Artículos
Recepción: 15 febrero 2025
Aprobación: 01 agosto 2025

Resumen:
En el presente trabajo nos proponemos analizar la incidencia del modelo tecnológico hegemónico sobre las transformaciones productivas, socioeconómicas y ambientales a fin de aproximarnos a la comprensión de las transformaciones de la estructura agraria en Santa Fe. La heterogeneidad de condiciones agroecológicas y socio-productivas del territorio santafesino nos obligan a realizar un análisis atento a las características de las tres eco-regiones (norte, centro y sur) en que se puede dividir la provincia.
Con el objetivo de construir una cartografía socio-productiva hemos trabajado con los datos publicados del Censo Nacional Agropecuario (CNA) 2002 y el CNA 2018, fuentes secundarias para complementar o contrastar en el análisis, así como entrevistas semiestructuradas y en profundidad a informantes calificados que habitan y trabajan en las diferentes eco-regiones analizadas.
Palabras clavePalabras clave: Estructura Agraria, Concentración, Tecnología, Cartografía.
Abstract: The present work analyzes the incidence of the technological model on the productive, socioeconomic and environmental transformations in order to approach the understanding of the transformations of the agrarian structure in Santa Fe. The heterogeneity of agroecological and socio-productive conditions of the Santa Fe territory force us to carry out an analysis attentive to the characteristics of the three eco-regions (north, center and south) into which the province can be divided. With the aim of building a socio-productive cartography, we have worked with CNA 2002 and CNA 2018, secondary sources to complement or contrast in the analysis, as well as semi-structured and in-depth interviews with qualified informants who live and work in the different eco-regions analyzed.
KeywordsKeywords: Agrarian structure, Concentration, Technology, Mapping.
Introducción
Este artículo se inscribe en un proceso de investigación colectiva en el cual nos propusimos construir una cartografía socio-productiva de la provincia de Santa Fe. Un conjunto de anticipaciones hipotéticas articularon la investigación, pero en particular nos interesó indagar la incidencia del modelo tecnológico sobre las transformaciones en una diversidad de ámbitos como los productivos, socioeconómicos y ambientales.
El proceso de modernización agrario que se inicia en los 60[1] y se acelera en los 90[2] instauró nuevas exigencias y condiciones para la producción y reproducción de las explotaciones agropecuarias y la vida social rural (especialmente en la región pampeana), que generaron nuevas formas estructurantes de las conductas y relaciones sociales. La profundización del desarrollo tecnológico, centrado principalmente en las tecnologías de insumos y capital intensivo, implicó una simplificación de la actividad agrícola que, al favorecer la economía de escala, permitió la competitividad y la fácil apropiación de las mismas por parte de la mediana y gran empresa agropecuaria, pero tendió a desplazar al pequeño productor de tipo familiar (Urcola, 2013).
Partimos de reconocer que el proceso de concentración de la producción agropecuaria en Argentina manifiesta su continuidad incremental en los datos relevados del Censo Nacional Agropecuario 2018 (CNA 18) (Azcuy Ameghino y Fernández, 2019, García, 2020, Soverna, 2021). Sin embargo, hay que advertir que dicho proceso operó de manera diferencial en su estructura agraria y que, en el caso santafesino, la diversidad de condiciones agroecológicas y socio-productivas de su extenso territorio habilitan a reparar sobre los matices que dicho proceso presenta en cada uno de ellos. Por estos motivos, tal vez sea más pertinente referirnos a las estructuras agrarias (Margiotta y Benencia, 1995; García, 2020), más que a una sola estructura.
En el presente artículo presentaremos las características que toma el modelo productivo en cada una de las eco-regiones de la provincia en función a sus particularidades para relacionarlo con su incidencia en la estructura social agraria. Los paquetes tecnológicos difundidos -tanto extensivos relacionados principalmente con la agricultura, como intensivos vinculados a la invernada bovina, porcina y tambo en confinamiento- se aplicaron de modo semejante en todas las regiones del país, sin tener en cuenta las características agroecológicas locales. Los mismos permitieron la intensificación de la producción de los cultivos y el ganado junto con el ahorro de mano de obra, no sólo asalariada, sino también de los propios integrantes de las familias tradicionalmente vinculadas a la actividad agropecuaria en nuestra provincia. Esto dio lugar a nuevas estrategias de producción agrícola y vida rural con diferentes manifestaciones eco-regionales. Las preguntas que intentamos abordar en este artículo refieren a qué implicancias tuvo la incorporación de esa tecnología a nivel de los actores agrarios, quiénes pudieron hacerlo y quiénes no, además de cómo eso se tradujo en cambios en las actividades productivas y la superficie operada. Una cuestión que aflora en el recorrido es cómo estas transformaciones repercuten a nivel ambiental.
Metodología
A partir de lo señalado en la introducción, nos proponemos indagar de un modo particularizado cómo operó la implementación del modelo tecnológico en cada una de las eco-regiones de la provincia de Santa Fe (norte, centro y sur). La distinción de las diferentes eco-regiones se realiza, inicialmente, en base a la caracterización que realizara Cabrera (1976, citado en Lattuada et al., 2015) de dos regiones bien definidas a partir del paisaje, el clima y los tipos de suelo: la llanura chaqueña (norte) y la llanura pampeana (sur). Tales características agroecológicas junto a otras de orden económicas, demográficas, históricas y socio-culturales dieron lugar a la configuración de tres grandes zonas en el territorio provincial: el norte dedicado a la cría de ganado vacuno y producciones regionales de algodón, caña de azúcar, arroz y forestal; el centro con predominio de actividades ganaderas de tambo, cría e invernada y, en menor medida, cultivos agrícolas; y el sur con predominio de agricultura extensiva de commodities (Lattuada et al., 2019).

A los fines de analizar cómo el modelo tecnológico operó en cada una de las eco-regiones hemos priorizado un abordaje metodológico dialéctico que posibilita un análisis crítico, de contrastación y triangulación de la información. Recurrimos tanto a estrategias extensivas como intensivas. En ese sentido, recuperamos los datos publicados del Censo Nacional Agropecuario 2002 (CNA 02) y CNA 2018 en lo relativo a número y superficie de empresas agropecuarias (EAP), y actividades productivas.
Es necesario explicitar que en el relevamiento del CNA 18 se evidencia una diferencia en el total de superficie relevada de casi dos millones de ha menos con respecto al del CNA 02 (Cuadro I), algo que se verifica particularmente en la Zona Centro con una merma de casi un millón de ha. Esta diferencia negativa del total de superficie en el CNA 18 resulta un interrogante a la luz de las diversas investigaciones en la región que no registran tal tendencia, por el contrario indican el avance de la superficie en producción agrícola-ganadera sobre otros ecosistemas (Grosso et al., 2010; Martínez Dougnac, 2016; Lattuada et al., 2019). Ante estas incongruencias (aspecto relevado también por De Dios, Paz y Rossi, 2020 en el caso de la provincia de Santiago del Estero) incorporamos otras fuentes secundarias para complementar o contrastar en el análisis: el Sistemas de Información Simplificada Agrícola (SISA) para algodón del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGyP) y el Instituto Nacional de Semilla (INASE); un informe de la Asociación para la Promoción de la Producción Algodonera -APPA; y un informe de SENASA sobre tambos. Se puede presuponer una subvaloración a partir de entrevistas a censistas[3], quienes manifestaron dificultades en el relevamiento y registro. Solo para tomar una referencia de esta dificultad de la comparación censal basta reseñar que el total de superficie implantada por grupo de cultivos en la provincia para el CNA 02 era de 5.428.341 ha, mientras en el CNA 18 fue de 4.842.369 ha(-585.972 ha), cuestión que no se condice con registros de trabajos de investigación (Propersi et al., 2019).

En relación a las estrategias intensivas de construcción de la información, realizamos entrevistas semiestructuradas y en profundidad a informantes calificados, como ingenieros/as agrónomos/as, médicos/as veterinarios/as y técnicos/as de diversas instituciones científicas y tecnológicas que habitan y trabajan en las diferentes eco-regiones analizadas. En total llevamos a cabo 8 entrevistas entre los años 2019 y 2023 en las que buscamos relevar los usos del suelo y sus posibles transformaciones durante los períodos intercensales, el tipo de capitales necesarios para la producción, con especial énfasis en los cambios tecnológicos y los perfiles socioeconómicos de los productores del norte, centro y sur provincial.
A los fines expositivos del artículo, y en concordancia con un interés por relevar las particularidades regionales de la provincia, a continuación se presentan los resultados de cada eco-región.
Eco-Región Norte
La región Norte de la provincia comprende los departamentos de General Obligado, Vera, 9 de Julio, San Cristóbal, San Javier y Garay. Forma parte del "Chaco santafesino" que se caracteriza por la presencia de bosques xerófilos de madera dura, alternando con formaciones de sabanas[4], delimitando una actividad productiva por mosaico, donde es menester diferenciar las características agroecológicas en función de la cantidad de precipitaciones y la calidad del suelo. Estas características inciden en la delimitación de la escala para identificar la tipología de productor/a, las cuales no se limitan exclusivamente a la dotación de superficie.
En el norte no evaluamos pequeños, medianos y grandes productores por la cantidad de hectáreas porque todo depende de condiciones agroecológicas: 200 ha en Vera es como tener 20 ha en el sur, … en el norte hay muchas variabilidad de ambientes y de tipo de suelos …de Este a Oeste disminuyen las precipitaciones…los suelos son diferentes a los de pampa húmeda. (Técnico SAFCI-10/22)
El norte ha ido incrementando las zonas dedicadas a la agricultura. Como señala Bender (2017), “en las últimas dos décadas, la agricultura ha avanzado sobre tierras de pasturas naturales antes destinadas al ganado bovino, actividad que se ha visto desplazada hacia zonas inundables o campos de menor capacidad de carga animal” (p.3). Tal avance sobre la tradicional actividad ganadera de la región es uno de los procesos que explican la concentración en las décadas recientes dado el desplazamiento de aquellos actores vinculados a la producción tradicional en el área, excluidos al no acceder al paquete tecnológico de la agriculturización, con las consecuencias ambientales asociadas.
Un manejo productivo que no tenga en cuenta las condiciones agroecológicas tiene considerables repercusiones sobre la desaparición de actores históricos del territorio. Cuando a fines de los años 90 llega la siembra directa al norte de Santa Fe resulta un acelerador de la compactación de muchos suelos dada la utilización de una tecnología homogénea en una genética diferente a las situaciones que se presentan en el sur. Otro caso lo constituyen las nuevas tecnologías ganaderas que modificaron el equilibrio de ambientes frágiles. Los informantes calificados entrevistados hicieron referencia al avance de producciones agrícolas o sistemas ganaderos intensivos sobre pastizales naturales o monte nativo.
Según el CNA 18, los departamentos del norte representan el 21% de la superficie ocupada con agricultura del total provincial (4.842.369 ha). Los principales cultivos presentes son trigo, maíz, arroz, soja, girasol y algodón.
En el departamento 9 de Julio la superficie agrícola ha crecido notablemente… El desmonte avanza sobre todo en el departamento 9 de Julio. (Ing. Agr. en Reconquista y zona de influencia, ex PSA-11/22)

Los guarismos presentan un significativo incremento de la agricultura en los departamentos Garay y 9 de Julio, con una fuerte participación del cultivo de arroz en el primero sobre la ribera paranaense (de 1.148 ha en el CNA 02 pasa a 12.079 ha en el CNA 18) y de maíz en el segundo (de 6.369 ha en CNA 02 a 60.134 ha en el CNA 18). A partir de las entrevistas realizadas es posible sostener que este incremento del cultivo de maíz se vincula a la producción de carne en confinamiento.
El departamento 9 de Julio es también donde se produce la mayor cantidad de algodón en la provincia. Bender (2017) sostiene que “El norte de Santa Fe aporta aproximadamente el 10 % de la producción nacional de algodón, parte del cual es procesado en desmotadoras localizadas en Villa Minetti y Avellaneda” (p.8). En relación a este cultivo, se presume una subestimación oficial de los valores reales al comparar los datos del CNA 18 con otras fuentes secundarias. Tanto un documento del Sistemas de Información Simplificada Agrícola (SISA) para algodón del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGyP) y el Instituto Nacional de Semilla (INASE), como el de la Asociación para la Promoción de la Producción Algodonera -APPA- , indican cifras que superan con creces las relevadas en el CNA 18. En el informe de SISA de la campaña 20/21, por ejemplo, registran una superficie implantada de 49.637 ha que implican 17.953 ha más que las relevadas por el CNA para la campaña 17/18 (31.684 ha), a pesar que los guarismos de APPA señalan un decrecimiento entre períodos.

En relación a la caracterización de actores del norte santafesino, y considerando el proceso de concentración antes aludido, se destacan diferentes tipos que representan polos de esta estructura agraria. Dado que la dotación de superficie no resulta un parámetro exclusivo para su caracterización, es necesario considerar la forma de organización de las actividades productivas y el vínculo con las mismas. La agricultura -y en especial el algodón- está asociada a grandes productores capitalizados; en contraste, la ganadería presenta matices.
Los grandes productores empresariales (muchos de los cuales conservan vínculos familiares entre los integrantes de la EAP) detentan un modelo de especialización y organización de las actividades productivas que desplaza al de la chacra mixta, tienen un importante acceso a tecnologías y servicios, particularmente en agricultura, donde un cambio significativo lo produjo la incorporación de la sembradora de siembra directa y de la cosechadora de algodón.[5] Según Ingeniero Agrónomo que trabaja en la zona de Reconquista, el algodón en esta zona es la actividad productiva emblemática de los grandes, porque los pequeños de 100 o 200 ha no pueden comprar la cosechadora y los que prestan este servicio trabajan en grandes extensiones porque les resulta más redituable. Un registro que respalda tal concentración lo proporciona el citado informe de SISA donde se plantea que del total de las 49.637 ha y 161 EAP registradas para la campaña 20/21 en Santa Fe, solo 48 productores (30%) ocupan 40.910 ha (82%).
Otro elemento clave en este proceso de industrialización de la producción que promueve la concentración ha sido la aparición de semillas mejoradas que permiten mantener la productividad en la zona, aún en aquellos ecosistemas que tienen condiciones originalmente poco adecuadas para el cultivo. Se trata de variedades que resisten la sequía pero que también se asocian a mayor necesidad de fertilizantes y otros insumos, particularmente mayor uso de agroquímicos, para expresar su potencial en estos ambientes.
Los actores empresariales, además, desarrollan estrategias a fin de atenuar las inestabilidades vinculadas al clima o precios externos de los commodities a partir de la superficie y el volumen de producción. Un/a productor/a pequeño/a no puede especular con el precio para esperar vender su producción según una cotización favorable porque no tiene capacidad para solventarse, tampoco tiene infraestructura para hacerlo.
El productor grande agrícola te maneja no sólo el volumen de producción sino también el precio, él te sostiene en los silos-bolsa la producción hasta que tenga un precio interesante. (Ing. Agr. en Reconquista y zona de influencia, ex PSA, 11/22)
Otra estrategia ha sido la generada por la aparición de actores extra agrarios que comienzan a surgir en la región a fin de ampliar sus opciones de inversión con una lógica del agronegocio.
Hubo ingreso de capitales que no eran del campo al campo, compraron campos grandes empresas que eran de otra área, tipo Adecoagro y otras empresas… gente que tiene concesionarias o alguna industria y en la década del 2000 adquirieron mucho campo e hicieron más que nada ganadería que es un depósito de capital. La ganadería es eso, mucho más que una actividad productiva es algo que crece a una tasa del 5 o 6 % anual durante 100 años, es un capital que también se utiliza para tomar créditos, entonces es un negocio. Lo más fuerte en ese sentido son tres productores agrícolas de Villa Minetti (al noroeste), que entre ellos tres deben estar manejando alrededor de 100.000 ha. Creo que también hay una cuestión de estatus social, el hecho de formar parte del ´campo´ (Ing. Agr. Trabaja en la región chaqueña a nivel nacional, 8/19).
Los informantes señalan cuestiones que confluyen a fin de comprender estos procesos a partir de los altos costos en insumos y servicios asociados a la agricultura industrial o la inestabilidad climática (sequías e inundaciones), que se suelen compensar a partir de la ampliación de la escala. A esto se suman las condiciones de vida desfavorables (falta de infraestructura de caminos, servicios de salud, educación, internet, luz, señal de telefonía móvil) que en las zonas rurales del norte generan procesos de migración y abandono de la actividad, sobre todo de pequeños/as productores/as. La ampliación de las superficies trabajadas se produce tanto por arrendamiento como por compra de campos.
La concentración en la zona ganadera (Vera, San Javier, San Cristóbal) se dio también porque el pequeño productor ganadero con un manejo muy deficiente de pastoreo continuo no pudo sostener su economía familiar y por lo tanto vendían el campo a un precio muy barato (…) El avance de la frontera es por arrendamiento o por compra de campo de monte muy baratos. Dicen: ´el monte es sucio´, es como tener un pedazo de tierra inservible, así lo ven… cuando en realidad es al revés. Entonces viene una empresa, compra 2000 o 3000 ha, las desmontan y empiezan a sembrar. (Técnico SAFCI, 10/22)
El proceso de desaparición de unidades productivas por compra/venta se presenta particularmente en esta región a diferencia de lo preponderante en el centro y el sur, donde el incremento de la escala ha tenido una explicación fundada en la matriz contractual de tenencia precaria por alquiler. La cotización de la tierra es sustancialmente diferente entre los polos provinciales, los valores sustancialmente inferiores en el norte ha permitido una reconfiguración no solo del uso sino también de la propiedad, algo que incide tanto en la estructura social como también en la modificación del ambiente por los referidos modelos productivos homogéneos en situaciones con fuerte diversidad ecológica.
Se han llevado razas de ganado que no son adecuadas para la zona y después los productores tienen el problema de tener que criarlos, vacas para tambo o chivas para leche con ubres enormes que en el monte se lastiman todas,...todos desajustes desde una perspectiva de desarrollo que podría haber sido útil para un pequeño productor italiano pero no para el monte… entonces hoy (esos productores) tienen más riesgos y son menos resilientes que antes… estamos trabajando ahora en ciertas forrajeras y todo el mundo sin excepción te dice que sus padres y sus abuelos habían hecho cosas así… o sea que tenían un montón de estrategias que fueron perdiendo, mi percepción es que tenemos sujetos más frágiles. (...) Creo que durante mucho tiempo se hizo ganadería mirando para el sur en vez de hacerlo mirando para el norte, desde las razas, al tipo de manejo ganadero, el tipo de pastizales que intentaban implantar… todo se hacía mirando el sur. (Ing. Agr. Trabaja en la región chaqueña a nivel nacional, 8/19).
Cuando se organiza el modelo productivo “mirando al sur” se trata de copiar la estrategia que en esa zona implicó la industrialización de la producción agropecuaria, reduciendo las opciones del “productor viable” (Bengoa, 2003).
Una estrategia en el noroeste (con suelo de alta calidad) es invernar un ternero con un concentrado energético a base de maíz (ver referencia hecha al incremento exponencial de este cultivo en el departamento 9 de Julio), ya que permite generar una rentabilidad que no se obtendría en la misma magnitud en caso que ese grano se enviara al puerto ubicado en el sur de la provincia, debido a los gastos de flete, comercialización e impositivos que esto implicaría. Esto se incluye dentro de los efectos deteriorantes del ambiente citados ante la proliferación de sistemas ganaderos intensivos en confinamiento a base de cultivos agrícolas. Las etapas de la producción cárnica bovina van desde la obtención del ternero -con mayores riesgos productivos y menor rédito económico- generalmente a cargo de productores familiares, hasta llegar a un animal con el peso de faena -clave para la realización de ganancia dado que es cuando se vende el animal- que, por el grado de capitalización que implica, queda reservada para los productores de mayor escala. La supervivencia del productor familiar resulta en la provisión del “insumo” (ternero) para que otro sistema con suficiente capitalización pueda producir un animal para el mercado.
El ganadero chico tiene que vender cuando desteta, a no ser que haga invernada, pero la mayoría en el norte tiene que destetar el ternero y sale a venderlo. Hay gente que engorda, pero ya el engorde significa un tipo de tecnología que no todos tienen. (Ing. Agr. en Reconquista y zona de influencia, ex PSA, 11/22)
Vicentín, que surge en Avellaneda, ha sido un grupo empresarial clave en la región, con múltiples consecuencias a partir de su quiebra dado que estaba vinculado a variadas actividades agroindustriales en el departamento General Obligado, como la cría y engorde de ganado bovino, industria frigorífica ("Friar"), alimentos balanceados, biodiesel, agroquímicos e hilados de algodón, por nombrar sólo los enclaves zonales.
En el noreste (la estructura agraria) se concentra más alrededor de la cooperativa de Avellaneda y luego lo que es el grupo Vicentin (...) Vicentin tiene feedlots muy grandes, cerca de 25.000 cabezas y después hay otros productores más, otros ganaderos grandes con sus propios feedlots (...) Lo que no entra en agricultura es campo ganadero y es campo malo, es cría. Entonces la fábrica de terneros está muy cerca. A muchos productores chicos los feedloteros le compran los animales por dos pesos porque no están en blanco. (Ing. Agr. Trabaja en la región chaqueña a nivel nacional, 8/19).
La producción familiar que persiste en el territorio se vincula con mayor frecuencia a la actividad ganadera en suelos de menor calidad y/o en sistemas mixtos con una gran diversificación e intensificación de su producción (cerdos y pollos, particularmente en Gral. Obligado), dada la imposibilidad de acceso a los insumos para realizar agricultura especializada. “Aprovechando los bosques de madera dura de la región, también son frecuentes la producción de carbón, leña, madera para muebles, postes y ladrillos; actividades realizadas generalmente con bajo desenvolvimiento técnico, mano de obra familiar y escalas productivas más o menos reducidas” (Bender, 2017).
El pequeño productor que está diversificado (en su actividad productiva), desde lo ambiental tiene una cuestión ahí bastante cerrada, un ecosistema que funciona…hay una circulación interna de insumos (...) el chico que sobrevivió diversificó más la superficie, capaz la hace más intensiva…(Ing. Agr. en Reconquista y zona de influencia, ex PSA, 11/22)
Un sistema de producción diversificado implica una estrategia que toma en consideración la heterogeneidad tanto de la naturaleza como de la sociedad. Pero muchos de los actores de la producción familiar son desalojados de su territorio original desplazándose hacia zonas urbanas y periurbanas, donde algunos mantienen su historia laboral en la producción primaria como abastecedores de alimentos agroecológicos.
Eco-Región Centro
El centro de la provincia presenta características del ambiente chaqueño al norte y del pampeano al sur. Su relieve es suavemente ondulado a plano o deprimido en las cercanías de los arroyos y los ríos. Comprende los departamentos de Castellanos, La Capital, las Colonias, San Justo y San Martín. Sus características agroecológicas han permitido el desarrollo de la actividad ganadera vinculada al tambo y en menor medida la agricultura. En los últimos años la región sufrió profundas transformaciones, algunas de las cuales son reflejadas por la información que arroja el CNA 18. Sin embargo, como se mencionó anteriormente, es la zona con mayor diferencia en la superficie censada, un 30% menos respecto al CNA 02, por lo que se incorporan otras fuentes en el análisis.
Los datos que arroja el CNA 18 muestran un proceso de concentración en la zona centro acorde a la tendencia de la provincia. En el Cuadro IV puede observarse que del total de explotaciones agropecuarias ubicadas en los departamentos del centro (4.722) el 54,79% (2.587) de las mismas se ubica en el rango entre 5 y 200 hectáreas y éstas trabajan solo el 14% de la superficie (248.578 ha). A partir de las 201 hectáreas comienza a disminuir el número de explotaciones en relación a la superficie trabajada, particularmente en el rango entre 200 y 1.000 concentran el 38% (1.771) de las explotaciones y trabajan 45% de la superficie (756.239 ha), luego a partir de las 1.000 ha la brecha comienza a profundizar y las explotaciones entre 1.000 y 20.000 son el 7.7% y trabajan el 46%.

Este proceso de concentración puede vincularse con la ampliación de escala que conlleva la incorporación de capital a los sistemas productivos. El aumento de superficie trabajada por EAP se da a partir del arrendamiento, garantizado por cierta estabilidad en los contratos. Según una informante, el promedio de alquiler en la zona de mayor calidad edáfica ronda los 7 años.
Si bien al tambo le cuesta pagar los mismo alquileres que la soja, otra cuestión que cambió a partir de la aparición de las malezas resistentes, es que hay una gran estabilidad en los contratos de alquiler. Un colega hizo un análisis en relación a la factibilidad y conveniencia de hacer cultivos de servicios (que es una tecnología “cara”, por ejemplo una vicia en año seco) en un grupo de productores CREA en campo alquilado, y al hacer una encuesta apareció que en promedio tienen una antigüedad de 7 años de alquiler en los campos, desde 20 a 5 años, pero de promedio 7. (Ing. Agr. Facultad de Ciencias Agrarias UNL, 2/23)
El Cuadro V evidencia que la superficie total trabajada en arrendamiento en la zona centro es del 40%. El hecho que exista un 30% menos de superficie relevada en el CNA 18 con respecto al CNA 02 permite inferir la subestimación de este porcentaje. Varios censistas manifestaron que una de las mayores dificultades estuvo en incorporar la totalidad de la superficie trabajada por EAP cuando las mismas no estaban en la misma localidad que visitaban o cuando el relevamiento involucraba a diferentes actores. Recurriendo a una cita utilizada en Albanesi, 2020:
... como vos eras censista de Santa Fe y querías abrir el mapa de Santiago del Estero la tablet se “taraba” (sic) porque el sistema no andaba bien y se te complicaba muchísimo censar otras provincias... vos estabas censando al productor en Rosario pero él trabajaba 1000 ha en Santiago del Estero y el censo no te las tomaba, capaz que los productores decían que no eran tierras totalmente productivas, que las dejaban a monte...total quién iba a ir a cerciorarse que lo estaba declarando en Rosario era lo que realmente estaba ocurriendo en Santiago del Estero. (Censista I, 9/2019)
...el dato que yo tenía era el del dueño de la tierra, yo lo llamaba y él me decía ese lote es mío pero yo no lo trabajo, lo trabaja Pedro, yo me comunicaba con esa persona y me decía algunos de los lotes que trabajaba...después aparecía otra persona y me decía a mí también me los trabaja Pedro y entonces yo insistía con él que me decía: No, yo a ese lote no lo trabajo más o lo negaba directamente. Y en esas partes se terminaba poniendo que era un lote no productivo. Lo que pasa es que quedás en el medio entre el dueño y el arrendatario. Al otro año los productores que no habían hecho el censo me empezaron a pedir para que se los haga porque necesitaban el certificado. (Censista II, 8/2019)

Aunque los datos presentan limitaciones debido a disminución de superficie relevada, aun así el arrendamiento en el CNA 18 presenta un aumento del 20% (1.271.278 ha) con respecto al CNA 02 (806.816 ha).
A semejanza de la región norte, el acceso a tomar tierras en alquiler para realizar agricultura está condicionado a la escala de producción, por las ventajas que detentan los de mayor envergadura (maquinarias, integración vertical con transporte propio, planta de acopio, vender la producción a puerto, poder diferir: en el momento de la cosecha de trigo, vender la soja de la campaña anterior). Además con la tecnología utilizada pueden obtener rendimientos mucho más altos que un productor pequeño, dado que los sistemas (familiares y no familiares) necesitan cada vez más capital para persistir en la actividad. Esto se refleja en el aumento, con respecto al CNA 02, del número de cosechadoras con mayor potencia y una disminución notable de aquellas que tienen una potencia menor a 180 cv. En el Cuadro VI podemos observar el aumento de cosechadoras con mayor potencia por lo que se puede inferir el requerimiento de incremento de la escala.

La máquina cosechadora es una tecnología emblemática dado que, por un lado, su adquisición implica una gran inversión de capital y, por el otro, requiere aumentar la superficie de trabajo para poder amortizarla. Estas condiciones determinan que las mismas no sean adquiridas por quienes tienen menor escala. Es así que de las 4.795 EAP relevadas en la zona centro solo el 16,5 % (793) cuentan con cosechadoras, independientemente de su potencia. Si bien en el CNA 18 no relaciona la tenencia de la cosechadora con rango de extensión de las EAP, esta tendencia tiene su correlato con la concentración productiva y acumulación de capital, que deja al margen a la producción familiar.
Otro factor que influye en la creciente concentración productiva está ligado a las posibilidades de captar el excedente de los movimientos financieros. La diferencia en el sector no se hace en el ámbito productivo sino en el de la gestión.
Hoy la diferencia en el sector no lo hacés en el ámbito productivo. El negocio hoy -en este contexto de inflación- es estar pendiente del pago de proveedores, de IVA y ganancias, que es donde está la diferencia. ¿Qué hacen las grandes empresas? Contratan un ingeniero agrónomo junior para que monitoree los lotes para que tome las decisiones técnicas, pero las decisiones donde se juega la rentabilidad hoy en este contexto de inflación son los precios, o sea cómo conseguis un insumo, cómo lo pagás, porque es tanta la plata que tenés dando vuelta ahí que si cometés un error es mucho más grave que las consecuencias que ocurren en el campo donde el itinerario técnico ya está tan fino. También el tema de cuándo y cómo vendes, por ejemplo la venta anticipada, con los fletes que es una cuenta monstruosa en la agricultura. (Ing. Agr. Facultad de Agronomía UNL, 2/23)
Esta cita también puede vincularse con los cambios en el tipo jurídico de las EAP entre los CNA trabajados. En el Cuadro VII podemos ver que tanto en el CNA 02 y CNA 18 prevalece el tipo jurídico de personas humanas, aunque se puede apreciar el aumento de las EAP de sociedad anónima y S.R.L. La disminución de la figura persona física es uno de los indicadores que nos permite inferir desaparición de productores de tipo familiar, tal como argumenta Sandoval (2023).[6]

Una de las actividades agropecuarias vinculadas a la región centro es la ganadería de tambo. En los departamentos del centro hay 1.105 EAP con tambos que representan el 63% del total de la provincia (1.727). El mayor aporte lo representan los departamentos San Martín, Castellanos y Las Colonias.

Si comparamos los Cuadros N° VIII y N° IX (datos relevados por SENASA en el informe de diciembre de 2021), se verifica en la provincia una diferencia de 965 tambos no registrados en CNA 2018.

Aún con las imprecisiones que arroja el CNA 18, si lo comparamos con CNA 02 podemos ver una notable disminución de EAP que realizan tambo.

La disminución de unidades tamberas conlleva dos procesos simultáneos, por un lado, la pérdida de explotaciones de tipo familiar, que, por situaciones económico-financieras, familiares (recambio generacional), estructurales/materiales para la vida en la ruralidad y dificultades para contratar mano de obra especializada, no pueden continuar con la actividad tambera. Por otro lado, las unidades que persisten se caracterizan por un aumento de la intensidad productiva con fuerte aparición de los sistemas confinados.
Esta información puede apreciarse en el Cuadro XII, dado que si bien las existencias ganaderas de tambo disminuyeron, no lo hacen en la misma medida que las EAP. Como consecuencia podemos deducir que las EAP que permanecen requieren un aumento del capital fijo, aumentando el número de animales, infraestructura y el proceso de intensificación que requiere mayor uso de concentrados en la alimentación, por tanto mayor necesidad de capital circulante.

La tendencia de intensificación del capital tiene su correlato con la pérdida de unidades productivas asociadas a productores familiares, tal como relata un informante calificado:
En la zona de Gálvez -que era una cuenca lechera- ver vacas de tambo hoy es un milagro, hubo una pérdida parcial, estos últimos dos tres años se incrementó el cierre de tambos. El tambo que quedó es un empresario de la leche. Tiene vacas en confinamiento, asociación con agroindustrias, pero insisto lo que dejas de ver son los tambos, el tambero, el tambito de 80 vacas. (Ing. Agr. Facultad de Ciencias Agrarias UNR, 8/19)
Puede trazarse una conexión entre la concentración productiva y las transformaciones en la producción familiar, ya que parecería haber una tendencia a asumir perfiles empresariales sin abandonar los rasgos familiares. El productor medio de la zona centro estaría representado por tamberos de alrededor de 150 ha y 200 vacas que mantienen un manejo familiar, sobre todo vinculado a la gestión. El perfil empresarial que adopta la producción familiar puede observarse en relación a la especialización de las tareas, la centralidad que asume dicha “gestión” (pago de impuestos, a proveedores, de ganancias, venta, etc.) y la figura del agrónomo como encargado de la parte productiva (no siempre esta figura es externa al grupo familiar). El productor que persiste asume los riesgos y es innovador, por lo que recurre al asesoramiento para la toma de decisiones (Sandoval 2023:100). La disociación entre espacio de trabajo y espacio de vida (por mudanza a los pueblos) y el acceso a tecnologías de información y comunicación son otros aspectos que abonan al cambio de perfil productivo.
Si bien no contamos con información precisa de la producción láctea por estrato de producción, la tendencia de Santa Fe no está al margen de lo que ocurre a nivel nacional; según el Cuadro XIII los tambos pequeños y medianos que producen hasta 4.000 litros; representan 75% de las EAP y aportan el 35 % de la producción nacional. En el otro extremo se encuentran los tambos que producen entre 4.000 y más de 10.000 litros que representan el 24% de las EAP y aportan el 65% de la producción.

En el cuadro siguiente, al comparar con datos disponibles del año 2010, puede verse que en un extremo disminuye la participación tanto en cantidad de tambos como en el volumen de producción de las unidades productivas de menos de 2.000 litros diarios y en el otro extremo de la estratificación, se incrementa la participación de las unidades de más de 10.000 litros diarios.
Entre 2010 y 2023, los tambos de menos de 2.000 litros de producción diaria redujeron un 38% su importancia relativa en la producción de leche total y los tambos de más de 10.000 litros diarios de producción, multiplicaron por más de 5 su participación en la producción.

Eco-Región Sur
El sur provincial es parte de la Llanura Pampeana y comprende los departamentos de Belgrano, Caseros, Constitución, General López, Iriondo, Rosario, San Jerónimo y San Lorenzo, caracterizándose por haber sido la zona de mayor desarrollo económico de la provincia desde la elevación de Rosario como principal puerto de la Confederación incidiendo en la especialización productiva de la provincia acorde al modelo agroexportador impulsado entonces.
Como en otras zonas, la comparación intercensal presenta una disminución de 263.963 ha(9,4%), de la superficie total relevada entre el CNA 02 y el CNA 18, algo que puede enmarcarse en el menor relevamiento del Censo 2018 señalado al comienzo del artículo.

La concentración producida en la zona sur comienza con la modernización en la década de 1960 junto a la instauración de un patrón de acumulación financiero, reprimarizado y exportador de commodities. A partir de esta década, seimpulsa y se afianza una agricultura de exportación fuertemente vinculada a empresas transnacionales y asociada a la actividad agrícola, principalmente en vinculación al paquete tecnológico de soja. La incorporación de estas tecnologías implicó un proceso por el cual algunos productores “más viejos” terminaron de definir su salida de la producción (muchos no contaban con un recambio generacional), dejando tierras disponibles para ser arrendadas; y otros pequeños productores entendieron que “era negocio” poner en alquiler sus tierras (transformándose en pequeños rentistas). Uno de los informantes sostiene que en los últimos años aparecieron alquileres de hasta 24 quintales con diversas modalidades.
El pequeño productor ha dejado de serlo hace mucho tiempo, porque un productor es el que tiene acción y puede direccionar su sistema. Uno pequeño que sería de 40/50 ha lo llevó puesto el modelo hace rato y no tiene autonomía, no puede decir voy a rotar con un 40 % de gramínea, de ganadería. No puede hacer nada, para sobrevivir viene haciendo otra actividad y si se dedica a eso alquiló el campo. Y ahora llegó al que tiene 80/90 ha porque el componente de riesgo es enorme. (Ing. Agr. Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR, 8/19)
Contemporáneamente, a la incorporación del paquete sojero fue el abandono de las actividades ganaderas otro aspecto asociado a la concentración y a la desaparición de algunos productores.
Pero también podemos encontrar una diferenciación en la zona sur con dos áreas: el este y el oeste, sobre todo el departamento General López que está apoyado sobre una tradición productiva ganadera, con una superficie media totalmente diferente al resto (Ver Cuadro XVI) dado que el este tiene una historia de colonización chacarera que explica gran parte de su estructura fundiaria.

Un gran cambio en el modelo de industrialización de la agricultura con el paquete soja transgénica primero y maíz luego, determinó una reconfiguración del mapa del sur provincial. La no remoción del suelo y el uso de cobertura habilita a sembrar en suelos más sueltos. Estos suelos del suroeste que antes eran los más desfavorecidos con labranzas de remoción -que conllevan a la pérdida de humedad-, con la siembra directa tienen otro comportamiento y la posibilidad de implementar rotaciones agrícolas a partir de las condiciones técnicas que habilita la nueva tecnología. Además, las lluvias históricamente decrecían de Este a Oeste pero luego empiezan a tener un régimen de lluvia muy parecido. Así, se combina mayor y mejor economía de agua, tecnología para el control de malezas y el incremento operativo. Con la misma inversión en maquinaria se multiplica por diez la superficie trabajada.
El sur oeste está a una escala muy superior porque tiene una superficie media mucho más grande y apoyada sobre un recurso (el suelo) que está mucho más preservado porque era un área ganadera. Mientras el este y más al norte de esta región, el departamento Iriondo, Caseros, San Lorenzo, Belgrano, Villa Constitución tiene 80/90 años de agricultura, en cambio Gral. López tiene 80/90 años de rotación agrícola-ganadera o ganadera. Esta zona del sur oeste se consolida fuertemente, son campos muy eficientes en la producción agrícola con suelos más frágiles pero son suelos excelentes para la agricultura en el marco de la tecnología que disponemos hoy. 50 años atrás eso hubiera sido muy difícil, hoy no. En cambio la zona este tiene problema de erosión hídrica, tiene problema de degradación, soporta pero no puede ocultar el deterioro físico que ya tenían los suelos. (Ing. Agr. Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR, 8/19)
En relación a la caracterización de los actores que constituyen, en parte, la estructura social agraria del sur, se señala una tendencia de transformación de la producción familiar a empresas familiares, muchas incluso asumiendo la forma de SRL. Esto se encuentra asociado a la capitalización desarrollada por estos productores, junto con una reorganización que expresa cambios. Algunas características de estos actores de perfil empresarial es que son grandes consumidores de tecnología, guiados por objetivos productivistas y la mayoría de ellos dependiente de insumos.
Las personas son las mismas, pero cambia la filosofía del negocio (...) Son productores que tienen poca especialización. Son buenos productores porque producen muchos kg pero no tienen más formación que esa. No hacen una carrera técnica o cursos de formación, el objetivo es producir soja y maíz. Son insumistas. (Ing. Agrónomo de la Agencia de Extensión INTA Las Rosas, 3/23)
Estas empresas aparecen como familiares a partir del aporte de mano de obra que realizan los miembros de la familia (muy poca contratación de asalariados). Varias de estas empresas son el resultado de una concentración productiva que les permitió expandirse a la prestación de servicios y la compra de camiones. Las empresas se organizan diferenciando sectores: producción, prestación de servicio, fletes. Incluso hay casos de productores familiares que tienen una empresa prestadora de servicios constituida como SRL. El proceso de desplazamiento de la agricultura familiar del territorio se observa también a partir del abandono de la vida en el medio rural. No sólo por la mudanza de las familias que vivían el campo y se desplazaron hacia los centro poblados más cercanos, sino también por el desmonte de las instalaciones habitacionales prediales (viviendas y taperas) que se realizaron en el último tiempo. Así como se señala el proceso de mudanza de las familias rurales hacia los pueblos en la década de los 80 y 90 (Cloquell, 2007), los informantes señalan que el período 2005-2015 se destaca por el proceso de “destaperización”. Se derribaban las infraestructuras habitacionales prediales que quedaban y se las enterraba en grandes pozos para el posterior uso productivo de la tierra.
Esta región se caracteriza por la desaparición de la actividad ganadera; sin embargo, en los últimos años estaría reapareciendo en parte por cambios en la política tributaria[7], a pesar de la pérdida de conocimientos asociados a esa producción y la falta de mano de obra capacitada.
En el 2008/10 se complica el tema de la soja, y en el 2015 la ganadería cambia la rentabilidad. En muchos campos se deterioró la infraestructura o desapareció, volver a la ganadería fue y es un problema. Pero reaparece la ganadería de diversas formas: algunos crían, otros compran animales y en la zona de Montes de Oca y Las Rosas aparecen los feed-lots (chicos) con visión muy empresaria… (Ing. Agrónomo de la Agencia de Extensión INTA Las Rosas, 3/23)
Hoy hay una oportunidad para la ganadería... Acá el potencial que hay agrícola también está en el ganadero, si en La Pampa podés poner una vaca/ha, acá (sur de Santa Fe) podés poner 8 vacas/ha. Salvo errores muy grandes, tenemos una fuerte oportunidad, estamos como en la década del 80 con la soja: hay un mundo demandante. Pero no hay nada de conocimientos, perdimos el know-how. Un gringo acá lo mandás a la feria a comprar ternero y no sabe si es macho o hembra (…) Hay que hacerlo un poquito todos los días porque en el campo hay que trabajar todos los días con ganadería y eso en un cultivo te podés hacer el distraído. Pero se nota que nadie quiere hacer ese laburo. El que va al campo a caballo no es por atrasado sino porque es la forma más útil, los muchachos que vos contratarías de 18/20 años no quieren agarrar ni a palos. Hay que buscar en Corrientes, no por casualidad sino porque nunca dejaron la ganadería. (Ing. Agr. Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR, 8/19)
Los productores de ganadería porcina serían los más asociados a la producción familiar, y se caracterizan por una menor incorporación de tecnología de insumos. Un rasgo destacable de estos productores es el incremento de su ubicación urbana, que a su vez se distingue en las localidades donde residen por el nivel de vida (casas, vehículos).
Siempre hubo una cultura de productores porcinos en esta zona: desde María Susana hasta Venado Tuerto, toda la parte este de la provincia de Santa Fe. Productores invisibles, no aparecen en los censos, muy chiquitos, 12/15 madres, la comercialización totalmente en negro (...) Pero siempre el sector porcino estuvo presente, fundamentalmente productores chiquitos. No hubo una explosión de grandes productores porcinos como sí hubo de los ganaderos referidos a cría o engorde. (Ing. Agrónomo de la Agencia de Extensión INTA Las Rosas, 3/23)
Otro tipo de actor de mucha fuerza en el sur son los contratistas de servicios, figura que explotó en la década de los 90 a partir de la compra de maquinaria. Estudios recientes (García y Lombardo, 2016) advierten sobre el incremento considerable de la participación de los productores prestadores de servicios de maquinaria (contratistas de servicios) en Santa Fe, cuestión que parece reafirmarse con los datos del CNA 2018. En el mismo se observa un número relevante de EAP que declaran haber brindado servicios de maquinaria durante la última campaña (2017-2018). Esto se ve reflejado a su vez en la fuerte demanda de algunas labores específicas como la cosecha en el sur santafesino. En la actualidad, muchos han incorporado la tecnología de la agricultura de precisión. Una característica de los contratistas es que son empresas de capitales locales, que trabajan en la zona, ya que mover la maquinaria agrícola es muy costoso. Aquéllos que prestan servicios en otras provincias o regiones, por lo general son empresas de más larga data. Cabe aclarar que hasta el momento los censos han relevado parcialmente la actividad de los contratistas ya que sólo han integrado al universo de los productores agropecuarios oferentes de servicios, dejando fuera a las empresas que prestan servicios de maquinaria agrícola como única actividad. El CNA 2018 incorporó un registro de “Empresas prestadoras de Servicios Agropecuarios” (ESA), aunque sin dar cuenta del volumen de capacidad de trabajo de la que disponen cada una de estas. Se identificaron 7.256 ESA en la provincia de Santa Fe (25% del total en el país) (Urcola y Tifni, 2021).
Finalmente, el perfil empresarial y de mayor capitalización de los agricultores de esta zona es el que explica el avance del cultivo de maíz respecto del de soja. Dado que su cultivo necesita de un mayor nivel de inversión inicial, el cultivo de soja seguiría relacionado con la pequeña producción y el maíz con la producción empresarial mediana y grande.
Síntesis y conclusiones
A partir de la información y testimonios analizados, se observa que en la provincia de Santa Fe hay una construcción histórica en función de un modelo de país que delimita zonas que son apropiadas y funcionales y otras que debieron transformarse, aún a costa de sus condiciones estructurales hacia ese modelo. Tal elección generó una mirada distorsionada de las capacidades y aportes regionales, donde -por ejemplo- se enuncia un norte subsidiario del sur ocultando los aportes claves que desde el siglo XIX provinieron de esa zona para la estructura capitalista del sur en la promoción de las exportaciones de productos pampeanos.
Dentro de esta lógica, podemos encontrar cómo los modelos tecnológicos difundidos para la producción primaria tienen fuertes implicancias en las modificaciones de la estructura social agraria y consecuencias sobre los bienes naturales, transformaciones ambas que se condicionan dialécticamente.
La concentración verificada a lo largo y ancho de la provincia se relacionan con una serie de procesos económicos, demográficos y sociales que tienen sus particularidades regionales, pero que fundamentalmente se explican a partir dos aspectos centrales:
1) El avance de la agricultura sobre la actividad ganadera -fundamentalmente la de base pastoril- y, a partir de ésta, el avance del modelo productivo, económico y financiero que la acompaña (el agronegocio). Se constata que el nivel de capitalización necesario para llevar adelante este modelo de agricultura industrial requiere de un nivel de escala superior al de la ganadería familiar.
2) El desplazamiento del modelo familiar de chacra mixta con estilo de vida rural, hacia perfiles familiares de gestión empresarial de unidades productivas especializadas. De la mano de los procesos de agriculturización y los mayores niveles de capitalización necesarios para su gestión financiera y productiva, se observa un cambio de perfil de las familias que persisten en la actividad agropecuaria y el desplazamiento de otras por pérdida, venta y/o arrendamiento de campos. En parte, la concentración y el cambio de perfil de los actores se explican por el dinamismo/estabilidad del mercado de alquiler de tierras que hay en la región. Se observa la consolidación de un perfil de productores medios capitalizados que funcionan como empresas agropecuarias familiares.
En este sentido, el aumento de escala productiva y el perfil empresarial de los actores (familiares y no familiares) que llevan adelante la actividad agropecuaria, son un indicador del grado de penetración del capital y del agronegocio en el agro pampeano como forma de organizar y planificar el trabajo y la producción agraria en la provincia, particularmente vehiculizado por la tecnología provista y adoptada. Con diferentes formas y consecuencias según la eco-región, el avance de un modelo homogéneo es la tendencia dominante.
La agricultura familiar que persiste en el territorio santafesino en parte parece asociada a la producción de alimentos, con la aparición de desplazamientos de su actividad y medio de vida hacia zonas urbanas y periurbanas, y a la adopción de estrategias productivas que le permiten una menor dependencia de los insumos que requieren los modelos de especialización agroindustrial . En este sentido, se observa tanto estrategias de organización tradicional de la producción (ganadería y/o chacra mixta) como de transición hacia la agroecología.
Una mención especial merece la información proporcionada por los CNA, que si bien permiten delinear algunas tendencias, adolecen de un registro exhaustivo y resultan seriamente cuestionados al confrontarlos con fuentes de información secundaria y entrevistas a informantes calificados. Otra de las limitantes proviene de tener que utilizar datos generados a partir de delimitaciones políticas, dado que aparecen dificultades para interpretar la información por departamentos cuando éstos no están constituidos por situaciones homogéneas. Un ejemplo en tal sentido lo constituyen tanto San Cristóbal como Garay que no responden a una tipología que permitan identificarlos exclusivamente con una zona única. En este sentido, más allá del gran abanico de posibilidades analíticas que la información censal genera, es menester someterla a juicio crítico para advertir los “consensos” que se construyen en base a la evidencia empírica-estadística y las deficientes o sesgadas conclusiones a las que pueden conducir, sin corroborar los mismos con otras fuentes y estudios empíricos. Sumar “la voz” de quienes habitan el territorio en el marco de estudios específicos, resulta un insumo fundamental como parte de un ejercicio de verificación de los datos censales que den cuenta de los procesos bajo estudio.
Las transformaciones económicas, políticas y tecnológicas sucedidas en los territorios agro-rurales argentinos y santafesinos durante los últimos 50 nos desafía a incorporar nuevas categorías y variables que permitan comprender las complejas dinámicas que involucran al medio rural y agrario actual en nuestro país.
Referencias bibliográficas
Albanesi, R. y Propersi, P. (2020). Transformaciones fundiarias y en el uso del suelo en la provincia de Santa Fe entre el CNA 2002 y el CNA 2018. Realidad Económica, 334, 163-181. https://rephip.unr.edu.ar/items/470a8bfc-fc7d-4f92-b803-dd5b5d868533
Azcuy Ameghino, E y Fernández, D. (2019). El censo nacional agropecuario 2018. Visión general y aproximación a la región pampeana. Documento de Trabajo, Buenos Aires: CIEA-UBA, https://es.scribd.com/document/437557229/Cna-2018-Azcuy-Ameghino-Fernandez-1
Azcuy Ameghino, E. (1974). Historia Económica de la ganadería argentina. Solar Ed.
Bender, P. (2017). La formación socioespacial del norte de la provincia de Santa Fe: desde la colonia hasta sus actuales dinámicas sociales y productivas. Estudios Socioterritoriales, Vol. 22. http://www.scielo.org.ar/scielo
Barsky, O. et al. (1988). La agricultura pampeana. Transformaciones productivas y sociales. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
Bengoa, J. (2003). 25 años de estudios rurales. En Sociologías 10. Democracia, Sustentabilidade e mundo rural na América latina. Porto Alegre Brasil.
Bragachini, M. (2009). Historia de la mecanización agrícola del país. www.producción-animal
Cabrera, A. L. (1976). Regiones fitogeográficas argentinas. Revista de Agricultura y Jardinería, Buenos Aires Argentina.
Calzada, J. y Rozadilla, B. (2019) El rodeo vacuno santafesino está ubicado en el norte de la Provincia de Santa Fe. Bolsa de Comercio de Rosario. AÑO XXXVI - Edición 1899.https://www.bcr.com.ar/es/mercados/investigacion-y-desarrollo/informativo-semanal/noticias-informativo-semanal/el-36-del. Consultado 11/2023
Cloquell, S. (Coord.). Albanesi, R.; Preda, G., Propersi, P. y De Nicola, M. (2007). Familias rurales. El fin de una historia en el inicio de una nueva agricultura. Rosario: Homo Sapiens.
De Dios, R., Paz, R. y Rossi, C. (2020). Censos nacionales, coberturas y procesos de transformación agraria en Santiago del Estero. Realidad Económica, 334, 127-162. https://ri.conicet.gov.ar/bitstream/handle/11336/146328/CONICET_Digital_Nro.f3170a37-a9fc-4d31-ad14-8286a71eb4e8_A.pdf?sequence=2&isAllowed=y
García, M. (2020). Una mirada cuantitativa de la estructura agraria argentina a través de los Censos Nacionales Agropecuarios 1988, 2002 y 2018. Red Sociales, Revista del Departamento de Ciencias Sociales, 7 (6), 63-84. https://www.researchgate.net/publication/344547136_Una_mirada_cuantitativa_de_la_estructura_agraria_argentina_a_traves_de_los_Censos_Nacionales_Agropecuario
García, M. y Lombardo, P. (2016). Contratistas rurales y cambios en la estructura agraria pampeana. Revista Interdisciplinaria de Estudios Agrarios, (44), 101-127.
Gras, C. y Hernández, V. (Coords.) (2009). La Argentina rural. De la agricultura familiar a los agronegocios. Buenos Aires: Biblos.
Grosso, S.; Sánchez Deicas, L.; Garrido, S.; Canesini, M. C. (2023). Soy un/a productor/a agroecológico/a: diversidad de sujetos sociales en el centro de Santa Fe. Pampa. Revista Interuniversitaria de Estudios Territoriales. N° 27, e0066, Enero-Junio. https://bibliotecavirtual.unl.edu.ar/publicaciones/index.php/Pampa/article/view/12823
Lattuada, M., Nogueira, M. E., Porstmann, J. C. y Urcola, M. (2019). Santa Fe: territorio y desarrollo. Un estudio de trayectorias regionales asimétricas. Buenos Aires: Teseo. https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/161732
MAGyP e INASE. Sistemas de Información Simplificada Agrícola (SISA) para algodónhttps://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/web_if_sisa_algodon_21_22.pdf. Consultado 11/ 2023.
Martínez Dougnac, Gabriela (2016). Monocultivo sojero, concentración económica, acaparamiento y despojo de tierras. CIEA-UBA. Legem Ediciones.
Propersi, P., Albanesi, R. y Perozzi, M. (2019). Treinta años es mucho. Cartografía socioproductiva de Santa Fe en el período 1988/2019. Revista Interdisciplinaria de Estudios Agrarios, 50, 5-26. https://www.ciea.com.ar/web/wp-content/uploads/2019/12/Propersi_Albanesi_Perozzi.pdf
Sandoval, P. (2023). Transformaciones inducidas por la lógica del sistema agroalimentario. En: Sandoval, P (Comp.); Leonardi, R. ; Pernuzzi, C. y Martins, L. Tenacidad y conflicto : semblantes de la lechería familiar santafesina. Ediciones UNL. Libro digital, PDF/A – (Ciencia y Tecnología) https://bibliotecavirtual.unl.edu.ar:8443/handle/11185/7244.
SENASA (2021). Caracterización de tambos bovinos (diciembre 2021). https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/87-caracterizacion_tambos_bovinos_diciembre_2021.pdf . Consultado 11/23.
Urcola, M. (2013). Estrategias socio-productivas y agricultura familiar: las nuevas tecnologías y sus implicancias en las relaciones familiares y productivas en una localidad del sur santafesino. Mundo Agrario N° 13 (26). https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/3183
Urcola, M. y Tifni, E. (2021). Reflexiones, hipótesis e interrogantes en torno a los resultados del CNA 2018 para la provincia de Santa Fe. Revista Interuniversitaria de Estudios Territoriales PAMPA, 17 (24), e0039. DOI: https://doi.org/10.14409/pampa.2021.24.e0039
Zorzon, C. (2022). Caracterización del cultivo de Algodón en la Provincia de Santa Fe y análisis de la campaña 2021 / 2022. Asociación para la Promoción de la Producción Algodonera.https://www.appasantafe.org.ar/caracterizacion-del-cultivo-de-algodon-en-la-provincia-de-santa-fe-y-analisis-de-la-campana-2021-2022 . Consultado 11/2023
NotasNotas

