Secciones
Referencias
Resumen
Servicios
Descargas
HTML
ePub
PDF
Buscar
Fuente


Deparochializing Political Theory, editado por Melissa Williams
Deparochializing Political Theory, edited by Melissa Williams
Realidad, Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, núm. 162, pp. 76-80, 2023
Universidad Centroamericana José Simeón Cañas

Reseñas

Realidad, Revista de Ciencias Sociales y Humanidades
Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, El Salvador
ISSN: 1991-3516
ISSN-e: 2520-0526
Periodicidad: Semestral
núm. 162, 2023


Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.

El estudio de la política, sea desde la “filosofía política”, la “teoría política”, o la “ciencia política”, ha tenido históricamente un fuerte acento masculino, blanco y eurocéntrico (de apenas un puñado de países) con pretensiones de universalidad. El canon de la teoría política clásica empieza con los griegos, adquiere su carácter moderno con Maquiavelo, plantea la idea contractualista de los británicos Hobbes, Locke, el ginebrino Rousseau; destaca estudios y reflexiones sobre la sociedades occidentales (Tocqueville), o ya en el siglo XX el estadounidense John Rawls. De hecho hay una narrativa en la cual con este último renace la filosofía política luego de un largo vacío previo, y a partir de The Theory of Justice de 1971 toda la disciplina, con un canon fuertemente anglosajón, se dedicará a afinar o refutar su pensamiento2

La ciencia política, por su parte, desplazó a la filosofía política en las universidades de élite, y también fue hegemonizada por establecimientos o publicaciones anglosajonas (estadounidenses o británicas). No es inusual que en los libros premiados por las influyentes Asociación Estadounidense de Ciencia Política (APSA, por sus siglas en inglés) o la Asociación Internacional de Ciencia Política (IPSA) haya un claro predominio de las editoriales Oxford o Cambridge, o de universidades de la oligárquica Ivy League estadounidense3. Se trata de volúmenes inaccesibles en muchos países porque no pueden ser traducidos al español (aunque provengan de académicos y académicas de América Latina), y además suelen exceder con creces la capacidad adquisitiva de estudiantes o docentes que se encuentran fuera del Norte Global. Casas editoriales como Taylor&Francis pueden poner a la venta libros y artículos a precios exorbitantes. Un estudio de hace algunos años revelaba que un oligopolio editorial de cinco corporaciones controlaba la mitad de las publicaciones científicas, situación agravada en las ciencias sociales, con niveles de concentración del 70% (Larivière, Haustein y Mongeon, 2015).

Las editoriales en español, también propiedad de gigantescos conglomerados, han traducido algunos clásicos de la disciplina sin prestar atención a su evidente sesgo: verbigracia, una recopilación del sello español Ariel cuya primera edición salió en 1992 denominada Diez textos básicos de ciencia política incluye a doce hombres del Norte Global: un italiano (Mosca), un francés (Duverger), un canadiense (Easton) y nueve estadounidenses (Dahl, Downs, Lipset, Riker, Almond, Verbam Olson y Rokkan) (Batlle, 2021).

Este problema ha comenzado a inquietar a personas del ámbito académico desde hace varios años a un punto tal que han emergido en los últimos años varios esfuerzos para modificar este panorama incluso en las entrañas mismas de la academia hegemónica. En este escrito me refiero a un texto con este objetivo. Se titula “Deparochializing Political Theory” y concurren una diversidad de autores y autoras con la intención de generar una polifonía más cercana al mundo real y ofrecer una metodología pluralista para el campo de la Teoría Política Comparada (CPT por sus siglas en inglés)4. Sin bien, el texto se produce en un contexto privilegiado y no es una lectura anticolonial o producida en las condiciones adversas del Sur Global, sí supone al menos una ruptura epistemológica con respecto a la teoría política occidental, no porque la considera superada solo por su origen geográfico y socioeconómico, sino porque la hace dialogar con pensamiento no-occidental y con tradiciones que no suelen ser parte de los planes de estudio en Occidente.

1. Descolonizar y desaparroquiar la teoría política

El pensamiento anticolonial no es nuevo. Tanto las luchas de independencia política en América Latina a lo largo del siglo XX, como los procesos de descolonización en Asia y África desde mediados del siglo XX y durante las siguientes décadas, tuvieron una dimensión intelectual que comprendía la reflexión crítica filosófica o teológica de carácter anticolonial. Con el surgimiento de las ciencias sociales, también emergieron estudios sistemáticos con un talante crítico frente de aquello que conoció como colonialismo y contra sus resabios epistemológicos, reunidos posteriormente bajo la etiqueta de colonialidad del saber (Mignolo, 2015).

El filósofo de liberación Enrique Dussel (2007) construye un proyecto intelectual de tres tomos bajo el título Política de la Liberación, donde ofrece una contranarrativa a la visión dominante. Para componer el relato desde otro paradigma histórico plantea la necesidad de superar algunos límites: el helenocentrismo, el occidentalismo, el eurocentrismo, la periodificación según criterios europeos de filosofía política, el secularismo, el colonialismo teórico y mental de las filosofías políticas de los países periféricos, la exclusión latinoamericana del origen de la modernidad.

Este relato alterno replantea la mirada y propone desafíos teóricos de gran calado, como reconfigurar las disciplinas y campos del saber atrapados en esos límites que Dussel señala. No se trata únicamente de oponerse a lo occidental per se, sino a despojar ese velo ideológico universalista y central, que no solo es reduccionista sino que cada vez más se aleja de la realidad global actual. La geopolítica del conocimiento en el mundo de hoy muestra hechos como el que China es el país con mayor cantidad de publicaciones científicas en mundo y que India sea el cuarto lugar 5. El eurocentrismo es un producto por demás añejo pero con gran sedimento.

Las transformaciones en la estructura de los órdenes sociales y políticos contemporáneos han llevado a un número importante de personas dedicadas al estudio de la teoría política a cuestionar la disciplina en un mundo donde diversas expresiones del poder se desplazan de Occidente a Oriente. El texto que aquí se reseña se inscribe en esa problematización. En su introducción la editora Melissa Williams señala que aunque las tradiciones intelectuales occidentales continúan dominando las revistas académicas y el syllabus de los cursos a nivel introductorio; sin embargo, la inclusión del pensamiento político “no-occidental”, históricamente marginado, está cambiando el campo de estudio. Esto ha permitido que obras con la perspectiva desaparropaquiada se hagan un lugar en el seno de la industria editorial anglosajona, como en este caso, Deparochializing Political Theory, publicada en Cambridge.

En este libro colaboran conjuntamente personas de los más diversos orígenes y adscripciones institucionales, desde establecimientos occidentales hasta universidades de Asia. Es este último continente, el más poblado y extenso de la Tierra, dicho sea de paso, el que ocupa el foco. Las personas autoras de los capítulos formaron parte del proyecto de investigación internacional East Asian Perspectives on Politics, del cual se celebraron una serie de conferencias en el este asiático y Canadá.

2. Contribuciones al debate

James Tully contribuye poniendo de relieve un diálogo entre tradiciones diversas más allá de las injustas estructuras de poder6. Para Tully, desaparroquiar el pensamiento político implica “reconocer que las verdades que sostenemos como evidentes en sí mismas y universales han emergido en un contexto sociohistórico específico”7. Este diálogo presupone despojarse de privilegios y adoptar una actitud de “escucha profunda”.

Por su parte, Leigh Jenco, un referente de la CPT por su trabajo sobre el pensamiento político chino, sitúa su capítulo en el contexto de la globalización8. En la misma línea que Tully, propone un diálogo transcultural. El autor parte del supuesto que el pensamiento humano en general está enraizado en unos determinados “marcos ideacionales” y “relaciones sociales” y, por lo tanto, el pensamiento político en particular debe tener claro el lugar donde se encuentra situado y aceptar al menos inicialmente, dice Jenco, los límites dentro de los cuales se es capaz de pensar, heredados de una situación sociohistórica específica. En otras palabras, se puede llamar a esto las condiciones de posibilidad que permiten a alguien decir lo que dijo. Jenco argumenta que desaparroquiar la teoría política conlleva una indagación crítica y una innovación teórica.

En otra de las contribuciones, Youngmin Kim, profesor de la Universidad de Seúl, destaca que a medida que se expande el campo de la Teoría Política Comparada (CPT por sus siglas en inglés) y que China experimenta un auge como potencia global, la teoría política china se coloca en el primer plano. Kim estudia el True Way Learning (TWL) una tradición ética china de la época imperial considerada como una rama del confucianismo9. El autor muestra su disentimiento con el estereotipo de que el pensamiento político confuciano es necesariamente jerárquico y autoritario.

Ken Tsutsumibayashi, por su lado, combina la reflexión sobre su natal Japón con su estudio concienzudo del pensamiento político occidental10. Va más allá de utilizar como unidades de análisis las tradiciones intelectuales o los grandes cuerpos de pensamiento. Este profesor de la Universidad de Keio se enfoca en las maneras como el significado de los conceptos deriva de su uso práctico en momentos históricos particulares. Por ejemplo, la noción de “Occidente” preexiste a la época del colonialismo: China estaba asociada a esa idea antes que Europa. Los pensadores japoneses bebieron tanto de las ideas europeas como del pensamiento clásico chino y japonés, lo que a su vez permeó el discurso en China y Corea. Tsutsumibayashi también explora antiguas concepciones de filosofía política japonesa y sus construcciones innovadoras como el Min (pueblo) durante la era Meiji (1868-1912 de la era común). En síntesis, para este autor, desaparroquiar la teoría tiene el propósito guía de mejorar las condiciones de vida frente a una nueva modernidad globalizada.

Por su parte, Joseph Chan y Franz Mang se preguntan si la soberanía popular es un mito útil11. Para los autores la práctica de desaparroquiar la teoría política invita a salirse de las zonas de confort académico e involucrarse con tradiciones nuevas, para el caso, el pensamiento islámico y confuciano contemporáneo. El capítulo explora ambas perspectivas para analizar las ideas que tienen sobre la soberanía popular.

El capítulo séptimo, elaborado por Baogang He y Mark E. Warren, discute dos formas de meritocracia en China: autoritaria y democrática12. Los autores parten de un debate sobre la importancia de la meritocracia confuciana en la ascendente China de las últimas décadas y en el éxito del Singapur de Lee Kuan Yew. He y Warren difieren de la idea de que la meritocracia está necesariamente ligada a la democracia de cuño occidental y distingue entre los tipos de régimen (cómo es conferido el poder a los titulares) y la meritocracia (las cualidades de esos titulares). La distinción conceptual clave al situar la meritocracia en los órdenes políticos no es entre meritocracia y democracia, sino entre la meritocracia autoritaria y la meritocracia democrática, cada una de las cuales con sus propias características.

En el siguiente aporte13. La editora del volumen colectivo Melissa Williams parte de la problemática idea de que la teoría democrática contemporánea remite exclusivamente a raíces euro-estadounidenses. El problema de esta noción es que no permite la comprensión de la democracia en contextos no occidentales e impide el desarrollo de una teoría de la democracia apropiada a la presente era global. El capítulo considera tres casos de estudio de sociedades no occidentales acerca de sus concepciones de democracia: cosmopolitismo chino contemporáneo (sistema tianxia), democratización local fomentada por el estado (basada en el trabajo de He y Warren) y un movimiento democrático transnacional (la vía campesina). Siguiendo las continuidades y discontinuidades entre estas concepciones, Williams argumenta que ellas presionan hacia una comprensión transcultural, transescalar, translocal y sistémica del potencial global de la democracia.

El libro cierra con tres capítulos dedicados a las transformaciones requeridas en la práctica educativa para desaparroquiar14. El primero de ellos, de Stephen Salkever, plantea la necesidad de que no solo cambie la teoría política, sino la educación liberal como un todo. En este capítulo se sostiene, en línea con el volumen, que la filosofía política no puede pretender universalidad, sino que siempre está, al menos provisionalmente, anclada a su crítica y reflexiva relación con sus condiciones locales e históricas propias.

Por su lado, Terry Nardin recoge su experiencia de enseñanza en Singapur y reflexiona sobre la implementación de un currículum transcultural y lo que significa superar las fronteras que han delimitado tradicionalmente la teoría y el pensamiento político. Todo se vuelve discutible: el canon, la relevancia de determinados textos, la traducción y la experticia. Se invita a la comunidad estudiantil a dejar de ver las tradiciones intelectuales como algo fijo y venerado.

Finalmente, Duncan Ivison, de la Universidad de Sidney, se pregunta en el último capítulo por qué globalizar el currículum. Durante todo el volumen va quedando clara esa necesidad, que Ivison se encarga de rematar. Frente a la tentación parroquial, el autor invita a una racionalización civilizacional que descentre Occidente. Asimismo, lo justifica en virtud del tipo de conocimiento que los estudiantes necesitan para adaptarse y contribuir al mundo globalizado. En tercer lugar, el texto también alude a la importancia de identificar los desacuerdos morales que configuran las respuestas de los actores a una modernidad globalizada.

3. A modo de conclusión

El volumen reseñado tiene contribuciones importantes al debate actual de la teoría, filosofía y pensamiento político contemporáneo al sacar el estudio de estos campos de estudio de la parroquia, del reduccionismo provincial que aqueja los cánones y referentes occidentalizados. Acertadamente otorga la relevancia debida al pensamiento no occidental del “Extremo Oriente”, una región que ha experimentado un auge colosal en todos los órdenes. Queda el desafío para replicar este ejercicio, reconociendo las especificidades del caso, para otras regiones, como América Latina y África. Y para quienes están inmersos en la vida académica en estas latitudes queda abierto el reto intelectual de desaparroquiar la práctica educativa y globalizar los planes de estudio de los programas y carreras que tienen en la política su objeto de estudio.

Referencias

Batlle, A. (2014). Diez textos básicos de ciencia política. Ariel.

Dussel, E. (2007). Política de la liberación. Historia mundial y crítica I. Editorial Trotta.

El revés de los mapas. El magazine de geopolítica. “Soft power: la guerra de las universidades”. Canal Arte. Emisión del 19/02/2022. Disponible en Soft power: la guerra de las universidades -El revés de los mapas - Ver la emisión completa | ARTE

Larivière V., Haustein S. y Mongeon P. (2015) “The Oligopoly of Academic Publishers in the Digital Era”. PLOS ONE 10(6): e0127502. The Oligopoly of Academic Publishers in the Digital Era | PLOS ONE

Mignolo, W. (2015). La désobéissance épistémique: rhétorique de la modernité, logique de la colonialité et grammaire de la décolonialité. Peter Lang.

Real Academia Española. Entrada “Desaparroquiar”. Disponible en desaparroquiar | Definición | Diccionario de la lengua española | RAE – ASALE

Williams, M. (Ed.) (2020). Deparochializing Political Theory. Cambridge University Press.

Notas

2. El filósofo político Felipe Piedrahita afirma que esto se debe a que pensadores y pensadoras que no se ajustaban al terreno de juego delimitado por el liberalismo quedaban fuera del canon. En su opinión la dominante filosofía política anglosajona es legalista, formalista e idealista. Ver Instituto de Filosofía. “Aproximaciones críticas a la Filosofía Política” [Videoconferencia]. Facebook Live, 16 de febrero de 2022. https://www.facebook.com/institutodefilosofia.udea/videos/735538444007474
3. Véase por ejemplo el prestigioso Theodor J. Lowi Prize, cuyos libros premiados desde 2016 han sido publicados en Cambridge University Press (2), Oxford University Press (1), Chicago University Press (1), Cornell University Press (1), Princeton University Press (1). Ver sitio web de APSA-IPSA en APSA-IPSA Theodore J. Lowi First Book Award.
4. Traduzco libremente el neologismo inglés Deparochializing como desaparroquiar, voz aceptada en el diccionario de la Real Academia Española y que tiene como una de sus acepciones “separar a alguien de su parroquia” (Diccionario de la Real Academia Española, 2022).
5. En “El revés de los mapas”, un programa del canal francoalemán Arte, especializado en geopolítica, se reconoce la hegemonía de los establecimientos occidentales de educación superior, pero evidencia la creciente importancia intelectual de Asia, particularmente China e India, en la producción de conocimiento. 6. El capítulo se titula Deparochializing Political Theory and beyond: a Dialogue Approach to Comparative Political Thought (Tully, 2020, 25-59).
6. El capítulo se titula Deparochializing Political Theory and beyond: a Dialogue Approach to Comparative Political Thought (Tully, 2020, 25-59).
7. En el original se lee: “Deparochializing our political thought must begin by ‘reparochializing’ it, recognizing that the truths we hold to be selfevident and universal have arisen within a sociohistorically specific context” (Tully, 202:7).
8. Su contribución se titula Recentering political theory, revisited: On mobile locality, general applicability, and the future of comparative political theory (Jenco, 2022, pp. 60-92).
9. Capítulo titulado A decentralizing republic of virtue: True Way Learning in the Southern Song Period and beyond (Kim, 2020, pp. 93-119)
10. La contribución se titula Deparochializing Political Theory from the Far Eastern Province (Tsutsumibayashi, 2022, pp. 120-148)
11. El título original es Is popular sovereignty a useful myth? (Chan y Mang, 2020, pp.: 149-173).
12. Capítulo titulado Authoritarian and Democratic Pathways to meritocracy in China (He y Warren, 2020, pp. 174-200).
13. Aparece bajo el título Deparochializing democratic theory (Williams, 2020, pp. 201-229).
14. Se trata de los títulos siguientes: Teaching comparative political thought: joys, pitfalls, strategies, significance (Salkever, 2020: 230-253); Teaching philosophy and political thought in Southeast Asia (Nardin, 2020: 254-272) Why globalize the curriculum (Ivison, 2020, 273-290).

Notas de autor

1. Profesor del Departamento de Sociología y Ciencias Sociales. Doctor en Ciencias Sociales, maestro en Ciencia Política, licenciado en Relaciones Públicas y Comunicaciones, con estudios de formación continua en Geopolítica, Historia de El Salvador, Historia Intelectual e Historia del Arte. Ex conductor radiofónico y exconsultor en el análisis de procesos políticos y políticas públicas.

Enlace alternativo



Buscar:
Ir a la Página
IR
Modelo de publicación sin fines de lucro para conservar la naturaleza académica y abierta de la comunicación científica
Visor de artículos científicos generados a partir de XML-JATS4R