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Las relaciones históricas de Nicaragua con Estados Unidos y su implicación en el contexto nacional (1937-1963)
Nicaragua's historical relations with the United States and its involvement in the national context (1937-1963)
Revista Torreón Universitario, vol. 11, núm. 31, 2022
Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua-Managua

Humanidades y arte

Revista Torreón Universitario
Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua-Managua, Nicaragua
ISSN: 2410-5708
ISSN-e: 2313-7215
Periodicidad: Cuatrimestral
vol. 11, núm. 31, 2022

Recepción: 10 Agosto 2021

Aprobación: 09 Mayo 2022

El autor o los autores de los artículos, ensayos o investigaciones conceden a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, Managua (UNAN-Managua) los derechos de edición (copyright) del trabajo enviado, por consiguiente la Universidad cuenta con el derecho exclusivo para publicar el artículo durante el periodo completo de los derechos de autor.

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

Resumen: El presente artículo* tiene como propósito analizar las funciones diplomáticas, históricas, políticas-económicas entre el gobierno estadounidense y nicaragüense, particularmente durante la etapa conocida como: la dictadura militar somocista (1937-1963), ofreciendo una profunda visión analítica de los hechos de mayor impacto en la sociedad nacional. El método que se ha utilizado en esta investigación es el deductivo e inductivo, análisis-síntesis a través de la lectura, fichaje y el análisis de diversas fuentes académicas localizadas en repositorios digitales como Scielo, Dialnet y La Referencia, así como espacios físicos como la Biblioteca Central Salomón de la Selva y Centro de difusión de las humanidades (CDIHUM). La técnica empleada en este texto es la revisión documental, lo cual permitió la recopilación de información para enunciar los conceptos que sustentan el estudio de los fenómenos referidos al tema. Como conclusión tenemos que la implantación de las políticas exteriores por parte del gobierno de los EEUU en Nicaragua dio como resultados: en primer lugar, a grupos separatistas libero-conservador como también simpatizantes al antiimperialismo, ambos grupos armados para luchar contra el sistema imperante. Asimismo, este período se tomaron distintas medidas para reforzar esta relación y, en segundo lugar, la instalación de empresas estadounidenses en el territorio en favor de sus intereses derivando en la explotación a las clases desprivilegiadas. Todo esto habría sido un plan orquestado desde los EEUU para neutralizar el comunismo en su afán de expandirse al Mundo en el contexto de la Guerra Fría.

Palabras clave: Relaciones internacionales, guerra fría, política exterior, sectores subalternos.

Abstract: The purpose of this article is to analyze the diplomatic, historical, political-economic functions between the U.S. and Nicaraguan governments, particularly during the period known as the Somoza military dictatorship (1937-1963), offering a deep analytical vision of the events with the greatest impact on the national society. The method used in this research is deductive and inductive, analysis-synthesis through the reading, filing and analysis of various academic sources located in digital repositories such as Scielo, Dialnet and La Referencia, as well as physical spaces such as the Salomón de la Selva Central Library and the Center for the Diffusion of the Humanities (CDIHUM). The technique used in this text is the documentary review, which allowed the collection of information to state the concepts that support the study of the phenomena referred to the subject. As a conclusion we have that the implementation of foreign policies by the U.S. government in Nicaragua gave as a result: first, separatist liberal-conservative groups as well as anti-imperialist sympathizers, both armed groups to fight against the prevailing system. Also, during this period different measures were taken to strengthen this relationship and, secondly, the installation of U.S. companies in the territory in favor of their interests resulting in the exploitation of the underprivileged classes. All this would have been a plan orchestrated by the U.S. to neutralize communism in its eagerness to expand into the world in the context of the Cold War.

Keywords: International relations, cold war, foreign policy, subaltern sectors.

Introducción

La política exterior estadounidense ha diagramado diversas estrategias para tener mayor influencia en el ámbito económico, político, militar e histórico-cultural en diversas regiones del mundo. En este caso el estudio versa desde la llegada al poder de Anastasio Somoza García y hasta Luis Somoza, quienes personajes recién mencionados estuvieron al servicio de la nación imperial. Es decir, ambos personajes denotaron una cercanía con la Casa Blanca durante sus mandatos presidenciales; utilizando un gobierno represivo en diferentes áreas de la sociedad nicaragüense. Bajo el contexto de la Guerra Fría los Estados Unidos se empeñaron en acabar con las movimientos socialistas o grupos de tendencia izquierdista que se manifestaban en la región latinoamericana; ejemplificando el caso de Cuba, puesto que este gobierno representaba una amenaza para la seguridad de Washington D. C.

En contraparte, Nicaragua vio nacer organizaciones rebeldes o izquierdistas que demandaban un cambio estructural en el país, los sectores marginados fueron explotados y aquel que representaba una fuerte oposición era vapuleado por la Guardia Nacional en el peor de los casos era eliminado. De manera que, es de suma relevancia conocer este período trascendental de nuestra historia; hundida en el infortunio de gobiernos totalitarios para tener una visión crítica y asertiva de los procesos acontecidos aún más en el año recién finalizado (2021) con una elección presidencial de por medio, como la Casa Blanca todavía muestra interés en ejercer dominio por la nación centroamericana desde su visión hegemónica.

Desarrollo

Durante el ascenso al poder de Anastasio Somoza García estuvo en vigor un proyecto que respaldaba la cooperación mutua entre los países del continente americano, creada por el entonces presidente de los EEUU, Franklin D. Roosevelt. La política establecía una serie de normas y alianzas en el plano económico y político, sin acudir a la intervención militar como principal principio en los países de América Latina, en lo que se conoció como “la Política del Buen Vecino”. Dicha medida vino tras una serie de antecedentes, que fueron los detonantes cruciales en la implementación de la política, entre ellos: la Gran Depresión (1929), la anulación de la Enmienda Platt en Cuba (1934) y la retirada del cuerpo militar en Nicaragua y Haití.

Y por otro, los precedentes conferencistas: La Conferencia de la Habana (1928) y la Séptima Conferencia Interamericana realizada en Montevideo (1933) manifestaron la cordialidad de aplicar suaves y beneplácitas relaciones con los países vecinos para acabar con las intervenciones, fuente de tanta amargura y temor.

El discurso emitido por Roosevelt enfatizó en transmitir la solidaridad americana, Prozapas (2018) sostiene:

Esta función de modelo para el mundo se relacionaba a su vez con la concepción de América como un continente en el que reinaba la paz y en el que subsistían las convicciones religiosas, más allá de las diferencias confesionales. (p.6)

Por consiguiente, el gobierno de los EEUU se comprometía mejorar las relaciones en la escena internacional con los países latinoamericanos que sufrieron una intervención americana, iniciando un expansionismo de créditos económicos estadounidense, mejoría en el sistema de normas jurídicas interamericanas y de igual manera, respetar la soberanía de los países latinoamericanos. Para finalizar, propiciaba una nueva interpretación multilateral de la[2]Doctrina Monroe esta como medida coercitiva diplomática ante el posible avance ideológico del fascismo y nazismo en los países en vías de desarrollo.

Resaltar que para este momento EE. UU recién acababa de sufrir una profunda crisis económica, la caída estrepitosa de la bolsa de valores conocida como El Crack de 29[3] siendo parte íntegra de la Gran Depresión, la cual condujo a las ruinas a muchos inversores, también afectó a los países europeos occidentales, como si se tratara de un efecto dominó. Lo único que quedaba era el cierre de acciones empresariales y banqueras. Lo que comenzó como un simple descenso de las cotizaciones en la bolsa de Nueva York, en el otoño de 1929. Lo que llevó a los Estados Unidos a reestructurar su perspectiva política a nivel endógeno y exógeno.

Sin embargo, la utilización de esta política en la región latinoamericana produjo serias alteraciones culturales, lo cual significó un atraco a la identidad de los pueblos originarios por un estilo de vida americano “american waf of life. Las grandes inversiones publicitarias en los medios de comunicación de origen estadounidense se hicieron notar en los países latinoamericanos, dejando plasmado el sentimiento americano en sus productos. A fin de conseguir el fruto que esto generaba en la economía estadounidense. (Pinto et ál., 2012) argumentan:

En este contexto los ciudadanos tanto brasileños como argentinos han aprendido a reemplazar los jugos de frutas tropicales que estaban en todas las mesas, por una bebida de sabor extraño y artificial llamada “Coca-Cola” […] También comenzaron a cambiar el helado nacional por uno fabricado en las industrias norteamericanas. De igual manera, incorporaron palabras extranjeras al lenguaje propio. (p.7)

No cabe duda de que los Estados Unidos usó su forma de vida a través de su maquinaria cultural, comunicacional y empresarial; la americanización fue una táctica astuta que le propició enormes beneficios económicos e influencia social.

Sin embargo, en lo que concierne a Nicaragua la crisis financiera impactó de manera negativa evidentemente en lo económico, trayendo aparejado esto graves presiones de tipo social que van a incidir directamente en las clases menos favorecidas, específicamente en la mano de obra nicaragüenses. Romero argumenta que el café es principal producto de exportación antes del 1929 y posteriormente dejó de serlo. Pues Estados Unidos era el principal comprador. Dando como resultado, en términos porcentuales una pérdida en las divisas de exportación de un 50% (1987, p. 173)

La influencia de las políticas estadounidenses y los estrechos vínculos financieros del régimen somocista con la Casa Blanca

En tal sentido, la nueva coyuntura condicionó y aceleró la toma del poder presidencial del Jefe Director de la Guardia Nacional, Anastasio Somoza García. En Washington miraban con buenos ojos el apoyo irrestricto a este personaje mediante la Guardia Nacional para mantener la estabilidad en el país centroamericano. A tal punto que el propio ejército estadounidense supervigilara las elecciones de 1928 y 1932 en Nicaragua, en búsqueda de unas elecciones creíbles, transparentes y democráticas, sumado a esto en garantizar el poder al Partido Liberal.

A partir de 1935 Somoza García tendría mayores adeptos en la cúpula del Partido Liberal Nacionalista y en la propia Guardia. Por lo cual se enfocó en ostentar el máximo cargo del país. Adueñándose mediante la fuerza militar y tomando las instituciones políticas del país, asestó el golpe definitivo que expulsó al entonces presidente, Juan Bautista Sacasa el 06 de junio de 1936.

Una vez recibida la banda que lo acreditaba como nuevo Presidente de la República en enero de 1937, con la demagogia que lo caracterizaba se expresó al pueblo nicaragüense y congresistas prometiendo: paz interna, democracia ordenada, justicia social, educación, trabajo y una renovación del Estado y reformas a la Constitución Política de Nicaragua. Esto como parte de su programa de gobierno. Buscaba una salida al comercio internacional, donde el anterior mandatario mostró agudos huecos políticos, administrativos y económicos.

Estas ideas recalaron de buena forma en el gobierno de los Estados Unidos para financiar una administración de corriente capitalista. Es así, que Nicaragua se convertía en unos de los principales socios de la nación imperial. Las mismas palabras del presidente Roosevelt reafirmaron la importancia de Somoza en el poder y no solo para la nación nicaragüense, sino para las demás naciones centroamericanas. “Tal vez Somoza sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”.

Centeno describe la imagen de Somoza como un ser autoritario de diversas formas, afirmando:

Corrupto en su totalidad, se apropió de las fincas de sus adversarios políticos, se convirtió en el principal productor de azúcar y café del país, al igual que se introdujo en los negocios del cemento, textil y la metalurgia, dueño de empresas marítimas. Fue un gran anticomunista y contó con el apoyo innegable del imperialismo estadounidense. (2014, p.25)

La década de los 40 resultó ser muy próspera para la economía del somocismo, en tales años utilizaron tácticas de enriquecimiento, permitiendo a los sectores sociales dominantes, también acumular capital, sin estar en choque frontal con ellos. Los principales sectores de la economía comenzaron a ser monopolizados por la familia Somoza.

Durante la Segunda Guerra, la dictadura puso a disposición al gobierno estadounidense, el puerto de Corinto, siendo desalojados los pequeños propietarios, quienes fueron reubicados en sitios insalubres, dicho puerto fue utilizado como base naval estadounidense. Al mismo tiempo, le declaró la guerra a los alemanes que vivían en Nicaragua, adueñándose de gran parte de los bienes de ellos.

Por otro lado, la industria bélica estadounidense acaparó las riquezas huleras. El Banco Nacional, dominado por Estados Unidos, regulaban la explotación y exportación, por medio de la Rubber Development Corp. Mientras que la Guardia Nacional brindaba parte de las fuerzas de trabajo, tanto en la explotación como en la construcción de los campos de aterrizaje.

Las líneas de negocios eran realizadas por mineras americanas, el contrabando de ganado a Costa Rica y Panamá era realizados desde las haciendas ganaderas que eran propiedad de los Somoza tanto en el norte y centro (Boaco, Chontales, Matagalpa) como en el pacífico. El acaparamiento de los medios de transporte marítimos y aéreos, la penetración económica en la industria y las finanzas, son indicadores que explican la formación del capital somocista.

A tal logro, Somoza García controlaba el comercio aéreo con sus mercaderes americanos, permitió el nacimiento de la Línea Aérea de Nicaragua (LANICA). Ya en 1946, la familia Somoza aparece entre los principales exportadores de café, al lado de la Compañía Mercantil de Ultramar, Calley-Dagnall y Co, Ltd, José Ignacio González, Santiago Callejas y otros.

Dominación en el ámbito político y la represión como forma de intimidación.

La dictadura somocista, al tiempo que comenzaba a monopolizar los sectores económicos, le daba “palos” a los sectores de clase media, en la medida que fue cercando sus aparatos políticos, obligándolos a pactar, pero siempre, en condiciones de subordinados.

En materia de partidos políticos, a través de una serie de pactos Somoza García, llamó al Partido Conservador tradicionalista, ofreciéndoles ocho asientos en la Asamblea Constituyente, que se establecería ese año 1947. El conservatismo no tuvo otra alternativa que prestarse al juego dictatorial, disolviéndose el Congreso Nacional e instaurándose la Asamblea Constituyente.

Con el motivo que, los partidos políticos rivales daban el “visto bueno” como representantes de la “voluntad general” se derogó la Constitución de 1911 y se prolongaría el periodo presidencial a seis años. La Guardia Nacional sería el vigilante en su cumplimiento.

En su afán de “legalizar” su continuidad, Somoza respaldó el proyecto de reforma constitucional en 1943. Este proyecto pretendía dejar las puertas abiertas a la reelección en 1947. Esto era un claro sabotaje a la “democracia nicaragüense” maniatando el sistema burocrático y estatal.

En 1944 las ambiciones políticas de Somoza por permanecer en el poder durante varios años se hacían notar, pero dentro de la cúpula del Partido Liberal Nacionalista germinaban objetivos independientes al régimen, estos diputados opositores fueron encarcelados en Managua y León de manera inmediata.

Estas serían las primeras manifestaciones de carácter divisionista, en dicho momento “tacho” procuró evitar una ruptura dentro del Partido Liberal, lo cual desencadenaría en una posible crisis política sería. Y de esta manera mantendría una imagen fidedigna con la embajada de Estados Unidos “sin intromisión”.

Por el contrario, provocó un estallido social en los meses de junio y julio; protestas en las calles de Managua se abarrotaron de manifestaciones conformadas por estudiantes universitarios, los jóvenes eran procedentes de recintos de Managua, León y Granada. Todo en el marco solidario en apoyo al movimiento estudiantil guatemalteco, luego del derrocamiento de Jorge Ubico quien se había apoderado de ese país. Los manifestantes llegaron a sumar unas 2,000 personas. Horas después la Guardia Nacional se hacía presente, encarcelando alrededor de 500 estudiantes.

Las ambiciones políticas de Somoza rompían o bien chocaban con los principios del partido. Es por ello que las manifestaciones representaban la unidad y solidaridad de los movimientos estudiantiles en Centroamérica, y a la vez incentivando el ideario de grupos opositores. Como plantea Walter las consignas que se escucharon reflejaban una oposición fundamentalmente política al régimen. A partir de la movilización de los estudiantes, en su mayoría de extracción de capa media o alta, la protesta llamó la atención de un grupo conservador y liberal disidentes. (2004, p. 2013)

En julio del 1944, un grupo de mujeres se alzaron en protesta por la libertad de los detenidos, al mismo tiempo un grupo de obreros se unirían a la lucha. Como plantea Córdoba, R. la voluntad de lucha de los obreros nos señala el camino en 1944, 1945 y 1947 sobre luchas insurreccionales en el occidente del país por medio del jefeado Francisco Parajón, quien comandaba una milicia de trabajadores. (1983, p.65)

Pero el panorama fue tormentoso para los manifestantes. La Guardia Nacional arremetió con fuertes culatazos, torturó a los obreros y estudiantes, además de cerrar la Universidad Central. Incluso Somoza supervisó algunos encarcelamientos. Sin embargo, la naturaleza de las expresiones anti somocistas en las calles despertó la conciencia de grupos políticos conservadores y liberales.

La Guardia Nacional tenía permiso para manejar a su gusto los asuntos internos para “garantizar” la paz, con el propio consentimiento del Régimen. Todo esto sumado a los múltiples beneficios que significaba la lealtad al dictador Ferrero, agrega:

Se añadieron los sueldos de sus integrantes, recibieron como una mejora considerable. La impunidad para cometer atropellos les procuró sustanciosos beneficios como una absoluta falta de sanciones y permisividad total en sus manejos y negocios particulares […]Todos en general, oficiales y rasos se aprovecharon de sus puestos sobre todo en inmigración, aduanas y social. (2009, p.6).

En efecto, las agitaciones por obreros y estudiantes repercutieron en el seno de los partidos políticos, un grupo del Partido Liberal y opositores se reunieron para analizar la situación, tenían en mente un cambio democrático. El líder Carlos Pasos, encabezó la principal oposición a Somoza, se dirigió ante una multitud de 20,000 personas con un discurso que contenía comentarios antidictatoriales. Luego la “muchedumbre” procedió a manifestarse en las calles poco de avanzar unas cuadras, apareció la Guardia Nacional frenó tal avance, las personas presentes no tuvieron otra alternativa que dispersarse por miedo de ser capturadas.

Ante tales disturbios, Anastasio Somoza se mostró un poco flexible, aseguró que las elecciones de 1947 serían limpias y garantizó la libertad. Aun sabiendo que en los próximos meses eran las elecciones presidenciales, por tanto, estaba dispuesto a sacrificar su futuro político en aras de la unidad del Partido Liberal, manifestó que las acciones del gobierno no ameritaban semejante comportamiento y que habían obedecido exclusivamente al interés de las minorías en subvertir el orden público. En consecuencia, las personas que insistieran en seguir creando problemas serían tratadas con la rigidez que merece un crimen.

Mientras tanto, en Washington el nuevo presidente Harry Truman no deseaba la continuidad de Somoza García, ya que empezaba a estar cuestionado dentro y fuera de Nicaragua, e hizo todos los esfuerzos posibles para impedir su reelección. Su embajador en Nicaragua, Fletcher Warren fue el encargado de hacerle comprender que no debía presentarse de nuevo. Somoza logró convencerle que la Guardia Nacional lo veía “como un padre” y que él solo había aceptado que sus partidarios lo postularan como candidato para mantenerla controlada. Somoza le propuso que los Estados Unidos y él eligieran el nuevo presidente que convendrían en los intereses americanos.

Ferrero agrega que el Departamento de Estado estadounidense rechazó enérgicamente la propuesta que evidenciaba la manipulación y le demostró su distanciamiento negándole a proporcionarle los aviones de guerra y armas que había solicitado. (2012, p.10)

Finalmente, “tacho” ante la presión de EEUU terminó renunciando a su candidatura, aunque no a la jefatura de la Guardia Nacional. Las opiniones estaban divididas en el país. El embajador Warren llegó a la conclusión de que la mayoría le apoyaba y que, si él no se representaba,