también ha enriquecido su capacidad para construir narrativas personales, formular argumentos sólidos y profundizar su conocimiento a través de la interacción social y de la aplicación práctica de la teoría en contextos experienciales.
Los participantes destacaron que el proceso de la oralidad facilita una mayor escucha activa y una mayor comprensión del interlocutor, lo cual, a su vez, fomenta habilidades de comunicación asertiva y la co-creación de conocimiento. Como expresó uno de los participantes, “la oralidad me permite comunicar mis ideas y, más allá de esto, comprender al otro para generar una interacción y transformación del conocimiento”. Este testimonio resalta cómo la competencia comunicativa no solo mejora la expresión individual, sino que también promueve una interacción más efectiva y un intercambio de conocimientos, lo cual enriquece el proceso de aprendizaje colectivo.
Considerando lo anterior, las unidades de análisis que permitieron entender la oralidad desde el enfoque intercultural en las entrevistas fueron:
1. Participación en la radio educativa: se evaluó como los estudiantes integraban elementos de sus culturas locales (música, historias y dialectos) en los programas radiales; este medio les permitió experimentar la oralidad en un formato lúdico e intercultural promoviendo el intercambio de ideas entre México y Colombia.
2. Dinámica de los debates: se observaron las habilidades discursivas y argumentativas durante los debates prestando atención a factores de influencia de valores culturales y sociales en la construcción de sus argumentos. Además, se registraron las formas de interacción verbal, como los turnos de habla y el uso de elementos no verbales.
3. Ponencias interculturales: se analizó como los estudiantes incorporaban sus perspectivas cultuales al presentar y defender sus proyectos. Esto incluyó contenido y estilo de comunicación; asimismo, se destacó cómo la ludificación contribuyó a un ambiente propicio para el respeto y la diversidad.
4. Narrativas personales y colectivas: se exploraron los relatos personales y colectivos compartidos por los estudiantes identificando temas en común y temas divergentes en sus experiencias culturales y sociales. Estas narrativas ayudaron a contextualizar la oralidad en el entorno educativo y cultural.
Habilidades cognitivas y de creatividad
De acuerdo con la información presentada en la tabla 1, se observó que la comunicación cognitiva y creativa había fomentado el desarrollo de habilidades claves para transmitir y recibir información de manera efectiva. Este tipo de comunicación no solo estimuló la creatividad, un elemento crucial para la innovación, sino que también capacitó a los individuos para exponer y manejar diversas perspectivas y opiniones de manera objetiva en el contexto de la comunicación oral.
En este marco, se potenció el proceso de atención, codificación y almacenamiento de la información, lo que permitió a los estudiantes aprender a través del pensamiento crítico y aplicar lo aprendido en su contexto social. Este enfoque también fortaleció las habilidades metacognitivas, ya que los estudiantes desarrollaron una mayor conciencia de sus propios procesos de pensamiento y aprendizaje.
Como se reflejó en el testimonio de uno de los estudiantes, “la participación en debates, presentaciones y discusiones orales fue crucial para el desarrollo de la comunicación oral como herramienta esencial”. Este tipo de interacción no solo facilitó el intercambio de información entre estudiantes, profesionales e investigadores, sino que también favoreció la producción de conocimientos a través del metalenguaje. Además, contribuyó a la movilidad social al enriquecer el discurso público y proporcionar claridad sobre los conceptos y objetivos de la investigación. Este enfoque demostró cómo la comunicación oral activa y reflexiva pudo transformar y enriquecer el proceso educativo y profesional fortaleciendo tanto el entendimiento individual como la capacidad de colaborar en contextos diversos.
Aprendizaje, motivación y colaboración
Los resultados expuestos en la tabla 1 revelaron que la comunicación educativa abarcó el uso de la comunicación oral como una herramienta esencial para transmitir la esencia de la actividad humana. Esta forma de comunicación permitió ampliar la comprensión de las ideas a través del diálogo y de la interacción, así como establecer vínculos con los receptores mediante la dialéctica. Se destacó especialmente el papel crucial de la voz como medio para expresar el conocimiento y transformar la percepción y la realidad de quienes recibieron el mensaje. Específicamente, Freire (1969) destaca la importancia del diálogo como herramienta emancipadora que permite a los oprimidos expresar su conocimiento y transformar su realidad ante la acción. Además, Habermas, citado por Vergara (2011), sostiene que el lenguaje —y, por extensión, la voz— es un medio central para alcanzar la comprensión y transformar las estructuras sociales.
Desde esta perspectiva, entre las afirmaciones de los participantes se encuentra la siguiente: La comunicación verbal nos abre la posibilidad de navegar y resonar en los pensamientos del receptor; el rol del emisor es similar al de un artista, donde la voz actúa como el óleo que se plasma en diversas formas, conceptos, estructuras y líneas de pensamiento en el lienzo imaginario de cada persona que lo escucha. Al compartir la información objeto de investigación, se transforma la realidad y la percepción del receptor en relación con la adjudicación judicial.
Además, se observó que la comunicación motivadora y colaborativa implicó un análisis detallado de la percepción y el impacto, el discernimiento del conocimiento para su mejora, y la creación de redes de conocimiento. Esta forma de comunicación facilitó la profundización en los niveles connotativos y latentes de la investigación y contribuyó al crecimiento del conocimiento. Se subrayó también la importancia de aprender de los errores, de captar la atención y la sensibilidad del receptor, y de aplicar la retroalimentación para asegurar una mejora continua en el proceso de aprendizaje y de colaboración.
Considerando lo anteriormente referido con respecto a la estrategia de oralidad ludificada, se encontró que la realización de un podcast permitió practicar y mejorar la expresión oral, la organización de las ideas y el manejo de la argumentación a través de la investigación, la planificación y la grabación fomentando habilidades como la articulación de las ideas, la empatía comunicativa y el aumento de la confianza ante un público. Además, se halló que la realización de entrevistas entre los participantes fomentó el diálogo activo y la escucha reflexiva para el incremento de preguntas críticas y el manejo de la interacción. A considerar, los participantes refirieron lo siguiente: “El uso de juegos en los programas de radio nos permitió aprender de manera divertida, sin sentir la presión de estar en una clase tradicional”.
De la misma manera, el juego de roles recreó situaciones de la vida real permitiendo a los estudiantes asumir diversas situaciones para la exploración de narrativas diversas. Así, para el fortalecimiento de habilidades cognitivas y creativas, la oralidad ludificada involucró los procesos de atención, memoria y creatividad por medio de la cognición y de la codificación, la resolución de problemas y la innovación comunicativa. En efecto se promovió la motivación, colaboración y aprendizaje a través del trabajo ene quipo y desarrollo del aprendizaje significativo.
Discusión
La oralidad ludificada, en el contexto de la investigación formativa, se manifiesta como una herramienta fundamental que impulsa el desarrollo de habilidades motivacionales, sociales y cognitivas. Esta metodología no solo promueve la construcción autónoma del conocimiento, sino que también facilita el aprendizaje colectivo dentro del ámbito educativo. Al incorporar elementos lúdicos en el proceso de comunicación, se estimula el interés y la participación de los estudiantes, lo cual enriquece su experiencia de aprendizaje y fomenta un entorno colaborativo y dinámico.
La implementación de la oralidad ludificada también favorece la integración de un enfoque intercultural. Al fomentar la interacción y el diálogo entre personas de diferentes orígenes culturales, se enriquece el proceso educativo y se promueve una comprensión más profunda y diversa de las cuestiones en estudio. Así, Catrileo (2018) sostiene que este enfoque intercultural no solo enriquece la perspectiva académica, sino que también contribuye a la creación de soluciones más inclusivas y adaptadas a las realidades globales.
Asimismo, el proceso de oralidad despierta en el estudiante la necesidad de plantear preguntas fundamentales como el “¿por qué?”, el “¿cómo?” y el “¿dónde?”, fomentando así la curiosidad y la creatividad a medida que la palabra trasciende mediante la experiencia; es decir: a través de la palabra, el ser humano se puede identificar con el otro y generar una permanencia. En este sentido, Johnson y Alonso (2013) sostienen que la comunicación oral desempeña un papel crucial en la investigación formativa al posibilitar una interacción directa entre el investigador y los participantes.
Desde esta perspectiva, el proceso de oralidad como herramienta potenciadora de la investigación formativa promueve un aumento en la creatividad y el dinamismo en el desarrollo del conocimiento convirtiendo así el aula de clase en un espacio propicio y transformador para la enseñanza. En esta línea, Nicola et al. (2019) señalan que, al introducir elementos lúdicos en el proceso de comunicación oral en la investigación, se puede potenciar y estimular la creatividad de los estudiantes. Es importante tener en cuenta que la ludificación enfrenta desafíos que requieren de un enfoque creativo e innovador. Además, la creatividad resulta esencial para la investigación formativa, ya que impulsa soluciones innovadoras y el crecimiento del conocimiento.Principio del formulario.
A considerar, Castilla et al. (2014) mencionan que la oralidad en el juego ha mostrado ser una herramienta vital en el proceso educativo, especialmente durante la primera infancia. Así, el lenguaje oral es el medio fundamental de comunicación humana, y su desarrollo temprano es crucial. La escritura, aunque también esencial, es una extensión del lenguaje oral que permite a los niños expresar y plasmar ideas, pensamientos, sentimientos y conocimientos. Además, el juego, como actividad intencional en las instituciones educativas, facilita el desarrollo de competencias en lenguaje, matemáticas, ciencias y expresiones artísticas.
Por otro lado, la ludificación, también conocida como gamificación, se refiere a la incorporación de elementos y dinámicas propias de los juegos en contextos no lúdicos con el objetivo de motivar, involucrar y optimizar el proceso de aprendizaje (Nacke y Deterding, 2017). Esta metodología no solo enriquece el entorno educativo de los estudiantes, sino que también transforma el aprendizaje en una experiencia más colaborativa y estimulante.
En el ámbito de la investigación formativa, la ludificación puede introducir componentes de diversión y desafío, lo que tiene el potencial de aumentar significativamente la participación y la motivación de los participantes (Göbel et al., 2010). Al emplear técnicas de gamificación, los procesos educativos y formativos se vuelven más atractivos, lo cual fomenta una mayor implicación y un aprendizaje más efectivo; la integración de elementos lúdicos puede llevar a una experiencia educativa más dinámica y envolvente, donde los estudiantes se sienten más comprometidos y motivados.
Los participantes muestran una mayor disposición para involucrarse activamente, para expresar sus opiniones y para contribuir de manera más significativa a la investigación cuando se sumergen en un entorno lúdico, es decir, por medio de ponencias, debates, conversatorios y exposiciones, lo cual llevan el conocimiento a espacios y contextos nuevos para los estudiantes. Según Castelló y Romeros (2021), la aplicación de la ludificación en la comunicación oral transforma significativamente la experiencia educativa haciendo que el proceso de aprendizaje sea más atractivo y motivador para los estudiantes. Al integrar elementos lúdicos en las actividades de comunicación oral, como juegos de rol, competiciones o dinámicas interactivas, se crea un entorno en el que los estudiantes se sienten más animados y dispuestos a participar activamente.
Este enfoque gamificado no solo aumenta el interés y la motivación de los estudiantes, sino que también fomenta una mayor interacción y colaboración entre ellos. La naturaleza dinámica y envolvente de las actividades lúdicas permite a los estudiantes experimentar y practicar habilidades de comunicación en contextos variados y desafiantes, lo que facilita un aprendizaje más profundo y significativo.
Además, Castelló y Romeros (2021) expresan que, al utilizar técnicas de ludificación, los estudiantes se enfrentan a situaciones que imitan escenarios reales o hipotéticos, lo que les ayuda a desarrollar habilidades prácticas en la comunicación oral. La práctica en un entorno lúdico y participativo permite a los estudiantes refinar sus habilidades, recibir retroalimentación inmediata, ajustarse a diferentes estilos de comunicación y, de esta manera, alcanzar mayor claridad y efectividad en sus intervenciones orales.
Teniendo en cuenta lo mencionado, García Escobio et al. (2016) señalan que la oralidad pretende transportar al estudiante a través del tiempo y el espacio mediante la interacción entre el individuo, su entorno, su cultura y sus experiencias. En efecto, el lenguaje actúa como eje interdisciplinario en el desarrollo cognitivo y comunicativo de los estudiantes. Desde esta perspectiva, la oralidad, a través del lenguaje, estimula el pensamiento en los estudiantes fomentando la confianza, permitiendo la asimilación de la retroalimentación a través de la escucha de críticas constructivas que conducen al éxito.
Conclusiones
En relación con lo anteriormente expuesto, se procede a delinear una serie de conclusiones vinculadas a los objetivos específicos planteados en la presente investigación en curso. A través del exhaustivo rastreo sistemático del estado del arte, se ha identificado una deficiencia notable en el uso de la comunicación oral dentro de los entornos académicos. Este análisis revela que, a pesar de la importancia reconocida a la oralidad en el proceso educativo, su implementación efectiva aún no ha alcanzado el nivel deseado.
Uno de los hallazgos claves de esta investigación es la falta de énfasis en el procesamiento de la información a través de la comunicación en la educación. En muchos contextos académicos, la oralidad se limita a un rol secundario o marginal en el que se prioriza la transmisión unidireccional de información en lugar de fomentar un diálogo activo y participativo. Este enfoque tiende a convertir la enseñanza y el aprendizaje en un proceso lineal de repetición, donde los estudiantes se enfocan en memorizar y reproducir información en lugar de desarrollar una comprensión profunda y crítica.
Este déficit en la integración de la comunicación oral tiene varias implicaciones negativas. En primer lugar, limita la capacidad de los estudiantes para involucrarse de manera creativa y significativa con el material de estudio. La falta de oportunidades para expresar ideas, debatir conceptos y recibir retroalimentación dinámica reduce la motivación y el compromiso, elementos esenciales para un aprendizaje efectivo. En segundo lugar, este enfoque restrictivo descuida la capacidad de la oralidad para estimular el pensamiento crítico y la creatividad, componentes cruciales para una educación formativa.
Desde esta perspectiva, se puede concluir que el uso de la oralidad en la investigación formativa ha potenciado la percepción y la experiencia y ha promovido la motivación para el autoaprendizaje, el trabajo en equipo y el desarrollo de habilidades formativas tanto personales como profesionales en los estudiantes, lo que les permite a estos tomar un papel más activo y autónomo en su proceso de formación y contribuir al cambio y al mejoramiento de los fenómenos sociales. Además, se ha reconocido a la oralidad como una fuente enriquecedora de experiencias a través del intercambio comunicativo con los demás.
Asimismo, la implementación de la oralidad ludificada en el proceso de investigación formativa permitió que los estudiantes desarrollaran habilidades críticas en la recolección, el análisis y la presentación de información favoreciendo el aumento de la participación, de la creatividad y del pensamiento crítico. Es por esto que, mediante la combinación de juegos con actividades grupales, se propició un ambiente de colaboración, se facilitó la cohesión grupal y se promovió el aprendizaje colaborativo contribuyendo a que los estudiantes reflexionen sobre su propio del proceso formativo.
Ante lo expuesto, se pretende dar continuidad al presente proyecto evaluando el papel de la oralidad en entornos comunicativos específicos, como es el caso de la radio educativa. El objetivo es responder a la pregunta: ¿cuál es la influencia de la radio educativa a través de la oralidad como herramienta potenciadora de la investigación formativa?.
Referencias
Álvarez Ospina, E. L. (2019). Percepción sobre la oralidad y el juego de roles como estrategia lúdica que favorece la interacción entre el estudiante y el maestro del grado preescolar. [Magister en Educación Línea de Comunicación y Educación, Universidad Nacional de Colombia]. https://repositorio.unal.edu.co/handle/unal/77013
Arias Cortés, D. (2017). Una puesta en escena: la oralidad como performance en la vida escolar. Cuadernos de Lingüística Hispánica, 30, 171–186. https://doi.org/10.19053/0121053X.n30.0.6193
Bakhtin, M. M. (2010). La imaginación dialógica: cuatro ensayos. University of Texas Press.
Barbachán Ruales, E. A., Casimiro Urcos, W. H., Casimiro Urcos, C. N., Pacovilca Alejo, O. V, y Pacovilca Alejo, G. S. (2021). Habilidades investigativas en estudiantes de áreas tecnológicas. Revista Universidad y Sociedad, 13(4), 218–225. http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S2218-36202021000400218&script=sci_arttext
Bluedorn, A. C. (1998). An interview with anthropologist Edward T. Hall. Journal of Management Inquiry, 7(2), 109–115. https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/105649269872003
Bruner, J. S. (2001). El proceso mental en el aprendizaje (Vol. 88). Narcea Ediciones.
Calderón Cortés, O. J. (2020). Uso del aula invertida como enfoque pedagógico para favorecer el aprendizaje de procesos de comunicación en redes de datos en estudiantes de ingenierías mediante la plataforma Google Classroom [Maestría en Educación dediads por TIC, Instituto de Estudios en Educación]. https://manglar.uninorte.edu.co/handle/10584/9435#page=1
Camacho Martínez, N. J. (2022). Habilidades Pedagógicas con docentes de La Ruralidad [ Especialista en Pedagogía de la Lúdica]. Fundación Universitaria Los Libertadores .
Castelló Gorgues, J., y Romanos Hernando, F. (2021). Enseñar jugando es posible. Ludificación en el aula.https://zaguan.unizar.es/record/101286
Castilla, C. A. A., Amaya, M. Y. B., Amaya, Y. P. C., y Laguna, Y. V. (2014). Influencia del juego como pilar de la educación en el desarrollo del lenguaje oral y escrito por medio de los juegos de mesa. Revista Iberoamericana de Psicología, 7(1), 39–48. https://doi.org/10.33881/2027-1786.rip.7104
Catrileo, M. (2018). Algunas notas sobre oralidad, interculturalidad y educación. Revista Documentos Lingüísticos y Literarios UACh, 37.
Cruzado Saldaña, J. J. (2022). La evaluación formativa en la educación. Comuni@cción: Revista de Investigación En Comunicación y Desarrollo, 13(2), 149–160. https://doi.org/10.33595/2226-1478.13.2.672
Freire, P. (1969). La educación como práctica de la libertad. Siglo XXI.
García Escobio, M. A., Barrera Jiménez, A. D., y Pérez Barrera, H. (2016). La oralidad como objeto de enseñanza y aprendizaje en el contexto educativo escolar: el debate y el taller pedagógico. Revista Oralidad-e, 2(3), 38–42.
García Riveros, J. M., Farfán Pimentel, J. F., Fuertes Meza, L. C., y Montellanos Solís, A. R. (2021). Evaluación formativa: un reto para el docente en la educación a distancia. Delectus, 4(2), 45–54. https://doi.org/10.36996/delectus.v4i2.130
Gardner, H. (1987). Inteligencias Múltiples. La Teoría En La Práctica. Paidos.
Göbel, S., Hardy, S., Wendel, V., Mehm, F., y Steinmetz, R. (2010). Serious games for health. Proceedings of the 18th ACM International Conference on Multimedia, 1663–1666. https://doi.org/10.1145/1873951.1874316
González Jaimes, E. I., Hernández Prieto, M. de L., y Zea, J. M. (2013). La oralidad y la escritura en el proceso de aprendizaje Aplicación del método aprende a escuchar, pensar y escribir. Contaduría y Administración, 58(2), 261–278. https://doi.org/10.1016/S0186-1042(13)71217-8
Johnson, L., y Alonso, M. D. C. G. (2013, October 17). Perspectivas Tecnológicas: Educación Superior en América Latina (2013-2018) [Broadcast]. https://canal.uned.es/trackfile/5a6f3d11b1111f51558b456e.mp4
Jones-Schenk, J. (2019). Social and Emotional Learning: Why Does It Matter? The Journal of Continuing Education in Nursing, 50(2), 57–58. https://doi.org/10.3928/00220124-20190115-03
Lampard, R., y Pole, C. (2015). Practical Social Investigation. Routledge. https://doi.org/10.4324/9781315847306
Martínez, M. (2006). La investigación cualitativa (síntesis conceptual. Revista de Investigación En Psicología, 9(1), 123–146. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2238247
Morreale, S. P., Valenzano, J. M., y Bauer, J. A. (2017). Why communication education is important: a third study on the centrality of the discipline’s content and pedagogy. Communication Education, 66(4), 402–422. https://doi.org/10.1080/03634523.2016.1265136
Nacke, L. E., y Deterding, S. (2017). The maturing of gamification research. Computers in Human Behavior, 71, 450–454. https://doi.org/10.1016/j.chb.2016.11.062
Nguyen, M., Chang, A., Micciche, E., Meshulam, M., Nastase, S. A., y Hasson, U. (2022). Teacher–student neural coupling during teaching and learning. Social Cognitive and Affective Neuroscience, 17(4), 367–376. https://doi.org/10.1093/scan/nsab103
Nicola, U., Cravens, E. A., Anja, S. N., Kernbach, S., y Royalty, A. (2019). Creativity Research. Cambridge University Press.
Olivero, E. D. F., y Medina, N. M. S. (2022). Revisión bibliográfica sobre el uso de metodologías activas en la Formación Profesional. Contextos Educativos. Revista de Educación, (30), 131-155. https://publicaciones.unirioja.es/ojs/index.php/contextos/article/view/5362
Pástor Ramírez, D., Arcos Medina, G. de L., y Lagunes Domínguez, A. (2020). Developing research capacities for undergraduate students using instructional strategies in virtual learning environments. Apertura, 12(1). https://doi.org/10.32870/Ap.v12n1.1842
Roa Casas, C., Pérez Abril, M., Isaza Mejía, B. H., Rey de Alonso, A., y Aragón Holguín, G. (2014). Estrategias didácticas a través de la incorporación de la oralidad en los ciclos 1, 2, 3 y 4. Alcaldía Mayor de Bogotá. https://repositoriosed.educacionbogota.edu.co/entities/publication/25f1f7c2-8131-4737-b148-45e6bb8889b8
Robinson, S. K. (2011). Out of our Minds (S. K. Robinson, Ed.). Wiley. https://doi.org/10.1002/9780857086549
Ryan, R. M., y Deci, E. L. (2000). Self-determination theory and the facilitation of intrinsic motivation, social development, and well-being. American Psychologist, 55(1), 68–78. https://doi.org/10.1037/0003-066X.55.1.68
Sánchez Tendero, E., Cózar Gutiérrez, R., y González-Calero Somoza, J. A. (2019). Robótica en la enseñanza de conocimiento e interacción con el entorno. Una investigación formativa en Educación Infantil. Revista Interuniversitaria de Formación Del Profesorado: Continuación de La Antigua Revista de Escuelas Normales, 33(94), 11–28.
Santander Salmon, E. S., y Schreiber Parra, M. J. (2022). Importancia de la motivación en el proceso de aprendizaje. Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar, 6(5), 4095–4106. https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v6i5.3378
Šimko, O. (2014). Ludificación: crear comunidades de aprendizaje atractivas. EAD Educación de Adultos y Desarrollo, 81.
Snow, C. E. (2017). The role of vocabulary versus knowledge in children’s language learning: a fifty-year perspective / El papel del vocabulario frente al conocimiento en el aprendizaje lingüístico de los niños: una perspectiva de cincuenta años. Infancia y Aprendizaje, 40(1), 1–18. https://doi.org/10.1080/02103702.2016.1263449
Teijeiro Alvarez, H. (2021). Inteligencias múltiples en alumnado con deprivación sociocultural [Máster Universitario en Investigación e Innovación en Educación Infantil y Primaria, Universidad de Oviedo]. https://digibuo.uniovi.es/dspace/handle/10651/59880
Usán Supervía., P. y Salavera Bordás, C. (2018). Motivación escolar, inteligencia emocional y rendimiento académico en estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria. Actualidades En Psicología, 32(125), 95. https://doi.org/10.15517/ap.v32i125.32123
Vergara, L. G. (2011). Habermas y la teoría de la acción comunicativa. Razón y Palabra, 75(1), 1–19.
Vygotsky, L. S. (1979). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Grijalbo.
Weissberg, R., Durlak, J., Domitrovich, C., y Gullotta, T. (2015). Aprendizaje social y emocional: pasado, presente y futuro. In J. Durlak, C. Domitrovich, R. Weissberg, y T. Gullotta (Eds.), Manual de aprendizaje social y emocional: Investigación y práctica. The Guilford Press.
Zamudio Realpe, A. (2019). En torno a la dimensión pedagógica de la conversación. Revista Disertaciones, 8(1–2), 39–52. https://doi.org/10.33975/disuq.vol8n1-2.302
Zapata Ros, M. (1997). Redes telemáticas: educación a distancia y educación cooperativa. Pixel-Bit. Revista de Medios y Educación, 8, 57–79. https://recyt.fecyt.es/index.php/pixel/article/view/61095
Información adicional
Conflictos de interés: Los autores declaramos que no tenemos ningún conflicto de interés financiero, profesional o personal que pueda influir de forma inapropiada en los resultados obtenidos y en los análisis realizados.
Contribuciones de los autores: Leidy Parra Restrepo Estuvo a cargo del diseño y planteamiento metodológico de la investigación, así como de la recolección, organización y análisis de los datos obtenidos. su labor incluyó la interpretación crítica de los resultados, la discusión de los hallazgos y la redacción integral del artículo. además, lideró el proceso de revisión y ajuste de los apartados teóricos, metodológicos y de resultados para garantizar la coherencia y calidad académica del documento final. Albeiro De Jesús Muñoz Giraldo Su contribución se centró en ofrecer orientaciones metodológicas, teóricas y técnicas, así como en la revisión crítica de los avances presentados, aportando recomendaciones para fortalecer el rigor científico, la argumentación académica y la pertinencia de los análisis desarrollados.

