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Enfermedades crónicas no transmisibles en el oriente de El Salvador: análisis crítico sobre la prevención
Non-Communicable Chronic Diseases in Eastern El Salvador: A Critical Analysis of Prevention
Doenças Crônicas Não Transmissíveis no Oriente de El Salvador: Análise Crítica sobre a Prevenção
Salud y Desarrollo, vol. 10, núm. 1, pp. 1-15, 2026
Instituto Especializado de Profesionales de la Salud

Ensayos científicos

Salud y Desarrollo
Instituto Especializado de Profesionales de la Salud, El Salvador
ISSN-e: 2307-3624
Periodicidad: Semestral
vol. 10, núm. 1, 2026

Recepción: 14 febrero 2026

Aprobación: 21 marzo 2026

Publicación: 04 abril 2026

Los derechos patrimoniales de esta obra pertenecen a sus autores. Su uso se rige por una licencia Creative Commons BY-NC-SA 4.0 Internacional, la cual permite descargar, reproducir (total o parcial), modificar y adaptar el contenido (mezcla, transformación o creación), siempre que no se haga para un uso comercial y se reconozcan tanto la autoría como la fuente primaria de su publicación

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.

Resumen: Las enfermedades crónicas no transmisibles representan uno de los principales desafíos de salud pública en El Salvador. La diabetes mellitus, la hipertensión arterial, la enfermedad renal crónica y la obesidad se encuentran de manera constante entre las principales causas de morbilidad y figuran entre las más frecuentes de mortalidad, que afectan no solo la salud individual, sino también la economía familiar, la productividad y la cohesión social. Este ensayo tuvo como propósito transmitir conocimiento general sobre estas afecciones desde un enfoque teórico, social y educativo, con énfasis en la promoción de la salud y la prevención de su desarrollo. A través de un análisis crítico de carácter divulgativo, se reflexiona sobre la influencia de los estilos de vida, las condiciones sociales, el acceso a servicios de salud y la educación sanitaria en la aparición y progresión de estos padecimientos. La importancia de fomentar prácticas saludables se plantea como estrategia fundamental para reducir el impacto de estas enfermedades en comunidades del oriente del país. El trabajo concluye que, solo mediante un enfoque integral que articule educación, promoción y acción comunitaria, será posible mejorar de manera sostenible la calidad de vida de la población.

Palabras clave: salud pública, prevención de enfermedades, promoción de la salud, factores de riesgo.

Abstract: Non-communicable chronic diseases represent one of the main public health challenges in El Salvador. Diabetes mellitus, arterial hypertension, chronic kidney disease, and obesity are consistently among the leading causes of morbidity and rank among the most frequent causes of mortality, affecting not only individual health but also family economies, productivity, and social cohesion. This essay aimed to convey general knowledge about these conditions from a theoretical, social, and educational perspective, with emphasis on health promotion and the prevention of their development. Through a critical and informative analysis, it reflects on the influence of lifestyles, social conditions, access to health services, and health education in the onset and progression of these illnesses. The importance of fostering healthy practices is presented as a fundamental strategy to reduce the impact of these diseases in communities in the eastern region of the country. The work concludes that only through a comprehensive approach that integrates education, promotion, and community action will it be possible to sustainably improve the quality of life of the population

Keywords: public health, disease prevention, health promotion, risk factors.

Resumo: As doenças crônicas não transmissíveis representam um dos principais desafios de saúde pública em El Salvador. A diabetes mellitus, a hipertensão arterial, a doença renal crônica e a obesidade figuram de maneira constante entre as principais causas de morbidade e estão entre as mais frequentes de mortalidade, afetando não apenas a saúde individual, mas também a economia familiar, a produtividade e a coesão social. Este ensaio teve como propósito transmitir conhecimento geral sobre essas enfermidades a partir de uma perspectiva teórica, social e educativa, com ênfase na promoção da saúde e na prevenção de seu desenvolvimento. Por meio de uma análise crítica de caráter divulgativo, reflete-se sobre a influência dos estilos de vida, das condições sociais, do acesso aos serviços de saúde e da educação sanitária no surgimento e na progressão desses problemas. A importância de fomentar práticas saudáveis é apresentada como estratégia fundamental para reduzir o impacto dessas doenças nas comunidades do oriente do país. O trabalho conclui que somente mediante uma abordagem integral, que articule educação, promoção e ação comunitária, será possível melhorar de forma sustentável a qualidade de vida da população.

Palavras-chave: saúde pública, prevenção de doenças, promoção da saúde, fatores de risco.

Introducción

Las enfermedades crónicas no transmisibles (ENT) constituyen uno de los principales desafíos contemporáneos para la salud pública, tanto a nivel mundial como en El Salvador. Entre ellas, las enfermedades cardiovasculares -como la hipertensión arterial y el infarto agudo de miocardio, consecuencia frecuente de esta- representan la mayoría de las muertes por ENT, con al menos 19 millones de fallecimientos en 2021. La diabetes, incluida la nefropatía diabética, ocasionó más de 2 millones de muertes en ese mismo año (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2025).

En el contexto nacional, estas afecciones han desplazado progresivamente a las enfermedades infecciosas como principales causas de morbilidad y mortalidad. Este fenómeno responde a transformaciones profundas en los estilos de vida, las dinámicas sociales y las condiciones económicas de la población. Para 2024, las ENT concentraron el 62.6 % de las muertes registradas, de las cuales el 63.8 % fueron prematuras (menores de 70 años). Según la Organización Panamericana de la Salud [OPS] (2026), las enfermedades cardiovasculares constituyeron la principal causa de muerte por ENT (39.09 %), seguidas de la enfermedad renal crónica (21.16 %), el cáncer (17.61 %), la diabetes (10.18 %), las enfermedades respiratorias crónicas (5.3 %) y otras causas (6.66 %).

En el oriente de El Salvador, este fenómeno adquiere características particulares. La combinación de pobreza estructural, empleo informal, migración, acceso limitado a servicios de salud preventiva y bajos niveles de educación sanitaria ha favorecido el incremento sostenido de padecimientos crónicos. El departamento de La Unión se encuentra entre los más afectados. En 2025, las consultas por diabetes mellitus superaron las 20 000 atenciones anuales, mientras que las relacionadas con hipertensión arterial sobrepasaron las 38 000, convirtiéndose en la principal causa de morbilidad en la zona. La enfermedad renal crónica, complicación frecuente de ambas patologías, fue la primera causa de mortalidad, con más de 250 decesos en ese año, lo que evidencia la magnitud del problema (Ministerio de Salud [MINSAL], 2025).

Más allá de las cifras, estas condiciones generan un impacto profundo en la vida cotidiana de las personas. Afectan la capacidad laboral, incrementan el gasto familiar en salud, deterioran la calidad de vida y refuerzan ciclos de pobreza y exclusión social. En comunidades rurales como el cantón Santa Rosita y el cantón El Rincón del distrito El Sauce, así como el cantón El Molino del distrito Concepción de Oriente, entre otros distritos pertenecientes al municipio de La Unión Norte, donde el acceso a atención especializada es limitado; las consecuencias suelen ser aún más severas. Entre ellas, destacan el incremento de los gastos derivados de la adecuación de infraestructura domiciliaria para el cuidado integral de pacientes renales en programas de diálisis peritoneal continua ambulatoria, el transporte hacia servicios especializados o terapias de sustitución renal, los costos de alimentación por dietas específicas, las incapacidades laborales prolongadas, la pérdida de la capacidad productiva y la discapacidad física permanente.

Frente a este panorama, resulta imprescindible replantear la forma en que se abordan estos problemas de salud. Tradicionalmente, el enfoque ha estado centrado en el tratamiento de la enfermedad una vez manifestada. Sin embargo, esta estrategia ha demostrado ser insuficiente para contener el avance de los padecimientos crónicos. La promoción de la salud y la prevención emergen, por tanto, como ejes fundamentales para reducir su incidencia y sus consecuencias. De acuerdo con la Carta de Ottawa (OMS, 1986), la promoción de la salud no debe entenderse únicamente como la difusión de consejos médicos, sino como el proceso que permite a las personas y comunidades ejercer un mayor control sobre los determinantes de su propia salud para mejorarla.

En el contexto de las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), este enfoque implica una estrategia emancipadora que trasciende el sector sanitario. Se trata de una acción integral que opera en tres dimensiones clave:

Creación de entornos favorables: garantizar que el entorno físico y social facilite opciones saludables, como el acceso a alimentos frescos o espacios seguros para la actividad física, reduciendo la exposición a factores de riesgo como el sedentarismo o el consumo de sustancias nocivas.

Fortalecimiento de la acción comunitaria: fomentar la participación activa de la sociedad en la toma de decisiones que afectan su bienestar, permitiendo que la salud se convierta en prioridad dentro de la agenda política y social.

Desarrollo de habilidades personales: proporcionar a los ciudadanos conocimientos y herramientas que les permitan tomar decisiones informadas, convirtiéndolos en agentes activos de su propio cuidado.

Al integrar estos elementos, la promoción de la salud se convierte en una herramienta clave para desplazar el enfoque desde el tratamiento de la patología instalada hacia la creación de una «cultura de la salud», donde el entorno y la decisión individual convergen para reducir la incidencia de padecimientos de larga duración.

A raíz, el propósito de este ensayo es ofrecer un conocimiento general sobre las principales enfermedades crónicas que afectan a la población salvadoreña, con especial atención al oriente del país, desde una perspectiva teórica, social y educativa. Asimismo, se busca fomentar prácticas y estilos de vida saludables que contribuyan a la prevención de estas condiciones mediante el fortalecimiento del autocuidado y la responsabilidad colectiva en torno a la salud.

Enfoque teórico y conceptual de los padecimientos crónicos

Desde una perspectiva teórica, en el ámbito de la salud pública contemporánea, la Organización Panamericana de la Salud (OPS, 2023) define las ECNT como patologías de evolución prolongada y progresiva, que requieren control continuo y acompañamiento permanente. A diferencia de los procesos infectocontagiosos y de las enfermedades agudas, no se transmiten de persona a persona y su impacto no se limita a episodios puntuales, sino que acompaña a la persona durante gran parte de su vida, condicionando su bienestar físico, emocional y social.

Estas afecciones, entre las que destacan las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y la enfermedad renal crónica, resultan de una compleja interacción de determinantes biológicos, ambientales y estilos de vida que se consolidan a lo largo del curso vital. Desde esta perspectiva, las ECNT no deben comprenderse únicamente como fallos fisiológicos aislados, sino como el producto de una exposición sostenida a factores de riesgo modificables, tales como el tabaquismo, la inactividad física, las dietas hipercalóricas y el consumo nocivo de alcohol. Esta naturaleza multifactorial justifica que la promoción de la salud, según los lineamientos de la Carta de Ottawa (OMS, 1986), sea la estrategia más costo-efectiva para mitigar la carga de morbilidad y mortalidad prematura en las poblaciones.

Los problemas de salud asociados a las ECNT guardan estrecha relación con factores de riesgo modificables. La alimentación inadecuada, la inactividad física, el consumo excesivo de sal y azúcares, el estrés prolongado y otros hábitos poco saludables desempeñan un papel central en su aparición y progresión. En este sentido, la prevención adquiere un valor estratégico, ya que muchos de estos factores pueden abordarse mediante cambios sostenidos en el comportamiento individual y colectivo.

La diabetes mellitus y la hipertensión arterial suelen desarrollarse de manera silenciosa, sin síntomas evidentes en etapas iniciales. Esta característica dificulta la detección temprana y favorece que el diagnóstico se realice cuando ya existen complicaciones. Entre estas, destaca el daño renal progresivo, que puede derivar en enfermedad renal crónica, una condición con consecuencias graves para la salud y elevados costos sociales y económicos.

La diabetes mellitus y la hipertensión arterial suelen desarrollarse de manera silenciosa, sin síntomas evidentes en etapas iniciales. Esta característica dificulta la detección temprana y favorece que el diagnóstico se realice cuando ya existen complicaciones. Se destacan el daño renal progresivo, que puede derivar en enfermedad renal crónica, una condición con consecuencias graves para la salud y elevados costos sociales y económicos.

Comprender estos procesos desde un enfoque teórico permite reconocer que la salud no depende únicamente de intervenciones médicas, sino de un entramado de factores sociales, educativos y culturales que influyen en las decisiones cotidianas de las personas. Este reconocimiento amplía la mirada hacia los determinantes sociales de la salud, los cuales condicionan la manera en que los individuos enfrentan riesgos y adoptan prácticas de autocuidado.

Dimensión social y determinantes de la salud en el oriente del país

La salud de la población del oriente de El Salvador está profundamente condicionada por factores sociales y económicos. Las disparidades en esta región evidencian la urgencia de aplicar los principios de la Carta de Ottawa. Según el Plan Nacional de Salud 2024-2026 (MINSAL, 2024), factores como el hacinamiento en departamentos de alta densidad como San Miguel y La Unión, y la falta de saneamiento básico en áreas rurales actúan como determinantes sociales que perpetúan la carga de las ECNT. Amplios sectores de la población enfrentan dificultades para acceder a empleo estable, ingresos suficientes, servicios básicos y atención preventiva en salud. Estas condiciones limitan la posibilidad de adoptar y mantener estilos de vida saludables.

En muchas comunidades, la alimentación diaria se basa en productos de bajo costo y alto contenido calórico, con escaso valor nutricional. La disponibilidad de alimentos frescos y variados suele ser reducida, lo que favorece el consumo excesivo de carbohidratos, grasas y bebidas azucaradas. Este patrón alimentario contribuye al aumento de la obesidad y al desarrollo de alteraciones metabólicas.

Asimismo, las largas jornadas laborales, especialmente en actividades agrícolas y trabajos informales, disminuyen el tiempo disponible para la actividad física y el descanso adecuado. El estrés asociado a la inseguridad económica y social también influye negativamente en la salud, incrementando el riesgo de hipertensión arterial y otros problemas relacionados.

Desde esta perspectiva, resulta evidente que la prevención no puede entenderse únicamente como una responsabilidad individual. Las condiciones sociales en las que viven las personas influyen de manera decisiva en su capacidad para cuidar su salud. Por ello, la promoción de la salud debe incorporar un enfoque social que reconozca estas desigualdades, y busque reducirlas mediante políticas públicas y acciones comunitarias.

Educación en salud como eje fundamental para la prevención

La educación en salud desempeña un papel central en la prevención de padecimientos crónicos, especialmente en contextos donde el acceso a servicios especializados es limitado. Transmitir conocimiento general, claro y comprensible permite que la población identifique factores de riesgo, reconozca señales de alerta temprana y comprenda la importancia del autocuidado como parte de la vida cotidiana.

En el oriente de El Salvador, los niveles de escolaridad representan un desafío significativo para la comprensión de temas de salud. Según el Censo de Población y Vivienda 2024 (Banco Central de Reserva, 2024), el nivel educativo promedio de los salvadoreños mayores de 10 años corresponde a octavo grado. Los departamentos de Morazán y La Unión presentan los promedios más bajos, con 6.3 y 6.1 años de escolaridad aprobados, respectivamente. Como consecuencia de esta deficiencia educativa, gran parte de la población desconoce la relación entre hábitos diarios y el desarrollo de problemas metabólicos o cardiovasculares, lo que favorece la normalización de prácticas poco saludables, como el consumo excesivo de sal, azúcar y grasas, así como la inactividad física.

La educación sanitaria, desde un enfoque divulgativo, debe centrarse en mensajes prácticos y culturalmente pertinentes. Explicar de manera sencilla cómo una alimentación balanceada, la hidratación adecuada y la actividad física regular contribuyen al bienestar general facilita la adopción de conductas preventivas. Asimismo, promover la realización de controles básicos de salud -como la medición de la presión arterial y los niveles de glucosa- permite una detección temprana que reduce complicaciones futuras.

Promoción de la salud y participación comunitaria

La promoción de la salud se define como el proceso que busca permitir a las personas incrementar el control sobre su salud y mejorarla. Va más allá de la transmisión de información; implica la creación de entornos que faciliten elecciones saludables y sostenibles. En comunidades del oriente del país, este enfoque requiere la participación activa de líderes comunitarios, centros educativos, organizaciones locales y servicios de salud, articulando esfuerzos que trascienden el ámbito clínico.

Las acciones comunitarias pueden incluir campañas educativas, jornadas de actividad física, huertos comunitarios y espacios de diálogo sobre alimentación saludable. Estas iniciativas fortalecen el sentido de responsabilidad colectiva y contribuyen a modificar normas sociales que influyen en los estilos de vida. Además, permiten que la población se reconozca como protagonista de su propio bienestar, generando procesos de empoderamiento comunitario que favorecen la sostenibilidad de los cambios.

Desde una perspectiva social, promover la salud también implica reconocer barreras estructurales. La falta de espacios seguros para realizar ejercicio, la limitada disponibilidad de alimentos frescos y las restricciones económicas condicionan las decisiones individuales. Por ello, resulta fundamental que las estrategias de promoción incorporen un enfoque intersectorial, articulando esfuerzos entre salud, educación, gobiernos locales y comunidad. Este enfoque integral responde a los lineamientos de la Carta de Ottawa (OMS, 1986), que subraya la necesidad de políticas públicas saludables, entornos favorables y acción comunitaria como pilares de la promoción.

Asimismo, la promoción de la salud debe incluir la formación de capacidades en la población. Talleres sobre nutrición, programas escolares de educación física, iniciativas de autocuidado y espacios de diálogo intergeneracional son ejemplos de acciones que fortalecen la resiliencia comunitaria frente a las ECNT. La evidencia internacional muestra que las intervenciones basadas en la comunidad tienen mayor impacto cuando se adaptan a las realidades locales y se sostienen en el tiempo (OPS, 2023).

Por lo anterior, la promoción de la salud en el oriente de El Salvador requiere un abordaje integral que combine educación, participación comunitaria y políticas públicas inclusivas. Solo así será posible desplazar el enfoque centrado en la enfermedad hacia la construcción de una verdadera «cultura de la salud», donde las decisiones individuales y colectivas converjan para reducir la incidencia de padecimientos crónicos.

Análisis crítico del modelo de atención en salud

A pesar de la magnitud del problema, el modelo de atención vigente continúa centrado principalmente en la respuesta curativa. Este enfoque prioriza el tratamiento de complicaciones una vez que la enfermedad se ha establecido, relegando la prevención y la educación a un segundo plano. Tal orientación resulta insuficiente para enfrentar problemas de larga duración que requieren intervenciones tempranas y sostenidas.

La atención primaria, concebida como el primer nivel de contacto con el sistema de salud, ofrece una oportunidad clave para fortalecer acciones preventivas, especialmente en zonas rurales del oriente del país. Sin embargo, su potencial se ve limitado por la escasez de recursos, la falta de personal capacitado y la débil articulación con otros sectores sociales, lo que restringe su capacidad de respuesta integral.

Invertir en promoción de la salud y educación sanitaria no solo mejora la calidad de vida de la población, sino que también reduce la carga económica asociada a tratamientos complejos y hospitalizaciones prolongadas. Este cambio de enfoque requiere voluntad política, asignación adecuada de recursos y capacitación continua del personal de salud. Asimismo, implica reconocer que la prevención debe ser un eje transversal en las políticas públicas, integrando la salud con la educación, el trabajo y el desarrollo comunitario. Solo mediante esta transformación será posible enfrentar de manera efectiva la creciente incidencia de enfermedades crónicas no transmisibles en el país.

Estilos de vida saludables como estrategia preventiva

Adoptar estilos de vida saludables constituye una de las estrategias más efectivas para prevenir el desarrollo de padecimientos crónicos. Pequeños cambios sostenidos en el tiempo pueden generar beneficios significativos para la salud individual y colectiva. Estudios realizados por el Centro de Control de Enfermedades (CDC, 2024) demuestran que programas centrados en la alimentación saludable y la actividad física pueden reducir el riesgo de diabetes tipo 2 en más del 50 % en personas con alto riesgo, lo que confirma la relevancia de la prevención como herramienta costo-efectiva frente a las ECNT.

Entre las prácticas más relevantes se encuentran la alimentación equilibrada, basada en alimentos naturales y variados, la reducción del consumo de productos ultraprocesados, la actividad física regular adaptada a las posibilidades de cada persona, el descanso adecuado y el manejo del estrés. Aunque estas acciones parecen simples, requieren apoyo educativo y social para mantenerse a largo plazo.

En el contexto del oriente de El Salvador, promover estilos de vida saludables implica adaptar las recomendaciones a la realidad local, considerando costumbres alimentarias, disponibilidad de recursos y dinámicas comunitarias. La promoción de la salud debe partir de la comprensión del contexto para lograr un impacto real y sostenible, integrando la participación comunitaria con políticas públicas que favorezcan entornos saludables.

Conclusiones

La evidencia presentada a lo largo de este trabajo confirma que la diabetes mellitus, la hipertensión arterial, la enfermedad renal crónica y la obesidad constituyen un problema prioritario de salud pública en el oriente de El Salvador. Su impacto trasciende el ámbito sanitario y se proyecta sobre la economía familiar, la productividad laboral y la cohesión social, lo cual genera un círculo de vulnerabilidad que limita las posibilidades de desarrollo sostenible en la región.

El análisis crítico realizado permite concluir que la promoción de la salud y la educación sanitaria son herramientas esenciales para enfrentar estos padecimientos. Transmitir conocimiento accesible y contextualizado favorece la adopción de prácticas y estilos de vida saludables, fortaleciendo tanto el autocuidado como la responsabilidad colectiva. La educación en salud, cuando se adapta a las realidades locales y se articula con la participación comunitaria, se convierte en un recurso estratégico para transformar hábitos y reducir la incidencia de enfermedades crónicas.

Asimismo, resulta indispensable avanzar hacia un modelo de atención que priorice la prevención y la acción intersectorial. Reconocer la influencia de los determinantes sociales en la salud implica comprender que la enfermedad no puede abordarse únicamente desde la clínica, sino desde un entramado de factores sociales, culturales y económicos que condicionan las decisiones cotidianas de las personas. La atención primaria, fortalecida con recursos adecuados y personal capacitado, debe convertirse en el eje articulador de estas estrategias.

En conclusión, solo mediante un enfoque teórico, social y educativo orientado a la promoción de la salud será posible reducir de manera sostenible el impacto de las enfermedades crónicas en la población del oriente del país. Este cambio de paradigma permitirá mejorar la calidad de vida, consolidar la responsabilidad compartida en torno al bienestar y avanzar hacia la construcción de una verdadera cultura de la salud.

Referencias

Banco Central de Reserva de El Salvador. (2024). Censo de Población y Vivienda 2024. https://poblacion.bcr.gob.sv/pages/teg-documentos

Centers for Disease Control and Prevention. (2024). Beneficios sanitarios y económicos de las intervenciones para la diabetes. https://www.cdc.gov/nccdphp/priorities/diabetes-interventions.html

Centro de Control de Enfermedades. (2024). Prevención de la diabetes tipo 2 con el programa de cambio de estilo de vida. https://www.cdc.gov/diabetes-prevention/lifestyle-change-program/index.html

Ministerio de Salud de El Salvador. (2024). Plan nacional para la prevención, el control y la eliminación de las enfermedades tropicales priorizadas en El Salvador 2024-2026. https://acortar.link/wbmjJn

Organización Mundial de la Salud. (1986). Primera Conferencia Internacional sobre Promoción de la Salud, Ottawa, 1986. https://www.who.int/teams/health-promotion/enhanced-wellbeing/first-global-conference

Organización Mundial de la Salud. (2025). Enfermedades no transmisibles. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/noncommunicable-diseases

Organización Panamericana de la Salud. (2023). Enfermedades no transmisibles. https://www.paho.org/es/temas/enfermedades-no-transmisibles

Organización Panamericana de la Salud. (2026). Perfil de enfermedades no transmisibles en El Salvador. https://hia.paho.org/es/perfiles-de-pais/el-salvador

Unidad de Estadística e Información, Ministerio de Salud de El Salvador. (2025). Causas frecuentes y principales. https://www.salud.gob.sv/unidad-de-estadistica-e-informacion/#estadisticas



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