

Recepción: 19 Octubre 2019
Aprobación: 11 Diciembre 2019
Publicación: 15 Enero 2020

Resumen: Rosa María Britton, en su novela Todas íbamos a ser reinas, ilustra detalladamente a través de sus personajes, trama, nudo y desenlace, acontecimientos históricos de Cuba y Panamá entre los años 1949a 1993. Además, muestra características propias de la novela realista como lo son el comportamiento de cada personaje, que, aunque sea secundario, le brinda al lector el drama necesario para llevar a cabo la descripción y situación cronológica de la época; la crítica a los políticos, así como también a las costumbres de la clase social; lenguaje coloquial y la verosimilitud.
Palabras clave: Novela realista, Rosa María Britton, Cuba, literatura panameña.
Abstract: Rosa Maria Britton, in her novel: We were all going to be queens, illustrates in detail through her characters, plot, climax and denouement, historical events of Cuba and Panama between 1949 and 1993. In addition, she shows characteristics of the realistic novel such as: the behavior of each character, although they are secondary, it gives the reader the necessary drama to carry out the description and chronological situation of the time; the criticism of politicians as well as the customs of the social class; colloquial language; and plausibility. KEY WORDS Realist novel, Rosa Maria Britton, Cuba, Panamanian literature.
Keywords: Realist novel, Rosa Maria Britton, Cuba, Panamanian literature.
INTRODUCCIÓN
Este artículo tiene como objetivo analizar fundamentos literarios en su obra Todas íbamos a ser reinas, como aporte a la literatura panameña. Para tal efecto, dispondremos de fuentes que muestran que esta novela es realista. Además, discutiremos los antecedentes y la versión que la escritora daba en su momento acerca de la verosimilitud de esta obra.
La novela Todas íbamos a ser reinas refleja las costumbres y hechos históricos del pueblo cubano con un sobrio matiz, pero rígido. A su vez, evidencia una fuerte crítica a la revolución cubana e invasión a Panamá, la cual permite al lector juzgar con criterio formado su positividad o negatividad del mismo.
En una entrevista dada en 1999, Rosa María Britton hace comentarios de esta novela alegando lo siguiente:
Es interesante que al narrar la vida de cinco mujeres que se vieron afectadas adversamente por la revolución cubana he tocado lo que parece ser un tema tabú para la izquierda, teniendo que aguantar virulentos ataques por gente que no estuvo allí, que jamás ha vivido en Cuba ni ha tenido como yo constante contacto con los de adentro”. (Jaramillo, p.37).
En efecto, la revolución cubana tuvo su efecto positivo y negativo dependiendo del punto de vista del cubano o no cubano. En su obra, Britton plasma partes de sus experiencias vividas como estudiante de secundaria en La Habana, Cuba. Esto hace constar la veracidad con la cual tuvo que enfrentar a los múltiples comentarios negativos con respecto a la de Fidel Castro. Para dar un pantallazo al tiempo cronológico de su vida personal, “Britton nació el 28 de julio de 1936. Doctor en Medicina y Cirugía, por la Universidad de Madrid, España, 1954-1959” (Jaramillo, 1999, p. 35). Es decir, que sus estudios secundarios los cursó entre los años 1948 a 1953, justo la época en que “los esfuerzos reaccionarios por arrebatar al
pueblo las conquistas logradas en 1933, vino el golpe del 10 de marzo de 1952, que instauró la segunda dictadura de Batista”. (Le Riverend, 1972, p. 254). En la entrevista que diera a Ser escritor en Panamá (1999), lo afirma “en el internado me castigaban por leer con flash light bajo las sábanas…quiero señalar que en Cuba en donde cursé la secundaria, ya había televisión desde el año cincuenta”. (p. 39). Con esta información, partimos nuestro artículo el cual muestra características de la novela realista; aun cuando la escritora Rosa María Britton no es considerada escritora realista, en este se mostrará que por lo menos la novela Todas íbamos a ser reinas reúne todas las características del punto de vista literario, para fundamentarlo.
Características de la novela realista hispanoamericana
Para analizar esta novela, iremos desglosando cada rasgo partiendo de los enunciados de autores que hablan de la misma.
Según Liñán (2005), “una de las características de la novela realista Hispanoamérica es que los caracteres, las actitudes y las relaciones de los personajes están estrechamente ligados a las circunstancias históricas de la época. Sus condiciones políticas y sociales se hallan entretejidas en la acción de una forma tan real y exacta como en ninguna otra novela” (p.54). Los hechos históricos en los cuales se basan las actitudes y relaciones de los personajes se llevan a cabo en La Habana, Cuba; específicamente en un colegio católico donde la protagonista de origen panameño (Cristina), narra los eventos ocurridos dentro y fuera del mismo. Sus compañeras, todas ellas cubanas: Gloriela, Martha, Charito y Susana experimentan en el internado vivencias que las unen como amigas. El día de su graduación de duodécimo grado hacen un juramento: “Juremos ser amigas para siempre…lloramos la
pérdida de nuestros años de inocencia, con mucho miedo por el mundo que nos esperaba más allá de los muros de Nuestra Señora de Fátima”. (Britton, 1998, p. 130). Por otro lado, se evidencia las condiciones sociales de cada una: “¡Como me irrita esa manía que tiene Gloriela de reducir todo a pesos y posición social! Ella cree que nadie conoce su verdadera situación económica y se pasa la vida tratando de impresionarnos con los millones de la familia, que en realidad son de la abuela” (Britton, 1998, p. 117). La forma tan real con que se escabulle esa verdad hasta dar como resultado que Gloriela no es rica, sino que vive de la caridad de la abuela. Las clases sociales se ven bien definidas al marcar una línea muy delgada entre la clase baja y alta. Como prueba de que esta es otra característica del realismo, se puede añadir que “La novela realista se desarrollará en una ciudad provinciana…e intentará reflejar la vida contemporánea, los problemas, las costumbres y las apariencias de las clases medias y bajas (Realismo2004, p. 10). en cambio, Martha tiene una familia adinerada por parte de su madre: “Papa trabaja como un mulo de carga desde que llegó de España a los dieciséis años…Gracias a su tenacidad, veinte años después de haber llegado a Cuba como inmigrante pobre, hoy es rico” (Britton, 1998, p. 83).
Charito, por su parte viene de Matanzas en donde su familia es dueña de un ingenio (Britton 1998, p.77). En La Habana, había un sector con alto índice de trabajadores que trabajaban arduamente las zafras azucareras; así lo explica Abreu (1984) en su libro: “la demanda de empleo era más aguda en las zonas rurales, debido al carácter estacional de las zafras azucareras” (p.17)
Y finalmente Susana, la única de las cinco que no llegó a graduarse con sus compañeras por cometer un suicidio. “Colgaba del techo de la gruta en uno de los ganchos de donde guindaban lámparas votivas, a ahorcada con el cordón de su hábito” (Britton, 1998, p. 126).
Con respecto a la vida de Susana, “ella era producto de su temprana orfandad de madre y la indiferencia de un padre a quien nunca veía” (Britton, 1998, p.122).
Queda explícito que la interacción entre los personajes muestra condiciones sociales tales como el estatus social y el suicidio, así como también la narración real de cada una de ellas ilustrando circunstancias cotidianas de un pueblo.
En este mismo contexto acerca de los hechos históricos, se le adiciona, además, el orden cronológico, esto da a lugar otra característica del realismo. La trama posee una sucesión cronológica y causal de los acontecimientos. “Existen, es cierto, las visiones retrospectivas, pero estas operan como antecedentes del tiempo de la narración cronológica” (Liñán, 2005, p.35). A lo largo de la novela se muestra una sucesión de fechas en orden cronológico con la excepción del primer capítulo, el cual utiliza una figura retórica denominada flashback o escena retrospectiva para narrar el reencuentro de las cuatro chicas que quedaban de aquel internado. Primer capítulo Cristina 1989, luego en secuencia los demás años siguientes con el nombre de la protagonista principal y narradora omnisciente, Cristina 1949, 1950, 1951; e intercalar los demás personajes como Martha 1951; Cristina 1951-1953 nuevamente; después Charito 1953; de nuevo Cristina 1954, 1955; y así sucesivamente las demás chicas con el año especifico donde ocurrieron los hechos. Gloriela 1956; Cristina 56; Cristina 61; Martha 63; Charito 80; Todas 1989; y finaliza con el capítulo Cristina 1990-1993.
Además de las características anteriores ya señaladas, se añade una más. La misma tiene que tener como fundamento la verosimilitud. Así lo determina el texto Realismo (2004) “Partiendo del hecho que esta novela posee características realistas, se dice que un cuento o una novela es realista cuando provoca en el lector un efecto de “verosimilitud” ... Para lograr
este efecto, el escritor dispone de ciertos recursos. Entre los más usuales se cuentan La apropiación de géneros no ficcionales: textos autobiográficos… históricos. La referencia más o menos directa a acontecimientos efectivamente ocurridos (fechas… personajes históricos… lugares precisos (La Habana, Salvador) (p. 6). Para constatarlo en la novela Todas íbamos a ser reinas, se puede nombrar los siguientes eventos verídicos. Los acontecimientos reales en una fecha y lugar preciso desde donde se narra la trama, en este caso La Habana “Todos esos sucesos ocurrieron en La Habana, paraíso encantado, mucho, mucho antes de Fidel y la revolución que volteó la isla al revés” (Britton, 1998, p. 91). En realidad, aparte que fue un hecho certero que la revolución de encabezó Fidel Castro da origen en Cuba la cual sufre un revés para bien o para mal como lo afirma Le Riverend, (1972) en sus escritos “El creciente descontento popular, un grupo de jóvenes encabezados por Fidel Castro asalta el cuartel Mocada (Santiago de Cuba), el 26 de 1953, señalando el nuevo camino de la lucha armada” (p.255). También se tiene que incluir a esta característica que el autor “adopta, así, un discurso moralizante cuyo objeto de crítica lo constituyen, generalmente, los adversarios políticos y las costumbres de la clase a la que pertenecen ellos. (Liñán, 2005, p.34). Y, por otro lado, cabe destacar además que un evento certero fue la huida de Batista “el 31 de diciembre de 1958… dejando el poder abandonado” (Le Riverend, 1972, p.255). En la novela, la escritora narra lo siguiente: “El año nuevo del cincuenta y nueve nos despertó con la noticia de que Fidel Castro, que había desembarcado en Cuba…se las había arreglado para tumbar a Batista y hacerlo huir al destierro” (Britton, 1998, p.204). No cabe duda que hay varios eventos históricos que comprueban que los hechos narrados anteriormente en esta novela son verídicos. Para sintetizar hechos históricos sobre la novela realista, cabe destacar que la novela Todas íbamos a ser reinas se narró entre los años 1949 a 1993. Con esto asumimos que la autora consideró la corriente denominada novela realista
para la narración de esta obra. Así lo señala Gutiérrez en su texto: “La corriente dominante en la novela española de los años cincuenta es el realismo, dentro del cual vienen distinguiéndose dos modalidades: 1. Realismo objetivista…2. Realismo crítico o realismo social…El realismo crítico o social realismo, el autor se implica en el enunciado narrativo, animado por un imperativo ético de compromiso”. (Gutiérrez, 2013, p.246). En relación a hechos históricos, cabe mencionar los que acontecían en suelo panameño. Por una parte, está lo que Britton (1998) narra en la novela acerca de la invasión de Panamá: “Hasta llegar al desenlace fatal una mañana de diciembre, cuando amanecimos entre bombazos, fuegos y el rechinar de tanques por las calles de Panamá, la invasión esperada y no deseada” (p.297). Por otro lado, está la caída del general Noriega: “La caída aparatosa del General Manuel Antonio Noriega” (Britton, 1998, p.298). De esta manera lo explica NAC&POP (2006): “19 diciembre de 1989 comenzó el bombardeo estadounidense simultáneo a todos los objetivos militares en Panamá. Se daba inicio así a la invasión militar norteamericana en ese territorio” (p.46). Otro rasgo sobresaliente de la novela realista, según Liñán es que el narrador es omnisciente, tiene la capacidad de penetrar en todas las conciencias y conocer todos los sucesos (p.34). Además, Liñán señala que el narrador omnisciente juzga y califica con frecuencia, determinando el valor de las conductas de los personajes, se juzga empleando el juicio directo. Como primer ejemplo se puede citar lo que Britton narra acerca de la invasión de Panamá: “Ojalá que a los americanos se les ocurriera hacer lo mismo en Cuba para sacar a Fidel” (p.209). Y aun lo sigue haciendo cuando dice: “Batista, Franco, Fidel, Torrijos o un Noriega…esos dictadores que nos atormentaron tanto, no ameritarán más de diez líneas en los libros de historia (p.225).
Con respecto a los personajes, el caso de Gloriela es peculiar porque Britton (1998) penetra en la conciencia de esta para eludir una acción que solo esta conoce. “No me atrevo a confesarme con él, con el Padre Rande, porque enseguida entera a la Reve de mis pecados. Tendré que buscar a un cura que no me conozca” (p.75). Martha, por su parte dice: “A nadie en el colegio le conté lo sucedido, aunque hay muchas curiosas que indagan por qué estoy interna si vivo en La Habana, a unas cuantas cuadras de aquí (p.85). Otra vez Britton penetra en los pensamientos de sus personajes para hacer de la trama más interesante al lector quien conocerá a través de esta situaciones muy delicados como lo es el trauma causado a Martha por su hermano retrasado quien casi la viola, y por este acontecimiento, sus padres deciden internarla en el colegio religioso, en lugar de internar a su hermano a un sanatorio.También, Britton (1998) se adentra en la conciencia de Susana indicando que se confiesa día por medio y le cuenta absolutamente todo al Padre Rande (p.77). De esta manera, vemos como el poder del narrador omnisciente enriquece las circunstancias propias de cada personaje dándole un matiz más profundo y completo para llevar a cabo el desenlace de los mismos.
Una característica ineludible en la novela son sus personajes los cuales “constituyen tipos literarios que comprenden modelos de apariencia y comportamientos sociales localizados: el héroe, la heroína, el padre autoritario, el malvado, el amigo, la mujer desdichada, etcétera (Liñán, 2005, p. 35). En esta misma línea, podemos añadir que el personaje realista representa un ser paradigmático cuyo fin trágico constituye la lección social de la necesidad de una vida diferente (Liñán, 2005, p.41). Esta experiencia es representada por Gloriela cuando se muestra en el internado como la jefa del grupo de las cinco chicas “Gloriela Martínez Vallejos y sus amigas íntimas. Era ella el centro, el eje alrededor del cual giraban nuestras lealtades; se hacía lo que Gloriela disponía “(Britton, 1998, p. 24). Su belleza,
esplendor dejaba sin respiración a muchos y a otros con un sin sabor que no entendían su desbordante belleza a la perfección a sus ya cuarenta y seis años. En una reunión de amigos donde fueron sus amigas del internado, llega de último para hacer una entrada triunfal y dejarse ver bien por los demás invitados: “Su presencia se hizo sentir de inmediato. El bullicio se convirtió en murmullo…vestía a la última moda, minifalda de cuero gris, chaqueta tejida del mismo color, bordada en piedras de un verde brillante, igual que sus ojos…el pelo largo muy rizado, hábilmente teñido en dorados y negros, la cara tersa, demasiado joven, las largas piernas…sin una gota de grasa” (Britton, 1998, p. 21). Gloriela termina de forma trágica al final de la novela, abatida por cáncer que ningún centavo que heredó de sus ex esposos pudo curar. “El tumor de Gloriela resultó ser maligno y a pesar de todos los tratamientos no duró dos años” (Britton, 1998, p.298) Esto es un ejemplo preciso de un personaje denominado heroína, pero con un fin trágico que sirve para aleccionar una acción muy común en la sociedad y que sirve para aprender de las acciones de los otros y hacer un cambio en sus vidas.
Por otro lado, y no aislado a los personajes, según Liñán (2005) la novela realista se caracterizará por el drama de sus personajes, condenados, la mayor parte de las veces, por su origen social o por su propia naturaleza física” (p.35). Si tomamos en consideración la palabra “condenados”, se puede concluir que cada chica irónicamente termina de esta manera. A continuación, el final de ellas. Primero, Gloriela quien vive humillada ante la familia de su madre por vivir de la caridad de su abuela, busca refugio económico en sus cuatro matrimonios fallidos, cada uno le deja una gran cantidad de dinero el cual disfruta al máximo, sin embargo, no le ayuda a superar la enfermedad que padece y muere. Segundo, Marta quien fue siempre criticada por su obesidad “se ha pasado toda una vida adorando a
Gloriela” (Britton, 1998, p.303). Aunque la escritora no menciona que Marta era lesbiana, hace referencia que Marta estaba enamorada de Gloriela. “Martha aferrada al amor de su vida sin esperanza” (Britton, 1998, p.295). En efecto, cuando Gloriela enfermó, Marta estaba a su lado como amiga incondicional, inclusive, cuando Gloriela murió, ella custodió la urna de los restos mortales de la difunta (p.301). “Durante esos últimos días de su vida, Marta no se separó de ella ni un segundo” (Britton, 1998, p.301). De esta manera Marta vivió su condena, a un amor no correspondido. Tercero, Charito quien es la deportista. Aun cuando su primera condena se dio en el internado y haber sido expulsada por haberse involucrado con el profesor de educación física, la vida le dio la oportunidad de conocer a Phillippe, se casaron y tuvieron hijos. Sin embargo, se divorciaron y sus hijos se quedaron con el padre. “Quiso mucho a Phillippe…se separaron sin peleas, siguen siendo amigos y socios, los hijos escogieron a Europa y al padre” (Britton, 1998, p. 302-303). Cuarto, Susana, como se mencionó más adelante cometió suicidio. Y quinto, Cristina, la panameña “una traga libros. Ella todo lo sabe y siempre saca las mejores notas de la clase” (Britton, 1998, p.86). Aun cuando su inteligencia y sensatez la llevó lejos como profesional, en el amor no corrió la misma suerte. “El hastío nos venció, aunque él todavía arguye que fue mi dedicación al trabajo la que nos separó” (Britton, 1998, p. 303). Además, su condena la vivió, no solo por haber fracasado en el matrimonio, sino porque nunca tuvo hijos. “Ojalá hubiera podido, no hubo la oportunidad” (p.303). Al final se lamenta diciendo “mentiras; excusas para disimular esta soledad rellena de letras e invenciones que a muchos engaña” (Britton, 1998, p. 303). Y así termina cada una de las compañeras del internado de Nuestra Señora de Fátima, ya bien sea por su origen social o condición física, todas condenadas. Si traemos el verbo empleado en el título de la obra íbamos, se entiende que desde el principio el lector se hace la idea que su
final no será un cuento de hadas. Irónicamente, todas iban a ser reinas, pero las circunstancias la llevaron a la infelicidad.
Por último, pero no menos importante de todas las características de la novela realista el lenguaje cotidiano encontrado en la novela Todas íbamos a ser reinas. De acuerdo a Realismo, la novela realista refleja el habla común de las realidades circundantes. No aspira ser un lenguaje efímero, sino un lenguaje cotidiano lleno de dichos y expresiones coloquiales. (p.7). En efecto, a lo largo de toda la novela, Britton (1998) menciona varios dichos y expresiones propias de Cuba y Panamá para ilustrar e instruir al lector al respecto. Entre las que se destacan: “¡Así que la vieja bruja seguía vivita y coleando! (p.24); “! ¡Mal rayo lo parta en dos!” (p. 36); “¡Prohibido pegar el cuerpo y sacarle brillo a la hebilla, muchachos!” (p.92); “Cuando a nuestra cocinera se le monta Ochún, echa espuma por la boca” (p.94); “lo picúa que se veía Laura” (p. 98);” Sor Perico era la encargada del departamento…y no permitía ningún contacto directo con los pollos de Belén (p.106); “Hay que verla en la cocina, vuelta el diablo, asando, horneando” (p. 110); “La mitad de lo que dice es puro bluff” (p. 116); “Esto no es bayú, muchachos” (p.142);” A Gloriela no se la traga nadie, chica. Ella nació parada” (p. 198); “¡Que golpe de ala tienen, chica!” (p. 199); ¡No es como si fuésemos tortilleras o algo por el estilo” (p. 233)! Aun cuando, el significado de algunas frases y palabras son conocidas en la jerga panameña, estas fueron empleadas en la narración en forma de dialogo enriqueciendo la trama sin tecnicismos ni expresiones especializadas.
CONCLUSIONES
La escritora panameña Rosa María Britton deja un legado histórico con la novela Todas íbamos a ser reinas ya que en la misma nos difunde sus vivencias, punto de vista, creatividad
y su versatilidad al momento de adaptar el lugar donde se encuentra para describirlo y llevarlo de manera vivaz y a la vez realista al lector permitiendo que este discierna los pasajes de La Habana, Cuba a través de sus personajes.
Rosa María Britton no es considerada como escritora realista, sin embargo, esta novela contiene todos los elementos que la convierten no solo en Novela realista, sino también Realista-Hispanoamericana, porque dentro de los tipos de novela que existen como es el caso del Realismo está basado en hechos que pasaron en Latinoamérica, en este caso en los pueblos de Cuba y Panamá y está escrita en el idioma español con una jerga cotidiana, repleta de dichos y expresiones coloquiales de dichos lugares . Además, esta novela Todas íbamos a ser reinas fue escrita después de la segunda mitad del siglo XIX que la hace aún más hispanoamericana.
La novela Todas íbamos a ser reinas muestra hechos verosímiles con fechas exactas de ambos países. Por un lado, se muestra la revolución de Fidel Castro y por el otro la invasión a Panamá que incluye la captura del General Manuel Antonio Noriega. Estos sucesos son narrados por un narrador omnisciente (Cristina) quien, además, de narrarlo como un diario, también juzga, a través de los personajes, a los dictadores Batista, Fidel, Torrijos y Noriega mostrando su decepción e inconformidad por consecuencias que cada uno acarrea en su debido momento; primero porque hacen que las cuatro amigas emigren a otros países y segundo porque la narradora lamenta que ya estos pueblos no serán los mismos.
Aun cuando en la NOTA DE LA AUTORA Britton (1998) afirma que “los sucesos históricos descritos en esta novela son de conocimiento público y hacen parte de la historia reciente de Cuba, los protagonistas de la novela son una mezcla de realidades y fantasías y cualquier
semejanza con personajes vivos o muertos es quizás, coincidencia” (p.7), se presume que sus experiencias como estudiante de secundaria en un colegio cubano le dio rienda suelta a su imaginación donde se mezcla fantasía y realidad, haciendo esta obra una de las más importantes de la escritora Rosa María Britton.
Referencias
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Jaramillo, E. Ed. (1999). Ser escritor en Panamá. Panamá: Fundación Cultural Signos, Panamá.
Le Riverend, J. (1972). Historia: Economía de Cuba. Barcelona: Ediciones Ariel.
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Torreira, B. (2000).Operación Peter pan. Marrawi.

