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Lo que la guerra no se llevó. Abordajes desde la etnografía
What the war did not take. Approaches from ethnography
Sabia Revista Científica, vol.. 5, núm. 1, 2019
Universidad del Pacífico

Artículos

Sabia Revista Científica
Universidad del Pacífico, Colombia
ISSN: 2323-0576
ISSN-e: 2711-4775
Periodicidad: Anual
vol. 5, núm. 1, 2019

Recepción: 05 Junio 2018

Aprobación: 04 Septiembre 2018

Resumen: El artículo caracteriza las formas de resistencia y empoderamiento que la comunidad de Baraya ha constituido en sus prácticas culturales cotidianas. El uso de la etnografía como metodología nos ha permitido interpreta los diversos sentido que tienen sus resistencia y su empoderamiento. Se encontró que cada proceso que han ido desarrollando para hacer resistencia a las situaciones adversas que se ha ido presentando, en las cuales ellos han sido afectados de manera directa o indirecta. Porque en el transcurso del tiempo la violencia se ha mantenido en los territorios, la cual ha ido evolucionando de acuerdo al actor armado que llegue a la zona.

Palabras clave: Violencia, Posconflicto, La vereda Baraya, Empoderamiento Femenino, Resistencia.

Abstract: The article characterizes the forms of resistance and empowerment that the Baraya community has constituted in their daily cultural practices. The use of ethnography as a methodology has allowed us to interpret the diverse meanings of their resistance and empowerment. It was found that each process they have developed to make resistance to the adverse situations that have been presented, in which they have been affected directly or indirectly. Because over time the violence has been maintained in the territories, which has evolved according to the armed actor that arrives in the area.

Keywords: Violence, Post-Conflict, The Baraya sidewalk, Women’s Empowerment.

Cuando empiezas a conocer el departamento del Cauca sabes que es una región de gente amable, trabajadora y luchadora. Entonces observas que en cada lugar hay belleza, no solo en su gente sino en sus paisajes llenos de vida, donde se forjan grandes líderes y lideresas. Grandes Organizaciones Sociales quienes a pesar de los embates de la guerra caminan con firmeza, con sus ojos llenos de optimismo, con sus manos callosas continúan trabajando la tierra y su voz es cada vez más fuerte, claro es que ellos se han propuesto cambiar su realidad, visibilizar lo que a través del tiempo el Estado ha ocultado. El olvido, el abandono, el sufrimiento, los muertos, el desplazamiento, la amenaza, todo aquello que ha representado dolor para quienes han padecido la guerra en carne propia.

Es ahí en los campos que se han librado grandes batallas, es ahí donde los campesinos tienen relatos, historias y anécdotas que contar. Entonces solo si sales de la ciudad y te desplazas unos pocos kilómetros empiezas a escuchar lo que ocurrió en el pasado y lo que aún sigue aconteciendo. Porque quienes habitan estas regiones conocen la realidad.

Entonces esa realidad los ha llevado a sembrar vida donde antes los violentos sembraron muerte y terror. Son ellos y ellas que se han propuestos imponerse a la violencia generada no solo por los diferentes actores armados, sino a la violencia perpetrada desde el Estado, así mismo por las multinacionales. Entonces ante tanta indolencia recibida han transitado diferentes estadios, con la esperanza de que poco a poco lograran ser escuchados.

Claro está, no les ha sido fácil, porque en regiones como esta, donde se estigmatiza por ser del Tambo, de Argelia, del Plateado, de Corinto o de otras regiones de las cuales les han puesto una marca bastante perturbadora. Zona roja. Acaso esta etiqueta fue pensada para que su gente recuerde que siempre vivirán en el olvido, que sus muertos, sus desaparecidos, su dolor quedara en el pasado, ese pasado que se niegan a mostrar, pero que el presente lo recuerda.

Porque en esta región tan bella, con tanta riqueza natural y cultural al parecer está condenada al olvido, está condenada al sufrimiento. Es que parece que la muerte llego para quedarse y se rehúsa a irse. Entonces es cuando nos preguntamos. ¿Dónde está el Estado? ¿En qué momento el departamento del Cauca dejo de ser Colombia? Resulta inquietante entender y comprender la realidad que han padecido los campesinos, afrodescendientes, comunidades indígenas, mestizos y cada caucano que ha tenido la desdicha de conocer la guerra, de vivirla, de padecerla, de llorarla y de entregarle no solo sus tierras, sino sus seres queridos.

Al parecer estos muertos a nadie le generan preocupación, estos son los muertos del olvido, los que un día estas tierras vieron nacer y las mismas se los llevan solo con las lágrimas de quienes algún día los conocieron. Son muertos huérfanos. Han pasado a ser solo cifras, víctimas que llenan tablas. Son ellos los que han ido quedando en el olvido total y ante la indiferencia de un Estado que luce cobarde, que calla, que oculta la realidad. Un Estado que acomoda a su conveniencia los muertos.

¡Será acaso que la voz del pueblo que grita, no más!!! No merece ser escuchada, ¿Será que la voz de madres, viudas y huérfanos no representa nada? Es ahí donde recuerdo a cada persona hablando de los hechos, cada acción que cometieron los violentos, cada acto violento que marco sus vidas para siempre, ya, porque les arrebataron la tranquilidad de sus campos, o porque les quitaron la vida a sus seres queridos.

Es en esos relatos que se puede evidenciar cuanto han sufrido, y como cada día llevan consigo el peso de la guerra sobre sus hombros, como aún siguen luchando por sobrevivir en tierras de nadie, en tierras de olvido y de zozobra. Es que no les ha quedado más que rezar, porque en regiones apartadas como estas les queda su fe y la esperanza de amanecer con vida. Es ahí donde no hay más refugio que un rosario, una oración o una súplica al cielo para no ser asesinados por los grupos armados o por el Estado. Porque ahí las balas pueden llegar de cualquier lado.

Todo es violencia. Los campos, los caminos, las carreteras, las canchas, las discotecas han sido regadas por semillas de guerra, han sido bañadas con sangre de su gente, hombres y mujeres que su único delito fue haber nacido en tierras de nadie. En tierras de olvido. Sí Porque ellos eran dueños de su tranquilidad, de esa paz que gozaban cada mañana al despertar y ver los verdes de la naturaleza, que fue reemplazada por el rojo de la sangre que corría de cada muerto que fue vilmente acribillado acusado de x o de y razón. Al escuchar el canto de las aves el cual fue reemplazado por el sonar de las ametralladoras, los fusiles, las pistolas o las granadas que se escuchaban a lo lejos o cerca de cada casa.

Cada acción propia de sus territorios fue arrebatada, no solo les quitaron sus derechos sino que violentaron cada espacio, les quitaron la vida y con ello se llevaron la vida de quienes quedaron. De quienes se niegan a abandonar sus tierras donde crecieron, claro, es que ahí está todo lo que para ellos representa vida, la casa donde nacieron, los caminos por donde corrían de niños, los lugares que visitaban de adolescentes, sus vecinos, sus amigos, sus primeros amores, la escuela.

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Por lo tanto irse representaría dejar atrás sus costumbres, sus hábitos, sus ritos, sus lugares sagrados y por supuesto sus muertos. Aquellos que yacen sobre la tierra de un cementerio los cuales suelen visitar casi siempre. Porque la memoria de quienes ya no están solo muere el día que se olvide y se borre lo que paso. Por tal razón son estos hombres y mujeres, de diferentes edades que se han propuesto imponerse a los tiempos difíciles, son ellos quienes de diferentes maneras se han empoderado, han logrado hacer resistencia a los violentos, al estado, a las multinacionales que con el permiso de los de arriba han querido llevarse la riqueza natural que es lo único que les queda.

Por esta razón es de admirar a cada mujer y a cada hombre que resisten, que hacen resistencia año tras año y que han encontrado la manera de sobrevivir y de volver a teñir de colores los campos que en algún momento se tornaba gris. Son ellos que vieron que podían hacer frente a la adversidad a través de proyectos encaminados a generar recursos no solo económicos, sino humanos. Encontrando a su paso personas dispuestas a trabajar con ellos y para ellos. Profesionales de diferentes áreas que han contribuido a fortalecer sus debilidades, que han desarrollado empatía y por supuesto han escuchado atentamente sus reclamos, sus necesidades, los hechos, su dolor, sus relatos, todo ello intentando entender a cada uno. Intentando contribuir un grano de arena a la realidad que se vive en estas regiones.

Es cuando cabe mencionar cada proceso que han ido desarrollando para hacer resistencia a las situaciones adversas que se ha ido presentando, en las cuales ellos han sido afectados de manera directa o indirecta. Porque en el transcurso del tiempo la violencia se ha mantenido en los territorios, la cual ha ido evolucionando de acuerdo al actor armado que llegue a la zona. Entonces es una continuación de la guerra, de hechos que causan sufrimiento y que el Estado ignora en lo absoluto.

Gente en resistencia Vereda Baraya – Tambo, Cauca.

Cabe señalar puntualmente a una región del departamento, la vereda Baraya – municipio de El Tambo, Cauca. En este sector se han organizado generando una serie de acciones que buscan reconstruir lo que la guerra les dejo, ahí encontramos sujetos dignos de enaltecer y exaltar su arduo trabajo que han desarrollado hombres, mujeres, adolecentes, niños y niñas que han aprovechado las oportunidades que le han ofrecido algunas entidades públicas y privadas las cuales buscan fomentar otros tipo de organización, de economía, de trabajo con el que buscan que cada persona tenga la capacidad de desarrollar habilidades, capacidades, talentos y competencias para contribuir al progreso de sus familias, de la vereda y de la región.

De esta forma Baraya es una pequeña muestra de lo que se forja en el Cauca, porque esta pequeña y apartada región es sinónimo de lucha, de perseverancia, de fuerza, de esa que solo quienes caminan estas tierras conocen. Teniendo en cuenta que se propusieron ganarle la batalla a los violentos, porque con cada actividad que han ido implementado le están demostrando al Estado y a los diferentes actores armados que ahí no cabe el odio, que su corazón está en proceso de sanar las heridas del pasado, que su sufrimiento se ha transformado en verde esperanza, que sus lágrimas han empezado a florecer como el otoño y que sus muertos y la sangre que baña sus tierras es el impulso para forjar caminos de paz.

Senderos de paz que continúan trabajando aun con dificultades, teniendo en cuenta que no les ha sido fácil, ya por el temor, por la amenaza, la falta de recursos, el desinterés de unos pocos, entre otras situaciones que se han ido presentado. Cabe resaltar que cada obstáculo lo han ido abordando y por lo tanto buscando una posible solución para poder continuar fortaleciendo su proceso de organización que llevan de tiempo atrás.

En consecuencia podríamos decir que llegar a esta tierra es un privilegio, teniendo en cuenta que son personas que resisten, que han desarrollado resiliencia empírica con el transcurrir de los años. Teniendo en cuenta que no han recibido una atención integral por parte del Estado siendo ellos víctimas de la violencia. Son estos, hombres y mujeres quienes estuvieron dispuestos a recibir un grupo de trabajo de la Fundación Universitaria de Popayán, conformado por profesores y estudiantes del Programa Académico de Trabajo Social, quienes pertenecían al Grupo de Investigación PRE-TEXTOS.

Una mirada desde el Trabajo Social

Cuando mi compañero Ariel Erazo hablaba de Baraya me empecé a hacer una idea de estas tierras, me empecé a llenar de ideas unas y otras. Deseaba que pronto se pudiera realizar el desplazamiento al sector. Entonces llego la oportunidad y se concretó la salida, empezamos el viaje, con miedo y por supuesto con muchas ganas de conocer y de realizar las actividades previstas de acuerdo al cronograma de trabajo.

Después de unos minutos de viaje se empezaba a observar el verde de sus paisajes, la inmensa riqueza natural que hay, las pequeñas casas que había a la orilla de la carretera y su gente desarrollando cada actividad propia del campo. Después de aproximadamente tres horas de viaje a través de la cordillera llegamos a Baraya, ahí nos estaban esperando un grupo de personas que formaban parte de diferentes organizaciones sociales de la región.

De manera que empezamos a socializar con los habitantes de esta hermosa región, quienes se caracterizan por ser amables, solidarios, empáticos y por supuesto con un calor humano incalculable. En medio de cierto temor por saber cómo saldría lo previsto, teniendo en cuenta que era la primera vez que visitábamos la región, por lo tanto era nuestro primer trabajo de campo que realizábamos con ellos. Por consiguiente transcurrió la mañana en medio de saludos de bienvenida y de alguna invitación a degustar un rico café propio de la región.

Entonces solo basta conversar un poco, entablar un diálogo para empezar a escuchar lo que ha ocurrido años atrás y en el momento. Porque cada uno de ellos lleva en su memoria los gratos y desagradables hechos que han tenido que soportar por culpa de la violencia a manos de los diferentes actores armados, así mismo por el olvido del Estado. Todos enfatizan en mencionar que no ha sido fácil sobreponerse a cada situación, sin embargo, su propósito ha sido el continuar luchando por sobrevivir, por demostrarle a sus familias, a los habitantes de regiones aledañas de la vereda, del municipio, del departamento y de otros lugares de Colombia que si es posible apostarle a la paz, que si es posible soñar con un mejor futuro en donde la guerra sea solo un recuerdo.

Apostarle a un campo sin sangre, a un campo en donde haya justicia, equidad e igualdad. En donde el Estado haga presencia, claro está que esto no sea solo enviar militares, sino donde haya educación de calidad, salud, viviendo. Teniendo en cuenta que los NNA, adultos y personas de la tercera edad necesitan de políticas sociales y publicas donde los principales beneficiarios sean ellos.

Por lo tanto lograr subsanar las distintas necesidades que siempre los ha afectado. Teniendo en cuenta estos hechos decidieron organizase y crear grupos de trabajos en los cuales incluye grupos de ahorro, agrícola y de formación en diferentes aspectos. Todo ello ha contribuido a generar transformación social.

Es ahí donde el profesional en Trabajo Social realiza el proceso de acompañamiento y orientación a la comunidad, todo ello basado en el respeto al proceso que ellos han venido desarrollando, siendo la escucha activa la principal fuente para entender y comprender sus problemáticas y por ende pensarse en una posible solución al problema.

Soluciones que deben ir con un acompañamiento constante por parte del Estado, quien debe tener en cuenta estas comunidades articulando procesos en los cuales se tenga en cuenta la palabra de ellos, sus verdaderas necesidades y que no sean diseñadas desde los organismos o entidades encargadas de realizar dichas acciones.

Por lo tanto el Trabajador Social se convierte en un elemento importante al momento de diseñar metodologías, proyectos, programas, que contribuyan a fortalecer, acompañar y conocer los procesos organizativos que se están ejecutando, reforzando las capacidades de los líderes.

Alzan una voz de protesta, de reclamo. Palabras de resistencia y de dolor.

Entonces ahí estábamos escuchando a cada persona cada uno empezó a expresar su sentir, a través de las diferentes actividades que se habían organizado. Donde el objetivo era acompañar y conocer los procesos organizativos de la región, en el cual se pudiera dar un proceso de reconocimiento de los hechos a través de la realización de una cartografía del cuerpo donde el cuerpo era visto como territorio: Ellos manifestaron:

• Se han dado muertes violentas.

• Estudiar para defender el medio ambiente.

• Tenemos un corazón que lo resiste todo; lo bueno, lo malo. El dolor, la tristeza, el sufrimiento, la amargura, el amor y las alegrías.

• Tenemos necesidades.

• El orden público ha mejorado poco a poco.

• Tenemos grupos locales de ahorro que van bien, van avanzando.

• Aquí los programas de salud nunca llegan a la población.

• Tenemos vacíos emocionales.

• Aquí hay ausencia del Estado.

• Pocos programas del Estado.

• En esta región hay estigmatización.

• En medio del conflicto armado se han dado pérdidas humanas, fragmentación familiar, miedo, desplazamiento, muerte y no hay justicia.

• Llegaron los cultivos ilícitos por ausencia del Estado. Aquí cuesta más sacar productos agrícolas que un kilo de coca.

• Por la violencia se ha perdido a los padres de nuestros hijos, de ahí que seamos madres solteras.

• Los procesos organizativos repelen el conflicto armado.

• Somos pioneros en grupos de ahorro los cuales se han replicado en otras regiones.

• Aquí el transporte es deficiente.

• No habían recursos, por ello nos organizamos para hacerle frente al conflicto armado.

• Necesitamos que haya restablecimiento de derechos.

• Se ha dado un tratado de paz, pero aquí sigue la misma guerra.

• Hemos tenido experiencias socioculturales.

Lo importante es la organización, así mismo las formas de resistencia.

• Todo lo hemos pensado en hacer aportes de experiencias a la construcción de paz.

• Ser pioneros de paz.

• Buscamos mejorar las condiciones de vida.

• En esta región ha primado el irrespetado territorial.

• Los actores armados no respetan a la comunidad.

• Se dio un proceso de paz, solo para quienes negocian.

• Aquí queremos que haya paz y reconciliación.

• Las ideas que aportamos son para generar unión y progreso.

• Cuando se dan enfrentamientos se escucha el sonido.

• No hay reparación de victimas en esta zona.

• Ha habido víctimas inocentes del conflicto.

• Aquí decimos no a la violencia contra la mujer.

• Nuestros sueños, tener una profesión.

• Amor por el territorio.

• Logramos la construcción de la Sede de ASMUSET.

• Queremos compartir en familia.

• Queremos que haya restablecimiento de derechos.

• Encontramos en la organización forma de resistir.

• Queremos una Colombia en paz.

• Tratados de paz. Aquí sigue lo mismo, la misma guerra.

• El conflicto ha causado perdida de padres de familia.

• La guerra deja un alto impacto social y económico.

• Expresamos lo que somos y lo que necesitamos.

• Todo lo hacemos porque estamos cansados de la guerra.

De esta manera se refleja un poco la realidad social que viven los campesinos de esta región. Todo está reducido a la sobrevivencia, a la lucha constante por sobreponerse a la guerra, a cada hecho violento que los ha marcado para siempre. Porque a cada uno no le ha sido fácil continuar con ausencias familiares, con dificultades económicas, con el olvido estatal, y con la presencia de actores armados.

Entonces Baraya es un ejemplo de perdón, de buscar senderos de paz, de empezar a construir sociedad desde la familia, desde cada región, todo ello con pequeñas acciones que propician cambio, que contribuyen a erradicar la violencia, que generan ambientes y espacios de armonía, de paz y tranquilidad. Se hace necesario mencionar lo fundamental que es el trabajo en grupo, en comunidad y por ende lo esencial que es organizarse y adquirir conocimientos, habilidades y destrezas que propicien cambios sociales.

Teniendo en cuenta que los hechos violentos que se han presentado a través del tiempo, los cuales aún se mantienen en el territorio. Porque al parecer los violentos se niegan a abandonar estos territorios ricos en cultura, en minerales, en recursos naturales, en biodiversidad y por supuesto están las comunidades indígenas y otras que cuentan con líderes y lideresas con amplios conocimientos en leyes, lo cual les da facultad para conocer sus derechos que tienen como ciudadanos colombianos, por consiguiente esto les ha servido para evitar que las multinacionales mineras lleguen a sus territorios a extraer los recursos que poseen estas regiones. Otro aspecto para señalar es que en este departamento han aumentado de manera alarmante lo cual conlleva a que los diferentes actores armados se disputen el control de las zonas donde hay cultivos ilícitos, del mismo modo las rutas del narcotráfico.

Teniendo en cuenta lo anteriormente mencionado estos podrían ser los principales factores para que la violencia se haya agudizado en ciertas zonas del Departamento del Cauca. Dado que determinados lugares se han convertido en corredores del narcotráfico. Entonces se empieza a evidenciar las diferentes problemáticas que se dan al presentarse acciones violentas en las que los civiles son los principalmente afectados. Entonces los hechos se configuran en un marco de violencia que no ha parado y no lo hará mientras haya olvido estatal y menos inversión social.

Mientras la solución este en enviar más militares a la zona y no en realizar inversión social, en invertir en cultura, arte, educación, salud, vivienda. Porque sin el Estado tuviera voluntad de ofrecer verdaderas soluciones, atacando los verdaderos problemas de raíz y no diseñando pseudo mejoras que solo generan más problemáticas, porque al no escuchar las verdaderas necesidades de los campesinos, al no tener presente el sentir de ellos muy difícilmente se podrá obtener solución alguna.

Teniendo en cuenta que la asistencia social solo propicia más pobreza, causando graves dificultades en quienes habitan estos sectores. Lugares en donde prevalece la cultura machista, la del narcotráfico, la de idolatrar, admirar y exaltar a narcotraficantes. Así mismo lo de naturalizar la violencia, los muertos, la tortura, la desaparición forzada, el desplazamiento y cada hecho que agrede la humanidad de quienes habitan estas tierras.

Es así como al visitar determinados municipios y veredas del departamento se puede constatar el abandono al que han sido sometidos los campesinos, se evidencia que en estos lugares impera el poder de unos pocos y que ahí quien impone orden y control social son quienes tienen relación directa con el narcotráfico. En estos lugares es fácil observar como los desposeídos, los oprimidos, los olvidados se rebuscan la vida de diferentes maneras, si, la mayoría realizan trabajos que van ligados a la mata de coca; ya sea raspar, realizar el procesamiento de la hoja, elaborar productos como: ácido sulfúrico, ácido clorhídrico, hexano, metíl, cloruro, acetato, los que sirven para la elaboración de la base de coca o del cristal; (cocaína).

Todo ello les genera el sustento básico o por el contrario, depende de la labor que realicen les produce altos ingresos económicos. Cabe resaltar que quienes reciben grandes cantidades de dinero son quienes son comisionistas, administradores o patrón; quien es el dueño del rancho o de la cocina. Siendo así que al llegar a los pueblos se puede observar las abismales desigualdades que se dan. Por ejemplo; un lunes cualquiera mientras por las calles circulan carros de alta gama con música a todo volumen y personas bajo el estado de alcohol, por las aceras de las mismas desfilan grupos de personas que van a raspar hoja de coca, dichos grupos están conformados por niños, niñas y adolescentes (NNA), mujeres y hombres de diferentes edades.

Por tal razón cabe enfatizar que si en estas regiones hubiera presencia estatal sería más fácil arrebatarle los jóvenes a la guerra, a los grupos armados y al narcotráfico. Porque a ellos nos les queda otra opción que realizar estas labores porque ahí no llegan programas sociales, lo que llegan es actores armados y por ende fuerza pública, la cual en muchas ocasiones ha sido el detonante para el recrudecimiento de la violencia.

El aporte de la mujer al proceso

Quiero resaltar el valioso aporte de la mujer a la transformación de la región. Clementina Erazo, entre otras se propusieron empoderarse en diversos aspectos, los cuales les han sido fundamentales al momento de exigir respeto por su territorio, por su gente, sus recursos naturales, sus creencias, su dignidad y su vida. Exigencia hecha ante el Estado, los actores armados, las multinacionales y las fuerzas armadas. Las mujeres de esta región se propusieron participar de manera activa en la formación que les ofrecieron algunas entidades como la Fundación Horizonte Social, quienes implementaron proyectos, programas y actividades para la generación de ingresos, de deporte, de educación, así mismo cultura e infraestructura.

Así mismo han recibido formación de otras entidades públicas y privadas, las cuales han hecho aportes significativos a la región, teniendo en cuenta que cada contribución ha sido primordial para el desarrollo de las actividades y los proyectos que han empezado a desarrollar. Siendo su familia un elemento importante al momento de querer un cambio social. Teniendo en cuenta los hechos violentos que se han presentado los cuales han generado diversas afectaciones a nivel personal, familiar, grupal y comunitario.

Afectaciones como: alteraciones psicólogas, desintegración familiar, cambio en la dinámica familiar, aislamiento entre otras. Cabe señalar que no han recibido atención inmediata u oportuna para tratar dichos temas. La ausencia del Estado ha sido absoluta. Solo se les ha permitido figurar como víctimas del conflicto, solo para llenar casillas, para delimitar su caso. Teniendo en cuenta que toda la información se envía a Bogotá y allá deciden si son o no víctimas. Allá tienen su manera de determinar si aplica o no para víctima, para ser “reparado”, para ser incluido o no. Realmente es lamentable el trato que se le da a quienes padecen el flagelo de la guerra. Se hace necesario mencionar que de acuerdo a la Ley 1448 del 2011 la cual permite reconocer el carácter de víctima, teniendo esta derecho a “verdad, justicia y reparación”.

Por consiguiente se espera que el Estado como principal organismo encargado de velar por los derechos de los ciudadanos sea quien garantice los derechos de quienes están en estado de indefensión, de desamparo y abandono. Sin embargo teniendo presente diferentes hechos de violencia dados en Colombia y en distintas regiones se puede concluir que la incapacidad del Estado está presente. Que no poseen la voluntad para plantear verdaderas soluciones ante las graves problemáticas que se evidencian.

Por consiguiente surgen grandes inquietudes, cuando el Estado señala por medio una Ley que las personas tienen ciertos derechos. Entonces nos preguntamos. De ¿De qué se trata la verdad, la justicia y la reparación? Cuando bien es sabido que el Estado ha sido el principal violador de derechos humanos, cuando es evidente que esa verdad siempre ha sido dicha a medias, porque han ocultado y continúan ocultando información fehaciente de hechos de violencia donde los derechos humanos han sido violentados.

Del mismo modo surgen preguntas cuando se habla de justicia, ¿De qué clase de justicia estamos hablando? porque aquí al parecer la Ley está hecha para quien tiene el poder o cercanía con quienes detentan poder. No para simples campesinos que viven por allá en el monte y que al parecer su dignidad, su vida no tienen ningún valor. Sus nombres, sus apellidos, sus familias han sido mancilladas con justificaciones absurdas que les han servido para “demostrar” que merecían el trato recibido. Que sus muertes y las diferentes aberraciones de la guerra que han tenido que soportar son para bien del país. ¿Acaso ellos pidieron nacer en tierras de violencia, de abandono y de olvido? ¿Será que estas personas han querido ver nacer, crecer sus hijos en medio de las balas? ¿Será que las mujeres de estas apartadas regiones quisieron parir hijos para que los violentos los acribillen de la manera más sanguinaria y despiadada? Lógicamente que no.

Del mismo modo se debe analizar en qué consiste la reparación. ¿A que le llamaron reparación? Es ahí donde surgen preguntas que taladran las entrañas, porque mi pregunta es ¿Será que al recibir una suma de dinero me podrían borrar, quitar y hacer olvidar los recuerdos que se padecen al ser víctima de la guerra? Para mí no y supongo que para muchas madres, viudas, abuelas, padres y quienes han sufrido distintos hechos violentos no les es posible olvidar los trágicos hechos. De ninguna manera. Porque cada día estará presente el temor, los miedos y el sufrimiento padecido. Aún más cuando se ha visto el alarmante crecimiento de actores armados ya sean paramilitares, disidencias de las FARC, o el mismo ejército o policía que en muchas ocasiones han demostrado que no están para cuidar al pueblo sino para terminar de amedrentarlo, de oprimirlo y de masacrarlo.

Es ahí donde empezó a surgir la fuerza de unas mujeres hechas para la lucha, para demostrar que su valentía, su fuerza y coraje serán recordados por décadas. Que su ardua labor dará resultados, será una transformación de vida, de sus familias y de sus territorios. Porque ellas ya no tienen que perder. Ellas ya han perdido demasiado, su tranquilidad, su paz, sus hijos, sus esposos, sus padres, sus amigos y conocidos. Por lo tanto algunas ya no sienten temor, solo llevan en su ser esas ganas de ver sus territorios libres de violencia, que la muerte a mano de los diferentes actores armados no los aceche más. Ellas se propusieron sembrar semillas de paz, de esperanza y de perdón.

Ellas han demostrado que si es posible reconstruir sociedad, que imponerse a la guerra y decirle no a los violentos es la mejor manera de avanzar por caminos de paz. Así mismo, que es factible apostarle a la organización, que crear grupos de trabajo es una manera eficaz de lograr beneficios colectivos. De este modo es que Baraya es tierra de hombres y mujeres con una visión y pensamiento divergente, enfocados en propiciar formas de contribuir a restablecer el tejido social.

Mujeres que se han fortalecido empíricamente, quienes llevan en sus cuerpos los trazos de la guerra, en su pensamiento los recuerdos de la memoria de sus muertos, quienes tienen en sus mentes mapas mentales de los lugares donde vieron caer a su gente. Y sin embargo dan discursos llenos de fuerza, de ánimo y de esperanza. Porque solo ellas saben que es el sufrimiento que han tenido que vivir, no les ha sido fácil ver como sus familias se des configuran, ver como el conflicto armado ha causado descomposición familiar y graves consecuencias de todo índole después de actos violentos. Porque es ahí en donde les ha tocado asumir diferentes roles, frente a la familia, la comunidad y la sociedad.

Entonces los grupos locales de ahorro, (economía solidaria), liderado por la Fundación Horizonte Social ha sido un aporte importante para combatir no solo la violencia y sus consecuencias, sino para cambiar su economía, porque la pobreza, la miseria y las condiciones paupérrimas de algunas personas son evidentes. Es ahí donde la violencia indiscriminada implanta nuevos ordenes sociales que ayudan a acrecentar pobreza rural, que de por sí ya está dada. Sin embargo cuando hay campesinos dispuestos a fomentar nuevas dinámicas sociales a través de desarrollar empoderamiento de sus líderes, quienes por medio de sus capacidades, habilidades y conocimientos logren estabilidad emocional, económica y social. Todo ello a nivel personal, familiar y comunitario. Se hace necesario mencionar que la familia ha resultado principalmente afectada a causa del asesinato, desplazamiento, desaparición, persecución, tortura, señalamiento. Lo que ha conllevado que los integrantes que les ha tocado reconstruir la familia han tenido que padecer hambre, miseria y pobreza. Entre otras necesidades como es la ausencia de educación, de salud, de vivienda digna.

Tiempos de paz y tiempos de guerra

Así es, porque en estas tierras se han acostumbrado a los breves tiempos donde soplan vientos de paz, en donde la tranquilidad del lugar parece haber llegado y de cierto modo pueden tener días y noches de tranquilidad, sin sentir temor de lo que les pueda ocurrir, esos son días de gloria que tanto añoran. Sin embargo con el transcurrir de los días empiezan a llegar los rumores de que x o y grupo está haciendo presencia, de que tal multinacional está haciendo ofertas o trámites para empezar el proceso de extractivismo en la zona. Entonces es cuando empiezan a circular panfletos amenazantes y en los peores casos empiezan a aparecer acribillados los líderes y lideresas que con tanto esfuerzo se han mantenido en el territorio.

En consecuencia les toca sobrevivir, oponerse al dolor, al miedo y a la zozobra que implica estar en estas tierras. Manteniendo la esperanza de que hayan cambios significativos para mejorar sus condiciones de vida, para que el tejido social se reconstruya. Para que sus hijos puedan disfrutar de la tan anhelada paz, para que sus familias no continúen padeciendo rupturas y cambios en su dinámica familiar.

Son hombres y mujeres, niños niñas y adolescentes con una capacidad enorme de resiliencia frente a cada hecho. Es así como han logrado mantenerse, como han desarrollado la habilidad de sobreponerse y decir en voz alta, no queremos más guerra, violencia, sangre, dolor, y olvido estatal. Llego el momento de ponerle fin a esta guerra absurda que ha dejado un sinfín de víctimas inocentes.

De tal manera que si queremos encontrar un lugar en Colombia que sea ejemplo de perdón, de esperanza y de trabajo organizacional podríamos decir que en el departamento del Cauca si lo hay, que se encuentra ubicado en lejanas tierras, tierra de valientes, de corajudos y luchadores que decidieron apostarle a la paz, sin tener más que su verdad, la versión de los hechos y su triste realidad que llevan siempre.

La vereda Baraya; allá a donde quisiera volver, porque estar al lado de ellos es grandioso y por supuesto que me siento agradecida con cada una de las personas con las que tuve la oportunidad de compartir experiencias, a quienes tuve el privilegio de escuchar, observar y analizar su realidad, sus historias, sus relatos y anécdotas que tienen para contar. Como también de aprender de sus conocimientos, de sus capacidades que tienen como líderes y lideresas, a todos ellos muchas gracias por recibirnos de forma acogedora, de manera amable, con mucho cariño y bondad. Del mismo, modo mi total agradecimiento a la Fundación Universitaria de Popayán, Al profesor Alexander Luna y Juan Esteban Rengifo quienes desde el al Programa Académico de Trabajo de Social y el Grupo de Investigación PRE – TEXTOS nos vincularon a desarrollar un bonito proyecto en esta región. Agradecimiento a todos mis compañeros con quienes tuve la grandiosa oportunidad de compartir académicamente de esta bonita experiencia con la comunidad de esta región.

Colombia y cada región necesita la paz, entonces seamos transmisores de pequeñas acciones que propendan por transformar duras realidades que les toca vivir a los campesinos, pongámonos en la realidad del otro, en su sufrimiento y aportemos acciones buenas para reconstruir el tejido social que luce desquebrajado, inerte. Ambientes urbanos y rurales con una configuración de la violencia que cada día parece acrecentarse dejando a su paso muerte, destierro y dolor.

Referencias bibliográficas

Durán López, M. C. y Erazo, E. (2019). Lo que la guerra no se llevó. Abordajes desde la etnografía

Notas de autor

Antropóloga. Universidad del Cauca, Trabajadora Social. Corporación Universitaria Minuto de Dios. Directora. Programa Académico de Trabajo Social.
Trabajadora Social. Fundación Universitaria de Popayán.


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