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Sofisticación primitiva Entrevista a Hernán Díaz Alonso en torno a la arquitectura, el diseño y el uso de la inteligencia artificial
Bitácora Arquitectura, vol. 1, núm. 54, 92-103, 2024
Universidad Nacional Autónoma de México

Conversatorio

Bitácora Arquitectura
Universidad Nacional Autónoma de México, México
ISSN: 1405-8901
ISSN-e: 2594-0856
Periodicidad: Cuatrimestral
vol. 1, núm. 54, 92-103, 2024


Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

Resumen: Hernán Díaz Alonso es director de la Southern California Institute of Architecture (sci-Arc) y de su propio despacho, hda-x, donde desarrolla proyectos de arquitectura, diseño industrial, arte y animación. En su trabajo, en el que ha integrado tecnologías digitales como parte de su proceso, especula con nuevos conceptos contradictorios, siempre en busca de nuevos discursos formales. Conversamos con él en torno a su trabajo y al alcance de la inteligencia artificial (ia) en la arquitectura.

Palabras clave: Tecnología , Inteligencia artificial , Arquitectura especulativa , Educación de la arquitectura , Innovación , Sofisticación primitiva.

Abstract: Hernán Díaz Alonso, the director of sci-Arc, also helms his own studio, hda-x. He spearheads a diverse range of projects spanning architecture, industrial design, art, and animation. Díaz Alonso is renowned for his innovative integration of digital technologies into his workflow, through which he explores and speculates on novel, often contradictory concepts, continuously pushing the boundaries of formal discourse in architecture. Our conversation with him delved into his groundbreaking work and the expansive role of artificial intelligence in the realm of architecture.

Sofisticación primitiva Entrevista a Hernán Díaz Alonso en torno a la arquitectura, el diseño y el uso de la inteligencia artificial

conversatorio Sofisticación primitiva Entrevista a Hernán Díaz Alonso en torno a la arquitectura, el diseño y el uso de la inteligencia artificial

El trabajo que como arquitecto, diseñador y educador ha desarrollado Hernán Díaz Alonso (Buenos Aires, 1969) ha sido ampliamente reconocido por su visión innovadora y formas disruptivas. Estudió arquitectura «por casualidad» en Rosario, ciudad donde creció. Posteriormente, realizó un máster en la Universidad de Columbia, Nueva York, que amplió su visión al explorar y exponerse a nuevas ideas.

A lo largo de su carrera, sus posturas vanguardistas han sido merecedoras de diversos premios y reconocimientos. En 2005, ganó el concurso del Programa de Arquitectos Jóvenes (yap) del MoMA PS, en 2012 recibió el premio al Educador del Año del Instituto Americano de Arquitectos (aia) y en 2013 el Premio AR + D de Arquitectura Emergente, entre otros.

Su obra se caracteriza por la postura multidisciplinaria con la que expande los límites de la arquitectura al especular con el uso de tecnología digitales y explorar formas innovadoras.

Como educador, Díaz Alonso ha ocupado cargos de prestigio, como la cátedra de asistente visitante «Louis I. Kahn» de diseño arquitectónico en la Universidad de Yale en 2010, mismo año en que fue nombrado presidente del programa de posgrado de sci-Arc. Desde 2015 es director general de la misma institución.

LEONARDO SOLÓRZANO En otros espacios, te he escuchado decir que estudiaste arquitectura por casualidad y que desde pequeño querías ser médico; también, que tenías una inclinación por el cine. ¿Cómo fue que terminaste estudiando arquitectura?

HERNÁN DÍAZ ALONSO Es verdad que desde pequeñito quería ser médico. Fue hasta principio o mitad del último año del secundario [el equivalente al High School en Argentina] que me di cuenta que no quería estudiar medicina. Mi madre, en su infinita sabiduría, me aconsejó hacer un test vocacional y me salió que debía irme hacia el área de las humanidades.

Me interesaba el cine, pero para estudiar esa carrera tenía que ir a Buenos Aires y la situación familiar era complicada. Mi padre me dijo que estudiara lo que quisiera, pero que esperara un año. Sin embargo, ese mismo año salí sorteado para realizar el servicio militar. La única forma de evitarlo era ir a la universidad. Si no podía ir a Buenos Aires para estudiar cine, pensé en entrar a arte o arquitectura en Rosario, la ciudad donde vivía. En esa época, el arte me parecía demasiado hippie y decidí entrar a arquitectura, aunque no conocía nada de la carrera. Creía que todo era hacer casitas de ladrillo con techo [risas].

La verdad, el primer año de la facultad no me gustó nada y no me enganché. Seguía con la idea de estudiar cine, pero por una u otra razón no se podía. Fue hasta el final del segundo año de la carrera que empecé a entusiasmarme por la arquitectura. Por una serie de circunstancias internas de la facultad, en el tercer año me tocó la profesora Mariel Suárez, que trabajaba con Gerardo Caballero, en ese entonces uno de los pocos arquitectos en Rosario que había hecho un máster en Estados Unidos y estaba muy en contacto con lo que pasaba en el mundo. Ella nos mostró el catálogo de la exposición Arquitectura deconstructivista del MoMA, que la había montado Mark Wigley con Philip Johnson, y eso me abrió todo un mundo nuevo. Por otro lado, fue Enric Miralles a Rosario, y ahí me enrolló. Fue toda una serie de accidentes más que una cosa de vocación. Hay gente que la tiene de siempre, pero yo no.



Budapest Museum.
Imagen: Cortesía Hernán Díaz Alonso.

LS En varias ocasiones, he oído hablar a diseñadores, diseñadoras y artistas que estudiaron arquitectura sobre la solidez de su formación como arquitectos o arquitectas. Desde tu perspectiva, ¿cuál es esa visión o formación de arquitecto tan sólida que permea en los procesos de otras disciplinas?

HD Me parece que son cosas que varios decimos y que tiene su lógica, pero no es algo que te pasa de la noche a la mañana y te diría que ni siquiera sé si te das cuenta que lo estás haciendo. La educación en arquitectura que tuve en Rosario fue muy técnica, rígida y modernista. Aprendí a manejar proporciones, espacios, a poner las cosas en orden. En general, fue muy sólida, y más si te enrollas como yo y otros que nos interesamos por el lado cultural, de leer filosofía y mirar arte. La arquitectura tiene esta cosa que es muy humanista, es como una especie de esponja que absorbe muchas fuerzas culturales al mismo tiempo y me parece que eso te da una educación muy sólida. Es una mezcla entre una profesión y un arte; no es tan puro ni autónomo como el arte, ni es una profesión como ser abogado o contador. Es algo intermedio. Se mueve en una zona nebulosa que me parece es una de sus grandes cualidades. Esa condición te da muchas posibilidades dentro de ese mundo y vos vas encontrando el camino. Siempre digo que los arquitectos somos de los pocos bichos raros que aún quedan, que nos especializamos en ser generalistas. Usamos filosofía, pero no somos filósofos; usamos arte, pero no somos artistas; usamos ingeniería, pero no somos ingenieros. Hacemos un poco de todo. Creo que eso te da una apertura muy interesante. Por otro lado, me parece que la arquitectura te ayuda a tener un discurso, un mensaje, que no todas las disciplinas creativas tienen. Si vos hablás con cualquier arquitecto, no necesariamente uno famoso o consolidado, tiene una forma particular de articular las ideas.

Por otro lado, es cierto que es muy distinto estudiar arquitectura en Latinoamérica que en otro lado. Me parece que, en países como Argentina o México, el peso de la tradición moderna es muy importante y fascinante, aunque tiene esta cosa de estar como atrapada entre el pasado y el futuro.



Casa argentina.
Imágenes: Cortesía Hernán Díaz Alonso.

LS ¿Qué papel consideras que deben jugar las escuelas de arquitectura, no sólo en la enseñanza de las técnicas y las tradiciones, sino en la integración de nuevas tecnologías desde la educación?

HD La arquitectura es un debate permanente. No existe un formulario, no hay alguien que tenga la verdad. En todo caso, cada arquitecto cree que la tiene, pero lo cierto es que no es así. Me parece que hay tantas versiones de arquitectura como arquitectos, y me parece que hay tantas versiones de academia como academias. Cada una toma una postura distinta y está bien.

En lo personal, creo que la academia tiene que ser un lugar donde siempre se está empujando hacia adelante, donde se aprende la historia para apreciar y valorar lo hecho, entender la genealogía de la disciplina, pero no debe ser estudiada con un peso tal que te paralice.

Por otro lado, considero que, cuando reducimos la arquitectura a una cuestión sólo de producción material, estamos dejando de lado muchas cosas. La academia tiene que ser un lugar donde se da cabida a todo tipo de experimentaciones y nuevas ideas, tecnologías y visiones, sin perder de vista el peso específico del valor histórico y material que tiene la arquitectura en todas las culturas. La arquitectura es la más importante de las disciplinas creativas y culturales de cualquier sociedad. Es la forma en que medimos y entendemos la civilización a través del tiempo. Eso es claro, pero no considero que debamos darle todo el peso únicamente a la tradición, porque limitas las posibilidades de lo que la academia te puede ofrecer.



Casa argentina.
Imágenes: Cortesía Hernán Díaz Alonso.

LS Recientemente se habla mucho de la inteligencia artificial (ia) como una tecnología disruptiva en varios ámbitos. Sin embargo, he notado que la aplicación de la ia en la arquitectura se centra mucho en la parte visual, en la generación de imágenes, de rénders, aunque la arquitectura no se limita únicamente a eso. Existen otros componentes fundamentales en los procesos arquitectónicos que no sé si están siendo tomados en cuenta en el desarrollo de la ia. Desde tu postura y visión, ¿qué impacto puede llegar a tener el desarrollo y adopción de la ia en la educación y la práctica de la arquitectura?

HD Todavía no está del todo claro cuál va a ser realmente el impacto. Me parece que la versión de ia que conocemos ahora es la más simple que vamos a ver. Va a crecer, a evolucionar, a volverse más presente en todo, y como la arquitectura no opera de lado a la realidad sino con base en ella, será inevitable su integración en la educación y la profesión; como fue inevitable hace 50 años, cuando empezaron con el Autocad o en la década de 1990, cuando empezaron a usarse animaciones con software de animación. Y aun con esas tecnologías, que llevan 30 años presentes, hay un espacio enorme entre la creación visual, como vos decís, y la aplicación física y material de ello. En otras industrias, como la automotriz o de teléfonos móviles, hay una relación más estrecha entre el diseño y la producción. En la arquitectura existe aún una discrepancia entre lo que podemos crear visualmente usando ia y lo que puedas producir físicamente, que viene con otras limitaciones.

A nivel formativo, pienso que es una evolución importante. Los grandes cambios empezaron en la década de 1990, cuando las tecnologías digitales se integraron a full en la academia. Lo curioso es que las discusiones de entonces son parecidas a las de ahora. Vos escuchás gente diciendo: «La ia va a matar la autoría; va a matar al individuo; va a matar el humanismo» y la verdad es que en esa época se decía lo mismo y no mató nada.



Casa argentina.
Imágenes: Cortesía Hernán Díaz Alonso.



Rusuupuisto.
Imagen: Cortesía Hernán Díaz Alonso.

LS Personalmente, ¿cuáles consideras que son los caminos que puede tomar el uso de la ia en la arquitectura?

HD Identifico tres caminos que me parecen los más atractivos. Uno de ellos es, en el mejor de los casos, la ia puede reducir la cantidad de esfuerzos que como arquitectos ponemos en resolver las cosas del día a día, como maximizar metros cuadrados, estructuras y materiales, o identificar cuál es la mejor ubicación de un terreno en la ciudad, por poner unos ejemplos. Este mecanismo de eficiencia de la ia puede que esté muy bueno y que nos permita liberarnos, enfocarnos en una parte más creativa.

LS ¿Consideras que la ia podría ayudar a innovar creativamente?

HD La IA te crea la falsa percepción de que todo lo que está haciendo por vos es nuevo, pero en realidad lo único que hace es rastrear lo que ya existe en el mundo. En esencia, lo que la ia te da hoy por hoy —quizás cambie más adelante— son imágenes generadas con base en otras que ya existen.

Pero volviendo a la pregunta anterior, un segundo camino que identifico que puede estar bueno con la ia es que va a permitir que despachos chicos compitan con oficinas más grandes. Me parece que eso puede diversificar un montón el panorama de la práctica. Puede incluso producirse una especie de acordeón con el tema de la experiencia y creo que eso va a cambiar también mucho la dinámica.

Hay una tercera área que me parece muy interesante: la aplicación de la ia sobre uno mismo, sobre el trabajo realizado previamente. En mi estudio, estamos ocupando la ia reutilizando nuestro acervo de proyectos, nuestro propio alfabeto. No pedimos a la ia buscar por toda la web sino únicamente en nuestro trabajo. Me encanta esta idea del sampling en la música. «Resamplearte» a vos mismo me parece fascinante.

LS Más allá de lo visual, ¿qué crees que sucederá con la ia en otros procesos de la arquitectura, como en la construcción?

HD Creo que la ia tiene la capacidad de ser potencialmente un instrumento que permita que el diseño, la construcción, la eficiencia y la fabricación empiecen a cuadrar con los mismos parámetros. Imaginarte que la ia resuelva esos problemas de comunicación entre procesos para hacerlos más eficientes. Una especie de esperanto tecnológico.

También, pienso que a esta altura del partido tendríamos que estar un poco más relajados con el tema. Cada vez que aparece una tecnología nueva hay quien piensa que va a cambiar todo. Y sí lo hará, pero no tan rápido como creemos. Además, la arquitectura tiene algo de elefante de la jungla, que se mueve despacio. Por más que usemos ia, un edificio tardará el mismo tiempo en construirse.

LS Comentabas que en tu despacho están utilizando la ia «resampleando» sus propios proyectos. ¿De qué otras formas han estado experimentando con la ia?

HD No estoy súper enrollado con la ia todavía. Te diría que estamos en un estado medio infantil y playful, como para generar ideas rápidas y conceptos. Nos sirve como una especie de sketch/collage súper sofisticado. Es decir, lo utilizamos sobre todo a nivel generativo de ideas conceptuales.

Por ejemplo, estamos diseñando unos lentes para una marca y usamos la ia para hacer un «sampleo» de todos los modelos que ellos habían hecho previamente para entender ciertas cosas. También estamos empezando un par de proyectos que no son arquitectura sino proyectos más visuales.

LS En tu experiencia con la ia, ¿crees que es tan disruptiva como se dice?

HD Tengo 54 años, casi 55. Me gusta ser el que encuentra la forma y no el software. Y te soy absolutamente sincero, no he visto nada de ia que me parta la cabeza aún. Me parece que hace cosas más rápidas, pero no me entusiasma como lo hicieron los softwares de animación a finales de los 90, que detonaron todo un lenguaje en arquitectura que nunca había visto. Hasta ahora no he encontrado que exista eso, quizás porque soy un formalista y siempre presto atención a los lenguajes formales.

En ese sentido, no usamos tanto la ia. No me ha producido nada aún que diga «¡Che, qué bueno esto!» Me ha producido más un «Che, qué rápido es esto». Y me considero alguien muy abierto de mente con la tecnología. Sé también que cambia todo el tiempo y por eso no me gusta casarme con ninguna. Me gusta probarlas a todas. Pero en el caso de la ia, no ha producido el cambio en mi trabajo que produjo en su momento el software de animación. Tal vez sea porque no me he sumergido demasiado en ella.

LS Mencionas que eres un formalista. Leí un artículo que publicaste en Arquine (“Belleza”, núm. 80, 2018) en el que disertabas sobre los conceptos bello, bonito y elegante. Al revisar los proyectos que has hecho con tu estudio HDA-X (antes Xefirotarch), es notorio el lenguaje formal que han forjado. Tu obra muestra una mezcla de formas contrapuestas, una especie de oxímoron, en el que combinas elementos indudablemente industriales (no sólo po9r los materiales sino también por la escala) y formas orgánicas. ¿De dónde parten los conceptos que rigen tu trabajo?

HD Siempre hubo un interés por la contradicción o empezar por el reverso. Como todo un formalista, pienso que el objetivo es la belleza, pero siempre me ha parecido más interesante llegar a ella por el camino contrario. Por otro lado, creo que si vos te planteás o prestás atención a cosas que naturalmente no se relacionan entre sí, tenés la oportunidad de que aparezca algún tipo de innovación disruptiva. Eso que vos decís de lo orgánico y lo industrial, honestamente nunca pienso en términos de formas orgánicas, aunque entiendo que se ve así, y lo industrial es una cuestión natural de pensarlo en términos de algo contemporáneo.

En los proyectos más recientes que he hecho estoy más interesado en lo que llamo la sofisticación primitiva. Quiero hacer cosas más básicas relacionadas con la cultura campestre argentina, mezclar eso con el software y a ver qué sale. A un amigo argentino se lo describía como ser un gaucho en Marte. La contradicción me interesa. Me gusta mucho trabajar con conceptos que teóricamente no van juntos. Como decías, lo industrial con lo orgánico, lo natural con lo artificial, lo primitivo con lo sofisticado…

LS He leído también que parte del discurso que sustenta tu obra gira en torno a conceptos como diseño radical, perversidad de la forma mutante, grotesco o terrorífico…

HD Bueno, uno va cambiando en cada etapa de su vida. Lo terrorífico y lo grotesco tenían razón de ser en su momento. Hoy en día no me interesan tanto, porque estoy más enfocado en la felicidad y en cosas literales: si estoy mirando flores, quiero que las cosas parezcan flores; si estoy mirando cuero, quiero que las cosas se parezcan a la piel de una vaca. Uno va cambiando y no. Con el tiempo te das cuenta que uno tiene unos guiños formales, que los repetís. Enric Miralles alguna vez dijo algo como que en realidad uno siempre hace el mismo proyecto y algo de cierto hay en ello.

En su momento, lo terrorífico tenía esa cosa de placer. Uno va a ver una película de terror o te subís a una montaña rusa que te va a asustar, porque hay un deseo de adrenalina, de placer. Lo grotesco era otra cosa. Es una de esas tantas palabras que todos deformamos colectivamente a través de los años y ahora tendemos a pensarlo como algo desagradable, pero en realidad viene de cuando algo no encaja con un patrón estético del momento. A comienzos del siglo xxi, trabajábamos en dos lenguajes que no empataban con los que se producían. Por eso decía que se trataba de una cosa grotesca.

Si prestas atención a mi trabajo, siempre termina siendo preciso y armonioso.

Siempre ha habido una búsqueda por una pseudoperfección a la que sabemos que nunca llegamos. Como te decía, hoy en día estoy más obsesionado con lo sofisticado rústico y en encontrar cosas que no encajen. Aunque me parece que esa inquietud siempre ha estado.

En ese sentido, y en relación con lo que hablábamos sobre la tecnología, me interesa trabajar con computadoras mezclando cosas que no son de la computadora. Me gustaría explorar con cómo la puedo «contaminar», qué les puedo hacer para que hagan algo raro. Por ejemplo, me gusta escanear cosas, pero en vez de usar un escáner preciso, me gusta hacerlo con el teléfono, porque lo hace «mal». En el caso de la ia, todavía no he encontrado cómo usarla mal. Recientemente escuchaba a uno de los tipos del code que trabaja con ChatGPT decir que uno de los problemas que veía es que conforme la máquina procesaba más texto, se volvía más vaga, más lazy. ¡Me encantó eso! ¡Cuanto más escribe, menos esfuerzo pone para hacerlo bien! Eso me interesa. Me gustan esas cosas.

LS Hay un término del que también te he escuchado hablar mucho, que es la arquitectura especulativa (speculative architecture). Entiendo que no te gusta hablar de arquitectura experimental porque representa una búsqueda algo vaga. ¿Podrías contarnos sobre tu idea de arquitectura especulativa?

HD No me gusta el término experimental porque me parece que se usa cuando no sabés lo que estás haciendo. Yo sé y tengo claro lo que hago. Especular, por otro lado, me parece que es cuando vos trabajás con cosas de las que tenés conocimiento y

«especulás» como una forma de repensarlo. Está claro que es una de esas palabras que no se traducen bien, no encaja bien del inglés al español. Cuando vos decís speculation acá en Estados Unidos, la gente entiende que estás explorando. Quizás en español la palabra correcta sería arquitectura exploratoria.

Soy consciente de que mi obra no es lo que la mayoría de los arquitectos hace, pero en mi forma de ver el mundo es la respuesta más lógica y racional que yo le daría a un problema que la gente me pide que trabaje. Ningún proyecto que hago parte de la nada, siempre es para un cliente, un concurso, una exhibición. Por eso no me gusta la idea de experimentación, porque yo no estoy haciendo algo ajeno, estoy haciendo arquitectura o una silla o un par de lentes o una zapatilla, lo que sea que me encarguen diseña

LS ¿Esta arquitectura especulativa está ligada al concepto de architecture of thinking que promueven en SCI-Arc, la escuela de la que eres director?

HD Tiene que ver con lo que hablábamos antes. Creemos que la forma de pensar de un arquitecto se puede aplicar para muchas cosas y que la idea de arquitectura no se reduce solamente a hacer edificios. La arquitectura es una disciplina que la podés usar para hacer una interfaz de un iPhone, trabajar en Google o hacer algo para Nike o Tesla. Esa es la idea detrás de eso. SCI-Arc es una escuela de arquitectura que usa la arquitectura como plataforma, pero no reducimos la arquitectura a una cuestión edificatoria o tipológica.

LS Desde tu postura como académico, arquitecto y diseñador, ¿qué tan importante consideras que es empezar a utilizar herramientas de ia? ¿Recomendarías usarla?

HD A mí me parece que este tipo de cosas trasciende la cuestión ideológica o de valores culturales de uno. Es inevitable. Y cuando algo es inevitable, es mejor hacerlo parte de lo que uno opera, que dejarlo que se meta sin que vos le definas los parámetros sobre los cuales querés que sea parte. Después, es necesario discutir cuestiones como: ¿cómo y en qué momento vamos a usar la ia?, ¿en qué parte de la secuencia tiene sentido?, ¿cómo les enseñamos a usarlas?, ¿cuáles son los límites?

En arquitectura, y en otras disciplinas humanísticas, tenemos esta idea de que es necesario resistir la contemporaneidad porque si no aprendés la historia o a dibujar a mano o a hacer un sketch, vas a perderte y no tendrás una identidad. Personalmente, eso me parece una tontería. Si vos me preguntás, tenés que hacerlo, tenés que incorporarla, sólo no perdamos de vista que, de la misma manera que la tecnología no va hacer que te vuelvas el mejor neurocirujano del mundo, la tecnología no te va a hacer que te vuelvas un buen diseñador sólo porque la uses.

LS ¿Qué consejo le darías a las y los estudiantes de arquitectura?

HD No le tengan miedo a inventar formas de practicar arquitecturas que no existen; tampoco a ser emprendedores, a entender de negocios y finanzas, porque la creatividad requiere de esa intersección. Hubiera querido tener más de eso cuando era más joven.

Miren todo el tiempo para afuera y sean esponjas. Estén abiertos a todo lo que pasa en el mundo y préstenle atención a todo. La arquitectura no se construye de un mundo pequeñito. La arquitectura es un mundo muy amplio.



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