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Colombia como único socio global OTAN en América: factores de inteligencia estratégica y geopolítica
Colombia as NATO's only global partner in the Americas: strategic intelligence and geopolitical factors
Perspectivas en Inteligencia, vol. 17, núm. 26, pp. 125-138, 2025
Escuela de Inteligencia y Contrainteligencia "BG. Ricardo Charry Solano"

Artículos

Perspectivas en Inteligencia
Escuela de Inteligencia y Contrainteligencia "BG. Ricardo Charry Solano", Colombia
ISSN-e: 2745-1690
Periodicidad: Anual
vol. 17, núm. 26, 2025

Recepción: 09 junio 2025

Aprobación: 12 septiembre 2025


Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

Resumen: El presente artículo analiza la geopolítica y los factores de inteligencia estratégica que tiene el Estado colombiano en su rol con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) como socio global y máximo aliado no OTAN de los Estados Unidos. Esto, desde el enfoque del realismo ofensivo y la teorización de la Región Pivote en el Caribe, en el cual Colombia confronta a los adversarios de la Alianza Atlántica. Por tal razón, como objetivo del estudio, se indaga cualitativamente en el fenómeno histórico de la cooperación internacional con la OTAN y la comprensión trasnacional del mundo en medio de los conflictos crecientes en Europa. A través del estudio de caso geoestratégico se obtienen resultados que permiten comprender la posición geopolítica que cumple Colombia en el mundo occidental, y principalmente en el Caribe, en relación con Estados Unidos. El estudio permite concluir que Colombia se alinea de manera estratégica con el bloque del Atlántico Norte, buscando afianzar su posición como único socio global de la OTAN en Latinoamérica ante las tensiones y la crisis del sistema internacional.

Clasificación JEL: F35, F53, H56.

Palabras clave: Colombia, Geopolítica, Inteligencia, OTAN, Relaciones Internacionales.

Abstract: This article analyzes the geopolitical and strategic intelligence factors that the State of Colombia has in its role with NATO as a global partner and maximum non-NATO ally of the United States. This, from the approach of offensive realism and the theorization of the Heartland in the Caribbean in which Colombia confronts the adversaries of the Atlantic Alliance For this reason, the study qualitatively investigates the historical phenomenon of international cooperation with NATO and the transnational understanding of the world amid growing conflicts in Europe. Through the geostrategic case study, results are obtained that allow us to understand Colombia's geopolitical position in the Western world, and mainly in the Caribbean, in relation to the United. The study concludes that Colombia is strategically aligning itself with the North Atlantic bloc, seeking to strengthen its position as NATO's only Global Partner in Latin America in the face of tensions and crises in the international system.

Keywords: Colombia, Geopolitics, Intelligence, NATO, International Relations.

Introducción

La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha cambiado su enfoque, pasando del terrorismo global a las crecientes ambiciones de potencias extrahemisféricas, como China y Rusia (Brzezinski, 1998). Este cambio de paradigma en el siglo XXI demuestra los cambios sustanciales de la potencia solitaria que hoy se enfrenta a mantener la hegemonía del sistema unipolar. El cambio, acelerado por la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, ha provocado la crisis más grave en Europa desde la Segunda Guerra Mundial y ha desestabilizado el orden internacional post-Guerra Fría (Brunk y Hakimi, 2022). Por ende, el contexto suscita una clara transformación de las relaciones entre potencias, lo que podría indicar, a su vez, una transformación fundamental en el sistema internacional.

La adaptación de las estrategias occidentales a estos nuevos riesgos ha sido un proceso gradual. El Concepto Estratégico de la Organización del Tratado del Atlántico Norte - OTAN también tardó en ajustarse a las nuevas amenazas, un desafío agravado por las divisiones internas entre sus socios europeos. Sin embargo, el nuevo Concepto Estratégico, aprobado en la Cumbre de Madrid en 2022, ha demostrado una apertura significativa por parte de la Alianza para buscar seguridad en otros escenarios estratégicos, incluyendo el Sur Global (North Atlantic Treaty Organization, 2022a).

En relación a ello, la OTAN coopera con una serie de países que no forman parte de su membresía de asociación regional. A menudo denominados «Socios en todo el mundo», estos países cooperan con la OTAN en áreas de interés mutuo -incluidos los Nuevos Retos de Seguridad- y algunos contribuyen activamente a las operaciones de la Alianza, ya sea militarmente o de cualquier otra forma (North Atlantic Treaty Organization, 2022b) en los siguientes aspectos: Lucha antiterrorista; Seguridad energética; Ciberdefensa; Defensa contra agentes químicos, biológicos, radiológicos y nucleares (QBRN); Seguridad medioambiental; Seguridad fronteriza y portuaria; Aspectos humanos y sociales de la seguridad.

La OTAN es la principal alianza militar del mundo occidental. Para Colombia, su relación con esta organización va más allá de una simple colaboración; representa un objetivo estratégico que le ha permitido alcanzar la máxima categoría para países no europeos y del Sur Global: ser el único país latinoamericano en ser Socio Global de la Alianza (Pacheco-Jiménez, 2019).

En esta clasificación de "socio global", se incluyen Afganistán, Australia, Irak, Japón, Colombia, Corea del Sur, Mongolia, Nueva Zelanda y Pakistán. De hecho, Colombia es el único socio global tanto para Latinoamérica como en el continente americano. Ser socio global de la OTAN implica recibir privilegios de cooperación en áreas como equipamiento, formación e investigación por parte de los países miembros de la alianza, a pesar de no ser miembro oficial de la organización (González-Martínez et al., 2022).

Para comprender a fondo el papel de Colombia dentro de la OTAN, es crucial analizarlo desde la perspectiva de la inteligencia estratégica. Esta disciplina, según autores como Arias-Cortés y Cancelado-Franco (2020) y Castillo-Sanabria y Montero-Moncada (2020), es vital para la seguridad y el éxito de una nación en el ámbito internacional, una idea que ya planteaba Kent (1966). Desde un enfoque neorrealista, la inteligencia estratégica es una herramienta que los Estados utilizan para acumular poder frente a sus competidores. Esto se logra mediante la aplicación de la geoestrategia como un método para establecer su posición jerárquica en el sistema internacional.

La relevancia de la inteligencia destaca su papel fundamental en la formulación de la estrategia de seguridad nacional y militar. Es por ello que la información es crucial para los tomadores de decisiones militares (Colombia en el Sistema Internacional), ya que les permite comprender de manera adecuada las amenazas, evaluar los riesgos y tomar decisiones fundamentadas (Scott y Jackson, 2004); por ello, de algún modo el reorganizamiento del ajedrez geopolítico ha llevado a que Colombia también asuma un rol de lo político1, en el que su estructura geográfica revela información útil para la toma de decisiones, más aún para conocer la posición global de Colombia.

Este artículo se justifica en entender la posición de Colombia frente a dos variables: 1) la inteligencia estratégica sobre el rol y la demanda internacional de ser socio desde la geopolítica, y 2) la posición geopolítica de Colombia en relación con su categorización. Esto permite generar una problemática en torno a ¿Por qué y cuál es la importancia de Colombia en el plano geopolítico y de inteligencia al ser socio global de la OTAN?

En definitiva, la presente investigación tiene como objetivo es la de determinar el rol y relevancia de Colombia para la OTAN en sus diferentes categorizaciones en el Sistema Internacional para el conglomerado Occidental.

Marco teórico

La geopolítica contemporánea es crucial para discernir sobre los actores de las relaciones internacionales. Y Colombia, dentro de la perspectiva de la teoría de juegos, aunque no sea un actor principal, es un jugador que se orienta a tomar un rol continental en el que la OTAN, al traspasar su territorio europeo, ha logrado materializar la estrategia del “extranjero próximo” en diferentes lugares geoestratégicamente ubicados, en el que Colombia se encuentra en el extremo occidental del nuevo continente.

Por tal razón, es fundamental comprender la Teoría del "Heartland", propuesta por John Mackinder en 1904, ya que, según investigaciones sobre la política exterior, este concepto es crucial para comprender la perspectiva de la OTAN sobre su territorio de ejercicio y las relaciones internacionales.

El trabajo de John Mackinder sobre el concepto de "Heartland" se resume en que el control de Europa Oriental conlleva el dominio del núcleo continental, que a su vez garantiza el control de la isla mundial y, finalmente, el dominio global (Mackinder, 2010). En su análisis, Mackinder (2010) designa a la región de Asia Central como la "región pivote" del mundo, la cual era inaccesible para cualquier potencia marítima de la época (Vargas-Chaparro y Ardila-García, 2024).

Según Ubaque-Bernal (2025), esta región se encuentra rodeada por un "cinturón interior" en Asia y Europa continental, así como por un "cinturón exterior". En una versión posterior, Asia Central se consolida como el "Corazón Continental" (Heartland), ampliando significativamente su extensión. Una de las premisas más trascendentales de esta clasificación refleja su lógica: la expansión de la OTAN busca la hegemonía total del mundo, pero el Heartland está ubicado en Rusia, principal enemistad de la política exterior del mundo occidental.

Así mismo, este juego de roles en la geopolítica se sustenta en el realismo ofensivo, el cual es “una serie de argumentos sobre la manera de cómo las grandes potencias se comportan unas en relación a otras, subrayando que procuran oportunidades para conquistar poder” (Mearsheimer, 2007, p. 22).

Según Kaplan (2005), se puede inferir que nos encontramos en un sistema internacional unipolar para su configuración o en un sistema jerárquico internacional respaldado por el multilateralismo occidental del cual Colombia se ve involucrado. Al comprender estas disputas como manifestaciones de poder basadas en la dicotomía amigo-enemigo, se percibe una lucha por consolidar un papel dominante que pretende imponer su perspectiva del mundo sobre otras visiones; ejemplo, la OTAN contra sus adversarios, el mantenimiento de EE. UU. como superpotencia, el G7, entre otros.

Métodos

Para determinar los resultados, se analizará un caso por regiones (OTAN en Europa y OTAN en Colombia) de impacto nacional en el que converjan conflictos y geoestrategias; esta metodología adicional de estudio de caso intencional registra los Estados/organizaciones involucradas y los datos “pueden ser obtenidos desde una variedad de fuentes, tanto cualitativas como cuantitativas de análisis nominal; esto es, documentos, registros de archivos, observación de los participantes e instalaciones u objetos físicos” (Martínez-Carazo, 2006, p. 167). Por ello, se triangulan el marco teórico, la revisión de la bibliografía y el estudio de caso de muestra internacional de las dos regiones, como se evidencia:


Figura 1
Modelo de triangulación para las variables
Elaboración propia

Como la investigación es de tipo cualitativa, y parte de una metodología de triangulación (Forni y De Grande, 2020), se plantea un diseño divido en tres fases:

• Primera fase: conceptualizar la problemática con una revisión de investigaciones conectadas categóricamente a través de los resultados.

• Segunda fase: esquematizar la estructura funcional del centro de gravedad que producen la geopolítica y la inteligencia estratégica:

  • Técnica: revisión de las principales variables geopolíticas, tomando como principal enfoque de discusión el fenómeno de socio global OTAN.

  • Propósito: realizar un ejercicio hipotético de correlación entre las diferentes variables que impactan en la seguridad nacional del Estado.

• Tercera fase: establecer un modelo comparativo entre los casos de muestra intencional parar inferir datos sobre la geoestrategia de la OTAN junto con Colombia y sus implicaciones geopolíticas.

De este modo, se plantea un método de carácter nominal que permite extraer datos para la toma de decisiones de carácter estratégico y multidisciplinar que son novedosos para las ciencias militares.

Resultados

El siguiente análisis incluirá cómo la geografía continental de Colombia, con sus vastos territorios, ha influido en su necesidad de asegurar accesos marítimos y fortalecer su posición en el Caribe y en el Atlántico. Además, se discute la respuesta de la expansión de la OTAN en dicho continente, y cómo ha buscado contrarrestar ajenas influencias a través de alianzas estratégicas y la expansión de sus relaciones con países fuera de Eurasia, especialmente en América Latina.

Desde el año 2006, durante la administración del expresidente Álvaro Uribe, se implementó un tratado que se origina en la Política de Seguridad Democrática. Esta iniciativa surgió a partir de recomendaciones de potencias de primer nivel, con el propósito de establecer alianzas entre naciones occidentales (Hassan-Serrano y Montero-Moncada, 2019, p. 91). El interés en esta alianza existe desde principios de la década de 2000. El proceso formal comenzó en 2013 con la firma de un Acuerdo de Cooperación y Seguridad de la Información.

Entendiendo lo anterior, Colombia se convirtió en el único socio global no miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en el período comprendido entre 2017 y 2018, como se ha mencionado anteriormente. Y desde el año 2022 se desempeña como aliado principal no miembro de la OTAN; en otros términos, como máximo aliado extra OTAN.

Es por ello que los socios globales, como Colombia, no cumplen los criterios geográficos para ser miembros de la Alianza ni están sujetos al Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte sobre defensa colectiva. En la práctica, esto significa que ningún país socio, incluida Colombia, tiene la obligación de defender a un aliado de la OTAN, ni los aliados de la OTAN están obligados a defender a Colombia a través de los mecanismos de esta asociación. A pesar de esto, la colaboración se considera beneficiosa para todas las partes.

De hecho, se materializa a través de la herramienta central de esta alianza, la cual es el Programa de Asociación Personalizado (en sus siglas en inglés ITPP), firmado en 2021. Colombia fue el primer país socio en adoptar este modelo, que se ha convertido en el principal mecanismo de la OTAN para coordinar la cooperación con sus socios globales (Palma, 2025). El ITPP2 establece una agenda detallada de once áreas específicas3, cada una con sus propios indicadores de implementación, porque esta reformulación destaca el estatus no militar del acuerdo y la naturaleza personalizada de la cooperación.

Hace poco tiempo, en el año 2022, Colombia reevaluó su posición geopolítica a favor de la OTAN, intensificando su colaboración en seguridad a nivel continental y mundial. Esta decisión abrió la posibilidad de establecer una relación directa en temas relacionados con la defensa de la democracia a escala internacional. Considerando este contexto, se puede inferir que el objetivo principal es promover a Colombia como un aliado importante, fuera de la OTAN, de Estados Unidos en el mar Caribe y en la región central de Centroamérica, la cual fue un escenario clave durante la Guerra Fría y que actualmente se encuentra en un escenario multipolar (Helbig y Lasconjarias, 2017).

Se reconoce que el Estado colombiano muestra un alineamiento geopolítico en el continente, y esto refleja una postura de alianza y confrontación, en la cual los Estados Unidos y la OTAN son considerados como aliados que garantizan la soberanía e independencia del país. Los posibles adversarios son, al menos, contrarios al hemisferio occidental y, por lo tanto, contrarios a Colombia. Las relaciones internacionales de Colombia se caracterizan por su interacción con diferentes bloques de países. Se destacan, como política de Estado, las relaciones amistosas con naciones como Turquía, India y Brasil, la postura de neutralidad firme hacia Pakistán, China y Rusia, y la enemistad con Corea del Norte, Venezuela y en el pasado, Irán (Fernández-Leost, 2015). Sin embargo, el gobierno actual (2022-2026), con una corriente de política exterior distinta a la de sus predecesores, ha introducido cambios notables en las relaciones históricas, especialmente con Estados Unidos (potencia hegemónica occidental) e Israel (principal socio en Medio Oriente).

En su momento, la eventual designación de Colombia como país aliado importante fuera de la OTAN generó malestar en naciones como Venezuela y Nicaragua, con las cuales Colombia ha tenido recientes conflictos políticos. El gobierno en curso (2022-2026) ha optado por cesar tales conflictividades, participando en la narrativa antihegemónica liderada por Venezuela, con el objetivo de conformar un eje que contrarreste la hegemonía de Estados Unidos en la región. A pesar de este giro político, actividades como los ejercicios militares con la OTAN, el aumento de tecnología militar y la hipotética presencia de nuevas bases de Estados Unidos en territorio colombiano son percibidas como una amenaza por actores externos a Occidente. (Cortés-González, 2019).

Según Ubaque-Bernal (2022), la aparición del fenómeno de rencillas geopolíticas del Estado colombiano contra los adversarios de la Alianza Atlántica4 ha sido repetitiva desde que Colombia se convirtió en el único socio global de la OTAN en Latinoamérica. Por otro lado, se ha observado esta tendencia para contribuir al Estado colombiano, así:

Como socio global:

  • Compartir perspectivas acerca de áreas de interés o inquietud compartidas mediante consultas políticas e intercambio de información de inteligencia.

  • Adquirir acceso a orientación y respaldo conforme se reforman y robustecen las instituciones y habilidades de defensa.

  • Involucrarse en actividades de educación, formación y consulta sobre temas militares y de defensa.

  • Colaborar en las operaciones y misiones actuales llevadas a cabo bajo el liderazgo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Como máximo aliado extra-OTAN:

  • Son capaces de obtener préstamos de recursos, recursos o equipo para proyectos cooperativos de investigación, desarrollo, prueba o evaluación.

  • Resultar apropiado como lugar para las reservas de guerra de propiedad de los Estados Unidos que se situarán en su territorio fuera de las instalaciones militares de los Estados Unidos.

  • Se pueden establecer acuerdos con los Estados Unidos para la colaboración en la provisión de capacitación, ya sea de forma bilateral o multilateral (Díaz-Sanabria, 2018).

Desde el año 2019, con el surgimiento de manifestaciones y estallidos sociales, el Estado colombiano, a través de la inteligencia, ha identificado la presencia de estrategias políticas en las cuales la propaganda y la provocación juegan un papel crucial. Se sostiene que estas estrategias tienen su origen en el extranjero y supuestamente provienen de los opositores de la OTAN. Sin embargo, tanto Rusia como Colombia muestran preocupación por sus relaciones estratégicas y cooperativas dentro del contexto bipolar entre el euro-atlantismo militar (OTAN) y los países euroasiáticos.

Dado lo anterior, Colombia, como aliado estratégico de la OTAN y de Estados Unidos, se ha encontrado con la influencia rusa en su esfera geopolítica caribeña. Un ejemplo notable de esto es la activa disputa de Nicaragua por el mar continental en el archipiélago de San Andrés y Providencia, una gestión que cuenta con el respaldo de Rusia: “busca neutralizar a Colombia política, militar y diplomáticamente con el fin último de persuadir al Estado colombiano de cumplir la Sentencia de la Corte Internacional de Justicia de noviembre de 2012 relativa a límites marítimos” (Ghotme, 2015, p. 87).

La expansión de la OTAN tiene como objetivo estratégico ocupar el vacío de poder en Europa oriental tras la desaparición de la esfera de influencia de la Unión Soviética en el siglo XX y la Alemania imperial en el siglo XIX, en el cual Colombia se ve inmerso actualmente con EE. UU. Según Sánchez-Pereyra (2004), la ampliación de la OTAN se considera la acción geoestratégica más significativa de Estados Unidos, destinada a prevenir la emergencia de un poder que desafíe la supremacía estadounidense, esto desde el realismo ofensivo.

Los imperativos geoestratégicos detrás del cerco militar de los anillos de seguridad de la OTAN y el movimiento de Rusia hacia Asia son la razón de este fenómeno. En realidad, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN, 2022) ha propuesto un nuevo enfoque estratégico con respecto a la colaboración estratégica entre la República Popular China y la Federación Rusa, y sus acciones destinadas a socavar el orden internacional fundamentado en normas.

El nuevo concepto estratégico de la OTAN, que se implementó a finales del año 2022, contrasta el escenario nacional con el transnacional tres años después del inicio de la guerra ruso-ucraniana (Pacheco-Méndez, 2024). El concepto resalta que la Alianza Atlántica es principalmente una alianza nuclear e identifica a Rusia y sus aliados como la principal amenaza para la seguridad de los países de Occidente, así como para la paz y estabilidad en la región euroatlántica y de América en el complejo de seguridad regional del espacio postsoviético (Wong, 2022).

La invasión de Rusia a Ucrania ha tenido un impacto significativo en la reconfiguración de las normas establecidas dentro del marco del orden mundial actual. En su respuesta, (OTAN, 2022) comunicó su intención de contrarrestar los esfuerzos de Rusia por socavar los pilares de la seguridad y estabilidad a nivel internacional. Desde el año 2017, la OTAN se estaba preparando para esta situación, fortaleciendo las medidas de disuasión y defensa en la región más oriental de la alianza, como señala Del Pino-Arbones (2020).

De este modo, los resultados evidenciados a través de la revisión bibliográfica permiten comprender los dos estudios de caso, tanto de carácter nacional para Colombia en relación con la OTAN, y seguidamente para el caso internacional que sucede en el teatro de operaciones europeo.

Discusión

La ubicación geopolítica de Colombia ha sido crucial para forjar su participación militar y su estrecha cooperación internacional, particularmente con Estados Unidos. Su posición geoestratégica en el Caribe, junto con una colaboración histórica con Washington, le ha permitido a Colombia mantener una lealtad constante dentro del complejo de seguridad regional norteamericano que, según Buzan (1981), se extiende hasta las fronteras marítimas colombianas, tanto en su mar continental en el Caribe y en el Pacífico (Ubaque-Bernal y García-Lindo, 2025).

Esta alianza se consolidó especialmente a mediados del siglo XX, cuando Colombia se unió a las Naciones Unidas y contribuyó al mandato internacional de imposición de la paz en la Guerra de Corea, en el contexto de la Guerra Fría y en la primera misión de paz en la Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas en la crisis del Suez, en la década del cincuenta.

Desde mediados del siglo pasado, la configuración de la política exterior colombiana ha estado, con intermitencias, fuertemente influenciada por la presencia de la principal potencia global en el continente: Estados Unidos. Colombia ha cooperado activamente durante los últimos 70 años, siendo actualmente el Batallón Colombia N°3 en la península del Sinaí el encargado de atender el llamado de Estados Unidos a través de la Fuerza Multinacional y Observadores (MFO).

Ahora, al determinar los resultados entre variables geopolíticas y de inteligencia estratégica a partir de la información geográfica, se obtienen cuatro elementos interesantes en los análisis apoyados en la Figura 2:

  1. 1. Colombia también está inmersa en un Heartland continental, el cual es el Caribe.
  2. 2. La OTAN está interesada en prevenir actores que influyan en ese Heartland del Continente americano.
  3. 3. Que EE. UU. involucra a Colombia como jugador predominante del Caribe frente a Nicaragua, Cuba y Venezuela.
  4. 4. Que Colombia es el principal actor latinoamericano contra los adversarios de la Alianza Atlántica.


Figura 2
Geopolítica del corazón de América (Heartland)
Elaboración propia

Es tangible la injerencia de Rusia en Latinoamérica, principalmente en el escenario ciberespacial de la guerra híbrida (Miguel-Gil, 2019). Sin embargo, los factores de hibridez y de injerencia pueden entenderse en varios aspectos: cómo las regiones colombianas son reclamadas por Venezuela y cómo este Estado ha usado poder blando o lo que se conoce como Soft Power (Nye, 2005). Por ejemplo, las declaraciones del Gobierno de Venezuela se fundamentan en narrativas de mantener sus fronteras originales de la Capitanía General de Venezuela, la cual incluye territorio colombiano (Montenegro, 2021). Este factor de intervención híbrido es similar a las regiones que reclama Rusia por sus fronteras imperiales mediante diversas formas de intervención. Por ello, la siguiente tabla resume:

Tabla 1
Relación de estrategias contra Colombia

Elaboración propia

Como se observa en la Figura 2, existe un Heartland en América, esto porque es el orden geopolítico que allí se disputa y que el contexto histórico confirma los hechos cruciales en la conquista del nuevo continente, las gestas independentistas, la independencia de Panamá5, la Guerra Fría que osciló en medio del Caribe con Cuba y las relaciones comerciales que de forma imperativa allí se desarrollan. Estos eventos históricos del continente americano siempre tuvieron al Caribe como principal eje de gravedad porque geográficamente es el punto de partida de la disputa de poderes (Morales-Ruvalcaba, 2018).

Este Heartland es el mismo mar Caribe, con la inclusión de las costas de Estados Unidos y el Canal de Panamá, dos regiones cruciales y de dominio del Caribe de forma indirecta; el primero, porque es el complejo de seguridad de la superpotencia y, el segundo, porque el Canal es un imperativo geopolítico del orden comercial y militar para el continente.

Esto, en consecuencia, genera centros de contrahegemonía, como lo es Venezuela, que ejerce su poder sobre una geopolítica basada en energéticos como medio para generar alianzas estratégicas en el Caribe y América Central. Finalmente, un componente clave es la constante narrativa antihegemónica contra Occidente, con el propósito de liderar un eje alternativo a la hegemonía de Estados Unidos en la región.

Al analizar detenidamente la proyección de la política exterior de Colombia, es posible identificar la presencia de actores estratégicos con intereses y valores compartidos, tanto entre las naciones alineadas con la geopolítica estadounidense como entre aquellas que se oponen a la misma. Al analizar detenidamente la situación, se puede observar que la amenaza a la integridad territorial del país proviene del exterior, así como la inestabilidad de naciones vecinas como Venezuela, Cuba y Nicaragua. Estos países han sido escenario de conflictos fronterizos, políticos e ideológicos con Colombia, y más por su relación con el Gran Caribe Hispano (Santana-Castillo, 2007).

La posición geográfica de Colombia es crucial para el dominio del Caribe, que es el fin geopolítico de la OTAN y occidente, basado en la idea del Heartland. Esta investigación la denomina como el “Triángulo Crítico” porque es la zona de constante vigilancia de las potencias para el dominio del continente, del cual Colombia responde directamente como actor, desde que entró como socio OTAN a través de EE. UU., en que confronta a tres puntos geoestratégicos de actividad constante en el Caribe: Venezuela, Nicaragua y Cuba.


Figura 3
Disputas de actores en el Heartland de América
Elaboración propia, a partir de variables nominales obtenidas del análisis

Colombia enfrenta complejos desafíos geopolíticos en sus flancos, que abarcan desde disputas marítimas hasta interdependencias terrestres. En el extremo occidental, Nicaragua, con su costa pacífica, se encuentra muy cerca del archipiélago más importante de Colombia. Esta proximidad ha generado un escenario de guerra jurídica y de injerencia marítima constante (Padilla, 2012). Hacia el oriente, la situación es distinta, pero igualmente compleja. Una frontera terrestre interdependiente se une a un mar con límites poco definidos. Además, la península binacional de La Guajira trasciende las delimitaciones estatales, y el mar compartido carece de límites claros en sus áreas marinas y submarinas. A esto se suma la extensa cuenca del río Orinoco, cuyas sabanas y vías fluviales conectan el oriente colombiano con gran parte del territorio venezolano, creando una interdependencia total entre ambas regiones. Finalmente, hacia el norte, aunque no comparte frontera con Cuba, la isla representa un desafío geopolítico significativo debido a su influencia en el Caribe y el control de activos geoestratégicos clave en la región.

La razón fundamental por la cual Colombia se ha acercado a la OTAN es su interés en fortalecer su seguridad más allá de su ámbito hemisférico y no exclusivamente en Europa. Debido a la falta de una autoridad reguladora en un entorno global caracterizado por su volatilidad y conflictividad, las naciones buscan maximizar su poder para adaptarse a esta realidad. Las grandes potencias utilizan la cooperación y la integración como estrategias fundamentales para evitar que sus adversarios agresores perturben el equilibrio de poder (Mearsheimer, 2007).

La intención de la OTAN con Colombia es clara: mantener la influencia sobre sus vecinos, ganar espacios geográficos y ejercer control político, militar, económico y estratégico en sus zonas periféricas y marítimas, aplicando la teoría del Heartland a su nueva política.

Conclusiones

Las Fuerzas Militares de Colombia están mejorando sus normas y capacidades para adaptarse a los desafíos globales del siglo XXI, al tiempo que se comprometen con el avance de los derechos humanos, la rendición de cuentas y la transparencia.

En definitiva, el contexto geoestratégico moderno y la estrategia reflejan un esfuerzo continuo por adaptarse a un mundo cada vez más conflictivo, en que la competencia por recursos y la influencia global son constantes. La política exterior de la OTAN busca equilibrar sus relaciones y expandir su influencia, incluso en América Latina, lo que evidencia la complejidad de las dinámicas geopolíticas modernas y el creciente protagonismo de Colombia a través del realismo defensivo.

Colombia se posiciona como un activo geoestratégico clave para la OTAN en el extremo occidental. Sus políticas se alinean con los requisitos del multilateralismo de la Alianza Atlántica, lo que le permite a Colombia obtener un rol geopolítico fundamental para Occidente y Estados Unidos. Aunque no es la primera vez que Colombia asume un papel relevante, su nueva posición le permitirá responder a los desafíos de un sistema internacional cada vez más inestable.

La OTAN, con su pilar latinoamericano, debe defenderse de la creciente presencia e influencia de Rusia y China en Centroamérica y en el Caribe. Esto se debe a que ambas potencias buscan impactar el canal interoceánico actual y la posible construcción de uno nuevo. Además, es crucial contener la consolidación de amenazas en el complejo de seguridad regional norteamericano, especialmente en el Caribe. Para lograr esto, la estrategia de la OTAN se enfoca en establecer elementos de disuasión y cooperación con los Estados receptores del apoyo de la Alianza. El objetivo principal es mantener un equilibrio estabilizador en la región.

El Concepto Estratégico de la OTAN de 2022 marca un punto de inflexión. Ahora, los adversarios de la Alianza Atlántica son vistos como una amenaza estructural al orden internacional basado en reglas. Esta redefinición anticipa un futuro de conflictividad total, en el que las tensiones geopolíticas se intensifican y del cual Colombia ha asumido un rol defensivo y de contención.

En este contexto, la inteligencia estratégica de Colombia juega un papel crucial en su geoestrategia planificada. El país debe estar preparado para enfrentar los desafíos que surgen de la crisis del sistema internacional y el auge de guerras constantes. Esto implica no solo comprender las amenazas emergentes, sino también desarrollar capacidades para anticiparlas y mitigarlas. Los países aledaños a Colombia se preparan para una futura guerra mientras que dicha nación no concibe el futuro escenario inestable que le espera.

Referencias

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Notas

1 Schmitt (2014) establecería que la esencia de lo político y, de este modo, el cimiento del Estado, que es la dualidad amigo-enemigo en cuanto a la guerra, definen lo político.
2 ITPP (Individually Tailored Partnership Programme).
3 Consulta y Diálogo, Contraterrorismo, Gestión de Crisis, Educación y Capacitación, Fortalecimiento de la Integridad, Desarrollo de Capacidades e Interoperabilidad, Interoperabilidad Militar, Idiomas Diplomacia Pública, Ciberdefensa, y por último, Cambio Climático.
4 Se refiere a un homónimo a los países que integran la OTAN
5 “En el período que transcurre entre 1898 (Guerra Hispanoamericana) y 1918 (terminación del Canal de Panamá) todo el Caribe se convirtió en un Mare Nostrum norteamericano, en donde impusieron sus reglas apoyadas en el poderío marítimo” (Mahan, 2000, p. 8).


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