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La frontera México-Guatemala como vertedero de la posmodernidad. Crónica de dos ciudades: Ciudad Hidalgo y Tecún Umán
The Mexico-Guatemala border as a dumping ground for postmodernity. Chronicle of two cities: Ciudad Hidalgo and Tecún Umán
Realidad, Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, núm. 145-146, pp. 61-72, 2015
Universidad Centroamericana José Simeón Cañas

Artículos

Realidad, Revista de Ciencias Sociales y Humanidades
Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, El Salvador
ISSN: 1991-3516
ISSN-e: 2520-0526
Periodicidad: Semestral
núm. 145-146, 2015


Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.

Resumen: El problema de la migración de centroamericanos a territorio mexicano ha puesto en evidencia la política criminal que el Estado mexicano, con apoyo del gobierno estadounidense, aplica al control y vigilancia de las ciudades fronterizas. El Programa Frontera Sur, que es parte de la Iniciativa Mérida, es un tratado de seguridad binacional México-Estados Unidos, en el que se supervisa al migrante con la intensión de seleccionar a los que mejor puedan servir a los consorcios internacionales. Desde esta perspectiva policíaca, el migrante es visto y tratado como una amenaza a la seguridad nacional y remitido a las cárceles fronterizas disfrazadas de centro de apoyo al migrante. Quien logra superar los puestos fronterizos queda a merced de las maras o de los sicarios de los cárteles de la droga. Nunca como hoy se han violado los derechos humanos del migrante por parte de una nación que se presume democrática. En este trabajo analizo el testimonio de los migrantes, tomado como el discurso de las víctimas, dentro de la lógica del Capitalismo gore que es la fase superior del necroestado.

Palabras clave: Programa Frontera Sur, Necropolítica, Migración, Capitalismo gore, Derechos humanos, Iniciativa Mérida.

Abstract: The problem of the migration of Central American nationals to Mexican territory has put in evidence the criminal policy of the Mexican State, that with the support of the government of the United States, applies to the control and surveyance of border cities. The South Border Program, part of the Merida initiative, is a binational security treaty where migrants are surveyed in order to select those who are of use to the international consortiums. From this represive perspective, the migrant is seen and treated as a threat to national security and confined to border prisons, disguised as centers for the attention of migrants. Whoever manages to bypass the border posts is left exposed to gangs or drug cartel sicarios. Never as before, have there been as much violations to migrants human rights by a nation that presumes to be democratic. In this work, I analyze the testimony of migrants, taken as the discourse of the victims, within the logic of gore capitalism, that is the superior stage of the Necrostate.

Keywords: South Border Program, Necropolitics, Gore Capitalism, Programa Frontera Sur, Necropolítica, Migración, Gore capitalism, Human rights, Merida initiative.

El 20 de noviembre de 2004, la región del Soconusco ingresó en el imaginario nacional por un motín de pandillas de adolescentes que tomaron las calles de la ciudad de Tapachula, Chiapas, muy cera de la frontera con Guatemala. También ingresó en el vocabulario popular el nombre “mara salvatrucha”, con el que se denominaba al tipo de pandillero hiperviolento de la frontera sur.1 La opinión pública dio, por primera vez en mucho tiempo, atención a la migración centroamericana que cruzaba el río Suchiate que separa a México de Guatemala. Muchos de ellos abandonaron la esperanza de llegar al norte, sentaron sus reales en Tecún Umán, si se quedan del lado guatemalteco o en Ciudad Hidalgo, si eligen el mexicano. Las crónicas de Víctor Núñez Jaime en su libro Los que llegan (2012), narran la vida de los migrantes que están recluidos en las estaciones migratorias de la frontera sur, cuyas condiciones se parecen más a un campo de concentración que a un centro de ayuda al migrante.

Núñez (2012) señala que después del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos solicitó a México que intensificara su política de seguridad. Así que México “reforzó” la frontera sur con Guatemala:

Entre otras cosas, clasificó al Instituto Nacional de Migración (INM) como una “instancia de seguridad nacional”. Por eso el INM sustenta un “enfoque represivo”: muchas veces los detiene en alguna de las 48 estaciones migratorias del país, violando varios de sus derechos humanos con la única finalidad de deportarlos. Con esto se dejan de lado las causas fundamentales de la migración, como la pobreza, la falta de oportunidades educativas y laborales, así como la inseguridad. (p. 16)

Los testimonios y crónicas de migrantes reunidos por Núñez son historias de sobrevivencia de migrantes que querían llegar a Estados Unidos, pero la fatalidad los hizo permanecer en México, donde se han adaptado a las nuevas condiciones de vida y han sido ayudados por connacionales que entienden su situación y no han asumido posturas xenofóbicas. Hay historias como la de Alicia, ex guerrillera colombiana víctima de la violencia conyugal, que escapó de la reclusión en que la mantenía el marido para iniciar una vida independiente. Sus vecinos mexicanos la han ayudado y comenta que:

-La vida es linda (…), la vida tiene futuro mientras uno lo sepa utilizar. Si un día alguna mujer lee esto y se identifica con mi situación, ¡qué no se sienta sola!, ¡que luche!, así esté en un país que no es el suyo. Yo aprendí. Yo tengo paz, mucha tranquilidad. Caí, me levanté. Voy a seguir luchando. Porque caer para levantarse no es caer. (Núñez, 2012, p. 107)

Otras narraciones son verdaderas tragedias como la de Claudia, hondureña que fue violada a orillas del río Suchiate la noche que cruzó la frontera con la ayuda de los voluntarios de la Casa del Migrante de Tapachula, Chiapas. Jean, ciudadano congolés que salió huyendo del clima de violencia de su país, pidió asilo en el no menos violento México, en plena guerra civil contra el narcotráfico. Sandra, guatemalteca víctima de la trata de personas, ingresó a México como miles de ilegales que al atravesar el río Suchiate llegan a Ciudad Hidalgo solo para ser ingresados en la estación migratoria del INM. En este segundo vía crucis muchos logran escapar gracias a la ayuda de los voluntarios de las Casas del Migrante,2 que prestan auxilio médico, protección y orientación legal a los migrantes. Sin ellos, la barbarie de la frontera sur sería absoluta.

El 12 de mayo del 2015, el Secretario Mexicano de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, anunció la instrumentación del Programa Frontera Sur como un proyecto de protección a los derechos humanos de los migrantes centroamericanos que atraviesan el territorio mexicano para aventurarse a cruzar la frontera hacia los Estados Unidos. En su discurso, sostuvo que la frontera sur es:

Una prioridad del gobierno de la República, -por lo que ahora- contamos con una política integral para atenderla. –Sobre los objetivos abundó- son dos y van de la mano: ordenar los flujos migratorios y garantizar la integridad y el respeto de los derechos humanos de los migrantes. Efectivamente, el país comienza aquí, en la frontera sur, y desde aquí queremos mostrar nuestra mejor cara. -Señaló que- nunca existió un programa o políticas públicas para la frontera sur, -por lo que- no había orden, no había coordinación, no se sabía quiénes entraban a México, no se sabía su destino, no se sabía su origen, no teníamos ningún dato al respecto de los que pasaban o visitaban nuestro país, -y por ello- los abusos en contra de los migrantes, eran constantes y el riesgo al que se enfrentaban era muy alto. -Expuso también que- la política de la frontera sur está dando muy buenos resultados y hoy es reconocida por Guatemala. (Henríquez, 2015)

A estos habitantes guatemaltecos se les entregaron el año pasado más de 120 mil tarjetas de trabajo, y en 2015 ya se llevan 18 mil.

En realidad, el Programa Frontera Sur es consecuencia directa de la llamada Iniciativa Mérida,3 plan de ayuda solicitado por Felipe Calderón al presidente Bush, el 22 de octubre de 2007 y firmado en diciembre de 2008. El documento oficial de la Embajada norteamericana nos informa que en Estados Unidos la iniciativa cuenta con un presupuesto de 2.3 mil millones de dólares, de los cuales se ha invertido el equivalente a 1.4 millones de dólares en equipo y entrenamiento de fuerzas policiacas especializadas en antiterrorismo, con el fin de mejorar las capacidades del gobierno mexicano para combatir el narcotráfico y el terrorismo. En el año 2010 se anunció que gracias al apoyo norteamericano se había logrado aumentar la movilidad aérea de México en operaciones antinarcóticos y otras operaciones de seguridad, esto gracias a la entrega de múltiples aeronaves tipo militar (por ejemplo, nueve helicópteros artillados tipo Black Hawk, tres a la Marina y seis a la Policía Federal). Con fondos de la Iniciativa Mérida, el gobierno de México estableció una academia correccional para entrenar a personal mexicano correccional, federal y estatal, en Xalapa, Veracruz. Estados Unidos proporcionó escáneres, aparatos de rayos X y otros equipos no intrusivos de inspección, y entrenó perros para aumentar la capacidad de las autoridades mexicanas para detectar mercancías ilícitas en puntos de control y puertos de entrada clave. Estados Unidos inició, en suelo mexicano, un proyecto de Prevención del Crimen y la Violencia, de 30 meses de duración, con el fin de diseñar un plan urbano y social de vigilancia comunitaria. (Iniciativa Mérida, 2015).

Lo que inició como un proyecto humanitario se convirtió en un plan militar para contener la migración centroamericana en la frontera sur, cuya infraestructura de tecnología de punta está siendo utilizada para detectar las rutas de escape de los migrantes. La antigua zona rural del Soconusco se transformó en una virtual zona de guerra, donde la basura bélica norteamericana se recicla mediante la vigilancia de la población. Esta acción política en el discurso oficial se presenta como un plan humanitario. Nos encontramos con un triple travestismo en el que la frontera del subdesarrollo se disfraza como el modelo de las fronteras, de ahí el calificativo del Proyecto Frontera siglo XXI, y a su vez, el material bélico desechado en Oriente Medio es reutilizado para transformar los cuerpos indóciles de los indocumentados en cuerpos dóciles, manipulables para los fines que dicte el mercado internacional. ¿Cómo fue que una garita fronteriza donde el tráfico de personas, el sexual, de drogas, de carros robados y de armas, que era controlado por aduaneros y policías judiciales corruptos, se convirtió en la ciudad modelo de la necropolítica?

Lo que hoy encontramos en la frontera sur de México es la plenitud de la distopía construida con los desechos de una modernidad incumplida, y como laboratorio de pruebas de un necroestado que impone la necropolítica como forma bárbara de selección empresarial: pasarán la frontera los más aptos físicamente para la explotación, el que no sobreviva o quede mutilado no importa en el balance final. Los que no se atreven a superar las barreras militares y las cacerías de criminales tienen la opción del sedentarismo en la zona fronteriza, como vendedores ambulantes o en trabajos eventuales, lo que implica quedar al filo de la deportación.

En la frontera México-Guatemala se hace evidente que la necropolítica del Estado mexicano cumple funciones de vigilancia, selección y segregación de una población nómada que quiere incorporarse al nuevo concepto del Mercado-nación. Como quien examina aspirantes en una empresa, el ojo vigilante de la Secretaría de Migración impone pruebas inhumanas a los que aspiran a incorporarse como mano de obra a los corporativos agrícolas del norte. Son escenas que ejemplifican las cualidades y funciones del capitalismo truculento y perverso, según Valencia (2010) los migrantes deben superar, ahora que no pueden viajar en el tren llamado la Bestia, la caminata en medio de la selva y sobrevivir a los asaltos de las pandillas fronterizas, a los secuestros del narco y a las redadas del grupo Alfa, una especie de patrulla fronteriza disfrazada de grupo humanitario.

Ciudad Hidalgo es una de las ciudades más atrasadas del país en lo educativo, lo laboral y el sector salud, pero es una de las ciudades modelo en cuanto a la idea de una urbe panóptica. El Estado ve todo y la población civil se las ingenia para esconderse del ojo vigilante de la nación-mercado, como lo establece Mbembe (2006), es el Estado quien administra la muerte de la población flotante, sobre todo de las ciudades fronterizas. En la vigencia de la necropolítica, las leyes avalan la violencia contra la población incómoda. El necroestado tiene un discurso humanitario que lo disfraza de Estado protector. El actual gobierno corporativo mexicano utiliza el marco legal de los Derechos Humanos como manera de legitimar la cacería y encarcelamiento de los migrantes centroamericanos. Por ejemplo, la captura de migrantes aumentó en toda la zona del Soconusco en casi un 50% en 2014. Las investigaciones periodísticas y los testimonios de la ONG y de los mismos migrantes, nos revelan que el Programa Frontera Sur no explica cómo se llevarán a cabo las acciones que plantea, y del que solamente se dispone del anuncio de Peña Nieto publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF). Es un plan, en definitiva, que lejos de tener una “visión humanitaria” ha convertido a México en un coto de caza, con el que las autoridades han arrinconado a los migrantes para que una vez cruzada la frontera tomen rutas cada vez más alejadas de las poblaciones, donde los criminales los estarán esperando.

Del Programa Frontera Sur solamente sabemos que hay dos hojas que presentó Peña Nieto. A partir de ahí, no hay nada. Hemos ido a la Procuraduría General de la República, al Ejército, a la Policía Federal y a Migración, y nadie dice nada. Lo único que (sus funcionarios) saben es que esto viene de arriba, y que ellos tienen orden de detener y deportar. (Ureste, 2015)

Así lo señala Fray Tomás González, director de la casa del migrante La 72, de Tenosique, Tabasco, y además agrega:

Lo cierto es que, hasta ahora, les ha salido muy bien el Programa. México está haciendo detenciones y deportaciones masivas de personas sin importarles quiénes son solicitantes de refugio por la violencia en Centroamérica, -agrega el activista, que- como prueba de sus palabras remite a las cifras oficiales del Instituto Nacional de Migración, las cuales son reveladoras: 2014 fue el año con más capturas de migrantes desde el 2007. Así, de acuerdo con la Unidad de Política Migratoria del INM, en 2014 se registraron 119 mil 714 eventos de detención de centroamericanos. (Ureste, 2015)4

Las autoridades migratorias mexicanas, al impedir que los migrantes suban al tren llamado “La Bestia”, han obligado a los migrantes a tomar el camino de la selva, lo cual implica seguir rutas desconocidas para muchos y que sean cazados con mayor facilidad por sicarios del narco, que los ocupen de mulas o de esclavos en sus fincas, o ser capturados por agentes de migración que los recluirán en las garitas de la estación de Migración de Tapachula, conocida como la cárcel de migrantes más grande de América Latina. Este es el testimonio de dos migrantes y la opinión de una académica, que se retoman de las investigaciones especiales de Animal Político:

En el camino ahora hay muchos retenes. Ya no puedes ni caminar 15 minutos en combi sin que te salga la mentada volanta (camioneta) de migración, o sin que te encuentres un control -lamenta el hondureño, quien repone fuerzas y ánimo en el albergue Hermanos en el Camino, en Ixtepec, Oaxaca-. Además, en la combi tampoco puedes ir tranquilo. Los choferes están aliados con los de Migración; si te ven subir con mochila los llaman por teléfono para que se pongan adelante, y si no les das dinero te entregan con ellos. Por eso hemos tenido que tomar la opción de caminar.

Sí, el tren es peligroso –admite Orlin- (…) Pero por culpa de migración nos toca buscar rutas que son más peligrosas que ese tren. En los caminos hay robos, secuestros y violaciones, ¡y ahí no hay ninguna autoridad que te cuide! (…) En el tren, al menos tienes un chance de escaparte. Pero caminando solos por la montaña, ¿qué podemos hacer? –traza de nuevo una cruz en el aire-. ¿Si nos matan en el monte quién se va a dar cuenta?

-El salvadoreño de 46 años rompe el silencio y la concentración de la partida de ajedrez. Se acomoda la gorra sobre la cabeza menuda y comienza a relatar que él también fue asaltado-: como todos los migrantes que estamos en este albergue. Nos bajamos del tren para rodear un retén y cerca de las vías nos salieron tres personas. Nos quitaron 20 pesos, nos tiraron al suelo y, como no traíamos más dinero, nos agarraron a patadas, -cuenta el migrante, que apunta a las autoridades como las responsables de las agresiones-. Para mí, esto es culpa de Migración. Porque ahora andan en las vías correteándonos, y ya nos persiguen hasta con los soldados, como si fuéramos los peores criminales. Y no se dan cuenta de que están dando de comer a los asaltantes porque, cuando nos persiguen, nosotros nos metemos a la montaña. Y allí es donde vamos a caer en sus manos.

Entonces –remata-, es mentira eso que dice el gobierno de México de que con ese plan nos van a proteger. ¿O es que protegernos es perseguirnos como animales? –cuestiona enojado-. Yo creo que protegernos sería que nos dijeran: ‘muchachos, no se suban al tren porque la cosa está así con los delincuentes’. Pero lo que están haciendo es ponernos en bandeja para los criminales. Nos están mandando pal matadero.

La política migratoria de México es un lobo con piel de oveja, una política esquizofrénica -señala Irazú Gómez, investigadora de la Universidad Iberoamericana-: Por un lado, el gobierno mexicano le dice a los migrantes que va a respetar sus derechos humanos, que los va a proteger, y que no los deja subir al tren por su seguridad. Y por el otro –contrapone la académica-, los persigue con hasta siete corporaciones policiacas para detenerlos, los corretea en las vías, caminos y montes, les manda a los Grupos Beta para que los espíen, y los deporta de manera masiva sin tener en cuenta si son aspirantes a la condición de refugiado.

En lugar de ser una coordinación institucional que ayude al migrante a garantizar sus derechos a su paso por México, (el Programa Frontera Sur) es básicamente una estrategia para la detención de personas indocumentadas, -añade Irazu Gómez, quien resume la acción del gobierno mexicano con una frase tajante-: En realidad, estamos ante una cacería de migrantes. (Ureste, 2015)

Una de las tácticas de las autoridades para legitimar el uso de la fuerza contra los migrantes es criminalizarlos. En muchos casos, el migrante al ser apresado se le acusa de tener nexos con narcotraficantes o de ser asaltantes. Lo cierto es que la frontera sur de México se convirtió en el filtro de entrada hacia los Estados Unidos, con todo lo que implica de vigilancia, corrupción y violencia contra los migrantes, no contra los criminales.

El tema de la migración como una subjetividad sometida a la violencia del Estado habrá que enmarcarla también en el proyecto norteamericano de un cambio virtual de la vigilancia de la frontera. Resulta más económico frenar la migración en la frontera sur de México que en la del norte. Las deportaciones masivas evitarán excesivos gastos carcelarios y de transporte. Convertir a Ciudad Hidalgo en una estación carcelaria panóptica con todas las ramas económicas que esto significa: sobornos, pago de rescates, tráfico de influencia, etc., es una de las nuevas condiciones que los migrantes tienen que enfrentar, incluyendo la cárcel y la deportación o la cacería por los parajes de la selva que es una especie de “ley fuga”. En su condición de administrador de la muerte, el necroestado -como el mexicano- convierte al migrante en producto desechable. Los procesos de crisis económica, social y de gobernabilidad han provocado que el Estado haga un giro en las relaciones salariales y en la función del Estado como protector de los sectores más desprotegidos. El nuevo Estado que funciona más bien como un corporativo, deja al desecho, al desempleado, al migrante, al ilegal, al lumpen criminalizado en los márgenes residuales de las ciudades, en los vertederos de los centros de detención.

Valencia (2010) sugiere que al nuevo contexto del neoliberalismo globalizado se le llame Capitalismo gore, con énfasis en el calificativo tomado de las películas “gore”, que basan su éxito en el morbo, la violencia, el sexo y que definen la nueva fase del capitalismo, donde la fuerza de trabajo se sustituye por medio de prácticas “gore”, entendidas como el ejercicio sistemático y repetido de la violencia más explícita para producir capital. Así, el nuevo Estado:

Juega un papel ambivalente, puesto que se basa teóricamente en una política global y de convivencia. Sin embargo, el Estado en la era global puede entenderse mejor como una política interestatal mundial que al tiempo que elimina sus fronteras económicas redobla sus fronteras internas y agudiza sus sistemas de vigilancia. Dicha proliferación de fronteras, vigilancia y controles internos aumenta los costos, el auge y la demanda de mercancía gore: tráfico de drogas, personas, contratación de sicarios, seguridad privada gestionada por las mafias, etc. (Valencia, 2010, pp. 30-31)

A esta nueva gubernamentabilidad va unida el aumento de las fuerzas del Estado, ya es difícil hablar del Estado-nación, mejor será hacerlo sobre el Mercado-nación donde la unidad política se ha convertido en unidad económica regida por las leyes del intercambio y del beneficio empresarial, conectada por múltiples lazos del mercado mundial, tal como lo sostiene Valencia (2010). Cuestiones como la situación de la persecución de los migrantes, la guerra contra el narco, las masacres convertidas en espectáculo, la impunidad a toda prueba y la violación sistemática de los Derechos Humanos, de ninguna manera son hechos aislados como lo difunde el discurso oficial. Por el contrario, son las condiciones de sobrevivencia que ha impuesto el corporativo estatal, y que está muy distante de cumplir con el sueño mexicano de miles de migrantes centroamericanos.

Referencias

Foucault, M. (2001). Defender la sociedad. Curso en el Collège de France (1975-1976). México: Fondo de Cultura Económica.

Fuentes Díaz, A. (Ed.). (2012). Necreopolítica y excepción: apuntes sobre violencia, gobierno y subjetividad en Guatemala y Centroamérica. Necropolítica, violencia y excepción en América Latina. Puebla, México: Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Gigena, A. I. (2012). Necropolítica: los aportes de Mbembe para entender la violencia contemporánea. Necropolítica, violencia y excepción en América Latina. Antonio Fuentes Díaz (Ed.). Puebla, México: Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 11-31.

Henríquez, E. (13 de mayo de 2015). Estados de la frontera sur, prioridad gubernamental: Osorio Chong. La Jornada. Consultado el 10 de julio de 2015. Recuperado de http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2015/05/12/estados-de-la-frontera-sur-prioridad-gubernamental-osorio-chong-9717.Html.

Iniciativa Mérida. (2015). Consultado el 17 de septiembre de 2015. Recuperado de (http://spanish.mexico.usembassy.gov/es/temas-bilate-rales/mexico-y-eu-de-un-vistazo/iniciativa-merida.html.

Mbembe, A. (2006). Necropolítica. Sobre el gobierno privado indirecto. Introducción y traducción de Falomir Archambault, E. Santa Cruz de Tenerife: Melusina.

Núñez Jaime, V. (2012). Los que llegan: crónicas sobre la migración global. México: Debate.

Ochoa Argüello, I. (23 de noviembre de 2004). El Orbe. Consultado el 18 de septiembre de 2015. Recuperado de http://www.el-mexicano.com.mx/imprime-noticia/92365.

Ureste, M. (2015). Programa Frontera Sur: cacería de migrante. Animal Político. Consultado el 5 de agosto de 2015. Recuperado de http://www.animalpolitico.com/caceriademigrantes/indice.html#seccionreportaje01.

Valencia, S. (2010) Capitalismo gore. Valencia, España: Melusina.

Notas

1 El periódico local, El Orbe, informó el 23 de noviembre de 2004 que “Chocaron bandas de Maras en Tapachula”. El incidente sucedió en pleno desfile de celebración del XCIV Aniversario de la Revolución Mexicana, lo que desató la psicosis colectiva. “Hubo una psicosis generalizada y cientos de personas que participaban en el desfile y otras que estaban observando corrieron despavoridas en todas las calles como una estampida, golpeando a mucha gente en su trayecto y gritando que las maras estaban disparando armas de fuego, aunque nosotros no vimos a nadie armado y mucho menos disparando”, sostuvo Fernando Velasco Ibáñez, titular de la Unidad de Protección Civil Municipal. A la mitad del desfile, justo en el cruce de las calles centrales de la ciudad, un grupo de pandilleros salieron de entre el público, armados con palos empezaron a golpear salvajemente a los estudiantes, quienes en esos momentos participaban en el evento. Un poco atrás de ellos marchaban grupos de niños de escuelas, de artes marciales y del pentatlón militarizado, quienes trataron de hacer frente a los vándalos para salvaguardar la vida de los ciudadanos. Sin embargo, Rogelio Matuz Rodríguez, uno de los maestros especialista en defensa personal que participaba en el desfile, dijo que optaron por ya no hacer frente a los delincuentes porque sacaron de entre sus ropas tubos metálicos con formas de armas de fuego hechizas; eran las llamadas “chimbas”. Por lo mismo, la gente y los participantes empezaron a correr despavoridos por todos lados y a meterse a las casas que se encontraban abiertas con las familias que presenciaban el evento (…) Hoy se dan nuevos hechos a dos años de esos sucesos y a 48 horas de que el Secretario de Gobernación, Santiago Creel Miranda, declarara en esta misma ciudad que “la presencia de las Maras en México es una preocupación para el Gobierno Federal, y por ello se les procesa para imponer sanciones y castigos por los actos de violencia en que están incurriendo constantemente” (Ochoa Argüello, 2004).
2 Las Casas del Migrante que están a lo largo de México, son centros de apoyo que funcionan independientes del gobierno y trabajan coordinadamente con organizaciones no gubernamentales.
3 Informa la Embajada norteamericana en México que el Plan Mérida tiene cuatro pilares fundamentales: 1) Afectar la capacidad operativa del crimen organizado; 2) Institucionalizar la capacidad de mantener el Estado de Derecho; 3) Crear estructura fronteriza siglo XXI, y 4) Construir comunidades fuertes y resilientes. Véase el sitio de la Embajada norteamericana en México: http://spanish.mexico.usembassy.gov/es/temas-bilaterales/mexico-y-eu-de-un-vistazo/iniciativa-merida.html.
4 La información sobre la frontera sur y los testimonios de los migrantes están tomados de las investigaciones especiales de los reporteros de Animal Político; Manuel Ureste, Homero Campa y Carlos Bravo Regidor. Dicha información está disponible en el sitio web: http://www.animalpolitico.com/caceriademigrantes/index.html.

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