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Fallos de inteligencia que arriesgaron la democracia en el siglo XXI: la CIA y el MOSSAD1
Intelligence failures that endangered democracy in the 21st century: the CIA and the MOSSAD
Perspectivas en Inteligencia, vol. 16, núm. 25, pp. 115-143, 2024
Escuela de Inteligencia y Contrainteligencia "BG. Ricardo Charry Solano"

Artículos

Perspectivas en Inteligencia
Escuela de Inteligencia y Contrainteligencia "BG. Ricardo Charry Solano", Colombia
ISSN-e: 2745-1690
Periodicidad: Anual
vol. 16, núm. 25, 2024

Recepción: 29 mayo 2024

Aprobación: 21 septiembre 2024


Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

Resumen: Este artículo examina críticamente el papel de las agencias de inteligencia de Estados Unidos e Israel en la preservación y fortificación de la democracia frente a amenazas emergentes. Mientras la democracia enfrenta oscilaciones por las corrientes del terrorismo y la inestabilidad política, la inteligencia debe no solo actuar como escudo protector, sino también como un ente que fomente la capacidad de sobreponerse y reconstituirse frente a situaciones de crisis. Así, con un análisis detallado se explora cómo estas agencias pueden reforzar sus estrategias y tácticas para asegurar un futuro democrático robusto frente a las adversidades del siglo XXI. A raíz de eventos como el atentado del 11 de septiembre (11-S), que marcó el comienzo de una nueva era de terrorismo global, se cuestiona la capacidad y la eficacia de la inteligencia de estos países para anticipar y mitigar tales riesgos. Aunque la inteligencia ha adquirido un papel protagónico en la defensa de los valores democráticos, las fallas en prevenir ataques y la dificultad para adaptarse a un entorno cambiante subrayan la necesidad de una evolución en sus métodos. Finalmente, se concluye que las lecciones aprendidas muestran que las prácticas y estrategias de inteligencia deben estar profundamente arraigadas en la realidad y no en la complacencia o en el desdén por los adversarios. Además, los errores cometidos y analizados en este estudio deben servir como piedras angulares para reconstruir prácticas de inteligencia más robustas y respetuosas con los principios democráticos, lo que permitirá asegurar que la inteligencia y la democracia no solo coexistan, sino que se fortalezcan mutuamente.

Clasificación JEL: F55, H56.

Palabras clave: Inteligencia, democracia, terrorismo, guerra urbana.

Abstract: This article critically examines the role of US and Israeli intelligence agencies in preserving and strengthening democracy against emerging threats. The paper argues that intelligence must serve as both a shield and a promoter of institutional resilience as democracy experiences turbulence from terrorism and political instability. Thus, a detailed analysis is conducted on how these agencies can enhance their strategies and tactics to ensure a robust democratic future in the face of 21st-century adversities. Following events like the September 11 attacks, which signaled the start of a new era of global terrorism, the effectiveness of intelligence in anticipating and mitigating such risks is questioned. Intelligence has become central to defending democratic values, yet failures to prevent attacks and challenges in adapting to a changing landscape highlight the need for methodological evolution. Finally, it is concluded that the lessons learned show that intelligence practices and strategies must be deeply rooted in reality and not in complacency or disdain for adversaries. Furthermore, the mistakes made and analyzed in this study should serve as cornerstones for rebuilding intelligence practices that are more robust and respectful of democratic principles, which will ensure that intelligence and democracy not only coexist, but are mutually reinforcing.

Keywords: Intelligence, democracy, terrorism, urban warfare.

Introducción

El presente artículo se enmarca en un análisis integral sobre el papel de la inteligencia en democracias liberales, destacando la tensión inherente entre la protección de la seguridad nacional y el respeto a los derechos fundamentales. En este sentido, la seguridad nacional la concibe la Escuela Superior de Guerra (como se cita en Ordóñez-Martínez, 2021) como “el grado relativo de garantía que, con acciones políticas, económicas, psicosociales y militares, puede un Estado proporcionar a la nación que jurisdicciona en una época determinada, consecución y salvaguardia de sus objetivos nacionales a despecho de los antagonismos existentes” (p. 128).

La inteligencia, entendida como el proceso de recopilación, análisis y difusión de información relevante para la toma de decisiones de seguridad (Matei y Halladay, 2019), desempeña un papel central en la defensa de los sistemas democráticos, especialmente frente a amenazas globales como el terrorismo. Sin embargo, el uso de métodos clandestinos y la opacidad característica de las agencias de inteligencia suelen chocar con los principios de transparencia y rendición de cuentas, esenciales en un sistema democrático (Abad-Alcalá, 2023). Este dilema plantea preguntas fundamentales sobre la legitimidad democrática de las operaciones de inteligencia, y si su actuación, especialmente en tiempos de crisis, pone en riesgo las libertades que buscan defender.

Autores como Sherman-Kent (como se cita en Ugarte, 2005) han destacado que la inteligencia no debe determinar objetivos políticos, sino proveer la información necesaria para que los tomadores de decisiones puedan actuar con conocimiento de causa. No obstante, los fallos de inteligencia, como los ocurridos en el ataque del 11-S y en el ataque de Hamás en 2023, subrayan la importancia de la innovación metodológica y la necesidad de mejorar las capacidades de anticipación para evitar riesgos catastróficos para las democracias.

En este sentido, internacionalmente Occidente ha emergido como un referente en la instauración y despliegue de servicios de inteligencia, con Europa a la vanguardia. Estas agencias, vitales en la custodia de la democracia, también han sido baluartes contra las autocracias comunistas, cuyas sociedades sufrían una represión severa por aparatos de inteligencia que se asemejaban más a fuerzas policiales políticas. En 1991, con la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas URSS, las democracias occidentales asistieron a los Estados orientales en su camino hacia la democracia y promovieron la transformación de las agencias de inteligencia autocráticas en entidades respetuosas de los principios democráticos.

Esta evolución modernizadora delineó una nueva dirección para el papel de estas agencias dentro de sus fronteras nacionales y en el escenario internacional, instaurando mecanismos de control para limitar cualquier exceso en su actuación. No obstante, la tragedia del 11-S reconfiguró su rol en la protección de la democracia. A pesar de esto, Occidente no ha estado exento de controversias debido a los excesos en las acciones de inteligencia, mientras que en Oriente agencias como el Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB, por sus siglas en inglés) mantienen un carácter inescrutable, perpetuando su legado de hermetismo.

Durante la Guerra Fría las agencias occidentales adelantaron varias operaciones de inteligencia contra la URSS, que se mantuvieron activas tras su disolución. Es el caso de la operación Rubicón (Mainwaring, 2020), con sesenta años de espionaje, y aún se continúa desencriptando material de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), que recopiló información con la venta de dispositivos encriptados a casi todo el mundo. Sin embargo, la CIA ha sufrido fiascos de inteligencia en el presente siglo que han sido estudiados, como el 11-S y Afganistán, que son los más recientes.

Desde otra perspectiva, en un mundo cada vez más interconectado, la seguridad nacional se enfrenta a desafíos sin precedentes, lo que posiciona a las agencias de inteligencia en el centro del debate sobre cómo proteger eficazmente las democracias. A pesar de la importancia del tema, la literatura en los dos países es escasa, pues tras la caída de Afganistán a manos de los talibanes aconteció la invasión a Ucrania, suceso que opacó la investigación que adelantaba el Congreso de los Estados Unidos, aún sin finalizar, y se conoce oficialmente solo el informe del Special Inspector General for Afghanistan Reconstruction - SIGAR (2022).

En el ataque a Israel solo se encontraron análisis de expertos que señalan semejanzas entre el ataque del 7 de octubre y la guerra del Yom Kipur, las cuales posibilitan comprender el fracaso posterior de la inteligencia israelí desde las lecciones aprendidas de aquel momento histórico. Por ejemplo, el informe Agranat, surgido de la Comisión de Investigación, conformada en el año 1974, cuyos resultados se mantuvieron vigentes por décadas.

La simbiosis entre agencias de inteligencia y democracia es crucial para mantener a esta última. Actualmente, la principal preocupación es buscar estrategias que coadyuven a la prevalencia de dicho sistema político. Nuestra inquietud apunta a la capacidad de las agencias de preservar la democracia, teniendo en cuenta lo ocurrido el 7 de octubre en el sur de Israel, donde el menosprecio de la información recolectada por parte de la División de Inteligencia Militar israelí catapultó al mundo a la cuarta fase del terrorismo internacional. Al respecto, Matei y Halladay (2019) indican que:

Paradójicamente, para servir a las democracias, las agencias de inteligencia deben participar en actividades clandestinas o explotar fuentes y métodos secretos, medidas que a primera vista no concuerdan con la sociedad abierta y libre que las democracias buscan sostener. De hecho, tales actividades pueden representar un gran peligro para la propia democracia2. (p. 5)

Por consiguiente, la prevalencia de la democracia significa que existe la libertad de expresión, de movimiento, Estado de derecho, constitucionalismo, elecciones libres y una economía abierta e institucionalizada, entre otras cuestiones. Estas premisas son principios que las agencias de inteligencia están llamadas a proteger sin fisuras, desde el cumplimiento de las reglas establecidas por las leyes que las regulan.

Así, este artículo propone un análisis comparativo de la CIA de Estados Unidos y el Mossad de Israel. Al explorar sus estrategias distintivas frente a amenazas emergentes, este estudio busca entender su impacto en la seguridad internacional y evaluar su papel en la preservación de los valores democráticos. Mediante un enfoque metodológico, descriptivo y comparativo, y apoyado en una revisión bibliográfica exhaustiva, se pretende abordar la evolución y el fortalecimiento de la inteligencia en la era actual. Además, se ofrecen perspectivas valiosas para académicos, profesionales de la seguridad y formuladores de políticas interesados en la dinámica compleja de la inteligencia moderna, puesto que esta investigación ofrece una perspectiva única sobre la adaptabilidad y la evolución de las agencias de inteligencia en un contexto global cambiante. Subraya la importancia de la innovación tecnológica, la cooperación internacional y el equilibrio entre seguridad y valores democráticos.

Metodología

Este estudio emplea una metodología descriptiva y comparativa, centrada en el análisis cualitativo de datos extraídos de una amplia revisión bibliográfica. Se seleccionaron publicaciones académicas y periodísticas relevantes que aportan a la comprensión de las operaciones de la CIA y el Mossad, con un enfoque en su impacto estratégico en la seguridad global. La investigación cualitativa se concentra en interpretar y comprender las narrativas dentro de los textos, proporcionando una visión más profunda de la percepción y asimilación de los estudios de inteligencia en la comunidad académica (Corona-Lisboa, 2018). Las fuentes se obtuvieron de bases de datos y bibliotecas digitales destacadas como JSTOR, PubMed, Web of Science y Google Scholar, complementadas con recursos de acceso abierto para una visión integral y contemporánea.

Los datos se organizaron para discernir patrones y diferencias clave entre las tácticas y estrategias de las agencias, lo que permitió una comprensión exhaustiva de sus funciones individuales y conjuntos en el ámbito de la inteligencia internacional. Se prestó especial atención al equilibrio entre seguridad y democracia. La investigación enfatiza que los servicios de inteligencia deben operar dentro de los límites de lo democráticamente aceptable.

Por otro lado, se tuvieron en cuenta los siguientes criterios de inclusión:

  1. 1. Tipo de fuente: Se tomó en cuenta Google Académico; bases de datos, como Scielo, Dialnet, JStor; artículos de periódicos relevantes para recaudar información reciente y páginas web oficiales.
  2. 2. Periodo de publicación: Se consideraron documentos académicos y de información publicados en el siglo XXI, preferiblemente trabajos e investigaciones publicadas en los últimos cuatro años.
  3. 3. Idioma: Se consultaron documentos de investigación mayormente en inglés (con su traducción respectiva) y en español, pues los eventos se sucedieron en regiones que no son de habla española. Dicha diversidad lingüística nos permitió acceder a fuentes autóctonas cuya cercanía nos brindó un amplio abanico de datos.
  4. 4. Ámbito geográfico: La recolección de información académica se centró en publicaciones e investigaciones internacionales, prefiriendo la literatura de los dos países estudiados.
  5. 5. Nivel de acceso: Las publicaciones tomadas como referencia son todas de acceso abierto en internet para darle a la investigación un carácter abierto frente al lector. Lo anterior permitió ampliar el alcance de la revisión, incluso en bases de datos como JStor, que requieren suscripción, pero que puede hacerse sin ningún costo.

A su vez, los criterios de inclusión se desarrollaron de la siguiente manera:

  1. 1. Publicaciones no relacionadas: Se excluyeron investigaciones sin relación con servicios de inteligencia de los países materia de investigación, así como aquellas que no aborden el tema de manera amplia dentro de los postulados de los estudios de inteligencia.
  2. 2. Periodo de publicación: No se consideraron investigaciones de periodos que se alejen mucho la delimitación del tema materia de investigación. Se utilizó alguna del siglo XX por estar directamente relacionada con hechos que afectan esta investigación.
  3. 3. Idiomas excluidos: Se omitieron investigaciones en idiomas fuera del inglés, español y hebreo para, de esa manera, mantener la coherencia de las fuentes utilizadas en esta investigación.
  4. 4. Ámbito geográfico: Se excluyeron publicaciones sobre servicios de inteligencia de regiones geográficas diferentes a la estudiadas, salvo que proporcionen información global.
  5. 5. Fuentes no disponibles: Se descartaron publicaciones que no pudieran consultarse en acceso abierto al lector, a menos de que hubiera acceso a ellas legalmente y sin mayores restricciones.

TABLA 1
Matriz de fuentes

Elaboración propia

La CIA y su papel en la democracia estadounidense en el siglo XXI

La CIA ha sido crucial en la configuración del panorama de la inteligencia en el siglo XXI. Su historia refleja la complejidad y evolución constante de las agencias de inteligencia occidentales. A medida en que el mundo enfrenta amenazas cambiantes, la CIA se ha adaptado y respondido para preservar la seguridad nacional y la democracia. Una de las operaciones emblemáticas que resalta su capacidad es la operación Rubicón, una misión de inteligencia de señales3 que involucró la recopilación de información con la venta de dispositivos encriptados en todo el mundo e ilustró la persistencia y la capacidad de adaptación de la CIA en la era moderna. Dicha operación sigue siendo objeto de desclasificaciones y análisis (Mainwaring, 2020).

Sin embargo, la CIA no ha estado exenta de controversias y desafíos, puesto que los eventos del 11-S marcaron un punto de inflexión en su papel y generaron dudas sobre su eficacia y capacidad para prevenir amenazas internacionales. En este sentido, Syed (2019) plantea que hay quienes afirman que la CIA no detectó las señales de advertencia obvias, pero también se encuentran quienes sostienen que la agencia hizo todo lo posible, aun cuando las señales eran difíciles de identificar.

No obstante, la investigación en curso en el Congreso de los Estados Unidos sobre el error afgano resalta las vulnerabilidades y limitaciones de la CIA en la protección de intereses nacionales en contextos complejos. La CIA, al igual que otras agencias de inteligencia (MI6, Mesad, CNI, entre otras), opera en una delicada línea entre la necesidad del secreto, requerida para garantizar la efectividad de su trabajo, y la transparencia y respeto a la legalidad a la que está sujeta (Ugarte, 2001).


FIGURA 1
Principales agencias de inteligencia de Estados Unidos
Elaboración propia a partir de la Administración de Servicios Generales de Estados Unidos (s. f.).

El fracaso de la inteligencia americana: operación Libertad Duradera

La retirada repentina de Estados Unidos de Afganistán, abandonando una infraestructura militar y logística de defensa, construida durante dos décadas, se considera el mayor fracaso de la CIA. Los esfuerzos en la creación de unas fuerzas militares afganas resultaron infructuosos, pues a pesar de fundarlas y entrenarlas, la corrupción las erosionó y al momento decisivo fallaron. Para los estadounidenses es su decepción más sonada en lo que va del siglo, con el desprestigio de sus servicios de inteligencia. Esto lo corrobora Thomas (2023) al mencionar que:

La toma del poder por parte de los talibanes atrajo un intenso escrutinio público y del Congreso. La atención pública estadounidense parece haber disminuido desde entonces, pero Afganistán sigue siendo objeto de compromiso del Congreso, mientras algunos miembros intentan dar cuenta del evidente fracaso de los esfuerzos estadounidenses y lidiar con la realidad del renovado Gobierno talibán4 (p. 23).

Aunque la inteligencia no es infalible, sí se le exige que intente anticiparse a las amenazas latentes. Si fracasa, estamos ante un fallo de magnitudes incuestionables, teniendo en cuenta que “veinte años de intervención internacional para luchar contra el terrorismo talibán, democratizar y reconstruir las instituciones de Afganistán acabaron en drama humanitario en agosto de 2021” (Bargués, 2021, p. 1).

En principio, un país con una situación compleja, una ubicación geográfica que tradicionalmente se ha visto como “irrelevante”, resultó ser, desde inicios del siglo XXI, una fortaleza inexpugnable. Estuvo durante dos décadas tratando de construir una cultura seudooccidental con una democracia que resulta ajena y desconocida para sus habitantes. Las agencias de inteligencia más prestigiosas, así como la todopoderosa Dirección de Inteligencia Inter-Services (ISI) pakistaní, han tenido que ver en la (mala) suerte de este país. De acuerdo con Sherman-Kent (como se citó en Ugarte, 2005), quien resaltó el rol correspondiente de la inteligencia en la formulación de la política:

La inteligencia no es quien determina objetivos; no es el arquitecto de la política; no es el hacedor de proyectos; no es el realizador de las operaciones. Su tarea es cuidar que los hacedores estén bien informados; brindarles la ayuda necesaria, llamar su atención hacia un hecho importante que puedan estar descuidando y, a pedido de los mismos, analizar cursos alternativos sin elegir uno u otro […] (p. 2).

La evaluación del desempeño de las agencias de inteligencia estadounidenses en Afganistán revela una preocupante realidad. En particular, el papel del ISI ha sido fundamental, sus actos y omisiones han entorpecido el fortalecimiento democrático no solo dentro de su nación, sino también en Afganistán. Históricamente, las agencias de inteligencia han sido el pilar de las sociedades, salvaguardando y modelando sistemas políticos. Desafortunadamente, en Afganistán, el resultado fue la subversión del orden democrático.

Analizar el retiro de Estados Unidos de Afganistán sin considerar el papel de Pakistán sería omitir un actor clave en este complejo tablero geopolítico. La región conocida como AfPak, nombrada así por los expertos, refleja la imbricación de desafíos en esta frontera, considerada impenetrable por cualquier fuerza armada tradicional. Esta zona no solo es conocida por el ISI, sino que también se ha convertido en un refugio para grupos terroristas. Estados Unidos ha sido consciente de la manipulación del ISI, que se ha valido de la religión para camuflar sus estrategias y desestabilizar Afganistán.

La falta de claridad y los mensajes contradictorios de las administraciones estadounidenses respecto a su salida de Afganistán han socavado la credibilidad del proceso y del mismo Gobierno afgano. Aunque fue evidente que el Gobierno de Ghani -presidente de Afganistán, periodo 2014 a 2021- no podría sostenerse sin el apoyo militar y contratista estadounidense, las predicciones de la CIA no lograron o no quisieron anticipar el desenlace. La iniciativa de la administración Obama de establecer una oficina en Doha para las negociaciones de paz con los talibanes y las acciones posteriores de la administración Biden enfatizaron esta urgencia, enviando un mensaje de debilidad a los talibanes y excluyendo al Gobierno afgano de conversaciones críticas.

La caída de Afganistán se gestó lentamente, pero se precipitó durante los mandatos de Trump y Biden. En abril de 2021 la inteligencia estadounidense ya anticipaba la convicción de los talibanes en su “victoria militar” (SIGAR, 2022), un presagio de la inminente caída. Ghani, aislado y recurriendo a la microgestión por medio de un círculo cercano de leales, operaba en un país en el que los cimientos democráticos eran precarios, lo que exacerbó la fragilidad del Estado.

De acuerdo con SIGAR (2022), el informe del inspector general especial para la reconstrucción de Afganistán en 2022, en respuesta a una solicitud del Comité de Supervisión y Reforma de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, identificó seis factores críticos que contribuyeron al colapso de la República Islámica de Afganistán en agosto de 2021. Estos factores delinean un tejido de complejidades políticas y estratégicas que resultaron en un fin trágico para la presencia estadounidense y el intento de democracia en Afganistán:

TABLA 2
Factores responsables del colapso de Afganistán

Elaboración propia a partir de SIGAR (2022)

En los hallazgos mencionados no parece que la inteligencia tuviera un papel vital para la consolidación del sistema político buscado por Estados Unidos en Afganistán. El mismo informe señala que los pocos objetivos logrados tímidamente, después de casi veinte años, podrían no perdurar bajo el Gobierno talibán. La derrota en Afganistán aún no ha sido suficientemente estudiada, quizás por la invasión ilegal no provocada de Rusia a Ucrania, pero la situación amenaza -aún hoy- con otra caída estadounidense, ahora en Europa.

Lecciones aprendidas del fracaso de Afganistán

Este evento, que reveló profundas fallas en la evaluación de inteligencia, la planificación estratégica y la comprensión cultural, arroja los siguientes aprendizajes:

  1. 1. Subestimación de la resiliencia y estrategia talibán: La inteligencia de Estados Unidos falló en prever la velocidad y eficacia con la que los talibanes podrían reconquistar el territorio, lo cual apunta a una necesidad de mejorar el análisis del adversario y sus tácticas.
  2. 2. Excesiva dependencia de las fuerzas locales: Al creer que las fuerzas de seguridad afganas entrenadas y equipadas por países occidentales podrían soportar solas el asedio talibán. No se evaluó con realismo la voluntad y capacidad de las fuerzas locales para asumir roles de seguridad autónomos.
  3. 3. Fallas en la construcción nacional: El esfuerzo por implantar un modelo de gobernanza democrática no tomó en cuenta las complejidades culturales, históricas y sociales de Afganistán. Las futuras misiones de construcción nacional deberán fundamentarse en un entendimiento profundo del contexto específico del país, promoviendo soluciones que sean sostenibles y culturalmente relevantes.
  4. 4. Coordinación y comunicación interagencial: Su falta contribuyó a una respuesta fragmentada y a veces contradictoria. Es crucial fortalecer los mecanismos de cooperación entre las diferentes agencias de inteligencia y aliados internacionales de manera más eficaz.
  5. 5. Preparación para la evacuación y retirada: La caótica evacuación de Kabul resaltó la necesidad de una planificación meticulosa, asegurando la seguridad de civiles, personal diplomático y militar y los aliados locales. Las planificaciones futuras deben incluir escenarios de peor caso y estrategias de evacuación claras y ejecutables.

El ataque sorpresa de los talibanes el 11 de septiembre de 2001: otro golpe a la inteligencia norteamericana

Los fracasos de la más popular agencia de inteligencia, aunque son pocos, son significativos (en comparación con los cometidos por acción u omisión durante la Guerra Fría). Se encontró una constante adaptabilidad después de su primer fiasco del siglo XXI. Históricamente las fallas en operaciones de inteligencia han sido investigadas por un comité específico, denominado The Permanent Select Committee On Intelligence. Barrientos-Ramírez (2010) complementa indicando que:

La Comisión Nacional encontró que antes del 11-S la Comunidad de Inteligencia adolecía de imaginación institucionalizada, por eso los analistas y asesores no pudieron medir ni prevenir la amenaza terrorista. Una mayor imaginación pudo ayudar a elaborar análisis más audaces, escenarios más atrevidos, que desafiaran la rutina, compuesta por los análisis de causa-efecto, que son los favoritos de las burocracias públicas tradicionales (p. 53).

Cabe destacar que la CIA, como otras agencias de inteligencia en el siglo XXI, han cometido errores más por subestimar la información que por no recolectarla (como en el caso del 11-S en Estados Unidos y el 7O en Israel). En 2001 la CIA repitió los mismos descuidos que hoy cometen algunas policías de Europa con el yihadismo: ignorarlo, aun conociendo al actor y su situación legal (o mejor dicho ilegal) en el país donde ataca (Zegart, 2005).

En la última década del siglo XX, “la administración Clinton seguía considerando a Bin Laden una molestia con mucho dinero, no una amenaza mortal” (Wright, 2007, p. 265). Esto nos recuerda que el tomador de decisiones es responsable del resultado de la información recopilada y analizada por parte de las agencias de inteligencia, en este caso la CIA. Pero la agencia no se libra de culpa, pues en 2001 la subestimación y pérdida del hilo conductor de Al Qaeda los llevaron a la peor decepción de la historia nacional en inteligencia, que marcó un antes y un después en la seguridad global; como Rodríguez-Morales (2012) lo describe a continuación:

Después de dichos atentados salieron a la luz las debilidades y vacíos jurídicos de inteligencia y seguridad que las principales potencias tenían sobre el tema. Lagunas que aún persisten, como la ausencia de un concepto universal del terrorismo que dificultan la tipificación del delito y su aplicación global en los sistemas legales y en las sanciones internacionales, lo que puede facilitar la ejecución de actos terroristas (p. 75).

Ya en el siglo XXI, incluso las operaciones Libertad Duradera y Libertad Iraquí sufrieron sendos errores tácticos, tal vez por desconocimiento del entorno al que se enfrentaban, que condujo a descuidos de las tropas que ocasionaron estupor a nivel global. Por esto los Estados Unidos necesitaron un cambio estratégico, principalmente en Iraq, donde el general David Petreaus vio la necesidad de involucrar la población del país en las tácticas sobre el terreno, puesto que, según Evans (2016):

Las políticas de la coalición para la reconstrucción de Irak y Afganistán solo contemplaban una parte del problema sin entender su totalidad. No solo eran las tácticas de lucha contra la insurgencia (de por sí defectuosas), sino cómo integrar factores políticos, sociales y económicos en una arquitectura empresarial efectiva (p. 192).

Desafíos éticos y controversias de la CIA en la era moderna

La CIA enfrenta dilemas morales y debates significativos que cuestionan sus métodos operativos que buscan equilibrar la seguridad nacional y resguardar los valores fundamentales de la democracia.

  1. 1. Interrogatorios y detenciones: Tras los ataques del 11-S se generó un debate ético intenso, cuestionando algunas prácticas extremas que debatían la compatibilidad de tales métodos con los derechos humanos y la dignidad, lo que subrayó la necesidad de un marco ético claro y respetuoso.
  2. 2. Vigilancia masiva y privacidad: La era digital ha visto a la CIA expandir sus capacidades de vigilancia, práctica potencialmente útil para la seguridad nacional, pero que plantea preocupaciones serias sobre la privacidad y los derechos civiles.
  3. 3. Uso de drones y rendición de cuentas: Su implementación en operaciones de inteligencia y antiterrorismo ofrece ventajas tácticas, pero también suscita dudas sobre la legitimidad de los ataques y la rendición de cuentas, especialmente en lo que respecta a bajas civiles y la toma de decisiones automatizada.
  4. 4. Relación con el Congreso y transparencia: La interacción de la CIA con los cuerpos legislativos es a veces tensa, con debates sobre la eficacia de la supervisión y la transparencia. Casos recientes resaltan la importancia de un escrutinio más riguroso y transparente para mantener la confianza pública y la integridad democrática.

A medida que la agencia avanza hacia el futuro, enfrentando amenazas cambiantes y un escenario global complejo, la reflexión ética y la transparencia no solo son deseables, sino esenciales para su legitimidad y eficacia. La evolución de la CIA en este sentido será determinante tanto para su éxito operacional como para su alineación con los valores democráticos que busca proteger.

La Inteligencia y su papel en la democracia israelí en el siglo XXI

Los servicios de inteligencia israelíes históricamente han gozado de prestigio internacional. Israel tiene una comunidad de inteligencia bien desarrollada, compuesta por tres agencias principales: Mossad, Shin Bet y Aman. Las tres son responsables de éxitos tan notables como la captura de Adolf Eichmann, jefe de la Oficina Central de Seguridad del Reich (ejecutor de la deportación y asesinato de millones de judíos durante el Holocausto). Sin embargo, también son objeto de críticas por métodos como el uso de informantes palestinos y la política de asesinatos selectivos.


FIGURA 2
Principales agencias de inteligencia de Israel
Elaboración propia, a partir de San Felipe-Donlo (2014)

Además, se les reprocha que algunas de las guerras que su país ha librado son el resultado de subestimar la información de inteligencia recopilada, haciendo caso omiso de esta, como la guerra de Yom Kipur en 1973. Tales fiascos han generado la crítica interna, sin que Israel parezca haber aprendido de esas experiencias ni convertirlas en estrategia de defensa. Su último gran error de subestimar una información causó la masacre ejecutada por Hamás el 7 de octubre de 2023, cuyo antecedente fue la guerra en mención.

Israel tiene una posición privilegiada en el Oriente Medio, con todos sus enemigos al alcance. Esto implica que su agencia de inteligencia exterior puede ejecutar operaciones vitales para la supervivencia del Estado, lo que marca una diferencia crucial. Su alianza estratégica con los Estados Unidos es única en esa zona del mundo. De este modo, “la información oportuna de las disposiciones e intenciones del enemigo, a partir de una comunidad consolidada de inteligencia, constituye otro de los componentes cualitativos no materiales que integran las capacidades del Estado de Israel” (Moloeznik, 2017, p. 20).

En Israel coexisten conceptos como seguridad nacional, seguridad interna, seguridad personal, seguridad social, seguridad evolutiva o corriente y seguridad de campo o seguridad de información (Sznajder, 2017). Es evidente que el primer concepto encierra los demás en su órbita, mientras que la complejidad del conflicto árabe-israelí dimensiona todo el espectro de seguridad nacional, comprometiendo todo esfuerzo en inteligencia. En efecto, “la seguridad nacional tiene por objeto, ante todo, preservar la existencia del hogar nacional judío frente a amenazas y riesgos que a lo largo de su devenir histórico la comunidad de inteligencia de Israel ha detectado y neutralizado” (Mendelberg, 2017, p. 53).

Uno de los errores humanos de los casos de la inteligencia israelí fue el ataque egipcio el día de Yom Kipur en 1973. Podríamos denominarlo su primer error de autocomplacencia, pues a pesar de que había informes de la agencia británica MI6 y su agencia de inteligencia externa sobre un inminente ataque egipcio, los decisores políticos no tomaron medidas oportunas (Paz, 2017). Sin disponer de todos los detalles, podemos ofrecer una perspectiva limitada sobre qué factores contribuyeron al fiasco, cuyo resultado fue una serie de revaluaciones y reformas después de constituirse la Comisión Agranat. Es fundamental señalar que éxitos y fallos en la inteligencia son multifacéticos, a menudo influenciados por diversos factores que, a veces, tienen conexión entre sí.

Algunas posibles razones del presunto fallo en la inteligencia israelí incluyen:

  • Complejidad de la amenaza: Una situación particularmente intrincada dificulta la recopilación y evaluación de información precisa.

  • Falta de inteligencia humana: Al depender excesivamente de la tecnología o no haber fuentes de inteligencia humana efectivas, existirán lagunas en la recopilación de información.

  • Cambios rápidos en el entorno de amenazas: Los vaivenes repentinos de comportamiento o tácticas de los adversarios pueden superar la capacidad de la inteligencia para anticiparse y responder eficazmente.

  • Desafíos en la coordinación de la inteligencia: La falta de intercambio efectivo de información afecta la capacidad general para comprender y abordar amenazas.

  • Presiones políticas y operativas: A veces pueden afectar la calidad de la toma de decisiones basada en la inteligencia.

El fracaso de la inteligencia israelí: comisión Agranat

El Estado de Israel recordará el Sábado Negro (29 de octubre de 1929) como la peor masacre de judíos ocurrida, después del Holocausto, y la mayor decepción de la inteligencia. A las 6:34 a. m. el Estado referencia en seguridad fue sorprendido por el grupo yihadista palestino Hamás -movimiento de resistencia islámica. Israel le apostaba a la contención de los grupos terroristas en Gaza, mediante negociaciones con intermediación de Qatar y Estados Unidos en Doha. Esa confianza en la política de contención y mano extendida fue su mayor error, por lo que tuvo que reformarse para el futuro.

El ataque de Hamás en el año 2023 afectó significativamente a Israel. El Shin Bet (Shabak) fue criticado por no anticiparse. A pesar de recibir previamente datos sobre la inminente ofensiva, el servicio de inteligencia no pudo determinar el momento ni el lugar, debido a la complejidad de la amenaza de Hamás que tiene una red de células durmientes y simpatizantes en todo Israel.

El Shin Bet ha tomado medidas para mejorar su capacidad de anticipar ataques, incluyendo operaciones encubiertas en territorio gazatí, pero la amenaza de Hamás sigue siendo un desafío constante para la existencia israelí. El debate sobre la autocomplacencia con la contención y su falta de valoración de la información recopilada por miembros de niveles inferiores de la pirámide de inteligencia de Aman probablemente desemboquen en una reforma en todas las inteligencias del Estado judío. No es su primer fracaso, pero sí el más grande desde que se fundó el Estado en 1948.

Aman no aprendió de la experiencia en la guerra del Yom Kipur, donde Egipto -al igual que Hamás hoy, los sorprendió estratégicamente. El jefe del Ejército, Herzy Halevi, aún no ha iniciado una investigación sobre el día antes del 7 de octubre, pero sí se conocen datos desde el lado del grupo terrorista. Uno de ellos es que, “según el informe, los involucrados en la operación fueron seleccionados entre las unidades de élite de Hamás en varias áreas de Gaza y recibieron un extenso entrenamiento a lo largo de los años, sin saber exactamente para qué estaban entrenando”5 (Bob, 2024, párr. 8).

La inteligencia israelí se ha regido por “paradigmas” como el de Yom Kipur, conocido como “La concepción”, en el que la inteligencia israelí no veía ninguna amenaza, pues consideraba que su victoria en la Guerra de los Seis Días era suficiente disuasión para que el país no fuese atacado por largo tiempo. Al respecto, Bar-Joseph (como se citó en Shapira, 2023) indica que:

Según este paradigma, Egipto planeaba obtener ganancias territoriales en el Sinaí, territorio conquistado por Israel en la Guerra de los Seis Días en 1967, pero consideró su capacidad ofensiva limitada, al estar en desventaja frente a la Fuerza Aérea Israelí para atacar objetivos al interior de Israel. El IDI consideró que Egipto no atacaría si no podía equiparar dicho poder mediante aviones o misiles operacionales tierra-tierra del bloque soviético o el apoyo de Siria6 (p. 980).

La Comisión Agranat dio total claridad de cada error de inteligencia los días anteriores, incluso ese mismo 6 de octubre de 1973. En el informe se observa la situación casi calcada ocurrida el 7 de octubre de 2023:

En el primer reporte de la comisión, publicado en abril de 1974, se señaló la falta de preparación de las FDI ante un ataque por el frente egipcio. Del mismo modo, la inteligencia israelí desestimó las señales sospechosas tanto en Siria como en Egipto al pensar que al carecer de superioridad en su fuerza aérea tampoco tendrían intenciones de atacar y, como consecuencia, las FDI no tomaron las precauciones necesarias en tiempo para la movilización de unidades de reserva (Navarro-Caldera, 2008, p. 50).

El nivel de desorganización israelí, nunca antes visto, se manifestó en factores como sus decisiones políticas, junto a la recolección y el análisis de información que además ocultaron y tergiversaron al público. El entonces ministro de Defensa, Moshe Dayan, no se preocupó por proteger a los civiles egipcios, y la organización de las tropas era deficiente. La derrota aplastante a sus enemigos en la Guerra de los Seis Días les hizo creerse invencibles, igual que antes del 7 de octubre de 2023. A pesar de que Hamás entrenó para el ataque prácticamente frente a las FDI, los servicios de seguridad siempre pensaron que era un “ejercicio común” del grupo yihadista. Lo anterior demuestra que Aman repitió su error de 1973 al reunirse para definir una estrategia de defensa solo unas horas antes. Hay faltas de coordinación entre inteligencias israelíes con consecuencias negativas en el ámbito internacional, a excepción de la Agencia de inteligencia civil, cuyo enfoque preventivo demostró mayor eficacia en la lucha contra el terrorismo.

Después de este golpe, tanto Aman como el Shin Bet están inmersos en una profunda crisis que ha afectado su fundamento doctrinal, generando además un trauma nacional que le devolvió a Israel la idea de una amenaza existencial, como la de después de Yom Kipur. Hoy, desde la sociedad se culpa a Aman y más exactamente al general de división Eliezer Toledano, profundo creyente en “La concepción”, quien actualmente dirige la Dirección de Estrategia y Tercer Círculo del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel.

En el contexto de la operación Agranat, la Tabla 3 sintetiza las deficiencias críticas que condujeron al fracaso de la inteligencia israelí. Estos elementos destacan la falta de preparación operativa, suposiciones erróneas sobre las capacidades enemigas y una infraestructura de inteligencia inadecuadamente coordinada. Estos hallazgos subrayan la necesidad de un enfoque más holístico y adaptable para el futuro, considerando la dinámica cambiante del panorama de amenazas globales y reforzando los mecanismos de supervisión y reacción rápida para preservar la seguridad nacional.

TABLA 3
Factores responsables del colapso de Afganistán

Elaboración propia

Lecciones aprendidas del fracaso del Sábado Negro

El evento conocido como Sábado Negro, o Black Sabbat, destaca fallos críticos dentro de las operaciones de inteligencia israelíes y resalta lecciones valiosas para la seguridad nacional y el futuro de la inteligencia militar y civil.

  1. 1. Subestimación de la amenaza y complacencia: A pesar de los indicadores y la actividad enemiga observable, la inteligencia israelí interpretó inadecuadamente estos signos como preparativos para un ataque a gran escala. Esto recalca la necesidad de un escrutinio y análisis constante y sin prejuicios de la información de inteligencia.
  2. 2. Desconexión entre inteligencia humana y tecnológica: La excesiva dependencia de la tecnología de vigilancia y la negligencia de la inteligencia humana demostraron ser fallos significativos. La lección aquí es el equilibrio esencial entre ambas para una comprensión completa del panorama de amenazas.
  3. 3. Fallas en la coordinación interagencial: El ataque reveló fisuras en la coordinación y comunicación entre las diferentes agencias de inteligencia de Israel. Es imperativo mejorar su integración y flujo de información entre todas para asegurar una respuesta unificada y eficaz.
  4. 4. Evaluación y preparación inadecuada: El fallo al anticipar y prepararse ante un ataque de la magnitud del Sábado Negro hace indispensable revisar y fortalecer los mecanismos de evaluación de amenazas y preparación de respuesta, estableciendo protocolos más rigurosos con evaluaciones de riesgo periódicas y preparativos de defensa.
  5. 5. Aprendizaje e innovación posfallo: Es vital aprender de los errores para innovar y mejorar. La inteligencia israelí debe adoptar un enfoque proactivo: revisar y actualizar sus doctrinas y estrategias de inteligencia y seguridad.

El ataque sorpresa de Hamás el 7 de octubre de 2023: otro golpe a la inteligencia israelí

La historia de la inteligencia israelí se encuentra marcada por un nuevo capítulo el 7 de octubre de 2023, cuando Hamás lanzó un ataque sorpresa contra Israel, lo que evidenció de nuevo los problemas ya citados en los que las lecciones aprendidas de catástrofes anteriores no fueron completamente asimiladas o puestas en práctica. El ataque audaz, y con total coordinación, los tomó por sorpresa como en Yom Kipur en 1973. Hamás logró infiltrar territorio israelí, secuestrar a decenas de ciudadanos y lanzar miles de cohetes en un corto periodo de tiempo, lo que desencadenó un conflicto todavía vigente. Esto marcó un punto de inflexión en la percepción de la seguridad nacional israelí, lo que demuestra su vulnerabilidad para anticipar y neutralizar amenazas de este calibre.

Hubo críticas por la incapacidad de prever el ataque. Eyal Hulata, asesor de seguridad nacional del anterior Gobierno (2021-2023) y expresidente del Consejo de Seguridad Nacional, describió este fallo como “devastador” y “sin precedentes”, señalando que Israel fue “sorprendido tácticamente” y sufrió daños significativos tanto en términos de víctimas como de trauma psicológico colectivo.

Estos fallos recurrentes de la inteligencia sugieren una problemática más profunda de no aprender de los errores tácticos pasados, al igual que con el 11-S en Estados Unidos, en el que la falta de coordinación entre agencias y la subestimación de las señales de advertencia contribuyeron a la tragedia. La historia repetida de fallas en la inteligencia subraya una necesidad urgente de revisión y mejora en los mecanismos de seguridad y vigilancia.

De esta manera, el conflicto originado por el ataque de Hamás demuestra las dificultades de contener y resolver rápidamente tensiones de esta magnitud. De ahí la importancia crítica de una inteligencia proactiva, adaptativa y bien coordinada, capaz de anticipar y neutralizar amenazas antes de que se materialicen.

Desafíos éticos y controversias del Mossad en la era moderna

El Mossad, como uno de los pilares de la inteligencia israelí, enfrenta desafíos éticos y controversias singulares que reflejan su contexto geopolítico y estratégico específico. Algunos de los desafíos que enfrenta son:

  1. 1. Operaciones encubiertas y asesinatos selectivos: Acciones que, aunque vistas como necesarias para la seguridad nacional, han levantado importantes cuestionamientos éticos y legales a nivel internacional, especialmente en lo que respecta a la soberanía de otros Estados y el derecho a la vida.
  2. 2. Uso de tecnología y vigilancia masiva: Genera preocupaciones sobre la privacidad y los derechos individuales, pues el equilibrio entre seguridad nacional y protección de los derechos civiles se convierte en un dilema ético, particularmente cuando estas herramientas se emplean tanto dentro como fuera de las fronteras de Israel.
  3. 3. Cooperación internacional y rendición de cuentas: Con sus agencias de inteligencia de otros países plantea preguntas sobre la transparencia y la rendición de cuentas. La falta de un marco claro para estas alianzas puede llevar a excesos y abusos que contradicen los valores democráticos.
  4. 4. Impacto en poblaciones civiles: Las operaciones del Mosaad, especialmente en territorios disputados, tienen un impacto negativo con estos ciudadanos. La distinción entre combatientes y no combatientes se vuelve borrosa en contextos de alto conflicto, lo que exige una revisión ética profunda de las tácticas utilizadas.
  5. 5. Legitimidad y ética en el contexto del conflicto árabe-israelí: El papel del Mossad en el prolongado conflicto árabe-israelí invita a un debate continuo sobre su ética. La justificación de acciones en nombre de la seguridad nacional debe balancearse cuidadosamente con el respeto por los derechos humanos y las normas internacionales.

El Mossad opera en uno de los entornos más complejos y volátiles del mundo, con amenazas existenciales que requieren respuesta inmediata y a menudo secreta. Sin embargo, el desafío ético de encontrar un equilibrio entre las necesidades de seguridad y la adherencia a los principios democráticos y ético persiste. Como se muestra en la Tabla a continuación, aunque la amenaza es similar, la respuesta de dos agencias aliadas tiene enfoques distintos de índole preventiva y ofensiva, respectivamente.

TABLA 4
Comparación de diferencias metodológicas e implementación estratégica

Elaboración propia

El dilema entre democracia e inteligencia se configura como una disyuntiva crítica en el ámbito académico, en la que se pondera si realmente existe una incompatibilidad entre las operaciones secretas y los valores democráticos. La supervivencia de las democracias frente a las amenazas globales depende, en gran medida, de la existencia de servicios de inteligencia robustos y eficientes. Los esfuerzos de estos servicios deben someterse a un escrutinio meticuloso para garantizar que el imperativo de la seguridad no socave las libertades civiles. En las democracias occidentales, este balance se gestiona continuamente con la vigilancia de entidades judiciales y medios de comunicación, entre otros, asegurando que la recopilación de inteligencia cumpla con las normas del derecho internacional y las leyes internas.

Reconociendo la importancia vital de la inteligencia en el mantenimiento del orden y la seguridad estatal, los servicios de inteligencia han evolucionado para operar dentro de los marcos constitucionales, por lo que han desplazado la noción de “servicios secretos” (Pérez-Villalobos, 2008) por una integración más transparente y regulada en la estructura estatal. Pérez-Villalobos (2008) describe la transición que hubo en los servicios de inteligencia en el mundo después de la caída del sistema de bloques:

Desde la segunda mitad del siglo XX y, definitivamente, desde la caída del muro en 1989, se produce una clara incardinación de estos servicios en las estructuras constitucionales de los Estados democráticos, de modo que, para cumplir con su función constitucional, los servicios de inteligencia no solo deben ser capaces de obtener información, sino de transformarla en “inteligencia” (p. 24).

En el futuro las inteligencias de los Estados se enfrentarán a desafíos emergentes, propios de los cambios que arrastran los tiempos, como la creciente dependencia de la tecnología y la necesidad de adaptarse a un entorno geopolítico cambiante. La inteligencia, tanto civil como de defensa, seguirá evolucionando para enfrentar dichas amenazas. En este sentido, la complementariedad y colaboración entre ambas se torna esencial para abordar los desafíos contemporáneos con la integración de enfoques más amplios, garantizando la seguridad y estabilidad a largo plazo de las naciones.

Finalmente, se ha prestado especial atención al equilibrio entre seguridad y democracia. La investigación enfatiza que los servicios de inteligencia deben operar dentro de los límites de lo que es democráticamente aceptable. A medida que avanzamos, es vital que los protocolos de inteligencia sean revisados y ajustados para reflejar un equilibrio entre estas dos prioridades, asegurando la protección de los derechos individuales mientras se resguarda la seguridad nacional.

Discusión

Los resultados de este estudio evidencian la complejidad del papel de las agencias de inteligencia, como la CIA y el Mossad, en la preservación de la democracia frente a amenazas contemporáneas. Con el análisis de fallas significativas, como los atentados del 11-S y la reciente crisis en Afganistán, se pone de manifiesto que la efectividad de estas instituciones no solo depende de su capacidad operativa, sino también de su habilidad para adaptarse a un entorno global en constante cambio; de forma tal, que se puedan enfrentar a los diferentes actores generadores de terrorismo a nivel global, que buscan un cambio en el statu quo (Beltrán-Peña y Pirateque-Perdomo, 2023).

Varios autores han abordado esta problemática desde diferentes perspectivas. Matei y Halladay (2019) argumentan que las agencias deben actuar como “escudos” que fomenten la resiliencia institucional, sugiriendo que su función trasciende la mera recopilación de información y debe incluir un enfoque proactivo hacia la protección de los valores democráticos. Esta postura es respaldada por Abad-Alcalá (2023), quien destaca la tensión entre las operaciones encubiertas y los principios democráticos, subrayando que el respeto a los derechos fundamentales es esencial para mantener la legitimidad de las acciones de inteligencia.

Por otro lado, Sherman-Kent (como se cita en Ugarte, 2005) enfatiza en que la inteligencia no debe ser un determinante de políticas, sino un soporte informativo para los tomadores de decisiones. Esta visión resuena con los hallazgos del presente estudio, que conducen a afirmar que las fallas en anticipar amenazas no solo reflejan deficiencias operativas, sino también una falta de alineación con los principios democráticos que buscan proteger.

A medida que el mundo enfrenta desafíos sin precedentes, como el terrorismo internacional y las crisis geopolíticas, se vuelve imperativo que las agencias de inteligencia reconsideren sus estrategias. La literatura existente es escasa en cuanto a enfoques contemporáneos sobre este tema; sin embargo, el análisis comparativo realizado aquí proporciona una base sólida para futuras investigaciones. En este sentido, es crucial que las agencias no solo fortalezcan sus capacidades operativas, sino que también promuevan un diálogo abierto sobre su papel en la defensa de la democracia.

En resumen, este artículo subraya la necesidad urgente de innovar en prácticas de inteligencia y establecer un equilibrio entre seguridad y derechos democráticos, teniendo en cuenta que el concepto ha evolucionado entre los ámbitos empresariales y militares, mostrando un aspecto más interdisciplinar (Hernández-Estupiñán, 2020). La adaptación a nuevas realidades geopolíticas es esencial para asegurar que las agencias continúen siendo aliadas en la defensa de sistemas democráticos robustos, como parte de las garantías políticas y el desarrollo económico de las naciones a nivel regional y global (Martínez-Cruz y Meneses-Marín, 2023).

Conclusiones

El análisis de las fallas de inteligencia que han amenazado la democracia en el siglo XXI revela conclusiones significativas sobre el papel de las agencias de inteligencia de Estados Unidos e Israel. Estas agencias, en su función de proteger y fortalecer la democracia ante amenazas emergentes, deben actuar como un escudo y como promotoras de la resiliencia institucional. En este contexto, es fundamental que sus estrategias y tácticas se adapten a un entorno global en constante cambio, especialmente tras eventos críticos como el atentado del 11-S, que reveló deficiencias en la capacidad de anticipación y mitigación de riesgos.

Las lecciones aprendidas subrayan que las prácticas de inteligencia deben estar ancladas en la realidad y no en la complacencia. Los errores analizados en este estudio deben servir como bases para reconstruir metodologías más robustas que respeten los principios democráticos, así garantizan una coexistencia y un fortalecimiento mutuo entre la inteligencia y la democracia. La tensión inherente entre la seguridad nacional y el respeto a los derechos fundamentales plantea interrogantes sobre la legitimidad democrática de las operaciones encubiertas, lo que exige un equilibrio cuidadoso entre secreto y transparencia.

La evolución histórica de estas agencias, especialmente en el contexto pos-Guerra Fría, muestra cómo han sido cruciales para el resguardo de democracias frente a regímenes autoritarios. Sin embargo, eventos recientes como la retirada de Afganistán y los ataques a Israel demuestran que la falta de adaptación a nuevas realidades puede resultar en fracasos significativos. La simbiosis entre inteligencia y democracia es esencial para mantener un sistema político saludable; por ende, es imperativo que las agencias implementen innovaciones tecnológicas y cooperen internacionalmente para enfrentar desafíos contemporáneos.

En definitiva, este análisis comparativo entre la CIA y el Mossad destaca la necesidad urgente de reformar las prácticas de inteligencia para asegurar que estas instituciones no solo protejan los valores democráticos, sino que también se alineen con ellos. La capacidad de anticipación y adaptación se presenta como un elemento clave para enfrentar las amenazas del siglo XXI, lo que reafirma que el éxito en la defensa democrática depende de una inteligencia informada y responsable. En este sentido, recomendamos una inversión renovada en la actualización de los sistemas de inteligencia, mayor integración de las lecciones aprendidas en las prácticas operativas y un compromiso reforzado con la transparencia y la rendición de cuentas para fortalecer la confianza pública en las agencias de inteligencia.

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Notas

1 Este artículo de reflexión se elaboró con el objetivo de analizar cómo las agencias de inteligencia de Estados Unidos e Israel pueden evolucionar sus métodos para enfrentar eficazmente las amenazas del siglo XXI, asegurando así la resiliencia y fortificación de la democracia en un contexto global de creciente inestabilidad y terrorismo. Además, se busca que estas experiencias sirvan de aprendizaje para otras agencias de inteligencia.
2 Traducción propia
3 Modalidad de Inteligencia que recopila y analiza la información mediante la intercepción de comunicaciones entre personas y entre máquinas o dispositivos.
4 Traducción propia.
5 Traducción propia.
6 raducción propia.


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