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Brotes para acahualear el mundo
Sprouts to fallow the world
post(s), vol. 13, pp. 260-275, 2026
Universidad San Francisco de Quito

Praxis

post(s)
Universidad San Francisco de Quito, Ecuador
ISSN: 1390-9797
ISSN-e: 2631-2670
Periodicidad: Anual
vol. 13, 2026

Recepción: 15 diciembre 2025

Aprobación: 18 mayo 2026

Autor de correspondencia: patron.mauricio@gmail.com

Resumen: Topote de Acahual es una comunidad cultural que se gesta en la selva tropical de Los Tuxtlas, México. Es un barullo de prácticas y conversaciones nacidas en un vivero, que se ha constituido como un espacio híbrido entre ecología, investigación, pedagogía y creación artística. La guía en este andar es el acahual: un ecotono o territorio fronterizo que comunica la selva con el potrero, el monocultivo, el policultivo, el vivero y los asentamientos humanos. Para ser como el acahual y activar su quehacer, esta comunidad cultiva diez brotes o principios que se agrupan a modo de manifiesto.

Palabras clave: acahual, ecologías del aprendizaje, investigación artística, reforestación, ecotono.

Abstract: Topote de Acahual is a cultural community that has taken shape in the tropical rainforest of Los Tuxtlas, Mexico. It is a vibrant convergence of practices and con-versations that originated in a plant greenhouse and, through their reverberations, have created a hybrid space between ecology, research, pedagogy, and artistic creation. The guide along this pathway is the acahual: an ecotone, or borderland territory, that connects the rainforest with pasture, village, monoculture, and other environments. In order to be like the acahual and activate its mode of practice, this community cultivates ten shoots —or principles— that are brought together in the form of a manifesto.

Keywords: fallow land, ecologies of learning, artistic research, reforestation, ecotone.

A los visitantes en Los Tuxtlas, Veracruz, se les recibe con un taco de topote (Dorosoma petenense), un pescado que vive en el lago de Catemaco. El acahual en náhuatl es el terreno que fue milpa y empieza a ser selva cuando un manantial es reforestado. El Topote de Acahual es el primer pez de la nueva selva

Topote de Acahual

Manifiesto

Somos un barullo de prácticas y conversaciones que brotan en un vivero en la selva de Los Tuxtlas y que, en cada reverberación, se transforman: se multiplican, arraigan, entrelazan, fagocitan unas a otras, o se pudren y abonan el suelo, engendran vida y pensamientos.

Queremos sintonizar con la selva, reforestarla para reforestarnos. Nuestro guía en esta caminata es el acahual: un ecotono o territorio fronterizo que comunica la selva con el potrero, el monocultivo, el policultivo, el vivero y los asentamientos humanos. Para ser como el acahual, activamos nuestro quehacer organizándolo en diez principios o brotes (figura 1).


Figura 1
Traslocar el territorio. Artefacto mapa para detonar reflexiones y activar prácticas artísticas en territorios fuera de Los Tuxtlas. Catemaco/Bruselas, 2025.

Figura 1. Traslocar el territorio. Artefacto mapa para detonar reflexiones y activar prácticas artísticas en territorios fuera de Los Tuxtlas. Catemaco/Bruselas, 2025.

🌱 Agarrar camino: desde los filósofos peripatéticos (335 a.C.) hasta los situacionistas (segunda mitad del siglo xx), caminar ha sido una herramienta para pensar. La deriva invita a reducir la velocidad, estar presente y receptivo, emparejando ritmos y formas de hacer; crea las condiciones para que el acahual de la mente germine. Sin prisa y sin objetivo, la mente empieza a divagar, se ramifica, se dispersa y crece la hierba. La presencia y la observación esculpen las veredas: dónde caminar y dónde no, qué lugares están abandonados y llenos de plantas, qué lugares están abandonados y llenos de cemento. Agarrarse al camino es un paso previo al mapeo; recorrer el mismo camino varias veces implica profundizar en el mismo pensamiento. Paseamos por la parcela reforestada, familiarizándonos con las diferentes especies sembradas por el vivero. Caminar implica imponer el pensamiento de los pies: agarrarse para llegar al arroyo, con los pies tomando la forma de la tierra.

🌱 Descansar y dejar hacer: cuando les preguntamos a lxs campesinxs qué es un acahual, dicen que es una tierra en descanso activo, preparándose para una nueva etapa. Descansar es quitarnos de en medio y dejar que las cosas pasen, se pudran, se composten. A nivel corporal es calmarse, es un momento de reflexión: estás en la hamaca, te das cuenta de que hay cosas que ya no necesitas en tu vida y tienes que dejar que se mueran para que llegue una selva nueva. Las plantas, las aves, los insectos, los pequeños mamíferos, los hongos y microorganismos agarran camino, aire y agua. Descansar o permitirnos acahualear se convierte en una forma de cooperación para recuperar el suelo degradado; es contemplar, escuchar, oler y probar esos procesos de regeneración para aprender y crear en torno a ellos.

🌱 Nutrir: el acahual se nutre a partir de los territorios que lo rodean. No va a ser igual si crece en el centro de la ciudad, junto a la laguna de Catemaco o en medio de la selva alta de Los Tuxtlas. Si un acahual está cerca de un potrero, entonces es muy probable que mucho de ese acahual comience siendo pasto que crece superficialmente por la polinización o de forma horizontal bajo la tierra a partir de rizomas. Con el tiempo, el viento llevará esporas y las aves irán comiendo, volando y cagando el acahual. No todo lo que alimenta nutre, el acahual también está hecho del arroyo contaminado por drenajes y agroquímicos, por especies invasoras o transgénicas, pero su baldío surgimiento es un primer signo de plantas y animales de la selva queriendo ensanchar su hábitat. Con nuestra práctica y pensamiento sucede algo parecido: hay que saber junto a qué y a quiénes te sientas a descansar, para nutrirte mientras te acahualeas (figura 2).


Figura 2
Chane, nutrir. ¿Cómo se nutre un acahual? Reflexionamos sobre la interrelación entre la podredumbre y la vida. Chane, guardián del monte, por Estephani Villalva. Catemaco, 2025.

Figura 2. Chane, nutrir. ¿Cómo se nutre un acahual? Reflexionamos sobre la interrelación entre la podredumbre y la vida. Chane, guardián del monte, por Estephani Villalva. Catemaco, 2025.

🌱 Escuchar el barullo: el barullo es esa energía expresada en el sonido que hace el bichito y la rama y la planta cuando pasa el viento; la lluvia en las copas de los árboles y el arroyo en la piedra. Es el hojaldre de sonidos que da riqueza multidimensional a la selva. Es el retrato sonoro del caos del acahual, y bajo sus frecuencias la ilusión del control individual se adormece (figura 3).


Figura 3
La orquesta de la selva. Taller con Melisa Bolaños, de Bruma Laboratoria. Tebanca, Veracruz, 2021.

Figura 3. La orquesta de la selva. Taller con Melisa Bolaños, de Bruma Laboratoria. Tebanca, Veracruz, 2021.

🌱 Reverberar: es ver y ser visto mientras ves. Resonancia y eco(tono). Es dejarse afectar por la selva, y la selva por la gente que vive ahí, y nosotrxs por ellxs. En la reverberación la línea se hace territorio. El límite de nuestro trabajo como comunidad cultural es solo una reverberación. Lo entendemos también como diversidad tecnológica, como un lenguaje común entre humanos y otras agencias, a partir de pautas auditivas, vibrátiles y cinemáticas (figura 4).


Figura 4
Reververar/Feedback. Entendimos que los alambres de púas son humanos y que los territorios siguen desdibujando sus límites. Intervención de los mapas colectivos del acahual, por Esteban Azuela. Bruselas, 2025.

Figura 4. Reververar/Feedback. Entendimos que los alambres de púas son humanos y que los territorios siguen desdibujando sus límites. Intervención de los mapas colectivos del acahual, por Esteban Azuela. Bruselas, 2025.

🌱 Nepantlear el suelo: llamamos plantas nepantleras a las que comúnmente se conocen como pioneras, con la intención de desmilitarizar el imaginario de la naturaleza. Nepantla, en náhuatl, se refiere a un lugar/estado de transición. Cuando la tierra está desgastada, cansada o devastada, y la dejamos descansar, van saliendo plantas nepantleras, a las que no se les da tanto valor como a los árboles futuros. Las nepantleras son rudas y cuidadoras, van haciendo sombra y reteniendo la humedad para que lleguen otras plantas. Son las plantas centrales del acahual, tienen un ciclo de vida menor y crean las condiciones para que la plántula del árbol más duradero comience a tener un ecosistema selvático. Ser planta nepantlera significa centrarse en los procesos y arriesgarse a la experimentación como base de la permanencia.

🌱 Epifitar las relaciones: las epífitas son plantas que viven sobre otras —forófitas— sin parasitarlas. Para nosotrxs, son una metáfora del cuidado entendido como sostener a alguien más, por ejemplo, a lxs niñxs en el Topote de Acahual. En la dicotomía entre trabajo productivo y descanso, las epífitas nos permiten imaginar el sostén como una forma de trabajo reproductivo y su vinculación con la reforestación de la tierra (figura 5).


Figura 5
Acahual Espejo, sesión epífitas. Sistematizamos, rememoramos, acotamos, activamos las prácticas y principios que serían los brotes para acahualear el mundo. Los Tuxtlas, Veracruz, y Bruselas, Bélgica, 2025.

Figura 5. Acahual Espejo, sesión epífitas. Sistematizamos, rememoramos, acotamos, activamos las prácticas y principios que serían los brotes para acahualear el mundo. Los Tuxtlas, Veracruz, y Bruselas, Bélgica, 2025.

🌱 Hacer tapalewi:tapalewi es una palabra de origen náhuatl que significa ‘apoyo mutuo’, es pensar que no existe el uno sin el otro. Se trata de trabajar en colectivo, por el bien común y compartiendo el conocimiento. ¿Podría ser el equivalente a una simbiosis en el acahual? En el Topote de Acahual, tapalewi es un brote que nos invita a aportar los conocimientos que cada unx trae; ponerlos manos a la obra, haciéndolos apropiables y replicables (figura 6).


Figura 6
Tapalewi al río. Prácticas y reflexiones. Los Tuxtlas, Veracruz, 2025.

Figura 6. Tapalewi al río. Prácticas y reflexiones. Los Tuxtlas, Veracruz, 2025.

🌱 Defender el territorio: la tierra se hace territorio cuando cultivamos una relación emocional con ella. En Veracruz —estado donde se encuentran Los Tuxtlas—, el territorio está amenazado por el crimen organizado y el despojo de megaproyectos (minerías, gaseoductos, el corredor interoceánico, etc.). Si pensamos, por ejemplo, que este árbol de ojoche tiene una relación significativa para mí, para mi cocina, para mi familia, que cocinamos este pan de ojoche con este árbol, no va a ser tan fácil dejar que alguien más lo tumbe. Nosotrxs defendemos el territorio creando narrativas ecológicas libres de saqueo, una historia a la vez; vamos uniendo nuestrxs cuerpxs con el de Los Tuxtlas (figura 7).


Figura 7
Sembrar selva. Las selvas brasileras como herencia cultural. Conversatorio con Anita Ekman (artista e investigadora) y Lucas Xuxu (líder indígena del pueblo Guaraní Mbya). Programa público del Topote de Acahual en A. Pass. Bruselas, 2025.

Figura 7. Sembrar selva. Las selvas brasileras como herencia cultural. Conversatorio con Anita Ekman (artista e investigadora) y Lucas Xuxu (líder indígena del pueblo Guaraní Mbya). Programa público del Topote de Acahual en A. Pass. Bruselas, 2025.

🌱 Llegar al agua: el agua lleva la memoria de la vida, es la que une todos nuestros territorios. Nos sentamos frente al arroyo, alrededor de los ojos de agua, imaginando el manantial que se va recargando bajo nosotrxs. Nos preguntamos: ¿dónde empieza y dónde acaba el agua? ¿Cuál es nuestro primer recuerdo con ella? Tal vez la ceiba de la selva le manda un saludo de agua al helecho del acahual y este se lo manda a un topote que nada con sus amigxs en la laguna de Catemaco.

Cómo llegamos a este manifiesto de brotes para acahualear el mundo

Topote de Acahual es una comunidad cultural de lazos afectivos y de investigación artística transdisciplinaria en torno a la regeneración de la selva de Los Tuxtlas, una reserva de la biosfera que alberga la selva tropical más al norte del continente americano, ubicada al sur de Veracruz, México (figura 8). Somos la rama creativa del Vivero de Tebanca, que desde 1998 se enfoca en reforestación, cuidado de ojos de agua y reconversión productiva. Mediante prácticas pedagógicas y artísticas, apuntamos a la creación colectiva de narrativas y saberes de regeneración de los ecosistemas más que humanos (figura 9).


Figura 8
Mapa de la región de Los Tuxtlas, 2025.

Figura 8. Mapa de la región de Los Tuxtlas, 2025.


Figura 9
Cara planta. Programa público Topote de Acahual 1.0. Tebanca, Veracruz, 2021.

Figura 9. Cara planta. Programa público Topote de Acahual 1.0. Tebanca, Veracruz, 2021.

Nuestros primeros encuentros comenzaron en 2020 con la idea de crear narrativas ecológicas en torno al cuidado de la selva; vincular los saberes del Vivero con la creación artística y formar viveristas audiovisuales1 que cultiven dichas narrativas. Después de un año de planeación, concretamos el programa educativo Topote de Acahual 1.0,2 donde confluimos artistxs, técnicxs forestales, amas de casa, ejidatarixs,3 provenientes de la región y de ciudades lejanas como Ciudad de México y Bogotá, en Colombia. Recorrimos el territorio, llenamos bolsas de tierra, comimos juntos, activamos y compartimos conocimientos con diferentes prácticas artísticas, siendo nuestra guía diez árboles endémicos cultivados por el Vivero.4 Así, desde el punto de vista de estos árboles escribimos biografías, especulamos sobre el futuro, estampamos ramas, hojas y texturas, orquestamos los sonidos (figura 10).

Además de los talleres y activaciones, creamos una serie de materiales lúdicos replicables para compartir el trabajo e indagaciones del programa. Entre la colección de fanzines que publicamos, se descifran entre líneas de tinta y tipografías de una antigua máquina de escribir las memorias de la ceiba (Ceiba pentandra) y sus vínculos espirituales con los humanos; el ojoche (Brosimum alicastrum) nos cuenta del mono aullador que anuncia la lluvia y se protege entre sus ramas, al mismo tiempo que escucha los pasos de mujeres que recogen sus semillas y hojas para hacer pasteles y producir leche para sus bebés. Se mira también, en carteles pegados en las paredes del pueblo de Tebanca, la campaña de donde el suchil (Cordia megalantha) promete alfombras de sus flores amarillas en marzo y abril; el ojoche se postula para presidente; el jonote (Heliocarpus appendiculatus) y la ceiba se asocian para resistir a la dictadura del asfalto. En el gusto de la boca aún se sienten las burbujas de la bebida «Esa Madre», resultado del taller de fermentos con ingredientes locales.


Figura 10
Bordando y escribiendo. Programa público Topote de Acahual 1.0. Tebanca, Veracruz, 2021.

Figura 10. Bordando y escribiendo. Programa público Topote de Acahual 1.0. Tebanca, Veracruz, 2021.

En los años posteriores, otros artistas visitaron el Vivero, cruzaron el potrero y descansaron en la parcela reforestada; el Vivero acogió a practicantes de diversas disciplinas y comenzó a incursionar en la ganadería regenerativa, que no busca expulsar al ganado del territorio sino insertarlo en el ciclo de vida del ecosistema. Algunos de los viveristas audiovisuales replicaron lo aprendido y lo expandieron con otros públicos y en otros contextos; varios colegas organizaron una exposición en El Colegio de México;5 otras escribieron un artículo6 sobre la experiencia del programa educativo. Con el tiempo, El Topote de Acahual ya no solo era un programa educativo, eran semillas germinando por aquí y por allá: esfuerzos individuales y colectivos por mantenerse juntos y en comunicación, aunque la distancia y el tiempo fueran complicados. El territorio que nos convocó expandía su influencia hacia otras latitudes, pero también difuminaba los límites de su propio imaginario. Los acahuales, la selva, las parcelas ya no solo eran concebidos como tierras abandonadas, propensas a la devastación o para uso exclusivamente agrícola o ganadero; ahora también eran un lugar lúdico de encuentro y de producción de sentido.

Así se fue gestando la idea de entendernos como comunidad cultural y de organizarnos en tres niveles: el laboratorio, que engloba tanto creación artística como desarrollo de estrategias pedagógicas y la logística performática de nuestros encuentros; la escuela experimental de la selva, donde se deconstruye el concepto de aula jerárquica para detonar procesos de formación y deformación de artes y oficios; y, finalmente, las residencias artísticas en las que artistas invitadxs pueden desarrollar sus propios proyectos además de ofrecer intercambios con los habitantes de la región. Los tres niveles, que se trenzan y superponen entre sí, derivan en el entendimiento del arte como proceso de intercambio horizontal de saberes y prácticas.

Durante la primavera de 2025, decidimos profundizar en la idea del territorio acahual y en cómo compartir las experiencias de la selva en otros lugares sin llevar la selva misma. Mau encontró en Instagram una convocatoria de investigación colectiva que llevaba en el título nuestro nombre: What could be LEARNING GROUND or GROUND lying fallow WITHin the COLLECTIVE arts?7 Cinco de nosotros8 irían a Bruselas y ocho9 se quedarían en Los Tuxtlas para hacer una investigación simultánea.

Hasta ese momento, habíamos concebido al acahual como un territorio en descanso de la lógica de explotación capitalista, donde podríamos regenerar una nueva selva; lo que no estaba claro era cuáles son los límites del acahual, cómo se entiende y experimenta el descanso, cómo descansando se puede regenerar algo. Para establecer un camino que indagara en estas cuestiones, nos basamos en conversaciones con campesinos de Los Tuxtlas; en una serie de ejercicios de performance sobre el descanso y en sesiones de dibujo-reflexión sobre el acahual, sus límites y sus influencias. Así, decidimos enraizar ocho ideas con las que trabajaríamos durante los dos meses de residencia (figura 11).


Figura 11
Enraizar ideas. Las semillas que germinamos y nos ayudaron a asentar nuestras prácticas y pensamientos fueron de lentejas, frijol, maíz, chía, alfalfa, lechuga y linaza. Primavera de 2025.

Figura 11. Enraizar ideas. Las semillas que germinamos y nos ayudaron a asentar nuestras prácticas y pensamientos fueron de lentejas, frijol, maíz, chía, alfalfa, lechuga y linaza. Primavera de 2025.


Figura 12
El pueblo durante el Transmission Moment. Activación junto al colectivo On Field Fallow (OFF) del artefacto mapa, como experimento para compartir aprendizajes de la selva y sus resonancias. La Bodega, Bruselas, 2025.

Figura 12. El pueblo durante el Transmission Moment. Activación junto al colectivo On Field Fallow (OFF) del artefacto mapa, como experimento para compartir aprendizajes de la selva y sus resonancias. La Bodega, Bruselas, 2025.

A la par de nuestras actividades entre Los Tuxtlas y Bruselas, en Bélgica, tuvimos un bello acompañamiento de la artista chilena-belga Isabel Burr Raty,10 quien nos ayudó a ordenar las capas de conocimiento que generamos. En los meses posteriores, Ana Emilia Felker, Emilia López, Esteban Azuela y Mauricio Patrón nos dimos a la tarea de organizar las metodologías, ponerles nombres a los dispositivos y artefactos, pero, sobre todo, de escribir este manifiesto que nos guía en el camino de la investigación y de las prácticas con que queremos seguir entramando la comunidad cultural (figura 12). Son brotes para acahualear a quien los lea y reverbere. post(s)

Notas

1 Son personas preparadas para cultivar las narrativas ecológicas que enlazan a la selva con su comunidad. Al concluir el programa educativo, se convierten en gestores culturales para la selva y son quienes se encargan de expandir estas prácticas en la región.
2 El Topote de Acahual 1.0 es un programa educativo que comenzó gracias al apoyo de Fundación Jumex A.C. y el Vivero de Tebanca A.C.; el equipo gestor está integrado por: Ana Emilia Felker, Emilia López, Esteban Azuela, Kweilan Yap y Mauricio Patrón; y con lxs viveristas audiovisuales que son: Amelia Lucho, Angélica Vargas Salazar, Aureliano Gómez Juan, Brissa Guadalupe Domínguez, David Antonio, Edith Carrera Sánchez, Elías Márquez, Esteban Oltehua, Isidro Belli, Ismael Parada, Jenny Cárdenas, Jocelyn Azeneth, Jorge Luis Sáenz, Lidia Cervantes Calixto, María Espíndola y Maximina Juárez. Artistas invitados: Aldo Lugo, Dan Sánchez D. Vil, Fernanda Barreto y Melissa Bolaños.
3 Miembro de un ejido, es decir, de una corporación campesina que posee colectivamente la tierra agraria. Normalmente cada miembro cuenta con una parcela ejidal que cultiva individualmente.
4 Ojoche (Brosimum alicastrum), chagalapoli (Parathesis lenticellata), ceiba (Ceiba pentandra), palma chamaedorea (Collinia elegans var. angustifolia), cedro rojo (Cedrela odorata), magnolia (Talauma mexicana), pimienta (Pimienta dioica), cocuite (Gliricidia sepium), amate blanco (Sapium nitidum) y suchil (Cordia megalantha).
5 Algunas imágenes de la exposición están en: https://www.facebook.com/share/p/1881Wp6d5T/
6 El artículo fue escrito por Ana Emilia Felker y Mauricio Patrón, y titulado «Existir de otra forma: Acahual, narrativas ecológicas y especies nepantleras»; fue publicado en El Journal de La Escuela: https://laescuela.art/es/campus/library/journal/acahual-narrativas-ecologicas-y-especies-nepantleras-mauricio-patron-rivera-ana-emilia-felker
7 Esta fue una iniciativa de A.pass Advanced Performance and Scenography Studies, ubicados en la ciudad de Bruselas, Bélgica.
8 Ana Emilia Felker, Emilia López, Esteban Azuela, Mauricio Patrón y el bebé Lucio.
9 Amelia Lucho, Angélica Vargas, Christopher Mendoza, David Antonio, Edith Carrera, Stephanie Pérez, Jenny Cárdenas y María del Carmen Lucho.
10 Isabel Burr Raty es una artista activista que trabaja en colaboración con comunidades rapa-nui en la isla de Pascua, en Chile. Es investigadora afiliada en Nadine Laboratory for Contemporary Arts, y profesora de teoría multimedia en la École de Recherche Graphique (ambas en Bruselas, Bélgica).

Notas de autor

patron.mauricio@gmail.com



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