

Dossier
De la historia centralista a la historia regional. Desafíos historiográficos venezolanos ante la era de la inteligencia artificial (IA)
From centralist history to regional history. Venezuelan historiographical challenges in the era of artificial intelligence (AI)
Revista Fundamentos
Universidad Nacional de Río Cuarto, Argentina
ISSN-e: 2545-6318
Periodicidad: Semestral
núm. 2, 2025
Recepción: 12 septiembre 2025
Aprobación: 05 diciembre 2025
Autor de correspondencia: qluisguillermo@gmail.com
Resumen: El presente estudio aborda el desafío historiográfico de transitar desde una tradición histórica centralista hacia el enfoque de la Historia Regional en Venezuela, integrando las nuevas capacidades analíticas de la Inteligencia Artificial (IA) y el Big Data. El objetivo central de la investigación fue analizar la evolución metodológica de la disciplina y los retos que impone la tecnología en este contexto. La fundamentación teórica se construye sobre el contraste entre la historiografía centrada en Caracas y la propuesta de la escuela regional del estado Zulia, impulsada por historiadores como Germán Cardozo Galué. Esta perspectiva exige el estudio de las estructuras económicas locales (Colmenares, 1989) y la Microhistoria (Troconis de Veracoechea, 2010), que se enfoca en el quehacer diario de la colectividad. Desde las Humanidades Digitales (HD), la investigación se enmarca en la visión de la tecnología como un coadyuvante del intelecto humano (Bode, 2018), subrayando la responsabilidad del historiador de formular las preguntas epistemológicas correctas (Drucker, 2013) para interrogar a los datos que arroja la IA. La metodología adoptó un enfoque cualitativo, de naturaleza analítico-interpretativa. Se empleó la revisión bibliográfica y el análisis de contenido crítico sobre fuentes distribuidas en tres categorías esenciales: historiográficas, conceptuales, y tecnológicas/éticas. Entre los resultados más destacables se confirma la urgencia de superar la visión centralista y se destaca que la IA, mediante técnicas como OCR avanzado y Machine Learning, tiene la capacidad de acelerar la heurística y hacer viable la inclusión de un corpus documental periférico masivo. Sin embargo, se concluye al cierre de esta investigación que el desafío radica en el plano ético y metodológico: la aplicación de la IA debe estar subordinada a las exigencias teóricas de la Historia Regional.
Palabras clave: Historia, historia regional, historiografía, Venezuela e Inteligencia Artificial.
Abstract: This study addresses the historiographical challenge of transitioning from a centralist historical tradition to a regional history approach in Venezuela, integrating the new analytical capabilities of Artificial Intelligence (AI) and Big Data. The central objective of the research was to analyze the methodological evolution of the discipline and the challenges posed by technology in this context. The theoretical framework is built upon the contrast between Caracas-centric historiography and the proposal of the regional school of Zulia state, championed by historians such as Germán Cardozo Galué. This perspective requires the study of local economic structures (Colmenares, 1989) and microhistory (Troconis de Veracoechea, 2010), which focuses on the daily activities of the community. From the perspective of Digital Humanities (DH), this research is framed within the view of technology as an aid to human intellect (Bode, 2018), underscoring the historian's responsibility to formulate the correct epistemological questions (Drucker, 2013) to interrogate the data generated by AI. The methodology adopted a qualitative, analytical-interpretive approach. Literature review and critical content analysis were employed on sources distributed across three essential categories: historiographical, conceptual, and technological/ethical. Among the most noteworthy results, the urgent need to overcome the centralist perspective is confirmed, and it is highlighted that AI, through techniques such as advanced OCR and Machine Learning, has the capacity to accelerate heuristics and make the inclusion of a massive peripheral documentary corpus viable. However, this research concludes that the challenge lies in the ethical and methodological realm: the application of AI must be subordinated to the theoretical requirements of Regional History.
Keywords: History, regional history, historiography, Venezuela and Artificial Intelligence.
INTRODUCCIÓN
La Historia, en su carácter de disciplina fundamental para la comprensión y el desarrollo de las colectividades globales, demanda una constante reevaluación de sus parámetros metodológicos para el análisis de los procesos sociopolíticos y económicos. No obstante, la historiografía venezolana ha tendido a ofrecer una articulación incompleta y, en ocasiones, sesgada del devenir socio-político nacional, al privilegiar una perspectiva centrada en Caracas, lo que ha conllevado la minimización sistemática de la participación y las contribuciones de las provincias.
Frente a esta hegemonía discursiva, la historia regional emergió como una tendencia de estudio indispensable, consolidándose a partir de la década de los ochenta del siglo pasado como una propuesta teórica y metodológica esencial para articular la complejidad de todo el territorio, superando las "miopías históricas" prevalecientes. En este contexto de renovación, el estado Zulia, con la Universidad del Zulia (LUZ) como epicentro institucional, se erigió como un faro de innovación en Venezuela. El trabajo del Dr. Germán Cardozo Galué fue crucial al sentar las bases de la escuela regional y generar categorías de análisis propias, como la de Región Histórica. Este enfoque requiere un abordaje minucioso y específico, orientado a la exploración de fuentes locales y a una perspectiva microhistórica, la cual exige priorizar el quehacer diario de la colectividad sobre los grandes acontecimientos para reconstruir los procesos sociales desde lo local hacia lo nacional.
En el marco de esta exigencia metodológica, la investigación histórica se enfrenta actualmente a los desafíos de la era contemporánea, marcada por la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) y el concepto de Big Data. La IA, mediante técnicas avanzadas como el Reconocimiento Óptico de Caracteres (OCR) y el Machine Learning, se presenta como un catalizador metodológico con capacidad para acelerar la heurística y procesar volúmenes masivos de corpora documentales y hemerográficos periféricos. Este potencial, propio de las Humanidades Digitales, hace materialmente viable la inclusión de fuentes históricas que, por su magnitud, han permanecido inaccesibles o silenciadas, potenciando así los objetivos teóricos de la escuela regional.
El objetivo fundamental de esta investigación es analizar la transición de una historia predominantemente centralista a una regional en Venezuela, abordando los desafíos metodológicos e interpretativos que esta evolución implica ante la integración de la IA. Se postula que la aplicación de esta tecnología debe estar rigurosamente subordinada a las exigencias teóricas de la Historia Regional, entendiéndose la IA como un coadyuvante y no como un sustituto del intelecto humano. El principal desafío ético y metodológico radica en que el historiador debe asumir el papel de "curador" del proceso, formulando las preguntas epistemológicas correctas para interrogar a los datos que arroja el sistema, y garantizando que la tecnología no perpetúe o amplifique los sesgos historiográficos centralistas. Solo a través del mantenimiento de la agencia humana en la validación y la interpretación crítica se logrará que la IA funcione como un instrumento potenciador sin socavar la esencia cualitativa y hermenéutica de la disciplina.
FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA
LA CONSTRUCCIÓN DE LA MIRADA REGIONAL
La historia es una disciplina fundamental para el desarrollo, alcance y comprensión de las distintas colectividades a escala mundial. Su implicación como ciencia social y humana supone el uso de métodos y técnicas específicas bajo las cuales los profesionales de esta área tan primordial: los historiadores, se remontan al pasado para explicar los procesos políticos, económicos, sociales, culturales, militares y geográficos que se desarrollaron en un contexto determinado, sobre el que se hacen necesarios replanteamientos, adecuados a la nueva era para mostrar desde el estudio multidisciplinario la mayor cantidad posible de aristas que éste tenga.
Dichas argumentaciones permiten entender que los estudios historiográficos realizados por especialistas en el área de historia durante las últimas décadas como Guillermo Morón (1979), Federico Brito Figueroa (1969), Germán Carrera Damas (1983), entre otros, han venido avanzando en algunos temas, especialmente los políticos, los económicos y los personalismos de algunos mandatarios que han prevalecido en el tiempo por su forma de gobernar, por los proyectos ejercidos durante sus períodos gubernamentales, entre otros aspectos de notable importancia.
Los mismos han tratado de llenar algunos vacíos, por un lado, sobre temas de hechos ocurridos con las herramientas y metodologías que aplica el historiador, y por el otro, que las comunidades académicas y profesionales progresen en el conocimiento sobre peculiaridades, con lo que pueden entender por qué ocurrió así en el tiempo y espacio planteados para su análisis.
Dentro de este marco de análisis, Venezuela no escapa de esta realidad, puesto que ha venido haciendo que los historiadores a pesar de sus múltiples esfuerzos por reconstruir procesos históricos, especialmente los referidos a tiempos coloniales e independentistas, en particular algunos de ellos: Rafael Arráiz Lucca (2016), Manuel Caballero (1986), Pedro Grases, entre otros, hayan logrado de forma incipiente generar algunos aportes a la elaboración de discursos y levantamiento de trabajos que signen la incorporación de todas las fuerzas del país, permitiendo con esto que se pueda analizar las realidades venezolanas desde una mirada mucho más amplia y centrada en dar respuestas más oportunas a los temas que aún quedan por ser abordados en los diferentes reportorios documentales y hemerográficos de toda la nación.
Ante tales razones, se hace necesario continuar estudiando la historia regional en Venezuela, como innovación metodológica y teórica a las obras realizadas por décadas por los historiadores del país que han hecho valiosos aportes al conocimiento de temas de interés nacional, especialmente los relacionados al ámbito político, al económico y al social, que en su mayoría se han establecidos en torno a Caracas y sus inmediaciones centralistas.
Igualmente, el personalismo político de algunos líderes presidenciales y caudillos regionales ha sido otro de los enfoques sobre los que se han desarrollado análisis interesantes, el lenguaje histórico en siglos pasados, el gobierno que llevan a cabo o la gesta heroica durante la Independencia. Esto se ha venido haciendo considerando de forma somera las contribuciones hechas por algunos contextos geográficos específicos que dieron lugar a numerosos hechos de transcendencia nacional, hasta este momento poco conocido por la comunidad científica, hecho al que se intenta dar respuesta en este estudio a través de las obras realizadas por historiadores zulianos como Ileana Parra Grazzina, Germán Cardozo Galué, Rutilio Ortega, Arlene Urdaneta, Marisol Rodríguez Arrieta, Ángel Lombardi Boscán, Dilian Ferrer, entre otros.
DE LA CRÓNICA A LA CIENCIA HISTÓRICA EN VENEZUELA
Para abordar este tema es necesario tener presente los argumentos con los cuales se ha ido ideando un proceso histórico nacional homogéneo, que hasta la segunda mitad del siglo XX carecía del método histórico, debido que los profesionales abocados a la elaboración de la Historia de Venezuela no estaban formados en el área disciplinar, considerado desde el punto de vista universitario, lo que significó no tomar en consideración la participación de las regiones desde sus formaciones como entidades políticas y administrativas. Sin embargo, con la introducción de las primeras escuelas de historia del país se fueron incorporando a través de la teoría y el método el desarrollo de estudios más aproximados a la realidad nacional, a pesar de que se seguía obviando el papel jugado por las localidades.
En este sentido, los cronistas y algunos relatores fueron los primeros acercamientos a “historiadores” que se tuvieron en Venezuela, que hacían narraciones sobre momentos importantes del país, levantándose a través de testimonios o de documentos oficiales que permitían hilvanar en la obra de éstos un proceso que si bien se realizaba con seriedad, no tenía un carácter científico; uno de los más notables y quizá quien puso la piedra fundacional fue Rafael María Baralt, de origen marabino, con su primera producción: resumen de la historia de Venezuela, elaborada junto a Ramón Díaz a inicios del siglo XIX que presentaba un balance de lo que había ocurrido en la República hasta 1841, año en el cual fue publicado.
Progresivamente se fueron apareciendo algunas otras obras al azar en el país hasta mediados del siglo XX, con la participación ya no sólo de los cronistas, sino de escritores interesados en el estudio de la historia. Se agregaron profesionales de otras áreas académicas, que si bien estaban formados en disciplinas disímiles no se concebía en el país a la historia como una ciencia que debía ser estudiada, dando lugar a que cualquiera podía realizar a partir de constructos propios redacción de hechos con una mirada distinta, entre ellos figuraban médicos, políticos, literarios, que pretendían continuar impulsando la historia en Venezuela mediante la comprensión de lo ocurrido, con documentación familiar u oficial encontrada que facilitaba la reconstrucción del mismo.
Los efectos de estos años en los que la historia en el país no tenía un norte empezaron a tener un poco más de luz a partir de 1947, cuando se crea la escuela de historia en la Universidad Central de Venezuela (UCV), teniendo como protagonistas a Mario Briceño-Iragorry, Mariano Picón Salas, Miguel Acosta Saignes, Augusto Mijares, Arístides Calvaini, Germán Carrera Damas, Manuel Caballero, entre otros connotados profesores de la época.
El abordaje de esta temática considera necesario estudiar el ambiente y los precedentes nacionales que permitieron justificar la aparición de dicha escuela precisamente en Caracas, cuando los indicios de discurso historiográfico que se empezaban a fraguar, como se ha venido refiriendo, gira en torno al centralismo. Para los demás estados no fue tarea fácil incluir en las facultades un departamento de historia, pero posteriormente se inauguró en la Universidad de los Andes (ULA) en 1958 otra escuela de Historia. La Universidad del Zulia, por su parte abrió dentro la escuela de educación la mención Historia dentro de Ciencias Sociales hacia la década de los sesenta.
Simultáneamente, en Europa y América Latina cobraba fuerza una nueva tendencia historiográfica: la historia regional, aspecto novedoso y no conocido en el país que, de inmediato empezó a ser estudiado y analizado por las principales universidades latinoamericanas para su inclusión en las investigaciones que iban de lo local y regional a lo nacional.
Durante la década de los ochenta esta propuesta tomó fuerza y varias de las universidades latinoamericanas y europeas acogieron dentro de ellas a profesionales de la historia provenientes de Venezuela para formarse, entre ellas destacaban el Colegio de México, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Sevilla, en España, que dieron un paso adelante en las nuevas producciones historiográficas, dentro de los cuales cabe destacar la participación de docentes como Ileana Parra, Germán Carrera Damas, Rutilio Ortega, Germán Cardozo Galué, Belín Vásquez de Ferrer, entre otros, quienes luego de su preparación trajeron al país las peculiaridades que la historia regional proponía.
La fundación del Centro de Estudios Históricos en La Universidad del Zulia fue un elemento favorecedor en el que la inclusión de estudios regionales en la obra de los principales historiadores del país viese nacer los primeros trabajos en torno a esta idea en el estado Zulia de la mano de Germán Cardozo Galué y Rutilio Ortega 1991, 1994, 1996, 1999, principales propulsores de esta tendencia en el occidente venezolano.
Es por ello que en la actualidad el conocimiento histórico cobra mayor importancia, al ser un recurso para poder orientar e ir fortaleciendo el valor de la sociedad y la identidad nacional. De allí que el compromiso de los historiadores y demás especialistas de las ciencias humanas y sociales vaya en concordancia con los avances de las disciplinas científicas y demandas de los paradigmas que a diario emergen, requiriendo de la producción de conocimientos de gran impacto para la sociedad y alta pertinencia social.
El interés de estudiar y demostrar la temprana presencia del Estado nacional en el siglo XIX en las distintas producciones historiográficas, ha desvirtuado algunos de los elementos fundamentales que mejor explican su complejo y lento proceso de formación y consolidación al no tomar como elemento de análisis el aporte del resto de las regiones de Venezuela. Como contrapartida a esta problemática, ha surgido la historiografía regional, tendencia de estudio.
Esta perspectiva de análisis se hace necesaria, por cuanto hasta el momento se ha minimizado en el discurso de los historiadores contemporáneos la participación de las provincias y sus respectivas organizaciones socio-políticas, en la formación del Estado y nación venezolana. No se ha considerado en la pluma de estos investigadores de manera adecuada que cada vez que estas entidades constituyeron, en la dinámica del proceso, distintas fuerzas regionales que gravitaban en torno a sus respectivos centros de poder, enfrentadas y opuestas a toda acción que amenazara su dinámica histórica.
Al obviar este aspecto de gran importancia para comprender las temáticas abordadas por los principales historiadores de Venezuela sobre el papel fundamental que ha jugado la historiografía en tratar de analizar desde las cúpulas de poder en Caracas cómo se ha venido desarrollando el proceso histórico nacional se ha ofrecido una visión incompleta y desfigurada del proceso socio político venezolano, dejando de lado la teoría y método de las fuentes de la historia, recurriendo en pocos casos a la inclusión de estudios regionales que favorezcan la comprensión de una historia más completa sobre lo que ha venido ocurriendo en los distintos años comprendidos por los especialistas.
ALGUNAS CONCEPTUALIZACIONES EN TORNO A LO REGIONAL
De acuerdo con las categorías de la presente investigación, se desarrollaron los aspectos teóricos y conceptuales referidos a historia regional, historia local, región histórica y microhistoria.
REGIÓN HISTÓRICA
Se considera como un área con características comunes que mantiene vínculos sociales, culturales, políticos, económicos producto de las relaciones históricas mantenidas a lo largo del tiempo. El estudio de las sociedades a partir del concepto de regiones históricas permite examinar e interpretar el devenir de los procesos históricos de manera más específica y completa tomando en cuentas lo concreto de las localidades para contribuir a la totalidad de lo nacional.
.. espacio de vida de las sociedades en su devenir, señala la existencia de un espacio geográfico definido en relación al uso que del mismo hicieron grupos territoriales históricamente diferenciados. Una región histórica contiene en consecuencia al movimiento, definido éste como proceso histórico, y la delimitación geográfica, entendida como espacio históricamente vivido. Con estas nociones podemos entender las sincronías y diacronías de las formaciones sociales que ocurren en una región geográfica y las raíces de los procesos contemporáneos; así mismo, posibilita la aprehensión del origen y persistencia de las prácticas sociales en una región (Cardozo. 1991:13)
Las regiones históricas, conformadas primeramente a raíz de la ocupación indígena y luego influenciadas por la instauración española, que trajo consigo la negrera, tuvieron procesos históricos que las caracterizaron. Estos procesos históricos, originaron una cultura base que fue transmitiéndose y siendo influenciada a causa de la constitución de relaciones políticas y económicas con otras provincias; en este sentido puede decirse que esta fue la base para la construcción de la nación venezolana.
Es por esto que hoy en día se busca trabajar desde la historia regional, para dar peso a esas microrregiones que también contribuyeron a la construcción de la nación venezolana que se comenzó a consolidar con el gobierno de Juan Vicente Gómez y la explotación petrolera que permitió la construcción de carreteras y otros mecanismos que acabaron con los caudillos regionales que mantenían liderazgos en puntos específicos.
MICROHISTORIA
Es uno de los elementos a ser considerados dentro de la historia regional, debido al campo de estudio que utiliza para hacer su análisis, teniendo como precepto jurisdicciones pequeñas en las que la geografía, el modo de subsistencia y la economía juegan un papel fundamental en el desarrollo de los estudios, para lo cual se estipula que:
..el término de microhistoria se reserva para el estudio de lo histórico que haga a objetos de poca amplitud espacial. Es un término que debería aplicarse a la manera espontánea como guardan su pretérito los mexicanos menos cultos, mediante la historia que se cuenta o se canta por los viejos en miles de terruños (González. 1973:13).
Así mismo se tiene que el concepto de microhistoria tiene otras connotaciones que, de acuerdo con las ideas de otra historiadora, refiere lo siguiente:
..es el estudio integral de la vida de un grupo o de una comunidad. Hay un sentido distinto del tradicional utilizando utilizado en la Macrohistoria, donde generalmente se presta mayor atención a los hechos y personajes más importantes. En la Microhistoria se estudian los hechos cotidianos, aunque no sean trascendentales, y a las personas comunes y corrientes, más que a los personajes. Es decir, es un intento de hacer historia tan cualitativa como cuantitativa, dándole prioridad a todo lo que sin ser de gran acontecimiento constituye el quehacer diario de la colectividad (Troconis. 2010: 76)
HISTORIA REGIONAL
Se relaciona con el estudio de la historia considerando un espacio geográfico determinado. Éste en general, se relaciona con las divisiones políticas, en específico a jurisdicciones particulares o a países, dando lugar a las distintas circunstancias que fueron sucediéndose en el pasado y que de alguna manera pueden dar alguna explicación a hechos del presente en la nación en que se estudia.
Es uno de los elementos a ser considerados dentro de la historia regional, debido al campo de estudio que utiliza para hacer su análisis, teniendo como precepto jurisdicciones pequeñas en las que la geografía, el modo de subsistencia y la economía juegan un papel fundamental en el desarrollo de los estudios, para lo cual se estipula que:
la Historia Regional debe enfocarse en cómo las estructuras económicas a nivel local (por ejemplo, el régimen de propiedad de la tierra) definen las dinámicas sociales y de poder, y cómo estas resisten o se integran a los modelos nacionales (Colmenares, 1989: 4).
EL ZULIA EN LA INNOVACIÓN EN LOS ESTUDIOS HISTÓRICOS REGIONALES. APORTES FUNDAMENTALES DE GERMÁN CARDOZO GALUÉ
El estado Zulia, con capital en la ciudad de Maracaibo, ubicada al occidente de Venezuela, ha sido clave para el desarrollo económico, social, político y cultural del país, debido a sus múltiples avances y la posición geoestratégica de la que goza, que les da acceso oportuno a espacios como el Golfo de Venezuela y las islas del Caribe, así como con la República de Colombia, país con el cual comparte fronteras en su lado oeste. Su potencial económico ha sido generador económico nacional, particularmente, desde inicios del siglo XX por la intensa actividad comercial petrolera que se desarrolla, específicamente en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo.
En este marco de análisis, el estado Zulia se ha venido consolidando como un faro de innovación historiográfica para Venezuela y, probablemente para América Latina, dado que a partir de la segunda mitad del siglo XX emergieron del espacio como una respuesta necesaria y articulada a la dominante y extendida tendencia del centralismo que configuraba a Caracas y a los estados cercanos que antes de ese tiempo dominaban la comprensión del proceso histórico nacional, privilegiando el estudio de la región norcentral, desvirtuando, a su vez, los procesos de consolidación y formación del Estado al considerar forma escasa o casi inexistente los aportes fundamentales del resto de las regiones.
En este sentido, ante la escasez del enfoque mencionado en el párrafo anterior, el impulso que fue tomando la Historia Regional en Venezuela, en cuanto a la adopción de nuevas metodologías, se presentó como la vía esencial para superar las carencias y miopías históricas que prevalecían en el país para tratar, en lo posible de lograr una visión más completa de la nación. Por tales razones, la innovación en el campo de la ciencia histórica en el Zulia se cimentó sobre el papel de algunos académicos que al contar con experiencias internacionales en formación académica que generó un refrescamiento metodológico.
Historiadores como el Dr. Germán Cardozo Galué, Rutilio Ortega, Ileana Parra, Belín Vázquez de Ferrer, así como otros se formaron en instituciones académicas como el Colegio de México, la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad de Sevilla en España sirvieron como experiencias trasnacionales que les permitieron adquirir la teoría necesaria para importar conceptos clave que partieron de la Microhistoria y la Historia Regional para luego generar nuevas categorías nacionales como el de Región Histórica, las cuales fungieron como herramientas de análisis que posibilitaron la aprehensión del origen y persistencia de las prácticas socioeconómicas de un espacio geográfico definido.
El regreso de los académicos arriba reseñados, materializó la institucionalización de una nueva perspectiva académica en torno al occidente venezolano. La Universidad del Zulia (LUZ), se convirtió en el epicentro de esa transformación, destacando entre otras cosas la creación del Centro de Estudios Históricos. En este contexto, los aportes generados por el Dr. Germán Cardozo Galué fue fundamental, erigiéndose como uno de los iniciadores en Venezuela y, probablemente, en América Latina, sentando con ello las bases de una propuesta teórica y metodológica de significativo alcance.
Su trabajo, desarrollado de manera progresiva entre 1973 y 2010 delimitando en el Zulia su obra para impulsar desde lo particular hacia lo general, considerando dentro de su enfoque la develación de la importancia de las provincias y sus respectivas organizaciones socio-políticas, demostrando cómo estas fuerzas regionales gravitaban en torno a sus centros de poder, a menudo enfrentadas al centralismo.
La principal contribución del Dr. Germán Cardozo Galué y la escuela que desarrolló a partir de la propuesta de estudios históricos regionales radicó en ofrecer una nueva interpretación de diferentes momentos fundamentales en Venezuela, teniendo presente que al analizar al país desde una región en particular y sus localidades, invita a la reformular la tendencia a minimizar la participación de las provincias.
Es por tales razones que, al tratar de comprender los procesos históricos desde la cuenca hidrográfica del Lago de Maracaibo, su propuesta metodológica y teórica proporciona herramientas de reflexión que son esenciales para el conocimiento en la formación y consolidación del Estado venezolano. De esta forma, el Zulia, a través de sus historiadores, ha logrado adecuar los estudios históricos nacionales a las tendencias contemporáneas, propiciando el desarrollo de investigaciones con alta pertinencia social, así como un carácter inter y transdisciplinario.
Dada esta trayectoria, algunos historiadores zulianos han dado pasos adelante para reconocer el significativo alcance que tuvo y continúa generando el Dr. Germán Cardozo Galué para las nuevas generaciones de especialistas en la ciencia histórica, iniciando con el Dr. Pablo Palmar, quien en 2017 publicó un artículo la Revista Cambios y Permanencia en Colombia titulado: “Germán Cardozo Galué: El hombre, la región y la historia”, en el que se destaca un poco de su vida, su recorrido académico y el valor de sus obras para el abordaje de lo regional frente a lo nacional.
Posteriormente, se esbozó como Trabajo de Grado de la Maestría en Historia de Venezuela del Dr. Luis Guillermo Quintero que se planteó como: “La historia regional en Venezuela. Aportes teóricos y metodológicos del Dr. Germán Cardozo Galué a la historiografía nacional” expuesta en 2022, pero que hasta ahora, el autor no la ha publicado. El profesor Quintero logró reconstruir el proceso de la historia regional desde su génesis hasta traerla al país, así como un análisis minucioso de muchas de las obras, entre ellas: Michoacán en el siglo de las luces (1973), que fue su tesis doctoral el Colegio de México, así como Maracaibo y su región histórica (1991), probablemente su estudio más importante y sobre el cual precedieron muchos de sus estudiantes para formular novedosas para temáticas para la comprensión desde el Zulia hacia el resto de Venezuela.
Al cierre de esta investigación, se tiene nuevamente al Dr. Pablo Palmar, quien en el 2024 en una alianza académica entre la Academia Nacional de la Historia y La Universidad del Zulia, presentó el libro con el mismo nombre del artículo: “Germán Cardozo Galué: El hombre, la región y la historia”, considerando además de todos los aspectos destacados ideas de particular relevancia que permiten avanzar en el conocimiento del historiador, tal como se establece en la Presentación del texto, la obra de Germán Cardozo Galué posee un relevante lugar en la historiografía nacional debido a su capacidad para ofrecer un contrapeso crítico a las narrativas hegemónicas. Su análisis de la historia zuliana en su especificidad —política, cultural y económica— proporciona el insumo empírico y conceptual necesario para enriquecer y complejizar el panorama de la historia de Venezuela, demostrando que la nación es una suma dinámica de realidades históricas regionales interconectadas.
Otro de los aspectos a destacar en la obra del Dr. Palmar Paz es la biografía intelectual de Cardozo Galué, la cual deja en evidencia que su desarrollo como historiador y gestor de la historia regional está profundamente ligado a su formación inicial, destacando la influencia de la Compañía de Jesús y el magisterio de figuras como 'don Agustín' (pág. 32). Este vínculo entre la vocación por la historia (pág. 22) y el proceso educativo subraya que la consolidación de una escuela historiográfica regional robusta es inseparable de las tradiciones pedagógicas y las herencias intelectuales específicas de cada contexto geográfico.
LA HISTORIA REGIONAL FRENTE A LOS DESAFÍOS TECNOLÓGICOS ACTUALES: EL BIG DATA
La historia regional, dado el abordaje microhistórico que realiza de los procesos políticos, económicos, sociales, culturales, demográficos, entre otros, demanda un conocimiento un poco más minucioso y específico que se vincula con la exploración de fuentes históricas en diferentes reservorios documentales, hemerográficos, audiovisuales que se encuentran las ciudades o estados sobre los cuales son objeto de estudio. En este sentido, la labor fundamental del historiador es poder acceder a los archivos municipales y regionales, a los testimonios de las personas que han sido parte de hechos primordiales para reconstruir desde la cotidianidad, las vinculaciones socio-políticas, así como las dinámicas económicas de espacios diferenciados. La microhistoria, de acuerdo con la noción de Troconis (2010), se enfoca en los hechos cotidianos y a las personas comunes y corrientes, más que a los personajes importantes.
Frente a estos argumentos, la aparición de la Inteligencia Artificial en diferentes escenarios cotidianos, pero particularmente en el ámbito académico e investigativo, pudiera verse como un catalizador metodológico, dado que es capaz de superar las limitaciones que en este momento convergen con respecto a la heurística tradicional. Para dinamizar todos estos procesos, la aplicación de tecnologías como el Reconocimiento Óptico de Caracteres (OCR) avanzado, los Modelos de Lenguaje de Gran Escala y las técnicas de Machine Learning permite procesar y clasificar volúmenes masivos de documentos y hemerografía regional con una velocidad sin precedentes.
Esta incorporación metodológica, que se inscribe en la disciplina emergente de las Humanidades Digitales, ha sido reconocida por especialistas como Schöch (2017), quien confirma la capacidad del procesamiento computacional para manejar y analizar grandes corpora documentales que definen la "Big Data" histórica. Este es un punto de inflexión, dado que la tarea de indexación, transcripción y análisis de miles de folios y periódicos, que en la usanza tradicional requeriría décadas de esfuerzo humano, puede ser abordada en cuestión de minutos. La IA, por tanto, no solo agiliza la investigación, sino que hace materialmente viable la inclusión de un corpus documental que hasta ahora ha permanecido silenciado o inaccesible, un aspecto crucial para el estudio de la "región histórica" como un área con características y vínculos históricos comunes (Cardozo, 1991:13 ).
La potenciación que ofrece la IA se traduce directamente en una oportunidad historiográfica para realizar los objetivos teóricos propuestos por la escuela regional. Al optimizar el acceso a las fuentes locales, la tecnología facilita la recuperación y visibilización de los "espacios diferenciados" y las "fuerzas regionales" que la historiografía centralista ha omitido sistemáticamente. Si el objetivo es develar la importancia de estas entidades en la formación del Estado y nación venezolana, la IA proporciona la capacidad de rastrear, identificar y mapear estas dinámicas a través de grandes redes de información, permitiendo contrastar la narrativa central con las evidencias documentales periféricas y, con ello, reconstruir un proceso histórico mucho más complejo y hasta donde la tecnología permite, con la mayor cantidad de visiones que se pueda tener en torno a un mismo hecho.
Se infiere al cierre de este avance investigativo en torno a la historia regional y su relación posible con la IA, que ésta última no es un fin en sí mismo, sino una herramienta que puede ampliar los alcances en cuanto a los estudios historiográficos, así como a, de forma incipiente poder comprender el método histórico para el análisis, transcripción y acuse de fuentes en cada uno de los reservorios documentales a ser consultados.
El desafío radica en que la aplicación de esta tecnología debe estar siempre subordinada a las exigencias teóricas de la Historia Regional, manteniendo el foco en la interpretación cualitativa que la microhistoria requiere. De esta manera, la convergencia entre el rigor metodológico regional (de lo local a lo nacional) y la capacidad de procesamiento de la IA, permite que las demandas de las categorías emergentes en la historiografía contemporáneas sean atendidas, ofreciendo a la sociedad un conocimiento de gran impacto y alta pertinencia social que supera las deformaciones del pasado al integrar, finalmente, la complejidad del territorio venezolano a partir del estudio de una región concreta, éstas últimas acotaciones se basan en las ideas de Cardozo Galué (1991).
CONSIDERACIONES ÉTICAS DE LA INVESTIGACIÓN EN HISTORIA CON ASISTENCIA DE LA IA: PRIMEROS PASOS
El estudio de la Historia en sí misma, así como los historiadores por décadas se han opuesto de manera tajante a la incorporación de las tecnologías a los procesos de investigación en este campo, en algunos casos, probablemente con cierta razón, puesto que manipular documentos que datan de cien o más años, debe hacerse con los cuidados debidos, considerando que no deben emplearse elementos como el flash de la cámara digital que hace aproximadamente unos diez años o más se empleaba para la toma de fotografías en algunos documentos, periódicos, planos, mapas antiguos, así como otras fuentes históricas.
Sobre el marco de estas argumentaciones, la incorporación de la Inteligencia Artificial (IA) en la investigación histórica es más que cualquier otra cosa potenciadora, puesto que exige una rigurosa reflexión crítica y ética para salvaguardar la integridad metodológica de la disciplina. La historia, al formar parte de una de las Ciencias Sociales que se caracteriza por un fuerte componente interpretativo y cualitativo, no puede permitirse la subordinación del método a la herramienta tecnológica. Es necesario asegurar que la capacidad de procesamiento de la IA se mantenga al servicio de los postulados teóricos de la Historia Regional. Como se ha demostrado en otros campos de las Humanidades Digitales (HD), la tecnología debe ser vista como un coadyuvante y no como un sustituto del intelecto humano, tal como lo manifiesta Bode (2018).
Una de las principales preocupaciones en este momento, pudieran ser los riesgos metodológicos en torno al uso de lA, dado que puede haber un retorno a los análisis macro o gran escala, de manera superficial, desvirtuando un poco lo que se ha logado hasta ahora con la Historia Regional. La capacidad de clasificar Big Data textual puede desviar al investigador de las exigencias cualitativas que requiere la microhistoria. Si la IA es empleada únicamente como una herramienta de conteo masivo de datos e información, se corre el riesgo de generar una sobre-simplificación o una generalización que contraviene la necesidad de estudiar el "estudio integral de la vida de un grupo o de una comunidad" (Troconis, 2010: 76). En este sentido, la máquina es una herramienta de búsqueda y agregación, pero la interpretación profunda y la contextualización de las narrativas resultantes deben ser intrínsecamente humanas y estar regidas por la teoría de la Región Histórica (Cardozo, 1991:13).
Ahora bien, es estrictamente necesario tener presentes algunas consideraciones desde el orden ético sobre la aplicación de la IA en la investigación en la ciencia histórica que, en el momento presente debe estar orientado al manejo de los sesgos algorítmicos. Si los modelos de IA son entrenados con corpora documentales predominantemente oficiales, centralistas o generados a partir de los archivos de la capital, existe un riesgo real de que la tecnología perpetúe e incluso amplifique los sesgos historiográficos que la escuela regional busca corregir. Investigadores de la ética de datos en las ciencias sociales como Ruiz (2020), han advertido que los algoritmos no son neutrales; reflejan y codifican las estructuras de poder inherentes a sus datos de entrenamiento.
Por ende, es crucial que los investigadores apliquen la IA a las fuentes locales y periféricas, tarea que al momento presente queda pendiente por hacer por parte de algunos reservorios documentales en Maracaibo, Zulia y en las diferentes ciudades de Venezuela, ejerciendo esto una curación consciente sobre los datos de entrada para garantizar que el algoritmo contribuya a la visibilización de las fuerzas regionales, y no a la consolidación de la hegemonía centralista, que tanto se ha denunciado y que pese a los esfuerzos realizados hasta ahora, queda un camino que recorrer en este sentido.
Ante este panorama, el historiador emerge como el "curador" indispensable del proceso de investigación, redefiniendo su papel de reconstruir de forma crítica los datos que están a su disposición. Es responsabilidad exclusiva del historiador formular las preguntas epistemológicas correctas para interrogar a los datos que arroja el sistema de IA, tal como lo exige el análisis hermenéutico de la disciplina (Drucker, 2013). Ello implica no solo validar la autenticidad y representatividad de las fuentes utilizadas por el algoritmo (heurística), sino también realizar el análisis crítico de la información, contextualizándola dentro del marco teórico de la Región Histórica. Solo manteniendo la agencia humana en la validación de las fuentes y la interpretación crítica, la Inteligencia Artificial podrá funcionar como un instrumento potenciador sin socavar la esencia metodológica de la historiografía.
METODOLOGÍA
La presente investigación adoptó un enfoque cualitativo y se concibió como un ejercicio de análisis profundo y reflexión crítica, orientado a la comprensión del fenómeno social de la historiografía venezolana. El estudio es de naturaleza analítica-interpretativa, centrado en el replanteamiento de los discursos historiográficos a partir de la inclusión del enfoque regional. El objetivo fundamental fue analizar e interpretar la transición de una historia predominante centralista a una historia regional en Venezuela, abordando además los desafíos metodológicos e interpretativos que esta evolución implica ante la aparición de la Inteligencia Artificial (IA) y el manejo del Big Data en el ámbito académico.
El método de análisis se basó en una combinación de revisión documental exhaustiva y análisis de contenido crítico de las producciones historiográficas clave. Para la construcción del cuerpo argumentativo y la obtención de la información, se seleccionaron técnicas congruentes con el diseño cualitativo y analítico-interpretativo, destacando la revisión bibliográfica y documental. Esta revisión se enfocó en un estudio sistemático de fuentes distribuidas en tres categorías esenciales: fuentes historiográficas; fuentes conceptuales; y fuentes tecnológicas/éticas.
Las fuentes historiográficas incluyeron obras fundamentales que abordaron el tema centralista (como las de Guillermo Morón, Federico Brito Figueroa y Germán Carrera Damas) y, en contraste, aquellas que impulsaron la perspectiva regional, particularmente las vinculadas a la escuela del estado Zulia (Germán Cardozo Galué, Rutilio Ortega e Ileana Parra Grazzina, entre otros). Las fuentes conceptuales se centraron en la literatura especializada necesaria para la conceptualización de Historia Regional, Región Histórica y Microhistoria. Finalmente, las fuentes tecnológicas/éticas consistieron en artículos y documentos que abordan el impacto de la IA y el Big Data en las Humanidades Digitales y la investigación histórica.
CONSIDERACIONES FINALES
Al cierre de la presente producción investigativa, quedan muchos desafíos para la ciencia histórica, considerando que esta es una disciplina que debe hacer constantes revisiones para que puedan emerger nuevos paradigmas que profundicen y analicen los diferentes procesos históricos. Sin embargo, el análisis historiográfico y metodológico desarrollado permite establecer una serie de consideraciones fundamentales sobre la evolución de la disciplina histórica en Venezuela y sus proyecciones ante la era de la Inteligencia Artificial (IA):
La investigación confirma la continua urgencia de superar la visión centralista de la historia que, aun cuando se han hecho esfuerzos, sigue siendo un desafío para los historiadores del resto de los estados de Venezuela, especialmente, en la última década y media por cuanto a las escuelas de historia en las universidades del país se empiezan a quedar sin la generación de relevo, conllevando todo esto a una visión incompleta del proceso socio-político nacional. La historia regional, en este sentido emergió desde la década de los ochenta, en el siglo pasado como propuesta teórica y metodológica indispensable para aproximarse a la complejidad de todo el territorio, dado que visibiliza las fuerzas regionales y sus dinámicas de poder que fueron gravitando en torno a sus capitales y, a menudo, se oponían a la hegemonía de Caracas.
El estado Zulia, con la Universidad del Zulia (LUZ) como epicentro institucional, se ha erigido como un faro de innovación en Venezuela. El trabajo del Dr. Germán Cardozo Galué, junto a otros académicos, fue crucial para institucionalizar la Historia Regional y generar categorías de análisis propias, como la de Región Histórica. Su propuesta proporciona las herramientas teóricas para reformular la comprensión de la formación y consolidación del Estado venezolano desde una perspectiva particular y más completa.
Continuando con los abordajes de categorías empleados en esta investigación, debe hacerse referencia a la irrupción que ha venido y seguirá presentando la Inteligencia Artificial, así como el concepto de Big Data, pudiendo ser un punto de inflexión para las indagatorias de esta ciencia tan fundamental para las Ciencias Sociales. La IA, mediante técnicas como el OCR avanzado y el Machine Learning, tiene la capacidad de acelerar la heurística y la crítica al procesar volúmenes masivos de fuentes documentales y hemerográficas locales que antes era difícil de acceder por la cantidad de información.
Se cierra, infiriendo que la aplicación de la IA en la historia debe estar subordinada a las exigencias teóricas de la Historia Regional. Existe un riesgo ético significativo de que, si los modelos se entrenan con datos predominantemente centralistas, la tecnología perpetúe o amplifique los sesgos historiográficos que se buscan corregir. Por lo tanto, el historiador debe asumir el papel de "curador”, aplicando la IA a fuentes periféricas y ejerciendo una curación consciente sobre los datos de entrada para garantizar que el análisis permanezca cualitativo y riguroso, tal como lo exige la microhistoria.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Notas de autor
qluisguillermo@gmail.com

