Editorial
Cómo citar: Scheuer, N. (2025). Editorial 48. Revista IRICE, 48, e2091. https://doi.org/10.35305/revistairice.vi48.2190
Este número de la Revista IRICE completa el Dossier “Pedagogías insurgentes: sujetos, prácticas y territorios”, coordinado por la Dra. Hilda Jaqueline de Fraga (Universidade Federal do Pampa) y el Dr. José Roberto Severino (Universidade Federal da Bahia). El conjunto de artículos reunidos en esta segunda parte están atravesados por la pedagogía emancipatoria de Paulo Freire. A partir de un sostenido compromiso con prácticas colectivas de enseñanza y de aprendizaje enraizadas en las comunidades locales, se orientan a diseñar, documentar y/o analizar estrategias creativas capaces de integrar el caudal de experiencias e inquietudes de quienes estudian y quienes enseñan, en estrecha conexión con sus comunidades. Las diversas propuestas cobran vida en intercambios dialógicos que abren a la reflexividad al calor de la sensibilidad y bajo el cuidado de formas respetuosas de la intimidad interpersonal. Desde una visión de mundo vertebrada por la atención a los conflictos y disparidades en los accesos a derechos y circulación de los saberes, los seis trabajos nos abren a conocer “trayectorias educativas que promueven una mayor igualdad, y justicia social y curricular (...); todo ello en un contexto atravesado por las profundas desigualdades de nuestra América Latina” (Kolodzinski, 2025, p. 4, en este número). Como advierte otra autora, abordar pedagógicamente problemáticas que conmueven al estudiantado y a sus comunidades coloca al colectivo docente en una posición también expuesta y vulnerable: no es posible hacerlo “sin una sensibilidad social o ignorando situaciones donde evidentemente existen derechos vulnerados” (Millón, 2025, p. 3, en este número). Con diferentes focos, los trabajos convergen en atender a los modos de participación y posicionamiento de quienes enseñan “como seres relacionales, interpelados por sus contextos e historias” (Millón, 2025, p. 5, en este número).
Una de las contribuciones afirma que “posicionarse es resistir” (Kolodzinski, 2025, p. 1, en este número). Entendemos que todo acto de enseñanza pone en juego un posicionamiento, aunque éste no necesariamente es de resistencia: puede orientarse a la adaptación a formas hegemónicas de circulación y validación de los conocimientos enmarcadas en relaciones asimétricas de poder, o en cambio considerar toda una gama de cuestionamientos y aperturas. De ahí la relevancia de dar lugar en este dossier de dos volúmenes a sistematizaciones de experiencias y reflexiones educativas que se inscriben decidida y explícitamente en el campo de la resistencia y la transformación en las relaciones sociales y políticas, que redundan a su vez en procesos identitarios dialógicos y plurales, con construcciones abiertas a tensiones y controversias. Estos trabajos no se identifican con concentrar sus esfuerzos en estrategias de “innovación técnica” alineadas con la modernidad para formar las competencias de ciudadanos, trabajadores y aprendices a fin de que respondan adecuadamente a las tendencias renovadas de un capitalismo globalizado. En cambio, se dedican a profundizar en modalidades educativas ancladas en redes y encuentros en los que sea posible visibilizar y circular la diversidad de las experiencias, saberes, lenguas y lenguajes, junto a las vulnerabilidades, dolores y alegrías del conjunto de participantes en ámbitos de enseñanza y aprendizaje –tanto estudiantes como educadores–. Como advierten Kurlat et al. en este número, “resulta entonces fundamental el reconocimiento de todas las variedades como legítimas y la puesta en reflexión sobre ellas en los espacios educativos” (p. 6).
La notable vigencia de los aportes de Paulo Freire que este segundo volumen expresa desde variados puntos de vista es también denuncia. Denuncia de las injusticias, los reduccionismos y los desafíos que continúan pendientes. Precisamente por ello los textos del pedagogo brasileño continúan resonando tras tantas décadas con la misma claridad que cuando fueron escritos. La pedagogía popular y crítica, que en sus inicios correspondía a movimientos sociales prácticamente ausentes en el discurso académico, se hace presente en los debates en centros terciarios, universitarios y científicos de Sudamérica. Aun así, en la actualidad conforma áreas de problematización y elaboración que suelen desarrollarse “en el borde de la formación (...) académica y que de un modo particular lo son también en la escuela” (Polo, 2025, p. 12, en este número).
Otro indicador del carácter de denuncia que encarna el dossier es que las experiencias narradas son altamente originales, contrahegemónicas o microexperiencias. Algunas de estas experiencias y reflexiones pedagógicas insurgentes que encontramos en el dossier cuentan con cierto reconocimiento estatal, sea a título de proyectos de investigación acreditados y financiados, o de programas educativos, principalmente direccionados a garantizar el acceso a la educación de ciertos sectores que no han encontrado su lugar en las modalidades masivas del sistema. Se trata de programas que cuentan con variados niveles de sostén y formalización –en algunos casos mayor para el estudiantado que para los equipos docentes, y más estable para las acreditaciones que para el mantenimiento de los espacios–. De ahí “el estado crítico de estas instituciones y las precarias condiciones en las que estudian sus alumnos” (Álvarez León et al., 2025, p. 7, en este número). En este sentido, buena parte de las experiencias que se narran en estas páginas integran dinámicas características del voluntariado militante. Militante, en tanto todos los trabajos buscan profundizar en la perspectiva de derechos, con aportes para reimaginar prácticas pedagógicas e investigativas fundamentadas reflexiva y teóricamente, pero también para sostener los programas o propuestas existentes. Así es que Álvarez León y sus colegas de México advierten que algunas modalidades educativas sensibles a los contextos comunitarios pueden ser la única opción para buena parte de la población. Plantean que “una forma de entender tanto la permanencia [de estas modalidades] como la persistencia de sus alumnos es considerar el significado y sentido que adquieren como opción de vida” (p. 6, en este número).
A su vez, el volumen revela una expansión conceptual y práctica de las pedagogías insurgentes. Lejos de limitarse a la crítica de las pedagogías bancarias, los trabajos se dedican a enriquecer el bagaje de reflexiones, documentación y hasta de ilustración de prácticas de enseñanza y aprendizaje emancipatorias, explícitamente diseñadas para promover trayectorias diversas. Algunos de estos programas o intervenciones son novedosos (como el programa de investigación participativa en el campo de la ESI), otros recientes y no se encuentran vigentes (como el “Plan Vuelvo a Estudiar Virtual”, 2015-2019), y aún otros buscan continuar tradiciones locales, resistiendo cuestionamientos que provienen de lógicas globalizantes y eficientistas (como las escuelas normales rurales en México).
La riqueza del dossier consiste también en la amplitud de los contextos en los que se despliegan pedagogías insurgentes. Si en sus inicios éstas abordaban principalmente la educación contrahegemónica de adultos que no habían tenido acceso pleno a las prácticas de alfabetización en la niñez, estas páginas presentan modalidades insurgentes que nutren la educación inicial, primaria, secundaria e incluso la formación de docentes. También las áreas del conocimiento se extienden desde la lengua y la literatura, en la que se anclaron las primeras experiencias pedagógicas insurgentes, a otras áreas estético-expresivas, las relaciones interpersonales y experiencias sociales, el cuerpo y la salud, apelando a variadas formas de documentación vívida y de sistematización metodológica y conceptual.
Metodológicamente, los trabajos se apoyan en enfoques cualitativos para alcanzar un doble propósito: dar a conocer casos que concentran características de la educación popular, emancipatoria, problematizadora, integral, así como cargar de sentidos epistémicos y políticos las formas de interacción, comunicación y generación de conocimientos que a partir de esas propuestas emergen al interior del ámbito educativo y junto a otras entidades, o con comunidades más amplias. Entre los instrumentos de relevamiento de la información se combinan variadas formas de registro etnográfico; la revisión bibliográfica y documental de múltiples fuentes; los cuestionarios de completamiento asincrónico, las encuestas digitales autoadministradas y las entrevistas en profundidad; los métodos narrativos, autobiográficos y biográficos; el análisis de discurso en medios, entre otros. A través de estos acercamientos, se mantiene un extremo cuidado en el tratamiento de las producciones y perspectivas de las personas participantes. A diferencia de otras estrategias altamente difundidas que identifican el cuidado por la identidad con el borramiento de la misma, en estos trabajos éste se plasma principalmente en reconocer la singularidad y agencia del arco de participantes, sean estudiantes, educadores, instituciones educativas u organizaciones de base. Marzioni informa que “los miembros de las organizaciones Vientos del Sur y Amaycha (organización social) solicitaron conservar sus nombres de pila originales y no ser reemplazados” (p. 5, en este número), decisión que reencontramos en otros trabajos. El respeto se advierte también en la circulación de la producción de la actividad investigativa, de modo que las propias comunidades investigadas puedan valerse de la misma como “´material de trabajo en las discusiones de la institución (...) incluso nos sirve de insumo para nuestras plenarias´” (Marzioni, 2025, p. 5, en este número).
En “Alfabetización de personas jóvenes y adultas con población castellano-guaraní hablante: un proyecto de traducciones”, Marcela Kurlat, Andrés Leiva y Egle Pitton (Universidad de Buenos Aires – Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas [UBA - CONICET]) ahondan en prácticas dialógicas en las que la lectura, la oralidad y la escritura, lo próximo y lo extraño se entretejen para que estudiantes y educadores se sumerjan en un mundo poético. De la mano del docente devenido en coinvestigador, se reconstruye narrativamente el adentramiento colectivo en un texto que proviene de otro hemisferio, otra lengua, otro sistema de escritura y otro siglo. A partir de ensayos tímidos, el grupo se aventura progresivamente en interpretaciones y conexiones que comparten acerca de un texto completo, complejo y bello. Para ello, deben apoyarse en traducciones recíprocas entre el castellano y el guaraní, con la referencia a un texto originalmente en japonés (presente en la edición con la que trabajan).
En “Reflexiones sociopedagógicas y políticas desde la educación popular de jóvenes y adultos”, Clarisa del Huerto Marzioni (Universidad Nacional de Quilmes [UNQ]) se interroga sobre los matices de la praxis docente en una pedagogía plural, atenta a la riqueza que surge de las múltiples formas de enseñar sensibles a contextos cambiantes y complejos. Propone reconstruir una experiencia configurada desde la perspectiva de la educación popular a partir de las voces de dos docentes (una de ellas, a la vez se encuentra en el proceso de su formación profesional en el ámbito universitario) en situación de cuestionario y entrevista, que pone continuamente en relación con las voces de teóricos de la educación y otras ciencias sociales.
“Un estudio de caso de investigación-acción participativa en países de América Latina” de Emilia Millón (Universidad Nacional de Tucumán [UNT] - CONICET) presenta una investigación de la Red de Coaliciones Sur acerca del grado de conocimiento y acceso a la educación y salud sexual por parte de infancias y juventudes en Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Venezuela y Uruguay. A partir de la constatación de los embarazos forzosos en niñas y adolescentes, el equipo se propuso explorar los conocimientos, preocupaciones y proyecciones de las personas participantes en el contexto de talleres participativos y dialógicos, involucrándoles en el proceso investigativo a través de su discurso oral, escrito y visual. Los análisis de este corpus multivocal y multimodal posibilitan un acercamiento fresco a las estrategias docentes y a las perspectivas epistémicas, valorativas y emocionales del grupo destinatario, que el equipo pone en tensión con el panorama ofrecido por canales oficiales. El trabajo enriquece un repertorio de recursos para profundizar en la construcción identitaria, la salud integral y desarrollo personal de esta población joven.
En “Voces que transforman: la investigación autobiográfica como herramienta de cambio y experiencia emancipatoria”, Jorgelina Kolodzinski (Instituto Superior de Profesorado Nº 1 “Manuel Leiva”), despliega variantes del método autobiográfico para acercar a quienes leen el “Plan Vuelvo a Estudiar Virtual”, enmarcado jurídicamente en la Escuela de Enseñanza Media para Adultos (EEMPA Nº 1330) y surgido en el contexto de políticas educativas impulsadas por los gobiernos de la provincia de Santa Fe entre los años 2015 y 2019. Las preguntas de investigación enfocan en cómo se construye el oficio de ser docente tutor en la bimodalidad y cómo estos y estas docentes significan sus prácticas de enseñanza, así como en identificar las acciones que se despliegan frente a las dificultades que enfrenta el estudiantado al transitar procesos de enseñanza y aprendizajes emancipadores.
En “Entre desigualdad, criminalización y resistencia: la escuela como opción de vida de los normalistas rurales en el siglo XXI”, Mayra Elizabeth Álvarez León, Norma Georgina Gutiérrez Serrano y Sergio Sarmiento Silva (Universidad Nacional Autónoma de México [UNAM]) se interesan por comprender el lugar que una modalidad surgida hace más de 100 años en el sistema educativo mexicano continúa teniendo en la actualidad. Complementan el análisis documental de múltiples fuentes bibliográficas e institucionales con las visitas de campo a dos escuelas rurales, en las que se enfocan en las motivaciones y autopercepciones estudiantiles. Para ello prestan atención a múltiples fuentes: voces singulares de las personas jóvenes y adultas que estudian para formarse como maestras y maestros, y murales colectivos de su creación en los recintos escolares. Advierten que se encuentran altamente identificados con el normalismo rural y lo defienden de los embates de tendencias actuales menos atentas a las dinámicas territoriales y a las pertenencias culturales locales.
El trabajo “Las tramas discursivas del repertorio musical tradicional escolar. Tensiones entre la reproducción y la emancipación”, de María del Pilar Polo (Universidad Nacional de Rosario [UNR]), combina el análisis de documentos fundacionales del sistema educativo nacional, de narrativas biográficas de docentes en formación y autobiográficas propias, y la etnografía escolar para cuestionar el lugar de las prácticas musicales en la vida escolar. Los análisis convergen en mostrar que las prácticas musicales escolares tienden a escindir la acción y la voz, y a colocar la música, especialmente en tanto “canción”, al servicio del disciplinamiento y la conformación de identidades hegemónicas, o en presentar identidades locales cosificadas y estáticas. En contraposición, la autora nos acerca a otras formas de producción colectiva, “extramuros”, en las que la música late en comunidad, en estrecha conexión con el presente y la identidad de los cantores que la sostienen.
Completan el volumen 48 dos trabajos libres que analizan ámbitos y modalidades educativas formales en Argentina. En “Desigualdad digital y virtualización forzada: el ingreso a la universidad pública argentina en pandemia”, Lucrecia Sotelo (CONICET) estudia las transformaciones en el acceso a la educación universitaria en nuestro país suscitadas en el contexto del COVID-19. En esa situación de emergencia, una de las marcas distintivas de las universidades argentinas, el acceso irrestricto, se vio comprometida. Quienes iniciaban su recorrido en ese momento debieron manejarse con dispositivos y tecnologías digitales en un contexto completamente virtual. A partir de un estudio de casos múltiples que articula el análisis documental de variadas fuentes con entrevistas en profundidad a estudiantes y docentes, Sotelo identifica estrategias y obstáculos que persisten años después de la pandemia.
“Los años fundacionales del Colegio Ward y la construcción de una educación para las élites” de Iván Orbuch (CONICET) constituye un estudio histórico de una institución muy particular en Argentina. Contrapone a la historia oficial una trama más compleja, inscripta en los procesos de conformación de circuitos para la educación de las élites. Esta reinterpretación surge de articular el análisis crítico de documentos y publicaciones generados por diversos actores de la propia institución con la consideración de acontecimientos al interior de la comunidad educativa, en el entorno barrial y también en las relaciones binacionales entre Argentina y EE.UU., así como transformaciones en la conformación identitaria de los sectores sociales privilegiados que contribuyeron a sostener esta escuela.
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Cómo citar: Scheuer, N. (2025). Editorial 48. Revista IRICE, 48, e2091. https://doi.org/10.35305/revistairice.vi48.2190

