

Dosier
Redes de producción-circulación de la cultura impresa en la ciudad de Évora (Portugal s. XVI-XVII)
Production-circulation networks of print culture in the city of Évora (Portugal 16th-17th century)
Redes de produção-circulação da cultura impressa na cidade de Évora (Portugal, séculos XVI-XVII)
Trabajos y comunicaciones
Universidad Nacional de La Plata, Argentina
ISSN: 0325-173X
ISSN-e: 2346-8971
Periodicidad: Semestral
núm. 63, e239, 2026
Recepción: 03 octubre 2025
Aprobación: 01 diciembre 2025
Publicación: 01 enero 2026

Resumen: El sentido de este trabajo es el deanalizar las redes que sustentan la producción y circulación de libros en la ciudad de Évora (Portugal) durantela Edad Moderna centrándonos específicamente en las redes de impressores e livreiros que hacían posible la difusión de la cultura impresa en esta ciudad entre los siglos XVI y XVII.
Palabras clave: Libro, Impressores, Livreiros, Cultura del manuscrito, Redes.
Abstract: The purpose of this work is to analyze the networks that support the production and circulation of books in the city of Évora (Portugal) during the Modern Age, focusing specifically on the networks of impressores e livreiros that made the dissemination of print culture possible in this city between the 16th and 17th centuries.
Keywords: Book, Impressores, Livreiros, Manuscript culture, Networks.
Resumo: O objetivo deste trabalho é analisar as redes que sustentam a produção e a circulação do livro na cidade de Évora (Portugal) durante a Idade Moderna, com um enfoque específico nas redes de impressores e livreiros que possibilitaram a divulgação da cultura impressa nesta cidade entre os séculos XVI e XVII.
Palavras-chave: Livro, Impressoras, Livreiros, Cultura manuscrita, Redes.
Introducción
En la década del 80 del siglo pasado, el ensayo del historiador Robert Darton (1982a) What is the history of books?, alertaba sobre la enorme multiplicación de métodos y enfoques que reinaban en el estudio de la historia del libro, proponiendo como superación metódica-analítica lo que él denominaba el estudio de los “circuitos de comunicación”. Estos abarcarían “desde el autor hasta el impresor (si es que el librero no asume este papel), el editor, el distribuidor, el librero y el lector” (Darton, 1982b, p. 11) centrando así la mirada en los actores claves de una red amplia de circulación del libro impreso y de una cultura del libro en la Edad Moderna.1 Estos circuitos extensos convertían a la producción de textos en una empresa multifacética, enormemente sobredimensionada e interconectada, que abarcaba no sólo las condiciones propiamente autorales (o intelectuales) sino también económicas, sociales, políticas y religiosas en la producción de un artefacto “público” creado para ser insertado en determinados circuitos sociales.2
En nuestro caso de estudio trabajaremos centralmente el problema de las redes relacionales que se centralizaban en torno a los impressores y livreiros de la ciudad de Évora durante los siglos XVI y XVII, analizando así el lugar central que los mismos tenían dentro de una red amplia y compleja que no sólo abarcaba la impresión del libro, sino también su encuadernación y la venta al público, si bien estas instancias podían estar separadas (fenómeno de especialización) en estos momentos tempranos generalmente se nos aparecen más bien juntas. Por lo tanto, hablaremos de agentes múltiples, responsables muchas veces de producir y hacer circular las ediciones, pero también de financiarlas y “cerrarlas” para un mercado definido, sea este local, regional o internacional (Fonseca, 2023). Estos agentes centrales contaban con una diversidad de saberes profesionales y técnicos —así como de capital monetario necesario— que desplegaban en los diversos ámbitos que ellos mismos interconectaban. Al mismo tiempo eran los propietarios de los talleres tipográficos, del taller de encuadernación o de las tiendas de venta de libros, actuaban como maestros oficiales a cargo de estos encargándosede todas las facetas de la producción y comercialización en la cualse destacan como epicentros de amplias redes de interacción en la cultura del libro impreso.
La elección de Évora como centro de nuestro análisis radica en que dicha ciudad —capital de la región del Alentejo— era para estos siglos el tercer centro de ediciones impresas del reino de Portugal, detrás de Lisboa y de Coímbra.3 Conformaba un importante centro político, económico, religioso, cultural y académico —dotado de una Universidad—4 siendo también un recinto urbano que frecuentemente acogía a la corte regia.5 La ciudad se destacaba por ser foco de una rica cultura literaria y humanística que permitía sostener un significativo mercado del libro. Con la creación del Tribunal da Inquisiçao en el año de 1536, y los alcances de la acción Contrarreformista después del Concilio de Trento (1545-1563), se operaron cambios en ese ambiente cultural abierto y cosmopolita propio del humanismo renacentista evorense. Ello repercutió necesariamente en la cultura del libro impreso, como tendremos oportunidad de señalar a lo largo del presente artículo, formando parte del contexto socio-político-religioso que afecta la producción y circulación del libro en esta ciudad abierta a un reino y a un Imperio portugués.
1. De Impressores e livreiros en Évora: Redes egocéntricas de la cultura del libro impreso
La técnica de la impresión de libros se difunde rápidamente por la Europa continental durante la Edad Moderna. Solamente 40 años separan a la Biblia de Johannes Gutenberg (Maguncia, 1445) de los primeros impresos realizados en el reino de Portugal en 1487/89.6 Podemos colegir de ello que los primeros tipógrafos e introductores de las técnicas de impresión en Portugal son extranjeros, algunos de ellos de proveniencia alemana, los cuales, instalados en diversas ciudades del reino desarrollarían su actividad el tiempo suficiente para trasmitir sus conocimientos técnicos sobre la materia.7
El primero de los impresores instalados en la ciudad de Évora fue Juan Cobbelens (de origen alemán y residente de la ciudad de Sevilla) encargado de imprimir la compilación de las Ordenaçoes do Reino do Portugal o Ordenaçoes Manuelinas (1521)8 obra continuada por el impresor alemán Jacobo Cromberger (nacido en Nuremberg en 1473 y fallecido en Lisboa en 1528) fundador de un extenso linaje de impresores instalado en Sevilla a finales del siglo XV. En este sentido, el apoyo de la corona para impulsar este tipo de emprendimientos centrados en la impresión de escritos, será fundamental en los primeros tiempos de difusión y desarrollo de las artes impresas. En el caso del reino de Portugal el reinado de Manuel I (1469-†1521) le otorga a Jacobo Cromberger “[…] alemao imprimidor de libros […]” y por extensión “[…] a todos os outros emprimidores de nos ditos nosos Regnos e senhorios auttualmemte uzarem a dita Arte […] as mesmas graças privillegios e homras e devem aver os caballeiros da nossa casa [...]” Privilegio real del año 1508 (Deslandes,1888, p. 12).
A Jacobo Cromberger heredara uno de sus hijos, nacidos en Sevilla, Juan Cromberger (†1540) quién contrajo matrimonio con Brígida Maldonado —cuyos padres eran reconocidos libreros de Salamanca— la cual, siguiendo el oficio de la familia estuvo muchas veces a cargo de la edición de nuevos títulos y de la comercialización de la producción de su esposo. Juan Cromberger y su pareja lograron sostener el rentable negocio del libro heredado del padre de él, siendo sus mercados de distribución las ciudades de Salamanca, Toledo, Medina del Campo, el norte de Castilla y toda Andalucía. Hábil comerciante, sabemos que también diversificó sus inversiones en el lucrativo comercio ultramarino, contando además con importantes intereses mineros en Nueva España y con participación en la fundación de la primera imprenta en ciudad de México (Martínez, 2016).
Otro de los linajes de impresores asentados definitivamente en Évora es el de los Burgos. Del primer integrante de este del cual tenemos menciones es André de Burgos (†1579)9 casado con Helena Rodríguez10 con la cual tiene tres hijos: Alfonso / Cristovão y Martín, estos últimos dos seguirán el oficio y el negocio de su padre. Según sabemos la instalación en Évora del impresor se debe a la invitación realizada por el poderoso Cardenal D. Henrique —arzobispo de la ciudad— quien en 1556 lo nombra “cavaleiro da casa do cardeal infante e seu impressor” quien ejercía como su patrono (Fonseca, 2023, pp. 43-44; Anselmo, 1926, p. 102). Su lugar dentro de la red de dependientes del Arzobispo le permitió afianzarse como impresor de prestigio en la ciudad y lograr importantes contratos de producción editorial así como gozar de la necesaria “protección política” frente a la justicia local. Debemos tener en cuenta que este tipo de emprendimiento editorial abarcaba un conjunto de actores en la producción del libro impreso que iban mucho más allá del impresor, abarcando al autor (individual o institucional), los proveedores de insumos, los patrocinadores de la obra (que aportaban el capital), los garantes (que conformaban las garantías necesarias), los acuerdos con los libreros (para la circulación del libro y la puesta de los mismos en las distintas plazas), etc., es decir, una verdadera comunidad de intereses donde el impresor se contaba como un factor más dentro de una larga “cadena” de agentes con derechos y obligaciones a cumplir. La judicialización por incumplimiento en los términos y alcances de los contratos realizados no era algo extraño para este tipo de emprendimiento y formaba parte de la dinámica de estos.
Dos de sus hijos continuaran el oficio de su padre. Nos referimos por un lado a Cristovão de Burgos (†1629) que fue nombrado “cavaleiro da casa del rey” en al año de 1581, siendo ese mismo año acusado por la Inquisição de Lisboa por la impresión del libro Palmerín de Olivia (de autor español desconocido) así como de otros textos que no reunían las licencias debidas para la edición o que habían sido impresos con indicación de impresor y lugar falseados.11 Este ejemplo nos permite advertir que en la época era común que con los mismos impresores funcionaran, al mismo tiempo, dos grandes circuitos: el primero conformado por el libro legal (contando para ello con todas las licencias) y sin ellas un segundo grupo de publicaciones que constituyen la producción ilegal de impresos. Ello amplia enormemente el problema de la cultura del libro impreso en la Edad Moderna, tanto en la producción como en la circulación de ejemplares, ya que se encuentran ambos montados sobre las mismas redes. Más allá de la imposibilidad de saber a ciencia cierta el alcance y magnitud del circuito de libros ilegales, clandestinos o falseados, podemos estimar razonablemente que el mismo alcanza un volumen significativo. Lo cierto es que la persecución de las autoridades determina, en gran medida, cambios profundos en los recorridos personales de estos actores. Tal es el caso de Cristovão de Burgos, quien dejará el oficio de impresor para dedicarse a la encuadernación y venta de libros, traspasando su taller a Alvaro de Matos en el año de 1613 —por la suma de 160.000 reales— con “su aloja e tenda de livros, toda inteiramente […] com sua ferramenta, prensas e tudo o mais necessário […] ao dito oficio de livreiro […]”12 y diversificando sus negocios con el comercio pañero, al arrendamiento de impuestos de la corona y de los municipios, así como a la compra de bienes raíces, gozando de una posición acomodada y destacada en el seno del patriciado evorense. Sus relaciones políticas y conocimientos relativos al negocio de libro le permitieron cumplir otras actividades. Por ejemplo, en 1598 junto con Francisco Simões (otro importante impresor evorense) lo encontraremos cumpliendo funciones de tasador de los libros de la biblioteca del fallecido obispo de Algarve, D. Francisco Cano, adquirida por D. Teotónio de Bragança, por entonces, Arzobispo de Évora. Casado con Luísa Mendes tuvo con ella varios hijos e hijas, a las cuales dotó con generosidad. En 1608 nombró a su mujer como procuradora del “dinheiro das terças de Sua Majestad […]”13 La diversificación de sus negocios y rentas le permitió vender en 1613 su tienda de libros a su colega Alvaro Matos, alejándose así de su vinculación directa con el mundo del libro.
Su hermano (el segundo de los tres hijos de André de Burgos), llamado Martín de Burgos14 (†1609) siguió también los pasos de su padre como impresor. Como se ha visto, colaboró con su hermano —tras la muerte de su padre— en la impresión de libros para el importante mercado castellano (tanto legales como ilegales) pero su vida como impresor independiente comienza efectivamente en el año de 1584, cuando se casa con Sebastiana Lobata, recibiendo por el matrimonio una casa “[…] e toda a arte de imprimir com todo seu aparelho e pertenças, assim e da maneria que ficou do seu marido […]”15 Muerta ésta, su primera esposa, en 1586 contrae un segundo matrimonio con Isabel da Rosa, quien recibe de parte de su hermano Manuel Luís una dote de 80.000 reales y le daría su primer y único hijo: Agostino de Contreiras.
Es importante señalar en este punto que, más allá del problema de los saberes técnicos heredados y relacionados a este tipo de emprendimiento, el éxito de estos está en gran medida definido por la posibilidad de los impresores de contar con la asistencia financiara (préstamos / donación familiar / dote / o donación testamentaria, etc.) que le permitiera hacerse del conjunto de herramientas necesarias para montar la tienda-taller. El lugar de las redes familiares es fundamental para entender el desarrollo exitoso de estos primeros negocios centrados en la producción del libro impreso. A ello debemos agregar una activa política de matrimonios concertados —manifestado el lugar central que adquieren las mujeres— vinculando parentalmente a otras familias relacionadas con el oficio y también como importantes aportantes de capitales a través de sus dotes. Al mismo tiempo, se puede observar la trascendencia que adquieren las redes relacionales heredadas por el impresor y de su esposa, que forman parte del patrimonio inmaterial y que permitirán el crecimiento de estos emprendimientos económico-productivos. En los distintos casos descriptos señalamos el rol central que adquieren la familia y los lazos parentales como elementos fundamentales para garantir el éxito de estas empresas y lo que explica, en gran medida, la formación de linajes de impressores e livreiros.
También es importante, como delata el caso de André de Burgos (el primer representante de la estirpe que se asienta en la ciudad Évora), el apoyo de los mecenas poderosos. En su caso, el fuerte apoyo recibido del cardenal D. Henrique, que le permitió capear los problemas financieros siempre presentes en este tipo de actividades productivo comerciales. La introducción dentro de las redes de la nobleza local y del patriciado urbano enriquecido evorense así como el apoyo económico y político que prestaban estos factores de poder, son siempre un elemento fundamental para tener en consideración en el recorrido personal de estos agentes.
Un segundo linaje importante de impressores e livreiros en Évora son los Lira. Son varios los portadores de este apellido. El primero de ellos fue Manuel de Lira (nacido en Sevilla) en 1560 quien se casó con Jerónima de Castro (natural del reino de Castilla). Su primer matrimonio fue extremadamente corto, enviudando y volviéndose a casar un año después, en 1583, con Leonor de Sória (natural de Córdoba, de familia judeo conversa)16 viuda de Manuel Rodrigues, de quien tenía dos hijos: Jorge Rodrigues —que fue importante impresor en Lisboa, seguramente iniciado en el oficio por su padrastro— y María Guterres.
Del nuevo matrimonio nacerán: Francisco de Lira, João de Lira (ambos impresores) y Luís Gomes Barreto (mercader en Lima, pero cuyos hijos Luís y Diego de Lira serán reconocidos impresores en el Virreinato del Perú). En este sentido el linaje de impresores de los Lira extiende desde Portugal a la América Española la presencia de su oficio familiar.
El matrimonio de Manuel de Lira y Jerónima de Castro fijó su residencia en Évora a finales del siglo XVI. El impresor siguió manteniendo relaciones profusas con el mercado del libro impreso castellano —especialmente en Sevilla (uno de los centros de impresión más importantes de la época)— lo que nos habla de un espacio regional amplio para la época de circulación de impresiones entre España y Portugal.
Manuel de Lira gozo de una posición importante dentro de la vida social de la ciudad de Évora, en 1601 logró casar a la hija de su mujer María Guterrez con Pero Tavares. El testigo de casamiento fue el impresor Cristovão de Burgos. Como vemos en este ejemplo —que sirve de prueba del contacto entre los dos importantes linajes de impresores en Évora— las redes de solidaridad y asistencia entre estas familias se fortalecen al interior del mismo grupo de actividad de los cual da testimonio su aparición como testigos —en diversos actos sociales o económicos— así como también a través de relaciones de padrinazgo cruzados de sus vástagos. El reforzamiento de este espacio de la red relacional es fundamental para el desarrollo de sus negocios así como también para la promoción social de los distintos actores. Podemos hablar así de la importancia que adquieren para la consolidación de la red, las relaciones horizontales entre sus miembros, estrategias impulsadas por las propias cabezas de las familias. Como establece Fonseca (2023, p. 95), comparando el cuadro de relaciones horizontales de estos impressores e livreiros en Lisboa y Évora “[...] ao contrario do sucedido em Lisboa, cujos livreiros estiveram agrupados na Irmandade de Santa Catarina [...] os livreiros evorenses não contituíram nehuma irmandade ou cofraria própia, por certo devido ao seu número reducido [...]” Como podemos ver, cada espacio local define así una particular dinámica relacional en este tipo de actores. La inexistencia de una institución de representación gremial particular de su oficio no puede ser leída como una “debilidad” de los impresores y libreros evorenses frente a sus homónimos lisboetas, sino más bien, de la importancia que adquieren otros mecanismos de reforzamiento de la interrelación entre pares. Los más importantes impressores e livreiros de Évora estarán integrados en la Irmandade da Misericórdia,17 destacada agremiación religiosa de asistencia de la ciudad. Es decir, desde muy temprano fueron integrados y formaron parte de la sociabilidad patricia local. Es importante también remarcar aquí la importancia expansiva de estas redes no sólo a nivel local sino también regional y extrarregional. Los Lira son un claro ejemplo de ello. Gracias a sus conexiones en Sevilla, Manuel de Lira, logró posicionar allá a su hijo Francisco de Lira, quién se convertirá en uno de los principales y más reputados impresores de esta ciudad (uno de los más importantes núcleos urbanos en la producción de libros). Del mismo modo, su hijastro Jorge Rodrigues (quién será un destacado impresor en Lisboa),18 señala nuevamente el rol fundamental que tienen estas redes familiares en la consolidación de este tipo de emprendimiento, más allá del espacio local que analicemos.
Manuel Carvalho (natural de Évora) casado con Mariana Gomes, realizó trabajos de impresión para la Universidad de Évora, y como otros impresores de la época, fue acusado en 1627 de publicar sin permisos adecuados y de falsificar impresos. En el año de 1630, fue acusado por la Inquisición de Évora por la publicación de libros no autorizados.19
Otros casos de impressores e livreiros se vuelven significativos para establecer ejemplos de recorridos particularmente diferentes de acceso a estos grupos. Es el caso de Francisco Simões, quien fuera al principio reputado livreiro de la Universidad de Évora y que posteriormente, a partir del año 1610, lo veremos en su rol de impresor. Ligado a la importación de libros, con aceitados contacto en la plaza de Lisboa, servía también como agente comercial distribuidor en la ciudad Évora.20 Su caso evoluciona de la comercialización a la producción directa de libros. También existen grandes diferencias en relación a sus recorridos personales. Sabemos que se casó con Francisca Marques, con la que tuvo una hija en 1599, muriendo su esposa cuatro meses después del parto. Un segundo matrimonio con Paula Vas, pero enviuda por segunda vez en 1607. No teniendo sucesores para heredar su actividad, el recorrido de Francisco Simões se nos presenta muy diferente a los casos observados de las familias más afortunadas de los Burgos y los Lyra.
También debemos agregar al listado los impresores que eventualmente imprimen en esta ciudad. Es el caso de Pedro Craesbeeck su hijo, Lourenço Craesbeeck, de origen flamenco —que imprimían fundamentalmente en la ciudad de Lisboa— sólo circunstancialmente aparecen publicando algunos de sus impresos desde Évora.
Como vemos, cada recorrido es particular, pero encuentran en conjunto puntos comunes. Si bien, nos hemos centrado en los impresores, junto con ellos, en relación al amplio mercado del libro impreso en la Edad Moderna, encontramos también familias de reputados livreiros evorenses. El primero de ellos es Filipe João, quien casó con María de Gonçalves, era el librero del gran noble evorense, el cardenal infante D. Henrique, a mediados del siglo XVI. Se dedicaba a la importación de libros y lo vemos comerciando con los principales centros de exportación de impresos de la época: París, Lyon y Flandes. De sus hijos e hijas: Filipe João fue clérigo, María Felipe, casó con un talabartero, Joana Filipe, con Manuel Fernandes (vecino de Évora) y tres de sus hijos Francisco Jõao, Jõao Felipe y Domingos Filipe practicaron la misma profesión de su padre. El hijo del primero de ellos, de nombre Manuel Joao, que fallece en el año 1623 también fue un importante librero en Évora. Otros libreros evorenses conocidos fueron Álvaro de Matos (a quién habíamos visto comprar la “loja e tenda” de Cristovão de Burgos cuando éste abandonó la librería, continuando él con el negocio), António Mendes da Barca (natural do Vimieiro, villa próxima de Évora), Baltasar Ginés (natural de Sevilla que se avecindó en Évora) y en el siglo XVII, Manuel Ribeiro y Pero de Ribadeneira.
Si bien veremos representados en este grupo de livreiros muchos de los personajes que hemos mencionado en la red de impressores, también es cierto que en estos tempranos tiempos de la circulación del libro impreso ambos espacios se encontraban profundamente interrelacionados (esferas de producción y comercialización) poniendo en primer plano casos como el de Cristovão de Burgos, que pasó de impresor a librero o, al contrario, el de Filipe João, de librero a impresor. Lo cierto es que la esfera de la comercialización se extiende “exponencialmente” si tenemos en cuenta la venta de libros más allá de las tiendas y establecimientos designados para tal fin. Como en toda ciudad grande de la época, el comercio del libro en plazas o ferias / puerta a puerta / la venta ambulante / y porqué no, el comercio clandestino de libro a través de viajeros y comerciantes de otros ramos, abre enormemente los alcances de estas redes de circulación del material impreso. Con el fin de hacer más controlable la extensión de la red nos centraremos especialmente en la esfera de la producción de impresos.
En este sentido, y para finalizar este brevísimo recorrido por los más antiguos impresores evorenses, es central tener en consideración que más allá de los casos individuales, la producción del libro impreso también involucraba instituciones. Un caso ejemplar en la impresión institucional es el de la Universidad de Évora.21 La impresión por parte de las universidades europeas de la época era una práctica sumamente extendida, no siendo las portuguesas (Coimbra o Évora) una excepción en ello. Hasta la primera mitad del siglo XVII, predominó la relación contractual con impresores locales privados reflejando así diferentes contratos de parte en los cuales vemos aparecer los nombres anteriormente mencionados. En el año de 1657, se autorizó la creación de la propia imprenta de la universidad que estaría instalada en el Colégio da Puificação, fundada por el cardenal D. Henrique. Continuó funcionando hasta 1797. Tenemos allí maestros impresores a cargo de la producción como António Dias, Francisco Fernandes, Sebastião Antunes, entre otros, para las producciones del siglo XVII.
2. La producción de impresos en Évora
A continuación, presentamos enun cuadro (Anselmo, 1926; Arouca, 2001-2011; Fonseca, 2023) algunas de las obras producidas por nuestros impresores en Évora durantelos siglos XVI y XVII. Hemos priorizado presentar aquí alimpresor y el año de impresión, la esposa y los hijos que siguieron el oficio —dejando afuera el detalle del resto de la familia, centrándonos en la producción de libros— el título de la obra y el autor o encargado de esta. Se consignan también las diferentes reediciones hechas en Évora a lo largo del tiempo.
Las 92 obras presentadas durante el periodo 1517-1687, se distribuyen entre un total de 12 impresores y 1 impresor institucional (U. de Évora). Lasobras tienen una extensión variable. Ubicamos allí desde volúmenes con cientos de páginas hasta folletos o impresos de pocas páginas como lo ejemplifica el caso de la publicación de las clases del profesor de Coímbra, Manuel Rodrigues (publicados en 1609). Se presentan también casos en los cualesno podemos señalar el autor o año de edición o el impresor. En estos casos consignamos sin referencia (S/ref.).


En todo caso, la publicación de cualquier obra —dependiendo del volumen de esta— requería movilizar un conjunto de factores y actores involucrados en el proceso de producción del libro que van más allá del autor y el impresor. En estos primeros tiempos de la cultura impresa, podemos hablar así de una verdadera comunidad de intereses entretejida en relación a la producción de libros.
En primer lugar económicos: todo libro parte de una inversión de recursos suficientes para cubrir los diferentes costos de los trabajos e insumos necesarios para la producción del impreso (ellos cubren: al maestro impresor / sus ayudantes asalariados / insumos como el papel / la tinta / la corrección estilística / la encuadernación / etc.)22 hasta llegar al producto final que es el libro impreso. El valor también depende de lo que hoy en día llamamos la “tirada”, es decir, la cantidad de reproducciones. Debemos tener en cuenta que en estas épocas tempranas de la producción de impresos no se consignaba el número total de trabajos realizados y aquellos que serían los contratos de impresión —fundamentales en toda actividad comercial— son más bien raros. Sirva solamente para consignar aquí un ejemplo —pues involucra un acuerdo de partes entre la Corona y el impresor- el de las Ordenaões do Reino o Ordenaões Manuelinas (1519-1521), obra encargada por el propio rey Don Manuel I a los impresores Juan Cobbelens y Juan Cromberger, de la que debían ser producidas un total de 1000 ejemplares (para ser distribuidos por el conjunto del reino) se constituye en el primer impreso realizado en la ciudad) (Fonseca, 2023, p. 32). La cantidad consignada, si bien es importante, tampoco es extrapolable al resto de las obras presentes en el cuadro. Las cantidades realizadas eran muy variables y muchas veces se realizaban reediciones (hemos también consignado las mismas).
En segundo lugar, cabe destacar la importancia que adquieren dentro de esta comunidad de impresión a los “promotores de obras impresas”.23 Son ellos los encargados de la selección de las obras y del adelanto de los capitales necesarios para la realización. En muchos casos son nobles o instituciones poderosas económicamente aparecen impulsando la producción de impresos. Como vimos en el caso anteriormente mencionado es la propia corona portuguesa la que encarga la impresión de la obra, pero también aparecen importantes promotores como el arzobispado de Évora —encabezado por miembros de la poderosa nobleza del reino— como el cardenal infante D. Alonso, el cardenal D. Henrique, el arzobispo D. João de Melo y el arzobispo D. Teotonio de Bragança, los cuales centraron sus intereses en la producción de textos religiosos de diferente tipo, sobre la organización institucional de la iglesia o su historia, o bien la difusión de decretales y bulas papales. Podemos señalar diversos casos, como por ejemplo el del cardenal D. Henrique, quién costeó numerosas de las obras religiosas producidas por su impresor André de Burgos. Entre ellas podemos mencionar los Exercicios espirituais y divinos, de Nicolau Eschio (1554, reimpreso 1555); Contemplamus Mundis (1555), de Fr. Luis de Granada; Meditaçaos fobre ha oraçao do Pater nofter (1557); el Batisterium Romanum (1578), en estas últimas dos figurando como autor el propio cardenal. También patrocinó la impresión de autores doctrinales extranjeros, Capitulo veynte y ocho dellas adiciones del Manual de Confeffores (1571 con sus reediciones en 1574 y 1581), del navarro Martim Azpilcueta. Al mismo tiempo el arzobispo de Évora, Dr. Joao de Melo, financió una obra de historia de la organización de la iglesia en Évora las Conftituiçoes do Obifpado de Evora (1558); así como doctrinales como los Principios e fundamentos da Chriftandade (1566), y de tinte personal, como las Cartas, Determinaçoes e Declaraçoes (1573?), de las cuales aparece como autor. El arzobispo de Évora D. Teotonio de Bragança, fue también un gran patrocinador de impresos de finales del siglo XVI. Bajo su patrocinio trabajaran dos importantes impresores de Évora como Martin de Burgos y Manuel de Lyra.24 De sus imprentas saldrán títulos como: Carta convocando o clero o Sínodo Diocesano (1587); Edital Impresso, Pastoral… (1590); Carta Pastoral… (1590); Pastoral exortando a penitencia pela continuaçao… (1597); así como una serie de impresos de carácter más bien informativo como son la Provisao convocando Sínodo diocesano; Provisado para se nao dar posse de beneficio algum…; Provisao sobre a jurisdicao dos lugares impedidos pela peste; todos ellos sin data de impresión cierta pero salidos de los talleres del impresor Martim de Burgos. Con el impresor Manuel de Lyra impulsará la impresión del Pastoral mandando dar Graças a Deus (1591); Pastoral exortando a penitencia pela continuaçao… (1597) y Regimientos do auditorio e eclesisatico do arcevispado de Evora (1598). También tenemos el patrocinio de obras por parte de importantes colectivos religiosos, por ejemplo, el cabildo eclesiástico de la Catedral de Évora con la impresión de los Estatutos do cabildo da See de Evora (1635) por parte de taller de Manuel de Carvalho. Así como por parte de Os Padres da Companhia de Jesus que patrocinaron diversos impresos que daban noticias de la actividad de los jesuitas en diversas partes del Imperio Ultramarino portugués. Aparecen libros como el Tractado em que fe cotam muito por efenso as coufas da China (1570)del jesuíta Fray Gaspar da Cruz; o el Diálogo espiritual. Colóquio de un religioso com un peregrino (1579),escrito por fray Álvaro de Torres y patrocinado por el obispo de Goa, D. Gaspar de Leão. Ambos libros fueron realizados en el taller de impresión de André de Burgos. La orden jesuita también patrocinó la Carta (IESUS) que os padrees e irmaos da Companhia de Iesus escreuerao dos Reinos de Iapao & China (1580) impresa en los talleres de Manuel de Lyra. Del mismo modo, debemos agregar a este listado aquellas obras patrocinadas por las autoridades de la Iglesia evorense referidas a información oficial cursada desde Roma por el Papado, como por ejemplo, el Breve sobre as subvençoes da Inquisiçao de Portugal —Gregorio XIII— (1583) (impresor: Cristovão de Burgos); la Bula da Ceia —Clemente VIII— (1593) (impresor: Martin de Burgos); o las Relaçoes feito em consistorio secreto diante o Senhor nosso Ubano Papa Octavo… (1625) escritas por Antonio Gomes e impresas por Manuel de Carvalho.
En tercer lugar, no solamente tendremos obras patrocinadas por instituciones y patronos poderosos, también encontramos la edición de libros promovidos y custodiados por sus propios autores. Personajes que resaltan por un estándar de vida lo suficientemente acomodado como para participar en estas actividades de promoción de la cultura impresa. Los temas que refieren estas producciones complementan, en gran medida, el estrecho cuadro de producciones políticas o religiosas que hemos desarrollado hasta el momento. Aparecen así obras de historia, el libro Historia da Antiguedade da ciudade de Evora (1553, reeditada en 1576) cuyo autor fuera André Resende; obras literarias o de análisis literario, como el Livro das obras de Garcia de Resende (1554) del propio Garcia de Resende; la Comedia eufrosi de Jorge Ferreira de Vascelos (1561, reeditada 1566); Metamorphoses o transformaciones del muy exelente poeta Ovido, de Publio Ovidio Nasao(1574); manuales de gramática portuguesa como Grammatices duo compendio (1572) de Fernando Soares Homem; o el libro de los Discursos da Agricultura (1579) de Diogo Mendes Vasconcelos; todos impresos en el taller de André de Burgos. También aparecen textos sobre conocimientos astronómicos y de navegación como Conclusiones de Coelo / Meteoris Minoribus… (S. XVI–S/ref.) de P. Antonio Carvalho, impreso en Évora por Martim de Burgos. El Quastionaruim variae Theologiae… (1606), redactado por Sebastiao da Costa Andrade (canónigo) a quien se le otorga el privilegio real de la impresión y venta de la obra de su autoría, que edita en Évora en el taller de Manuel de Lyra. Bajo el nombre y responsabilidad de este impresor no solamente tenemos títulos religiosos, sino también de gramática, De Institutione Gramatica Libri Tres (1585) y el Emmanuelis Alvari e societate de Institutione grammatica (livros du seculo XVI. S/ref.) libros cuya autoría pertenece a P. Manuel Alvares; obras de pronósticos astrológicos como el Discurso Universal, e Pronostico Lunario do anno… 1605 (1605) escrito por Diogo Borges; y de filosofía aristotélica, como el In Libros Metaphysicorum Aristoteles Stagirita (1604) de D. Pedro da Fonseca; así como una cantidad importante de impresos sobre filosofía natural,25 cuyo autor es el reconocido escolástico portugués y docente en Coímbra Manuel Rodrigues.
En cuarto lugar, podía también darse el caso de impressores e livreiros que financien por su cuenta y riesgo una impresión en particular, la finalidad en este caso es económica, por considerar a la obra o al autor con una demanda potencial en el mercado de libros. Uno de los casos fue la impresión de Dialogos de Francisco de Moraes, autor de Palmeirim de Inglaterra. Com hum desengano de Amor, sobre ... (1624) de Francisco Morais, “impressa em Evora por Manuel de Carvalho, & à sua custa”.26 Otro de los casos es la reedición del libro De Institutione Gramatica Libri Tres, del Fray Alfonso Alvares, cuya primera edición fue realizada —como vimos— por Manuel de Lyra en 1585 y cuya reedición en 1617 fue costeada enteramente por el impresor Francisco Simoes. La popularidad alcanzada por la novela de caballería y por el autor, la convertían en un negocio potencial. El impresor publicó varias de sus obras como el Auto de Santo Antonio feito a pedimiento dos muy horados e virtuosos Conegos de Sa Vicente (1615) y Auto de S. Barbara Virgem Martyr (1615).
En quinto lugar, como hemos señalado respecto a la prensa en Évora, también contribuyó a ello la Universidad de Évora.27 Entre los años 1657-1797 hemos consignado una serie de 20 títulos que nos acercan a la producción impresa de la institución académica. Podemos así tener una idea general de las temáticas desarrolladas, las cuales cubren textos religiosos, tales como el Serman que pregouna dominica in Albis no collegio de Evora da Companhia de Jesus (1658) de P. Luis Cardeira; el Sermam de S. Ioam Baptista (1659) y el Sermam gratulatorio e panegyrico que pregou o Padre Antonio Vieira da companhia de Jesu (1669), ambos textos escritos por P. Antonio Vieira; y el Sermao que pregoy… sobre o Evangelho… (1659) de P. Lourenço Guedes. Textos panegíricos de la orden y sus miembros: Vida e virtudes do admiravel padre Joam Cardim da companhia de Jesu (1659) de P. Sebastiao de Abreu. No están ausentes los Textos dogmáticos: Demostraçam da verdade de nosa Sancta Fee contra os erros iudaicos (1670) de Fray Antonio Ferreira; De la diferencia entre lo temporal, eterno crisol de desenganos, con la memoria de la Eternidad (1678) de Juan Eusebio Nieremberg. Como tampoco los de filosofía moral: Amor / Sagrado (1673) de P. Luis Alvares; De virtude et sacramento poenitentiae tractatus octo (1678) del salmantino Francisco Soares; Sciencia do bem e domal para fungir ao peccado e seguir virtude… (1687) de P. Manuel Luis; Thesouro de Prudentes. Contem quatro livros… do computo eclessiastico… cousas tocantes a agricultura…(1675) de Gaspar Cardoso de Sequeira. Tenemos libros relacionados a la historia del derecho, política y organización religiosa: Allegaçao de Direito por parte dos Senhores Condes do Vimioso sobre a succesao de Pernambuco (1671) de Manuel Alvares Pegas; las Constituiçoens Synodaes do Bispado do Algarve (1674) del Dr. Francisco Barreto. De análisis de literatura clásica como los Comentario a Vergilio… (1657) P. Francisco Aranha; así como de esoterismo, Orbe Affonsino, ou Horoscopio universal (1658) escrito por Valentim Estancel y el Prognostico e lunario perpetuo (1675) de Gaspar Cardoso de Sequeira. A ellos debemos agregar textos de Filosofía y lógica como el Compendium logicae Conimbrensis et Societate Iesu (1677 reimpreso en 1679) de P. Inacio de Carvalho y de técnicas contables, como la Guia de contadores e invençao nova de contas… (1683) escritos del Monte Real del Piamonte. Como se puede observar la influencia de la orden jesuita en la elección de las obras y los contenidos presentes es fundamental para el patrocinio, dirección e impresión de estas obras desde la Universidad de Évora desde mediados del siglo XVII.
En sexto lugar, la cultura del impreso en Évora no sólo debe tener en cuenta a los impressores e livreiross, los autores y los promotores del libro en la Edad Moderna. También es fundamental tener en cuenta otra institución sancionatoria en términos de la producción, comercialización y circulación del libro. Nos referimos a la Inquisición (Bethencourt, p. 1997). La creación del tribunal inquisitorial en 153628 y la acción política Contrarreformista a partir del Concilio de Trento repercutieron en el desarrollo de una cultura del impreso desde mediados del siglo XVI, e incentivaron —como hemos señalado— la existencia de dos espacios bien definidos de circulación de impresos: el “legal” y el “ilegal”. En términos prácticos ambos nacían en los mismos talleres de impresión, aunque la dimensión del mercado del impreso ilegal en la Edad Moderna es sumamente esquiva al investigador moderno. Nuestros impressores e livreiross utilizaban todo tipo de ardides para producir y poner a disposición del mercado de libros las obras más lucrativas. Aunque sabemos —por la documentación inquisitorial— que esta práctica estaba sumamente extendida —pues todos los impresores señalados en nuestro listado han tenido que enfrentar algún proceso frente a los agentes inquisitoriales—. Sin embargo, la constante recurrencia de las visitas a talleres y tiendas de libros, las continuas observaciones y penalizaciones por parte de los agentes de la Inquisición nos permiten inferir que poseía un mercado sumamente extendido. El Santo Oficio consideraba al libro y la imprenta una de las causas fundamentales de la expansión incontrolada de ideas heterodoxas y heréticas. La compleja actividad de censura de libros ejercida por los Tribunales de la Inquisición en las diferentes ciudades del reino de Portugal centró su interés en la difusión del dogma luterano y demás corrientes religiosas que podían usar el libro o los opúsculos como vehículos de comunicación y difusión de sus ideas a fin de evitar la influencia que su lectura pudiera tener entre los católicos. El Santo Oficio pronto se consideró en la obligación de prohibir la producción y comercialización de obras que apoyaban, fomentaban o expresaban corrientes contrarias a la ortodoxia católica.29
En séptimo lugar, como hemos visto, la aparición de los primeros impresos (1521) y la erección del Tribunal Inquisitorial en Évora (1536) se nos presentan casi como contemporáneos. Sin embargo, la práctica de la censura y expurgación de libros fue evolucionando con el tiempo y haciéndose cada vez más sistémica a finales del siglo XVI y el XVII. La pregunta sería ¿el disciplinamiento social producido por la censura del libro afecta la producción y cultura del libro impreso en Évora? La respuesta no puede dejar de ser afirmativa. Se puede llegar a esa conclusión comparando el listado de las producciones y las temáticas aparecidas a lo largo de los dos siglos analizados. Si examinamos las obras salidas de los talleres de André de Burgos a mediados del siglo XVI, comprobamos que las mismas se componen de trabajos en los cuales destacan conocidos autores humanistas y renacentistas de las letras portuguesas. En términos temáticos, las obras literarias ocupan un lugar fundamental en la producción impresa local como: el Livro das obras de Garcia de Resende (1554) de Garcia de Resende; Vrbs Olissiponis de scriptio per Damia (1554) de Damiao de Gois; Comedia eufrosi (1561 —reeditada 1566) de Jorge Ferreira de Vascelos; Primera y fegunda parte do Palmeirim de Inglaterra (1567) —uno de los más famosos libros de caballería del siglo XVI— de Francisco Morais; el Quarto livro de Ysidoro dal Meida (1573) de Isidoro de Almeida y, finalmente, la Declaraçao Efpiritual dos Mysterios da Miffa (1579) de Pedro Margalho. Con posterioridad a 1580, si involucramos al resto de los impresores analizados, lo que vemos predominar en la esfera de producción de libros es la de aquellos títulos que tendrán como temática fundamental la teología o la moral cristiana. Sin duda, ello es representativo del cambio fundamental en el clima cultural de la producción de impresos a partir de los condicionamientos impuestos por la censura inquisitorial.
Tal vez, una forma indirecta de captar la importancia que adquiere desde muy temprano la cultura del impreso humanista y renacentista en Évora —la circulación de libros— es la de analizar el listado de incunables presentes en la Biblioteca Pública e Arquivo Distrital de Évora, los cuales datan de la segunda mitad del siglo XV, y las diversas procedencias de estos. Según la investigadora Isabel Cid (1988, p. 17) la cifra alcanza a los 552 ejemplares procedentes de diversas ciudades de Europa: “Veneza, 141; Roma, 115; Paris, 57; Lyon, 39; Basilea, 30; Estraburgo, 20; Milao, 16; Salamanca, 13; Sevilla, 11; e Nuremberg, 10. Estas 10 ciudades totalizan 452 unidades e as 100 unidades restantes distribuem-se por mais de trinta outros locais de impressao.” De los principales humanistas representados: Christoforo Landino, Disputationes Camaldulenses, Florencia, 1480-1490; Nicolaus de Cusa, Opuscula uaria, Estraburgo, 1488-1490; Marsilius Ficinus, De triplici uita, Paris e Epistolae, Veneza 1495; Francesco Filelfo, Epistolae, Paris, 1495; Perottus, Cornucopia, Veneza, 1489; Francesco Petrarca, De remeddis utriusque fortunae, Heidelberg, 1485; Liver senilium, Opera, Basileia, 1496 e Trionfi, s.l.n.a; Giovanni Pico della Mirandola, Opera Omnia, Veneza 1498; Rafael Regius, Comentum ad espistolam Plinii, Veneza 1494; Savoranola, Triumphum Crucis, Florencia 1497 y Lorenzo Valla, Elegantiae, Paris, s. Ano; entre muchos otros (Cid, 1988, p. 20).
En octavo lugar, y relacionado con el punto anterior, podemos observar una amplia y temprana circulación de la cultura impresa en toda Europa. Un libro es un objeto que circula y se realiza en el mercado. La comercialización del libro —su circulación— en la Edad Moderna adquiere una importancia fundamental al momento de categorizar tanto a los impressores como a los livreiros evorenses como nodos centralizadores de diferentes redes que van más allá de la propia espacialidad local. En términos generales podemos hablar de tres niveles de redes involucradas en la circulación de los impresos. La de alcance local, las interregionales y la internacional. En muchos casos, estos talleres y tiendas conformaban el punto de llegada del impreso y la puesta a punto del libro para su venta a nivel local —en la Edad Moderna, la circulación del impreso sin encuadernar disminuía el peso del costoso transporte por mar y tierra— con lo que la encuadernación (última etapa en la producción del libro) se realizaba en destino (Fonseca, 2023, p. 24). De la circulación de estos impresos a larga y medias distancia se encargaban los llamados grandes mercadores de livros, en el caso del reino de Portugal la mayoría de estos comerciantes los encontramos establecidos en Lisboa (principal puerto de circulación de impresos por vía marítima). Estos especialistas eran también antiguos impressores e livreiros exitosos cuyos capitales les habían permitido reconvertirse a un negocio sumamente lucrativo (Fonseca, 2019). Dichos intermediarios ampliaban las redes de importación con el auxilio de factores comerciales en las principales ciudades involucradas en la producción del libro impreso de la época: Sevilla, Lyon, Venecia, París, Flandes, Roma, etc., y también las redes de exportación —al resto de librerías del país— o para el resto del Imperio Ultramarino portugués, Brasil, India y comunidades portuguesas en la América española. Se nos presentan como intermediaros fundamentales que articulaban las distintas redes locales de producción y comercialización de impresos en las distintas ciudades del reino de Portugal. Al mismo tiempo, nuestros impressores e livreiros son nodos articuladores de redes de un alcance espacial más acotado a las cuales definiremos como interregionales. A nivel propiamente portugués conectando a la ciudad de Évora con otros centros de producción y circulación en el reino como Lisboa o Coímbra y también con España. Asentada en el nudo comercial del llamado “camino español” el transporte terrestre de impresos provenía de Medina del Campo —centro de distribución de los libros impresos en el reino castellano— ligado fundamentalmente a plazas como Sevilla (principal mercado de producción de libros en España para la época), Salamanca, o Burgos, etc. Como podemos observar, nuestra red evorense se expandía mucho más allá del nivel local analizado a lo largo de este artículo solamente se conforma en una parte intersticial de un conjunto mucho más ampliado de redes locales que se encontraban interconectadas. Para el nivel estrictamente local ya hemos señalado que tanto impressores como livreiros eran los intermediarios que cerraban el circuito de producción y circulación del impreso con el consumidor (el lector).
3. Matriz de relaciones ego centradas
Podemos establecer una representación gráfica —social networks— de la matriz de relaciones centradas en nuestros impressores e livreiros evorenses a partir de la utilización del UCINET 6 Social Network Analysis Software, con el fin de representar en forma gráfica el conjunto de nodos interaccionados relacionados a losactores estudiados, estableciendo un mapa de relaciones interaccionadas entre los diversos actores e instituciones participantes en la producción del libro impreso en la ciudad de Évora entre los siglos XVI-XVII.

| 1 # of nodes 43 | 9 Indeg Corr 0.128 | 17 Breadth 0.489 |
| 2 # of ties 294 | 10 Outdeg Corr 0.140 | 18 Small Worldness 2.416 |
| 3 Avg Degree 6.837 | 11 Density 0.163 | 19 Mutuals 0.159 |
| 4 Indeg H-Index 9 | 12 Transitivity/Closure 0.419 | 20 Wiener Index 4151 |
| 5 K-core index 6 | 13 Avg Distance 2.298 | 21 Asymmetrics 0.007 |
| 6 Deg Centralization 0.375 | 14 Prop within 3 0.934 | 22 Nulls 0.834 |
| 7 Out-Centralization 0.370 | 15 SD Distance 0.833 | 23 Arc Reciprocity 0.980 |
| 8 In-Centralization 0.345 | 16 Diameter 5 | 24 Dyad Reciprocity 0.960 |
| 1 | 2 | 3 | 4 |
| Density | No. of Ties | Std Dev | Avg Degree |
| 0.163 | 294 | 0.369 | 6.837 |
Toda red se encuentra definida por los vínculos que configuran los actores entre sí —en conjunto— en este sentido todo análisis ponderado de una ARS (Análisis de Redes Sociales) debe tener en consideración el tamaño de la red, ponderando así dos indicadores fundamentales de la red completa: la densidad y la centralización.
Densidad: cuantitativamente nuestra matriz interaccionada presenta una densidad (Density) del 0.163 (expresado en porcentaje, sería del 16,3%) es decir, estos 264 (No. of Ties) vínculos expresan el porcentaje que abarca sobre el total teórico de posibles interrelaciones, el vínculo promedio (Avg Degree) del 6.837 por nodo. La densidad nos permite entender que una red se encuentra cohesionada, por lo tanto, cuanto mayor es la densidad más significativa será también la cohesión que presenta.
Centralidad: las medidas de centralidad nos permiten observar al interior de las redes la existencia de dominancia de ciertos nodos frente a los demás. Los nodos no se encuentran interaccionados todos de la misma manera y hay algunos que presentan un número mayor de interrelaciones —lo que les otorga la centralidad en la red— la cual puede ser visualizada en la propia representación gráfica de la matriz (véase gráfico 1). Numéricamente expresado el grado de centralidad está determinado por las entradas (in-centralization) y salidas (out-centralization) que presenta cada uno de los nodos siendo así una mediada de ladesigualdad y lavarianza que presentan.
| Out-Centralization | In-Centralization |
| 0.3696 | 0.3452 |
Como vemos en nuestro ejemplo, la centralización mayor se encuentra representada en los grados de salida (0.36 = 36%) que en los de entrada (0.34 = 34%) lo que nos permite observar la importancia que adquieren estos nodos en la dinámica de conexión y estructuración de la red. En nuestra red muestran una alta centralización los nodos correspondientes a espacios (Lisboa / Sevilla / Coímbra / Medina del Campo) a instituciones (Inquisición / corona / misericordia / U. de Évora) y a impressores como Manuel de Lyra /André de Burgos / Martin Burgos y su hermano Cristovão/ Francisco Simoes, etc., promotores (Cardenal D. Henrique y D. Teotonio de Bragança) presentando también alta centralidad lasmujeres Luísa Mendes, Helena Rodrigues o Leonor de Soria, etc.). Todo ello nos permite ver y analizar una red de impressores e livreiros en la ciudad de Évora entre los siglos XVI y XVII profundamente integrada.
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Notas

