Reseñas
Recepción: 24 mayo 2025
Aprobación: 15 junio 2025

![]() | Schnell Alexander. Die Entdeckung der Präphänomenalität. Vorlesungen zur theoretischen Phänomenologie. 2025. Frankfurt. Vittorio Klostermann. 154pp.. 978-3-465-04695-0 |
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Resumen: “¿Cómo se posiciona hoy la fenomenología respecto de sus fundamentos teóricos?” fue la pregunta guía de un ciclo de conferencias dictadas en China en septiembre de 2024, cuya publicación aparece ahora bajo el título Die Entdeckung der Präphänomenalität. Vorlesungen zur theoretischen Phänomenologie (2025). En verdad, esta obra viene a continuar la línea trazada por Wirklichkeitsbilder (2015) y Seinsschwingungen (2020) a través de la cual el autor busca plasmar su pensamiento sistemático, más allá de sus múltiples estudios de autores. Éste es el primer volumen de una nueva colección “Zu den Sachen Selbst” de la editorial Vittorio Klostermann, editada por Inga Römer y Alexander Schnell. En cuanto a su estructura, el libro cuenta en este orden con un índice general, un índice analítico de contenidos –especialmente útil para identificar los conceptos y las tesis fundamentales de los capítulos, así como la progresión argumentativa–, un prefacio, ocho lecciones y finalmente un índice bibliográfico. A continuación, vamos a recorrer los distintos segmentos del libro para presentar algunas claves de lectura.
La fenomenología, que estableció sus bases en Alemania y luego trasladó a Francia el epicentro de vanguardia durante décadas, llama hoy, en el primer cuarto del siglo XXI, a volver la mirada hacia la región del Bergisches Land, hacia un lugar donde se cultiva un enfoque propiamente “germano” –diremos–, no por alguna pretensión localista que desconozca el carácter transfronterizo de la investigación fenomenológica contemporánea, sino por su orientación decididamente trascendental, por la (re)consideración del Idealismo clásico alemán en un diálogo metafísico-fenomenológico, y por su elaboración en intercambio predilecto con la filosofía francófona.
Formado íntegramente en París, Alexander Schnell (1971, Berlín) llegó en 2016 a la joven Universidad de Wuppertalpara suceder a László Tengelyi en la cátedra de “Fenomenología y Filosofía Teórica” iniciada por Klaus Held. La renovación de la tradición fenomenológica wuppertalense se articula a través del Instituto de Filosofía Trascendental y Fenomenología, que nuclea tres centros de estudio y tres archivos de investigación (dedicados a Fichte, Fink, Richir, Held, Tengelyi, etc.), y al presente se constituye como uno de los más relevantes focos de irradiación de la filosofía fenomenológica, tanto en Alemania como a nivel mundial. Las publicaciones de Schnell revelan un dominio amplio de autores y temas metafísicos, que exigen al lector familiaridad con una gran variedad de conceptos fundamentales de fenomenólogos de diversas generaciones, así como de pensadores de otras tradiciones filosóficas, lo cual anticipa ya la primera gran dificultad del presente libro.
“¿Cómo se posiciona hoy la fenomenología respecto de sus fundamentos teóricos?” fue la pregunta guía de un ciclo de conferencias dictadas en China en septiembre de 2024, cuya publicación aparece ahora bajo el título Die Entdeckung der Präphänomenalität. Vorlesungen zur theoretischen Phänomenologie (2025). En verdad, esta obra viene a continuar la línea trazada por Wirklichkeitsbilder (2015) y Seinsschwingungen (2020) a través de la cual el autor busca plasmar su pensamiento sistemático, más allá de sus múltiples estudios de autores.1 Éste es el primer volumen de una nueva colección “Zu den Sachen Selbst” de la editorial Vittorio Klostermann, editada por Inga Römer y Alexander Schnell. En cuanto a su estructura, el libro cuenta en este orden con un índice general, un índice analítico de contenidos –especialmente útil para identificar los conceptos y las tesis fundamentales de los capítulos, así como la progresión argumentativa–, un prefacio, ocho lecciones y finalmente un índice bibliográfico. A continuación, vamos a recorrer los distintos segmentos del libro para presentar algunas claves de lectura.
En primer lugar, el autor expone en el prefacio (pp. 15-20) la tesis general que pretende defender a lo largo de estas lecciones, a saber, que el denominador común de la fenomenología teórica después de Husserl, Heidegger y Fink –a quienes considera sus “padres fundadores”– radica en el descubrimiento de la prefenomenalidad. El término tiene, de hecho, su origen en Husserl, quien lo introduce en Ding und Raum (1907) y lo equipara a conceptos como lo “preempírico”, “lo preinmanente” e incluso “lo trascendental”. Sobre las cuestiones atinentes a su relevancia fenomenológica, su acceso, su diferencia con la fenomenalidad, su trascendentalidad, su estructura y las transformaciones metodológicas que trae consigo versarán estas ocho lecciones que, a su vez, se dividen en dos partes. Las primeras tres corresponden a una parte “histórica”, en la que el autor se propone mostrar cómo se juega la problemática de la prefenomenalidad en tres autores de la tradición fenomenológica: en Heidegger, a través del concepto de posibilitación (Ermöglichung) (Cap. I); en Derrida, con la génesis (Cap. II); y en Richir, mediante su noción de matriz (Cap. III). Las lecciones restantes constituyen la parte sistemática donde, luego de una discusión en torno al concepto de verdad (Cap. IV), se buscará explicitar el sentido que toma para sí una “fenomenología generativa” (Cap. V y VI), la cual, se anticipa, no debe ser interpretada como una de la intersubjetividad y de lo social (Steinbock), sino en un sentido teórico como una fenomenología “generadora de sentido, que genetiza el sentido de lo que aparece, que dona la génesis del sentido” (p. 19, Cf. 82). Finalmente, las últimas dos lecciones estarán dedicadas, respectivamente, a la relación de la fenomenalidad con lo absoluto o la trascendencia (Cap. VI), y al proyecto de una “teo-ontología” (Cap. VIII).
La primera lección se titula: “Sobre el trascendentalismo de Heidegger. ‘Contingencia’, ‘Posibilitación’ (Ermöglichung), ‘lo más inquietante’ (Bedenklichstes)” (pp. 21-39). Para Schnell, Heidegger debe ser entendido como un filósofo trascendental. Esto se demuestra, en primer lugar, a partir de un análisis de los conceptos de fenómeno del séptimo parágrafo de Ser y tiempo que lo lleva a concluir que “el ser como ‘fenómeno fenomenológico’ por excelencia cumple exactamente la función que ocupan las determinaciones y condiciones trascendentales en Kant” (p. 28). En segundo lugar, por medio del concepto de posibilitación que aparece en la consideración del estar vuelto hacia la muerte y luego como determinación fundamental del “proyecto de mundo” de las Lecciones de 1929/30: “Por medio de este hacer posible de lo posible la posibilitación liga al Dasein a un real posible” (p. 33). El fundamento de esta posibilitación es la contingencia, lo cual no significa un déficit, sino un “fundamento tautológico” que supone la impensabilidad de lo más inquietante, que sin embargo también daría lugar a un pensar trascendental. A estas consideraciones se arriba luego del análisis final de algunos fragmentos de Was heisst Denken? recurriendo también a otros textos del segundo Heidegger y a paralelismos con nociones propias del idealismo clásico alemán. Podrá verse que la tesis de este capítulo se justifica más fácilmente con los textos de los años veinte.
En la segunda lección titulada “‘Génesis’ y ‘escritura’ en Derrida. Prefenomenalidad y quasi-trascendentalidad” (pp. 41-57) el autor plantea como tesis de lectura que el escrito temprano de Derrida El problema de la génesis en la filosofía de Husserl debe considerarse como precursor de la “metafísica fenomenológica” que continúa una línea trascendental opuesta a la naturalización de la fenomenología. Si bien es sabido que el francés rechaza el concepto de metafísica, Schnell argumenta que es porque la entiende como metafísica de la presencia e introduce tres aspectos para la elucidación de esta nueva metafísica: el primero relacionado con los fundamentos especulativos de la fenomenología, el segundo atinente al estatus de ser de la trascendentalidad (al ser del fenómeno) y el tercero en relación con la pregunta por la dependencia terminológico-conceptual de la fenomenología con respecto a la tradición filosófica precedente. En una segunda parte, se pretende mostrar cómo la “génesis” proporciona orígenes trascendentales por medio de efectuaciones generativas, desarrollando siete temas principales que pasamos a enumerar: 1) Ontología trascendental o Dialéctica ontológica, 2) Primitividad o existencia, 3) Automovimiento del concepto, 4) Temporalidad, 5) Indeterminabilidad, 6) Infinitud y 7) Crítica del eidetismo. En un tercer momento, el autor se va a ocupar con el concepto de escritura en “La farmacia de Platón”, la cual, al igual que el concepto de dessous, es otro nombre para la prefenomenalidad. Lo central es que la escritura proporciona el modelo para entender la relación entre fenómeno, ser y apariencia, lo cual se desarrolla en una argumentación de siete puntos. Hacia el final, se ofrece un cuadro de dualidades y se habla también de la diferencia como escritura o bien como pharmakon. Resulta interesante en todo ello la idea de que la escritura se encuentra en la intersección de lo trascendental y lo empírico.
La parte histórica finaliza con un tercer capítulo sobre la “Refundación de la fenomenología trascendental de Richir. ‘Formación de sentido’ y ‘matriz trascendental’” (pp. 59-70). Schnell ve en este proyecto refundacional el aporte más original a la fenomenología teórica y realiza una presentación solvente de uno de los autores que mejor conoce. Las reflexiones que aparecen aquí con más o menos desarrollo serán por ejemplo en torno a la prefenomenalidad como el “registro más arcaico de lo fenomenológico”, el desacoplamiento de fenomenalidad y objetividad en el análisis del concepto de fenómeno, la interpenetración de fenómeno y simulacro, el concepto de mundo como fenómenos de mundo, la relación de lo simbólico y lo fenomenológico en la formación de sentido, las “representaciones” preintencionales de la fantasía como punto de partida de la fenomenología, la matriz trascendental y el doble movimiento de fenomenalización, el momento de lo sublime como proto-matriz y el doble dualismo del pensamiento de Richir. En torno a las fantasías como base de la intencionalidad, sintetiza el autor: “Se trata, como se expresa Richir, de un ‘teatro de sombras’, otra palabra para el campo de fenomenalización cuyos fenómenos pueden ser captados –y precisamente en esto radica la intención principal de toda su obra– gracias a una ‘mathesis inestable de inestabilidades’” (p. 64).
“La pregunta por la verdad en perspectiva fenomenológico-trascendental” es el capítulo cuarto (pp. 71-86) que opera una transición hacia la parte sistemática de la obra donde se pretenderá sacar provecho de los elementos puestos de relieve en los capítulos precedentes. Aquí se polemiza al comienzo con la crítica analítica de Ernst Tugendhat a la fenomenología para plantear la pregunta de cuáles son las condiciones de la verdad en el marco trascendental-fenomenológico. En vistas a responder esto, se parte de una concepción general de la verdad en Husserl y seguidamente se presentan críticamente cinco conceptos de verdad, cuatro de ellos tomados del parágrafo 39 de Investigaciones Lógicas y un quinto del parágrafo 143 de Ideas I. Con ello, se prepara el terreno para comenzar a introducir una propuesta fenomenológico-constructiva. Muy brevemente, en las últimas dos páginas, el autor buscará acercarse a un concepto de verdad para la fenomenología generativa mediante la consideración de tres formulaciones de “la verdad originaria” correspondientes a Heidegger, Fichte y Derrida. Frente a ellas se posiciona críticamente introduciendo lo más importante de este capítulo, es decir, tres tesis fundamentales de su enfoque generativo: 1) La primera señala tres géneros de la construcción fenomenológica que se corresponden con tres tipos fundamentales de fenómenos, así como tres tipos de síntesis trascendentales; 2) En la segunda, formula una primera crítica a Derrida en cuanto a lo metodológico y aparece el concepto de inducción trascendental; 3) En la tercera, se expresa una segunda crítica a Derrida en cuanto a la sujeción de la (no-)verdad a la construcción fenomenológica. La primera tesis, aquí meramente enunciada, será más adelante (pp. 100-1) un poco más esclarecida.
El tema del importante capítulo quinto titulado “Trascendentalidad y fenomenalidad” (pp. 87-98) versa sobre el aporte fenomenológico a la discusión trascendental-filosófica. Su objetivo es esclarecer diversos aspectos de lo trascendental a partir de una posición fenomenológica, poniendo en juego hasta qué punto la fenomenología puede y debe ser designada como una filosofía trascendental y, en su caso particular, como un “neofichteanismo”. En primer lugar, Schnell advierte que la cuestión fenomenológico-trascendental no se guía solamente por la donación objetiva, sino que se extiende a la fenomenalidad del fenómeno o, en palabras de Fink, al puro aparecer como aparecer. Esto trae como consecuencia el desacoplamiento richiriano de fenomenalidad y objetividad para llegar al fenómeno como nada más que fenómeno. La tesis que fija el enfoque afirma entonces que la correlación no contrapone dos entidades positivas, sino que “la especial conexión que ‘correlaciona’ ‘conciencia’ con ‘ente’ es más bien en cierto modo intrínseca a la fenomenalidad” (p. 89). En esto hay que dividir dos orientaciones que señalan dos determinaciones fundamentales de la fenomenología trascendental. La primera se desarrolla a partir de Husserl, con un análisis del concepto de trascendental a partir de fragmentos de Meditaciones Cartesianas y de La Crisis, y a partir de Heidegger, cuyo pensamiento acerca del acontecimiento –buscará demostrar el autor a partir de Aportes a la filosofía– puede ser considerado como trascendental en un sentido amplio. La segunda orientación se presenta a partir de Fichte y luego se las compara: “Mientras la primera orientación insiste en la referencia al ‘sí mismo’, a un posible ‘a-propiamiento’, la segunda orientación pretende abrir una dimensión trascendental de la prefenomenalidad más profunda, es decir, ‘subyacente’” (p. 95). Como cierre, se cita un ejemplo de Richir para describir analógicamente la prefenomenalidad donde la idea es observar como una nube amorfa a partir del viento se vuelve repentinamente una forma reconocible, como un dragón o un gato: “Se trata de sumergirse en esta especie de ‘magma’ antes de toda formación de sentido, como en un salto hacia la imaginación y la fantasía, que participan en la constitución del sentido de toda la realidad. En todas partes está en juego una cierta ‘discrepancia’, una ‘différence, entre el ‘sí mismo’ y el ‘mundo’, o incluso entre el ‘sí mismo’ y el ‘sí mismo’” (p. 98).
Las dos lecciones siguientes se destacan por su densidad teórica y exigen una lectura más detenida. En el caso del capítulo sexto “Trascendentalidad, fenomenalidad, generatividad” (pp. 99-113) se desarrollan, en primer lugar, tres caminos de acceso a la prefenomenalidad. El primero por medio de una ampliación del método fenomenológico, motivada por problemas que no son resolubles en el nivel de la esfera inmanente. Aquí el autor introduce tres conceptos metodológicos asumidos en escritos anteriores, a saber, la “construcción fenomenológica”, la “epojé hipofísica” y la “inducción trascendental”, los cuales se corresponden en la esfera preinmanente con la descripción fenomenológica, la epojé y la reducción de la esfera inmanente. El segundo camino es por la lógica trascendental. A través de la consideración de sus formulaciones en Kant, Fichte y Husserl, el objetivo es establecer un programa de lógica trascendental generativa que venga a llenar un vacío hallado en la lógica trascendental husserliana con respecto a la legitimación del conocimiento. El tercer camino versa sobre las estructuras de la trascendentalidad, i. e., de la prefenomenalidad, constituyendo un paralelo con las estructuras de la facticidad de Tengelyi. En este sentido, se distinguen dos tipos de estructuras: las tres síntesis trascendentales del capítulo cuarto, por un lado, y los tres conceptos fundamentales de la fenomenología: correlación, sentido y reflexión, por el otro. En una segunda parte, el autor se propone presentar la “matriz generativa de la formación de sentido” como la estructura fundamental de la prefenomenalidad, cuya función principal es concebir el acontecer trascendental autoreflexivo de la fenomenalización partiendo de los conceptos recién señalados: “Correlatividad (correlación), significatividad (sentido) y reflexividad (reflexión) son tres conceptos fundamentales, que en su interrelación y mutua pertenencia estructuran la matriz generativa del sentido en su hacerse” (p. 106). La reflexión fenomenológica de estos conceptos se efectúa en tres pasos que se esbozan a continuación, advirtiendo que una exposición completa corresponde al próximo capítulo. Brevemente, se trata de ir, en la correlación, de la conciencia intencional a la autoconciencia y de allí a la esfera prefenomenal; en el sentido, de la dualidad de un sentido esbozado y que se dona a un concepto hermenéutico de verdad y posteriormente a una verdad generativa; y en la reflexión, de la dualidad entre el mero concepto del principio del “hacer comprensible trascendental” y el principio mismo, hacia la “plasticidad reflexiva”, y de allí al “reflexionar en su legalidad reflexiva”. Sobre este último punto, el autor se pregunta cómo puede explicarse que esta “plasticidad reflexible” tenga una potencia ontogenética y elabora una respuesta a partir del Privatissimum für G. D. de Fichte y su idea de Attention der Attention. En este contexto, el concepto generativo de ser se define como una “excedencia previa y fundante” y está caracterizado por “un doble movimiento fenomenologizante que efectúa la fundamentación ontológica del ente fenomenal entre dos polaridades, la de un exceso (= ‘más allá reflexible’) y la del pre-ser (= ‘más acá apriórico’)” (p. 111). El texto culmina retomando las tesis fundamentales y afirmando la identidad entre onto-génesis y el advenimiento del sentido (Sinnaufgehen).
Tal como lo señala el título del capítulo séptimo, este versa “Sobre ‘lo absoluto’ en la fenomenología generativa” (pp. 115-130) y ya anticipa una respuesta al momento de comenzar: lo absoluto es el ser. La primera parte reúne aportes introductorios de Fink, Heidegger y Levinas en torno a la idea fenomenológica de fundamentación, la tarea de desarrollar el concepto de un absoluto fenomenológico, una crítica al enfoque ontificante del ser de Ser y tiempo, el pre-ser como ser trascendental, y al condicionamiento recíproco entre constitución trascendental y fundamentación (pre)ontológica, lo cual debe ser genetizado. Para ello, en un segundo momento, se retoma la presentación de la “matriz generativa de la formación de sentido” con el objetivo de profundizar en el “contenido” de la esfera prefenomenal. A partir del tercer concepto fenomenológico fundamental de la (auto)reflexividad se menciona ahora la necesidad de efectuar la inducción trascendental, es decir, “la ‘introducción’ en la procesualidad autoreflexiva de la formación de sentido. Ella hace posible (ermöglicht) rebasar el umbral del modo de proceder descriptivo de una manera que el fenomenólogo ya no efectúa el análisis fenomenológico, sino la estructura límite reflexiva de la fenomenalidad y lo que ella hace posible se reflejan, por así decirlo, a sí mismos” (p. 123-4). A su vez, se distinguen tres grados de la inducción trascendental. Primeramente, se realiza la transición a la autoreflexividad a partir de las implicaciones del concebir previo que abre horizonte (horizonteröffnendes In-den-Vorgriff-Nehmen). En una segunda (auto)reflexión, se consideran las tres dualidades allí presentes, donde destaca la tercera entre imagen originaria (Urbild) y copia (Abbild), la cual deja emerger el proceso de la “plasticidad reflexiva”. La tercera (auto)reflexión ya no es una reflexión sobre algo dado, sino sobre la autoreflexión interiorizante, donde sobresale nuevamente el tercer momento de una “plasticidad reflexible”, ya que “en el captarse enérgico (reflexible) de la reflexión irrumpe el ser. Ser es reflexión de reflexión” (p. 128). Finalmente, las tres determinaciones fundamentales del ser son el ser como “pre-ser” (1), que se ubica “más acá” de la escisión entre ontología y gnoseología, y designa una dimensión preinmanente de apertura; el ser como “exceso ontológico de la reflexividad trascendente” (2), que se entiende, por un lado, en un sentido absoluto como “soporte de la realidad” y, por otro lado, se fracciona en el ser de cada ente individual; y el ser como “fundamentación de ser” (3) dentro de la relación recíproca de condicionamiento entre lo constituyente y lo constituido. Después de todo, una frase ilustraría bien estas últimas dos lecciones –las más especulativas del presente libro–: “reflexibilidad trascendental, es decir, plasticidad reflexible y ser ocurren ‘al mismo tiempo’” (zusammenfallen)” (p. 111).
El último capítulo, “Proyecto de una ‘teo-ontología’ generativa” (pp. 131-145), es un texto que no fue presentado en China, pero su tesis principal fue entretanto allí descubierta, esta es, que la ontogénesis necesita adicionalmente un “theion” fenomenológico. A diferencia de otras partes del libro, que con otras formulaciones se dejan rastrear en escritos precedentes, parece que ésta se trata de una absoluta novedad. Se comienza con una meditación sobre qué es en definitiva la fenomenología y arriba a la paradoja fundamental de que las vivencias de la conciencia están en una tensión entre generalidad y singularidad, poniendo de relieve el problema de un posible subjetivismo. Mediante un pasaje de Meditaciones Cartesianas queda claro que esta dimensión subjetiva implica una autoexplicitación (Selbstauslegung) de la subjetividad trascendental, cuya obra intencional implicará a su vez una trascendencia que la posibilite (ermöglicht). Luego de listar cinco tipos de fenomenalización de la trascendencia presentes en la tradición filosófica, el autor se dispone a desarrollar tres vías adicionales: La primera es un camino que va de la fenomenalidad a la prefenomenalidad y de allí a entender el acontecer trascendental del que habla Fink en cierto modo como el “theion” de la fenomenología generativa. Aquí se defiende una divinidad fenomenalizante y ontogónica que viene al auxilio de la conciencia trascendental –en soledad, impotente ontogenéticamente– y que mediante “la contracción fenomenológica […] ‘origina’ ser y realidad de lo esbozado trascendentalmente” (p. 141), es decir, ella es un momento de la formación de sentido. La segunda vía pone de relieve una unión interna en tanto “búsqueda de Dios sin Dios” y la tercera habla del “ser uno con Dios” en tanto en el carácter subjetivo de las vivencias se revela un apego (attachement) como vínculo de trascendencia. Estas dos últimas vías son en cierto modo subsidiarias de la primera.
Con todo, concluimos esta reseña que anoticia, probablemente por primera vez en español, de la síntesis de este filósofo, que en sí misma se vuelve más accesible sobre todo con la presente publicación. Con un estilo directo y tesis claras, estas “lecciones” son una nueva introducción al pensamiento vivo de Alexander Schnell, cuyo proyecto es justificar la pretensión teórica de la fenomenología como alguna vez la formuló Eugen Fink: “El pensar de la filosofía es esencialmente especulativo. Tal vez dijera algo más que una opinión subjetiva si afirmase que el futuro de la fenomenología depende de si se logra relacionar genuinamente la analítica intencional con el pensar verdadero, y establecer, en vez de la actitud antiespeculativa, un verdadero encuentro” (Fink, 2004, p. 156).
Bibliografía
Fink, E. (2004). Nähe und Distanz. Phänomenologische Vorträge und Aufsätze. Karl Alber.
Schnell, A. (2015). Wirklichkeitsbilder. Mohr Siebeck.
Schnell, A. (2020). Seinsschwingungen. Zur Frage nach dem Sein in der transzendentalen Phänomenologie. Mohr Siebeck.
Notas
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