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Pueblos expoliados culturalmente: el jesuita Oscar Dreidemie y la Colección arqueológica de la Universidad del Salvador proveniente de Medanitos y otros pueblos de Catamarca (Argentina)
Norma Ratto; Valeria Palamarczuk
Norma Ratto; Valeria Palamarczuk
Pueblos expoliados culturalmente: el jesuita Oscar Dreidemie y la Colección arqueológica de la Universidad del Salvador proveniente de Medanitos y otros pueblos de Catamarca (Argentina)
Old Culturally plundered folks: the jesuit Oscar Dreidemie and the archaeological collections of the University of Salvador from Medanitos and other towns of Catamarca (Argentina)
Povos saqueados culturalmente: o jesuíta Oscar Dreidemie e a coleção arqueológica da Universidad del Salvador proveniente de Medanitos e outros povoados de Catamarca (Argentina)
Revista del Museo de La Plata, vol. 5, núm. 1, 2020
Universidad Nacional de La Plata
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Resumen: El jesuita Oscar Dreidemie Alonso (1903-1969) realizó varias campañas arqueológicas en el pueblo de Medanitos y alrededores (departamento Tinogasta, Catamarca) entre los años 1949 y 1952, en ellas se abocó a la excavación de contextos funerarios y a la conformación de una colección de objetos arqueológicos. Todos los materiales fueron transportados fuera de Catamarca. Asimismo, existen indicios de que sus viajes de exploración en el Noroeste argentino llegaron hasta la frontera con Bolivia, muy posiblemente siguiendo el recorrido de la Ruta Nacional Nº 40 y realizando acopio de objetos para su colección. Actualmente, una parte está depositada en el Museo Jesuítico Nacional de Jesús María, donde Dreidemie fue director (1946-1969); mientras que otra se encontraba perdida, dado que el jesuita la trasladó a una institución que no existe desde hace décadas, como es el laboratorio arqueológico anexo al Observatorio de Física Cósmica de San Miguel, Buenos Aires, donde se desempeñaba como Jefe de Publicaciones (1948-1957). Luego de intensas y diversas gestiones se logró ubicar a la colección perdida, actualmente depositada en el Campus Nuestra Señora del Pilar de la Universidad del Salvador, Pilar, Buenos Aires, junto con otros materiales de las Expediciones Arqueológicas del Instituto de Arqueología (USAL), cuyo paradero también se desconocía. En este trabajo damos cuenta del derrotero de la colección Dreidemie hasta llegar a la USAL, de las características de los materiales, del aporte que realizan a los proyectos de investigación (Proyecto Arqueológico Chaschuil-Abaucán y Proyecto Arqueológico Yocavil) y de las consecuencias de la expoliación de elementos identitarios en la elaboración de la historia de los pueblos.

Palabras clave: Intervenciones asistemáticas, Instituciones, Pobladores locales, Noroeste argentino.

Abstract: The jesuit Oscar Dreidemie and the archaeological collections of the University of Salvador from Medanitos and other towns of Catamarca (Argentina). The Jesuit Oscar Dreidemie Alonso (1903-1969) carried out several archaeological campaigns in the town of Medanitos and surrounding areas (departament of Tinogasta, Catamarca) between 1949 and 1952, in which he devoted himself to the excavation of funerary contexts and the creation of a collection of archaeological objects. All the materials were transported out of Catamarca Province. There are also indications that his exploration trips in the Argentine Northwest reached the frontier with Bolivia, possibly following the course of National Route 40 while collecting archaeological objects. Currently, part of this collection is deposited in the National Jesuit Museum of Jesus Maria, where Dreidemie acted as director (1946-1969), while another part had been lost, as the Jesuit moved it to an institution that ceased to exist decades ago, namely the archaeological laboratory attached to the Observatory of Cosmic Physics in San Miguel, Buenos Aires, where he worked as Chief of Publications (1948-1957). After intense and diverse efforts, it was possible to locate the “lost” collection, currently deposited in the Campus Nuestra Señora del Pilar of Universidad del Salvador, Pilar, Buenos Aires, along with other materials from archaeological expeditions made by the Institute of Archeology (USAL), whose whereabouts were also unknown. Here we give an account of the path followed by the Dreidemie collection until arriving at USAL, the characteristics of its materials, the contribution they represent to research projects (Proyecto Arqueológico Chaschuil-Abaucán and Proyecto Arqueológico Yocavil) and the consequences that plundering elements of identity have for peoples elaboration of their history.

Keywords: Unsystematic interventions, Institutions, Local people, Northwestern Argentina.

Resumo: O jesuíta Oscar Dreidemie e a coleção arqueológica da Universidad del Salvador proveniente de Medanitos e outros povoados de Catamarca (Argentina). O jesuíta Oscar Dreidemie Alonso (1903-1969) realizou várias campanhas arqueológicas no povoado de Medanitos e arredores (departamento de Tinogasta, Catamarca) entre os anos de 1949 e 1952, nas quais se dedicou à escavação de contextos funerários e à conformação de uma coleção de objetos arqueológicos. Todos os materiais foram transportados para fora de Catamarca. Da mesma forma, há indícios de que suas viagens de exploração no noroeste argentino alcançaram a fronteira com a Bolívia, muito possivelmente seguindo o percurso da Rota Nacional nº 40 e coletando objetos para sua coleção. Atualmente, uma parte está depositada no Museo Jesuítico Nacional de Jesús María, onde Dreidemie foi diretor (1946-1969); enquanto outra se encontrava perdida, dado que o jesuíta a transferiu a uma instituição que não existe há décadas, como é o caso do laboratório arqueológico anexo ao Observatorio de Física Cósmica de San Miguel, Buenos Aires, onde atuou como Chefe de Publicações (1948-1957). Após intensos e diversos esforços, pôde-se localizar a coleção perdida, atualmente depositada no Campus Nuestra Señora del Pilar da Universidad del Salvador, Pilar, Buenos Aires, além de outros materiais das Expedições Arqueológicas do Instituto de Arqueologia (USAL), cujo paradeiro também era desconhecido. Neste trabalho, descrevemos o percurso da coleção Dreidemie até chegar à USAL, as características dos materiais, o aporte que realizam aos projetos de pesquisa (Projeto Arqueológico Chaschuil-Abaucán e Projeto Arqueológico Yocavil) e as consequências da usurpação de elementos de identidade na elaboração da história dos povos.

Palavras-chave: Intervenções não-sistemáticas, Instituições, Colonizadores locais, Noroeste argentino.

Carátula del artículo

Dossier

Pueblos expoliados culturalmente: el jesuita Oscar Dreidemie y la Colección arqueológica de la Universidad del Salvador proveniente de Medanitos y otros pueblos de Catamarca (Argentina)

Old Culturally plundered folks: the jesuit Oscar Dreidemie and the archaeological collections of the University of Salvador from Medanitos and other towns of Catamarca (Argentina)

Povos saqueados culturalmente: o jesuíta Oscar Dreidemie e a coleção arqueológica da Universidad del Salvador proveniente de Medanitos e outros povoados de Catamarca (Argentina)

Norma Ratto
Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, Argentina
Valeria Palamarczuk
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Argentina
Revista del Museo de La Plata
Universidad Nacional de La Plata, Argentina
ISSN: 2545-6377
Periodicidad: Semestral
vol. 5, núm. 1, 2020

Recepción: 04 Marzo 2019

Aprobación: 06 Enero 2020

Publicación: 01 Junio 2020


Introducción

A partir de la segunda mitad del siglo XIX se activó en el Noroeste argentino (NOA) la práctica de excavar los antiguos sepulcros indígenas, principalmente con el fin de obtener los objetos depositados como acompañamiento funerario, práctica que con el tiempo aumentaría en frecuencia y escala, de la mano del desarrollo del coleccionismo y la arqueología, y del auge de los gabinetes de antigüedades y museos. El acopio de materiales fue acompañado en la mayoría de los casos por su traslado fuera de la región originaria. Desde entonces, una parte del quehacer de los arqueólogos incluye el análisis de las antiguas colecciones recolectadas en cada zona de estudio, una tarea que representa un desafío debido a las inciertas y cambiantes historias institucionales y a la pérdida de información sobre trabajos de campo, catálogos y toda documentación sobre el origen, las intervenciones y los diferentes movimientos (intercambios, donaciones, ventas, etc.) de los objetos. Estos movimientos de materiales arqueológicos desde su lugar de obtención hacia destinos diversos, en general metropolitanos, se tradujeron a veces en una sensación de despojo por parte de las poblaciones locales. Sin embargo, estas percepciones de pérdida o expoliación han variado, y varían aún en relación con los lazos de identidad que se puedan sostener y reelaborar entre los habitantes de un área y los antiguos habitantes que produjeron y usaron tales objetos.

En este trabajo analizaremos la información que hemos obtenido hasta el momento de un caso particular: la conformación de la colección reunida por Oscar Dreidemie a mediados del siglo XX, y discutiremos las consecuencias particulares de esta práctica en la zona de Medanitos (dpto. Tinogasta, Catamarca), en donde se concentraron sus actividades extractivas.

Ya en la tesis doctoral de Sempé (1976) se hace mención y registro de los materiales arqueológicos que provienen del área de Medanitos y que están depositados en el Museo Jesuítico Nacional de Jesús María (MJNJM) en la provincia de Córdoba. Sin embargo, en un trabajo que el jesuita Oscar Dreidemie publicó en la Revista Mundo Atómico en su edición de 1951, donde relata los resultados de las intervenciones realizadas en cementerios de la localidad de Medanitos, dice: “El material obtenido se ha depositado, parte, en el Museo de Jesús María, parte en el laboratorio arqueológico anexo al Observatorio de Física Cósmica de San Miguel, donde se estudian en estos momentos” (Dreidemie 1951, p. 41). Es decir que Sempé (1976) había documentado parcialmente los materiales, pero la pregunta que surgía era dónde estaba la “otra parte” de la colección. Y con esta pregunta comenzó un largo recorrido que culminó en el año 2016, cuando se tuvo certeza del lugar de depósito actual de las piezas que completan la Colección Dreidemie, específicamente se encontraban en las instalaciones del Campus Nuestra Señora del Pilar de la Univeridad del Salvador (USAL) ubicado en la localidad de Pilar, provincia de Buenos Aires, sede en la cual, a partir del año 2003, se organiza el Museo de la Institución ‒MUSAL‒ (Fig. 1a)[1].


Figura 1.
a.Recorte de diario local de Pilar de fecha 10 de octubre de 2004 donde anuncia la próxima apertura del MUSAL; b, c y d. fotos de vasijas cerámicas expuestas en el MUSAL al momento de poder ingresar por primera vez a la institución, 13 de agosto de 2013, Fotos N. Ratto.

El derrotero de los materiales arqueológicos, de Medanitos (Catamarca) a Pilar (Buenos Aires), hace a la historia de la Colección Dreidemie, actualmente desmembrada, ya que una parte está en el MJNJM, Córdoba, y otra en el hoy cerrado MUSAL, Sala Profesor Juan Manuel Suetta, en Pilar, y curiosa y lamentablemente en su lugar de proveniencia, Medanitos, no hay absolutamente nada, ni museo, ni registro de la historia oral, con excepción de los datos aportados por la familia Paulón y por Don Nicasio Chayle, oriundos del lugar (como mencionaremos más adelante).

En los movimientos y traslados de la colección también fue un agente activo el Dr. Eduardo Casanova en calidad de director del Instituto de Arqueología de la USAL, institución que funcionó entre los años 1964 a 1979, y que patrocinó expediciones arqueológicas, principalmente en la provincia de Jujuy[2].

En este contexto, los objetivos del trabajo son: (a) reconstruir la historia de la Colección Dreidemie desde sus lugares de origen, Medanitos y otros pueblos, hasta los lugares de depósito actual (MJNJM y Campus-Pilar USAL); (b) presentar someramente las características y proveniencia de los materiales arqueológicos depositados en la USAL, donde las piezas de la Colección Dreidemie son ampliamente minoritarias con relación al acervo que contiene, y (c) discutir las consecuencias de la expoliación patrimonial en la historia de los pueblos de la región.

Dreidemie: su interés por las poblaciones prehispánicas y la formación de una colección
Quién fue Oscar Dreidemie

La biografía de O. Dreidemie Alonso (1903-1969) se conoce en gran parte por el obituario que realizó Furlong (1969) y también por la información biográfica que figura en la página web Capillas y Templos (s/f), extraida de una nota publicada en el diario cordobés “Los Principios” en el año 1970. Estas fuentes informan que O. Dreidemie fue Doctor en Filosofía y Teología, escritor, profesor de literatura española y americana, licenciado en estudios arqueológicos y discípulo del profesor Salvador Debenedetti. Esto último nos lleva a pensar que posiblemente cursó la materia Arqueología Americana con el profesor Debenedetti en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. No era un improvisado en el tema de las sociedades prehispánicas y se lo reconocía por su predilección por las “culturas primitivas” del NOA (calchaquíes y diaguitas). Tenemos certeza de que dictó conferencias organizadas por el Instituto de Arqueológia de la USAL junto con nombres relevantes de la arqueología argentina como Alberto Rex González, tal como figura en la Revista Antiquitas 1 del año 1965 en las páginas 14-15. Su ingreso a la Compañía de Jesús fue en el año 1918 y desde esos momentos desarrolló acciones destacadas en las provincias de Córdoba, Santa Fe y en la localidad de San Miguel, provincia de Buenos Aires. Entre sus actividades más relevantes figura que: (i) ejerció la docencia en los colegios del Salvador en Buenos Aires, de la Inmaculada Concepción en Santa Fe y en Córdoba; (ii) organizó el Museo Arqueológico del Norte en la provincia de Salta; (iii) fue director de la Academia Literaria del Plata; (iv) se desempeñó como jefe de publicaciones del Observatorio de Física Cósmica de San Miguel; (v) presidió la Dirección Nacional de Arqueología y fue delegado de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos para las provincias del Norte, Centro y Oeste; y (vi) fue fundador y director del Museo Jesuítico Nacional de Jesús María (Córdoba) hasta su muerte (1946-1969) y del museo de Sinsacate.

Furlong (1969) detalla que Dreidemie realizó excavaciones en páramos salteños, catamarqueños y riojanos, pero no entrega mayores detalles. De estos trabajos solo tenemos conocimiento, seguramente parcial, de sus intervenciones en la provincia de Catamarca a través de las publicaciones que realizó en una revista de divulgación científica de la década de 1950, como fue Mundo Atómico[3] (Dreidemie 1951, 1953). Este canal de comunicación debió facilitársele por su rol en el Observatorio de Física Cósmica de San Miguel. Ambos artículos, profusamente ilustrados con fotografías coloreadas, dibujos, mapas y croquis, evidencian su manejo de conceptos y metodologías corrientes en la arqueología argentina de la época.

El derrotero de una parte de la Colección Dreidemie: de Medanitos (Catamarca) a Pilar (Buenos Aires)

El jesuita Oscar Dreidemie Alonso realizó al menos siete campañas arqueológicas en el pueblo de Medanitos y alrededores (departamento Tinogasta, Catamarca) entre los años 1949 y 1952, pero resulta probable que sus intervenciones hayan sido más abarcativas; ya que en una carta dirigida a un poblador local, fechada en 1949, informa que sus viajes de exploración llegaron hasta la frontera con Bolivia, muy posiblemente siguiendo el recorrido de la RN40 (Ratto 2015). El jesuita informó del hallazgo de distintos tipos de tumbas en varios parajes de Medanitos, principalmente Los Nacimientos e Istataco, destacando la presencia de hipogeos, hornillos de piedra “troja”, cámara con techo de vigas de maderas y entierros en urna, de los cuales los tres primeros son los más abundantes. Diferentes clases de objetos (piezas cerámicas, sogas, tejidos, agujas, calabazas labradas, collares, minerales) acompañaban a los cuerpos. Las únicas referencias breves a los restos humanos las realizó cuando se recuperaron cráneos envueltos en tejidos dentro de urnas o ante la presencia de cuerpos decapitados (Dreidemie 1951, 1953; Ratto et al. 2016a).

Todos los materiales fueron transportados fuera de Catamarca. Una parte está depositada en el Museo Jesuítico Nacional de Jesús María, provincia de Córdoba, donde fue director hasta su muerte. De estos materiales se tenía conocimiento y registro dado que fueron relevados parcialmente por Sempé (1976) y, en su totalidad, por el equipo de investigación del proyecto Arqueológico Chaschuil-Abaucán (Basile 2011; Ratto y Basile 2013). En el marco de estos últimos relevamientos se tomaron muestras de piezas, con autorización de las autoridades del museo, que formaron parte del acompañamiento de entierros, específicamente sogas y cestería. Los fechados radiométricos remiten a que los materiales, y posiblemente los entierros, se ubican entre los siglos XIII-XIV, pero debemos tener presente que fueron realizados sobre artefactos conservados, por lo que los entierros podrían remitir también al siglo XV (Ratto 2013).

La otra parte de la colección había sido trasladada, probablemente entre los años 1949 y 1951, a una institución que no existe desde hace décadas, el laboratorio arqueológico anexo al Observatorio de Física Cósmica de San Miguel, provincia de Buenos Aires, donde Dreidemie se desempeñaba como Jefe de Publicaciones (1948-1957). Por el momento, desconocemos el criterio que primó para dividir la colección, pero podemos relacionarlo con que Dreidemie alternaba su residencia y actividades laborales entre ambos lugares. Este observatorio fue inaugurado en el año 1935 y era manejado por la Compañía de Jesús, pero en el año 1977 fue entregado a la Fuerza Aérea Argentina y allí comenzó a funcionar el Centro de Investigaciones de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (De León 2008; Ratto 2015).

A partir del año 2010 una de las autoras, en forma discontinuada, comenzó a rastrear dónde se encontraba y cuál había sido el destino de esa parte de la colección. El detalle de la búsqueda para conocer el paradero de esos objetos, que fue mayormente infructuosa, puede consultarse en Ratto (2015). Acá solo destacaremos que recién se tuvo acceso a la Sala de Arqueología Suetta del Campus Nuestra Señora del Pilar de la USAL, en Pilar, luego de mediar denuncia ante la Dirección Provincial de Patrimonio Cultural de la provincia de Buenos Aires, realizada por Norma Ratto a mediados del año 2013. En esa oportunidad se alertó sobre la sospecha de que en dicho predio podía encontrarse la “otra parte” de la Colección Dreidemie proveniente de las excavaciones realizadas en Medanitos (depto. Tinogasta, Catamarca). En agosto de 2013 fue posible ingresar a las instalaciones de guarda de las piezas, ex Museo de la Universidad del Salvador (MUSAL, Pilar), y se tuvo la certeza de que albergaba piezas del oeste tinogasteño, principalmente por la presencia de una urna tipo Abaucán (Fig. 1b). También se encontraban objetos de otras regiones del noroeste catamarqueño, Salta y Tucumán, principalemente el valle de Yocavil, Calchaquí y Lerma, dada la presencia de urnas San José y Santa María de distintos estilos y etapas (Nastri 2008; Palamarczuk et al. 2014) (Fig. 1c, segunda pieza, y d). La primera comparación somera de esa urna Abaucán con una de las urnas, ilustrada por Dreidemie (1953), evidenció que podía tratarse de la misma pieza. De ese modo surgía la primera pista concreta respecto de la ubicación de esta colección.

Desde ese primer acercamiento hasta el inicio de un relevamiento sistemático pasaron casi dos años. Recién en diciembre de 2016 se comenzó a realizar un inventario y registro fotográfico de los materiales depositados en la USAL-Pilar, que continua a la fecha. Esto se logró a través de la firma de un convenio entre el CONICET y la USAL, con participación directa de las autoras como investigadoras del Instituto de las Culturas (UBA-CONICET), y también se cuenta con la autorización emitida por la Dirección de Patrimonio Cultural de la provincia de Buenos Aires (Nota N°397, 13/10/2015).

La mayor sorpresa al inicio de los trabajos de relevamiento fue constatar que la parte de la Colección Dreidemie depositada era minoritaria en el contexto de la Colección USAL, que por registro ascendía a 5746 entradas de catálogo, incluidas piezas enteras y fragmentos de distintos materiales (cerámica, lítico, metal, malacológico) y restos bioarqueológicos.

De manera llamativa, ninguna autoridad del Campus Pilar tenía conocimiento sobre cómo se reunieron los abundantes materiales con los que cuenta el museo, ya que solo mencionaron los que fueron producto de las Expediciones Arqueológicas del Instituto de Arqueología (IA-USAL, 1964-1979), particularmente aquellas realizadas por Lidia Alfaro de Lanzone en sitios de la provincia de Jujuy. Sin embargo, los materiales de la Colección USAL tienen procedencias muy diversas, entre las que se destacan, además de Juyuy, las provincias de Córdoba, Santa Fe, Chubut, distintas regiones de Catamarca; y otras piezas extrarregionales, principalmente del área andina central.

Una vez que se comenzó a relevar la Colección USAL, mayormente descontextualizada por pérdida del inventario original[4], también se tuvo acceso al material documental digitalizado, disponible en la página web de la Biblioteca General USAL (bibliotecas.usal.edu.ar). La revisión de cartas e informes, junto con las publicaciones existentes, permitió realizar la siguiente línea de tiempo para reconstruir la trayectoria recorrida por parte de la Colección Dreidemie. A saber:

a) 1949-1953. Realización de un mínimo de 10 viajes de campo donde efectuó excavaciones asistemáticas en cementerios de Nacimientos, Istataco y El Horno (Medanitos) y también en otros parajes de la zona, como Agua del Médano, Laguna, Corral, Corral de Piedra, (Dreidemie 1951, 1953).

b) 1949-1951 (¿?). Traslado de piezas, posiblemente del MJNJM, al Laboratorio de Arqueología anexo al Observatorio de Física Cuántica de San Miguel (Buenos Aires) informado por Dreidemie (1951). También consta este dato en carta del jesuita fechada en 1949 (Ratto 2015).

c) 1964-1965. Traslado de la Colección desde el edificio de San Miguel al recientemente creado Instituto de Arqueología de la USAL. A modo de hipótesis consideramos que este trasaldo fue “compulsivo” o por lo menos no contó con el aval del jesuita. Esto surge de un cruce epistolar[5], mantenido entre el 28 de octubre y el 3 de noviembre 1965, entre Eduardo Casanova y el rector R.P. Eduardo Martínez Márquez, que da a entender sobre la existencia de un altercado entre Casanova y Dreidemie, en el que tuvo que mediar el rector y seguramente tambien el profesor Suetta[6]. Por Acta del 14-7-1965 se sabe que la “donación” no estaba oficializada, por lo que sostenemos que el conflicto se desencadenó porque primero se hizo la mudanza de la Colección, desde San Miguel hacia el Instituto de Arqueología, y luego se gestionó que Dreidemie la donara. Esta situación posiblemente generó la dura queja y denuncia de Dreidemie hacia Casanova, de la que solo se tiene parte de la documentación epistolar.

d) 1966, octubre. Concluyen las nuevas instalaciones del Instituto de Arqueología (USAL), ubicado en el entrepiso que usufructuaba la Facultad de Historia y Letras entre la Secretaria General y la Biblioteca (Fig. 2). Es interesante que en esa foto pueden identificarse piezas que hemos relevado y que actualmente están en Pilar.

e) 1976-2002. Varias mudanzas de la Colección en distintas dependencias de la USAL, luego del cierre del Instituto de Arqueología.

f) 2002. Traslado de la colección al Campus de Pilar-USAL.


Figura 2.
Materiales depositados en el Instituto de Arqueología cuando funcionada en la calle Riobamba (Antiquitas III 1966, pp.14)

Se reconocen piezas que podrían provenir de la provincia de Catamarca y que actualmenete están depositadas en USAL-Pilar

Los materiales arqueológicos de la colección USAL: la colección Dreidemie y mucho más

Tal como se dijo anteriormente, en el Campus de Nuestra Señora del Pilar de la USAL se encuentran depositados materiales arqueológicos provenientes de distintas provincias del centro, noroeste, patagonia y también extrarregionales. Gracias al relevamiento realizado hasta ahora podemos afirmar que la mayor parte de la colección no cuenta con proveniencia debido al extravío del inventario original, que databa seguramente de la década de 1960-1970, dado que el existente fue realizado en el año 2003, sin ningún tipo de orden, ni criterio. Tampoco se hallaron las libretas de campo, por lo que solo pudieron ser contextualizados los materiales que fueron reportados en publicaciones por su número de inventario, como por ejemplo piezas provenientes del Pucara de Rodero (Alfaro de Lanzone 1968) o que tienen carteles/rótulos adjuntos a las piezas o restos esqueletales.

Este confuso panorama inicial, percibido al poco tiempo de comenzado el relevamiento de la colección, se fue complejizando a través de los dos años de trabajo efectuado. Por lo tanto, a diciembre de 2018, fecha del último informe, la situación era la siguiente (se recuerda que la tarea de relevamiento no ha finalizado):

a) De acuerdo al inventario del año 2003 la colección cuenta con 5746 ingresos de catálogo entre piezas enteras, parcialmente enteras y lotes de fragmentos, de los cuales hemos relevado 3719 entradas de catálogo.[7] Estos registros corresponden a un total de 5960 artefactos y otros restos, que se componen de 2064 piezas enteras o parcialmente enteras; 3815 fragmentos y 81 lotes, de distintas materias primas, incluidas las muestras bioarqueológicas. Se observa que un altísimo porcentaje no cuenta con proveniencia certera del sitio intervenido por falta de rótulo y/o información de algún otro tipo contextual. Sin embargo, por sus características de diseño y materia prima, en un 45% de las piezas relevadas (n=5960) fue posible asignar una adscripción geográfica a nivel de provincia y/o región.

b) Los materiales que por sus características tecno-morfo-decorativas provienen del extranjero, principalmente Perú, Bolivia, Chile y Amazonia, no superan el 3% de la muestra. Posiblemente su presencia se enmarca en la política de intercambios llevada a cabo por Casanova en momentos de la creación del Instituto de Arqueología de la USAL; como así también, debido a la participación de algunos de sus miembros en excavaciones de sitios extranjeros, especialmente en diversos sitios de la costa sur del Perú (Alfaro de Lanzone 1971; Alfaro & Gentile 1975). También se registraron materiales líticos de Tulán (Chile), cuya presencia en esta colección deberá indagarse.

c) De las provincias del NOA se observaron al momento 2471 piezas de diversas materias primas, donde predominan aquellas adscribibles a la provincia de Jujuy (n=2149) producto de las distintas expediciones arqueológicas llevadas a cabo por los investigadores del Instituto en las décadas de 1960 y 1970, principalmente E. Casanova, J.M. Suetta y L.C. Alfaro de Lanzone. Los sitios arqueológicos reportados corresponden a distintas áreas de la puna jujeña y de la quebrada de Humahuaca: Doncellas, Pucará de Rinconada, Queta, Pucará de Rodero, Cueva del Hechicero, Cueva Castilla, Mesada Blanca, Vilama y Pueblo Viejo de Coctaca. La mayoría de los materiales no cuentan con rótulo que lo asigna a un sitio específico, por lo que en muchos casos hubo que cruzar información para otorgarle una proveniencia definida. Estos materiales corresponden mayormente al Período de Desarrollos Regionales e Inca (ca. 1000-1500 años d.C.). Luego le sigue Catamarca (n=311). Se considera que los materiales provienen de una expedición del Instituto de Arqueología-USAL realizada en la zona del Norte Chico de Belén y de la Colección Dreidemie, si bien son muy pocos los casos que contienen un rótulo que identifica los lugares intervenidos por el jesuita, por ejemplo, Los Hornos, Istataco, Nacimientos. Otras provincias del NOA tienen una presencia minoritaria en la colección. En algunos casos se trata de objetos cuyos estilos circularon en el pasado prehispánico por ámbitos que corresponden a más de una provincia actual. Los materiales arqueológicos se adscriben mayormente a momentos de las sociedades productivas, tanto del primer como del segundo milenio de la era. Algunas de las muestras bioarqueológicas relevadas provienen de sitios de la provincia de Jujuy, particularmente Pucará de Rinconada.

d) De la región pampeana se destaca la provincia de Córdoba (n=501) y se considera que los materiales, mayormente líticos, óseos y bioarqueológicos, son parte de la colección Jorge Magnin, quien la recuperó de la zona del dique San Roque (Paradero San Roque), antes de que las tierras fueran inundadas por la represa. La mayoría de estas piezas presenta una etiqueta adherida con una caligrafía que es igual a la observada en piezas publicadas por Serrano (1945) en el libro Los Comechingones, donde el autor manifiesta que trabajó con los materiales de la colección Magnin. Además, hemos realizado pesquisas que dan cuenta de que Magnin le donó su colección a Dreidemie. Una parte se encuentra en el MJNJM (Córdoba) y otra, en la USAL. Se desconoce cómo ha llegado la colección a formar parte del acervo de esta última institución, pero se considera que Dreidemie también tuvo que ver con el traslado de los materiales de Córdoba a Buenos Aires, posiblemente cuando la Compañía se desprendió de la finca Casa o Quinta del Niño Dios que tenía en Carlos Paz. El resto de las provincias de la región, Santa Fe y Buenos Aires, tiene presencia minoritaria en la colección. Se destacan algunas piezas que posiblemente provengan del sitio Arroyo de Leyes, provincia de Santa Fe, y otras de Buenos Aires provenientes del sitio Paradero Querandí.

e) Patagonia está representada por los materiales que provienen de Chubut, de acuerdo con la etiqueta adherida que tienen las piezas, cuya letra es igual a las reportadas por Serrano (1945) y mencionadas en el punto anterior. Por lo tanto, se considera que también es parte de la colección de Jorge Magnin. No se ha podido determinar de qué zona de Chubut provienen los materiales, a pesar de que se han realizado consultas con investigadores que trabajan en la región. Por el tipo de material, principalmente puntas de proyectil de materias primas silíceas (sílices coloreados) es muy probable que provengan de un picadero. Estos materiales se relacionan, en su mayoría, con el momento del desarrollo de sociedades cazadoras-recolectoras.

f) De la región de NEA, específicamente la provincia de Chaco, proviene sólo una pieza arqueológica, mientras que otras son posiblemente etnográficas.

Una de las preguntas que surge luego del racconto realizado, es por qué tenemos la certeza de que en el Campus de Pilar-USAL se encuentra “parte” de la Colección Dreidemie. Afortunadamente la confirmación proviene de la comparación entre piezas cerámicas y textiles publicadas por el jesuita (Dreidemie 1951, 1953) y materiales depositados en el Campus (Fig. 3).


Figura 3.
Arriba: Piezas cerámicas y textiles provenientes de Medanitos publicadas por Dreidemie (1951, 1953)

Abajo: iguales materiales actualmente depositados en el Campus Pilar-USAL.

Por lo tanto, tenemos la seguridad de que se han localizado piezas de la parte de la Colección Dreidemie “extraviada” proveniente del valle de Abaucán y posiblemente de los valles de Yocavil, Calchaquí y Lerma. La presencia de estilos alfareros típicos de esos valles refuerza la idea de su acción en la zona (excavación o adquisiciones), además de la mención de que en un viaje llegó hasta Bolivia posiblemente por la RN40, tal como hace constar Dreidemie en su carta de 1949 (Ratto 2015).

Discusión: consecuencias de la expoliación en la preservación del patrimonio arqueológico en la región de Fiambalá

Cada región tiene su historia y la de Fiambalá no es la excepción, pero una particularidad es la baja relevancia que tuvo esta zona en la conformación de la arqueología del Noroeste argentino (Ratto & Boixadós 2012; Ratto 2013). A diferencia de los valles orientales, visitados por las largas expediciones que realizaron los pioneros de los siglos XIX y comienzos del XX, se conocen sólo cortas excursiones de Lafone Quevedo (1892), Lange (1892), Uhle en 1893 (Ratto 2015) y Weiser (1921-1926) por distintos sectores del valle mesotérmico de Fiambalá, principalmente en las áreas de La Troya y Medanitos. Luego, se sucedieron las intervenciones asistemáticas realizadas por clérigos en la década de 1920 a 1950, que devastaron gran parte de los contextos funerarios, dando como resultado la pérdida de asociaciones y/o la conformación de colecciones depositadas en museos extrarregionales, muy distantes del lugar de recuperación de las piezas, como el Museo Jesuítico Nacional de Jesús María (provincia de Córdoba) y el Museo Arqueológico Regional Incahuasi (provincia de La Rioja) (Alanis 1947; Dreidemie 1951, 1953; Gómez 1953). Otras intervenciones de clérigos quedaron plasmadas en la memoria local, como por ejemplo la del cura Luis Arch de la Parroquia de Fiambalá en la década de 1960, sin que tengamos conocimiento del destino de las piezas sustraídas. Recién en la década de 1970 comenzaron los trabajos arqueológicos sistemáticos de Sempé (1976), interrumpidos por el golpe de estado cívico militar de 1976. A partir de la década del 2000 los integrantes del Proyecto Arqueológico Chaschuil-Abaucán (PAChA) iniciaron sus investigaciones con metas y visiones del desarrollo de diversas líneas, junto con actividades de vinculación tecnológica y social con la población local.

¿Cómo afectan a las poblaciones locales las prácticas extractivas de la materialidad de su historia que fueran desarrolladas en forma casi contínua desde fines del siglo XIX hasta mediados del siglo XX (Dreidemie y otros clérigos)? Al respecto, las conductas y la relación de los lugareños, por lo general auto percibidos como poblaciones criollas, con “las cosas de los antiguos” son diversas y recorren un amplio espectro que va desde la recolección asistemática de materiales hasta la indiferencia absoluta.

a) El resguardo de los objetos y de la historia: Conformación de colecciones particulares, archivos privados documentales y memoria oral

  • Los pobladores locales realizan distintas acciones para proteger la historia local, para que “no se vaya la historia”. En el marco del PAChA hemos relevado varias colecciones privadas (Ratto et al. 2016b y c), siguiendo la normativa en vigencia, algunas de las cuales se exhiben en un museo privado que es visitado por turistas (Fig. 4a y b). Aunque la recolección y/o excavación fue asistemática, se tiene la ventaja de contar con la memoria de los pobladores para rearmar contextos e identificar los lugares de recolección de los materiales, o aquellos intervenidos por excavaciones (Basile & Ratto 2016;Ratto et al. 2016b y c). Esa historia oral es también la que nos permitió identificar el lugar preciso donde Dreidemie realizó las excavaciones arqueológicias de casi 40 tumbas (Dreidemie 1951, 1953). Fue fundamental el relato de Don Nicasio Chayle, cuyo padre fue ayudante del cura jesuita (Fig. 4c). El lugareño identificó a muchos de los pobladores que figuran en las fotos publicadas por Dreidemie (1951, 1953) y que se desempeñaron como ayudantes en el campo (Fig. 4d). Esto es una prueba más de que se “entregaba” el testimonio del pasado sin oponer resistencia, y no siempre había un pago de por medio, tal como da cuenta la carta que Dreidemie le escribe en 1949 a la familia de Eliseo Paulón, oriundo de Medanitos, donde le agradece toda su colaboración, la información suministrada, y la logística facilitada para que trasladara las piezas arqueológicas al Museo de Córdoba (Ratto 2015).


Figura 4.
a. proceso de relevamiento de la Colección Pereira, Saujil, por parte del equipo del PAChA y b. vitrinas de exposición de piezas cerámicas en el museo privado visitado por turistas. c. Lugar indicado por el poblador Nicasio Chayle donde el jesuita Dreidemie realizó excavaciones (finca Istataco, Los Nacimientos, Medanitos) y d. el poblador Nicasio Chayle reconoce a su padre, Custalio Chayle, en una de las fotografías publicadas en Dreidemie (1953), de cuando trabajó como ayudante para el jesuita.

b) Regalo de piezas y visión rupturista de la historia de la tierra que habitan

  • Las entrevistas con los pobladores longevos, como don Ñato Pereira, informan que era común y habitual regalar las piezas que encontraban trabajando las fincas, o haciendo excavaciones para fundar una casa. Relata la recuperación de entierros completos y que las piezas se solían regalar, pero no recuerda qué “hicieron con los huesos”. Una posibilidad es que se les diera sepultura en la parte del cementerio del pueblo donde se entierran a suicidas y niños no bautizados (campo no santo). El regalo de los objetos arqueológicos se puede relacionar en muchos casos a una visión de la historia regional que plantea una discontinuidad histórica entre los habitantes actuales y las antiguas poblaciones que los producían. Asimismo, la valoración de estos objetos arqueológicos entregados como dones a amigos o parientes escapa a la lógica académica e institucional que los concibe como objetos del patrimonio cultural.

c) Vandalismo de sitios arqueológicos (tumbas) y venta de piezas

  • El saqueo de tumbas y la posterior venta de piezas arqueológicas fue detectado y denunciado a la Autoridad de Aplicación de la provincia de Catamarca. La pobreza contribuye a que esta situación se reproduzca, dado que algunos pobladores venden por la necesidad de hacerse de dinero o de mercadería. Generalmente las personas que compran se aprovechan de esa asimetría. Un caso emblemático fue la venta de una pieza con características peculiares que permiten su identificación, publicada en la tapa del diario Ancasti ‒12 de febrero 2007‒ que, según un poblador local, como consta en la denuncia realizada a la Dirección de Antropología en fecha 13 de febrero de 2007, fue vendida al padre del ingeniero que estaba construyendo en esos momentos la Escuela Polimodal. Esta persona sería el Ingeniero Luis Canclini, oriundo de San Fernando del Valle de Catamarca, quien fuera estudiante de la Licenciatura de Arqueología en la Escuela de Arqueología (UNCa) (Fig. 5a y b). Ante el reclamo de la autoridad de aplicación el profesional alegó que tenía una pieza similar en su colección, pero no era igual. Otro caso reciente es la venta de una pieza muy grande, una urna Abaucán, por parte de un poblador rural de Medanitos. Movilizar esta clase de vasija requiere una logística determinada dado su gran tamaño. De acuerdo con la información suministrada por el poblador, la urna y el ajuar asociado fueron llevados al puesto, donde estuvo bastante tiempo antes de su “venta”, ya que pudimos fotografiar las piezas en noviembre del año 2014. Por su parte, el contenido esqueletal fue retirado de la urna y dejado in situ, el entierro correspondía a un individuo adulto en urna. Como el poblador identificó el lugar de hallazgo se procedió a realizar una re-excavación para recuperar los restos y someterlos a estudios bioarqueológicos e isotópicos, que están en proceso. Curiosamente, el poblador dejó en el lugar una ofrenda, consistente en una bolsa de coca, como compensación por las piezas extraidas y dijo “… sino no me dejan dormir …” (Fig. 5c y d).


Figura 5.
a. Pieza de estilo Belén negro sobre rojo, con rostro de felino moteado y b. tapa del diario La Unión, Catamarca, de 12 febrero del año 2007 donde se informa sobre la venta de la pieza. c. Urna Abaucán que contenía un entierro de adulto y d. lugar donde el poblador local excavó en el desierto y recuperó la urna y otros acompañamientos, y dejó los restos esqueletales in situ, los que luego fueron recuperados por el PACh-A para estudios bioarqueológicos.

d) Objetivación del pasado, sus constructores y de la condición humana

  • Solo el hecho de vender piezas que son parte de la historia del territorio lleva a la desvalorización de la historia, acciones que están en sintonía con la noción de que ésta comienza recién en 1492 con la conquista del territorio americano o quizás también con la ausencia de reflexión en relación al pasado. Sin embargo, esa indiferencia llega también a los restos esqueletales recuperados en esas tumbas, que en ocasiones se traduce en una objetivación de las personas, despojadas de toda condición humana. Al respecto, en la casa de un poblador del pueblo de Saujil se encuentran, dentro de cajones, los restos óseos blancos y meteorizados, recuperados en la excavación de tumbas en cámara circular, según sus referencias, halladas en el fondo de su predio sobre el piedemonte de las lomadas del pueblo. Las piezas, que por sus características corresponderían al estilo Belén, fueron vendidas en la década de 1960, los restos óseos asociados se encuentran dentro de esos cajones, depositados junto con otros enseres no necesarios, basura.

    Las diversas relaciones de los pobladores con los productos sociales del pasado y con los restos esqueletales de sus portadores, no debe ser una conducta exclusiva de la región de Fiambalá. Pero consideramos que la expoliación de esa historia, representada por la sustracción y traslado de los objetos fuera de la región, sostenida durante décadas, ha contribuido a que las acciones de vandalismo, venta e indiferencia que continúan en la actualidad se acentúen. Planteamos también que el hecho de que hayan sido representantes de la iglesia quienes llevaron a cabo en un pasado reciente estas actividades de expoliación ha tenido un peso simbólico importante en este proceso de enajenación entre pobladores actuales respecto de los habitantes prehispánicos del territorio.

    Estas apreciaciones acerca de una objetivación de los resos materiales y humanos de los antiguos habitantes, sin dudas heterogéneas y dinámicas, no responden a un estudio sistemático y representativo de todos los habitantes de estos pueblos, no obstante la repetitividad de estas diferentes visiones son elocuentes para mostrar las distintas formas de vincularse con el pasado, que van desde la objetivación y el extrañamiento hasta considerar que los objetos antiguos son parte de la historia del territorio que deben preservarse en el lugar.

Conclusiones

Recién en el 2013 se confirmó que en el Campus de Pilar de la USAL se encontraba la parte de la colección Dreidemie trasladada de Catamarca al Observatorio de Física Cuántica de San Miguel entre los años 1949-1952. Luego fueron necesarias arduas gestiones para poder relevar la colección, mediando denuncia a Patrimonio de la Provincia de Buenos Aires y posterior firma de convenio interinstitucional (CONICET-USAL).

Nos encontramos con la imposibilidad de rearmar contextos y de determinar la procedencia de gran parte de la Colección USAL, debido, principalmente, a la pérdida del registro documental y del inventario original, seguramente realizado en la época de funcionamiento del Instituto de Arqueología-USAL (1964-1979). Tampoco están disponibles las libretas de campo de las varias expediciones realizadas por los integrantes de la institución, con excepción de los informes de campaña, muy generales, publicados en la revista Antiquitas que funcionó como órgano de difusión institucional. Se recuerda que el inventario con el que actualmente cuenta la USAL fue confeccionado en el año 2003 sin ningún tipo de criterio en cuanto a la clasificación de los materiales.

Otro aspecto a destacar es que la riqueza y diversidad de la Colección USAL excede ampliamente la búsqueda inicial, ya que la Colección Dreidemie es una parte minoritaria; por ejemplo, dentro del acervo de la institución están, muchas veces sin analizar, los materiales provenientes de la puna jujeña de los que se desconocía el destino a pesar de intensas búsquedas realizadas por investigadores que trabajan actualmente en esa región. Por lo tanto, es indudable el valor histórico y científico que tiene la Colección USAL para los proyectos de investigación en curso en la provincia de Jujuy, por lo que se tendrán que arbitrar los medios para que toda esta información esté disponible en formato digital.

El paso del jesuita por las tierras del norte de Fiambalá, Medanitos, ha quedado asentado en el registro documental de la familia de la intendenta Roxana Paulón, y por ella tuvimos acceso a la carta de Dreidemie, fechada en 1949, y al archivo fotográfico donde están, en blanco y negro, las fotos publicadas por Dreidemie (1953)(Ratto 2015). El poblador Nicasio Chayle nos informó que su padre le hablaba del jesuita y lo llevaba a los lugares que había excavado en la Finca Istataco, y también pudo identificar a pobladores viendo las fotos de las publicaciones del cura (Dreidemie 1951, 1953). Gracias a su testimonio pudimos identificar los lugares intervenidos, en el medio del desierto, 70 años atrás.

Este y otros derroteros por los que han pasado las colecciones provenientes de tierras catamarqueñas son, por lo general, ignorados por los pobladores. La mayor parte desconoce estas historias y relatos, con excepción del pequeño grupo de entusiastas que asisten a las charlas y capacitaciones que realizamos en el marco de actividades de vinculación, lo que no favorece a la protección del patrimonio arqueológico, ya que solo se protege lo que se valora.

Material suplementario
Agradecimientos

A Liliana Rega, Carolina Nastri y Romina De Lorenzo de la Biblioteca de la USAL por todo el apoyo recibido a lo largo de estos años. Al Mgter. Sergio Alvarez por facilitarnos una fotocopia de la tapa del diario Unión de la Fig. 5. A los investigadores, nacionales y extranjeros, que hemos consultado y nos han dado “pistas” que aportaron a la contextualización, con mayor o menor precisión, de los materiales relevados; entre ellos Ana M. Aguerre, Carlos Angiorama, Isabel Cartajena, Carlos Ceruti, Margarita Gentile, Sebastián Pastor, Clara Rivolta y Myriam Tarragó. Los gastos que demanda el relevamiento de esta colección son financiados por las autoras. Este es un aporte para el proyecto PUE-2017-22920170100002CO01.

Referencias
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Notas
Notas
[1] La Universidad de El Salvador estuvo bajo manejo de la orden de los jesuitas hasta el año 1975, cuando pasa a ser regida por laicos.
[2] La historia del Instituto de Arqueología puede consultarse en la página web de la Biblioteca Central de la USAL (https://archivohistorico.usal.edu.ar/index.php/instituto-de-arqueolog), llamada Memento.
[3] Mundo Atómico se editó entre los años 1950 y 1955, un total de 23 ejemplares, y fue considerada como una revista estratégica para la divulgación científica del gobierno peronista (Hurtado & Feld 2010).
[4] El inventario actualmente disponible en la Sala Suetta del Campus USAL-Pilar (ex MUSAL), también digitalizado, fue confeccionado en el año 2003. Para elaborarlo se asignó una nueva numeración correlativa a cada pieza o lote de objetos. En total consta de 5746 entradas de catálogo, no obstante, la cifra de objetos es superior, ya que muchas de las entradas corresponden a lotes de objetos y además existe abundantes materiales que no fueron ingresados. Este catálogo unifica diversas colecciones, de las cuales no se han conservado otros catálogos originales. Muchos de los objetos poseen varios números, lo cual indica sucesivas catalogaciones y, posiblemente, movimientos de estos.
[5] Inventarios N° 1A34, 1A35 y 1A36. Disponible en https://archivohistorico.usal.edu.ar/index.php/informationobject/ browse?showAdvanced=1&sort=relevance&sq0=Dreidemie&topLod=0&rangeType=inclusive&onlyMedia=1
[6] Juan Manuel Suetta fue vicedirector del Instituto de Arqueología de USAL desde su fundación, hasta 1970, año en que asume la dirección tras la renuncia de Casanova, hasta 1975, año de su fallecimiento.
[7] Vale aclarar que se han individualizado objetos fuera de catálogo, pero el panorama completo se tendrá recién cuando se termine el relevamiento de la colección.

Figura 1.
a.Recorte de diario local de Pilar de fecha 10 de octubre de 2004 donde anuncia la próxima apertura del MUSAL; b, c y d. fotos de vasijas cerámicas expuestas en el MUSAL al momento de poder ingresar por primera vez a la institución, 13 de agosto de 2013, Fotos N. Ratto.

Figura 2.
Materiales depositados en el Instituto de Arqueología cuando funcionada en la calle Riobamba (Antiquitas III 1966, pp.14)

Se reconocen piezas que podrían provenir de la provincia de Catamarca y que actualmenete están depositadas en USAL-Pilar


Figura 3.
Arriba: Piezas cerámicas y textiles provenientes de Medanitos publicadas por Dreidemie (1951, 1953)

Abajo: iguales materiales actualmente depositados en el Campus Pilar-USAL.


Figura 4.
a. proceso de relevamiento de la Colección Pereira, Saujil, por parte del equipo del PAChA y b. vitrinas de exposición de piezas cerámicas en el museo privado visitado por turistas. c. Lugar indicado por el poblador Nicasio Chayle donde el jesuita Dreidemie realizó excavaciones (finca Istataco, Los Nacimientos, Medanitos) y d. el poblador Nicasio Chayle reconoce a su padre, Custalio Chayle, en una de las fotografías publicadas en Dreidemie (1953), de cuando trabajó como ayudante para el jesuita.

Figura 5.
a. Pieza de estilo Belén negro sobre rojo, con rostro de felino moteado y b. tapa del diario La Unión, Catamarca, de 12 febrero del año 2007 donde se informa sobre la venta de la pieza. c. Urna Abaucán que contenía un entierro de adulto y d. lugar donde el poblador local excavó en el desierto y recuperó la urna y otros acompañamientos, y dejó los restos esqueletales in situ, los que luego fueron recuperados por el PACh-A para estudios bioarqueológicos.
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