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"Capitalismo de plataformas", Nick Srnicek
Pampa. Revista Interuniversitaria de Estudios Territoriales, núm. 20, 2019
Universidad Nacional del Litoral

Reseñas

Pampa. Revista Interuniversitaria de Estudios Territoriales
Universidad Nacional del Litoral, Argentina
ISSN: 1669-3299
ISSN-e: 2314-0208
Periodicidad: Semestral
núm. 20, 2019


Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Srnicek Nick. Capitalismo de plataformas. 2018. Caja Negra Editora. 128pp.. 978-987-1622-68-9

El libro es un gran aporte para entender, desde la disciplina económica, cambios estructurales en curso. Busca debatir con algunas miradas inocentes sobre nuestra época y sus vicisitudes relacionadas con las tecnologías emergentes (plataformas, big data, fabricación aditiva, robótica avanzada, aprendizaje automático y la internet de las cosas), posicionando el centro del análisis en conceptos de la economía marxista. Esta forma de abordar el problema muestra gran potencia en pocas páginas hallando elementos atinados para comprender procesos de largo plazo, así como tendencias y contra tendencias posibles en un futuro próximo. No obstante, podría sostenerse que el análisis planteado en el texto es complementario a otras miradas, como lo son las investigaciones en las políticas de la tecnología emergente (que subrayan la privacidad y vigilancia estatal) —aunque dejan de lado problemas económicos sobre la propiedad y la rentabilidad— o los estudios sobre la pobreza de los trabajadores de la economía digital (el cambio que se opera en la relación capital/trabajo) que dejan de lado las tendencias económicas de más largo plazo y la competencia intracapitalista.

Se intentará destacar algunos puntos del esquema de análisis. Economía digital: se la entiende como algo más abarcador que una definición de cuentas nacionales. Se trata más bien de negocios que dependen de modo creciente de tecnologías de información, datos e internet. Eso incluye, de un modo singular que desarrolla el libro, a manufacturas, servicios, transporte, minería y telecomunicaciones, siendo cada vez más esencial a toda la economía. Con esta definición parece difícil de captar la economía digital solo con análisis sectoriales. Al mismo tiempo, analizando sus empresas, parece ser el sector más dinámico de la economía en los centros capitalistas.[1] Esa aparente paradoja conceptual es salvada diciendo que la economía digital es una infraestructura en expansión. Por otro lado, por su dinamismo también se presenta como un ideal legitimador del capitalismo contemporáneo (aunque es lo menos argumentado). Es por lo enumerado que Srnicek postula a las plataformas como modelo hegemónico.

El libro está dividido en tres capítulos. El primero extrae de la historia económica procesos que son las condiciones de posibilidad para la aparición de lo que llama capitalismo de plataforma en los 2000. La crisis en el capitalismo fordista de los ’70, la aparición de un neoliberalismo financierizado y la consustancial caída de la participación de los asalariados en el ingreso son clave para entender la aparición. Dentro de estas grandes tendencias en búsqueda de restituir la tasa de ganancia, que implicaron caídas en los costos empresarios, pero también de la demanda efectiva para absorber la producción, se genera como singular fenómeno histórico la sobreproducción (retoma los planteos de Brenner). El comando de la acumulación pasa a las finanzas a través de las cuales se generan burbujas, dos de las cuales son trascendentes para el libro: la de las punto–com (1990) y la de las subprime (2008). Las políticas públicas de la Fed —como gran articulador del sistema financiero internacional— alterando las tasas de interés modificaron los precios de los activos financieros para relanzar la acumulación, impactando de lleno en el comportamiento de las finanzas globales, y con ese impacto, en los modelos de negocios posibles. Una suerte de keynesianismo financiero.

En los ’90 la caída del valor de las acciones de las manufacturas, el crecimiento de los capitales de riesgo y el crecimiento de la cotización de las acciones de empresas internet hizo que el capital financiero se volcara en gran cantidad a esas empresas. Si bien las inversiones en el sector venían de antes, esto causó un nivel de inyección en la economía real. El pico alcanzado de inversión en el sector real para el año 2000 sigue siendo hoy el más alto, muestra Srnicek. Estas inversiones también llegaron a gran parte de la periferia en forma de IED. Concretamente estas inversiones implicaron millones de kilómetros de fibra óptica y cables submarinos: una nueva infraestructura. Allí radica una de las claves de su propuesta conceptual. Este boom tecnológico de los ’90 fue el que preparó el terreno para la economía de plataforma que vendría después. La nueva burbuja que estallaría en 2008 trajo acciones coordinadas por la Fed y los seis bancos centrales más importantes que llevarían las tasas de interés a cero. Será cuando las empresas de plataformas más se expandirán.

Además, es importante cómo inscribe el capitalismo digital en dos intentos importantes de relanzar la rentabilidad manufacturera después de los ’70, uno fue con el toyotismo, con productos cada vez más customizados, que resultó en una sobrecapacidad internacional y una presión a la baja de los precios. El otro intento fue el ataque al poder sindical, donde las tecnologías de las comunicaciones y la información en los ’90 fueron clave permitiendo volver transables servicios que antes no lo eran y con ello deslocalizarlos. El crecimiento de la fuerza laboral mundial, empujó hacia abajo los salarios mundiales. El capitalismo digital nace como fuerza que estructura el capitalismo global en una tendencia a volver transables servicios que antes no lo eran y hacerlo con productos customizados.

En el capítulo 2 define a la plataforma como infraestructura digital que permite extraer y controlar una inmensa cantidad de datos a través de posicionarse como intermediarios en la interacción de dos o más grupos. La plataforma no necesita construir un mercado ya que la interacción sucede en la misma plataforma y en esta crea su materia prima. A medida que crece el número de participantes (personas, industrias, etc.), crece el efecto red, lo que hace a la plataforma más valiosa, al mejorar algoritmos y la utilidad para usuarios. Este efecto red hace que la plataforma tienda a la monopolización junto con la dependencia de la trayectoria.

Es esencial la redefinición de los datos como materias primas para el problema en estudio. Los datos no surgen automáticamente de la sociedad, necesitan ser limpiados y organizados en formatos estándares para que puedan ser útiles y deben ser acumulados en soportes materiales y consumir fuentes de energía para poder hacerlo. Del mismo modo, dar los algoritmos adecuados implica ingresar manualmente secuencias de aprendizaje en un sistema. Se requiere entonces de una vasta estructura para detectar, grabar y analizar (40–42). Los datos son materia prima a la manera de Marx, en tanto han pasado por el filtro de un trabajo anterior. Al igual que el petróleo, los datos se extraen, refinan y usan de distintas maneras. Esto le permite diferenciarse de quienes ven en el capitalismo de plataformas diluirse las fronteras entre el trabajo y el no trabajo, donde el capital extraería valor del tejido vivo de la sociedad formando condiciones para un poscapitalismo. Análisis con implicancias políticas diferentes.

Subrayando las diferencias históricas donde se puede percibir cómo el procesamiento de datos se volvió central desde principios del siglo XXI en todos los sectores de la economía, aparece el problema de que las viejas empresas no están preparadas para procesar datos por no haber sido su objetivo aprovechar la información que se genera en las diferentes etapas desde la producción a la realización, ni estaban las condiciones para aprovechar precios decrecientes del registro de datos. Entonces, la plataforma surge primero por necesidades internas de manejar datos para devenir en una manera eficiente de monopolizar redes de datos. Clasifica de modo útil para el análisis las plataformas con detallada descripción de cada una. Define: i.plataformas publicitarias, como Google, que extraen y procesan información de los usuarios para luego vender publicidad; ii.plataformas de nube propietarias de software y hardware de negocios; iii.plataformas industriales, como Siemens, que producen hardware y software que buscan transformar la industria tradicional en procesos conectados a internet para reducir costos y transformación de bienes no transables en servicios transables; iv.plataformas de productos, como Rolls Royce, que generan ganancias a través de suscripciones de uso a bienes tradicionales transformados en servicios (como turbinas de avión); v.plataformas austeras, como Uber o Airbnb, buscan reducir al mínimo sus activos y obtener ganancias por reducción de costos. Estas divisiones analíticas pueden convivir dentro de una misma empresa (de hecho, lo hacen) y resultan de utilidad para jerarquizar la diferente importancia que tiene cada plataforma al interior del capitalismo, la dependencia o no de elementos coyunturales, así como las transformaciones estructurales que pueden proyectarse a partir de cada una. Si bien las plataformas de publicidad han sido las más exitosas en términos de ganancias y capacidad de instalarse más allá de una coyuntura de crédito barato, y las plataformas de nube son las que tienen más llegada en la periferia (como los call centers), son las plataformas industriales, que están desarrollando intensas inversiones para lograr la «internet de las cosas industriales», las que ostentan mayores búsquedas de transformación. Estas plataformas implican competencias geopolíticas por su desarrollo entre Alemania, EE. UU. y China. La idea es que cada componente en el proceso de producción esté comunicado con máquinas de ensamblaje sin trabajadores ni gerentes, a partir del cual se reducirían los salarios en un 25 % y el consumo de energía en 20 %, entre otros. Además, se apunta a eficientizar el vínculo entre producción y venta. Aparecerían con estas transformaciones nuevas fuerzas motrices en la industria, que dependerían de las empresas de plataformas que hoy están ensayando softwares y hardwares con millonarias inversiones en el manejo de turbinas, pozos petroleros, motores, fábricas, flotas de camiones, entre otras. La competencia geopolítica se da para desarrollar lo que será la nueva plataforma monopólica. La empresa que logre dicha plataforma será la gran ganadora, que por su desarrollo de infraestructura obtendrá principalmente rentas sobre la industria. Esto sería posible porque las plataformas están ubicadas para monitorear gran parte de la manera de operar de la manufactura global y hacen uso de estos datos para consolidar aún más su posición monopólica. Los efectos red son clave para consolidar esa posición. Si no se está creando valor, como se afirma en el libro, sino que se absorbe valor de los sectores productivos, esto deberá manifestarse en grietas que estratifiquen las clases capitalistas en un futuro, sostiene Srnicek.

En el tercer capítulo encontramos muchas probables tendencias y contra tendencias partiendo del análisis económico e histórico realizado en los capítulos previos. Algunas de ellas son la importancia de este tipo de análisis para pensar estratégicamente y desarrollar tácticas de políticas en favor de la sociedad. Aunque el interlocutor del libro es un público de izquierda en el siglo XXI, sobra decir que este diagnóstico es una buena brújula, útil a toda orientación política que quiera pensar cómo intervenir atinadamente sobre la realidad, en particular este que sienta bases teóricas sólidas.

La dependencia de empresas que son dueñas y controlan plataformas devino un elemento estructural del capitalismo, es ahí donde se está concentrando un nuevo poder en el que se acumulan ganancias estrafalarias. Al contrario de lo que afirman que se terminó la era de la propiedad privada. Está implícita en su mirada del sistema capitalista la dinámica económica particular que se da en los centros, en particular en EE. UU. La periferia aparece como lugar de expansión de los negocios. Partiendo de este potente estudio podrían estudiarse las regulaciones nacionales específicas de centro y periferia, así como el vínculo de las plataformas con las guaridas fiscales y la periferia. En definitiva, el trabajo que nos toca con este importante texto.

Notas

[1] El éxito de las empresas de plataforma puede ilustrarse con los gigantescos montos de dinero líquido que poseen estas empresas en guaridas fiscales. Google con dichos montos podría comprar Uber o Goldman Sachs; Apple podría comprar Samsung, Pfizer o Shell. Ver detalle en página 34.


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