Dossier
Recepción: 04 febrero 2025
Aprobación: 12 abril 2025

Resumen:
Las historias de las profesiones requieren de un trabajo exhaustivo que permita conocer las múltiples aristas que las atraviesan. Específicamente en el Trabajo Social y las profesiones ejercidas mayoritariamente por mujeres, la cuestión del género es inherente al análisis teniendo en cuenta que las mismas no son neutrales. Desde las lecturas y análisis situados, es posible conocer y valorizar la trayectoria y los aportes de actores del Trabajo Social; y -fundamentalmente- realizar lecturas sobre el proceso de profesionalización en general, recuperando parte de la historia local del Servicio Social.
Este artículo surge del proyecto de tesis denominado “Pioneras del Trabajo Social santafesino: Ángela Teresa Vigetti, sus trayectorias y aportes al proceso de profesionalización”, el objetivo general es analizar la trayectoria y los aportes de esta protagonista de los inicios profesionales del Trabajo Social en Santa Fe, durante el período 1943-1971. Para eso, el presente trabajo contextualiza la problemática de investigación, desde la reconstrucción del problema, y la recuperación de antecedentes, que permiten recuperar aportes, dialogar y encontrar intersticios desde los cuales plantear nuevos interrogantes.
Palabras clave: Mujeres, Trabajo Social, Antecedentes, Profesionalización, Estudios de género.
Abstract:
The histories of professions require exhaustive work that allows us to understand the multiple facets that traverse them. Specifically in Social Work and professions practiced predominantly by women, the issue of gender is inherent to the analysis, given that these professions are not neutral. From situated readings and analyses, it is possible to understand and value the trajectories and contributions of social work actors; and—fundamentally—to conduct interpretations of the professionalization process in general, recovering part of the local history of social service.
This article arises from the thesis project entitled "Pioneers of Social Work in Santa Fe: Ángela Teresa Vigetti, her trajectories and contributions to the professionalization process," whose general objective is to analyze the trajectory and contributions of this protagonist from the early professional era of social work in Santa Fe, during the period 1943–1971. To this end, this paper contextualizes the research issue by reconstructing the problem and retrieving background information, which allows for contributions, dialogue, and finding gaps from which to pose new questions.
Keywords: Women, Social Work, Background, Professionalization, Gender studies.
1 Introducción
Las historias de las profesiones requieren de un trabajo exhaustivo que permita conocer las múltiples aristas que las atraviesan. Específicamente en el Trabajo Social y las profesiones ejercidas mayoritariamente por mujeres,[1] la cuestión del género es inherente al análisis teniendo en cuenta que las mismas no son neutrales.
Es necesario -entonces- la recuperación de historias particulares ubicadas en tiempos y espacios específicos, que permitan la indagación y reconstrucción de entramados situados. Estas historias están atravesadas por subjetividades y singularidades que son rastreables históricamente, a través de trayectorias y experiencias concretas. Desde estas lecturas y análisis situados, es posible no sólo conocer y valorizar la trayectoria y los aportes de actores del Trabajo Social; sino fundamentalmente -desde esas trayectorias en particular- realizar lecturas sobre el proceso de profesionalización en general, recuperando parte de la historia local del Servicio Social, en este caso, en Santa Fe.
El presente artículo parte de las primeras aproximaciones realizadas en el proyecto de tesis de maestría “Pioneras del Trabajo Social santafesino: Ángela Teresa Vigetti,[2]sus trayectorias y aportes al proceso de profesionalización”, el objetivo general es analizar la trayectoria y los aportes de esta protagonista de los inicios profesionales del Trabajo Social en Santa Fe, durante el período 1943-1971. En relación a eso, en esta oportunidad se busca contextualizar la construcción del planteamiento del problema y los antecedentes de dicha investigación, a los fines de promover nuevos interrogantes y futuras líneas de indagación.
El escrito está organizado en dos grandes apartados, en primer lugar serán presentados acercamientos al problema de investigación; y en segundo lugar, la recuperación de antecedentes, fundamentales para la construcción de la situación problemática y el planteo de nuevas preguntas. Al finalizar, se plantean reflexiones a modo de cierre.
2. Acercamientos al problema de investigación
2.1. Estrategia metodológica y construcción de información
La riqueza en las historias particulares de los procesos de profesionalización se encuentra al comprenderlas en contextos y espacios situados, en vinculación con épocas y procesos particulares. En este sentido, interesa hacer foco en el proceso de profesionalización del Trabajo Social en Santa Fe, iniciado en los años ‘40 y cuya institución que materializa su surgimiento fue la Escuela de Servicio Social que abre sus puertas en marzo de 1943.
Desde estas perspectivas -y como integrante de un CAI+D[3] de investigación - comencé a desarrollar indagaciones en el marco de la tesis de Maestría. Esta indagación se originó con el interés principal de visibilizar a las mujeres protagonistas del Servicio Social santafesino, desde una postura ética y política sobre la importancia de recuperar experiencias de mujeres a lo largo de la historia. En este marco, la perspectiva de género aporta a las lecturas de las relaciones de poder, desigualdades y posibilidades de las mujeres en un contexto determinado y en el proceso de profesionalización del Trabajo Social en particular.
La investigación tiene un diseño cualitativo. Al respecto, Vasilachis (2006) sostiene que en la investigación cualitativa se busca dar sentido e interpretar los fenómenos en los términos del significado que las personas les otorgan. “La investigación cualitativa abarca el estudio, uso y recolección de una variedad de materiales empíricos [...] que describen los momentos habituales y problemáticos y los significados en la vida de los individuos” (p.2).
Al ser una investigación histórica, una de las fuentes principales son documentos de época. Es relevante comprender estos documentos como resultantes de distintos procesos, atravesados por relaciones sociales y de poder. Por lo cual, es preciso analizarlos en el marco de un contexto de producción y de dinámicas para su elaboración y posterior conservación. Según Denzin y Lincoln (2013), los fenómenos sociales se deben estudiar en su contexto histórico; razón por la que estos documentos históricos tienen un valor fundamental. Se pueden estudiar desde el punto de vista interpretativo, desde el cual se reúnen, leen y analizan esos materiales históricos. Las fuentes documentales se condensan a través del lenguaje, tanto escrito como oral, que es necesario situar y analizar. Y, en tanto metodología cualitativa, se busca producir datos descriptivos ya sea desde las propias palabras de las personas -escritas u orales- y de las conductas que se pueden observar (Taylor y Bogdan, 1987).
Como investigadora, es pertinente un ejercicio de reflexividad constante para no caer en prejuicios y/o significantes previos que trasladen construcciones actuales a la época que busco comprender e interpretar. No se debe perder de vista que, como investigadores, reflexionamos desde una perspectiva que es histórica y desde una biografía personal, para lo cual debe mediar la distancia analítica y el conocimiento teórico, para analizar críticamente las situaciones, reconocer y evitar sesgos que permitan obtener datos válidos y confiables.
En la indagación de Maestría pretendo construir la información a través de distintas fuentes documentales, para lo cual las técnicas a implementar son: observación y registro de fuentes secundarias escritas y fotográficas; entrevistas a testigxs de la época (familiares, personas que han tenido contacto con Teresa en sus funciones).
La articulación de estas técnicas de recolección, permitirá un diálogo entre la información obtenida que habilite a una lectura en mayor profundidad de los aspectos a estudiar. En este sentido, la observación y registro de las fuentes secundarias, permitirán acceder a la información de manera directa, tanto a los documentos escritos como los fotográficos. Guasch (2002), vincula a la observación con la idea de contemplación, como un acto en el cual la mirada se concentra en un punto, sin eliminar su entorno. Asimismo, esta contemplación de la realidad significa dejarse penetrar por la imagen, “contemplar supone ir más allá de la imagen, implica superar los sentidos y dar paso al sentimiento. Es así como puede mirarse un paisaje, un cuadro, una escultura (...)” (p. 9).
La observación será articulada con las entrevistas; es decir, puesta en diálogo con los testimonios que puedan brindar los testigos de la época. Arfuch (1995), sostiene que en la entrevista se pretende una articulación entre vida y obra, un diálogo entre las producciones y quienes la produjeron, el lado oscuro de la autoría; se podría decir que en la entrevista “(...) se juega al descubrimiento de una verdad, una revelación que el diálogo, en alguna medida próximo a la indagación detectivesca, ayudaría a descubrir” (p. 24). Si bien actualmente no es posible entrevistar a Teresa, el encuentro con los testigos de la época posibilita conocer aspectos de la vida de ella que no estén en fuentes documentales, que dialoguen con las mismas y aporten al descubrimiento de sus deseos e intereses personales que estén en relación con la incipiente profesión.
Al momento de ingresar al campo, el primer paso fue realizar un relevamiento para conocer las fuentes disponibles en los Archivos Históricos, que permitan evaluar la factibilidad de la indagación. Las fuentes escritas y fotográficas se encuentran disponibles en distintos Archivos: en el archivo de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNL, archivo del Colegio de Asistentes Sociales de Santa Fe y de la Dirección de Estadística de la Provincia. Estos espacios ya han comenzado a ser relevados desde el trabajo del equipo de investigación al cual pertenezco; requieren una sistematización y análisis que permita interpretarlos en los contextos que fueron producidos. Asimismo, en esos archivos hay documentación que aún no ha sido relevada y es pertinente conocer.
El relevamiento realizado permitió tomar la decisión de hacer foco en Ángela Teresa Vigetti, quien fue protagonista como estudiante (formó parte de la primera cohorte), luego docente (en distintas asignaturas de estadística e investigación) y Directora de la institución, además de funcionaria provincial; funciones ocupadas en el período 1943-1971. De las distintas personas que estuvieron desde los primeros años en la institución, Teresa Vigetti es de quien hay disponible mayores fuentes documentales,[4] y hasta el momento no ha sido analizada en su singularidad. A su vez, es posible contactar a familiares directos y otras personas que han tenido vínculo con ella en sus funciones. Es decir, si bien la protagonista ha fallecido hace algunos años, es factible analizar su experiencia desde la documentación disponible e informantes claves/testigos de la época, que permitan una lectura situada.
2.2 Aspectos teóricos-conceptuales
Como se mencionó anteriormente, la investigación de postgrado tiene como objetivo general analizar la trayectoria y los aportes de Ángela Teresa Vigetti en el proceso de profesionalización del Trabajo Social santafesino, durante el período 1943-1971. En vinculación con eso, los objetivos específicos se vinculan con el interés de recuperar los recorridos laborales y educativos de Ángela Teresa Vigetti; identificar los acciones e inquietudes en vinculación con la incipiente profesión; recuperar las discusiones respecto al campo profesional/disciplinar, en vinculación con sus propuestas teórico metodológicas; e identificar las particularidades de Ángela Teresa Vigetti en relación con el modelo femenino tradicional de la época que atraviesa a la profesión.
Respecto a la conceptualización de trayectoria, Bourdieu (1997) la comprende “(...) como serie de las posiciones sucesivamente ocupadas por un mismo agente (o un mismo grupo) en un espacio en sí mismo en movimiento y sometido a incesantes transformaciones” (p. 82). El autor sostiene que los acontecimientos biográficos se definen en un espacio social, para lo cual es importante -al comprender una trayectoria- analizar el campo y sus modificaciones en las que la misma se ha desarrollado.
Lera, Genolet, Rocha, et.al (2007) -si bien abordan el lugar de las trayectorias en las intervenciones profesionales- sostienen que el análisis de trayectorias de vida permite una comprensión de las transformaciones sociales y sus consecuencias en los individuos que las atraviesan. En concordancia con lo planteado por Bourdieu, las autoras argumentan que esta reconstrucción de las trayectorias de los sujetos por medio de sus historias de vida, necesita de una lectura integral de las distintas posiciones que ocupan los actores en la trama social. No como una sucesión de acontecimientos, sino como la reconstrucción de los posicionamientos ocupados. A su vez, las autoras sostienen que la noción de trayectorias requiere una reflexión constante de la relación del sujeto con la estructura, de forma tal que se evite caer en la responsabilización del proceso vivido (p. 37).
En relación con eso, Ramacciotti y Rayez (2018), desde un punto de vista metodológico, refieren que el análisis de trayectorias profesionales ha sido experimentado como método para conocer un campo social determinado por numerosas obras tanto clásicas como recientes. “A través del recorrido de ciertos itinerarios de vida ha sido posible conocer mejor las tensiones, las alianzas y los conflictos de poder que estructuran los campos profesionales” (p. 198). Las autoras retoman la idea de trayectorias y la perspectiva de campos sociales de Pierre Bourdieu, para afirmar que la biografía académico-profesional está compuesta por “acumulaciones, inversiones, estrategias arriesgadas o conservadoras, enriquecimientos y apuestas del tipo de capital propio del campo” (p 198).
Desde estas perspectivas de abordaje, se pretende recuperar una trayectoria como emergente en una época en particular, para lo cual se vuelve imprescindible el diálogo con su contexto. Para no acotar la historia a aspectos puramente biográficos, una estrategia posible es no perder de vista aspectos contextuales y análisis más amplios que incluyan variables vinculadas con el mundo de las ideas, la situación de las mujeres en el momento histórico, el acceso a la educación superior, espacios de participación y discusión, materiales producidos, que permitan recuperar y analizar sus prácticas, pensamientos y voces (Travi, 2014).
En relación a esta problemática planteada, es importante aclarar que cuando se utiliza el concepto “pioneras”, no se pretende recurrir a una especie de “acto fundacional singular”, con la búsqueda de figuras de prestigio, nombres propios o personajes reconocidos que se conviertan en padres/madres fundadoras de la especialidad. Sino que - por el contrario - es posible pensar otro uso del concepto “pioneras”, como una herramienta de análisis, en tanto que permite comprender una época, las o los protagonistas de esa época. Este uso vuelve dinámico un concepto que hasta el momento era pensado como estanco y lineal. Permite entonces, la recuperación de experiencias de mujeres, dialogando con contextos particulares, y la recuperación de historias situadas -que no son individuales- con el objetivo de conocer trayectorias y aportes, recuperar y revalorizar esas experiencias.
Estas historias situadas y locales, permiten poner en cuestión algo que hasta hace algunas décadas era aceptado en Trabajo Social: presentar “la historia” del surgimiento de la profesión centrada únicamente en Buenos Aires y hacerla extensiva a todo el país; a la vez que analizar únicamente discursos de varones con puestos jerárquicos que estaban a cargo de la gestión de la formación profesional. Este cuestionamiento es posible recuperando aquellas voces silenciadas, los puntos de vista de las “olvidadas de la historia”, las cuales permitirán localizar y situar “cierto bagaje teórico organizado como explicación diversa de los discursos hegemónicos” (Femenías, citada por Travi, 2014, p.24)
3. Reconstrucción de antecedentes de investigación
En este apartado, interesa compartir y discutir avances e inquietudes respecto a la recuperación de antecedentes. Esta instancia es fundamental para el acercamiento y apropiación al problema de investigación. Estos antecedentes se vinculan con algunos nudos centrales dentro de los estudios de género, las particularidades del ingreso de mujeres al mercado laboral y los rasgos del campo del Trabajo Social.
3.1. Nudos centrales dentro de los estudios de género
El movimiento de mujeres y feministas, junto con el avance de estudios sobre las historias de las mujeres han habilitado al cuestionamiento de los métodos científicos y los conocimientos producidos hasta el momento. Harding (1996), sostiene que el feminismo denunció que el conocimiento no era neutral, y escondía intereses racistas, sexistas y clasistas. En este sentido, durante muchos años las mujeres tuvieron un lugar de marginación y deslegitimación en el campo académico desde justificaciones vinculadas con los atributos por los cuales fueron socializadas; a su vez, las reglas de dicho campo se vinculan estrechamente con la razón y la competencia, atribuciones socialmente vinculadas a los varones (Lorenzo, 2016). El conocimiento científico se construyó asociado a valores androcéntricos de objetividad, control y dominio; poniendo a la mujer de la época como una contradicción a eso.
Los estudios de género comprendieron que el método científico operaba como una máquina, la cual era creadora de productos determinados que suponían, entre otras cosas, la exclusión de la perspectiva feminista. En este marco, las propias experiencias se tornaron una invención de resistencia, estrategia de disputa, para visibilizar poderes naturalizados que producen subalternidades y negaciones. La experiencia- en tanto herramienta epistémica y política- fue el gran aporte, y principal herramienta de cuestionamiento introducida por los estudios de género al saber académico (Fernández Hassan, 2012; Trebisacce, 2016).
El feminismo de principios del siglo XX, también denominado “la primera ola”, además de los pedidos de ciudadanía y reconocimiento de las mujeres como sujetas de derecho, introduce cuestionamientos en la separación entre razón y afectos. Segregación que generalmente se vinculaba también a la separación entre las esferas públicas y privadas respectivamente. Gavrila (2021), recupera dos aportes principales de los feminismos, en relación con los artilugios binarios del pensamiento occidental[5] por un lado, un cuestionamiento a los modos canónicos de construir conocimiento con modos sexistas, clasistas y racistas, que generan expulsión y rechazo de las mujeres en el ámbito científico. Y, por otro lado - central para esta investigación - “(...) la revalorización que se hace del orden afectivo como así también del orden situado de las experiencias como fundamento y eje del conocimiento posibilita la emergencia de voces y afectos que eran negados” (p. 130).
García Dauder (2021) retoma aportes de las pioneras del Trabajo Social, centrándose en Estados Unidos. La misma, sostiene que es un ejercicio de justicia epistémica recuperar las historias de las mujeres trabajadores sociales, ya que existe una ignorancia estructural con respecto a mujeres o personas racializadas como sujetos de conocimiento científico. Esta ignorancia tuvo consecuencias epistémicas, por ejemplo definir la objetividad como la subjetividad masculina, blanca, occidental; y consecuencias políticas, como el sexismo y el racismo teórico como justificación de políticas discriminatorias (p. 284). En este sentido, la autora propone analizar las experiencias y condiciones que atravesaron las mujeres, en vinculación con el contexto social y epistémico en que se sitúan. Es decir, desde esas historias particulares, es posible analizar las características, posibilidades y limitaciones en un momento histórico situado. Siguiendo a la autora, estas pioneras realizaron acciones que fueron invisibilizadas por no corresponder con el modelo hegemónico, tanto del género como de la profesión, para lo cual se vuelve necesario revalorizar su historia.
Particularmente en Argentina, con el nuevo milenio, comienzan a tomar relevancia los estudios que se preocupan por la cuestión de género como un campo en particular dentro de la historia de las ciencias. En ese sentido, hay investigaciones que se centran en las acciones de las mujeres durante la primera mitad del siglo XX, por ser el periodo de mayor incorporación en la educación superior (Arias, 2016; Nari, 2004; Gomez Molla, 2017; Ramacciotti y Valobra, 2014; Pozzio, 2012).
3.2. Particularidades del ingreso de mujeres al mercado laboral
Ana Laura Martín y Karina Ramacciotti (2016) recuperan diversos discursos sobre el ingreso de mujeres al espacio laboral, sostienen que “los estereotipos del pensamiento binario de género influyeron para que ellas tuvieran el camino más liberado para las actividades que se asociaban a la extensión de los roles domésticos y de cuidado” (p. 82). Las investigadoras ponen en cuestión lo que denominan como sistema social sustentado por la dominación de los varones sobre las mujeres, y su consecuente esquema de cientificidad masculinizado. Desde allí, se torna necesario comprender -además de las variables de género para estudiar el ingreso al mercado laboral de las mujeres- la capacidad de los sujetos que formaron parte de este proceso, para lograr negociar, convivir y/o resistir a los paradigmas impuestos. Adquieren relevancia - entonces- las trayectorias concretas para analizar cómo en las distintas esferas sociales las mujeres fueron generando estrategias para hacer frente a los distintos límites sociales, culturales, políticos. Desde este aporte, considero que es interesante el estudio de las trayectorias y experiencias concretas de las primeras mujeres Asistentes Sociales que, en un contexto de hegemonía del pensamiento binario de género, se interesaron por la formación académica, el perfeccionamiento y la divulgación científica.
El ingreso de mujeres a los estudios superiores y ciertas actividades del mercado laboral, a fines del siglo XIX y principios del XX, atravesó diversas resistencias; entre ellas, el empleo femenino era considerado como una excepción o necesidad justificada en ciertas circunstancias como: soltería, separación, viudez, orfandad o ingresos insuficientes del marido o del padre (Nari, 2004); a la vez que existieron supuestos que presentaban a la mujer trabajadora como una amenaza al significado de feminidad: menor productividad respecto a los varones (y por lo tanto, la justificación para los menores salarios femeninos), la supuesta limitada idoneidad para ciertas tareas y la permanencia laboral intermitente en vinculación con las variaciones de la vida doméstica (Gomez Molla, 2017). Asimismo, el sueldo era visto como complementario al del varón, y en muchas ocasiones, su presencia en el mercado laboral, pensada como temporaria, hasta tanto desaparezca la necesidad que la hizo posible. Sin embargo, a mediados del siglo XX, una serie de trabajos fueron considerados apropiados para las mujeres, los mismos eran entendidos como una “vocación”, afianzando la feminización de ciertos sectores del mercado de trabajo. En esta línea, Nari (2004) postula que se dio una progresiva confusión entre mujer y madre, femineidad y maternidad, en un periodo en el cual -además- el Estado interpeló a las mujeres fundamentalmente como madres a través de sus políticas.
Ana Laura Martin, Graciela Queirolo y Karina Ramacciotti (2019) sostienen que muchos de los obstáculos y prejuicios que encontraron las mujeres en el momento de mayor inserción al mercado laboral continúan presentes en la actualidad. Por esa razón, en su libro buscan rastrear la presencia femenina en distintas profesiones que surgen y se expanden durante el siglo XX en Argentina, desde trayectorias y experiencias de vida. Las autoras identifican dos argumentos centrales, uno en la primera mitad del siglo XX, centrado en la necesidad de “sostenimiento del hogar” frente a reivindicaciones de los movimientos de mujeres como “emancipación económica”. Y en la segunda mitad del siglo XX “(...) se fueron imponiendo, no sin resistencia, los argumentos de autonomía individual, a pesar de que el eco de la “necesidad económica” siguió resonando” (p. 14). No obstante, a pesar de los cambios de justificaciones, el trabajo de mujeres se mantuvo como complementario, lo que se tradujo en menores salarios.
Graciela Queirolo (2020), presenta cuestionamientos a ciertas perspectivas desde las que se estudia el trabajo femenino. En su libro, la autora realiza un recorrido histórico y teórico sobre el trabajo femenino durante la primera mitad del siglo XX, centrándose en Buenos Aires entre 1910 y 1960, con el objetivo de reconstruir la experiencia de las trabajadoras de las fábricas, del servicio doméstico, empleadas y profesionales. A partir de sus argumentos, la recuperación de hechos históricos y corrientes interpretativas, busca resituar la experiencia de las mujeres trabajadoras y problematizar las relaciones de subordinación y el carácter específico de la explotación hacia las mismas. La autora discute con las interpretaciones clásicas del mundo del trabajo, vinculadas solo a lo masculino, y argumentando que la incorporación de las mujeres al mercado laboral no es un fenómeno de mediados del siglo XX, sino que -ya existente- tuvo un crecimiento significativo con el proceso de modernización capitalista, principalmente en áreas urbanas. Para eso, discute con investigaciones retomando fuentes documentales, y argumenta que “el protagonismo femenino se encuentra tanto en tareas remuneradas o productivas como en tareas domésticas (no remuneradas) o reproductivas, por lo tanto, repetiré una vez más, las mujeres siempre han trabajado” (p. 8).
Desde este planteo, no se debe perder de vista la división sexual del trabajo que atraviesa el campo de estudio. La misma es propuesta por el neoliberalismo y diferencia -según la identidad biológica- entre la administración del tiempo de empleo y tiempo libre en el caso de varones; y la administración del empleo, actividad doméstica y tiempo libre en tanto mujeres. Por tanto, esta división responsabiliza de manera solapada a las mujeres de casi todas las gestiones domésticas y de cuidados, condicionando las oportunidades y promoviendo el desempleo, el subempleo y la precarización laboral (Queirolo, 2020). Me pregunto entonces, ¿cómo se da esto en experiencias particulares? ¿Cuáles fueron las condiciones laborales de las primeras asistentes sociales?
Es innegable que los campos profesionales están atravesados por la lucha y el poder de manera permanente. Es allí donde es posible analizar las representaciones entre lo femenino y masculino que atraviesan y constituyen diversas formas de ejercer oficios y profesiones; lo que contribuye a la reproducción o transformación de imaginarios de género (Pozzio, 2012). Con relación a eso, Laura Rodriguez (2021) -si bien se centra en analizar aspectos vinculados a maestras y maestros durante mediados y fines del siglo XIX- propone identificar los discursos de género en responsables de la política educativa y las legislaciones, aporte para reflexionar y reconstruir las trayectorias laborales y profesionales de distintas disciplinas; y es una invitación a analizar la no neutralidad respecto del género en las profesiones. Este es un lente que permite analizar los procesos de profesionalización y de inserción de mujeres al mercado laboral de manera compleja, atendiendo a los posibles obstáculos devenidos de este escenario desigual.
En este marco, es un desafío estudiar cómo la dominación sexual estructura y ha estructurado tanto los ámbitos laborales, académicos y la vida de cada una de las personas. Son pertinentes entonces, las investigaciones que dialogan con los estudios sobre las profesiones y los estudios sobre el género. La perspectiva de género brinda un conjunto de preguntas, conceptos y categorías que posibilitan un abordaje desde una óptica dinámica y compleja. En este sentido, todo proceso de profesionalización se relaciona con un entramado político, socio-económico y cultural, que permite pensar el papel de las mujeres, las demandas que se les hacen y las virtudes que les son atribuidas socialmente, y cómo todas ellas están relacionadas con diferentes espacios que son ocupados por varones y mujeres (Gavrila, 2005; Ramacciotti y Valobra, 2014).
3.3. Trabajo Social como campo de estudio
Específicamente en Trabajo Social, es pertinente tener en cuenta esta asignación genérica y los requerimientos profesionales, que permitan encontrar los intersticios y particularidades de las historias de las mujeres en esta profesión. Estela Grassi (1989), si bien su estudio se centra en Buenos Aires, realizó aportes importantes en este sentido. La autora focaliza en el rol protagónico y estratégico que tuvieron las mujeres en el periodo de ejecución de políticas vinculadas al higienismo; el interés estaba puesto en controlar, educar y moralizar el orden familiar y las costumbres. Ese rol tradicionalmente fue adjudicado y asumido por las mujeres, por sus habilidades concebidas como parte de su naturaleza, reduciéndolas al mundo de lo personal, de los sentimientos y de la subjetividad.
En relación a eso, Alicia Genolet et al. (2005) analizan la vinculación entre la profesión del Trabajo Social y el género. Desde allí, se recupera la idea de servicio correspondiente a un modelo ideal en el que prevalece el desinterés por los honorarios y se promueve la noción de entrega a la vocación de vida. Esta idea de prestación de servicio se relaciona con el desempeño de las mujeres relegado mayoritariamente al ámbito de lo privado, por lo que -en consecuencia- no es reconocido socialmente como trabajo. En este marco de exclusión generalizada, las autoras enfatizan en el malestar y la defensa de estas mujeres por los derechos conquistados, y avanzan en la presentación de lo que denominan invariantes estructurales que orientan y coaccionan las prácticas sociales en el campo del Trabajo Social. Estas son: profesión femenina, profesión de servicio, profesión y Estado, profesión y producción de conocimiento.
Si bien se pueden realizar lecturas generales sobre estas invariantes que atraviesan a la profesión, las versiones situadas histórica y geográficamente permiten análisis de contextos que recuperan la riqueza de experiencias particulares. Sobre todo, teniendo en cuenta el fuerte componente de género que atraviesa a nuestra profesión, donde se vuelve imprescindible la recuperación de trayectorias de quienes desempeñaron un rol destacado. Gavrila y Ramacciotti (2020), reflexionan sobre la historia del Trabajo Social desde un posicionamiento que sostiene la importancia de la recuperación de trayectorias de las pioneras, quienes han realizado producciones intelectuales que se han visto solapadas por los discursos dominantes producidos por varones. Con relación a eso, se preguntan ¿podremos encontrar mujeres referentes e ilustres para el campo del Trabajo Social? ¿Quiénes podrían serlo y cómo las hallaríamos? (p. 137).
Si bien como pioneras “del Trabajo Social” se pueden identificar algunas de las primeras referentes como Mary Richmond, Jane Addams, Gordon Hamilton (Travi, 2006), encontramos una vacancia en el estudio de las pioneras de Santa Fe. Por lo indagado hasta el momento, ellas han realizado aportes que es necesario conocer y visibilizar.
3.3.1. Aportes desde la Escuela de Servicio Social de Santa Fe
Respecto a la historia local del Trabajo Social, en Santa Fe -en 1987- se realizó una tesis colectiva que plantea una aproximación a la historia de la Escuela de Servicio Social (AAVV, 1987). La misma fue elaborada por el grupo de 18 estudiantes de 4° año, como trabajo final de carrera. El mismo se realizó con el objetivo de recuperar y sistematizar la historia a través de la recopilación y análisis de documentación, complementada con entrevistas a personas claves, en un periodo que comprende desde la creación de la Escuela en 1943 hasta diciembre de 1986. En esta investigación, desde un enfoque exploratorio-descriptivo, se aborda el contexto socio-político argentino, el contexto del surgimiento del servicio social en Argentina, y se realiza un acercamiento a la historia de la Escuela.
En diálogo con esa producción, Alicia Genolet (2017) también analiza el contexto social y político que dio origen a la institución, se centra en el período 1937-1943. Además, la investigadora recupera las vivencias de las primeras egresadas a través de entrevistas realizadas a algunas de ellas, lo cual constituye un antecedente sumamente valioso. En esa producción expresa que, a partir de la formación recibida, se buscaba intervenir científicamente en los problemas sociales. Es decir, la capacitación brindaba herramientas para buscar soluciones a los problemas sociales de la época a partir de acciones que tiendan a la justicia y no la mera caridad. En este sentido,
[…] la asistencia social moderna incorporó el conocimiento científico para el tratamiento del problema social. El reconocimiento del estado de necesidad a partir del diagnóstico social, construido sobre la base de una estructura científica, incluyó técnicas y recursos humanos especializados, convirtiéndose en un avance importante de intervención del Estado. (Genolet, 2017, p.64)
Asimismo, desde los discursos de funcionarios de la época se hace mención a las asistentes sociales con características de un modelo en particular, con actitudes y aptitudes ligadas a la nobleza, comprensión, cariño, limpieza, orden; muchas de ellas, cualidades vinculadas con el modelo hegemónico de mujer-madre (Rubinzal, 2014).
El mandato fundacional de la Escuela de Servicio Social de Santa Fe está en concomitancia con la Ley de Asistencia Social N° 3069 que le da origen,[6] y que sostiene la necesidad de formar un personal idóneo para intervenir en los problemas sociales que preocupaban al gobierno provincial (Vallejos y Chechele, 2019). A la vez que se identifica un interés constante por el nivel académico y el estatus científico de la formación. En tal sentido, se visualizan acciones propositivas de quienes formaron parte de la institución que superan lo encomendado por ese mandato fundacional, entre ellas: la organización de conferencias de divulgación; el intercambio con otras instituciones de formación a través de movilidades en distintos lugares del continente, la participación de eventos académicos en la región; la publicación de la Revista de de la Escuela de Servicio Social de Santa Fe; la creación del gabinete de investigaciones económico-sociales (con el objetivo de realizar indagaciones con alcance provincial y formar al estudiantado en este campo). De estos distintos eventos, una de las protagonistas fue Ángela Teresa Vigetti.
Se debe tener en cuenta que Teresa Vigetti fue protagonista en un contexto particular para las mujeres trabajadoras. Ingresa a la Escuela en 1943 -luego de recibirse de contadora- en una etapa previa al ingreso masivo de mujeres al mercado laboral y académico. La época estaba caracterizada por la hegemonía de un modelo de mujer y familia que cuestionaba dicho ingreso, a la vez que preponderaba las tareas de las mujeres en el ámbito doméstico. En ese modelo tradicional, la mujer era prescrita como la encargada de la crianza de sus hijos y las tareas domésticas, tareas que no eran comprendidas como un trabajo y, por lo tanto, no percibe remuneración alguna. Es decir, en este relato hegemónico, la maternidad se presenta como un modelo, que prescribe conductas, modos de sentir y de pensar, genera vínculos, prácticas y deseos, que, a su vez, construyen identidades. Estos estereotipos influyeron para que ellas tuvieran el camino más liberado para las actividades que se asociaban a la extensión de los roles domésticos y de cuidado.
Las primeras estudiantes de Servicio Social[7] pusieron en cuestión los estereotipos hegemónicos: en su mayoría eran mujeres que dedicaban parte de su vida al estudio y perfeccionamiento como profesionales, comprometidas con una institución en proceso de construcción. Es decir, le brindaban un lugar de relevancia a la educación -sobre todo a partir del ingreso al mercado laboral- comenzando a romper con supuestos mandatos instituidos que las limitaban a lo doméstico y maternal (Tempo, 2019).
Considero pertinente analizar las trayectorias y aportes de Teresa Vigetti, de manera tal que permita realizar lecturas sobre el proceso de profesionalización y la cuestión disciplinar recuperando a una protagonista del Servicio Social santafesino, dialogando con características del contexto social y cultural de la época.
En este marco, la pregunta central que me realizo es ¿Cuáles fueron las trayectorias y los aportes de Ángela Teresa Vigetti en relación al proceso de profesionalización del Trabajo Social santafesino, durante el período 1943-1971?, y en vinculación a eso: ¿Qué recorridos laborales y educativos realizó Ángela Teresa Vigetti? ¿Cuáles fueron sus intereses e inquietudes en vinculación con la incipiente profesión? ¿Qué discusiones tuvo respecto al campo profesional/disciplinar? ¿Cuáles fueron las particularidades de Ángela Teresa Vigetti en relación con el modelo hegemónico femenino de la época que atraviesa a la profesión?
4. Reflexiones finales
El movimiento feminista y los estudios de género, abonaron al cuestionamiento y reflexión sobre el método cientifico y los conocimientos producidos. Este conocimiento no es neutral, por el contrario, esconde intereses racistas, sexistas y clasistas. En este marco, el lugar de la experiencia es central por recuperar voces que no eran escuchadas, o a lo largo de la historia no fueron reconocidas y visibilizadas. Esto permite reflexionar sobre el sentido esencial de mujer construido hasta el momento, y del sujeto considerado universal por el método científico.
La fuente principal para esta recuperación son los archivos históricos. Recuperar fuentes históricas e interpelar los archivos permite plantear interrogantes sobre lo dicho, escrito y resguardado en un momento en particular: ¿qué se eligió resguardar? ¿Por qué? ¿Qué se registraba? ¿A quiénes corresponden esas voces en su mayoría? Tensionar estas cuestiones y revalorizar las experiencias, frente a relatos que estratégicamente fueron seleccionados para ser resguardados.
A partir de los antecedentes recuperados, considero importante un análisis del proceso de profesionalización del Trabajo Social santafesino que asuma un posicionamiento respecto al lugar protagónico que han ocupado las mujeres. Esta profesión tiene componentes claves para pensar el lugar de las mujeres en la sociedad según los periodos históricos y los cuestionamientos establecidos más allá de los mandatos instituidos. Por tanto, es pertinente la recuperación de las trayectorias de Ángela Teresa Vigetti como pionera que ha realizado recorridos en diversos ámbitos que aportan al proceso de profesionalización santafesino; trayectorias que no han sido investigadas hasta el momento, y que requieren una lectura atravesada por la perspectiva de género que desnaturalice la mirada y realice lecturas desde aspecto situados y contextos que influyen en los recorridos personales e institucionales.
Comprendo que es una postura ética y política la recuperación de experiencias y trayectorias de mujeres en su contexto histórico. En cuanto a Teresa, visibilizar su biografía, la trayectoria vital en el marco de una historia institucional favorece a la emergencia de recorridos y aportes, en articulación con sus intereses, emociones, inquietudes, que hacen a su historia personal y parte de la historia institucional del Trabajo Social santafesino.
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