Reseña
Recepción: 19 marzo 2025
Aprobación: 21 mayo 2025
Publicación: 05 junio 2025
![]() | James Daniel, Lobato Mirta. Paisajes del pasado. Relatos e imágenes de una comunidad obrera. 2024. Buenos Aires. Edhasa. 574pp.. 9789876287418 |
|---|
Paisajes del pasado, es un libro cuyo contenido se nutre de una experiencia de investigación realizada por la historiadora argentina Mirta Lobato y el historiador británico Daniel James. Ambos se cruzaron en las calles y en los archivos de Berisso, una ciudad aledaña a la capital de la provincia de Buenos Aires, La Plata. En esos trayectos, entre otras producciones, ella publicó en 2001 La vida en las fábricas. Trabajo, protesta y política en una comunidad obrera, Berisso, 1904-1970, mientras que él hizo lo propio con Doña María. Historia de vida, memoria e identidad política, editado en 2004. Los dos libros, además de ser aportes para estudiar el movimiento obrero en Argentina, recuperan notas de un trabajo de largo aliento en cuyos derroteros fueron estableciendo diálogos teóricos y heurísticos. Por lo cual, los paisajes del pasado aluden tanto a la Berisso obrera, como la misma trayectoria de investigación de Lobato y James, con sus formaciones, prestamos intelectuales, bibliográficos y disputas metodológicas. Juntos, logran una composición de rigor historiográfico y metodológico que denota la calidad sedimentada de esta investigación.
Desde las primeras páginas se advierte que Lobato y James se sitúan en la historia social británica para abrir una serie de interrogantes sobre la clase obrera en Berisso. Cuando se zambullen en los archivos y lugares de memoria de la ciudad, se indica que Berisso es una ciudad obrera, pero al estudiar esta condición se interpone el problema de las migraciones. Tal es así, que los paisajes del pasado aluden a gente en movimiento de continente en continente, pero también de provincia en provincia. La tradición anclada en la memoria local afirma que la Berisso obrera es inmigrante. Así, los cuatro capítulos que componen el texto, al inmiscuirse en los relatos, experiencias y emociones de las personas, sacan de las sombras arrojadas por los estudios del movimiento obrero la problemática de la inmigración en Argentina. De tal forma, abordan las dinámicas de traslados poblacionales tanto de países europeos como del interior de la misma Argentina. La historia sociocultural de este núcleo urbano se produce en movimiento, conectada, siempre en fuga y en un diálogo permanente entre el campo y la ciudad, entre la tradición de una cultura y los signos de la modernidad que intentan transformarla.
Ahora bien, los paisajes del pasado se escriben articulando una periodización particular, en tanto es un libro que parte del presente, de las voces que entretejen relatos a partir del recuerdo. En esta perspectiva, cuando interpelan la memoria de obreros inmigrantes de procedencia interoceánica (en el capítulo II), la temporalidad se extiende hasta fines del siglo XIX, cuando se trata de migrantes interprovinciales (capítulo III), esta se proyecta hasta el promediar de la década de 1930. Así, la trama del libro se ordena a partir de la idea cinematográfica de montaje tomada en préstamos de Sergei Eisenstein, en la cual las temporalidades largas y cortas se mixturan. En esta dinámica, se entretejen cuatro capítulos en cuya textura se mezclan notas de las experiencias sensibles, políticas, sociales y en perspectiva de género de sus agentes. El primero se llama “La New York: historia de una calle”. El segundo, “Fotos, familias, narraciones orales y formación de identidades étnicas: ucranianos y croatas”. El tercero, “Los santiagueños de Berisso: migración interna, identidad y cultura” y el último, “Narraciones comunitarias: patrimonio, museos y fiestas”.
Para iniciar la descripción del hilván de capítulos, es importante aclarar que el problema del acceso a los tipos documentales insiste en cada uno. Los varones y mujeres que inmigraron a Argentina instalándose en diferentes localidades en general y en Berisso en particular, fueron personas sencillas, trabajadoras, carentes de recursos materiales y a veces culturales, que llegaron con apremios económicos y afectivos y, en consecuencia, sus huellas quedaron escasamente asentadas en los archivos públicos oficiales. Por lo que Lobato y James tuvieron que realizar un trabajo de reconstrucción heurística apelando a todos los recursos y técnicas de la etnografía. Esto es, entrevista y observación del paisaje presente. En este punto, fueron apareciendo las huellas del pasado, pero de manera fragmentaria. Por lo cual, la idea de trabajar con fragmentos sobrevuela los capítulos invitando a pensar estrategias de análisis e interpretación sobre epistolarios incompletos, fotografías sueltas, álbumes familiares, objetos conservados y lugares. Asimismo, insisten en afirmar que, en estas familias migrantes, son los varones y no las mujeres, los que se encargan de custodiar y conservar los papeles personales atesorados a través del tiempo.
El libro abre pensando la calle como el lugar de encuentro, acogida, sociabilidad y diversión de los inmigrantes que llegaron para trabajar en la industria de la carne, primero los saladeros, pero luego en Swift y Armour. Afirman, la calle New York es la más conocida de Berisso, donde se entrelazan comercios, espacios de sociabilidad y trayectos urbanos, cuyos transeúntes son ucranianos, griegos, croatas, italianos, lituanos, árabes, pero también chaqueños, santiagueños y correntinos. Esa masa humana se da cita en fondas y restaurantes que, además de dar hospedaje accesible, sirven la comida con los sabores de la región de origen. La New York, es una calle corta, de seis cuadras pares y nueve impares. Es la que corre paralela a los frigoríficos, concentrando en sus aceras los diálogos, trayectos, expresiones, hospedajes, pero también tensiones de las dinámicas laborales locales. Formar parte de los clivajes de esa calle era adherir a la identidad de la urbe que los recibía. Una Berisso multiétnica que, en esa pluralidad, construyó su identidad obrera, en la que varones y mujeres constituyeron su especificidad. Característica que los autores abordan en perspectiva de género. Con sumo rigor los capítulos van ahondando en una taxonomía humana que merodea por los bordes de la exclusión en Argentina. Se muestra, por un lado, las experiencias de los migrantes europeos, pero a la par de un movimiento poblacional local que se ordena marcado por importantes jerarquías sociales. Justamente, las prácticas de incorporación a la sociedad berisense experimentadas por los migrantes santiagueños dan cuenta del perfil clasificador y discriminatorio con que se ordenó la cultura política argentina.
Presentada la calle como escenario continente de las dinámicas sociales, sigue el problema de la construcción de las identidades en Berisso. Los autores eligen historias de ucranianos y croatas. Específicamente de aquellas familias que atesoraron correspondencia y álbumes de familia. El carácter fragmentario y sensible de esos documentos permite asomarse a las estrategias de supervivencia de sujetos alejados de sus lugares natales e inscriptos en dinámicas de asimilación y diferenciación cultural. Así, se logra reconstruir los códigos epistolares y fotográficos propios de los inmigrantes, como así también el dolor, el silencio, la autocensura de personas alejadas en el espacio, conscientes de las distancias y de que, quizás, el único modo de verse era por medio de una fotografía.
Los protagonistas del tercer capítulo son los santiagueños, más específicamente los de la zona de Loreto. Lobato y James viajan a dicha provincia y región para observar y entrevistar. En esa dinámica encuentran el punto de contacto entre lugares. El vínculo entre esta región y Berisso surge sólido a medida que avanza la investigación volviendo a reparar en la lógica de los documentos fragmentarios. Se entiende que la sensibilidad a la perspectiva de género de Lobato se suma a la propia de James estudiando a Doña María para poder mensurar así las soledades, esperas y labores de esas madres solteras santiagueñas que vieron partir a sus hijos para trabajar en los frigoríficos de Berisso.
El libro cierra revisando el trabajo sobre las memorias en beneficio de la construcción de una narración pública que cristaliza en museos, efemérides, libros de historia y fiestas. Así, la memoria se vuelve un ámbito de tensiones donde coagulan relatos sobre el pasado siempre en pugna. Berisso rinde un permanente culto a sus antepasados que tensionan entre la cultura obrera y los avatares de la inmigración con sus tácticas de conservación de la identidad.
Sobran motivos para reconocer el atractivo de Paisajes del pasado. Primero, es un libro de clara y fluida narración. Luego, la rigurosidad académica de sus autores permite retroalimentar cada párrafo con citas pertinentes, logrando una obra erudita. En tercer lugar, se evidencia una constante reflexión sobre los tipos documentales y la construcción de estrategias para abordarlos. Finalmente, es un texto que focaliza en las experiencias de los sujetos protagonistas de los movimientos migratorios, que llegaron a Berisso para proyectarse como obreros. Lo hace a partir de tipos documentales que nos acercan a sus voces, sensibilidades y tácticas de supervivencia. El enfoque biográfico, la perspectiva de las sensibilidades y de género están presentes con el fin de recuperar la voz de los agentes. De aquellos que aparecen en las fotos y escriben cartas, pero también de los que son nombrados en la escritura. A partir del trabajo con las memorias locales, logran recuperar la intersección entre la Berisso obrera con la capital argentina de la inmigración.
Finalmente, ante la pregunta qué debemos saber sobre paisajes del pasado, la respuesta afirma, es un libro de historia local, la de Berisso, pero también ofrece un relato que permite mensurar las decisiones teóricas y metodológicas realizadas por los autores para llevar adelante la pesquisa. La trama del libro se pregunta por los obreros en esa ciudad industrial. Esos obreros son en su mayoría inmigrantes tanto de procedencia interoceánica, como interprovincial. Así, se compone una trama urbana compleja no exenta de jerarquías. Pero, los documentos que se utilizan, en general, provienen de la memoria y los archivos personales de los lugareños, por lo cual la trama del texto entreteje una periodización que sigue el orden del recuerdo, parte del presente para luego profundizar, escurridiza, en los argumentos que sostiene la memoria. En otras palabras, es un relato sobre los paisajes berisenses del pasado narrados desde el paisaje presente.

