Artículos libres
Recepción: 28 abril 2025
Aprobación: 03 septiembre 2025
Cómo citar: Hess, C., Lagos San Martín, N., Vicuña Romero, J. J., López-López, V., Jaramillo Restrepo, S. M., & Vásquez Gómez, K. S. (2025). Resiliencia del yo en estudiantes universitarios según procedencia y sexo en tres países latinoamericanos. Revista IRICE, 49, e2065. https://doi.org/10.35305/revistairice.vi49.2065
Resumen: La resiliencia del yo refleja la capacidad de adaptación al estrés y al cambio, siendo una competencia transversal necesaria en la formación universitaria. Los objetivos del trabajo fueron comparar los niveles de resiliencia del yo y establecer diferencias significativas según sexo entre los/as estudiantes universitarios/as de instituciones públicas y privadas de Argentina (n = 201), Chile (n = 183) y Colombia (n = 241), quienes fueron elegidos/as mediante un muestreo intencional, no probabilístico. Se utilizó la versión argentina de la Escala de Resiliencia del Yo, que mide regulación óptima y apertura a la experiencia de vida. Se evidenciaron niveles elevados de ambas dimensiones en los/as estudiantes chilenos/as y colombianos/as en comparación con los/as argentinos/as y se encontraron diferencias en la regulación óptima, favorablemente en los hombres. Se observa una influencia de factores culturales en el desarrollo de esta competencia transversal y se destacan sus beneficios para la formación universitaria.
Palabras clave: comparación transcultural, competencias transversales, estudiantes universitarios, resiliencia del yo.
Abstract: Ego resilience reflects the capacity to adapt to stress and change, being a transversal competence necessary in university education. The objectives of this study were to compare the levels of ego resilience and to establish significant differences according to gender among university students from public and private institutions in Argentina (n = 201), Chile (n = 183) and Colombia (n = 241), who were chosen by means of a purposive, non-probabilistic sampling. The Argentine version of the Ego Resilience Scale, which measures optimal regulation and openness to life experience, was used. High levels of both dimensions were found in Chilean and Colombian students compared to Argentinian students, and differences in optimal regulation were found to be favourable in men. An influence of cultural factors in the development of this transversal competence is observed and its benefits for university education are highlighted.
Keywords: cross-cultural comparision, transversal competences, university students, ego-resilience.
Introducción
Actualmente existe una complejidad social que conlleva a una multiplicidad de cambios y a una adaptación permanente. Para responder a esta situación, es necesario que las personas en su formación académica no solamente accedan a un conocimiento especializado, sino que también adquieran habilidades y capacidades que les permitan actuar de manera eficaz frente a las distintas problemáticas (Ávila, 2019; Clares & Morga, 2019). Esta manera de proceder implica la utilización de recursos, el desarrollo de atributos, rasgos y competencias diversas. Así, estos aspectos pueden ser considerados como indicadores positivos de salud física y mental (Calizaya-López et al., 2023).
De acuerdo con lo planteado, es necesario estudiar aquellas cualidades psicológicas positivas que permitan comprender la manera en la cual la juventud universitaria crea mecanismos adaptativos frente a las situaciones adversas (Reyes-Molina et al., 2022). En este sentido, un ejemplo de dichas cualidades sería la resiliencia del yo; la misma puede ser promovida, generando un impacto a nivel personal y social. Por lo tanto, resulta fundamental abordar este constructo, dado que aquellas personas que poseen resiliencia pueden afrontar las situaciones adversas con la ayuda de habilidades emocionales, entre ellas el optimismo, la sociabilidad, la confianza en sí mismo, la resistencia a la frustración y al fracaso (Bisquerra, 2020).
Por ende, si se piensa en los tiempos actuales, es fundamental formar y entrenar a los/as universitarios/as para que desarrollen la resiliencia, teniendo en cuenta un currículo orientado a competencias, el cual brinde la posibilidad de que puedan transformar la adversidad en una perspectiva de futuro positiva. En consecuencia, esta investigación se centró en indagar acerca de los niveles de resiliencia del yo en una muestra de estudiantes universitarios/as pertenecientes a distintos países latinoamericanos (Argentina, Chile y Colombia) y en determinar si existen diferencias significativas según sexo.
A continuación, para una mayor clarificación conceptual, se detallará en qué consiste la resiliencia del yo y cuáles son los antecedentes en el ámbito universitario.
Resiliencia del yo
La resiliencia del yo es un aspecto sustancial de la personalidad propuesto por Block y Block (1980, 2006). Esta característica se refiere a la flexibilidad en los procesos regulatorios, lo que permite adaptarse a las situaciones cambiando o regulando el comportamiento según sea necesario (Syed et al., 2020). De acuerdo con los autores, este constructo da cuenta de cuál es la dinámica del individuo y su estilo de afrontamiento ante situaciones adversas (Block & Block, 2006).
Asimismo, el desarrollo de la resiliencia en los/as adolescentes y jóvenes se ve determinado por una interacción dinámica entre factores protectores y factores de riesgo, entre los cuales pueden encontrarse las características individuales, el apoyo familiar, el nivel socioeconómico y el entorno social (Gómez Baya, 2022; González-Arratia, 2016; Sibalde Vanderley et al., 2020). Estos factores se hacen visibles a partir de la interacción constante de las personas en los contextos a los que pertenecen.
De manera empírica, la resiliencia del yo puede ser considerada como un constructo unidimensional (Block & Kremen, 1996; Caprara et al., 2003; Letzring et al. 2005; Menesini & Fonzi, 2005; Tugade & Fredrickson, 2004) y también bidimensional, compuesto por dos factores: regulación óptima y apertura a la experiencia de vida (Alessandri et al., 2012; Hess & Mesurado, 2019; Vecchio et al., 2019; Vecchione et al., 2010). Para esta investigación, se ha elegido la segunda alternativa, dado que trabajos previos comprobaron la presencia de dichos componentes tanto en la población argentina (Hess & Mesurado, 2019) como también en la colombiana (Vecchio et al., 2019). La regulación óptima se la entiende como un aspecto de autoreferencia, que refleja elementos de simpatía y habilidades de autorregulación, dando cuenta de una baja emocionalidad negativa. La apertura a la experiencia de vida se la considera como una característica conformada por elementos que denotan apertura y curiosidad, reflejando una alta emocionalidad positiva (Alessandri et al., 2007).
Por otra parte, los estudios existentes afirman que este aspecto de la personalidad funciona como una “estructura para manejar las emociones” (Block, 2002; Prince-Embury, 2013) y es necesaria para comprender la motivación, la emoción y el comportamiento (Alessandri et al., 2012; Taylor et al., 2013). Las personas difieren en su dinámica para mantener un sistema de personalidad adaptativo, lo cual lleva a considerarlas como resilientes o como carentes de esta cualidad y/o frágiles en ella (Block, 1983). Por ende, la presencia de este atributo se asocia con la capacidad para amoldarse a las circunstancias cambiantes y modificar el comportamiento. Esta cualidad otorga persistencia, ingenio y un uso de estrategias de resolución de problemas flexibles que permiten acomodarse al contexto. En este sentido, se ha demostrado que una alta capacidad de resiliencia se vincula con un mejor ajuste y mayores logros en todas las etapas de la vida (Block & Block, 1980; Carmona-Gallegos, 2019). Asimismo, se relaciona con una mayor perspicacia personal que facilita el reconocimiento de los propios sentimientos y de los demás, lo cual conlleva a gestionar las emociones, juzgar las debilidades y fortalezas, reflejando niveles elevados de inteligencia emocional (Belarmino & Navarra, 2018).
De manera contraria, una persona con escasa resiliencia del yo, podría llegar a sentirse inquieta frente a las circunstancias nuevas y cambiantes, tendería a preocuparse y se desmoronaría frente al estrés (Taylor et al., 2013). Esta descripción se asocia con una personalidad menos adaptativa y flexible, con dificultades para recuperarse luego de experiencias traumáticas (Block & Block, 1980, 2006; Syed et al., 2020).
Continuando con lo expresado previamente, la resiliencia del yo forma parte del modelo de personalidad propuesto por Block y Block (1980, 2006), el cual incluye también a otro componente denominado control del yo. El mismo permite controlar los impulsos, anticipar los comportamientos y sus consecuencias; esto daría cuenta de la capacidad para actuar con moderación en los momentos que sean necesarios (Block, 2002; Block & Block, 2006). Según los autores originales, ambos constructos se relacionan; así, la resiliencia del yo regula al control, lo cual conlleva a una regulación dinámica de los impulsos y las inhibiciones, logrando cierto equilibrio. Por lo tanto, alguien que resulte altamente resiliente podría modificar sus niveles de control (aumentándolo o inhibiéndolo) de acuerdo al contexto situacional. No obstante, una persona con bajos niveles de resiliencia, se encontraría más restringida al mismo nivel de expresión o contención de los impulsos (Letzring et al., 2005; Taylor et al., 2013). En suma, ambos constructos integran un sistema dinámico, el cual facilita que la personalidad se adapte a los cambios del entorno.
Para ir finalizando este apartado, es conveniente realizar algunas aclaraciones en cuanto a los términos “resiliencia” y “resiliencia del yo”. De acuerdo a los aportes de Luthar et al. (2000), se considera que el vocablo resiliencia debería utilizarse cuando se hace referencia a un proceso dinámico; mientras que, la expresión resiliencia del yo o ego-resiliencia alude a un rasgo de personalidad, dado que incluye las características propias. Al ser un atributo de la persona, permite su adaptación positiva frente a las circunstancias que la rodean, a partir de sus recursos internos. Así, este constructo es inherente a los seres humanos y no requiere de la adversidad; por el contrario, desde algunos enfoques de la resiliencia se afirma que sí es necesaria la misma (Cardozo, 2010; Carmona-Gallegos, 2019). Cabe destacar que el estudio empírico de la resiliencia como rasgo presenta una larga historia, la cual comienza con los trabajos iniciales de Block (1961) y persiste en la actualidad (Hess, 2023).
Resiliencia del yo en estudiantes universitarios/as
En lo que respecta a la resiliencia del yo en estudiantes universitarios/as, la mayoría de los trabajos existentes abordan esta temática en diversos países y contextos culturales que difieren de la población latinoamericana. En este sentido, se pueden mencionar algunas investigaciones que fueron realizadas en estudiantes que asistían a la Universidad de Australia (McGillivray & Pidgeon, 2015); otras en jóvenes que concurrían a la Universidad de Myanmar –ex Birmania– (Aye & San, 2020; Win & Thein, 2020); también otros trabajos que se llevaron a cabo con estudiantes que pertenecían a diferentes universidades de Corea del Sur (Lee & Lee, 2021; Lee et al., 2020; Lee et al., 2022; Park et al., 2022); con personas que cursaban en una Universidad de Sudáfrica (Padmanabhanunni & Pretorius, 2022) y con estudiantes que concurrían a la Universidad de Benha –provincia de Qalyubia, Egipto– (Hasanin Abd el-halem et al., 2022).
De forma sucinta, estos hallazgos subrayan la necesidad de promover la resiliencia en los/as estudiantes para disminuir el riesgo de que desarrollen problemas asociados con la salud mental y, a su vez, puedan prosperar ante las presiones académicas. Asimismo, han constatado que la resiliencia del yo permite la adaptación a los cambios del ambiente de manera flexible. Esto conlleva a superar el estrés académico y a alcanzar un desempeño óptimo tanto en la vida universitaria como en el trabajo futuro. De igual modo, destacaron que la resiliencia impacta positivamente en los esfuerzos personales que llevan adelante los/as universitarios/as; por lo tanto, la superación de los retos que exige el entorno podría asociarse con la satisfacción vital y con menor presencia de emociones negativas. Por este motivo, insistieron en la necesidad de aumentar los niveles de resiliencia con el fin de generar profesionales que sean competentes.
Al proseguir con la revisión de la literatura, también se ha encontrado que existen diferencias según sexo en la resiliencia del yo. Al-Naser y Sandman (2000) investigaron dicho constructo en una muestra de estudiantes de la Universidad de Kuwait. La población elegida había sido expuesta a estrés extremo y a diferentes tipos de adversidades, de allí el interés de los autores por estudiar este aspecto de la personalidad. Los resultados arrojaron puntuaciones elevadas de resiliencia, especialmente en el caso de los hombres en comparación con las mujeres; asimismo, en aquellas personas que pertenecían a familias extensas respecto de aquellas que formaban parte de familias nucleares. Las conclusiones de este estudio plantean que los jóvenes y adultos resilientes, son abiertos a nuevas experiencias, curiosos, capaces de recuperarse de eventos estresantes, generosos, con un comportamiento ético y responsables; a su vez, sus vínculos interpersonales serían cálidos. De igual manera, los autores atribuyen estos resultados al proceso de socialización, a las características propias de las culturas árabes del Golfo y a los distintos roles planteados por la sociedad para los hombres y las mujeres. En este sentido, las presiones de socialización difieren en los niños y en las niñas (Block & Block, 1980). A medida que van creciendo, los jóvenes kuwaitíes deben desarrollar estructuras de personalidad que los ayuden a modular la agresividad, lo cual les facilitaría una socialización exitosa. Sin embargo, para las mujeres kuwaitíes, el hecho de lograr relaciones interpersonales saludables no se vincularía con la resiliencia debido a que presentan niveles más bajos de agresividad a lo largo de todo su desarrollo.
En contraposición con los hallazgos anteriores, trabajos recientes llevados adelante en la Universidad Erciyes de Turquía (Mpanya et al., 2022), demostraron que las mujeres obtienen una puntuación mayormente moderada y alta en la Escala de Resiliencia del Yo en comparación con los hombres. También, dicho puntaje tiende a disminuir gradualmente a medida que avanza la edad. Cabe aclarar que la muestra del estudio estuvo compuesta por hombres y mujeres, con edades desde los 17 a los 59 años, quienes eran estudiantes de formación profesional, académicos/as, universitarios/as y estudiantes de posgrado.
A partir de lo desarrollado, se evidencia la escasez de investigaciones que abordan esta temática y determinan diferencias estadísticas según sexo en estudiantes universitarios/as de países latinoamericanos. Los antecedentes demuestran las cualidades positivas que presentarían las personas con niveles elevados de resiliencia. Debido a esto, es factible estudiarla como una de las competencias a desarrollar y formar en los/as universitarios/as provenientes de diversos contextos culturales. Por ello, este trabajo resulta significativo en la medida en que proporciona información valiosa para la educación y, en particular, aquella que se vincula con la adaptación positiva de los/as estudiantes a la vida universitaria.
Objetivos
Teniendo en cuenta lo expuesto previamente, en la presente investigación se proponen los siguientes objetivos:
Hipótesis
De acuerdo a los objetivos mencionados anteriormente, se plantean las siguientes hipótesis:
Método
Diseño del estudio
El presente estudio se basó en un enfoque cuantitativo, dado que los datos recolectados se utilizaron para probar diferentes hipótesis teniendo en cuenta la medición numérica. Según los objetivos propuestos, se considera como un trabajo descriptivo, debido a que, por un lado, se apunta a la descripción de las muestras obtenidas y, por otro, se comparan los resultados teniendo en cuenta la variable sexo y el país del cual proceden los/as estudiantes participantes.
Por último, de acuerdo con el tipo de fuente utilizada, se puede clasificar como investigación de campo y, según el tiempo, se trata de un estudio transversal, puesto que las mediciones se llevaron a cabo en un momento determinado (Hernández-Sampieri et al., 2014).
Participantes y procedimiento
Se trabajó sobre una muestra no probabilística, intencional, la cual estuvo conformada por 625 participantes (N = 625), quienes eran estudiantes universitarios de ambos sexos, varones (n =127) y mujeres (n = 498). Los/as mismos/as residían en Argentina (n = 201), Chile (n = 183) y Colombia (n = 241) y sus edades se encontraban entre los 16 y los 60 años (M = 21.3; DT = 4.6). Cabe aclarar que, en Colombia, los/as jóvenes pueden ingresar a la Universidad siendo menores de edad –con 16 años–, acompañados/as de un representante legal hasta que cumplan la mayoría de edad.
Los/as participantes eran solteros/as, casados/as o se encontraban en concubinato; algunos/as vivían con ambos padres o uno de ellos, con otros parientes, en pareja o solos/as. Asimismo, asistían a universidades públicas y privadas y cursaban carreras de grado. En la muestra total (N = 627), las carreras con mayor representación fueron Medicina Veterinaria (23,1 %), Psicología (19,3 %), Español e Inglés (15,9 %) y Psicopedagogía (14,4 %). Las de menor presencia fueron Trabajo Social (1,1 %), Nutrición y Dietética (1,6 %), Enfermería (2,4 %), además de Filosofía y Letras e Historia (ambas 1,3 %).
Por país, se observa que Argentina concentró principalmente estudiantes de Psicología (53,7 %) y Psicopedagogía (43,8 %), con muy baja participación en otras carreras; Colombia se caracterizó por la predominancia de Medicina Veterinaria (60,2 %), seguida de Pedagogía (27,8 %), con presencia menor en Fonoaudiología y Nutrición. Chile presentó una diversidad mayor, destacando Español e Inglés (54,6 %) y Medicina (19,7 %), además de Enfermería y Psicología en proporciones menores. Estos datos pueden observarse en la Tabla 1. Por lo tanto, dichas carreras podrían ordenarse en dos grupos: (a) Salud (Enfermería, Fonoaudiología, Medicina, Medicina Veterinaria, Nutrición y Dietética, Psicología) y (b) Educación y Humanidades (Pedagogía, Psicopedagogía, Español e Inglés, Filosofía y Letras, Historia, Trabajo Social). Esta macroagrupación puede visualizarse en la Tabla 2.


Para realizar la administración de los instrumentos se estableció de forma previa el contacto con las instituciones, solicitando las autorizaciones necesarias para la investigación. Este procedimiento se llevó adelante mediante un convenio de colaboración entre las universidades que participaron, con la finalidad de promover un compromiso internacional e interuniversitario.
Por otra parte, el registro de las respuestas de los/as estudiantes fue gestionado por formulario electrónico. Así, en cada país se realizó la invitación a participar del estudio a través de un consentimiento informado, que debía ser completado para formar parte del mismo. Aquellos/as que no lo aceptaron, quedaron excluidos/as de la muestra.
Aspectos éticos
Los procedimientos realizados en este trabajo estuvieron de acuerdo con los estándares éticos del Comité de Investigación Institucional y Nacional y con la Declaración de Helsinki de 1964. Asimismo, se solicitó un informe de aprobación del estudio al comité ético de cada universidad participante, el cual permitió proseguir con la investigación. Es menester aclarar que los/as estudiantes dieron su consentimiento, se les explicó que su participación era voluntaria y que no recibirían remuneración por la misma. Además, se les aseguró el resguardo y la confidencialidad de los datos obtenidos.
Instrumento: Escala de Resiliencia del Yo (ER89-R) - Versión argentina
Se utilizó la adaptación argentina de Hess y Mesurado (2019) de un inventario breve desarrollado inicialmente por Alessandri et al. (2007) y Vecchione et al. (2010) para evaluar la resiliencia del yo. El mismo está compuesto por 10 ítems y en su versión original se encuentra en inglés.
El instrumento evalúa este constructo a través de dos dimensiones: la regulación óptima (compuesta por 6 ítems) y la apertura a la experiencia de vida (conformada por 4 ítems). Algunos ejemplos de ítems son: “Generalmente pienso cuidadosamente antes de actuar” (regulación óptima) y “Me gusta hacer cosas nuevas y diferentes” (apertura a la experiencia de vida). Ante las aseveraciones, los participantes deben indicar su grado de acuerdo, utilizando una escala con siete opciones de respuesta que van desde 1 (“totalmente en desacuerdo”) hasta 7 (“totalmente de acuerdo”).
Para calcular la confiabilidad de la escala y de sus dimensiones, las autoras utilizaron el Coeficiente Mc Donald’s Omega. Su elección fue argumentada a partir de los aportes de algunos autores que sugieren que este índice resulta más robusto y adecuado que el Alpha de Cronbach (McNeish, 2018). De esta manera, el índice Omega obtenido fue de .85 para la escala total, la dimensión regulación óptima obtuvo un valor de .74 y la dimensión apertura a la experiencia de vida un índice de .76. Estos datos indican que el instrumento presenta buenos niveles de confiabilidad (Hess & Mesurado, 2019).
En el presente trabajo, se llevó a cabo el mismo procedimiento psicométrico para mantener una concordancia con los estudios previos. Así, las muestras de los diferentes países arrojaron los siguientes valores Omega para la escala completa: Argentina = .89; Colombia = .86 y Chile = .86. En cuanto a la regulación óptima, los índices obtenidos fueron: Argentina = .84; Colombia = .79 y Chile = .80. Respecto a la apertura a la experiencia de vida, se encontraron los siguientes puntajes: Argentina = .83; Colombia = .82 y Chile = .80. Por consiguiente, los hallazgos confirman la presencia de muy buenos niveles de consistencia interna.
El instrumento utilizado presenta validez de constructo, la cual ha sido evaluada mediante un análisis factorial confirmatorio en un estudio previo (Hess & Mesurado, 2019). De este modo, se ha confirmado la estructura bifactorial original de la escala (Alessandri et al., 2007, 2012) en la población argentina. Asimismo, se analizó la invariancia del modelo bifactorial, encontrándose que permanece estable según el sexo y la edad en la adolescencia. Por otra parte, en otra investigación se ha demostrado su validez convergente relacionándolo con el control del yo (Hess & Schönfeld, 2019). Los resultados obtenidos dieron cuenta de asociaciones estadísticamente significativas entre los constructos, comprobando los supuestos teóricos existentes (Block & Block, 1980, 2006).
Análisis estadísticos
En primer lugar, se llevaron a cabo análisis de estadística descriptiva básica para calcular las medias, las desviaciones típicas y los puntajes mínimo y máximo de cada uno de los ítems, tanto de la escala en general como de cada una de las dimensiones. En segundo lugar, para comparar los grupos de estudiantes de acuerdo a su país de procedencia, se utilizó un análisis de la varianza (ANOVA) para analizar si los mismos difieren entre sí de manera significativa en sus medias y varianzas. En tercer lugar, para examinar si las diferencias entre países en las dimensiones de la resiliencia del yo persisten al controlar por área de estudio, se llevaron a cabo análisis de varianza de dos vías, considerando como factores el área de estudio (Salud vs. Educación/Humanidades) y el país (Argentina, Chile y Colombia). Se evaluaron los efectos principales de cada factor y su interacción. Cuando se identificaron diferencias significativas en la interacción, se efectuaron comparaciones post hoc con pruebas de Tukey HSD y, en caso de múltiples contrastes, se aplicó la corrección de Bonferroni para controlar el error tipo I. La significancia estadística se estableció en p< .05, reportándose además los tamaños de efecto mediante eta cuadrado parcial (η²).
Por último, para determinar si existen diferencias estadísticamente significativas entre hombres y mujeres, se utilizó la Prueba t de comparación de medias.
Resultados
Resiliencia del yo según país de procedencia
La resiliencia del yo ha sido estudiada de manera bidimensional considerando sus dos factores. El primero de ellos, la regulación óptima, obtuvo puntuaciones que se ubican en los rangos moderados a elevados (M = 4 a M = 6.2). Esto permite inferir que los/as participantes están bastante de acuerdo con las afirmaciones presentadas (véase Tabla 3). Al comparar a las personas en esta cualidad de la resiliencia, de acuerdo al test F se reportaron diferencias estadísticamente significativas (F = 13.2; p< 0.001) con un tamaño del efecto pequeño (η² = 0.04). Por consiguiente, los/as estudiantes colombianos/as y chilenos/as en general reportaron mayores niveles en este aspecto, mientras que los/as argentinos/as obtuvieron menores puntajes. Solamente en el caso del ítem 9 “Mi vida diaria está llena de cosas que me mantienen interesado/a”, los/as colombianos/as superaron bastante a los/as demás participantes.
Respecto al factor apertura a la experiencia de vida, los hallazgos son similares a los precedentes, lo cual también daría cuenta de la presencia de este componente de la resiliencia del yo en los/as estudiantes universitarios/as. Al analizar a los/as participantes, según el test F, se encontraron diferencias estadísticamente significativas (F = 8.39; p< 0.001) con un tamaño del efecto pequeño (η² = 0.026). De modo similar a los resultados previos, los/as estudiantes chilenos/as reportaron mayores niveles promedio de apertura a la experiencia de vida, muy similares a los/as colombianos/as, mientras que los/as argentinos/as presentaron menores valores. Específicamente, al momento de revisar detalladamente cada ítem, se detectaron diferencias estadísticamente significativas en todos, excepto en el ítem número 8 (p = .08).

AEV = Apertura a la Experiencia de Vida
Para examinar si las diferencias en las dimensiones de la resiliencia del yo persisten al controlar el área de estudio, se realizaron análisis de varianza de dos vías, considerando como factores el área de estudio (Salud vs. Educación/Humanidades) y el país (Argentina, Chile y Colombia). Los resultados arrojaron que en la dimensión de regulación óptima, no se encontraron efectos principales del área de estudio ni interacciones significativas (F(2,621)< 3.40, p> .07, η²< .01). Sin embargo, sí se observaron efectos principales del país en los ítems 1, 2, 3, 7, 9 y 10 (F entre 5.9 y 21.5, p< .01, η² = .02 a .07), así como en el puntaje global (F(2,621) = 13.30, p< .001, η² = .04). Esto indica que las diferencias en este factor persisten entre países, independientemente del área de formación.
En la dimensión apertura a la experiencia de vida, tampoco se encontraron efectos principales del área de estudio (F < 1.80, p> .18, η²< .01). En cambio, se identificaron efectos principales significativos del país en los ítems 4, 5 y 6, así como en el puntaje global (F entre 6.64 y 10.80, p< .01, η² = .02 a .03). Además, se detectó una interacción significativa en el ítem 5 (F(2, 621) = 5.79, p = .003, η² = .01), donde los/as estudiantes del área de salud en Chile obtuvieron puntajes más altos que sus pares en Argentina, quienes a su vez superaron a los/as de Colombia.
En conjunto, los hallazgos indican que las diferencias en resiliencia del yo se explican principalmente por el país de pertenencia, más que por el área de estudio, con un patrón consistente en el cual Chile tiende a presentar valores superiores en varias dimensiones.
Resiliencia del yo según sexo
En el caso de la regulación óptima, los promedios generales fueron de 5.1 para los hombres (DT = 1.1) y de 4.9 para las mujeres (DT = 1.2). Los valores de las medias indican la presencia de niveles elevados de este aspecto de la resiliencia del yo. En cuanto a la comparación según sexo, la prueba t arrojó diferencias estadísticamente significativas (t = 2.38; p = .018) y con un tamaño del efecto pequeño (d = 0.24). Las mismas se encontraron a favor de los hombres, dado que obtuvieron mayores niveles de resiliencia.
Al revisar en detalle, se detectaron también diferencias estadísticamente significativas en las medias de los ítems 2, 3, 9 y 10, en donde las puntuaciones de los hombres también fueron superiores en sus promedios respectivos. Los mejores resultados se dieron en el ítem 1, “Soy generoso/a con mis amigos”, con puntajes sobre 5.0. Al comparar por sexo, se obtuvo que los hombres superaron a las mujeres en 4 ítems, mientras que las mujeres lo hacen en el ítem 1. En el ítem 7, “Generalmente pienso cuidadosamente antes de actuar”, ambos sexos resultaron similares en 5.0 puntos promedio.
En cuanto a la apertura a la experiencia de vida, los promedios encontrados fueron de 5.2 (DT = 1.5) para los hombres y de 4.9 (DT = 1.5) para las mujeres. De manera similar a los hallazgos previos, los puntajes de las medias dan cuenta de la presencia de esta cualidad de la resiliencia del yo. Sin embargo, en comparación con la dimensión anterior, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre ambos sexos (t = 1.44; p = .151). A pesar de ello, en la mayoría de los ítems, los hombres obtuvieron puntuaciones un poco más elevadas a excepción del ítem 8.
Los datos obtenidos pueden visualizarse en la Tabla 4.

AEV = Apertura a la Experiencia de Vida
Discusión y conclusiones
Este trabajo tuvo como primer objetivo comparar los niveles de resiliencia del yo en sus dimensiones regulación óptima y apertura a la experiencia de vida, en estudiantes universitarios/as de Argentina, Chile y Colombia. También, se propuso determinar si estas diferencias entre países persisten al controlar por área de estudio. Como segundo objetivo, se buscó establecer si existen diferencias estadísticamente significativas según sexo.
Respecto a la comparación según los países de procedencia, los/as estudiantes chilenos/as y colombianos/as reportaron niveles más elevados tanto en los dos componentes de la resiliencia del yo como a nivel global, en comparación con los/as argentinos/as. Asimismo, luego de examinar si estas distinciones se mantienen al controlar el área de estudio, los hallazgos indicaron que las diferencias en este constructo se explican principalmente por el país de pertenencia, más que por el área de estudio, dado que solamente en un ítem se observó una interacción en el área de salud. De este modo, es factible hipotetizar que quienes poseen este atributo de la personalidad podrían adaptarse a las circunstancias cambiantes y resolver las situaciones problemáticas mediante la utilización de estrategias flexibles e ingeniosas al momento de afrontar las situaciones vitales, entre ellas, las que se asocian con el ámbito académico (Block, 1983; Block & Block, 1980; Carmona-Gallegos, 2019; Gómez Baya, 2022; González-Arratia, 2016; Hess, 2023; Sibalde Vanderley et al., 2020). En este sentido, parte del estudiantado chileno y colombiano que cursa carreras vinculadas con la salud, la educación y las humanidades en general, podrían superar el estrés y obtendrían un desempeño óptimo en sus actividades universitarias.
También, los resultados encontrados podrían explicarse considerando algunos antecedentes previos. Uno de ellos demostró que los/as estudiantes de nivel universitario de Chile que cursaban las carreras de Ciencias de la Salud mostraron niveles elevados de resiliencia durante la época de la pandemia por COVID-19 (Córdova-León et al., 2024). De igual manera, otro trabajo encontró que estudiantes universitarios/as no tradicionales, también presentaron altos niveles de resiliencia (Castro-Méndez & Suárez-Cretton, 2024). En conjunto, la presente investigación y los hallazgos mencionados proporcionan información acerca de la importancia de la resiliencia del yo en las personas que transitan por la vida universitaria. Así, se destaca el papel de la misma en tanto componente dinámico de la personalidad que influye durante el proceso de adaptación frente a las circunstancias vitales y, especialmente, las académicas.
Por otra parte, los datos obtenidos pueden ser explicados desde una perspectiva multisistémica. Así, Ungar y Theron (2020) proponen que la resiliencia no es solo una cualidad individual, sino que también existe una influencia del contexto y de la cultura sobre los diversos factores y procesos relacionados con la misma. Consecuentemente, el contexto resulta fundamental para que las personas sean capaces de gestionar las distintas situaciones en las que el estrés puede ser elevado. En esta línea, resultaría importante tener en cuenta las dimensiones de la resiliencia del yo desde una mirada más amplia. Esta perspectiva incluiría diversas cuestiones, como la influencia socioeconómica, las características culturales, la posibilidad de acceso a distintos recursos que colaboren con la salud mental de las personas, entre otras. Por lo tanto, se podría conjeturar que los aspectos anteriormente mencionados afectarían los resultados de los/as estudiantes universitarios/as latinoamericanos/as que participaron en el presente estudio.
Además, los hallazgos estarían en consonancia con trabajos llevados a cabo en otros contextos culturales diferentes al entorno latinoamericano (Al-Naser & Sandman, 2000; Aye & San, 2020; Hasanin Abd el-halem et al., 2022; Lee & Lee, 2021; Lee et al., 2020; Lee et al., 2022; McGillivray & Pidgeon, 2015; Padmanabhanunni & Pretorius, 2022; Park et al., 2022; Win & Thein, 2020). Dichos antecedentes han destacado el papel de la resiliencia del yo como promotora de aspectos saludables en los/as estudiantes universitarios/as, con la consecuente disminución de los niveles de estrés, de angustia, depresión, entre otras cuestiones desfavorables para la salud y el bienestar. Por lo tanto, a partir de estas investigaciones se confirmaría la necesidad de fomentar este tipo de competencia (Bisquerra, 2020), dado que se reduciría el riesgo de que las personas desarrollasen problemas asociados con la salud mental y les permitiría prosperar frente a las presiones académicas.
A partir de lo expuesto, se comprobaría la hipótesis planteada al comienzo del escrito, la cual afirmaba que los puntajes de resiliencia no serían iguales para los tres países latinoamericanos, aun cuando se controlen las diferencias según el área de estudio.
En cuanto a la comparación según sexo, solo se encontraron diferencias estadísticamente significativas en la dimensión regulación óptima, ya que los hombres obtuvieron puntajes más elevados respecto a las mujeres. Por ende, se refutaría la hipótesis planteada al comienzo del manuscrito, la cual sostenía que las mujeres obtendrían mayores puntuaciones en comparación con los hombres. Este resultado coincide con los trabajos realizados por Al-Naser y Sandman (2000) y por Hess y Schönfeld (2025), quienes encontraron que los hombres presentaban mayores niveles de resiliencia del yo. Por consiguiente, estos indicadores darían cuenta de la influencia de los procesos de socialización a nivel histórico y de los cambios que se han producido en los últimos años respecto a los roles desde la perspectiva de género. Si se piensa en los mandatos sociales, generalmente se espera que ciertas características conductuales y de personalidad se asocien con el “ser hombre” (por ejemplo, presencia de impulsividad, agresividad) o el “ser mujer” (por ejemplo, menores niveles de agresividad y de impulsividad, sociabilidad, expresión emocional). En este sentido, cabe destacar que las diferencias se obtuvieron en la dimensión de regulación óptima, la cual implica habilidades de autorregulación y una baja emocionalidad negativa, por lo cual podría hipotetizarse que los varones realizarían un esfuerzo para adaptarse socialmente y ser resilientes. Estos hallazgos darían cuenta de modificaciones en los roles y en las expectativas asociadas a los mismos en la población actual, razón por la cual sería interesante continuar profundizando en el estudio de estos aspectos y en el cambio de los mandatos culturales.
Además, los datos de esta investigación contradicen lo encontrado por Mpanya et al. (2022), quienes obtuvieron mayores niveles de resiliencia del yo en las mujeres. De igual manera, se contrapone a la investigación desarrollada por Álvarez Ramírez y Cáceres Hernández (2010), quienes, en su trabajo sobre estudiantes universitarios realizado en Colombia, mencionan que sí parece existir una diferencia con respecto al sexo, pues las mujeres tienden a mostrarse más resilientes que los hombres ante las exigencias del proceso educativo universitario.
En conclusión, se destaca que esta investigación brindaría un aporte para comprender la salud mental positiva y las competencias en estudiantes universitarios/as pertenecientes a tres países latinoamericanos. Los resultados obtenidos forman parte de una línea de estudio que propone la realización de comparaciones en diversos países (Lagos San Martín et al., 2023) y responde a lo planteado por distintos autores sobre la necesidad de replicar sus hallazgos en otros idiomas y contextos culturales (Taylor & Jones, 2019; Taylor & Ruiz, 2019; Taylor & Spinrad, 2017).
De modo específico, se enfatiza el abordaje de la resiliencia del yo como una capacidad con impacto positivo si es promovida desde la educación superior. En este sentido, considerando la coyuntura latinoamericana actual, es fundamental continuar abordando y fortaleciendo esta área transversal con una perspectiva de género en la educación superior, para que los/as estudiantes y futuros/as profesionales, sean más resilientes y logren adaptarse de manera eficaz a los vertiginosos cambios del siglo XXI. Por consiguiente, este trabajo se convierte en significativo, dado que brinda información valiosa para la educación y también para la adaptación del estudiantado universitario.
La resiliencia del yo otorgaría a las comunidades los cimientos necesarios para llevar a cabo programas educativos que promuevan la misma, con el objetivo de alcanzar un óptimo desarrollo de sus ciudadanos/as (Flórez et al., 2020). Así, se favorecería el fortalecimiento de recursos y fortalezas en el ámbito académico, por lo cual se considera necesario proseguir con el abordaje de este aspecto en tanto indicador de salud mental positiva (Calizaya-López et al., 2023).
Cabe mencionar que este estudio, a pesar de su relevancia, presenta algunas limitaciones que restringen la generalización de sus resultados. Una de ellas refiere al tipo de muestreo utilizado, de carácter intencional y no probabilístico, lo cual impide extrapolar los hallazgos a toda la población universitaria proveniente de Argentina, Chile y Colombia. Asimismo, otro aspecto que condiciona el trabajo se vincula con el tamaño del efecto obtenido en las diferencias según el país de procedencia y según sexo, que resultó de pequeña magnitud. También es necesario considerar la composición muestral, ya que los/as participantes pertenecían a diversas carreras y, de acuerdo a las mismas, serían diferentes los estresores a los que se exponen, lo cual podría influir en los niveles de resiliencia que se encontraron. Así, se sugiere para futuras investigaciones ampliar la muestra y balancearla por carrera de modo equitativo, incluyendo a estudiantes que presenten otro tipo de formación (por ejemplo, en áreas más técnicas). Esto ayudaría a que los resultados puedan generalizarse a la población universitaria en su conjunto y que puedan validarse los hallazgos culturales propuestos.
Otra limitación es que se ha usado una versión argentina del instrumento para evaluar la resiliencia del yo en los otros dos países, sin tener en cuenta un estudio piloto previo. Por ello, se recomienda efectuar estudios de validación sobre esta escala en otras poblaciones para futuros trabajos. Por último, se desea recomendar el abordaje de la vinculación de esta temática con otras variables, como, por ejemplo, el familismo y el desarrollo académico. Además, diversos trabajos han demostrado que, mediante técnicas psicoterapéuticas basadas en la resiliencia, es posible enseñar a los/as estudiantes a tomar como desafíos o retos las adversidades que se les presentan (Badura-Brzoza et al., 2025; Chen et al., 2021; Kubo et al., 2020). En suma, se vuelve fundamental promover esta capacidad en el estudiantado y en cualquier contexto cultural.
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Contribución de las/os autoras/es (CRediT)

1- Administración del proyecto; 2- Adquisición de fondos; 3- Análisis formal; 4- Conceptualización; 5- Curaduría de datos; 6- Escritura – revisión/edición; 7- Investigación; 8- Metodología; 9- Recursos; 10- Redacción – borrador original; 11- Software; 12- Supervisión; 13- Validación; 14- Visualización.
Notas de autor
Información adicional
Cómo citar: Hess, C., Lagos San Martín, N., Vicuña Romero, J. J., López-López, V., Jaramillo Restrepo, S. M., & Vásquez Gómez, K. S. (2025). Resiliencia del yo en estudiantes universitarios según procedencia y sexo en tres países latinoamericanos. Revista IRICE, 49, e2065. https://doi.org/10.35305/revistairice.vi49.2065

