

Entrevistas
Entrevista al arquitecto Ernesto García Rossi
Interview with architect Ernesto García Rossi
Realidad, Revista de Ciencias Sociales y Humanidades
Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, El Salvador
ISSN: 1991-3516
ISSN-e: 2520-0526
Periodicidad: Semestral
núm. 150, 2017


Ernesto García Rossi (1928-2017) se graduó como arquitecto en 1952 por la Universidad de California en Berkeley. No solamente aporta a la arquitectura en El Salvador con su obra, sino también con su activismo como miembro fundador de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de El Salvador (1954), donde ejerció como docente, y del Grupo Salvadoreño de Arquitectos, que más tarde se convertirá en el Colegio de Arquitectos de El Salvador. García Rossi Formó parte del equipo de diseño de la Dirección de Urbanismo y Arquitectura (DUA), entre sus obras más destacadas se encuentra el edificio García Rossi, en la ciudad de Santa Ana. La entrevista se realizó el 16 de noviembre de 2012, en su residencia de la colonia Escalón, en San Salvador. Entrevistaron Sofía Rivera y Sandra Gutiérrez.
La conversación inicia cuando las entrevistadoras le muestran una fotografía donde el propio Ernesto García Rossi aparece con el Grupo Salvadoreño de Arquitectos.
Ernesto García Rossi (EGR): ¿Cómo se originó el Grupo Salvadoreño de Arquitectos? nosotros veníamos aquí y no había trabajo, nadie nos contrataba porque todos eran ingenieros y no arquitectos, y hubo el pleito de que nos reconocieran como arquitectos y no como ingenieros... pero poquito a poco fuimos dando a conocer lo que era ser arquitecto...
Les voy a contar una simpática historia: yo trabajé en la DUA, el jefe era Óscar Reyes... el día de pago nos reuníamos todos a chupar cervezas o al Deportivo1 o a cualquier hotel. De ahí salió la idea entre nosotros “¿bueno, y por qué no nos reunimos? ¿Y cómo nos llamamos?”. Fue así como nos dimos a conocer como el Grupo Salvadoreño de Arquitectos. Y empezamos sin estatutos ni nada, sino a promover la arquitectura. Este grupo se volvió después en la Asociación Salvadoreña de Arquitectos,ya estaban allí todos los señores allí presentes, y eso se volvió eventualmente en el Colegio de Arquitectos de El Salvador (CADES)... Siento que no tenemos tantos recursos como tiene ASIA (Asociación Salvadoreña de Ingenieros y Arquitectos) o CASALCO (Cámara Salvadoreña de la Industria de la Construcción)
CADES es el Colegio de Arquitectos en el que tratamos de mantener puro el diseño, no digo que no me he metido en la construcción... El (Hotel) Camino Real fue construido por su servidor, me acaban de invitar hace como una semana a la celebración del Camino Real, pasé dos años y medio de mi vida ahí metido desde las 7:30 de la mañana hasta las 8 de la noche. El diseño fue hecho por el arquitecto Juan José Rodríguez y Manuel Meléndez... por lo visto lo hicimos bien porque ha sobrevivido varios buenos terremotos. ¿Cómo no va a sobrevivir? Si las vigas de las zapatas tienen 2.40 m de altura por 0.50 m de ancho, y es una célula en todo el perímetro y por dentro va dividido cada cinco metros... que al mismo tiempo se ocupó para captar el agua en caso de emergencia, el Hotel tiene la capacidad para pasar más de 15 días sin que le entre una gota de agua con todo lo que tiene de reserva...
Y esa es la historia entonces del Colegio de Arquitectos. En 1940 no habíamos venido nosotros todavía, porque yo me fui en 1945 a estudiar a Estados Unidos en la Universidad de California (en Berkeley). Me gradué en el Highschool allá y entré a la Universidad en 1946 y, oigan esto, cuando tenía buenas notas, ellos me permitían que yo pagara lo que pagaban los residentes en la Universidad de California, mi Universidad me costó en los últimos dos años, 37.50 dólares por semestre... Ese era el tuition. Hoy esa Universidad mía vale 12,000 dólares el semestre. Así que ya es un lujo poder salir de esa Universidad, por eso yo admiro a la UCA porque en realidad me quito el sombrero por lo que ellos están haciendo...
Me queda la satisfacción de que ya hace 50 años de haber fundado la Escuela de Arquitectura de la Universidad Nacional. Creo que soy el único sobreviviente.
Sofía Rivera (SR): ¿Junto a quiénes formaron la Facultad de Arquitectura?
EGR: Arquitecto Renato Romero, arquitecto Edmundo Kury, arquitecto Óscar Reyes… ¿Y cuál otro estaba allí? Ah, otra persona estaba allí que no aparece en la fotografía… Lico (Federico) Morales, que nunca se graduó como arquitecto porque no había escuela de arquitectura, pero él tenía el sabor de arquitecto. Ellos ayudaron a fundar la escuela de Arquitectura, y de eso nos sentimos orgullosos porque esa fue la semillita... y resulta que todas las señoritas se iban a meter a arquitectura porque decían “ahí es bien chiche (fácil)”… “y si soy bonita el profesor me va a pasar” (ríen)... la Arquitectura no da para hacerse rico, es por amor al arte, y tengo otro romance también, que es la caficultura... Así es que vivo de la caficultura y un poquito de la arquitectura. Y tenemos el mejor café del mundo, creo yo. Pertenezco a la Cooperativa La Majada.
Entonces, en el 40 no había venido todavía el arquitecto Romero, pero estaba el ingeniero Mario Lecha. Quienes estaban aquí eran Armando Sol y Ernesto de Sola. Eran los únicos que estaban aquí hasta que llegamos nosotros poquito a poco. Nos tomamos la DUA (Dirección de Urbanismo y Arquitectura) como un posgrado para experimentar. Tuve la suerte de conocer todo El Salvador. Íbamos a los confines más lejanos, para ir a El Tamarindo teníamos que salir a las 4 de la mañana de San Salvador... porque algún alcalde de allá le llamaba a la DUA y decía “mire, necesitamos una escuela, queremos que nos mande unos ingenieros para que hagan el estudio” y así nacían los proyectitos que hacíamos... Hicimos también, tal vez no lo recuerda, El Valle de la Esperanza, después del terremoto en que se cayeron Chinameca y Jucuapa. Y eso lo reconstruimos nosotros en ese tiempo...

SR: Ese es otro de los proyectos que tenemos en nuestra investigación; su edificio y también las viviendas de Jucuapa y Chinameca. Nos llama mucho la atención la tipología de esas viviendas, bastante tropicales, frescas, vernáculas...
EGR: Es que le teníamos amor a la profesión, nos esforzábamos por ver qué hacíamos de novedoso en aquel tiempo y siempre teníamos el problema que lo van a tener y se va a tener siempre... porque la conferencia que dio el arquitecto Mauricio Arrieta sobre un arquitecto famoso que hace cosas totalmente exóticas, ése no tiene problema porque tiene pisto de sobra para hacer esas cosas. Pero nosotros aquí estamos restringidos por eso, porque hacemos un proyecto y nos dicen: “muy bonito y muy interesante, ¿cuánto vale?”. “Tanto”. “¡Ah! No, mire yo no tengo, mire si me lo rebaja a la mitad...”.
Sandra Gutiérrez (SG): ¿Y en esa época cuando se construyen Jucuapa y Chinameca, cómo trabajaban con esos presupuestos? ¿Había suficientes fondos?
EGR: Recuerde que recibimos ayuda del exterior para reconstruir esos pueblos.
SG: ¿Y para el resto de proyectos que se realizaron en la DUA?...
EGR: Sí, bueno, el Chulón fue hecho por nosotros. Yo todavía me recuerdo que yo venía con un grupo de arquitectos medio limpiando las aceras y ya venía la comitiva para inaugurar el famoso Chulón... y con la famosa llama que según ellos iba a durar forever, (por siempre), y a los dos años dijeron que ya era demasiado gasto, el uso del gas, y ya no hay lámparas...
SG: ¿Y ahí trabajó Óscar Reyes con Schultz?
EGR: Óscareraeldirector dela DUA, Schultz era el ingeniero estructural, era alemán. Lo contrató Atilio García Prieto, que era ministro de Obras públicas, porque los ingenieros que había aquí sólo hacían carreteras. Entonces trajo a esta gente, trajo a la arquitecta Schott, con el esposo de ella que era Katstaller, pero él no era arquitecto, era técnico de dibujo, y Schott todavía vive, ella me lleva un año de graduada, ella cumplió 61 años y yo cumplí 60 años hoy en julio... Ya entonces empezaron a venir todos los demás arquitectos; Óscar Reyes, Lito Cordero, Armando Sol y Ernesto de Sola ya estaban aquí trabajando... Ernesto de Sola hizo prácticamente lo que es la Flor Blanca, en un estilo pseudo español californiano. Y él no había estudiado en California, él había estudiado en MIT (Massachusetts Institute of Technology). Me extrañó, pues, tenía y tiene una excelentísima escuela de Arquitectura. Mi Universidad es una de las diez mejores universidades del mundo, a la par de Harvard, a la par de CalTech (California Institute of Technology), a la par de UCLA (University of California Los Angeles)... Y, por el otro lado, la gente que llegué a conocer allá; conocí a Óscar Niemeyer, el otro era Richard Neutra. Otro que vino aquí fue Francisco Balzareti que se casó con una Kriete...
SG: ¿Y Balzareti de dónde era?
EGR: Mexicano, un tipazo, yo lo conocí...
SR: Y de todos los arquitectos que pudo conocer, ¿cuál fue el más importante en su formación?
EGR: Yo le debo toda mi creatividad a Erich Mendelsohn, no sé si lo conocen, el famoso que diseñó la Einstein Tower, él fue profesor mío en la escuela de graduados. Y ya estaba ancianito, así como su servidor. En Berkeley nos organizábamos, una pareja de compañeros lo iba a traer a San Francisco, lo llevaban a la clase y luego lo regresaban... Él murió con las botas puestas, así como su servidor, que va a caer encima con otro ataque al corazón. A propósito, yo he sido operado a corazón abierto, tengo 14 años de sobrevivencia. No daban ni “cuis”... ¿Saben lo que es un cuis? Es moneda. Real, medio y cuartillo. Era la moneda de tres centavos.

Diseño de Ernesto García Rossi (1954). Plano de la planta baja con espacios comerciales y cine.
Archivo personal de Ernesto García Rossi.

Diseño de Ernesto García Rossi (1954)
Archivo del Departamento de Organización del Espacio (DOE), UCA.SR: Y en todo este contexto que usted estudió allá, conoció a toda esta gente, ¿cómo fue ese proceso de regresar a El Salvador, de insertarse y empezar a trabajar?
EGR: Todos nos fuimos de aquí con un fin: sacar la profesión y venir a trabajar aquí de regreso. Eso queríamos. Y en aquel tiempo, si yo hubiera querido, después de graduado mando una carta a migración de que quería quedarme en los Estados Unidos. Era tan fácil. Sólo me hacían un examen de la Constitución y ya lo juramentaban como ciudadano de allí. Pero no nos interesaba eso, queríamos venir a este pequeño terruño a ver qué podíamos hacer y no me arrepiento de eso. Estoy feliz... como le digo, no soy millonario, pero si lo tengo que volver a hacer lo volvería a hacer exactamente igual, estudiar arquitectura, ese es el amor a la profesión, y trabajar en El Salvador...
SR: En todo esto que nos narró del Monumento a la Revolución, incluso en su edificio, ¿qué podría decirnos usted sobre el papel de las artes en este momento, de cómo involucraban, además de arquitectos e ingenieros, a algunos artistas en los proyectos de la DUA, en monumentos y en el cine en general?
EGR: Vamos progresando bastante. Yo soy colaborador del museo MARTE (Museo de Arte) y me invitaron el día de anoche a una subasta, hemos progresado mucho en las artes plásticas... se subastaron 82 cuadros y de esos se vendieron entre 70 y 65. Ese museo es una belleza. Y tenemos el otro, que yo me quito el sombrero ante los arquitectos que se ganaron el concurso, el David J. Guzmán...
SG: Yo trabajé con Roberto Dada como dibujante...
EGR: Pues la felicito porque hicieron un buen trabajo... ¿Ustedes saben que Arturo (Cisneros) fue alumno mío?... (Hablan sobre la premiación del Arquitecto del Año)
SG: Volviendo al tema del arte, en esta época había una relación muy fuerte e incluso, esta figura arquitecto/artista, por ejemplo, Ricardo Carbonell. ¿Cuál era la relación de ustedes en el DUA?...
EGR: Bueno, el arquitecto Ricardo Carbonell, usted sabe que primero se graduó de ingeniero y luego se fue a Florencia, y le dieron algunas equivalencias y sacó el título de arquitecto. A Ricardo yo lo considero más un artista, tengo por ahí algunas piezas de él, que me las ha querido comprar después, es risible el precio que pagué, no sé si han visto unos que hace unos repujados en cobre. Uno de esos se lo compré a un estudio que vendía cuadros, ríanse, por 125 colones y a plazos. Creo que daba 20 pesos mensuales por él, así estaba de botado esto. Y ya después él me dice: “yo te doy 2,000 dólares por él”, y yo: “no, ahí lo tengo, si lo querés ver, vení a verlo aquí”... Ya van a ver la coleccioncita que tengo, hasta tengo de Mincho Cañas, que fue mi alumno también...
SR: ¿Quienes más fueron alumnos suyos?
EGR: Digamos que la mitad de los arquitectos que hay hoy... (ríen). En realidad, pues sí, ha sido uno de mis hobbies dar clases. Yo gozo dando clases, me mantiene al día, con los métodos nuevos y las formas nuevas. Hay que ser aventado uno, si nos dejan los clientes, porque eso es lo principal. El principal “pero” que tenemos es el cliente...
SG: Volviendo al tema del arte, porque me gusta tanto el Monumento a la Revolución, y ahí trabajó Óscar Reyes, con Martin Schultz, con Violeta Bonilla...
EGR: Schultz como calculista. Violeta Bonilla era la escultora, porque esa escultura que tienen en piedra, esa es una belleza... que la tenían abandonada y la querían romper, si eso es una obra de arte, es un tesoro...
SG: ¿Cómo se forma ese grupo para trabajar? ¿Cómo se relacionaban los arquitectos, los ingenieros y los artistas?
EGR: Siempre hemos trabajado, los arquitectos siempre hemos trabajado con decoradores y artistas, era natural, eso no era un pleito sino al contrario, y en la DUA así hacíamos, los arquitectos diseñábamos y teníamos unas personas más o menos especializadas en decoración de interior. Y muchas veces nos recomendaban “mire, me gustaría que este espacio le diera vuelta por aquí…” y entonces así nos llevamos bien con los colaboradores. Y tiene que ser así, un engranaje interesante. A mí me gusta mucho la escultura, por cierto, ya les voy a enseñar algo que he hecho en hierro y otros que he hecho por ahí también. Me gustaba mucho la pintura japonesa, no sé si han oído de la pintura Sumi...
Y hablando de mis experiencias, con mis profesores, yo tomé un curso, yo me tenía que haber graduado con 120 unidades, entré a la universidad en el 46 y yo me debería de haber graduado en el 50. Cuando mi madre llegó de casualidad a verme y yo le dije “¡Vieja! Yo el mes entrante me gradúo”. “No” –me dijo– “¿quién te va a hacer caso graduándote a los 22 años? ahí ve que hacés, quedate aquí, mientras te podamos mantener…”.
Así es que entonces empecé a tomar decorado de interior, pintura y todo lo que se me ocurriera que tuviera que ver con la arquitectura, así que terminé con 180 unidades, por los dos años de más que hice. Tuve una clase con un pintor famoso, Shuira Obata, él me enseñó esa técnica en que uno fabrica su propia pintura... (Se levanta a mostrar sus pinceles japoneses).
SR: ¿Usted también es arquitecto y artista?
EGR: Me encantaba todo eso...
SR: Del edificio García Rossi nos llama la atención el aspecto tan histórico de la ciudad de Santa Ana, con una escala bastante humana, y de repente ver el edifico García Rossi, ¿cómo surgió esa idea y cómo la ciudad y los ciudadanos acogieron este monumento a la modernidad?
EGR: Mire, la idea era que haciendo el edificio los vecinos iban a conseguir un crédito, se iban a entusiasmar, iban a botar las casas viejas que no tenían ningún valor histórico... como tenemos ese problema aquí en el centro, que los quieren mantener, pero no les dan dinero para mantener esas fachadas y todo lo de adentro... Ustedes conocen Antigua (Guatemala), conserva las fachadas antiguas y por dentro es una cosa totalmente diferente... pero aquí quieren que uno mantenga lo de adentro también. Entonces por eso fue la idea, además, en aquel tiempo el Hipotecario tenía un superávit y quería poner el dinero en interés. Eso ayudó para que nos dijeran a nosotros “cuánto quieren por eso” entonces a mi hermano, que en paz descanse, el Dr. García Rossi le dijo al presidente, si mal no recuerdo, el Sr. Cordero, que tenía a la orden un millón de colones, que en ese tiempo era un “cachimbo de pisto”... Un Mercedes Benz costaba 3,000 colones, como 400 y pico de dólares
EGR: Cuando me gradué de la maestría, mi madre me preguntó qué quería que me regalaran, y no sé por qué se me había metido que yo quería un Cadillac Coupé... y me dijo “te lo vamos a dar”, costó 4,000 dólares, que eran 10,000 colones... me lo pusieron allá en Estados Unidos porque todavía seguía estudiando y trabajando allá. Porque trabajé antes de venir para acá, trabajé en una oficina, no de arquitectos desafortunadamente, porque había una especie de recesión, que no le daban a uno empleo. Yo caminé en muchas oficinas de arquitectos de San Francisco y les presentaba mi currículum donde había trabajado de dibujante y todo, porque allá no lo dejan trabajar a uno, a menos que sea ya arquitecto. Lo ponen a uno de dibujante. Cuando les enseñaba mi currículum me decían: “mire cuando tenga más experiencia llámenos, en un año vamos a ver cómo está y le vamos a dar trabajo”, pero yo lo quería ya en ese momentito el trabajo, así es que me mantuve trabajando como dibujante. No había nada de computadoras, ni siquiera había rapidograph, eran grafos o tiralíneas. ¿Nunca conocieron el grafo? ¡Qué raro que no lo hayan conocido! (Busca los grafos entre sus estantes). ¡Este es un rapidograph! Pues qué raro que no hayan visto esto, porque esto daba una calidad de línea... Entonces, después vinieron y ya abandonamos esto, porque vinieron los rapidograph...
SR: ¿Con esto dibujó los planos del edificio García Rossi?
EGR: Sí, su servidor metía mucha mano en el dibujo... Como dicen: más sabe el diablo por viejo que por diablo…
SR: Arquitecto, entonces, ¿el edificio García Rossi fue una iniciativa suya de renovar el centro de Santa Ana?
EGR: Sí, prácticamente sí...
SR: ¿Y la decisión de incorporar el cine?
EGR: Bueno, como les decía, se abrió el Gobierno, y entonces tuvimos una plática con Luis Poma, el negocio de él se llamaba Teatros de El Salvador, y nos pidieron que si les podíamos hacer un teatro. Yo lo había proyectado con unas 350 gentes, que me parecía lo lógico para una ciudad como Santa Ana, porque se repetía la misma película. No cambiaba todos los días, sino que se repetía tres días, pero a él le habían hecho unos estudios que le decían que no era rentable un teatro que tuviera menos de 500 asientos. Ya estaba hecha la estructura, así que me tuve que inventar cómo meter un mezzanine y meter 150 personas más. Con unas vigas de hierro como de un metro de alto con angular de 4x4 pulgadas, dos arriba y dos abajo, y su celosía de angulares de dos pulgadas, para sostener punta a punta y contra las paredes. Fue una odisea ver quién me hacía esa estructura porque era una cosa sumamente pesada para ese tiempo, pero logré meter a las personas. Hoy han vuelto a lo que yo quería en ese tiempo, porque usted va al cine y no encuentra un cine más grande de 300 gentes, pero era la idea en ese tiempo.
Ahora, con mi hermano que es ingeniero también, habíamos visto en una revista un estadio de Europa que era una montura. De ahí fue de donde creamos nosotros la idea de poner una montura con una viga alrededor en forma de esto. ¿Y cómo se llama esto? Paraboloide hiperbólico...
SR: ¿Cómo el del pañuelo?
EGR: Sí, y lástima, por ahí he de tener los planos que me hubiera
gustado mostrarles; los planos que todavía conservo del teatro... Me hablan ustedes dentro de unos 15 días a ver qué puedo encontrarles por ahí...
SG: Esa estructura justamente del paraboloide hiperbólico es bien especial, verdad, ¿Cómo lograron hacer esa forma?
EGR: Bueno, primero hicimos la viga, entonces... (Se acomoda para dibujar). Entonces, esta es una viga que da en este sentido aquí, pero aquí es alto, aquí es bajo, y esto curva en este sentido y en este sentido y por eso se llama hiperbólica, entonces, aquí metí yo un tubo, y la otra que la sostenía iba en este sentido, y aquí metí otro tubo, entonces en ese tubo metí yo una varilla de hierro si mal no recuerdo era de 3/4 de pulgada, aquí en este sentido, y esto va en el otro sentido, entonces él sólo me va dando la curvatura que yo deseo, y luego en este sentido vine yo y puse angulares aquí en este sentido. Y aquí puse un material que ya no viene que se llamaba aquilite que eran cepillos colochos de madera mezclados con concreto y entonces se hacían las planchas desde 1 pulgada hasta 4 pulgadas, y éste tiene 1 pulgada, y encima vine yo y le puse una malla y encima el concreto en esta parte de aquí, y así fue como creé esta paraboloide... (Dibuja). Entonces me pareció que era una forma nueva para aquí, para El Salvador, y por eso nos enamoramos de esa forma, y todavía está ahí parada...
SG: Y por dentro se logra ver esa estructura...
EGR: Sí, estos angulares se ven ahí.
SG: Cuando nos subimos al techo ahí arriba…
EGR: A lo mejor se les caía ahí... ja, ja, ja
SG: No, caminamos en la losa, a la par está la losa del jardín, ese es un espacio bien lindo, está el cine y luego viene esa losita en el pasillo y un jardín, es mágico entrar a ese lugar ahí en Santa Ana, uno no se lo espera, una tremenda sorpresa, muy lindo... Otro de los elementos que nos llamaba la atención también es en la fachada sur, esta celosía que cubre toda la fachada, y le da una doble piel, creando juegos de luz y sombra...
EGR: Y la ventilación... sí, lo que pasa es que esta gente no comprende que lo que tiene que hacer es abrir las celosías de un lado y las de la pared que divide el pasillo. Entonces, el aire circula en esa parte, tanto de norte a sur como de sur a norte. No hay necesidad de tanto aire acondicionado, y en aquel tiempo, pues, casi no se usaban, hoy ya se usan mucho más...
SG: Y arriba hay un espacio al que no hemos logrado ir. ¿Es un penthouse?
EGR: Lástima que ahí vive mi hermana ya anciana que tiene 90 años y hoy está muy enferma, hace como dos meses se cayó y se quebró el hueso púbico de la cadera, y eso es reposo absoluto... Me encantaría llevarlos… pero tengo los planos de eso que se los podría enseñar...
SG: Cuéntenos un poco cómo es, porque nosotros hemos logrado adivinar las curvas de los techos...
EGR: Ese era piquete de las curvas, para hacer las bóvedas del apartamento...
SG: Se ve muy bonito desde el balcón del teatro...
EGR: Y no sólo eso, vivir ahí... yo viví un tiempo ahí, antes de casarme la primera vez.
SG: Las vistas deben ser espectaculares...
EGR: Es bien agradable, porque está uno en el centro de la ciudad. Otra innovación fue el parqueo subterráneo, porque no se acostumbraba hacerlo. Hacíamos un teatro y no nos preocupábamos por ver cómo metíamos el estacionamiento...
SR: Y se ganó espacio para jardín ¿verdad?...
EGR: Entonces me gustaba... fui influenciado por un edificio que estaba de moda en San Francisco. Había una firma que se llamaba Skidmore, Owings and Merrill, que era nada más que de los señores, éstos que tenían un su enorme edificio. Porque el mío es esto (dibuja). Estas son las celosías, y aquí viene el espacio de la torre de vidrio que son los elevadores y esto viene aquí con una ventanita. Aquí viene otro elemento que es el otro que ustedes han visto aquí... y aquí está la entrada al sótano, no sé si se fijaron ustedes en esta parte. Al principio había diseñado el pasillo en esta forma, pero lo pasé del otro lado y lo protegí del sol con las celosías del otro lado, del lado poniente, entonces eso da cierta frescura al edificio... y antes era esto de aquí, porque esto estaba en zancos en esta parte. Aquí había una jardinera... pero yo no mandaba en mi casa y alguien sugirió a mi hermano que por qué no cerraba esto y lo alquilaba, perdón la palabra, se defecaron en mi edificio... Y hoy está ahí eso, hay que hacer lo mejor que se pueda... Ahora ese no es el mayor problema que tenemos ahorita. El problema es que todo esto era bien limpio y se veía todo el edificio, hoy todo esto está tapado y lleno de ventas... Y no crea que es una entrada tremenda. ¿Sabe cuánto paga esta gente por local? Creo que pagan 3 dólares al mes... Yo le he mandado a ofrecer al alcalde mire “yo le pago 5 o 10 dólares por cada uno de los que están ahí como una contribución a la alcaldía” y me dice “no, esa gente va a votar por mí, así que yo no las puedo sacar...” . Por eso admiro a Quijano, por el valor que tuvo... Hay gente que no está de acuerdo en cómo los desalojaron. Bueno, ¿y cómo esperaban desalojarlos? Yo vi las publicaciones unos meses antes, esto no es de ustedes, esto se va a desalojar, busquen espacio... Desgraciadamente, nosotros los salvadoreños si no tenemos un garrote al lado... no hacemos caso si no nos dan un garrotazo... ¡Educación! y en casa, porque eso se aprende en casa.
SR: Arquitecto, es decir que en el caso del edificio García Rossi, el uso, el diseño y la estructura, ¿todo se quedó en familia?
EGR: Sí, ahora como ya desaparecieron mis otros hermanos… al ingeniero, cuando nos dividimos ya no le quedó parte de esto, sólo a su servidor y a mi hermana, y ahorita yo se lo administro a ella...
SG: Bueno, quizá la última pregunta es...
EGR: Penúltima...
SG: Penúltima, usted tiene bastante obra, entonces: ¿qué obra es la que más le gusta?
EGR: La próxima que voy a hacer… (Ríen). Ahora créanmelo y me dicen que soy petulante, que para mí el arquitecto nace, no se hace. Ustedes están pensando ahorita, si tuvieran que hacerlo de nuevo, yo creo que volverían a entrar de nuevo en la Escuela de Arquitectura. Esa es la intención con que he concebido la plática que hemos tenido... Pero sí es cierto, el arquitecto se nace, igual que el artista, uno si no tiene la veta de artista por mucho que practique no puede llegar a hacer nada... Y lo mismo creo yo que es con la arquitectura, así es... Quedamos entonces que yo voy a buscar esos planos, y unas compañeras de ustedes me regalaron unos CD´s, y me voy a hacer el compromiso de buscarlos, y algunos apuntes que he hecho también...
Notas
Enlace alternativo
https://revistas.uca.edu.sv/index.php/realidad/article/view/4506/4497 (pdf)

