Reseñas
Recepción: 03 octubre 2025
Aprobación: 23 diciembre 2025
Publicación: 05 junio 2026
![]() | Piro Mittelman Gabriel. El Partido Comunista y el Frente Popular. Política, cultura y sociedad en la Argentina de entreguerras. 2025. Buenos Aires. Imago Mundi-Ediciones Cehti. 522pp. |
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La obra de Gabriel Piro Mittelman, El Partido Comunista y el Frente Popular. Política, cultura y sociedad en la Argentina de entreguerras, representa un aporte esencial para la historiografía dedicada a la izquierda argentina y al período crucial comprendido entre 1935 y 1946. Este libro, fruto de más de una década de investigación, busca llenar un vacío historiográfico mediante un análisis completo de la estrategia del Frente Popular adoptada por el Partido Comunista argentino (en adelante, PC). Basada en una conciliación de clases con sectores “progresistas” de la burguesía bajo el objetivo de combatir el fascismo y la reacción, dicha orientación marcó profundamente los debates políticos nacionales de la época estudiada. Esta política, que surgió tras la III Conferencia Nacional del PC en 1935 y se alineó con las directivas del VII Congreso de la Internacional Comunista, motivó una notable transformación en la estructura e identidad del comunismo argentino y, vector central del libro, constituye una clave interpretativa que trasciende a la propia organización.
El estudio se acoraza en la revisión minuciosa de un conjunto diverso de fuentes documentales y archivos provenientes de distintos países. Desde el punto de vista metodológico, el autor destaca que, aunque el PC dependía rigurosamente de las directivas internacionales, resulta imprescindible abordar las tensiones, conflictos y dificultades que emergieron al aplicar y adaptar estas orientaciones al contexto político y social argentino. En los intersticios de esta “traducción” se encuentran varios de los méritos del libro. La obra se divide en dos partes. La primera (capítulos 1 a 5) analiza cronológicamente el desarrollo político del PC, examinando el viraje hacia el frentismo en 1935, las modulaciones frente a las elecciones de 1937, el giro neutralista de 1939-1941 tras el pacto Molotov-Ribbentrop, y el desempeño político frente al golpe de 1943 y la emergencia del peronismo hasta las elecciones de 1946. La segunda parte (capítulos 6 a 10) enfoca el despliegue del Frente Popular en diversos ámbitos específicos (movimiento obrero, mujeres, intelectuales, movimiento estudiantil, cultura de masas), realizando un cruce entre historia social, política y cultural.
El libro reconstruye detalladamente el modo en el que el PC abandonó las acusaciones hacia partidos como la Unión Cívica Radical (UCR) y el Partido Socialista (PS), previamente señalados como “fascistas” o “socialfascistas”, para redefinirlos como “partidos democráticos”. Este giro implicó una reconfiguración de la noción de fascismo en el contexto local: de ser un fenómeno vinculado a toda la burguesía pasó a relacionarse con núcleos selectos dentro de la estructura política y social argentina. En este marco, Piro Mittelman estudia cómo el PC trabajó arduamente para legitimar su presencia dentro del régimen democrático, adoptando una postura basada en la defensa de normas constitucionales y valores democráticos, lo que contrastaba con su antigua identidad más confrontativa y obrerista. En ese sendero, el período neutralista entre agosto de 1939 y junio de 1941, tras el pacto Hitler-Stalin, se evidencia como una etapa de alta tensión política. Durante este tiempo, el PC modificó abruptamente su postura hacia el imperialismo: “la política de Frente Popular implicaba distinguir entre imperialismos «democráticos» y «fascistas», la etapa abierta en agosto de 1939 borró las fronteras entre ambos. Ya no existía un bando progresivo sino que la guerra debía ser concebida como una contienda interimperialista en la cual la única postura válida era una neutralidad equidistante de los distintos ejércitos” (p. 78). Este cambio generó aislamiento y agudas discusiones con los otros partidos y sectores de izquierda como trotskistas y anarquistas, quienes acusaron al PC de “traición”. Sin embargo, la invasión alemana a la Unión Soviética en 1941 obligó a otro rápido giro, reemplazando la neutralidad por una postura belicista activa. El PC se alineó sin reservas con los Aliados y se integró al Frente Nacional Democrático en junio de 1941, de algún modo como preludio de la conformación de la Unión Democrática.
El golpe militar de 1943, junto con el posterior ascenso político de Juan D. Perón, marcó el punto culminante de la estrategia del Frente Popular y el libro allí advierte una nueva modulación de la estrategia. La represión sufrida por el PC se combinó con la inhabilitación de los canales electorales. Esta situación propició que el comunismo focalizara sus acciones en erosionar al gobierno (incluyendo una insurrección trunca a fines de 1944) buscando su debilitamiento y el regreso a la “normalidad constitucional” a través de la Unión Democrática. Además, se analizan las argumentaciones que permitieron justificar que el PC participara activamente en la coalición antiperonista que se conformó en 1945 y 1946, como sus variaciones tras el XI Congreso en donde ensayó una autocrítica.
El impacto del Frente Popular no solo se limitó al ámbito político, sino que también influyó marcadamente en la sociedad y la cultura y en los diversos medios sociales, no necesariamente ecualizados en el libro en su importancia social y para el partido, en los cuales el PC incidió. En el movimiento obrero, coincidió con el período de mayor inserción del PC, que logró liderar importantes sindicatos industriales y consiguió codirigir incluso la Confederación General del Trabajo (CGT). En este contexto, dejaron de lado las estrategias más confrontativas de épocas anteriores por una política de coexistencia con la multiplicidad de actores. Asimismo, dieron prioridad a la legalidad sobre las luchas directas e incluso moderaron sus reclamos en empresas vinculadas a los países Aliados como Inglaterra y Estados Unidos. En esta dirección, una profundización aún mayor en el libro podría referirse al modo en el cual los resultados de los diversos conflictos concretos de importancia impactaron en las modificaciones tácticas que el PC pudo realizar.
En cuanto a las mujeres, la estrategia significó también un giro hacia la colaboración con corrientes feministas liberales y sufragistas. Su participación activa en agrupaciones como la Unión Argentina de Mujeres (UAM) y la Junta de la Victoria (JV) buscaba promover un programa antifascista generalizado, relegando las demandas específicas de clase o género. Este enfoque se reconstruye incluso en iniciativas como la relectura y reivindicación feminista de la obra de Sarmiento como contribución a la educación de las mujeres.
Entre los intelectuales, la Asociación de Intelectuales, Artistas, Periodistas y Escritores (AIAPE), fundada en 1935, fue el principal núcleo del Frente Popular. Su desempeño concilió al PC con corrientes liberales bajo la bandera de defensa cultural contra el fascismo. A pesar de esta amplitud, las tensiones ideológicas no tardaron en surgir, como se evidenció con la expulsión de César Tiempo debido a la acusación de respaldo electoral a Roberto Ortiz en 1937. En este periodo, el libro recompone de manera precisa y minuciosa la experiencia a través de la cual los intelectuales comunistas trabajaron activamente en “nacionalizar” al PC, reivindicando figuras históricas ligadas tanto al liberalismo como al socialismo y estableciendo vínculos con partidos como la UCR y el PS. La Reforma Universitaria también fue revalorizada por el PC como un símbolo del antifascismo y la democracia tras haberla criticado previamente por considerarla “pequeñoburguesa”. Esta reconversión permitió su integración a la Federación Universitaria Argentina (FUA), donde continuaron priorizando los pronunciamientos públicos y apoyos electorales. Y aún más, se destaca en referencia a la Reforma: “Aquella contradicción había atravesado toda su actividad durante el período precedente: las sucesivas reinterpretaciones del legado reformista presentaban una trasmutación casi completa de su significado en menos de una década. De ser interpretada como un fenómeno antiimperialista, que vinculaba a la universidad con la revolución social y apelaba a la unidad obrero estudiantil para su realización, pasó a ser una fuerza subsidiaria de un conglomerado electoral opositor” (p. 354).
Finalmente, en el ámbito de la cultura de masas, el PC debió conciliar su discurso elitista y moralizante (que rechazaba el cine, el radioteatro y la prensa comercial por su “mal gusto” y mercantilismo) con la necesidad práctica de atraer a las masas obreras. El PC recurrió a la inserción en la cultura popular, patrocinando festivales masivos y bailes de Carnaval, a menudo con estrellas del espectáculo comercial. En deportes como el fútbol, el PC abandonó la identificación clasista del deporte obrero para abogar por la defensa del profesionalismo institucional.
El estudio concluye que el PC experimentó una transformación en su estructura, adoptando, aunque con conflictos, un perfil orientado a integrarse dentro del sistema político vigente. Este cambio implicó la necesidad de equilibrar una retórica obrerista con una práctica marcada por la conciliación entre clases, lo que derivó en una base ideológica poco sólida. Piro Mittelman sostiene que la estrategia frentista fue clave para entender el periodo de declive del PC, dado que su subordinación política a los sectores burgueses, entre otros factores, terminó debilitando su fisonomía, solidez y base social. La obra, respaldada por una rigurosa documentación, proporciona una perspectiva integral que aporta profundidad al análisis de las dinámicas de la izquierda argentina durante el siglo XX. En especial, su mayor mérito radica en trasvasar esa propuesta y convertir al Partido Comunista en un vehículo que permite contar una época desde un prisma político, social y cultural y visitar tópicos más generales como la institucionalización del movimiento obrero, el surgimiento del peronismo, los cambios de hegemonía en la izquierda, entre otros.

