Sección especial

La investigación en la UCA1

Research at UCA

Andreu Oliva
Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, España

Realidad, Revista de Ciencias Sociales y Humanidades

Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, El Salvador

ISSN: 1991-3516

ISSN-e: 2520-0526

Periodicidad: Semestral

núm. 143-144, 2015

realidad.director@uca.edu.sv



Palabras clave: Universidades

Keywords: Universities

El carácter fundamental de la investigación

Para la UCA, la investigación es una función que le es propia por ser universidad y un medio privilegiado para realizar su misión; sin la investigación, a la UCA no le sería posible realizar la misión que se ha trazado. Por ello, la investigación es un deber ineludible, orientado por el siguiente principio rector: “Llegar a identificar e interpretar, con el mayor rigor racional y científico posible, los aspectos clave que determinan la realidad actual, en orden a intervenir, de manera universitaria” (Universidad, 2001, p. 35).

La investigación ha de permitirle a la Universidad incidir en la cultura y en la conciencia colectiva para impulsar un cambio social desde la perspectiva de las mayorías populares, para que estas puedan gozar de sus derechos humanos con plenitud. Ello implica profundizar en el conocimiento de la realidad, en el contexto en el que estamos inmersos, para “orientarse a esclarecer la situación existente y sus causas, así como también elaborar alternativas teóricas y prácticas que hagan posible la transformación de esa sociedad” (Universidad Centroamericana, 2001, p. 36). Sin investigar acerca de la realidad, sin conocer los fenómenos que en ella se dan, sin poder explicar sus causas, no se podrá generar conocimiento ni aportar a la solución de los problemas que la realidad nos plantea.

La investigación es, pues, una tarea que le corresponde a la Universidad como institución y a los académicos con capacidad para ello. Una tarea que implica aunar esfuerzos para responder a las necesidades del país y de la región de la mejor manera posible. Y es en ese sentido que debe medirse la calidad de la investigación, tanto en su pertinencia de cara a hacer posible la misión de la UCA como en su capacidad transformadora, sin eludir en ningún momento su racionalidad y el uso de las metodologías más adecuadas. La rigurosidad teórica y metodológica debe cuidarse en extremo. Desde esa perspectiva toda investigación debe evaluarse, tanto en su proceso como en su impacto transformador.

Por otro lado, la investigación debe estar relacionada con las otras dos funciones de la Universidad (la proyección social y la docencia) y mantener con ellas un equilibrio adecuado.

La inspiración cristiana en la investigación

Por su talante distintivo institucional, la inspiración cristiana tiene incidencia en la investigación que realiza la Universidad. Si la inspiración cristiana afecta a todo el quehacer de la UCA, es lógico pensar que tiene un peso decisivo en qué, cómo y para qué se investiga.

La inspiración cristiana nos lleva a poner a la persona en el centro de la vida y del quehacer institucional. De acuerdo con el Evangelio y el anuncio del Reino de Dios, todo debe estar al servicio de la persona. Por ello se dice que “la ley debe estar al servicio del hombre, no el hombre al servicio de la ley”, para que la persona “tenga vida en abundancia”. La aspiración del Evangelio es que todos tengan vida y que la felicidad de los hombres y mujeres sea completa. Jesús mismo se puso al servicio de los pobres y oprimidos de su tiempo, y buscó su liberación (San Lucas, 4: 18-19). Y dado que vivimos en una sociedad en la que con frecuencia el ser humano es cosificado, en la que se ha subvertido el verdadero orden y se ha puesto a las personas al servicio del capital, del lucro y de las riquezas de unos pocos, es tarea fundamental colaborar en el cambio social, para que el ser humano vuelva a ser lo central.

La investigación debe generar nuevos saberes de calidad aplicados a nuestra realidad. La investigación, en cuanto profundización del conocimiento y ampliación del mismo, es un aporte a la búsqueda de la verdad, “una verdad que nos hace libres” (San Juan, 8: 32). Libertad y verdad son dos realidades interrelacionadas a las que la humanidad aspira desde el inicio de su existencia. Pero la verdad está opacada por la injusticia. En el caso de la región centroamericana en general, y de El Salvador en particular, la injusticia social y la negación del bien común impiden la verdadera libertad de amplios sectores de la sociedad. Desde la perspectiva cristiana es necesario luchar para que la sociedad se reorganice en todos aquellos aspectos que niegan la dignidad de la persona y desenmascarar las situaciones de opresión y exclusión que condenan a la pobreza a millones. Desde la investigación debemos encontrar caminos hacia un desarrollo integral y sustentable, en armonía con el medio ambiente y que garantice la calidad de vida para todos.

Para ser fiel a su tradición y misión, la investigación de la UCA debe ofrecer diagnósticos, análisis y posibles soluciones a los principales problemas del país. Pero no de cualquier modo. El compromiso con la justicia social y la opción por los pobres, que brotan de su inspiración cristiana, obliga a la UCA a tener no solo presente, sino como horizonte y lugar desde el cual pensar, la situación de las mayorías del país y de la región centroamericana. Con un 40% de los salvadoreños viviendo en exclusión desde hace décadas, la Universidad tiene el compromiso de ponerse al servicio de esta parte de la población que sigue reclamando su liberación y que tiene derecho a una vida digna y con bienestar. Es por ello que la UCA debe comprometerse especialmente con aquellas temáticas que supongan un cambio para esas mayorías, y aportar soluciones a sus aspiraciones y para el cumplimiento pleno de sus derechos humanos.

El Salvador ha sido incapaz de construir un proyecto de nación que garantice una vida plena para toda la población. En la actualidad, un pequeño grupo goza de bienestar a costa de una mayoría a la que se le niega ese derecho. En lo político, los avances en la democracia participativa no han ido acompañados de mejoras en lo económico y social. Esta es una tarea a la que la UCA debe responder desde la investigación. Por tanto, los temas a investigar serán todos aquellos que coadyuven a lograr una vida mejor para todos los salvadoreños, en especial para los más débiles y vulnerables, basándose en los principios de la igualdad, dignidad, solidaridad y justicia.

En ese sentido, la Universidad debe insistir en todo momento en que la investigación no es apolítica ni imparcial. Para la UCA, todo su quehacer —y por ende también la investigación— debe estar parcializado en favor de la vida y liberación de las mayorías excluidas del actual sistema social y económico, y de una cultura que no favorece la emancipación de los pueblos.

Un fin mayor

A diferencia de otras universidades que investigan para estar en los primeros lugares de los rankings que miden el número de investigaciones, patentes registradas y publicaciones, entrevistas científicas y técnicas, la UCA busca otro fin, sin que ello signifique negar la importancia de lo primero. La finalidad última y distintiva de la investigación de la Universidad es aliviar el dolor de las víctimas de la injusticia social y de un sistema que margina casi a la mitad de la población. Si nuestra investigación no coadyuva a ello, sino contribuye a hacer de nuestro mundo un mundo más humano, en el que todos podamos vivir dignamente, en el que la calidad de vida se mida por la realización y felicidad personal, por los niveles de humanización antes que por el nivel de ingreso, no tiene sentido investigar.

Otras universidades podrán investigar con el objetivo de generar nuevos conocimientos, para realizar excelentes descubrimientos, o para saber más. La UCA también puede buscar todo eso, pero al servicio de un fin mayor: hacer de nuestra realidad una realidad más humana, un mejor mundo para todos, sin excepción.

Dificultades

Las universidades con pocos recursos usualmente tienen grandes dificultades para desarrollar programas de investigación. Para investigar se requiere, en primer lugar, de personas con vocación, que sientan hondo deseo de profundizar en un área del conocimiento, que tengan un talante investigador, que estén movidas por la curiosidad del saber y el compromiso de ponerlo al servicio de la verdad y la liberación, y que a la vez tengan las capacidades para ello. Investigar requiere tanto de talante como de talento, y desgraciadamente ello no siempre se encuentra en las instituciones universitarias, especialmente en las que entienden al académico solo como un docente, capaz de transmitir conocimientos pero no de generarlos. También pesa la dificultad de contratar profesionales cuyos estudios de posgrado les hayan proporcionado las competencias necesarias para la investigación. En Centroamérica, un problema extra es la ausencia de programas de doctorado que, además de formar investigadores, sustenten programas de investigación.

Otro obstáculo es la poca disponibilidad de tiempo. En muchas universidades los académicos dedican la mayor parte de su día a impartir materias, atender a los estudiantes y a cuestiones administrativas, con lo cual apenas les queda espacio para otras actividades. Así, la investigación queda relegada a tiempo marginal. Además, en muchas universidades, por una cuestión de costos, es común que la gran mayoría de los académicos estén contratados a tiempo parcial, con lo cual su actividad académica se reduce a la docencia y se comparte con otras actividades de carácter profesional, o marchan de un centro educativo a otro impartiendo materias, con lo que se convierten más en profesionales de la docencia universitaria que en académicos.

No menos importante es la dificultad de acceder a fondos que permitan financiar investigaciones que requieren trabajo de campo o uso de laboratorios especializados, lo cual suele tener un costo elevado, que excede el presupuesto universitario. En el Istmo las universidades no cuentan con el apoyo de fundaciones privadas o públicas para sus actividades investigadoras. Y cuando compiten para fondos de carácter internacional, están en gran desventaja, pues no tienen la experiencia ni la competencia de centros universitarios de larga trayectoria y con mayor número de doctores.

Sin embargo, así como hay universidades reconocidas por su labor investigativa, porque a ello dedican una parte importante de sus abundantes recursos, debemos reconocer que la mayoría de las universidades en Centroamérica tienen un marcado carácter docente y que, por las razones anteriormente expuestas o por propia decisión, han abandonado la investigación y la proyección social como parte de su quehacer cotidiano.

Apuesta decidida

La UCA, a pesar de que ha contado con pocos recursos a lo largo de su historia, en ningún momento ha renunciado a la investigación. Más bien lo contrario: desde su fundación ha resaltado la importancia de la investigación y cómo esta debe estar al servicio de su misión. En consecuencia, ha dedicado importantes recursos a la investigación y ha buscado fortalecer las capacidades para la misma. Actualmente, la UCA cuenta con más de 200 académicos con contratos de tiempo completo, a fin de que puedan compatibilizar su labor docente con la investigación y la proyección social.

La apuesta por la investigación es decidida. Por un lado, la UCA ha establecido alianzas con otras universidades y con fundaciones, y ha dado respaldo institucional para que un buen número de académicos salgan del país a estudiar posgrados; particularmente doctorados, para así contar con personal con competencias en el área de la investigación. Desgraciadamente, ello no ha dado todo el resultado esperado debido a que algunos de estos talentos, al finalizar su doctorado, han roto su compromiso con la UCA y la han abandonado para incorporarse a instituciones que les ofrecen, a su juicio, mejores perspectivas profesionales. Sin embargo, la Universidad sigue creyendo que este es un camino válido, que ha fortalecido la capacidad investigativa institucional y las posibilidades de incidir en los procesos de cambio de la realidad nacional.

Por otro lado, la institución está desarrollando distintas acciones para incentivar la investigación entre sus académicos. En concreto, se ha establecido un fondo anual abierto a concurso para aquellos académicos interesados en realizar investigaciones que requieren de financiamiento. Este material es precisamente el resultado de la primera convocatoria de ese fondo de investigación, y nos sentimos muy satisfechos de lo que se ha logrado. A pesar de ello, no podemos quedarnos donde estamos; debemos seguir avanzando para responder de mejor manera al compromiso que la UCA ha asumido y la distingue.

Largo camino por recorrer

El camino que nos falta por recorrer es largo. Es necesario seguir trabajando el talante y el talento investigador de nuestros académicos y son necesarias más ayudas, tanto técnicas como materiales, para animarlos a comprometerse con líneas de investigación de largo plazo que tengan especial impacto en el conocimiento de la realidad y en su necesaria transformación. También es necesario fortalecer el compromiso del cuerpo universitario con la transformación de las estructuras injustas de nuestra sociedad; un compromiso que nos lleve a poner lo mejor de cada uno y a la UCA en su totalidad al servicio de nuestra misión.

Debemos avanzar en la conformación de equipos de investigación que aporten a la formulación de un proyecto de nación que permita la vida en libertad y con dignidad, el pleno goce de los derechos humanos y la realización de las aspiraciones más humanas del conjunto de la sociedad. Igualmente importante es continuar impulsando la conformación de equipos multidisciplinares, interdisciplinarios y transdisciplinarios de investigación, que puedan abordar y realizar estudios de una realidad que es cada vez más compleja, y que busquen la integración de los conocimientos y saberes referentes a ella.

Será el amor real y verdadero por este pueblo, al que nos debemos y al servicio del que queremos estar y poner la Universidad entera, el que permitirá que nuestras investigaciones tengan en cuenta el sentir y las necesidades de aquellos que entre nosotros tienen la vida amenazada, se arriesgan a emigrar ilegalmente, son objeto de abusos de los poderosos, tratados como instrumentos al servicio del capital y se les niega sus derechos humanos. Si no somos capaces de sentir su dolor y de reconocer sus aspiraciones más profundas, tampoco seremos capaces de ofrecer soluciones reales y posibles para que El Salvador sea casa de hombres y mujeres libres, solidarios y capaces de construir una sociedad fraternal.

Referencias

Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”. (2001). La misión de la UCA. San Salvador: UCA Editores.

Notas

1 Palabras pronunciadas por el rector en el acto de inauguración del Seminario Fondo de Investigación UCA 2012-2013, Auditorio Segundo Montes, 3 de octubre de 2013.

Notas de autor

Rector
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