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Ciudades situadas en un bosque. Las concepciones de la naturaleza del siglo XVII en Inglaterra
Cities in a wood: Outlooks of nature in seventeenth-century England
Cidades localizadas em uma floresta: Concepções de natureza na Inglaterra do século XVII
Trabajos y comunicaciones, núm. 63, e238, 2026
Universidad Nacional de La Plata

Dosier

Trabajos y comunicaciones
Universidad Nacional de La Plata, Argentina
ISSN: 0325-173X
ISSN-e: 2346-8971
Periodicidad: Semestral
núm. 63, e238, 2026

Recepción: 10 octubre 2025

Aprobación: 10 diciembre 2025

Publicación: 01 enero 2026


Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Resumen: En el presente artículo nos proponemos indagar acerca de las concepciones de la naturaleza presentes en la sociedad inglesa de mediados del siglo XVII en general y las ideas de John Evelyn en particular. Se realiza un análisis de contenido de fragmentos de Sylva, Or a Discourse Of Forest-Trees, And The Propagation Of Timber In His Majesty’s Dominions (1662), a partir de la perspectiva de la Historia Ambiental. Se propone tomar la categoría provisoria de preocupaciones “medioambientales” para examinar las propuestas de Evelyn sobre la reforestación de bosques. Estas consideraciones las estudiamos en relación a la vía inglesa de transiciones al capitalismo y el proceso de cercamientos. De esta forma, exploramos el tratamiento de distintas especies de árboles en torno a los usos medicinales, la administración de los espacios verdes, la flora nativa y la biodiversidad. Estos puntos nos permiten sostener que las concepciones de la naturaleza en Sylva unieron el cuidado, el control, el planeamiento y la belleza. Es así que, si bien sus recomendaciones eran rehabilitadoras de bosques deteriorados, desestimó el obrar biológico de una naturaleza autónoma.

Palabras clave: Concepciones de la naturaleza, Siglo XVII, Historia Ambiental, Reforestación, Bosques.

Abstract: This article aims to study outlooks of nature in seventeenth-century England in general and the John Evelyn’s ideas in particular. The methodology employs content and analysis on selected fragments of Sylva, Or a Discourse Of Forest-Trees, And The Propagation Of Timber In His Majesty’s Dominions (1662). This study is framed by Environmental History approach, the perspective of transitions to capitalism and the enclosures process. We propose the category “environmental” concerns to examine Evelyn´s reforestation treatise. The study concentrates on how the treatise addresses the medical use of different trees, the management of green areas, native flora and biodiversity. This suggests that the outlooks about nature in Sylva linked care, control, planning, and beauty. However, even when recommendations focused on the regeneration of damaged forests, the text disregarded the biological action of an autonomous nature.

Keywords: Outlooks of nature, Seventeen century England, Environmental History, Reforestation, Forests.

Resumo: No presente artigo, propomos investigar as concepções de natureza presentes na sociedade inglesa de meados do século XVII em geral e, de modo particular, as ideias de John Evelyn. Realiza-se uma análise de conteúdo de fragmentos de Sylva, Or a Discourse Of Forest-Trees, And The Propagation Of Timber In His Majesty’s Dominions (1662), a partir da perspectiva da História Ambiental. Propõe-se adotar a categoria provisória de preocupações “ambientais” para examinar as proposições de Evelyn acerca da reflorestação dos bosques. Tais considerações são estudadas em relação à via inglesa das transições ao capitalismo e ao processo de cercamentos. Dessa forma, exploramos o tratamento conferido a distintas espécies de árvores no que se refere aos usos medicinais, à administração dos espaços verdes, à flora nativa e à biodiversidade. Esses pontos permitem sustentar que as concepções de natureza em Sylva articularam cuidado, controle, planejamento e beleza. Assim, embora suas recomendações visassem à reabilitação de bosques degradados, Evelyn desconsiderou o agir biológico de uma natureza autônoma.

Palavras-chave: Concepções de natureza, Século XVII, História Ambiental, Reflorestação, Bosques.

Introducción

Las demandas de reforestación forman parte de las actuales agendas medioambientales, pero no son enteramente nuevas: ya en la época de la Guerra civil inglesa había quienes sugerían que la mera conservación de los bosques existentes no era suficiente, que era necesario construir “viveros de árboles” (treenurseries). Esta era la propuesta de John Evelyn en Sylva, Or a Discourse Of Forest-Trees, And The Propagation Of Timber In His Majesty’s Dominions, un tratado de silvicultura redactado al regreso de su exilio. La idea de “viveros de árboles” tenía como objetivo que cada propietario inglés pueda volverse un cultivador de nuevos árboles, especialmente en las tierras desperdiciadas (waste-lands) que de otra manera resultaban improductivas (McKusick, 2013, p. 111). Esto demuestra la preocupación por la conservación de los bosques y por el uso productivo de los recursos, dos elementos que van de la mano en la pluma de este autor, que durante su exilio recorrió los jardines franceses, italianos y españoles.

Podemos traducir el título como “Sylva, o un discurso sobre árboles del bosque y la propagación de madera en los dominios de su majestad”. Sobre la utilización de la palabra Sylva y forest en el título, es interesante tener en cuenta algunos puntos. Vittoria Di Palma afirma que la palabra forest llega al idioma inglés de la latina foresta o forestisi, que refiere a algo que se encuentra fuera (foris) o más allá de lo cercano o de la esfera doméstica (2014, pp. 178-179). Sin embargo, el latín cuenta con otras palabras para áreas verdes densamente cultivadas, dentro de las cuales encontramos la elección del título: silva o sylva. Esto refiere a selva/bosque (woods) que se encuentra más allá de los límites. Cabe aclarar que en las primeras tres ediciones el título fue sylva, en la cuarta utilizó silva. En el presente trabajo mantendremos la primera debido en que la mayor parte de la bibliografía sobre Evelyn y este tratado lo utiliza de esta manera. El tratado está compuesto por cuatro libros. La edición que analizamos es una copia digital de la cuarta y última revisada por Evelyn en vida. En esta instancia, tomamos el recorte de la primera parte de la obra, el libro I Dendrologia, debido a que allí se concentra su insistencia en plantar árboles.

Así, tras haber descripto y explicado de forma extensiva los beneficios de distintas especies, el tratado de Evelyn finalizaba con un llamado a la plantación de árboles de forma amplia en la tierra de cualquiera que se encontrara en la condición económica de realizarlo. Las razones principales radicaban en que encontrarían rendimiento económico, pero también realzarían el paisaje y otorgarían numerosos beneficios al ambiente y salud humana donde fueran plantados. El rendimiento económico que generaría en unos años o décadas podría incluso elevar el valor mismo de la tierra. Aun así, esta insistencia en su propagación tenía beneficios regenerativos para el medioambiente que, para el siglo XVII en Inglaterra, ya se encontraba profundamente intervenido y debilitado. Lo podemos observar en este fragmento:

No sólo deseo (sobre la perspectiva y meditación acerca del beneficio universal) que cada persona, cualquiera sea, que genere diez libras al año, dentro de los dominios de su majestad, esté bajo un estatuto indispensable, obligada a plantar en sus cercamientos con los mejores y más útiles tipos de árboles; especialmente en aquellos lugares de la nación, como los que se encuentran en el centro de los condados, y lejos de los mares y los ríos navegables, estarían mejor dispuestos para la plantación de madera. (Evelyn, 1729, p. 109)1

Si bien el tratado estaba dirigido hacia los propietarios de tierra en primer lugar, en el texto Evelyn también refería a los dominios de “su majestad” como royal forests, que traducimos como bosques reales. Sara Morrison explica que estos eran los reservados para la caza del monarca, fueron establecidos por los reyes normandos luego de 1066, trasmitidos como parte de la propiedad de la corona y sobrevivieron durante el medievo hacia la Edad Moderna Temprana. Contaban con leyes especiales para proteger tanto los venados como los árboles y eran vigilados por oficiales del bosque (forest oficciers) que debían velar por estos recursos. Por lo tanto, el término refería al área dentro de los límites de un bosque que estaba sujeta a la legislación de bosques, sean propiedad de la corona o no. Para definirlos se tomó como precedente la common law (Morrison, 2015, p. 406). También es importante tener en cuenta que se trataban de pastos forestales, similares a los parques modernos con césped, arbustos y árboles en línea. Los bosques de la modernidad temprana no eran continuos bloques cubiertos de árboles como las plantaciones actuales, debido a que era imposible cazar de forma segura en bosques densos (Morrison, 2015, p. 406). De esta manera, Campbell-Culver (2006, pp. 60-61) sostiene que el tratado contribuyó a cambiar la forma en que sus contemporáneos pensaban de los árboles. Este trabajo es reconocido como una inspiración para el mundo de la silvicultura. También resulta relevante subrayar que los útiles detalles prácticos de Sylva siguen siendo tan vigentes hoy como en 1662.

En el presente artículo nos interesa centrarnos en las concepciones de la naturaleza en la sociedad inglesa de mediados del siglo XVII en general y las ideas de John Evelyn en particular. Se plantea trabajar con la propuesta de este autor sobre la propagación de la plantación de árboles, con el foco en las razones esgrimidas y los modos en los que consideraba que este proceso debía llevarse a cabo. Para ello, se pretende abordar la coexistencia de las motivaciones estéticas y económicas, el esbozo de algunas preocupaciones “medioambientales” y las nociones de la naturaleza puestas en juego. Con respecto al segundo punto, se destacan los beneficios para la salud humana, la importancia de la flora nativa y de lo que hoy llamamos biodiversidad y la administración de los espacios verdes en áreas urbanas y rurales. En este sentido, se pretende examinar la fuente desde la perspectiva de la Historia Ambiental. Manuel González de Molina sostiene que esta corriente mantiene a las sociedades humanas en el centro de su análisis, pero no descontextualizadas de su medio ambiente. Gabriel Garnero explica que este enfoque estudia las trasformaciones ambientales en los distintos periodos, las interacciones entre sociedad y naturaleza, así como también el impacto de estas en la comprensión y práctica de la sustentabilidad. Se tiene en cuenta que la historia ambiental enriquece y complejiza los debates y que una de sus tareas principales es brindar herramientas conceptuales y analíticas para abordar los desafíos ambientales actuales de manera más integral y crítica (Garnero, 2023, p. 4).

1. John Evelyn y la publicación de su tratado

John Evelyn (1620-1706) fue hijo de un propietario de tierras del condado de Surrey en Inglaterra (McKusick, 2013, p. 110). A la edad de veinte años quedó huérfano y, en lugar de continuar sus estudios, decidió viajar por Europa, especialmente por Francia e Italia. En 1652 regresó a Inglaterra, recuperó la propiedad de su suegro en Sayes Court (al este del Támesis en Londres) y se dedicó a vivir como un country gentleman (McKusick, 2013, p. 110). Aquí, a partir de los paisajes que lo maravillaron en sus viajes (sobre todo el jardín de Mounsieur Morin en París), sus impresiones por escrito y sus dibujos, y con semillas de distintas partes, dedicó unos cinco años a la preparación de un jardín en gran escala (Leith-Ross, 1997, p. 142).

Sylva fue la primera publicación oficial de la Royal Society en 1662 y contenía un doble propósito. Por un lado, salvar la principal defensa de la nación a partir de muros de madera (wooden walls), representada por las reservas de árboles que eran necesarias para la construcción de barcos. Por el otro, fomentar a los propietarios de tierras a involucrarse activamente en el cultivo por medio de la plantación de árboles para la madera y los frutales en sus propiedades, promoviendo los intereses propios de la organización. Es así que los objetivos de Evelyn eran simultáneamente económicos, sociales y estéticos, como veremos en este trabajo. El autor presenta a Sylva, en el prefacio, como parte de un proyecto mayor que abarcaba un sistema completo de agricultura (Di Palma, 2014, p. 192). Por su parte, el interés de los miembros de la Royal Society en este tratado podría vincularse con que aplicaban el método de Bacon para la agricultura, que refería a la observación metódica de los hechos como medio de estudio e interpretación de los fenómenos naturales. El interés de Evelyn en esta actividad se relacionaba con el hecho de que sus primeros miembros estaban familiarizados con el manejo de sus propiedades, a la vez que la mejora de las prácticas a través de la recolección y análisis de las observaciones era un objetivo del Hartlib circle, lo que había proporcionado una variedad de avances hortícolas en las Islas Británicas (Lynch, 2001, pp. 34-35). Este círculo fue una red de correspondencia intelectual basada alrededor de Samuel Hartlib (ca. 1600-1662), activa entre 1641 y 1662, que contaba con corresponsales de Gran Bretaña y Europa principalmente.

2. La consideración del valor estético y el rendimiento económico en Sylva

Evelyn proponía construir “viveros de árboles”, para que de esta forma un propietario de tierras se volviera una fuerza regenerativa en el paisaje que nutriera las tierras baldías, áridas o casi estériles con fecundidad (McKusick, 2013, p. 111). En Sylva, se promocionaba un tipo de bosque particular: se trataba de una arbolada (grove) artificial que ofrecía tantos caminos como fueran posibles para recorrerlo, abriendo la tierra de los bosques para penetrarla, con cálculos matemáticos y atención al rendimiento económico (Di Palma, 2014, p. 198). Aquí observamos una combinación del valor simbólico y estético con los estímulos económicos que podían motivar a los propietarios de las tierras a sembrar los bosques artificiales. En relación con esto, el concepto de silvicultura de la imaginación (forestry of imagination) de McKusick (2013, p. 113) refiere a las dimensiones estéticas y espirituales de la conciencia humana que también atienden a las consideraciones más prácticas del intercambio, la productividad y la conservación.

Di Palma rescata que Evelyn plasmaba una visión de Inglaterra como un nuevo Edén en la estética del paisaje donde los árboles tenían un rol central (2014, p. 194). De esta forma, la propuesta de un bosque artificial condensada en Sylva se presentaba como una versión mejorada del campo inglés. Por esto, es posible afirmar que Evelyn intentó introducir, con este tratado, la estética del bosque en las propiedades privadas y convencer a los propietarios de las tierras de que la jardinería y el cultivo de árboles eran actividades de élite. En las décadas siguientes a su publicación, se sucedieron libros dedicados al tema del comportamiento aristocrático y la recreación que ubicaban a la jardinería junto a la caza y la pesca como intereses centrales de los gentlemen. La apuesta estética en este texto no se detiene allí, sino que significó un ímpetu crucial para el giro desde los jardines formales hacia un estilo de diseño de paisaje más abierto que involucrara la plantación extensiva de árboles. Este cambio se produjo en el siglo XVIII en Gran Bretaña (Di Palma, 2014, p. 195).

Campbell-Culver (2006, p. 61) destaca que Evelyn era una persona urbana y con una educación formal que contaba con una especial apreciación a la belleza, amaba los jardines y los árboles que contenían. El autor del tratado promovió la plantación de árboles útiles por su madera y describió cómo generar un suministro estable a partir de la historia, la literatura y de su propia experiencia en los jardines de Inglaterra y el exterior, por lo que el libro es rico en detalles. El mensaje principal de Sylva era cómo plantar árboles que contribuyeran a la sociedad, tanto en lo práctico como en lo estético.

Dentro de las razones que desplegaba para la propagación de árboles se relucía su insistencia en recuperar tierras que se encontraban descuidadas. Esto lo podemos observar en el siguiente fragmento, en el que describía los beneficios de los frutos de ciertos árboles que permitían restablecer el uso y rendimiento de territorios deteriorados:

Como describe el poeta, nada puede ser más deslumbrante que también esparcir árboles frutales entre ellos (de los cuales a continuación) para sidra y muchos usos singulares, y deben ser encontrados para tan buenas plantaciones como orgullos de nuestros guardabosques, y los bosques son infinitamente preferibles a cualquier cosa que hayamos visto, así de bruscos y negligidos como están: Enuncio que, cuando su majestad proceda (así como lo designó) a animar este loable orgullo en convertirlo en una moda, los bosques y selvas (como también campos y cercamientos) se nos presentará ante nosotros otro rostro de lo que ahora hacen. (Evelyn, 1729, p. 24)2

Evelyn argumentaba a partir de criterios estéticos que justificaban el cultivo de distintos tipos de flora para la contemplación del ser humano. En su justificación acerca de la plantación de árboles consideraba la belleza del entorno que un jardín planificado de forma adecuada y cultivado con especial cuidado permitían el disfrute de las personas. Estos puntos se encuentran presentes en el siguiente fragmento:

Ya sea en el primer asomo del concilio de invierno, o durante el creciente calor del verano, estén tan dispuestos y a distancia, como para adornar una noble área del más magnífico paradisíaco comedor al máximo de la pompa y bendición hortelana, superior a todo mueble artificial de la mayor corte de cualquier príncipe […] floreados jarrones, bustos y estatuas entretienen la mirada y respirar su fragancias y perfumes al olfato. (Evelyn, 1729, p. 49)3

Si bien la consideración sobre los aportes estéticos al paisaje que generaba la flora era un aspecto que fundamentaba el proyecto, Evelyn criticaba que este fuera el único criterio al momento de elegir la especie a adquirir. Lo estético era bienvenido en tanto se combinara con los beneficios y el posible rendimiento económico que pudiera proveer un árbol en particular. Es así que se debía evaluar si la especie aportaba un tipo de madera útil. Sin embargo, Evelyn aclaraba que la calidad de la madera del árbol cultivado no se conocía realmente hasta que era derribado. De este modo, las consideraciones estéticas no se encontraban separadas de las económicas, en especial al buscar adquirir árboles cuya madera fuera de calidad. Estos puntos lo podemos observar en este fragmento:

No hay en la naturaleza una cosa más evidente para el engaño de comprar árboles basándose sólo en la reputación de su apariencia al mirarlo […] pues varios son sus ocultas y disimuladas debilidades, hasta que son derivados y aserrados […]. Un árbol de madera es la aventura de un mercante, nunca sabrás lo que vale hasta que esté muerto. (Evelyn, 1729, p. 33)4

A partir de esto, podemos afirmar que lo cautivador de Sylva es que nos permite reflexionar sobre objetivos que hoy señalamos como ambientales, en este caso la reforestación, y las consideraciones estéticas encuentran un punto medio con las ambiciones relacionadas al rendimiento económico. Evelyn escribía a gentlemen propietarios de tierras en un periodo en el que el aprovechamiento de toda superficie cultivable se mostraba como el principal objetivo para sus contemporáneos. Esto nos lleva a pensar que es posible que, de no considerarse la rentabilidad económica, no se llevaría a cabo la reforestación. También podemos tener en cuenta que ciertos despliegues suntuarios, como podían ser jardines a gran escala, eran vistos como gastos frívolos por los opositores,en crítica a la reciente restauración con la coronación de Carlos II. Evelyn, al ser él mismo un gentleman, encontraba la forma de poner en práctica las ideas de todo lo que leyó y, especialmente, observó en sus viajes por la Europa continental: los jardines parisinos en boga, italianos y españoles. Lo que lo maravilló al charlar con sus propietarios e intercambiar correspondencia después; lo tradujo primero en su jardín en Sayes Court y luego en este tratado, donde podemos notar que puede tenerse presente la salud y disfrute del ser humano con el beneficio medioambiental generado por la plantación de árboles en grandes cantidades.

Por lo tanto, como vimos, lo económico y lo estético se entrelazan. Al analizar este tratado, diversas autores y autoras han resaltado el aspecto utilitario orientado al beneficio económico o, por el contrario, se han centrado en las preocupaciones estrictamente estéticas.5 Sin embargo, como vimos, lo económico y lo estético se vinculan, ambos aspectos ocupan un lugar central en Sylva y ese es el verdadero aporte que tiene para darnos este tratado. Los aspectos utilitarios, que llevan la mayor cantidad de páginas, no son descuidados al dar lugar a las consideraciones estéticas y filosóficas. Al contrario, los fines útiles de plantar árboles son justificados por su trasfondo más profundo: los beneficios de la flora para el espíritu humano. Podemos ver cómo el paisaje boscoso planificado y controlado, justificado con argumentos financieros, plasmado en Sylva se encuentra mayormente respaldado —desde la perspectiva de Evelyn— por su aporte a la edificación de la contemplación humana.

De este modo, en el capítulo tres refiere a la plantación de árboles por sus fines útiles, como la alimentación de ganado, y concluye el párrafo destacando la belleza del paisaje. Deja entrever su deleite en la contemplación de estos lugares para los cuales encuentra también aspectos utilitarios. Podemos apreciar cómo el autor justificaba la puesta en práctica de un proyecto que se preocupaba por fines más profundos de disfrute de la mente que sólo se encontraban en la contemplación al aire libre:

Y, si los bosques de su majestad y las reservas fueran restaurados, esparciendo árboles a galantes intervalos, por lo cual el pastoreo puede ser mejorado para la alimentación de venados y ganado debajo de ellos (para lo que estaba destinado el viejo saltus) benignamente visitado con destellos de sol, y decorado con paisajes distantes que aparecen a través de los claros, y valles frecuentes. (Evelyn, 1729, p. 23)6

3. Las preocupaciones “medioambientales” en la fuente

Como se ha mencionado, se pretende analizar Sylva desde una perspectiva de Historia Ambiental. Este enfoque nos permite utilizar, al menos provisoriamente, la categoría de “preocupaciones medioambientales” para referir a las consideraciones, actitudes y cuidados propuestas por Evelyn vinculadas con lo que hoy denominamos conciencia ambiental. Esta última se entiende como el sistema de vivencias, conocimientos y experiencias que el individuo utiliza activamente en su relación con el medio ambiente. La importancia de la conciencia ambiental es que hace posible enfatizar en la inclinación del individuo por llevar a cabo comportamientos pro ambientales. En este sentido, es importante señalar que no se trata de afirmar que el término sea propicio para el análisis del siglo XVII en Inglaterra, pero sí nos permite identificar ciertas “preocupaciones ambientales” en el tratado que, bajo el manto del rendimiento económico y la estética, se detienen en la importancia de los bosques para cuidar el medio natural, transformándolo sin destruirlo de forma arrasadora.

Cabe aclarar que Evelyn pudo no tener en cuenta lo ambiental como eje central de su escritura, pero a la luz de las circunstancias actuales podemos observar cómo sus recomendaciones eran rehabilitadoras de una naturaleza dañada, de bosques deteriorados. Las propuestas del autor implican reforestar áreas boscosas perjudicadas o recuperar suelos en mal estado por la explotación para el cultivo de granos.

A su vez, el tratado contemplaba otros aspectos y problemas que hoy encontramos centrales para el desarrollo de la vida humana en la tierra. Entre ellos podemos considerar el beneficio de determinadas especies arbóreas para usos medicinales, las administraciones de espacios verdes (tanto rurales como urbanos), la problemática respecto a la flora nativa y la biodiversidad. Si bien muchos de estos temas no se encuentran en estos términos plasmados en la fuente, los tomamos como criterios para continuar el análisis de fragmentos que se encuentran adelante. Para finalizar, examinaremos las concepciones de la naturaleza que encontramos plasmadas en Sylva.

3.1 Los usos medicinales en Dendrologia

Entre las “preocupaciones medioambientales” se encuentran explicaciones que relacionaban el rendimiento económico con cuidados para la salud humana. De esta manera, el tratado presentaba determinadas plantas utilizadas como medicina, probablemente conocidas por Evelyn gracias a su breve formación en medicina en Venecia. De acuerdo con su concepción, eso no separaba al ser humano de la naturaleza, sino que demostraba su dependencia y el beneficio mutuo en convivir y no combatirla. Estos puntos se vislumbran en la presentación de los beneficios del fresno. Describía la madera de este árbol como rentable para fines bélicos y para usos cotidianos. Recomendaba a los propietarios de tierras que dispusieron un acre para sembrarlos cada veinte acres dedicados a otra plantación. Luego mencionaba las cualidades curativas de un extracto de aceite de fresno, como se observa a continuación:

Así que tanto en la paz como en la guerra es una madera con la más alta demanda. En resumen, tan útil y rentable es este árbol (luego del roble) que cualquier lord of a manor que sea prudente, debe disponer de un acre de tierra (para la siembra), con Fresnos o bellotas, cada 20 acres de otra tierra. Debido a que en muchos años, tendrá un valor más alto que la tierra misma. Existe un extracto de aceite del fresno que, al procesarlo en otras maderas, es excelente para recuperar la audición, algunas gotas calientes destiladas en los oídos; y para las caries o podredumbre de los huesos, malestar en los dientes, dolor en los riñones; y el bazo, la unción con ella es de lo más soberbia. (Evelyn, 1729, p. 54)7

En el capítulo final señaló que todas las variedades del género de árboles saucos eran medicinales. Por ende, en dicho capítulo se describía cómo se podía preparar a partir de sus bayas una bebida que contara con diversos beneficios, entre los que destacó un remedio para el edema. Sobresale su aclaración de que cada parte del árbol era útil. Aquí vemos una combinación de búsqueda del máximo beneficio al plantar estos árboles, que servían como cercamiento para delimitar las tierras y sus bayas para uso medicinal:

Pero un extracto o theriaca compuesto de las bayas, que no sólo son eficaces para erradicar esta inconveniencia endémica, y de gran ayuda para la longevidad (tan famoso en la historia de Neander), pero es una clase de catholicon contra todo tipo de enfermedades; y de las mismas bayas se prepara un incomparable licor, que bebido solo, o mezclado con vino, no es sólo una excelente bebida, sino también admirable con el edema: En una palabra, el agua de las hojas y bayas se ha aprobado con el edema, cada parte del árbol es útil, como puede consultar en la extendida anatomía de Blockwitzius. (Evelyn, 1729, p. 107)8

3.2 La administración de los espacios verdes

Otro de los aportes que resulta valioso de la fuente es su propuesta sobre la administración de espacios verdes en áreas urbanas. Es uno de los temas que actualmente se discute en la agenda pública cuando se tiene en cuenta las preocupaciones “medioambientales” ¿cómo volver más habitables, amenas y verdes las ciudades? A mediados del siglo XVII, Sylva tiene una proposición al respecto, que se encuentra en la descripción de los beneficios del árbol de tilo. El tratado sostenía que al frente de cada casa se plantara uno de estos árboles a lo largo de calles enteras en línea recta, generando la imagen de que se trataba de una “ciudad situada en el medio de un bosque”. Naturaleza, actividad humana y urbanidad unidas. Si bien es una idea que se ha llevado a cabo en la actualidad en algunos casos, sigue estando en nuestro horizonte de metas a alcanzar. Así, Evelyn propuso que el árbol de tilo, junto a los beneficios para la salud (como la ayuda en los casos de epilepsia), protegía a los hogares. Sus consideraciones se orientaban a elevar la calidad de vida en los medios urbanos ya que también consideraba sus beneficios para mantener una temperatura adecuada en los hogares al servir de pantalla al viento y el sol, como también reducir el ingreso del polvo. Se trataban de puntos relevantes para que una vivienda urbana fuera habitable. En la actualidad, se utilizan diversas estrategias que requieren de tecnologías complejas, mientras que Evelyn proporcionó una solución simple y ambientalmente amigable: extender la propagación de árboles en las calles por ciudades enteras. Estos puntos los vislumbramos en el siguiente fragmento:

Mientras tanto ¿existe un objeto más fascinante y encantador que observar calles enteras, y ciudades enteras, plantadas con estos árboles, en líneas uniformes frente a las puertas, para que parezcan ciudades situadas en un bosque? Es extremadamente fresco, con un efecto admirable contra la epilepsia, para la cual el delicado aroma de sus flores prevalece, y protege a las casas de los vientos, el sol y el polvo; por lo cual no puede haber nada más deseable donde las calles son muy frecuentadas. (Evelyn, 1729, p. 71)9

Sylva presenta, de igual manera, una propuesta sobre la administración de espacios verdes en zonas rurales. Por consiguiente, en otro fragmento Evelyn señaló su agrado en torno a los espacios verdes de Holanda, donde su población procuraba preparar una ornamentación pública que adornara sus caminos y carreteras con la plantación de nogales. Al tratarse de extensos senderos al límite de los caminos, el cuidado de los árboles estéticamente amenos no fue presentado como exclusivo para las ciudades, sino que su propuesta se extendía al campo. Evelyn consideró que todo espacio verde podía estar sujeto a la reforestación y a las contemplaciones sobre la estética que aportaban al paisaje.

Lo que me recuerda de lo que Sorbiere cuenta en el escéptico discurso de Monsieur de Martel, donde habla sobre la preparación de la gente en Holanda para suministrar y mantener todo lo que implique la ornamentación pública, así como la conveniencia; que sus plantaciones de estos y de árboles similares, incluso en sus propios caminos y carreteras comunes, están mejor preservadas y entretenidas (como yo mismo fui frecuentemente testigo ocular) que esas alrededor de las casas y jardines de placer pertenecientes a los nobles y la gentry de muchos otros países. (Evelyn, 1729, p. 60)10

3.3 La flora nativa y la biodiversidad

En lo que respecta a la flora nativapodemos sostener que no era uno de los criterios que preocuparon a Evelyn y no estructuraba la composición de Sylva. Campbell-Culver (2006, p. 60) resalta que de los diecisiete capítulos de Dendrologia en los que trata árboles individuales o en grupos, menos de la mitad son árboles nativos. La mayoría son introducciones, muchos del sur de Europa y alrededor del Mediterráneo, pero también considera un número significante de América. La autora sostiene que esto puede reflejar la relativa escasez de árboles británicos, pero también un interés y una mentalidad abierta de Evelyn que recibe cualquier árbol al paisaje inglés que pueda, eventualmente, contribuir con madera para el esfuerzo de volverse autosuficiente (Campbell-Culver, 2006, p. 60). En estos puntos podemos diferir ya que su elección de árboles foráneos puede más bien deberse a las consideraciones propias del contexto inglés en que los barcos de su marina traían diferentes productos que encontraban en diversas partes del mundo. También a la circulación atlántica de saberes a la que tenía acceso por los encuentros sociales, la correspondencia y la abundante lectura de libros de sus contemporáneos. Es relevante aclarar que la biblioteca de Evelyn era moderna en tanto estaba interesado en conocer lo que se publicaba en su propio tiempo y por sus contemporáneos (Mandelbrote, 2003, p. 73). Posiblemente incluir árboles foráneos no era una particularidad de Evelyn, ni por esto se trataba de una persona con una mente abierta para su periodo, sino que formaba parte de la dinámica del mundo en expansión en esos siglos. Como mencionamos más arriba, de las “preocupaciones medioambientales” que identificamos en Sylva, la flora nativa no es una de ellas. Podemos considerar su interés en tomar de lo que conoce beneficioso en otros puntos del globo y traerlo a su propio país para generar provecho:

Y aquí puedo mencionar el cerezo amargo de Canadá, (aunque extremadamente distinto al nuestro) el cual todavía puede ser propagado por el licor incomparable que produce según se dice, preferible a la mejor limonada, por una incisión de dos pulgadas de profundidad en el tallo, e inclinada a lo largo de un pie, sin perjudicar al árbol. Lo que se dice de él, y del arce, en los últimos descubrimientos de Norte América, puede ser visto después en la descripción de esos países. Para otras especies exóticas, v. Ray Dendrolog. Tom. III. p. 45, 46. (Evelyn, 1729, p. 65)11

Su postura a favor de especies de otras partes, como vimos, justificaba la propagación y no implicaba la preservación de la flora nativa. A su vez, en su afán de incorporar mejores árboles que se encontraban en diversas partes del mundo, como parte de la dinámica del mundo en expansión en esos siglos, observaba de forma crítica ciertas costumbres inglesas y aplaudía otras extranjeras que le interesaría que se adoptaran para mejorar el paisaje inglés tanto rural como urbano. De esta forma, reconocía que las prácticas inglesas, en este caso la forma de llevar a cabo materialmente los cercamientos, no eran necesariamente las mejores y podían seguir el ejemplo de otros lugares. Estos puntos los observamos en el siguiente fragmento:

En Holanda y Flandes, (donde tienen uno de los mejores cercos de este tipo en torno las contraescarpas de sus fortificaciones invencibles, para la gran seguridad de sus mosqueteros en cualquier ocasión) ellos los plantan de acuerdo con mi descripción, y elevan las cercas a tal velocidad, y de forma tan impenetrable, que nuestros mejores cercamientos no entran en comparación. (Evelyn, 1729, p. 99)12

Si bien no tomó a la flora nativa como una prioridad, sí tuvo en cuenta la biodiversidad. Este no es un término que podamos hallar en Sylva ni en el periodo que estamos analizando, sin embargo, encontramos que Evelyn incluyó como criterio implícito la variedad de especies al escribir este tratado sobre cómo plantar un bosque artificial. Esto se puede considerar a partir de los distintos árboles individuales o agrupados que analiza en cada capítulo, su clasificación entre perenne, acuáticos o imperenne; lo cual se desplegaba a lo largo de del primer libro. No propuso una plantación de una sola especie de árbol como monocultivo, sino una diversidad de distintas especies, aunque bien planificada y agrupada. En términos rudimentarios y sin conocer, fuera de su propia experiencia, cómo interactuarían las distintas especies, proponía que un bosque para ser tal debía contar con lo que hoy llamamos biodiversidad: “Ahora nuestra plantación principal está concluida, y nuestro bosque está adornado con una justa variedad” (Evelyn, 1729, p. 96).13

3.4 Las concepciones de la naturaleza en Sylva

La concepción de la naturaleza presente en el tratado de Evelyn combinaba diferentes elementos que unían el cuidado, el planeamiento y la belleza. En tanto al primer punto, refería a que el crecimiento de un árbol precisaba tanta atención como la crianza de seres humanos para alcanzar la perfección. Esto no debía ser librado al azar, requería conocimientos y expertos que se hicieran cargo de esta tarea. Así, la planificación tomaba centralidad al tener en cuenta los pasos que se debían seguir para cuidar un árbol desde su semilla hasta que lograra una estatura que permitiera su trasplante. Estos debían ser seguidos de cerca y con diligencia. Todo el esfuerzo y la atención se justificaban al considerar que ello era lo que producía fruto. Lo observamos en el siguiente fragmento:

No puedo evitar ver las bases y fundaciones de toda esta estructura, sobre todo mi trabajo y esfuerzo, que desde la estación, sembrado, cultivo continuo y cuidado, proceden todo lo que realmente disfrutamos en este mundo. Toda cosa debe tener un nacimiento y comienzo, y luego, mediante diligente y prudente cuidado, se desarrolla, toma forma y alcanza perfección […] Según el mismo método por el cual nuestras criaturas deben ser educadas, cuidadas desde su nacimiento y en la cuna, y luego, cuando están bajo pedagogos y disciplina. (Evelyn, 1729, p. 19)14

Con el fin de profundizar en el análisis nos remitimos al capítulo veinte, titulado “Sobre cercados y armados rápidos” (Evelyn, 1729, p. 96).15 En este apartado, recomendaba el uso del arbusto conocido como espinos de fuego o piracanta para los cercados. Resulta central notar la importancia de la planificación en la concepción de la naturalezapresente en Sylva,ya quese proponía un arbusto con diversas cualidades que, a partir de su sembrado, escrupulosamente planeado y dispuesto en línea recta, y su cuidado, por medio de la poda, permitía embellecer los cercamientos de los campos. En esta forma de delimitarlos y controlarlos vemos cómo se buscaba el máximo beneficio. Lo que se resalta aquí es que el cultivo de estos arbustos ante todo debía ser medido y guiado por una proyección previa. Más allá de los beneficios de la reforestación en sí, esta no podía ser dejada al azar o a la disposición de una naturaleza autónoma. En este sentido, la concepción de naturaleza plasmada en el tratado es una que la consideraba merecedora de cuidado, sin embargo, lo que resulta clave era el intervenir humano en la selección de fragmentos de tierra (que serían poco productivos de otra forma) que se dispusieran para controlar el obrar biológico del crecimiento de la flora. Es decir, no se destinaban suelos vírgenes, ni se dejaban en reposo tierras devastadas para que las semillas cayeran, transportadas por pájaros o el viento, por ejemplo, y brotaran espontáneamente los árboles. La reforestación que se proponía necesitaba ser dirigida por un propietario de tierras preocupado por lograr el máximo rendimiento económico, continuar con el proceso de cercamientos y, mientras tanto, embellecer los límites de sus campos. Por esto podemos considerar que la concepción de la naturaleza de Evelyn no se encontraba aislada del contexto político, económico y social del que formaba parte, especialmente del proceso de la vía inglesa de transiciones al capitalismo.16 Algunos de estos puntos los podemos ver plasmados en el siguiente fragmento:

La pyracantha paliurus, y como variedades preciosas de espinosas y robustas de hojas imperennes, adornadas con bayas caralinas, pueden ser fácilmente propagadas mediante semillas, capas o podado, en muchas y suficientes para guardar incluso para estos usos vulgares, donde los hombres son industriosos; y luego, ¡cuán hermosos y dulces se volverían las inmediaciones de nuestros campos! Porque no hay ningún arbusto espinoso más útil, ninguno que genere un espectáculo más glorioso, ni más adecuado para nuestra defensa. (Evelyn, 1729, p. 105)17

La forma en que era considerada la naturaleza determinaba el accionar respecto a ella en un período en que el poder de decisión humana respecto al manejo de los espacios verdes abiertos (considerados de forma amplía como open-fields, parques, bosques, etc.) se volvía firmemente más calculado y meditado para el beneficio de sus propietarios.

Conclusiones

A partir del análisis de Dendrologia hemos podido estudiar las propuestas de John Evelyn en relación con la propagación de árboles a la luz de varios matices: cómo se combinaban los aspectos económicos y estético, las llamadas “preocupaciones medioambientales”, y las nociones de naturaleza en juego. En función de esto, podemos afirmar que el autor presentaba proyectos que resuenan hasta el día de hoy. A lo largo de este trabajo, las herramientas de la Historia Ambiental fueron fructíferas para pensar la presencia de ciertas actitudes en el tratado que podrían corresponderse con lo que hoy se llama conciencia ambiental. Esto no quiere decir que Evelyn fuera un militante por el medioambiente, pero sí que estaba preocupado por la destrucción sistemática de los bosques, por el desaprovechamiento de los recursos naturales, por la escasa relevancia dada a los frutos y a las bayas a pesar de los múltiples beneficios que estas tenían, entre otras cuestiones. De este modo, a pesar de la distancia temporal el jardinero inglés se presenta profundamente actual.

Así, en los diversos fragmentos que abordamos vislumbramos la concepción de la naturaleza presente en Sylva. Se trataba de disponer de espacios, tanto rurales como urbanos, donde estos árboles serían erguidos a partir del esfuerzo y cuidado. El obrar biológico de la naturaleza era promovido en tanto fuera dirigido por expertos que decidieran cómo iba a ser su crecimiento desde el cultivo de la semilla, el trasplante, el podado y la eventual tala. En cada etapa el árbol generaba beneficios económicos, estéticos y medicinales para el propietario de tierras que dispusiera el espacio a plantarlo.

El objetivo principal del tratado era propagar árboles dentro de los bosques reales que promovieran un paisaje boscoso planificado y tenía como experiencia previa Sayes Court, el jardín a gran escala que llevó a cabo Evelyn en su propiedad. No obstante, no se detuvo allí ya que realizaba especial hincapié en continuar y mejorar el proceso de cercamiento de las tierras inglesas y en realzar los numerosos beneficios de las diversas especies de árboles para este fin. Por otra parte, resulta relevante destacar las propuestas en torno a la administración de espacios verdes urbanos y rurales como una forma de que los beneficios le llegasen a una mayor cantidad de personas que transitaban las frecuentadas calles de una ciudad o las extensas carreteras del campo. Por lo tanto, se promovía la plantación de árboles en distintos ámbitos y con diversos fines, no sólo en los jardines formales.

Además, en el tratado la preservación o propagación de la flora nativa no era de interés para su autor, ya que se orientaba al máximo beneficio y cualquier especie que lo promoviera era bienvenida. Aun así, no contemplaba una plantación de monocultivo, sino que recomendaba distintas especies arbóreas a partir de numerosos detalles señalando tanto sus beneficios como debilidades a lo largo del primer libro. Por lo tanto, tuvo en cuenta en su propuesta lo que hoy llamaríamos biodiversidad.

Las “preocupaciones medioambientales” que examinamos en el tratado se encontraban entrelazadas con las propuestas para extraer el máximo rendimiento económico relacionado a que cada parte del árbol fuera útil (incluso su ubicación ya sea como cerco, al frente de una casa o a lo largo de una carretera). Resulta relevante retomar aquí el aporte de González de Molina, quien sostiene que la creación de riqueza o el crecimiento económico de las naciones, su desarrollo tecnológico, o la igualdad como objeto de estudio principal de la historiografía son aspiraciones legítimas. No obstante, la historiografía ambiental debe evaluar si estas aspiraciones se llevaron a cabo sin poner en riesgo su supervivencia a lo largo del tiempo, es decir, su sustentabilidad (González de Molina, 2003, p. 10).

A estos puntos resulta enriquecedor agregar una reflexión. Si como seres humanos hemos utilizado nuestra capacidad e inteligencia para arrasar con el planeta que nos tocó habitar ¿qué nos impide orientar nuestro comportamiento en torno a la generación de algo beneficioso para todas las especies de seres vivos que lo habitan también? Insistimos en que lo interesante de Sylva es que nos permite reflexionar que lo económico, lo estético y las preocupaciones “medioambientales” pueden transitar juntas en los mismos proyectos. Nuestro razonamiento no debe detenerse en la elección entre uno u otro, sino en combinarlos.

Referencias bibliográficas

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Garnero, G. (2023). Ambiente y sustentabilidad: Aportes desde la Historia Ambiental. Estudios Rurales,13(27), 1-9. https://doi.org/10.48160/22504001er27.494

González de Molina, M. (2003). La historia ambiental y el fin de la utopía metafísica de la modernidad. Aula historia social, (12), 18-42. https://www.researchgate.net/publication/39210903_La_historia_ambiental_y_el_fin_de_la_utopia_metafisica_de_la_modernidad

Leith-Ross, P. (1997). The Garden of John Evelyn at Deptford. Garden History, 25(2), 138-152. https://www.google.com/url?sa=t&source=web&rct=j&opi=89978449&url=https://www.jstor.org/stable/pdf/1587185.pdf&ved=2ahUKEwi4nqS0rbCRAxWhRKQEHVTbD2wQFnoECE0QAQ&usg=AOvVaw18iq3rHvxbY4V7DPiDLmNt

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Notas

1 En el original: “I do only wish (upon the prospect, and meditation of the universal benefit) that every person whatsoever, worth ten pounds per annum, within Her Majesty’s dominions, were by some indispensible statute, obliged to plant his hedge-rows with the best and most useful kinds of them; especially in such places of the nation, as being the more in-land counties, and remote from the seas and navigable rivers, might the better be excus’d in the planting of timber” (Evelyn, 1729, p. 109).
2 En el original: “As the poet describes his olive-groves, nothing could be more ravishing; for so we might also sprinkle fruittrees amongst them (of which hereafter) for cyder, and many singular uses, and should find such goodly plantations the boast of our rangers, and forests infinitely preferable to any thing we have yet beheld, rude, and neglected as they are: I say, when his Majesty shall proceed (as he hath design’d) to animate this laudable pride into fashion, forests and woods (as well as fields and inclosures) will present us with another face than now they do” (Evelyn, 1729, p. 24).
3 En el original: “when either at the first peeping out of the winter concleave, or during the increasing heat of summer, they so are ranged and disposed, as to adorn a noble area of a most magnificent paradisian dining-room to the top of hortulan pomp and bliss, superior to all the artificial furniture of the greatest prince’s court […] flowry vasas, busts and statues, entertain the eye, and breath their redolent odors and perfumes to the smell” (Evelyn, 1729, p. 49).
4 En el original: “There is not in nature a thing more obnoxious to deceit, than the buying of trees standing, upon the reputation of their appearance to the eye […] so various are their hidden and conceal’d infirmities, till they be fell’d and sawn out [...]. A timber-tree is a merchant-adventurer, you shall never know what he is worth till he be dead” (Evelyn, 1729, p. 49).
5 Entre quienes distinguimos a Victoria Di Palma, Prudence Leith-Ross, James McKusick y Sara Morrison.
6 En el original: “And, if thus his Majesties forests and chases were stor´d, viz. with this spreading tree at handsom intervals, by which grazing might be improd´d for the feeding of deer and cattel under them, (for such was the old Saltus) benignly visited with the gleams of the sun, and adornd´d with the distant land-skips appearing through the glades, and frequent vallies” (Evelyn, 1729, p. 23).
7 En el original: “so as in peace and war it is a wood in highest request: In short, so useful and profitable is this tree, (next to the oak) that every prudent lord of a mannor, should employ one acre of ground, with ash or acorns, to every 20 acres of other land; since in as many years, it would be more worth than the land it self. There is extracted an oyl from the ash, by the process on other woods, which is excellent to recover the hearing, some drops of it being distill’d warm into the ears; and for the caries or rot of the bones, tooth-ach, pains in the kidneys, and spleen, the anointing therewith is most sovereign” (Evelyn, 1729, p. 54).
8 En el original: “But an extract or theriaca may be compos’d of the berries, which is not only efficacious to eradicate this epidemical inconvenience, and greatly to assist longævity; (so famous is the story of Neander), but is a kind of catholicon against all infirmities whatever; and of the same berries is made an incomparable spirit, which drunk by it self, or mingled with wine, is not only an excellent drink, but admirable in the dropsie: In a word, the water of the leaves and berries is approved in the dropsie, every part of the tree being useful, as may be seen at large in Blockwitzius’s anatomy thereof” (Evelyn, 1729, p. 107).
9 En el original: “In the mean time, is there a more ravishing or delightful object, than to behold some intire streets, and whole towns planted with these trees, in even lines before their doors, so as they seem like cities in a wood? this is extreamly fresh, of admirable effect against the epilepsie, for which the delicately scented blossoms are held prevalent, and skreen the houses both from winds, sun, and dust; than which there can be nothing more desirable where streets are much frequented” (Evelyn, 1729, p. 71).
10 En el original: “which minds me of what Sorbiere tells in a sceptical discourse to Monsieur de Martel, speaking of the readiness of the people in Holland to furnish and maintain whatsoever may conduce to the publick ornament, as well as convenience; that their plantations of these and the like trees, even in their very roads and common highways, are better preserv’d and entertain’d (as I my self have likewise been often an eye-witness) than those about the houses and gardens of pleasure belonging to the nobles and gentry of most other countries” (Evelyn, 1729, p. 60).
11 En el original: “And here I might mention the bitter cherry of Canada, (tho’ exceedingly unlike to ours) which would yet be propagated for the incomparable liquor it is said to yield, preferable to the best limonade, by an incision of two inches deep in the stem, and sloping to the length of a foot, without prejudice to the tree. What is said of it, and of the maple, in the late discovery of the North-America, may be seen in the late description of those countries. For other exotic species, v. Ray Dendrolog. Tom. III. p. 45, 46” (Evelyn, 1729, p. 65).
12 En el original: “In Holland and Flanders, (where they have the goodliest hedges of this kind about the counterscarps of their invincible fortifications, to the great security of their musketiers upon occasion) they plant them according to my description, and raise fences so speedily, and so impenetrable, that our best are not to enter into the comparison” (Evelyn, 1729, p. 99).
13 En el original: “Our main plantation is now finish’d, and our forest adorned with a just variety” (Evelyn, 1729, p. 96).
14 En el original: “I cannot but look on it as the basis and foundation of all the structure, rising from this work and endeavour of mine; since from station, sowing, continual culture and care, proceed all we really enjoy in the world: Every thing must have birth and beginning, and afterwards by diligence and prudent care, form’d and brought to shape and perfection […] but great diligence is to be us’d in governing them; not only till they spring up, but till they are arriv’d to some stature fit for transplantation, and to be sent broad; after the same method that our children should be educated, and taken care of from their birth and cradle; and afterwards, whilst they are under Padagogues and discipline” (Evelyn, 1729, p. 19).
15 En el original: Of Fences, Quick-sets, &c. (Evelyn, 1729, p. 96).
16 Dabat (1994) sostiene que el proceso de transición al capitalismo adquirió formas y ritmos de desenvolvimientos muy desiguales para los diferentes países. A la vía inglesa encuentra máxima expresión en el siglo XVIII. Esta se caracteriza por la aparición del arrendatario capitalista, la constitución de un proletariado rural separado de la posesión del suelo y una clase terrateniente rentista.
17 En el original: “The pyracantha paliurus, and like preciouser sorts of thorn and robust evergreens, adorn’d with caralin-berries, might easily be propagated by seeds, layers, or cutting, into plenty sufficient to store even these vulgar uses, were men industrious; and then, how beautiful and sweet would the environs of our fields be! for there are none of the spinous shrubs more hardy, none that make a more glorious shew, nor fitter for our defence” (Evelyn, 1729, p. 105).


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