

Dosier
Científicos alemanes en el exilio
German scientists in exile
Cientistas alemães no exílio
Trabajos y comunicaciones
Universidad Nacional de La Plata, Argentina
ISSN: 0325-173X
ISSN-e: 2346-8971
Periodicidad: Semestral
núm. 63, e237, 2026
Recepción: 20 octubre 2025
Aprobación: 11 diciembre 2025
Publicación: 01 enero 2026

Resumen: Para cualquier persona, la separación forzosa del lugar de nacimiento, por razones políticas, sociales o económicas, los lleva a intentar restablecer sus vidas quebradas en otra patria, tal el caso de los exiliados de habla alemana que llegaron a Argentina en la década del veinte, huyendo de las consecuencias de la primera posguerra mundial y del incipiente surgimiento del nacionalismo. En esta investigación nos ocuparemos1 del caso de dos científicos alemanes: Alfons Goldschmitd y Georg Friedrich Nicolai, quienes decidieron emigrar a Argentina con el propósito de incorporarse a la Universidad Nacional de Córdoba. Las fuentes utilizadas pertenecen a archivos nacionales y extranjeros, a los textos de ambos biografiados y a los periódicos de la época. Por razones de espacio no podemos extendernos en la vida de ambos fuera de Córdoba.
Palabras clave: UNC, Ciencia, Medicina, Economía, Nacionalismo.
Abstract: For anyone, the forced separation from their place of birth, for political, social or economic reasons, leads them to try to re-establish their broken lives in another homeland, as in the case of the German-speaking exiles who arrived in Argentina in the twenties, fleeing the consequences of the First World War and the incipient emergence of nationalism. In this study, we will examine the case of two German scientists, Alfons Goldschmitt and Georg Friedrich Nicolai, who decided to emigrate to Argentina with the aim of joining the National University of Córdoba. The sources used are from national and international archives, texts by both authors, and contemporary newspapers. Due to space limitations, we cannot expand on their lives outside of Córdoba.
Keywords: UNC, Science, Medicine, Economy, Nationalism.
Resumo: Para qualquer pessoa, a separação forçada do local de nascimento, por razões políticas, sociais ou econômicas, conduz à tentativa de restabelecer vidas fraturadas em outra pátria tal foi o caso dos exilados de língua alemã que chegaram à Argentina na década de 1920, fugindo das consequências do pós-Primeira Guerra Mundial e do surgimento incipiente do nacionalismo. Nesta investigação, analisamos o caso de dois cientistas alemães: Alfons Goldschmitd e Georg Friedrich Nicolai, que decidiram emigrar para a Argentina com o propósito de integrar a Universidade Nacional de Córdoba. As fontes utilizadas provêm de arquivos nacionais e estrangeiros, dos textos escritos pelos dois biografados e dos periódicos da época. Por razões de espaço, não é possível estender-nos sobre a trajetória de ambos fora de Córdoba.
Palavras-chave: UNC, Ciência, Medicina, Economia, Nacionalismo.
Introducción
Para cualquier persona, la separación forzosa del lugar de nacimiento, por razones políticas, sociales o económicas, los lleva a intentar restablecer sus vidas quebradas en otra patria, tal el caso de los exiliados de habla alemana que llegaron a Argentina, huyendo de las consecuencias de la primera guerra mundial y del incipiente surgimiento del nacionalismo.
Richard Martin Gans, judío procedente de Hamburgo fue uno de los más destacados científicos alemanes que trabajaron en Argentina a comienzos del siglo XX, había llegado al país en 1912 para hacerse cargo de la dirección del Instituto de Física de la Universidad Nacional de La Plata. En 1918 publicó Las universidades alemanas, un librito de 66 páginas en el que desarrolló una exposición que en nada se refería a su disciplina de trabajo, pero donde señalaba que formar parte del cuerpo docente de una universidad implicaba una posición social considerable, aunque ese no era el motivo por el cual se seguía una carrera académica. En realidad, se necesitaba para ello una buena dosis de idealismo y amor a la enseñanza (Swinne, 2017). La Universidad de Córdoba tuvo, a partir de la década de 1870, un proceso de crecimiento en distintas ciencias gracias a la presencia de los científicos alemanes que, convocados por Domingo Faustino Sarmiento, modificaron los planes de estudios. A partir de ese comienzo las ciencias incrementaron los saberes gracias a la asistencia a congresos científicos internacionales, a las becas para los estudiantes que terminaban exitosamente sus carreras para que viajaran a Europa a especializarse, a la traducción de textos y al intercambio de publicaciones (Vera de Flachs, 2002).
Nos proponemos en esta investigación recuperar el caso de dos científicos alemanes: Alfons Goldschmitd y Georg Friedrich Nicolai, que siguiendo esas ideas e impulsados por la invitación del Dr. Enrique Barros, un reformista de 1918 y ex becario en Alemania decidieron viajar a la Universidad Nacional de Córdoba, asegurando que estaban dispuestos a proseguir con la construcción de la universidad social de la Reforma. Declaraciones que hicieron que el periódico La Voz de Interior los apoyara inmediatamente y que en la UNC comenzara una campaña de desprestigio de ambos. La iniciativa fue motorizada por el Dr. Gregorio Bermann, judío y egresado de la Universidad de Buenos Aires donde había una tradición de intercambios científicos con franceses y alemanes.
Se ocuparon de estos personajes entre otros Natalia Bustelo (2016), Irina Podgorny (2001), Sandra Carreras (2011), Ferrari (2008) y la autora de este trabajo en el 2002, en artículos donde señalaron el aporte de los científicos alemanes al desarrollo de la ciencia en la Argentina desde fines del siglo XIX a comienzos del XX. A pesar de estos avances investigativos falta aún una obra integral sobre ese aporte y una lectura de las obras en alemán previas al viaje de dichos científicos a Argentina y posteriores a su permanencia en este país, tarea en la que estamos comprometidas.
1. La llegada de Goldschmitd y Nicolai a Córdoba
Con el fin de conocer la suerte que corrieron ambos científicos desde el momento que pisaron el suelo cordobés hasta que fueron expulsados, haremos un recorrido por sus vidas, trayectoria académica y profesional, para detenernos algunos instantes en sus enseñanzas y aportes más fecundos en esta ciudad.
Por lo general, el expatriado se encuentra en muchas ocasiones al margen de la sociedad que los acogió, lejos del grupo al que originariamente pertenecía, sin compartir el lugar común en el que vivía y completamente desubicado con las nuevas culturas y creencias. No fue fácil para los académicos alemanes que optaron por refugiarse en Argentina, el trasplante a una geografía tan distinta del lugar donde habían nacido, su clima, la idiosincrasia de sus habitantes no era parecido a lo que conocían. ¿Cuánto de esto que hemos sintetizado sufrieron estos dos profesores al arribar a Córdoba en abril de 1922? En un comienzo, contaron con el beneplácito del Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho de Córdoba quien, en su editorial del boletín de junio de 1922, declaraba que tanto Alfons Goldschmidt como Georg Friedrich Nicolai participaban de “los ideales de la reforma universitaria” pues: “[…] hemos reconocido en ellos, no sólo a dos sabios profesores que traerán mejor ciencia al aula y al laboratorio, sino también, a dos valientes maestros del ideal” (Boletín del Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Cordoba, s-a, p 8)
Ambos arribaron con diferentes propósitos, aunque los movía algo en común: el temor ante los sentimientos antisemitas que se hacían sentir en la Universidad de Berlín y en otras casas de altos estudios alemanas desde muy temprano. A modo de ejemplo digamos que, en la primavera en 1874, el historiador Heinrich von Treitschke había manifestado “Die Juden sind unser Unglück” [“Los judíos son nuestra desgracia”], expresión que se popularizó tiempo después y que trajo como consecuencia que los profesores de esa religión comenzaran a sentir presión y persecuciones (Goldschmidt, 1929, p. 57).
El primero de los mencionados venía con la intención de expandir las simpatías soviéticas en el ambiente cultural latinoamericano, misión que en Alemania era coordinada por la red bolchevique berlinesa que dirigía el activista comunista Wilhelm Münzenberg (1889-1940), primer presidente de la Internacional Comunista de la Juventud en 1919-1920 e iniciador de la Ayuda internacional a los trabajadores en 1921. Por estos antecedentes al arribar a la Argentina Goldschmidt fue detenido por migraciones a raíz de una denuncia que lo acusaba de ser agente bolchevique, imputación que rechazó de plano, aunque tenía en su contra que dos años antes había viajado a Rusia y que en Alemania se lo vinculaba con el grupo liderado por aquel (Gross, 2008).
Al enterarse de la detención de ambos profesores la Federación Universitaria de Córdoba (FUC) negó los cargos y declaró una huelga por 24 horas para que los liberaran y amenazaba que si no lograban su libertad la plantearían por tiempo indeterminado (La Voz del Interior, 22 de abril de 1922, p. 5). Con el fin de conocer la suerte que corrieron ambos desde que llegaron hasta su salida de esta ciudad, haremos un recorrido por trayectoria académica y profesional y aportes más fecundos en la Docta.
Entretanto ¿cómo vivieron los protagonistas su llegada a esta ciudad? En su crónica de su estadía que Nicolai publicó en Córdoba, recordó que, gracias a la protesta de los estudiantes y de la prensa, luego de un día y medio de estar detenido él fue dejado libre, mientras Goldschmidt fue liberado al día siguiente. Juntos llegaron a la ciudad el 25 de abril, en medio de una campaña nacionalista que rechazaba la contratación de profesores extranjeros y negaban la capacidad, sobre todo de éste en la materia a dictar.
La FUC dirigida por el estudiante de Derecho Edmundo Tolosa,2 con una marcada orientación izquierdista, invitó a los estudiantes a concurrir a la estación de trenes para recibirlos designando los oradores que harían el saludo. La Universidad, por su parte, escogió a Gregorio Bermann como el representante del acto oficial por su judaísmo y porque hablaba alemán, lo que no hacía mucha falta pues Goldschmidt se había preocupado por estudiarlo y Nicolai se expresaba en español con soltura (La Voz del Interior, 25 de abril de 1922, p. 6). La comitiva los acompañó hasta el Hotel Plaza donde fueron alojados.
El 12 de mayo de 1922, la Universidad hizo el acto de recibimiento de ambos, ocasión en la que el rector Francisco de la Torre junto a los consejeros declaraba que si la Universidad quería volverse el alma mater debía abandonar las disquisiciones abstractas y respondiendo a la prensa nacionalista que cuestionaba dicha incorporación, sostenía que las universidades europeas y estadounidenses habían recurrido a profesores extranjeros especializados en disciplinas científicas, y reconocía que, en la Argentina, esa tradición había sido iniciada por Sarmiento. Defendió a Goldschmidt diciendo que era una de las personas más versadas sobre economía en Alemania (La Voz del Interior, 13 de mayo de 1922, p. 5). Lamentablemente su posición varió cuando debió respaldarlo de los ataques recibidos poco después.
Los dos profesores extranjeros iniciaron la docencia y sus actuaciones alcanzaron gran entusiasmo entre los estudiantes y sectores de izquierda pero, al mismo tiempo, provocaron enconadas resistencias en el orden local y nacional de los sectores conservadores, con fuerte tinte nacionalista. Gran agitación se produjo en la ciudad ante este acontecimiento (De la Torre, 1922). Sin embargo, ellos hicieron caso omiso a las críticas y pronto entablaron amistad con los representantes de los círculos reformistas (Los Principios, 1922). Pero sus condiciones de judíos y sus ideologías políticas los convertirían en poco tiempo en blanco de los contra reformistas. A continuación, haremos una breve síntesis, dada la cantidad de páginas permitidas, de sus vidas antes de llegar a este país y los años que pasaron en la Universidad de Córdoba.
2. Alfons Goldschmitd, su vida en Alemania
Hijo de un comerciante hebreo, nació el 18 de noviembre de 1879 en Gelsenkirchen, en la actual Renania. Una urbe importante que había ganado el título de ciudad minera de carbón más importante de Europa, apodada “la ciudad de los mil fuegos”, porque desarrollaba una importante industria metalúrgica y de cristales, convirtiéndose en una de las regiones más ricas y poblada de Alemania, pero atravesada por infinidad de problemas obreros, tema que incidió para que Alfons decidiera abordarlos en su tesis doctoral. El provenía de una familia acaudalada, lo que le proporcionó una buena educación. Estudió Derecho en Múnich, Berlín y Kiel desde 1900. En 1902, fue a Friburgo y dos años más tarde los abandonó para formarse en Ciencias Políticas. Se doctoró en la Universidad de Leipzig con una tesis titulada Leo Toslstoy is Social Problem.
Durante la etapa denominada “la Europa de la paz armada” (1905-1914), se produjeron en Alemania importantes cambios, los que repercutirán entre los académicos y sus universidades. Hubo una rebelión contra el positivismo y en los años previos a la primera guerra mundial, hubo modificaciones políticas, económicas y sociales en la sociedad donde el antisemitismo se manifestaba con el cierre de las organizaciones estudiantiles a los judíos, no permitiéndose unirse a los clubes existentes, razón por la que estos buscaron refugio en organizaciones propias o en la fundación de sociedades estudiantiles “mixtas” que fueron despreciadas por las organizaciones teutónicas. Paralelamente se planteó el cuestionamiento si el estudiante “ario” debía dar al judío satisfacción con las armas o no. Numerosos estudiantes judíos derramaron su sangre y lucharon a duelo, pero aun así no lograron la asimilación. Los egresados tampoco tuvieron éxito frente a profesores universitarios alemanes proclives al nacionalismo3. La libertad científica era inexistente, al punto que el profesor demócrata social Raymond Aron fue expulsado de la Universidad de Berlín. De hecho, se aprobó una ley especial, llamada “Lex Aron”, para cubrir tales casos.
Goldschmidt y el político marxista Hermann Ludwig Rudolph Duncker fueron activos personajes contrarios a la primera guerra, participando desde 1916 de una asociación de izquierda que se llamó Grupo Internacional Espartaco, que luego dio origen al Partido Comunista Alemán. Con Duncker compartirá algunos escritos y un curso en México en los años ‘30 (Weber y Herbst, 2008).
Después de cumplir durante un año el servicio militar, Goldschmidt fue profesor en una escuela de trabajadores de Potsdam y descubrió su pasión por el teatro. Fue, además, editor de Plutus, un periódico financiero, y se desempeñó como periodista económico para el Berliner Tageblatt de 1907 a 1909. En 1911, se convirtió en jefe de editores del Departamento de Economía comercial de la importante empresa editorial Ullstein Verlag, de Berlín, además de autor de un Boletín Económico Financiero. Esa tarea le brindó la oportunidad de profundizar los mecanismos del modelo capitalista y la relación entre los negocios y la prensa privada bajo el capitalismo. Tras las críticas efectuadas contra el director del Deutsche Bank, Paul Mankievitz, y su defensa de los trabajadores del carbón fue despedido. Pero no le importaba pues, en 1911 casó con Lina Jacoby, miembro de una familia pudiente. Participó en la primera guerra mundial hasta 1915, cuando fue dado de baja porque el ejército lo consideró incapacitado para estar en el frente (The New York Times, 23 de febrero de 1940, p. 27). Eso lo decidió a volver en 1917 a ejercer como profesor de periodismo económico y empleado en el Instituto de Estudios Periodísticos de la Universidad de Leipzig. Su trabajo estuvo asociado con el del profesor Karl Wilhem Buecher, fundador de economía de no mercado y promotor de periodismo como disciplina académica. En ese tiempo para ganarse la vida suscribía artículos de análisis económicos que fueron publicados en diarios masivos como, por ejemplo, el Berlinés Tageblatt y B. Z. am Mittag. Además, se hizo conocido por sus sarcásticos artículos, firmados con el seudónimo de Lorarius, en la revista antimilitarista berlinesa Die Weltbühne (1918-1933), fundada por Siegfried Jacobsohn (La Voz del Interior, 9 de mayo de 1922, p. 7).
Corría el año ‘17, cuando se conocían los sucesos de la revolución de octubre de Rusia y el triunfo de Lenin, lo que modificó la vida de Alfons. Esos acontecimientos lo llevaron a leer unos folletos editados en Viena sobre el tema, que lo hicieron admirar la política marxista, por considerarla el suceso más grandioso ocurrido en el mundo.4 Renunció a su cátedra y a partir de allí su vida dio un vuelco, en tanto empezó a estudiar y pensar la obra de Carlos Marx.
Para desmentir las acusaciones que le hicieron en Córdoba, sobre su falta de preparación en la materia a dictar, debemos decir que antes de venir a Argentina había escrito varios libros y tratados que versaban sobre los problemas económicos rusos.
La Liga para la Cultura Proletaria (Bund für proletarische Kultur) fue una organización de izquierda alemana de corta duración para la promoción de la cultura proletaria. Fue fundada en Berlín en la primavera de 1919 por Alfons Goldschmidt, Arthur Holitscher y Ludwig Rubiner y se disolvió a principios de 1920. La misma buscaba promover “los valores eternos legados por los espíritus ilustres del pasado”. Publicaron varios textos.
A finales de abril de 1920 Goldschmidt fue el primer publicista de negocios alemán en viajar durante un mes a la recién constituida Rusia soviética y a su regreso escribió su libro Moskau, que despertó mucho interés y se tradujo al inglés, francés y español (Goldschmidt, 1920).5
El autor, entre otras cosas recordó su viaje en tren a Moscú donde dio a conocer sus impresiones de esa ciudad, diciendo: “Huele dulce como la primavera [...] y cada vez hay más bosque, bosque, bosque. Ninguna tierra en el mundo tiene tanto bosque como Rusia”. Sus impresiones sobre el propio Moscú fueron aún más positivas: “Todavía hay mucha elegancia en Moscú, y todavía el proletariado gobierna [...] La ciudad con su propia policía y sus propias regulaciones de trabajo. La ciudad estaba rebosante de banderas rojas, banderas rojas […]” (Sammartino , 2010, p. 71).
Relató todo lo que le llamaba la atención, desde la belleza de sus mujeres, los animales […] y la emoción que le causaba cuando en la vía pública escuchaba los versos de La Internacional, que el mismo solía cantar en las calles de Alemania. Sus acertadas definiciones sobre lo que veía y observaba en sus viajes, hizo que el texto sea considerado aun hoy por varios estudiosos como culturalmente importante, además de claro y preciso sobre la cultura rusa post revolucionaria de los primeros años veinte cuando este país iniciaba la difícil tarea de consolidar la revolución e implementar un régimen político, social y económico diferente a todo lo anterior.
En Rusia fue cofundador de la denominada Künstlerhilfefür die Hungernden en Rußland, una asociación de artistas dedicados a ayudar a su población, destruida por la guerra civil y agotada por una terrible hambruna causada por las sequías de 1920-21.
El 11 de diciembre de 1920, publicó dos artículos en la Revista Soviet Russia titulado Collapse and reconstruction of Russia, [colapso y reconstrucción de Rusia] donde hizo un análisis económico de la crisis económica de noviembre de 1917 y The Structure of de Soviet System in Russia [La estructura del sistema soviético en Rusia], un claro sumario del sistema político del Soviet y sus relaciones entre sus diferentes estamentos. Compartió sus ensayos con autores como Maxim Gorky, Pierre Pascal e Ivan Olbracht, entre otros (Revista Soviet Russia, 11 de diciembre de 1920, vol. III, n° 24). Y escribió el libro Die Wirtschafts organisation Sowjet-Rußlands (1920).
Instalado en Argentina, en octubre de 1922 Goldschmidt regresó brevemente a Alemania, con la idea de traer a su esposa, como había anunciado cosa que no hizo, pero en ese lapso asumió temporalmente la presidencia de la sección alemana de la Internationale Arbeiterhilfe (IAH), una organización de la Internacional Comunista con el objetivo de proporcionar ayuda a los rusos pobres.
Poco después, en marzo de 1923 escribió Argentinien, donde narraba su viaje desde su salida de Alemania y su arribo a la Argentina. Hemos traducido el libro, que no se consigue en el país, del que daremos a conocer algunos trozos muy interesantes como su relato de su viaje en tren a Córdoba y sus primeras impresiones sobre la ciudad:
La ciudad te promete paz […] Ya confías y amas donde no se te ha dado nada más que saludos e instrucciones fugaces. ¿Quién podría haber adivinado los intensos combates en este sol que corre? Córdoba no tiene formato, sino carácter. Carácter ciudadano. Es una ciudad de conocidos, uno no pregunta en las casas, sino en las caras. En el segundo día, la ciudad parece desmoronarse, las calles estrechas parecen contaminadas, las fachadas atrofiadas y ciegas. Pero a Córdoba hay que descubrirla […]
Todo se ve frenado por la brutal tranquilidad: el comercio de puestos de judíos y turcos, el regateo de frutas fuera de las ventanas, los mercados brillantes, las procesiones, el sonido de las campanas, los pájaros y el tranvía. Y solo los pequeños autos Ford corren sobre el ocio, pero es el motor y no el humano. (Goldschmidt , 2023, p. 39)
Para nuestro objeto de estudio es interesante la referencia que hace de las universidades argentinas, ubicadas en Buenos Aires, La Plata, Córdoba, la Universidad del Litoral (con las facultades en Rosario, Santa Fe, Paraná) y Tucumán. Sobre Córdoba se explaya diciendo que: “La educación superior del país vino de Córdoba, la universidad más antigua”.
La Universidad de Córdoba me había invitado a enseñar economía. Durante un año universitario enseñé, investigué y luché allí. Antes de partir [de Alemania], un consejero sudamericano me advirtió; No conoces al clero jesuita, no conoces a los alemanes. Él mismo había sido denunciado en Chile por alemanes. Había olvidado sus palabras, pero antes de aterrizar en Buenos Aires me acordé de él. [Cuando un] cobarde, anónimo había hecho una denuncia diciendo que era un agente de los bolcheviques [...] El gobernador de inmigración se vio obligado a examinar esta agrupación. La detención en el barco duró un día y medio (Goldschmidt, 2023, p. 40).6
Y recordó sus actividades en la universidad y el momento que empezó su proyecto de eliminación.
Primero, leí un “curso libre”, una “introducción” a la economía. Frente a profesores, estudiantes, empleados y trabajadores. Una presentación de la historia económica, la teoría económica y la política económica ilustrada con fórmulas, curvas, círculos, etc. Alineado en una idea […]
Creo que la organización de eliminación comenzó después de mis conferencias sobre las prácticas económicas de San Agustín y Santo Tomás Aquino. Justifiqué estas enseñanzas con las necesidades económicas de la Edad Media y la ética del catolicismo, con los principios canónicos del derecho, analicé la política de concesiones de esa época, la política se volvió al cielo pero contando con la tierra, y al menos encontré una identidad de doctrina y vida. Pero también examiné la creación de la propiedad con la que la Iglesia hizo estallar la vieja cooperativa, la ficción de la propiedad de Dios y la mano muerta, comparé la productividad económica de la Iglesia, con la improductividad de la Iglesia administrativa de hoy […] (Goldschmidt, 2023, p. 40)7
Con estas afirmaciones, se estaba cavando su rechazo por parte de los opositores a la reforma. La [FUC] publicó una carta abierta al profesor donde le expresaba su complacencia y agradecimiento por el curso de Economía Política que ofreció, diciéndole que olvidara el veneno de los que no ven otro mundo mejor que el actual y que están en constante movimiento para hacer fracasar los cambios, que habían comenzado en 1918 con el beneplácito de Deodoro Roca, Gregorio Bermann y otros que pensaban que la Reforma debía instalar esos temas. A pesar de estas afirmaciones no lograrán desplazar al profesor Lucas A. de Olmos y su impronta conservadora de la cátedra de Economía Política, ni obtuvieron la contratación de Goldschmidt.
Sus actividades docentes e investigativas en América Latina dieron como resultado otros textos que presentaban los problemas políticos y sociales de Rusia y de todo el continente. En consecuencia, sus disertaciones contaron solo con el apoyo de los reformistas, orgullosos de tener como docente a este prestigioso economista no sólo por la afiliación a la ciencia económica de la Revolución Rusa, sino también por su llamado a extender la Reforma más allá de la democratización de las casas de estudios.
Entretanto, en octubre de 1922, asumía la presidencia de la Nación el Dr. Marcelo Torcuato de Alvear. En diciembre de ese año, se exteriorizaron los argumentos de “clericalistas” y “pangermanistas” para iniciar una campaña para expulsarlo de la UNC. En respuesta los estudiantes reformistas se reunieron en Rosario en la Convención Universitaria Argentina, para preparar una declaración a favor del profesor alemán.
Nada de todo lo realizado le sirvió para que la UNC le renovara el contrato, lo que movilizó a los estudiantes que se levantaron contra el rector de la Torre obligándolo a renunciar. En síntesis, su estancia en el país se limitó a los años 1922 y 1923.
3. De la acción a la reacción
Al llegar Goldschmidt firmó su contrato en la UNC para dictar un curso sobre Economía Política y Finanzas, cuyo programa incluía temas de economía nacional, historia económica y estudios sobre sistemas monetarios y políticas bancarias de bancos alemanes para América del Sur. En ese primer curso, abordaría las formas de reconstrucción económica durante la primera postguerra, la sobreproducción y la inflación, la economía de la tierra en Europa, la organización económica en la Rusia Soviética, el problema de socialización de los medios de producción y una introducción a la teoría de Karl Marx.
Recordemos que los estudiantes de 1918 estaban impulsados por un genuino romanticismo y se habían revelado frente a una Universidad que, a sus juicios, estaba desactualizada, plagada de fueros y al margen de la realidad social y política del país. Les preocupaba el problema de la tenencia de la tierra, admiraban la revolución mexicana y la constitución de Querétaro de 1917. Muchos eran georgistas y otros como Saúl Taborda, a partir de Fichte, proclamaba que la tierra era de Dios, es decir de la patria, porque la patria que es la eternidad de Dios se hace visible en la historia.
Eso impulso a Goldschmidt a ocuparse de Henry George, un autor en boga en Córdoba en ese momento, que inquieto por la desigualdad social que provocaba el dominio privado de la tierra proponía una reforma que no llegaba a suprimir la propiedad, pero propugnaba la implantación de una tasa única, cuya progresión se establecería de manera de absorber la renta a medida que apareciera (González y Riquelme, 2002).
En ese ambiente político cordobés donde confluían en un conglomerado amorfo todas las ideologías, ambos intuían que la Universidad les podría proporcionar el ambiente calmo que necesitaban, en tanto había dado la Reforma del ‘18 y sus estudiantes estaban consustanciados de ideas liberales y apoyaban la libertad de cátedra.
Eso condujo a Goldschmidt a tratar de introducir esos conceptos entre la población en general, lo que le hizo pronunciar una conferencia titulada: “Economía del Estado, social y mundial”, que fue publicitada por La Voz del Interior y publicada en la Revista de Filosofía dirigida por José Ingenieros, gran amigo de ambos sabios, al punto de publicarles en ella varios artículos en esos años. Recorrer las páginas de la misma nos permite reconstruir el dialogo de los alemanes con los nombres más renombrados de la cultura y ciencia argentina de la década del veinte (Revista de Filosofía, VIII, tomo XVI, 4 julio de 1922).
Y, haciendo caso omiso al clima que se vivía en la UNC, Alfons comenzó a impartir su Curso de Economía que dictaría tres veces por semana. Y coincidiendo con lo que Deodoro Roca pensaba sobre el viejo mundo, les hablaba a los jóvenes diciéndoles que ninguna otra parte del mundo era más propicia que ésta, para introducir la nueva economía porque aquí todo era joven y que este país era mejor que los europeos, al punto de repetir: “¡Argentinos, guardaos de Europa!” (Revista de Filosofía, VIII, nº IV, julio de 1922).
Poco a poco los claustros cordobeses dejaron de ser ese lugar calmo que había venido a buscar. Apremiado por esa circunstancia, a comienzos de setiembre de 1922, viajó a la ciudad de Santa Fe para dictar un ciclo de seis conferencias sobre economía política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Litoral y disertar en el Teatro Municipal, a beneficio de los hambrientos de Rusia, sobre las “Causas económicas de la Revolución Rusa” (El Litoral de Santa Fe, septiembre de 1922). Paralelamente encabezó la Campaña pro Hambrientos en Rusia, que la FUC venía desplegando desde mediados de 1921 y que él apoyó en sus clases, con discursos, manifiestos y noticias en el periódico La Voz del Interior. Las causas sociales de la humanidad impulsaron a estudiantes de la Facultad de Derecho a participar de actos y manifestaciones públicas, en compañía de algunos miembros de la generación del ‘18 entre los que se encontraban Deodoro Roca, Gregorio Berman y B. Barros (Vera de Flachs, 2013) con la idea de ser protagonistas de las transformaciones sustanciales del nuevo escenario internacional derivado de las consecuencias de la primera guerra mundial y de la revolución rusa. Eso impulsó a muchos de esos jóvenes a enrolarse en el humanismo social de la posguerra. Entre ellos se destacaba un grupo de estudiantes de extracción radical y militantes reformistas como Amadeo Sabattini, Francisco Seco, Alberto Durrieu y Antonio Sobral quienes, en 1922, organizaron una comisión popular de apoyo a los pueblos rusos acuciados por el hambre, el hacinamiento y la muerte como consecuencia de una sequía extrema que afectó esas tierras y que necesitaba de la solidaridad internacional (Vera de Flachs y Sillau Pérez, 2025). En el discurso de presentación de esa comisión Sobral manifestó que no entraban “a discutir posiciones ideológicas que siempre enconan a los hombres sino que lo hacen con el solo fin de ir en socorro de un pueblo que muere”. Y se pregunta, con palabras del sabio alemán que “no es preciso preguntar para acudir en auxilio de una raza, de que opinión son los hambrientos, basta que sean hombres que perecen de hambre” (Calvo, 1997, p. 23).
Las actitudes de este grupo incitaban reacciones del grupo conservador opositor que solicitaron al Consejo Superior de la UNC y al ministro de educación de la Nación que no arbitrara los fondos necesarios para prorrogar el nombramiento del alemán que tanto daño había hecho en algunos estudiantes impregnándoles de ideas extrañas.
Pero este no se limitó a sus disertaciones en Córdoba sino que decidió viajar a Buenos Aires, en julio de 1922, con el objeto de dictar un seminario y una conferencia en la FUA titulada ¿Qué es la revolución? (Boletín de la Federación Universitaria Argentina, nº 4, 1921-22), regresando luego a esta ciudad donde fue designado profesor interino de la cátedra de Economía Política en la Facultad de Derecho. Y, entre el 9 y el 14 de octubre de 1923, pronunciaría otras conferencias en la Universidad de La Plata y el 3 de noviembre en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA sobre Sindicatos. Además de impartir lecciones en las que exponía conceptos de la economía marxista e identificaba a la Revolución Rusa como la aplicación ejemplar de un nuevo sistema económico. Esta actitud producía rechazos y críticas en los pasillos de los claustros cordobeses y más en la Facultad de Derecho. Así lo recordó él en su libro Argentinien:
El jefe liberal, el rector de la universidad, me ofreció la gestión del instituto. Ofrecía buen dinero y exigía malas actitudes. Nada más sobre Rusia, nada más sobre Alemania, nada más sobre todas estas cosas que preocupan a la mente liberal, sino solo trabajo de laboratorio, una microscopía de la economía argentina, una investigación "nacional", netamente argentina. Allí también teníamos estos que yo conocía como esos, los veladores, los audaces, los bowers a la derecha y a la izquierda. Son los liberales, es la república burguesa. Lo dirás, pero no lo dirás alto o claro, puedes decirlo en voz baja, en otras palabras, y sin embargo puedes decir lo mismo. (Goldschmidt, 2023, p. 35)
Enrique Barros, que aún se encontraba en Friburgo en enero de 1923, preocupado por esta actitud le escribió a Gregorio Bermann lo siguiente:
He leído las múltiples notas cambiadas con el decano de Derecho y las encuentro indignas y más indignas todavía si es que el motivo de arrancarle la cátedra en vísperas de su venida para entregarla a ese infeliz de Lucas de Olmos fue debido al miedo ante el nuevo gobierno. Eso tenía que haber sacado a Goldschmidt de sus casillas mucho más después de las ovaciones alcanzadas en muchos puntos del país […] (UNC, Archivo del Museo de la Reforma, Fondo documental, 23/01/1923)
El profesor titular Lucas A. de Olmos, en razón de sentirse agraviado por la presencia del alemán envió una nota al Consejo Directivo de Derecho donde decía que eso era una desconsideración hacia su persona. Contaba con el apoyo del Centro de Estudiantes no Federado (o contra reformistas) enfrentado a los reformistas de la FUC. (A.F.C.M. Actas del Consejo Directivo 1920-1946).
4. Su estadía en México y su carrera académica
En su breve estadía argentina, Goldschmidt se entrevistó con el presidente Yrigoyen y en esa ocasión conoció a José Vasconcelos, entonces secretario de educación de México, que realizaba una gira de trabajo por Argentina. Este quedo impresionado por la erudición de Alfons en Economía Política y su preparación pedagógica. Su plan de trabajo era modernizar las estructuras de su país y en especial lo referido a educación, se había planteado poner en marcha Las Misiones Culturales, con las que se proponía llevar la educación a lugares remotos, como así también editar libros clásicos de la literatura universal. Deslumbrado por el saber del economista alemán lo invitó a impartir cátedra en la Universidad Nacional de México quien de inmediato aceptó.8
Considerándose expulsado de la UNC, Goldschmidt se dio cuenta que debía partir por eso decidió aceptar el ofrecimiento que Vasconcelos le había realizado para impartir clases en la Facultad de Altos Estudios (hoy Facultad de Filosofía y Letras) en la Universidad Nacional de México, cursos similares a los ofrecidos en Argentina. Desprovisto de todo, tenía una sola salida; volver a emigrar.
Era una propuesta muy interesante que no podía desaprovechar, por eso decidió viajar a México a fines de 1922 con un contrato por un año que estipulaba que cobraría 25 pesos oro nacional por sus servicios, más 500 pesos de igual moneda para solventar su venida y 900 para su regreso. Sumas importantes comparadas con lo que se le abonaba aun catedrático mexicano. Le ofrecieron, además, que trajera a su primera esposa Lina Paby y a su hija Irene. Una oferta imposible de rechazar, más cuando no tenía en claro que era imposible regresar a Alemania pues las cosas estaban difíciles, con una gran crisis política y económica que hacían presagiar tiempos peores. Para colmo las tropas francesas y belgas habían ocupado la cuenca del Ruhr y la situación de los trabajadores que el bien conocía era tremenda y la inflación había empezado a golpear fuertemente. Dejamos para otra oportunidad el desarrollo de su interesante y corta vida en México donde falleció en enero de 1940.9

5. Georg Friedrich Nicolai. Breve biografía
Un perfil diferente al de Alfons Goldschmidt, tenía el renombrado médico cardiólogo Georg Friedrich Nicolai. Era un hombre que, además de científico, era un luchador activo contra la guerra y el militarismo nacionalista, que se iba apoderando de todas las instituciones y penetraba en la conciencia del pueblo alemán después de la primera guerra mundial. Fue también un férreo defensor de una sociedad libre, pacífica y universalista.
Nació en Berlín el 6 de febrero de 1874. Hijo de un padre judío, comerciante textil, que fue perseguido por participar en la revolución de 1848 en Alemania y de una madre alemana, protestante y proto-feminista, proveniente de una familia de nobles terratenientes de Prusia oriental. Es decir, su infancia transcurrió en un ambiente intelectual inusual y dentro de un sector social privilegiado para la época. Interesado por las Ciencias Naturales, inició los estudios en la Universidad de Berlín en 1893 y luego siguió los de Medicina en Könisberg, continuando su formación en Berlín, París y Heidelberg, finalizándolos en 1901 en Leipzig, con una especialización como médico fisiólogo.10 A comienzos del siglo XX completó su formación con un curso en esa universidad sobre Zoología. Luego realizó un viaje de estudios por Asia y Oceanía.
Como especialista en fisiología y enfermedades del corazón y su especialidad en electrofisiología, se destacó especialmente sobre el tema del electrocardiograma. Antes de la primera guerra mundial escribió varios artículos que fueron publicados en Alemania donde demuestra que fue un pionero en los estudios sobre ese tema, lo que le valió el reconocimiento para ser asesor de medicina de la corte atendiendo a la emperatriz Augusta Victoria, además de profesor de la Universidad de Berlín (Zuelzer, 1982; Concha Quesada, 2021).
Es decir, por entonces, Nicolai era uno de los tantos profesores de medicina con una brillante carrera por delante, pero pronto hizo declaraciones contrarias sobre la conducción de la guerra y luego manifestó estar horrorizado por lo que un grupo de profesionales escribió en lo que se conoció como el Manifiesto de los 93 intelectuales, firmado por científicos, artistas y varios premios nobeles para solidarizarse con el militarismo prusiano, asumiendo la defensa del ejército alemán y negando toda culpa por la infame violación de la neutralidad, justificando la entrada a la primera guerra mundial y la invasión a Bélgica. El texto pronto tuvo acogida en las universidades y escuelas alemanas.
Después de la primera guerra mundial sus convicciones pacifistas que nunca ocultó, le ocasionaron conflictos con las autoridades militares y con el claustro universitario, corriendo la misma suerte que su colega Goldschmidt en la mencionada casa de altos estudios, al firmar un Manifiesto de solidaridad con dos profesores judíos: el físico Albert Einstein y el escritor antisemita Bernhard Förster, esposo de Elisabeth Nietzsche, lo que predispuso a los nacionalistas en su contra. El tema del anti semitismo estaba presente en Alemania y eso traía serios problemas a los docentes de esa religión (Centro DIHA). Tema, por otra parte, que había sido advertido por el docente de la Universidad de Berlín, Albert Einstein quien, en carta a su hermana, le señalaba el peligro del aumento de los sentimientos contrarios a los judíos.
Desde 1916, Nicolai estaba seguro que el colapso se produciría si no había suficientes hombres pacíficos dispuestos a luchar contra la primera guerra mundial, esta convicción lo llevó a escribir su libro titulado: The Biology of War “[Biología de la Guerra], un verdadero alegato pacifista. La primera impresión se hizo clandestinamente en Alemania, pero al ser denunciado su autor la mayor parte de esa edición fue destruida. Cuando fue arrestado se le incautó el manuscrito, aunque el pasó uno de contrabando a Suiza, por un correo oficial alemán. Eso posibilitó que, en 1918, el libro apareciera nuevamente reimpreso en Zürich, por la casa Orell-Füssli.
El mismo estudiaba por primera vez la guerra con criterio biológico en su origen y desarrollo prediciendo su resultado, y se dividía en dos partes principales de disímil extensión, la primera ocupa más de las tres cuartas partes del tomo y hablaba sobre La evolución de la guerra. La segunda parte se titula Como puede abolirse la guerra.
A partir de ese hecho Nicolai convenció a Einstein para que participara de la New Fatherland Association, una asociación pacifista. En ese espacio, ambos entraron en contacto con los principales representantes del pacifismo europeo como el escritor francés Romain Rolland y los físicos Hendrik A. Lorenz y Paul Ehrenfest. Inmediatamente el nombre de Einstein apareció en las fichas de la policía berlinesa como pacifista notorio.11 Dicho texto fue traducido en Argentina por Diego Abad de Santillán e impreso en 1932 por el Colegio Libre de Estudios Superiores.
En 1918, Nicolai escribió un libro titulado Sechs Tatsachen als Grundlage zur Beurteilung der heutigen Machtpolitik (Seis hechos, base para evaluar la política de poder actual) con prólogo del Prof. Otfried Nippold (1864-1938), un jurista pacifista germano-suizo que fue uno de los primeros en proponer la conformación de una Liga de Naciones.
Finalizada la primera guerra mundial en noviembre de 1918 y tras la abdicación del káiser Guillermo II que significo la caída la monarquía, los intelectuales europeos comenzaron a pensar que hacer. Entretanto Nicolai fue reincorporado por la República de Weimar como profesor en la Universidad de Berlín y en el hospital La Charité Sin embargo y a pesar del apoyo que Einstein le prestara era atacado e insultado en sus clases y en el Hospital pues, las protestas de los estudiantes de derecha no se detuvieron.
Desde 1919, los jóvenes de las universidades alemanas estaban organizados en la Unión de Estudiantes Alemanes, aunque poco después se dividieron en dos facciones: una minoría republicana y el ala mayoritaria titulada völkisch que lo acusaban de ser un desertor, por tal razón los nacionalistas saboteaban sus cursos y solicitaban que se lo juzgara por sus dichos contra el país.
En 1922 al llegar a Córdoba trabajó en la Universidad Nacional en la Cátedra de Fisiología Humana de la Facultad de Medicina entre 1922-1927 y después lo hizo en Chile, donde se estableció hasta su muerte.
Antes de embarcarse con destino a la Argentina pronunció una serie de declaraciones ante el corresponsal de La Prensa en Berlín, que nos permiten conocer el personaje y cuáles eran sus intereses para exiliarse en el país: la libertad científica y la libertad de opinión pública, que era lo que estaba seguro de encontrar en esa gran república transoceánica. Agradeció las atenciones del cónsul Señor Alberto M. Candiotti y del Dr. Carlos Maximiliano von der Beke y declaró que esperaba ansioso para dictar un curso de fisiología experimental y ejercer como cirujano. Aprovechó la oportunidad para manifestar que había estudiado duramente el español para poder dar a los estudiantes las lecciones en su propio idioma. Lo primero que solicitó Nicolai a la Facultad de Medicina fue un aula para dictar las clases y un espacio para abrir el Instituto de Fisiología, lo que provocó algunos inconvenientes entre los docentes nativos que debían ceder espacios. La escasez de locales, además de estrechos e inadecuados, para la instalación de los distintos institutos, laboratorios y gabinetes ocasionaba recelos entre los profesores y cada uno trataba de defender lo que habían conseguido. Obviamente él tendría problemas al respecto, sin embargo, como contó con el apoyo del representante estudiantil que manifestó que negarle un espacio “era propio de viejos enemigos de las cosas nuevas y que esa actitud era un simbolismo del pasado”, consiguió lo solicitado.
En 1923 Nicolai escribió Escuelas prácticas o Universidad de Científica. Y, en 1924, estando al frente de la cátedra sobre Los trabajos prácticos en la Fisiología y dos artículos, uno titulado: El doble funcionamiento del corazón, una crítica a la teoría miógena, reimpreso por el Círculo Médico de la Argentina en Buenos Aires en 1925.
Pero él molestaba los intereses de “una camarilla de pseudos maestros”, decía un artículo publicado en La Voz del Interior titulado: “Profesores contratados”, rebatía las acusaciones a los profesores alemanes diciendo: “Por demasiado útil arrojaron de la Universidad a Goldschmidt y desean hacer lo mismo con Nicolai. ¡Es como si hubiesen querido hacer ley de esa frase!: Aquí no mandan y viven sino los burros!” (La Voz del Interior, 29 de octubre de 1924). La crítica que se le hacía a Nicolai, era que no había aportado nada a la ciencia en Córdoba, acusación que no era cierta, en tanto él se había obsesionado por producir infinidad de textos en español y en Argentina entre 1922 y 1931, lo que demuestra su preocupación por difundir sus conocimientos.12 Como profesores suplentes lo acompañaban el Dr. Barilari y el Dr. Albarenque. El primero, apoyado por un grupo de docentes de la contrarreforma, lo hostigó permanentemente y al final se quedó al frente de la cátedra cuando él se fue.
A pesar de esa guerra verbal, su contrato fue renovado luego del primer año lo que le posibilitó subsistir en esta ciudad hasta 1927. En este periodo publicó en 1923 en la Revista de la Universidad Nacional de Córdoba un artículo titulado Las isópsicas de los animales y la relación entre la inteligencia y el cerebro según observaciones en perro (Revista de la UNC, año X, ap. 23, n° 7-8, 1923).
Y, en abril de 1925, se animó a escribir un libro en dos tomos, avalado por la UNC, titulado La base biológica del relativismo científico y sus complementos absolutos (Revista de la UNC, 1925). En cuyo prólogo comenzó diciendo que como fisiólogo su lengua materna era el alemán, sin embargo acudiendo a la benevolencia de sus lectores decidió escribir en una lengua que no era la suya, para demostrar gratitud a la Universidad y a su juventud estudiantil que en el tiempo que no podía trabajar en su patria le diera hospitalidad y le permitiera terminar esta obra en la docta Córdoba que con su vida contemplativa y cómoda similar a esas pequeñas universidades alemanes de antaño, le habían propiciado un espíritu de meditación. Otra consideración que tuvo en cuenta para escribir en español es que como se trataba de un tema general y los términos de la ciencia en gran parte eran internacionales no dudaba que podía afrontar la tarea esperando que la forzosa sobriedad de su lenguaje ayudara en la comprensión del tema. Y tuvo un agradecimiento especial para el ingeniero Augusto Schmiedecke, el jurista Sebastián Soler y a Gregorio Berman, así como a los estudiantes de medicina Antonio Bóer y Antonio Sartorio que lo ayudaron con generosos esfuerzos a corregir sus molestos errores, Y al rector Dr. León S. Morra que le permitió concretar este deseo (A.F C.M , Memoria del Decanato).
Aclaró que el libro no era de física sino de consideraciones fisiológicas pues quería demostrar que estudiando las bases biológicas de las nociones de tiempo y espacio y masas y fuerzas se llegaba a conclusiones aunque no tuvieran la precisión de una fórmula pueda dar luz a la teoría de la relatividad. Para una mayor comprensión de los temas intercaló algunos dibujos para hacer más gráficos los problemas. “¡[…] hay que reconocer con Nicolai, que nunca, desde que los hombres hacen ciencia, se ha visto a los que son vanguardia en las luchas del espíritu, mostrarse tan entusiastas de la eficacia de la fuerza bruta!” (Roca, 1920, p. 378).
Nicolai guardó gran simpatía por el movimiento reformista y por Deodoro Roca. Sin embargo, tal vez por su carácter un tanto soberbio y su compleja personalidad, no estaba muy impresionado con la intelectualidad y la ciencia cordobesa, que la consideraba muy ligada al pensamiento religioso y a las ideas de Ortega y Gasset y Eugenio D’Ors que detestaba, uno de los motivos que lo hicieron pensar que debía partir de esta ciudad. También se animó a escribir sobre un científico argentino, a quien reconocía como uno de los inspiradores de la reforma universitaria (Revista de Filosofía, XII, Nro. 1).
Entretanto en Córdoba se discutió un tema vigente desde largo tiempo atrás: la jornada de trabajo de ocho horas. En efecto, a partir de 1895 los obreros yeseros instalaron la idea, que fue seguida por los pintores abriendo camino a paros más duros donde también se reclamaba el aumento de salarios. Fueron protagonistas de numerosas huelgas también los obreros del bronce, relojeros, obreros del gas, mecánicos y otros, acciones de lucha que transcurrieron con represión y enfrentamientos violentos de parte de las patronales, la policía y el Estado.
El tema no le sería ajeno a Nicolai quien, en 1927, opinó sobre la cuestión en Consideraciones biológicas sobre la jornada de ocho horas, editado en un folleto en Córdoba (Revista de Filosofía, XIII, n° 3, 1927). Del mismo modo, intentó efectuar una reforma del reglamento del Colegio Monserrat con modificaciones en el sistema de clasificaciones, que no tuvo eco en el Consejo Superior.
Los sectores conservadores se opusieron al trabajo de este profesor y del rector de la Torre, que hostigado debió renunciar. Al retirarse este último dijo que lo hacía con la satisfacción de haber servido a la universidad con entusiasmo y tratando de salvarla de ser un organismo descompuesto y enfermo. Los estudiantes reformistas ante estos inconvenientes se movilizaron hasta el local de La Voz del Interior y días después, en la noche del 21 de mayo en la Sociedad Unione e Benevolenza, volvieron a reunirse haciendo uso de la palabra Deodoro Roca. Y en uno de los dos escritos que le dedicara al alemán dijo:
Perseguido y negado, ayer y hoy, por los filisteos de todos los países, dentro y fuera de la Universidad [...] encarcelado durante meses por el delito de pensar que la guerra es mala […] Jorge Federico Nicolai, especie de Sócrates vagabundo, que ha sobrevivido a la cicuta, uno de los más altos maestros de su tiempo, fue y es un abierto ensayo para llegar a un maestro encarcelado durante meses por el delito de pensar que la guerra es mala y que el régimen de la propiedad privada debe cambiarse, exiliado luego, erguido siempre. (Sanguinetti, 2003, pp. 108-109)
La partida de Nicolai de la Universidad Argentina, donde había llegado en 1921, era la prueba más triste del fracaso en el que se hallaba sumida la aventura reformista de querer transformar a la Universidad de Córdoba en una universidad científica, devorada en su anhelo creativo por la rutina de repetir la ciencia ya hecha y fabricar egresados.
Al día siguiente de aquella reunión, el 22 de mayo Nicolai daría una conferencia en un acto de desagravio, titulada La ciencia y la moral, donde expuso con nombre y apellido los grupos del conservadurismo cordobés que habrían operado para apartarle de su cargo citando a los Morra, Martínez, Estrada y Lazcano. (Revista de Filosofía, 13(3), 1927). Y al despedirse de Córdoba escribió su conocido texto titulado Homenaje de despedida a la tradición de Córdoba docta y santa, donde se expresó con una ironía implacable afirmando que:
América no está tan exenta de tradiciones como se cree en general y, ciertamente, quien habla de su ausencia completa, no conoce a Córdoba. Pues, gracias a Dios, esta docta y santa ciudad las tiene, como también tiene sus casas e iglesias rancias y su sierra. (Nicolai, 2008, p. 309. [1927])
Al detallar cada una de las facetas de la vida universitaria cordobesa, afirmo que su casa de altos estudios tenía más catedráticos que la de Berlín, aunque ellos evitaban ser sospechados de modernistas. Y criticando la falta de preparación afirmaba que conocía a muchos que
hace años no han abierto ningún libro y sin embargo hablan contra la reforma universitaria, como si supieran lo que la reforma intenta. Y lo más sorprendente es que triunfan […] La fuerza de esta Universidad reside en cada cual de sus miembros se considera una enciclopedia completa del saber humano: el oftalmólogo enseña zoología, el jurista, física o bellas artes, el obstétrico, fisiología y el gargansólogo química. Todo les igual y nadie podría pretender que dictarían sus nuevas materias peor que las viejas. (Nicolai, 2008, p. 309 [1927]).
Después de dejar Córdoba reconoció que entre 1929 y 1932 había estado viviendo como un vagabundo en Rosario para dar cursos de Sociología en la Universidad del Litoral y en la de La Plata. Durante esa estancia continuó escribiendo y publicó La superioridad del Hombre Mediano, un estudio experimental en la Revista del Centro Médico de Rosario y en la Universidad de La Plata.
En 1935 fue invitado, por la sociedad soviética de contactos culturales internacionales (VOKS), a visitar los servicios de salud en Rusia. Poco a poco fue perdiendo sus contactos con Europa pues como el mismo dijo que “era un mal redactor de cartas” y, además, porque no enviaba sus escritos a ese continente, lo que hacía que su obra americana no se conociera. La segunda guerra mundial, desatada en 1939, interrumpió aún más sus relaciones anteriores.
Su trayectoria americana finalizó en Santiago de Chile como profesor de Fisiología en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Chile (Zuelzer, 1982). Falleció en ese país en 1964 a los noventa años.
Consideraciones finales de dos peregrinos del mundo
Analizamos brevemente la biografía de dos científicos alemanes que transitaron por la Universidad Nacional de Córdoba en la segunda década del siglo XX. Ambos injustamente olvidados y escasamente recordados por las generaciones más actuales.
Ellos vivieron en Alemania en una época con un nacionalismo dominante y el avance de un militarismo que se iba apoderando de todas las instituciones, penetrando en las conciencias de muchos y de colegas universitarios que no tardaron en excluirlos. Pero ambos, por distintas circunstancias, no estaban dispuestos a participar de las migajas del poder, ni renunciar a su actividad pensante para amoldarse a las normas que se imponían.
Cuando advirtieron que sus vidas corrían peligro, pensaron que América Latina era el lugar apto para exiliarse y donde podrían desarrollar su capacidad creativa. Sus orígenes, sus saberes y peregrinaje por distintos países europeos y americanos, fueron nutriéndolos de experiencias y conocimientos que pusieron en primer término al servicio de la Universidad de Córdoba y, luego, en otras universidades nacionales y extranjeras. Lamentablemente, por razones de espacio, no podemos reseñar esas actividades en esta oportunidad. Los dos fallecieron en este continente. Alfons Goldschmitd en México y Georg Friedrich Nicolai en Chile a una avanzada edad.
Fuentes
Periódicos y revistas
La Voz del Interior
Los Principios
The New York Times, 23 de febrero de 1940.
Todo es Historia
Enciclopedia Judaica Castellana: El Pueblo Judío en El Pasado y presente ..., Vol. 5.
Archivos
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Centro DIHA, Centro de Documentación de la Inmigración de Habla Alemana en Argentina “Dokumentationszentrum der deutschsprachigen Immigration nach Argentinien”. San Martín UNSAM. https://www.centrodiha.org
UNC, Archivo del Museo de la Reforma (AMR). Fondo Documental. Fotos, cartas y documentos de Gregorio Bermann y colegas. Carta de Enrique Barros a Gregorio Bermann, Friburgo, 23/01/1923.
UNC, Archivo de la Facultad de Ciencias Médicas (AFCM).
Decretos del decanato de la Facultad de Ciencias Médicas, Nro. 1422 del 5 de agosto de 1931, libro V. 1930- 1932.
Actas del Consejo Directivo de la Facultad de Medicina, octubre 1930.
Actas del Consejo Directivo 1920-1946.
Memoria del Decanato, Dr. León S. Morra.
Boletín del Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Cordoba, s-a
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Notas

