Entrevista

10 Preguntas de un Marxista Leninista a la Filosofía de la Liberación

10 Questions from a Marxist-Leninist on the Philosophy of Liberation

Gabriel Herrera Salazar
Docente investigador del SNI I del Instituto Politécnico Nacional, México
Gonzalo Mariano Abella García
Unidad Popular-Frente de Trabajadores, Uruguay

Revista Ciencias Sociales

Universidad Central del Ecuador, Ecuador

ISSN: 0252-8681

ISSN-e: 2960-8163

Periodicidad: Anual

núm. 48, 2026

fcsh.revista@uce.edu.ec

Recepción: 24 junio 2025

Aprobación: 04 octubre 2025



DOI: https://doi.org/10.29166/csociales.v1i48.8471

Los autores conservan todos los derechos de publicación del artículo y conceden a la Revista Ciencias Sociales una licencia no exclusiva, intrasferible y sin regalías por duración ilimitada para su reproducción, distribución y comunicación pública a nivel mundial bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC BY NC 4.0)

Resumen: La entrevista que se presenta es un intercambio realizado a distancia vía digital de Uruguay a México en el mes de marzo del 2024, en el marco de los preparativos para el II Encuentro mundial de la Asociación de Filosofía y Liberación (AFyL), a cuatro meses de la muerte del filósofo Enrique Dussel, fundador de la Filosofía de la Liberación y quien fuera presidente AFyL. Las preguntas son realizadas por el escritor Gonzalo Abella a Gabriel Herrera Salazar autor entre otros del libro Política de la Liberación III. Crítica creadora, coordinado por Enrique Dussel. El diálogo busca las líneas de continuidad crítica, puntos en común y distinciones entre los planteamientos teóricos del marxismo leninismo y la Filosofía de la Liberación, inquietud urgente ante la muerte del fundador de dicho paradigma herramienta que sirve de referencia para la praxis y la teorización innovadora de las ciencias sociales críticas.

Palabras clave: Filosofía, Marxismo, Liberación, Praxis, Crítica.

Abstract: The interview presented here is a remote, digital exchange conducted from Uruguay to Mexico in March 2024, as part of the preparations for the Second World Meeting of the Association of Philosophy and Liberation (AFyL), four months after the death of philosopher Enrique Dussel, founder of the Philosophy of Liberation and former president of AFyL. The questions are posed by writer Gonzalo Abella to Gabriel Herrera Salazar, author of, among others, the book "Politics of Liberation III. Creative Criticism," edited by Enrique Dussel. The dialogue seeks lines of critical continuity, commonalities, and distinctions between the theoretical approaches of Marxism-Leninism and Liberation Philosophy, an urgent concern given the death of the founder of this paradigm, a tool that serves as a reference for praxis and innovative theorization of critical social sciences.

Keywords: Philosophy, Marxism, Liberation, Praxis, Critique.

Entrevista

La Filosofía de la Liberación se ha expandido rápidamente entre las personas y los colectivos de Nuestra América, que están comprometidos con la causa de los pueblos; como es inevitable en todo proceso de expansión, surgen corrientes de diferentes matices en su seno, y esa diversidad, lejos de significar dispersión, es una señal de salud y vigencia. Además, como ningún militante es exclusivamente filósofo, los seguidores de la Filosofía de la Liberación han adoptado, diferentes compromisos políticos concretos que los vinculan de una forma u otra, con el pulso activo de Nuestra América.

Es necesario mirar para adentro, pero también es imprescindible mirar hacia afuera. La historia inconclusa del Continente, ha sido testigo de múltiples movimientos y procesos transformadores; alguna vez dijo Max Neef que, la mejor historia de Nuestra América la conforman sus grandes utopías derrotadas. Creo que la Filosofía de la Liberación debe pronunciarse, debe hacer un balance propio de los procesos de lucha popular anteriores, muy anteriores, y contemporáneos. En mi opinión, sólo así podrá ser plenamente comprendida y universalizar definitivamente su mensaje, así como su propuesta.

Me he equivocado muchas veces; pero, por si acaso lo anterior es correcto, preparé estas 10 preguntas desde una óptica ajena, que es la mía propia, marxista leninista, desde una concepción, que también ha influido en el pensamiento y en la práctica continentales, aunque por cierto no es la única. Algunas de estas preguntas se contestan por sí mismas y son un mero ejercicio del método, pero la mayoría intentan responderme a mí, y quizás puedan responder a otros, sobre aspectos teóricos y prácticos de la Filosofía de la Liberación.

No creo que esas preguntas puedan incluirse en el II Encuentro de las Asociaciones de Filosofía y Liberación que, según me avisó el amigo Eduardo Espino (AFyL-Uruguay), están preparando para realizarse en septiembre de este 2024, porque son preguntas “desde afuera”; pero quedan como una propuesta para abrir un diálogo desde la diversidad filosófica, en el compromiso común con la causa de los pueblos.

Los pueblos de Nuestra América conservan hoy una raíz mayoritariamente católica, pero con sincretismos de una gran riqueza y diversidad. Coexisten con esta raíz, a veces sin mezclarse con ella, prácticas culturales y religiosas de nuestros pueblos originarios. También sobreviven prácticas culturales y religiosas de los inmigrantes forzosos del África subsahariana que fueron esclavizados ayer, y discriminados hasta hoy. Contra toda esta riquísima diversidad, desgraciadamente nos invaden también las sectas falsamente cristianas, sirvientas de los opresores, que hacen ante un público humilde, un teatro de falsos milagros.

En este contexto, por lo que he leído, la Filosofía de la Liberación es un aporte necesario y esencial, para el cambio que los pueblos anhelan y necesitan. Es importante su fundamento en el cristianismo originario y colectivista, y es importante porque desde este fundamento se apunta a la “decolonización” de nuestro pensamiento y a la búsqueda de un destino común, que sea ambientalmente sustentable y socialmente solidario.

A veces, sin embargo, creemos que estamos hablando de lo mismo y no es así. Por eso, considerándome marxista leninista y absolutamente convencido de la necesidad de la unidad en la diversidad, me permito formular estas preguntas, tan sólo para ordenar una reflexión inicial mediante la cual, si aceptan este intercambio, surgirán preguntas mucho mejores, más precisas, así como aportes, sin duda, superiores.

Gonzalo Abella (GA). 1) Para el marxismo, la liberación, (por los caminos que cada pueblo elige, o se ve obligado a transitar), tiene que ver con la conquista del Poder del Estado. Dar la espalda a este Poder, ignorarlo, permite que su fuerza represora, finalmente destruya los procesos liberadores. Enfrentar la deuda externa, lograr el acceso a la tierra y a la soberanía alimentaria, establecer el control popular y el monitoreo ciudadano sobre todo proceso de desarrollo, son premisas básicas de lo que llamamos liberación. Aunque reconozco que el marxismo pre leninista no ha contemplado suficientemente el factor multicultural ¿coincide la Filosofía de la Liberación con sus propuestas en el sentido social y político?

Gabriel Herrera Salazar (GHS). Nosotros partimos del hecho de un pluriverso analógico, un mundo donde quepan muchos mundos. Los distintos núcleos civilizatorios culturales son tradiciones que interculturalmente coexisten, conviven en su distinción y semejanza. En este contexto la Filosofía de la Liberación tiene su fundamento en vida material de las víctimas de todo sistema opresor, alteridad disruptiva, no-ser más allá del ser, exterioridad del sistema, lo excluido.

La Filosofía de la Liberación desde sus seis categorías hermenéuticas o marco categorial: proximidad, totalidad, mediaciones, alteridad, alienación y liberación y su Ética de la Liberación, con los seis principios como determinaciones determinadas determinantes para guiarnos en la praxis de la liberación: vida (material), comunidad, (formal), estrategia (factibilidad), vida crítica de las víctimas (material crítico), comunidad de víctimas (formal crítico) y praxis de liberación estratégica (factibilidad crítica), no piensa la filosofía, sino la realidad. Así no hablamos de "unidad de la diversidad", sino de respeto, de la distinción, diversidad que por medio del método analéctico, se pretende alcanzar otro mundo posible. Es por ello que nosotros no hablamos de tener la verdad, sabemos que el ser humano no puede generar sistemas perfectos y, por lo mismo, nuestra pretensión es de verdad, validez y factibilidad en la teoría y la acción estratégica.

En los procesos de liberación, siendo el EZLN la última expresión crítica y puesta en práctica del foco guerrillero de la teoría del comandante Guevara en el continente, la Filosofía de la Liberación juega un papel de retaguardia teórica, en la cual la toma del poder tiene un fundamento en el ego moderno. A la conclusión práctica que hemos llegado, es que, el poder no se toma, se ejerce. Ya que el poder deviene de la voluntad de vivir, esa voluntad o pulsión de vida es propia de la vida material biológica del ser humano, así todo humano puede, por medio de su querer vivir, ejercer el poder.

De esta manera, para nosotros, el poder radica en la voluntad comunitaria, en el pueblo (potentia), que genera instituciones (potestas) factibles para un buen vivir. El poder no se toma como a un objeto, se ejerce de manera práctica, por medio de instituciones creadas humanamente, el Estado como estructura macro es una institución, pero no es la única, ya que, toda institución micro (como es la subjetividad) o macro (Estado), siempre está situada en una comunidad, es en comunidad, por medio del diálogo, que se tiene que hacer conciencia de que el poder no se toma, se ejerce por medio de instituciones, una de ellas es el Estado. La Filosofía de la Liberación ha encontrado que los movimientos sociales están en un proceso de transformación profunda en el nivel ontológico, que decanta en estrategias nuevas que buscan la descolonización en el nivel de la acción estratégica. Coincidimos en que queremos otro mundo posible, como fin último, lo que nos distingue del marxismo-leninismos es en el nivel de las vías, tácticas y estrategias para lograrlo, ya que pretendemos construir políticamente un Estado no-moderno ecológicamente sustentable, es decir, al tener como fundamento la vida en comunidad que se entiende, es también para todas las especies del planeta. El Estado transmoderno del que hablamos tiene su fundamento en el ejercicio práctico del hiper poder del pueblo que está en acción en un proceso de liberación, por ello el postulado de la "conquista del poder" simplemente es cárcel de sentido semántico. El poder no se toma, se ejerce.

(GA). 2) Algunos pueblos originarios de Nuestra América conservan sus comunidades, son “campesinos” por su forma de producir rural y colectiva, con sus medios propios de producción. Pero muchos de sus hijos y descendientes integran un campesinado mestizo y trabajan en la agroindustria o han emigrado a las ciudades y conforman ahora parte de la clase trabajadora urbana. Los pueblos originarios, en el marco de una evangelización cristiana solidaria, junto a las comunidades cristianas de base ¿deben formar parte de una vanguardia multicultural, definida por las clases sociales que ellos integran más que por su origen cultural, o deben ser los protagonistas exclusivos de la liberación?

(GHS). Nosotros entendemos que el campesinado es una clase social en el campo de la economía. La clase social campesina crítica, al igual que el proletariado, como clases sociales en el campo económico, son parte del bloque social de los oprimidos en el campo político; ambas, cuando son críticas, están subsumidas en la categoría pueblo, utilizada en el campo de la política, como plural de pobre. El pueblo subsume las clases sociales económicas, en tanto frentes de liberación o grupos que reivindican alguna demanda desde la exterioridad del sistema dado. Esas reivindicaciones de distintos sujetos sociales conforman lo que llamamos pueblo o bloque comunitario de los oprimidos. La vida como fundamento es el análogado principal donde las distintas luchas y clases sociales convergen. Por ello la vanguardia no es sede de un único protagonista social, como persona o sector (campesino o proletariado), sino como pueblo, con distintos frentes de lucha, dónde nadie libera a nadie, sino que nos liberamos unos a otros en comunidad. En tal caso, la vanguardia sería el pueblo (bloque comunitario de los oprimidos), así, como Fidel Castro lo definía, es decir, los excluidos que están en lucha, ya sean obreros, campesinos, mujeres, estudiantes, migrantes, negros, pueblos originarios, etcétera.

(GA).3) La misma pregunta para aquellas regiones de Nuestra América donde los afrodescendientes son mayoría cultural.

(GHS). La misma respuesta que ya se dijo a la segunda pregunta.

(GA).4) La “decolonización” del pensamiento es imprescindible, es una cuestión de soberanía. Debemos pensar por nosotros mismos. Pero tener en cuenta que el modelo opresor y saqueador que se nos ha impuesto se rige por la lógica occidental del capitalismo ¿podemos enfrentarlo mientras desconocemos las propuestas revolucionarias surgidas en Occidente?

(GHS). No. Es decir, debemos conocer las experiencias concretas factibles surgidas en el proceso revolucionario de occidente, pero no solo de occidente, ya que no es solo en donde se han desarrollado revoluciones, al parecer las propuestas más radicales no se han dado en occidente, sino en las periferias oprimidas. Entonces, tener un marco categorial de interpretación como el de la Filosofía de la Liberación, nos hace tener un punto de vista crítico en las propuestas revolucionarias de occidente que, en muchos casos, en su esencia, están fundamentadas ontológicamente, sin saberlo, en el paradigma de la modernidad. El pensamiento crítico en diálogo intercultural es posible, siempre y cuando se esté dispuesto a escuchar la palabra de lo no-occidental en un diálogo intercultural, sin pretendidas patologías de supuesta superioridad racional, característico del ego moderno. Lo factible real del proceso nos da la pauta para saber qué propuestas han sobrevivido en el proceso revolucionario.

(GA).5) Tomando en cuenta lo anterior ¿cuál es la relación entre liberación y conquista del poder del Estado?

(GHS). Nosotros no hablamos de conquista del poder, porque consideramos que está mal definido y de ahí la falta de contenido semántico de dicha expresión "conquista o toma de poder". El proceso de liberación desde un lugar de enunciación transmoderno (el principio de su fundamento históricamente no es moderno porque su raíz fue construida antes de la modernidad, coexiste con la modernidad y se proyecta más allá de la modernidad, como no-ser del sistema vigente) en relación con el Estado, en una parte negativa, ha participado en la crítica deconstructiva y en la destrucción real del Estado fetichizado moderno; en su parte crítica, pero positiva en la construcción fáctica de un nuevo orden organizativo en distintos niveles y frentes prácticos de liberación, al poner a prueba la factibilidad en la práctica y error, sin la pretensión de eternizar el mandato del pueblo, a partir del hecho real de que ningún ser humano puede crear sistemas perfectos. De ahí que la Filosofía de la Liberación se muestre de manera más efectiva en los momentos de crisis y de construcción de instituciones, lo nuevo.

(GA).6) Muchos procesos de liberación de los pueblos en el siglo XX fueron encabezados por organizaciones marxistas y partidos comunistas. La coordinación mundial de aquellos partidos (que por entonces mantenían una práctica revolucionaria) se llamó Tercera Internacional o Kom.Intern. La Kom.Intern. fue disuelta en 1943 y desde 1953 la URSS y la mayoría de los PPCC fueron cayendo poco a poco en el acomodo y el oportunismo. ¿Cómo analiza la Filosofía de la Liberación aquellos procesos continuados en la segunda mitad del siglo XX por China, Viet Nam y Cuba?

(GHS). Los procesos revolucionarios del socialismo real son experiencias puestas en práctica, que aparte de enfrentar una guerra de extermino del sistema económico capitalista, parte de su debilitamiento radica también en que en sus fundamentos aún prevalece la idea moderna del sujeto ilustrado o vanguardia del PC, que se coloca como el nuevo sujeto de verdad, razón y validez. Si han subsistido algunas experiencias del socialismo real, consideramos que, es por su capacidad de adaptación a culturas que, más allá del paradigma moderno, le han dado un margen más heterodoxo y, por ello, han logrado continuar más allá del socialismo como objetivo programático, casos como estos son las FARC en Colombia, que dieron el giro al bolivarianismo o el zapatismo del EZLN en México. Ambos procesos revolucionarios comenzaron bajo el proyecto de una patria socialista a la manera de la ortodoxia marxista y en el proceso lograron avanzar en un terreno con elementos heterodoxos culturales que se sitúan más allá de la modernidad.

(GA).7) ¿Cómo analiza la Filosofía de la Liberación la coyuntura actual del Continente desde el punto de vista de sus objetivos?

(GHS). Nuestra lucha es por la vida. O es vida o es muerte. El proyecto capitalista es muerte. Para el análisis geopolítico, tomamos las categorías: opresores y oprimidos de las luchas de liberación y de la teoría de la dependencia centro y periferia. El fin último es la vida digna o bien vivir en comunidad, en última instancia de toda la humanidad, incluida la comunidad biológica que le da vida a la humanidad, es decir, la diversidad de las otras especies no humanas, como parte de la comunidad de vida. En nuestro diagnóstico de acuerdo al fundamento de la vida material (como comunidad de vida, más allá del antropocentrismo moderno), consideramos que estamos en el núcleo de la crisis de la civilización actual, fundamentada en el proyecto cultural de la modernidad, de donde deviene un sistema político (liberalismo y neoliberalismo) y económico (capitalismo). Quizá en el transcurrir del siglo XXI la crisis civilizatoria se agudice, esa crisis pondrá a prueba nuestra capacidad humana para trascender el actual sistema económico, político y cultural.

(GA).8) La Liberación Nacional (para los marxistas leninistas) es sólo la primera fase de la revolución socialista y ésta, a su vez, es la primera fase de la necesaria marcha mundial hacia un futuro comunista. ¿Hacia dónde quiere llegar en este plano la propuesta de la Filosofía de la Liberación?

(GHS). Para nosotros, en el nivel concreto complejo, la liberación nacional es un momento estratégico inicial, pero sólo para la construcción de un mundo donde quepan muchos mundos. No le ponemos nombre porque no tenemos las variantes contingentes controladas, por el momento es trascender el estado actual de las cosas. Los pueblos desde su conocimiento cultural ancestral, en el proceso contingente, van construyendo de manera factible, otro mundo posible, que por el momento carece de denominación, aún es un significante vacío, porque es un orden nuevo que nace en el proceso mismo de liberación. No tenemos la verdad absoluta, el consenso y la hegemonía se logra con el diálogo plural analógico, siempre con pretensión de verdad, validez y factibilidad desde el lugar de las víctimas que resisten de manera heroica el aniquilamiento sistemático. Nosotros filósofos de la liberación somos parte del proceso y tenemos la tarea de aclarar los límites fácticos y los fundamentos teóricos abstractos por medio de los seis principios de la Ética de la Liberación que nos sirven de guía para la acción práctica, en la construcción de un nuevo mundo con mayor justicia para todxs, siempre imperfecto y modificable, jamás absoluto.

(GA).9) Alguna vez el fundador de la Filosofía de la Liberación hizo mención a Lenin como un “buen político, pero mal filósofo”. Al no compartir en absoluto el segundo aspecto de esta afirmación, igualmente pensamos que tiene el valor de incorporar al debate a Lenin, a quien la socialdemocracia progresista actual prefiere ignorar. Se considera que Lenin se ocupó de la física cuántica y la relativista, no sólo de la economía y la política ¿sería de interés para los seguidores de la Filosofía de la Liberación un debate sobre filosofía encarado como guía para la acción, para la descolonización mental y el disfrute de la diversidad?

(GHS). La lectura que tenemos de Lenin es en el nivel estratégico, es decir, en el nivel concreto complejo. En este sentido es un buen ejemplo de político práctico en el nivel de las decisiones tácticas. Sin embargo, en cuanto al análisis ontológico, es decir, en el nivel de las estructuras mismas desde donde se determinan y condicionan las acciones prácticas, parece que el pensador ruso nunca problematizó. En este sentido sería muy interesante que los expertos en la lectura de Lenin muestren esos niveles ontológicos de problematización, para determinar desde qué estructura cultural decanta dicho pensamiento y sus límites en el nivel ontológico, que a su vez determinan la práctica política.

(GA).10) Hay continentes donde las creencias populares dominantes no son cristianas, pero igualmente convocan a la lucha por la liberación de los pueblos. ¿Cuál sería el mensaje de la Filosofía de la Liberación para estos pueblos en lucha?

(GHS). La Filosofía de la Liberación como marco categorial de interpretación de la realidad y por medio del método analéctico, lanza la crítica desde el lugar de enunciación de la víctima de todo sistema de opresión, sea religioso, político, económico o mítico-cultural. El bloque comunitario de los oprimidos, agrupado como pueblo, lucha por su liberación y tiene como fundamento la vida material de las víctimas, más allá de su filiación religiosa.

Quiero agradecer a Gabo Salazar por sus pormenorizadas reflexiones. Un sistema filosófico es atractivo cuando su coherencia interna nos seduce, y nos invita a entenderlo y valorarlo. Más allá de su necesario esfuerzo descolonizador, este sistema refleja de una forma indirecta la perplejidad de Occidente ante los nuevos datos del Universo y del microcosmos cuántico, y propone, por ello, un “pluriverso” que, por otra parte, se relaciona con cosmovisiones de muchos pueblos originarios. Esto jerarquiza la coexistencia multicultural. Sin duda, desde la vida material de las víctimas de todo sistema opresor, irrumpe necesariamente la alteridad disruptiva de lo excluido. Son señales de resistencia y supervivencia.

En cuanto a las categorías hermenéuticas, la alienación y la liberación son contrarios mediados por las categorías precedentes, y de ellas derivan las categorías de la praxis. Muy bien: es una forma de decir lo que con palabras diferentes expresan otras corrientes críticas del pensamiento contemporáneo. Y la factibilidad, (inseparable de la verdad y la validez) es una categoría siempre presente desde que Spinoza dijo que la libertad es la conciencia de la necesidad.

Ahora bien: auto-definirse como “retaguardia teórica”, implica una necesaria definición de la “avant garde”. ¿los oprimidos pueden asumir espontáneamente esa posición o es necesaria una doctrina que vayan haciendo suya, colectivizándola? Por otra parte ¿Doctrina para qué? Si se afirma que el poder “no se toma, sino que se ejerce” y que la toma del poder es una ambición inconducente del “ego” moderno, que en realidad “todo ser humano por medio de su querer vivir ejerce el poder, y que éste reside en la voluntad comunitaria” ¿Cómo explicárselo a las madres de la Franja de Gaza?

Desde luego, vuestro sistema aclara que el Estado es tan sólo una institución más, que hay micro instituciones donde el poder no se toma, sino que se ejerce. Bien; pero ¿hay un reparto equitativo de armas nucleares, drones, cámaras de vigilancia, etc., entre el Estado (servidor de las trasnacionales) y las otras instituciones?

Es muy cierto que los movimientos sociales viven una trascendente transformación ontológica, a veces por imposición de los opresores, a veces como defensa ante las nuevas formas de opresión, y que la descolonización es una estrategia necesaria. Si la marcha hacia un Estado “no moderno” implica la construcción colectiva de un Estado socialmente solidario y ambientalmente sustentable, la propuesta encontrará siempre un amplio eco en todas las posturas anticapitalistas.

Queda un aspecto más para reflexionar en este primer y agradecido intercambio. Se habla de “la vida en comunidad de todas las especies del planeta”. El desarrollo y evolución de la vida en la tierra se dio, de tal modo que siempre el sacrificio y la muerte de algunas especies es el tributo necesario para la supervivencia de otras, en muchos casos más desarrolladas.

Las plantas verdes son las únicas productoras de toda la materia orgánica; gracias a su parénquima de clorofila, son los únicos seres vivos que pueden transformar la energía solar en la materia orgánica que integra nuestros cuerpos. Los herbívoros necesitan consumir plantas para transformar la materia orgánica según su propio metabolismo; y los carnívoros se alimentan de los herbívoros. Después los carnívoros también mueren, y los minúsculos descomponedores, transforman sus restos descompuestos naturalmente en fertilizantes para las plantas. Se renueva el ciclo. Si hablar de la “vida en comunidad de todas las especies del planeta”, es un llamado a respetar este orden natural, entonces, una vez más, estaremos hablando de anticapitalismo y de enfrentar todas las formas crueles de martirizar a la Naturaleza en nombre de una discutible mayor productividad.

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