Reseñas

![]() | Craviotti Clara, Fernandez Lisandro, García Matias. Circuitos Alimentarios Alternativos. Actores sociales, prácticas y desafíos. 2024. Buenos Aires. Editorial Biblos. 228pp.. 978-987-814-337-8 |
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Clara Craviotti, Lisandro Fernández y Matías García son los compiladores de una obra publicada en 2024, que fue parte y posible por un Proyecto de Investigación Científica Tecnológica (PICT) 2019-2650, que se financió a través de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación. La iniciativa posibilitó el trabajo de campo, los debates grupales, así como una beca doctoral y la concreción de un libro clave para comprender la emergencia de lo que los autores denominan Circuitos Alimentarios Alternativos (CAA).
Los compiladores junto a los demás autores: Andrea Castro, Carlos Cattaneo, Juan Cruz Demicheli y Gabriela Parodi se han propuesto caracterizar, describir y problematizar un fenómeno en creciente desarrollo como son las propuestas de abastecimiento y distribución de alimentos divergentes. Es decir, se interesan por aquellas diversas formas de organización que surgen cuando las personas deciden acordar junto a otros, otras maneras de acceder a sus necesidades alimentarias. Comienzan a separarse y alejarse de las formas convencionales y hegemónicas de abastecimiento para, en conjunto, construir alternativas.
Esas modalidades han adquirido heterogéneas formas: ferias, tiendas virtuales, venta de bolsones. También se han transformado los actores sociales que las construyen: productores organizados, universidades, sindicatos, organizaciones de intermediación solidaria, entre otros. Así como también los alimentos que circulan en esos espacios: alimentos frescos, elaborados, productos agroecológicos, orgánicos, producidos en forma cooperativa, etcétera. De ahí que el objetivo que persiguen es —desde la sociología del sistema agroalimentario y la sociología económica— conocer las prácticas sociales que construyen, ordenan y estabilizan circuitos alimentarios alternativos y en ese marco, se preguntan por el papel que tienen las organizaciones de productores como de consumidores y el rol de las políticas públicas.
En la introducción, los autores dan cuenta de una “sistematización de casos” seleccionados en tres áreas de la región pampeana: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), el partido de La Plata, provincia de Buenos Aires y la ciudad de Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos. Para construir esa selección proponen una definición orientativa de lo que son los Circuitos Alimentarios Alternativos: espacios donde se combinan “aspectos éticos (comercio justo con pequeños productores) y prácticas respetuosas del medio ambiente (agroecología, producción orgánica) con el acortamiento de la cadena”.
El libro presenta nueve capítulos, y se estructura en tres niveles de análisis: micro, meso y macro. El primer y el último capítulo responden al plano macro y desarrollan perspectivas conceptuales, dando cuenta de las múltiples conceptualizaciones que se han generado a lo largo de la historia y en distintas partes del mundo a este tipo de construcciones. El nivel meso aparece en los capítulos 2, 3, 4, 5 y 6, donde se estudian a quienes organizan la comercialización alternativa, desde la identificación de hitos en el proceso constructivo hasta las prácticas y discursos que se ponen en juego así como también valores, decisiones y gobernanza, e incluso la operatoria para lograr otras intermediaciones. En tanto los capítulos 7 y 8 proponen reconocer y considerar a productores y consumidores, como actores centrales de los circuitos.
La pregunta central que atraviesa la obra, y que la convierte en una referencia ineludible para quienes estudiamos estas temáticas, se vincula con las condiciones que presentan estos circuitos para su escalamiento. Es decir, cuál es su potencial para constituirse como una alternativa que más productores elijan para comercializar sus alimentos y más consumidores prefieran para alimentarse.
En el primer capítulo, se desanda el sentido común de la economía convencional en los estudios de los mercados, donde prevalece la idea de un mercado que se autorregula para dar lugar a una comprensión del mercado como institución económica socialmente construida. Titulado: “Comercialización Alimentaria Alternativa: tipologías y debates emergentes”, el capítulo escrito por Lisandro Fernández es de lectura obligatoria en tanto explica, a partir de una reconstrucción exhaustiva de bibliografía argentina y de otras partes del mundo, los principales conceptos que se han construido para dar cuenta de las búsquedas de comercialización y abastecimiento alternativo. Sobre todo, con el objetivo de identificar las dimensiones constitutivas y los debates que emergen en torno a su carácter alternativo.
Prácticas económicas alternativas; Mercados alternativos; Mercados anidados; Redes Alimentarias Alternativas; Circuitos Alternativos de Comercialización; Circuitos Socioeconómicos Alimentarios, Circuitos Cortos de Comercialización son las siete categorías que el autor reconstruye dando cuenta de la riqueza conceptual como de las diferentes teorías que ponen en evidencia los ensayos que estas experiencias alternativas proponen en su búsqueda de “distribuir el valor en forma más equitativa”.
“La conformación del ‘campo’ de la comercialización alternativa de alimentos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: aportes a una visión sociológica”, es el segundo capítulo, escrito por Clara Craviotti y tiene como objetivo identificar los hitos determinantes para la construcción del campo de la comercialización alternativa. Aquí la autora reconstruye los devenires en torno a la producción orgánica y agroecológica, la historia de los primeros mercados y experiencias, así como de las intermediaciones solidarias, lo que implicó la “emergencia de un nuevo actor agroalimentario”. Se reconstruyen los hitos que permitieron la consolidación de almacenes exclusivos para la venta de productores, como los puestos mayoristas que facilitan el abastecimiento de frutas y verduras agroecológicas y orgánicas en todo el país, entre otras. A través de la noción de campo, la autora logra comprender cómo fue evolucionando ese particular sector, cuáles han sido las construcciones identitarias, las conexiones, fronteras e hibridaciones. En ese marco, puede dar cuenta de uno de los principales debates en torno a la producción orgánica y agroecológica, lo que se traduce en los significados que se le atribuyen a los alimentos, proceso que aún es “una disputa cultural y política no resuelta”.
El capítulo 3 también es escrito por la investigadora Clara Craviotti y se denomina "Intermediarios híbridos: análisis de dos experiencias de comercialización alternativa en la Ciudad de Buenos Aires”. La propuesta es comprender las prácticas y discursos de quienes vienen construyendo dos experiencias —una minorista y otra mayorista— en el campo de la comercialización alternativa, atendiendo a sus vínculos y autopercepción en torno a lo que hacen. La autora, se valdrá de la noción de marcos valorativos: los “sistemas de creencia que operan como puntos de referencia” de los actores, sobre todo en función de identificar si tienen desafíos semejantes en relación a su potencial, como también la capacidad de incluir más productores y consumidores. Ello se conecta con un tema central que atraviesa el libro en general, relacionado a la pregunta sobre las condiciones de posibilidad de este tipo de experiencias de convertirse en “alternativas superadoras del actual sistema” convencional y hegemónico. Y aquí aparecen estipuladas las características centrales de este tipo de sistemas que los tornan insustentables. En el sistema convencional de abastecimiento alimentario imperan opciones alimentarias poco saludables, las condiciones, así como los criterios de redistribución e incluso la disposición del poder es desfavorable para los productores y las prácticas productivas detrás de los alimentos son “poco amigables con el medio ambiente”. Además, son construcciones que se sostienen en el distanciamiento entre producción y consumo, y en ellos hay muy poco conocimiento por parte de los consumidores en torno a cómo se produce ese alimento y cómo llegó a su mesa.
En el capítulo 4, Gabriela Parodi analiza un caso de intermediación solidaria denominada Mercado Territorial y que se conforma a partir de una red de nodos de comercialización promovidos por la Universidad Nacional de Quilmes. El objetivo de la experiencia es vincular productores de la agricultura familiar y trabajadores de la Economía Social, Solidaria y Popular (ESSyP) con consumidores del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) en el abastecimiento de alimentos agroecológicos, orgánicos y de almacén provenientes de la ESSyP. Para analizar el caso de estudio la autora establece lo que denomina una “grilla de lectura” a partir de la propuesta de Le Belly (2016). En ese sentido, buscó comprender “la promesa de diferencia” que sostiene el proyecto teniendo en cuenta su definición como circuito de intermediación solidaria, así como las características que hacen a su especificidad y distinción. El aporte distintivo del capítulo es su capacidad de análisis para problematizar la sustentabilidad de este tipo de iniciativas, así como la multiplicidad de variables a considerar para comprender la viabilidad social y económica de las experiencias alternativas.
“Circuitos Alternativos de comercialización de la ciudad de La Plata, centrándonos en el rol de sus organizadores/as” es el quinto capítulo y está escrito por Andrea Castro, Lisandro Fernández y Matías García. La propuesta en este apartado es presentar las problemáticas específicas de la producción hortícola “donde la agricultura familiar es el actor cuantitativamente predominante del sector productivo pero el más perjudicado en términos económicos, porque al estar atomizado, pierde poder de negociación”. De ahí que se centran en dos CAA, uno coordinado por la organización Pueblo a Pueblo de productores hortícolas y el otro, un emprendimiento individual/familiar, para analizar las dinámicas organizativas y aportar a comprender su sostenibilidad. Tras el análisis de cada uno de los casos la autora y los autores concluyen resaltando las innovaciones y diversas prácticas que se dan para resolver problemáticas vinculadas a que funcionan en el marco de un “mercado hegemónico”. Esto último resulta central para comprender cómo las lógicas y mecanismos del mercado convencional condicionan y estructuran parte del potencial de los CAA.
Juan Cruz Demicheli es el autor del capítulo 6 denominado: “Abastecimiento frutihortícola en una ciudad intermedia argentina: explorando caminos alternativos en Gualeguaychú, Entre Ríos”. Aquí el autor hace un esfuerzo por pensar la construcción de los CAA en ciudades intermedias (donde presupone que la planificación y construcción de proyectos de sistemas alimentarios justos y desarrollo rural son más probables) y en un territorio particular como la ciudad de Gualeguaychú — “epicentro del ‘lockout patronal’ del 2008— donde a su modo de entender se está construyendo una Red Alimentaria Alternativa. La pregunta que guía el proceso investigativo es “¿cómo funciona el sistema abasto frutihortícola?” y para ello no sólo se estudian cuatro experiencias de CAC identificadas sino también al sistema convencional para poder dar cuenta del “ambiente alimentario local”, y pone atención a una política pública municipal específica que fue el Plan de Alimentación Sana, Segura y Soberana (2021). En su escrito aparecen otras dimensiones para comprender a los CAC en torno a lo que se proponen transformar. Para Demicheli, en estos circuitos se pone en juego un “giro sociocultural” en relación a la calidad alimentaria, a la cual entiende como una categoría polisémica que combina diversos enfoques: “nutrición, culturalidad, localidad, justicia alimentaria”. El autor concluye que más allá de los vaivenes político-institucionales tras los cambios de gestión, tres de los Circuitos Alimentarios Alternativos analizados pueden seguir garantizando una oferta agroecológica en la ciudad. Gualeguaychú, se convierte así en un ejemplo donde la construcción de una “realidad alimentaria más justa, sana y soberana no sólo existe, sino que avanza”.
El capítulo 7 y 8 realizan análisis desde un nivel micro. El primero se titula “Delimitación y caracterización de los productores hortícolas agroecológicos de La Plata participantes de los circuitos alternativos de comercialización” y está escrito por Matías García, Lisandro Fernández y Andrea Castro. Según explicitan los CAC pueden desagregarse en tres esferas: producción, comercialización y consumo. La comercialización ha sido la más estudiada mientras que el consumo y la producción han sido menos considerados, por lo que su objetivo es poder caracterizar al sector productor que participa y construye los CAC. Para eso presentan un estudio cuantitativo y cualitativo realizado en La Plata con el fin de medir y conocer con mayor profundidad quiénes son los productores que abastecen los circuitos alternativos.
“Consumo y consumidores en circuitos alimentarios alternativos de La Plata y ciudad de Buenos Aires” es el capítulo 8, escrito por Clara Craviotti, Lisandro Fernández y Gabriela Parodi. Se centra particularmente en conocer a quienes conforman la esfera del consumo: ¿quiénes adquieren sus alimentos en los CAC?. El estudio cuantitativo se desarrolló en los territorios de La Plata y CABA, y tuvo como finalidad conocer las valoraciones y los factores que estas personas priorizan para elegir consumir en esas experiencias. Este tipo de consumo es definido como una “acción social que, mediante la utilización de productos que tienen un significado simbólico, desafía el sistema alimentario dominante, sus valores y estructuras”. Entre las conclusiones, destacan que existe una valoración positiva de estos espacios lo que no siempre se traduce en comportamientos concretos, y que las variables para adquirir productos frescos son el precio y el aporte a la nutrición.
Carlos Cattaneo es el autor del último capítulo titulado “Los circuitos alimentarios alternativos y sus políticas: un análisis a través del marco conceptual de los valores intrínsecos, relacionales e instrumentos en la naturaleza”. La propuesta es analizar los CAA a partir de los valores que los estructuran y sustentan, y para ello se utiliza un marco conceptual específico que busca comprender los Futuros para la Naturaleza. Asimismo, hay un esfuerzo por vincular ese sistema de valores detrás de los CAA y el rol que desempeña en las políticas públicas que los promueven. Se presentan tres tipos de valores: valor intrínseco: la naturaleza al servicio de la naturaleza; valor relacional: naturaleza como cultura y valor instrumental: la naturaleza al servicio de la sociedad. Se concluye que los tres tipos de valores se encuentran en los CAA donde se crea un valor en torno a las prácticas detrás de los alimentos.
El libro busca dar respuestas en torno a quiénes vienen construyendo heterogéneas experiencias alternativas de abastecimiento y distribución de alimentos, qué hacen para lograrlo, cómo se organizan y en ese sentido qué potencias despliegan y qué deseos proyectan. Asimismo, también da cuenta de los desafíos a los que se enfrentan por lo cual se torna de una lectura imprescindible para debatir la viabilidad y sustentabilidad de las mismas.
La obra genera un aporte significativo en la temática y deja abierta la posibilidad de replicar metodologías, marcos teóricos y propuestas de análisis en otras latitudes del país con el fin de poder tener más información y conocimientos en torno a los CAA y sus condiciones de posibilidad.

