Dossier Temático

Jornadas Ignacio Ellacuría 2016: La filosofía en el mundo actual. Presentación del editor del dossier

Conference Ignacio Ellacuría 2016: Philosophy in the world today. Editor's presentation of the dossier

Carlos Molina
Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, El Salvador

Realidad, Revista de Ciencias Sociales y Humanidades

Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, El Salvador

ISSN: 1991-3516

ISSN-e: 2520-0526

Periodicidad: Semestral

núm. 148, 2016

realidad.director@uca.edu.sv



DOI: https://doi.org/10.5377/realidad.v0i148.4592

Tocar fondo es cuestión de razón, pero no hay una sola forma de razón. Al fondo se puede ir de muchas formas.

Ignacio Ellacuría.

El dossier de este número de Realidad está dedicado a las Jornadas Ignacio Ellacuría 2016, que se celebraron del 9 al 11 de noviembre de 2016, con el lema “La filosofía en el mundo actual”. Diversas actividades, organizadas por el Departamento de Filosofía de la UCA, estuvieron dedicadas a rendir un homenaje a Ignacio Ellacuría y a su legado intelectual: interpretaciones musicales, dos cine foros, una exposición de afiches y otra de libros y revistas se sumaron a la conferencia magistral del profesor Juan Blanco, de la Universidad Rafael Landívar, y las ponencias presentadas en dos foros académicos de gran calidad.

Como ya es tradición, las Jornadas ofrecieron espacios académicos en los que el objetivo principal es fomentar el pensamiento crítico y la reflexión filosófica sobre problemas relevantes de nuestra sociedad. En este sentido, quienes se dedican a la filosofía, en los recintos universitarios y en otros espacios de estudio e investigación crítica, tienen una oportunidad de compartir el legado de Ellacuría, donde el lugar preponderante lo ocupa su idea de una filosofía crítica y emancipadora.

¿Qué papel juega la filosofía en el mundo actual? ¿Hasta qué punto hemos sido meros repetidores de ideas extranjeras —europeas, estadounidenses, entre otras— o, por el contrario, personas conscientes de nuestras raíces indígenas y mestizas, de nuestra propia cultura? ¿Cómo se ocupa la filosofía de las reivindicaciones de los grupos que han sido tradicionalmente silenciados e invisibilizados: las mujeres, los jóvenes o los colectivos de la diversidad sexual? ¿De qué modo ejerce la filosofía su rol crítico, de cara a los retos que representan el neoliberalismo, las nuevas tecnologías de la información o las culturas populares ligadas al consumismo masivo de imágenes y discursos?

Con este dossier ofrecemos a nuestros lectores la conferencia del profesor Blanco —así como los comentarios que sobre ella hizo Luis Alvarenga, director del Doctorado en Filosofía Iberoamericana de la UCA— y las ponencias de Estela Fernández, investigadora del CONICET, en Argentina, y Marlon López, estudiante de la licenciatura en Filosofía de la Universidad de El Salvador.

En su trabajo “La actualidad de la (alter)filosofía”, Juan Blanco nos propone una original concepción de la filosofía, la “(alter)filosofía”, como proyecto para un pensamiento realmente emancipador. Esto lo hará en dos momentos: en primer lugar, explora “el cariz colonial” de una buena parte del pensamiento latinoamericano —guatemalteco principalmente— partiendo de una crítica de la noción de “la filosofía sin más”. Especialmente sugerente es el recurso al “Requerimiento”, aquel instrumento que usaban los colonizadores para requerir a los indios que aceptaran la sumisión. Blanco lo utiliza para caracterizar la impronta colonial que aún persiste en la filosofía de nuestra región, característica de la que no se salvan los discursos “modernizadores”, y buena parte del “pensamiento de izquierda”, los cuales siguen viendo la emancipación humana desde coordenadas claramente eurocéntricas.

En un segundo momento, el autor se dedica a exponer “las posibilidades que ofrece la (alter)filosofía como práctica de pensamiento contextual, decolonial e intercultural”. Esto lo hace mediante el análisis de la obra del “filósofo argentino, hijo de migrantes alemanes, Rodolfo Kusch (...) y el lingüista y filósofo alemánmexicano Carlos Lenkersdorf”. En la obra de estos pensadores, Blanco encuentra “la huella de (la) contextualidad (que) asumen como parte de la experiencia filosófica popular e indígena. En esto se trasluce una interculturalidad aún más radical y compleja: una interculturalidad decolonial y, con ello, un proyecto de configuración de una (alter)filosofía”.

El artículo de Estela Fernández presenta las ideas de tres latinoamericanas representantes de tres visiones diferentes de lo que significa pensar en y sobre América Latina, pero coincidiendo en lo que podríamos llamar —tomando en préstamo las palabras del filósofo Raúl Fornet-Betancourt— una “transformación de la filosofía latinoamericana con y a partir de la experiencia de las mujeres”. La primera de estas pensadoras es Ivone Gebara, reconocida teóloga brasileña, cuyo aporte a la transformación de la filosofía tiene como base su “ecofeminismo”, el cual liga la crítica al patriarcado a la del pensamiento dualista construido por la modernidad, cuya herencia es un abismo radical entre ser humano y entorno natural. Seguidamente, la autora analiza los aportes de la boliviana Silvia Rivera Cusicanqui, quien elabora una crítica de lo que llama “colonialismo interno”, proponiendo “una multi-temporalidad en la que coexisten, de forma simultánea, distintos horizontes temporales o ciclos históricos, que condensan memorias colectivas de diversa profundidad y duración”. Al final de su exposición, Fernández recupera el feminismo crítico de la filósofa e historiadora Francesca Gargallo, valorando especialmente su “propósito de relevar la diversidad de voces de mujeres generalmente olvidadas y silenciadas, que expresan su pensamiento y su acción transformadora en el seno comunitario de los pueblos indígenas a los que pertenecen”.

“Ética, violencia y educación en la sociedad globalizada” es el nombre del trabajo de Marlon López, en el cual analiza las insuficiencias en las concepciones educativas que renuncian a una apuesta humanista. El autor considera que la filosofía no sólo puede aportar ideas a esta crítica, sino que tiene el deber de hacerlo, fomentando una educación que contribuya a la adecuada politización y ejercicio responsable de los deberes ciudadanos. Esto supondría, necesariamente, la denuncia de los modelos educativos impulsados por las políticas neoliberales, para los que la educación “deja de ser medio reproductor de las energías creadoras humanas para trocarse justamente en su contrario, convirtiéndose en una actividad de adiestramiento de la nueva fuerza de trabajo aprovechable por el capital”. Según López, acá debemos buscar la explicación más radical de la violencia que sufren las sociedades que —como la salvadoreña— renuncian a poner en primer plano a la educación y a la cultura.

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