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Conformación, estabilidad y crisis del sistema territorial del Alto Valle del Río Negro – Del discurso poblador a la práctica extractivista actual
Formation, stability, and crisis of the territorial system of the Alto Valle Río Negro (AVRN) – From the settler discourse to the current extractivist practice
Párrafos Geográficos, vol. 2, núm. 21, pp. 66-79, 2022
Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco

Artículos

Párrafos Geográficos
Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, Argentina
ISSN: 1853-9424
ISSN-e: 1666-5783
Periodicidad: Semestral
vol. 2, núm. 21, 2022

Recepción: 08 Septiembre 2022

Aprobación: 09 Diciembre 2022


Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Cita sugerida: Basualdo, J.L. (2022) Conformación, estabilidad y crisis del sistema territorial del Alto Valle de Río Negro - Del discurso poblador a la práctica extractivista actual. Párrafos Geográficos, 21(2)

Resumen: El presente artículo tiene como objetivo mostrar el proceso de conformación del sistema territorial del Alto Valle de Río Negro. Se parte de la periodización propuesta en Pérez (2020) que va desde la presencia de sociedades indígenas y criollos hasta nuestros días. Se hace hincapié en la concurrencia de tres factores que confluyeron para la conformación del Alto valle del Río Negro, estos son: procesos de concentración de la propiedad en unos pocos actores, la sostenida construcción de infraestructuras que posibilitaron la estructuración territorial en segunda instancia y – por ultimo – el acompañamiento normativo que posibilito el proceso de colonización y su posterior consolidación.

El relevamiento de fuentes bibliográficas y la observación directa mostró que este territorio va mutando su perfil conforme se suceden algunos hechos que actúan como coyunturas históricas, la llegada del Ferrocarril Sud y – posteriormente – la necesidad de hacer más productivo al ferrocarril colaboró para el cambio del perfil productivo del AVRN desde la explotación ganadera en un principio, hasta la fruticultura desde 1930 en adelante. Cambios posibles por la ejecución de obras de regulación hídrica y de irrigación.

Desde 1930 se suceden cuarenta años de auge fruticultor donde se desarrollan los pequeños y medianos chacreros. El proceso de desequilibrio territorial – iniciado a lo largo de la década de 1970 - se origina con la confluencia de cuestiones relacionadas con el crecimiento de la metrópoli de Neuquén – Plottier – Cipolletti, el comienzo del declive de la actividad frutícola y el surgimiento de algunos enclaves de extractivismo minero y de cambios en los usos de suelo de los periurbanos de las localidades. Se hace foco en la etapa de desequilibrio territorial que llega a la actualidad.

Palabras clave: Colonización, Infraestructura, Plusvalías, Desequilibrios Territoriales, Extractivismo.

Abstract: This article tries to show the process of formation of the territorial system of the Alto Valle de Río Negro. It starts from the periodization proposed by Pérez (2020) that goes from the presence of indigenous and Creole societies to the present day. Emphasis is placed on the concurrence of three factors that formed the Alto Valle del Río Negro. These are processes of concentration of property in a few actors, the sustained construction of infrastructures that made possible the territorial structuring in the second instance, and - lastly – the regulatory support that enabled the colonization process and its subsequent consolidation.

A survey of bibliographic sources and direct observation showed that the territory is mutating its profile as some events that act as historical junctures occur. The arrival of the "Ferrocarril Sud" (South Railway) and - later - the need to make the railway more productive contributed to the change in the productive profile of the AVRN (by its Spanish acronym) from cattle exploitation in the beginning to fruit growing from 1930 onwards. Possible changes due to the execution of water regulation and irrigation works.

Since 1930, there have been forty years of fruit growing boom where small and medium-sized farms develop. The process of territorial imbalance - initiated throughout the 1970s - originates the confluence of issues related to the growth of the Neuquén - Plottier - Cipolletti metropolis, the beginning of the decline of the fruit-growing activity and the emergence of some enclaves of mining extractivism and changes in the land uses of the peri-urban areas of the towns. Focus is made on the stage of territorial imbalance that reaches the present.

Keywords: Colonization, Infrastructure, Capital Gains, Territorial Imbalances, Extractivism.

INTRODUCCION

El presente artículo tiene el objetivo de mostrar el proceso de conformación del sistema territorial del Alto Valle de Río Negro, el que se inserta en las provincias de Río Negro – en su mayor extensión – y en la confluencia de los ríos Limay y Neuquén en la provincia de este mismo nombre.

La estructura del trabajo parte de la periodización propuesta en Pérez (2020) que abarca desde la presencia de sociedades indígenas y criollos hasta nuestros días. La descripción y el análisis del proceso hacen hincapié en la concurrencia de tres factores que confluyeron para la conformación del Alto valle del Río Negro (AVRN de ahora en adelante), y estos son: procesos de concentración de la propiedad en sectores acomodados e influyentes en primer lugar, la sostenida construcción de infraestructuras (ferrocarril, obras de regulación hídrica y de riego, caminos, edificios de equipamiento) que posibilitaron la estructuración territorial en segunda instancia y – por ultimo – el acompañamiento normativo que posibilito el proceso de colonización y su posterior consolidación y – que además – favoreció la transferencia de tierras desde lo público a manos privadas en el inicio y la sucesiva valorización de ese suelo en diversos momentos del proceso de colonización y conformación del AVRN.

Este territorio que nace por la necesidad de expandir la llanura pampeana – sobresaturada por el pastoreo a fin del SXIX – va mutando su perfil conforme se suceden algunos hechos que actúan como coyunturas históricas, la llegada del Ferrocarril Sud desde Bahía Blanca a Neuquén por una hipótesis de conflicto con Chile y – posteriormente – la necesidad de hacer más productivo al ferrocarril colaboró para el cambio del perfil productivo del AVRN desde la explotación ganadera en un principio, la alfalfa y la vid luego, y la fruticultura desde 1930 en adelante. Estos cambios no hubieran sido posibles de no mediar la ejecución de obras de regulación hídrica y de irrigación lo que permitió la sucesiva incorporación de suelo productivo al modelo territorial.

Entre 1930 y 1970, sobreviene lo que se denomina como estabilidad territorial en la que durante cuarenta gloriosos años el pequeño y mediano chacrero emerge como actor social preponderante con un alto dinamismo social; para este entonces ya se encontraba completado el sistema de asentamientos con doce localidades desde Contraalmirante Cordero al Noroeste y Chichinales al Este en la provincia de Rio Negro a lo largo de las RN 151 y 22. Justamente es la pieza territorial de la conurbación Neuquén – Cipolletti – Plottier la que registra un crecimiento con tasas muy por encima del resto de las ciudades del AVRN configurándose – en palabras de Svampa (2018) como la “capital mestiza” de una metrópoli difusa y extendida (Vapnarsky – Pantelides, 1987).

El proceso de desequilibrio territorial – iniciado a lo largo de la década de 1970 - se origina con la confluencia de cuestiones relacionadas con el crecimiento de la metrópoli de Neuquén – Plottier – Cipolletti, el comienzo del declive de la actividad frutícola y el surgimiento de algunos enclaves de extractivismo minero y de avance de la mancha urbana sobre áreas con vulnerabilidad ambiental en forma de barrios populares como respuesta a la imposibilidad de acceder a la ciudad y la vivienda. Nos parece interesante hacer foco en la etapa de desequilibrio territorial con la intención de poner en evidencia los procesos que confluyen en esta reconfiguración territorial.

1/ EL ALTO VALLE COMO CONSTRUCCIÓN HISTÓRICA

Podemos afirmar sin temor a equivocarnos demasiado que el Alto Valle – como conformación territorial – es un producto de la Generación del 80, además de la coincidencia de fechas, la Campaña del Desierto empieza en 1979 y los primeros asentamientos datan de los primeros años de la década de 1980, el discurso enarbolado que sustenta la ampliación de la frontera civilizatoria guarda una estrecha filiación con el ideario ochentista.

Encontramos en Altamirano y Sarlo (2019) una definición justa de esta mirada civilizatoria cuando afirman que

El régimen político que había cristalizado bajo la gestión de la llamada generación del ochenta —liberal en sus formas institucionales y oligárquico en su funcionamiento efectivo— fue el requisito de ese proceso y el custodio de sus componentes básicos: la gran propiedad terrateniente y su aliado, el imperialismo británico (Altamirano y Sarlo 2019 p.109)

Casi simultáneamente – en el año 1882 - se estaba fundando la capital de la Provincia de Buenos Aires, la Ciudad de La Plata nacía como un proyecto iluminista construido sobre tabla rasa[1].

Nos parece interesante poner en evidencia que la mera enunciación de Desierto como espacio a ocupar, y además como una acción defensiva ante los ataques del indio puede entenderse como un andamiaje ideológico que justifica la práctica expansionista.

Por esto es que nos vemos en la obligación de desarmar el concepto de territorio desértico, encontramos en Vapnarsky (1983 y Bandieri (2000) una descripción de la Patagonia Norte – al cual pertenece el Alto Valle como un territorio complejo en donde se habían asentado pueblos originarios aprovechando los recursos del valle articulados con la explotación de razas de ganado importados por los españoles, por lo que “… para la segunda mitad del S XIX, estos grupos ya respondían a patrones socioeconómicos mucho más complejos que el de caza y recolección…” (Bandieri, 2000 p3). Pero además esta región, por su ubicación, era una pieza clave en la compleja trama de relaciones de la frontera con el blanco, oficiando inclusive de corredor con el vecino Chile; albergando – permanente o transitoriamente – a aborígenes, criollos, chilenos, etc. – por lo que puede afirmarse que el tan invocado Desierto no era tal.

Es entonces que el avance sobre territorios indígenas se fundamenta en una proactiva defensa de la civilización contra la barbarie representada por las incursiones de las tribus denominadas malones; en realidad esta anexión territorial es una consecuencia de la expansión económica de país en Bandieri (2000) se justifica esta situación por la necesidad de una economía nacional que

comenzaba a exigir la incorporación de nuevas tierras que aliviaran la presión pastoril sobre la llanura bonaerense, a la vez que permitiesen el incremento de los volúmenes de producción de para una correcta respuesta a la demanda europea de lanas y carnes Bandieri (2000. p6)

La autora prosigue hablando sobre la situación de sobrepastoreo pampeano y la necesidad de incorporar tierras marginales al circuito productivo.

Otro afluente del discurso progresista de la generación del 80 – y que alimentó la intervención militar - fue la máxima alberdiana “Gobernar es poblar”; en este sentido Bandieri (2005) nos demuestra cómo ese discurso poblador escondió una praxis latifundista que desalentó la radicación de colonos en el área favoreciendo la concentración de tierras en las manos de militares y funcionarios, influyentes cercanos al poder y empresas o particulares extranjeros.

Con el fin de definir los límites del Alto Valle (AV de ahora en adelante) recurrimos a Blanco (2017) cuando dice que

El Alto Valle del río Negro, entendido como región, comprende asimismo los valles inferiores de sus tributarios los ríos Limay y Neuquén, extendiéndose por encima de los límites políticos entre las provincias de Río Negro y Neuquén y conformando una zona de especiales características en el Norte de la Patagonia Argentina. El rio Negro y sus afluentes principales constituyen una cuenca que se extiende desde la cordillera de los Andes hasta el Atlántico. Su caudal regular 1070 m3/s anuales, alimentados por importantes precipitaciones de agua y nieve, han posibilitado el desarrollo de una zona densamente poblada y bajo explotación a lo largo de 120 kms Blanco (2017. p12).

En este sentido se podría definir al AV como una conurbación extendida a lo largo de 120 kms de las RN 151 y RN 22 desde Contraalmirante Cordero al Oeste hasta Chichinales al Este, pasando por el AM Neuquén – Cipolletti – Centenario – Plottier.Esta idea de conurbación extendida ya fue expuesta por Vapnarsky y Pantelides (1987).


Figura 1
Definición del área de estudio
Elaboración propia

2/ LA PERIODIZACIÓN

El modo que hemos elegido para describir la evolución territorial del AVRN es el de adoptar la periodización propuesta en Pérez (2020) en la que marca cuatro etapas en el proceso de conformación valletana y que van con anterioridad a 1880 y llegan hasta nuestros días. Elegimos enfocarnos en el lapso que transcurre desde la Campaña del Desierto ya que consideramos que la etapa anterior – la de sociedades indígenas – ya ha sido abordado cuando discutimos el concepto de espacio desértico.

Cuadro 1
Periodización del estudio

Elaboración propia en base a Pérez (2020)

La descripción y análisis de cada etapa se realizará a partir de la hipótesis que el proceso de conformación del AVRN se construye en la confluencia de tres vectores: las dinámicas de concentración, subdivisión y realización de la propiedad generados a partir de la transferencia de tierras públicas a privadas y de privados entre sí; la valorización de este suelo como producto de la ejecución de obras estructurantes de infraestructura (ferrocarril, obras de regulación hídrica y riego, caminos, etc.) y la normativa necesaria que enmarque estas dos dinámicas anteriores.

Las hipótesis explicativas que animan este trabajo, y que surge como articulación de lo aportado por diversos autores, postulan que:

El proceso de conformación del territorio en la etapa fundacional se realizó bajo el signo de la apropiación y concentración de tierras - por parte de la elite gobernante y llevada a cabo por fuerzas militares –generó las condiciones propicias para la concentración de grandes superficies de suelo por parte de funcionarios e influyentes cercanos al poder y de particulares y empresas extranjeras en las etapas previas a la puesta en producción de las chacras y durante esta. Esta concentración estuvo marcada por una exacerbada simpatía del proyecto ochentista con los inmigrantes extranjeros y trabas para los colonos locales (Bandieri, 2005; Vapñarsky, 1983) este trato diferencial también priorizaba el poder adquisitivo de los colonos. Tal es el caso de lo sucedido con posterioridad a la gran inundación de 1899 en General Roca que obligó al traslado de la ciudad hacia el Noroeste del emplazamiento fundacional, en este caso la normativa que obligaba a la ocupación de las parcelas se aplicó con fuerza – solo a los pequeños propietarios obligados a evacuar sus propiedades por el avance del río – de este modo las autoridades recuperaron lotes y de los colonos y se distribuyeron entre algunos grandes propietarios, muchos de ellos residentes en Buenos Aires, acusándose así el proceso de concentración de la tierra y favoreciendo la tenencia ausente en lugar del trabajo con poblamiento. Esta concentración de propiedad, ya en la forma de chacras, se vuelve a repetir con posterioridad al declive de la rentabilidad frutihortícola (Blanco, 2017). Así es que las empresas de empaque y frío empiezan a concentrar propiedad con el fin de asegurar un piso de calidad que cumpla con los estándares solicitados por el mercado externo, configurándose así una suerte de “fruticultura sin fruticultores”.

La normativa que se aplicó priorizo – en gran parte de los casos – la posibilidad de efectuar inversiones para poder acceder a la propiedad de las tierras, de esta forma se dificultó el acceso a la propiedad de los pequeños colonos – tal es el caso del proceso de colonización de Villa Regina en 1924 donde la CIAC “Compañía Argentina de Colonización” compra 5000 Has con la intención de poblar con colonos italianos. Se ofrecieron lotes en venta de entre 10 y 15 Has con mejoras[2] a un precio de $1200 la hectárea cuando las mismas habían sido compradas al Estado Nacional antes de las obras a $2,50 la hectárea; las compras eran financiadas a través de créditos de colonización del Banco Hipotecario Nacional con un plazo de 5 años. Los valores de venta registraban ganancias astronómicas para CIAC al punto tal que muchos colonos perdían lo invertido al cabo de un tiempo y mutaban de propietarios en arrendatarios; finalmente los colonos obtienen la propiedad de la tierra adentrada la década de 1940.

El proceso de estructuración territorial, ese pasaje del desierto hacia un sistema de chacras productivas fue posible definido por un decidido esfuerzo de construcción de infraestructuras, las mismas fueron posibles por la acción o por la promoción directa del Estado. Después de la primera etapa de ocupación territorial en la que, entre 1879 y 1881 se fundaron los fortines de Chichinal, General Roca, Primera División y Vidal (hoy las ciudades de Chichinales, General Roca, Cipolletti y Barda del Medio) se suceden diversas acciones que permitieron conformar un territorio integrado a los mercados nacional e internacional y con una alta productividad. Tal como lo describe Álvarez Palau (2012) estas infraestructuras estructurantes reconocen varios hitos que se suceden a la fundación de los primeros fuertes, estos son – básicamente:

  • el Canal de los Milicos que permitió la incorporación de 15.000 Has a la agricultura, el mismo fue realizado enteramente con esfuerzo estatal.

  • El Ferrocarril Sud, que nace por la hipótesis de conflicto con Chile y que se financia con una figura en donde inversores privados hacen la obra y esta se paga con bonos emitidos por el Estado Nacional con sus correspondientes intereses. Pero para “endulzar” el trato los inversores ingleses hicieron una serie de solicitudes que incluían: la cesión gratuita de las tierras al costado del trazado férreo y las que se destinaban al cuadro de estaciones (35 metros a cada lado de la vía, 20 Has para estaciones principales y 14 Has para estaciones secundarias), la exención de impuestos inmobiliarios por un plazo de 15 años, la exención de tasas de importación durante 50 años – lo que resulta en casi toda la vida de la empresa en Argentina, la autorización para incumplir – durante 15 años – la legislación en materia de transportes y – tal vez la frutilla de la torta –la autorización para construir el Puerto de Bahía Blanca donde Ferrocarril Sud instala su base portuaria.

  • Las obras de regulación y distribución hídrica, entre las que se cuenta el sistema actual de riego que permite alcanzar las actuales 100.000 hectáreas bajo riego, se construyen por la conjunción de normativa de promoción estatal e inversiones del Ferrocarril Sud y de particulares, la misma figura se utiliza para el desarrollo y construcción de caminos en todo el territorio valletano.

  • Con posterioridad a estos grandes primeros gestos de estructuración territorial se pueden identificar a las iniciativas de apoyo a la reconversión productiva encarados por el Ferrocarril Sud, destacando sobre todo la creación de las estaciones agronómicas (1912/18) y de la A.F.D. Comercializadora de productos agrícolas para la exportación (1928). Posteriormente, y después de 1948 en donde se nacionalizan los ferrocarriles se pueden identificar como hitos de relevancia la pavimentación de las RN 22 y 151 que terminan de estructurar el territorio.

Un tema interesante es la complejidad del entramado de financiamiento de las obras de infraestructura, en el mismo confluyeron dineros del Estado Nacional, de inversores privados – en donde el actor preponderante fue el Ferrocarril Sud y a cuya sombra medraron diversos actores económicos – y un sinnúmero de particulares que aportaron fondos y su esfuerzo a esta construcción colectiva. Algunos de los mecanismos de financiación utilizados – por ejemplo, para la ejecución del Ferrocarril Sud en que las obras se financian en condiciones ventajosas para los particulares inversiones similares a las figuras de Asociación Público Privada impulsadas por organismos multilaterales en la región. Lo que no puede dejar de señalarse es que la falta de regulación de prácticas de concentración de suelo y de especulación inmobiliaria en manos de unos pocos permitió la configuración de un mapa de actores en donde la propiedad se concentró en unas pocas manos, situación que pervive – con algunos cambios hasta el día de hoy.

Como emergente de esta interrelación se configuró, a lo largo de más de 140 años, un paisaje territorial tan cambiante como el perfil productivo y el mapa de actores sociales. Creemos que es un buen momento para realizar hacer una mirada retrospectiva y poder mirar en qué lugar estamos situados.


Figura 2
Cuadro integral de estructuración territorial
Elaboración propia

Con el fin de entender y analizar la articulación de esta triada conformada por los procesos de concentración de la propiedad, la construcción de infraestructuras y la conformación de un andamiaje normativo que favorece la captura de plusvalías por parte de inversores privados se ha confeccionado el cuadro consignado como Figura 2 en donde se cruzan los hitos históricos del valle, la normativa, la construcción de infraestructuras, la aparición de las ciudades y las tendencias resultantes de esos hechos. Todo esto a la luz de los periodos propuestos en Pérez (2020); como resultado de esto podemos definir lo sucedido en cada periodo de la siguiente manera.

2.1/ COLONIZACIÓN, Ocupación territorial 1880 – 1930

Esta es la etapa que comprende desde la ocupación militar, la fundación de cuatro fuertes, los grandes gestos de estructuración territorial.

Entre estos se pueden citar la construcción del Ferrocarril Sud, del sistema integral de riego y del surgimiento del sistema urbano valletano. Este se estructura a partir de las infraestructuras lineales – un ejemplo de esto es la existencia de tanques de agua cada 8 km a lo largo de las vías del FFCC y del tapiz de chacras. Esos tanques de agua funcionaron, en la mayoría de los casos como embriones de urbanización[3]. El pueblo vino después del fuerte, la estación de trenes o el tanque ferrocarrilero, y la ciudad – cuando llegó – vino después[4].

Entre las tendencias resultantes de esta etapa se puede enumerar que: la mayor parte de las ciudades estaban fundadas, ya estaba funcionando el Ferrocarril Sud, se había construido el sistema integral de riego, la propiedad concentrada se había comenzado a subdividir, las cooperativas de riego y construcción de caminos estaban en marcha y – en lo referente al perfil productivo – el Ferrocarril Sud intentaba reemplazar la alfalfa y vid existentes por la fruticultura con el objetivo de incrementar el flujo de cargas del FFCC, y por ende sus ganancias. El descubrimiento de petróleo en Neuquén preanunciaba cambios que repercutirán en el valle.

2.2/ CONSOLIDACIÓN Y ESTABILIDAD, Sistema Urbano 1930 – 1970

Se verifica la consolidación del sistema urbano conformando una oferta de servicios jerárquicamente organizada a lo largo de la RN 22 y la RN 151, se completa el sistema con la aparición de las urbanizaciones tardías de Fernández Oro (1931) y Contralmirante Cordero (1943). Se consolida el perfil productivo del valle como productor frutihortícola, coincidiendo este periodo con el auge del actor social colono minifundista quien pudo tener expectativas de progreso económico y social con el ejercicio de su actividad; a este lapso de tiempo bien podría denominárselo como las cuatro gloriosas décadas de la fruticultura.

Durante este periodo sucede la provincialización de los territorios nacionales de La Pampa, Neuquén y Rio Negro, la sanción de la Constitución Provincial de Rio Negro y la nacionalización del Ferrocarril Sud durante el primer gobierno peronista (1945-1951). Al mismo tiempo la dinámica de desarrollo del aglomerado Neuquén – Plottier se traduce en un progresivo y sostenido crecimiento de la mancha urbana que comienza a presionar en el valle y reclama la condición de ciudad capital de esta extendida metrópoli.

2.3/ CRISIS, Desequilibrio Territorial, 1970/80 hasta nuestros días

Apuntando que desde 1970 se inician procesos de Desequilibrio Territorial. En nuestra opinión esta etapa se inicia con la pérdida de rentabilidad de la producción frutihortícola de las pequeñas explotaciones, esta situación es originada – en gran medida – por los cambios en las cadenas de comercialización (aparición de empresas de acopio, empaque y de frío) que devienen en procesos de concentración de propiedad.

A partir de disminución de la rentabilidad de las explotaciones frutícolas se desencadenaron procesos de extractivismo urbano en forma de loteos abiertos o barrios cerrados destinados a sectores de renta media y alta (Pintos, 2022), extractivismo de hidrocarburos no convencionales en forma de explotaciones por fracking (Svampa, 2016 - 2018)– ambos hacia el sur de la RN22 (Catoira, 2017). Todo esto articulado con el avance de la mancha urbana de las ciudades sobre la línea de la barda norte de las ciudades en forma de barrios populares (Mazzoni, 2018). De este modo se configuran procesos de segregación territorial de gran escala que distribuye los pobres al norte y los sectores más favorecidos al valle verde en cercanías del Rio Negro.

Durante este periodo se consolida la dinámica de crecimiento de la mancha urbana de la conurbación Neuquén – Plottier – Cipolletti – Centenario – al punto tal que es indiscutible su primacía en el sistema urbano del AVRN y el sprawl presiona sobre Cipolletti y Fernández Oro en el territorio rionegrino al punto tal que es la localidad argentina que registra mayor crecimiento poblacional y de superficie urbanizada en las últimas décadas (Cordara et al, 2018). Este acusado crecimiento – tanto en términos funcionales como de continuidad de la mancha urbana es descrita en (Landriscini et al, 2014) (Grasso y Abad, 2001) y reconoce entre sus principales vectores las dificultades de la población para acceder a la vivienda en la ciudad de Neuquén por los altos precios del suelo – generados en gran parte por la fragmentación del mercado laboral por el impacto de la actividad petrolífera, lo que termina presionando sobre localizaciones periféricas, Cipolletti y Fernández Oro en la dirección de la RN 22.

La denominada Conurbación Neuquina comprende: la ciudad de Neuquén capital y localidades ubicadas en distintos anillos que conforman la zona productiva de influencia, de fuerte predominancia hidrocarburífera e hidroenergética (Plaza Huincul, Cutral Có, El Chocón, Picún Leufú, Loma de la Lata, y hasta Rincón de los Sauces), y agrícola, las más cercanas asentadas sobre el río Limay… … y sobre el río Neuquén……, y las localizadas en el Alto Valle del río Negro (Cipolletti, Fernández Oro y Allen) en la provincia del mismo nombre, que forman parte del conjunto jerarquizado de centros urbanos ligados al desenvolvimiento del complejo agroindustrial (Landriscini et al, 2014, p. 2 y 3)

3/ SOBRE GRAFÍAS Y SOBREESCRITURAS

Culminaremos el presente trabajo con una mirada desde la filosofía y con vistas a los nuevos desafíos territoriales, en este sentido – y trayendo el concepto de pliegue desarrollado por Deleuze (1989) - se puede afirmar que el AVRN es una angosta franja longitudinal ubicada en la dirección Este – Oeste en donde es posible reconocer tres subsistemas componentes del sistema territorial.

En la figura 3 se describen los subsistemas y se adoptan tres grupos: lo natural que comprende las bardas, el río, los cañadones y el plano horizontal del valle; lo antrópico construido por las obras infraestructurales (ferrocarril, rutas y sistema de irrigación) y el subsistema de lo adaptado que da por resultado el tejido urbano y el tapiz de chacras de producción primaria.


Figura 3
Subsistemas componentes del sistema territorial
Elaboración propia

Partiendo de los conceptos expresados en Deleuze (1989) y Deleuze y Guattari (2004) se podría afirmar que, teniendo como limites, los pliegues de las bardas Norte y Sur que definen el Valle del Río Negro se desplegaron grafías que antropizaron y conformaron el Valle del Río Negro: el trazado del FFCC, las obras de irrigación que transformaron el desierto y las Rutas 22 y 151.

Gestos todos que corren en sentido E-O acompañando el curso del Río Negro, a lo largo del Alto Valle se eslabonan 12 localidades cuya existencia se sustentó en la producción frutihortícola de las chacras; de esta manera se conformó un pasaje ritmado por ciudades espacialmente separadas por chacras. Pero ese ritmo se modifica a partir de la década de 1970 con el sostenido declive de la actividad frutihortícola que termina incidiendo en los patrones de desarrollo de las localidades. Es así como se observan cambios de uso de suelo en los periurbanos productivos (chacras) y en áreas de vulnerabilidad ambiental (bardas) en forma de expansión de la mancha urbana con patrones de baja densidad (barrios cerrados o de chacras) o explotaciones de minería extrema (fracking en Allen y Fernández Oro).

Para comprender esto recurrimos a los conceptos de pliegue y ritornelo de Deleuze, quien acude a la Geo–grafía por sobre la historia para entender la configuración, o reconfiguración, de un organismo o sistema. En primer lugar los pliegues que conforman las bardas Norte y Sur del AVRN son el límite tangible del territorio valletano, encontramos en Vapnarsky (1983, p. 122 ) una certera descripción espacial cuando lo describe como:

en los tres ríos involucrados (Río Negro, Neuquén y Limay – estos dos últimos afluentes del primero) los valles presentan una pendiente transversal al rio que asciende a partir de este hasta terminar abruptamente al borde la meseta formando una suerte de pared o barranca llamada en la región “barda”. Lo más común es que a un lado la barda corra inmediatamente al borde de su cauce mientras que al otro se forma el valle. Vapnarsky (1983, p. 122).

Este territorio es el plano que se transforme de desierto en chacras, de yermo a productivo, de espacio inconexo a columna vertebral que – corriendo de Este a Oeste – se configura como avanzada del proyecto colonizador de la Generación del 80.

El ritornelo – en cambio – es entendido como grafía de configuración territorial, y por ende puede entenderse como una operación continua y articulada que opera entre los pliegues definidos por la bardas Norte y Sur del AV; esta sucesión de operaciones puede ser pensada en tres momentos: núcleo, delimitación y apertura.

El fuerte General Roca y la aparición del FFCC operan como núcleo y avanzada, el sistema de irrigación – que posibilitó la incorporación de 100.000 Hectáreas de área cultivable (chacras) que coexistió en gran parte de su desarrollo con la construcción del sistema lineal de ciudades del AVRN; etapa que puede ser denominada como la conformación y delimitación del AVRN. La última etapa – o sea la apertura – coincide con la aparición de la Ruta Nacional 22 y la consiguiente incorporación del AVRN a la matriz económica nacional e internacional; todas estas etapas pueden ser leídas con claridad en el cuadro de la Figura 2.

4/ A MODO DE UNA PRELIMINAR CONCLUSION

Por todo lo expuesto se puede afirmar que el AVRN nace como un proyecto político, económico y social de la generación conservadora del 80, con algunas características que le otorgan ciertas particularidades. La primera de ellas es que existió una fuerte decisión política de construcción territorial por parte del Estado Nacional; en segunda instancia debe resaltarse que el proceso de estructuración fue colonizado en gran parte por inversores y actores sociales de importancia quienes capitalizaron la valorización del suelo como resultado del proceso.

Dos cuestiones adicionales se relacionan con un factor de aleatoriedad como lo fue la decisión de construir el Ferrocarril Sud a partir de la hipótesis de conflicto con Chile; esto generó un proceso de transformación productiva que se extendió hasta mediados de SXX y que termina configurando el paisaje actual. Otro tópico de interés es la modalidad con que se financiaron las obras de infraestructura, el ferrocarril por ejemplo se llevó a cabo bajo una figura similar a la que hoy se denomina APP – Asociación Público Privada – tal como se describe en Michelitsch, R. (2017), pero también debemos dejar sentado el rol de hacedores de infraestructura que tuvieron los colonos en esta construcción territorial.

Entre 1930 y 1970 se suceden los que podríamos definir como cuatro décadas de auge de la fruticultura y de sostenido progreso del pequeño y mediano productor como actor social de relevancia en el escenario valletano.

A partir de 1970/80 se producen procesos que ya hemos descrito y generan un escenario de desequilibrio territorial; podría afirmarse que claramente que el dibujo territorial existente no respondía a las exigencias de una sociedad que necesita una nueva forma de relacionarse con el territorio. El valle - construido para responder a un perfil de producción primaria con el chacrero como actor primordial, en donde el tapiz de chacras, el agua y el límite con el desierto eran considerados un patrimonio colectivo a preservar – es empujado, tironeado e increpado por otras necesidades de la sociedad (Ascher, 2004) y esto nos pone en la necesidad de sobreescribir la grafía territorial existente como si de un palimpsesto se tratara; y este es el desafío a asumir más temprano que tarde.

BIBLIOGRAFÍA

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Notas

[1] Encontramos en “La ciudad de las ranas” el libro de Alconada Mon (2022) sobre la fundación de la ciudad de La Plata una descripción muy precisa de la mirada que tuvo la Generación del 80 sobre el manejo de lo público, la inmigración y la fascinación por los países centrales entre otros temas; de este modo el AVRN y La Plata – sobre todo en las etapas de fundación y consolidación - se pueden leer como historias que guardan interesantes paralelismos.
[2] Las mejoras incluían el alambrado del lote, canales de irrigación y una casa rudimentaria. Cabe acotar que a los primeros pagos de las cuotas de los colonos se le descontaba el precio del pasaje desde Italia hasta Rio Negro.
[3] Una hipótesis posible es pensar que las ciudades del AVRN en realidad nacieron como campamentos, o enclaves más que como ciudades. La función original de los asentamientos fue la de asegurar el territorio en primer lugar, y de servir de plataforma al modelo de producción primaria. Seguridad, conectividad y la provisión de servicios fueron las condiciones necesarias que sostuvieron el modelo de malla extendida del AVRN que aseguró la producción primaria destinada en su mayoría al mercado externo.
[4] Una explicación posible para la estructura de asentamientos en forma de rosario – que en realidad es red desarrollada a lo largo del angosto canal del valle – es que esta forma configura la grafía territorial más eficiente a la hora de prestar servicios al territorio rural extendido conformado por la franja de las chacras.

Información adicional

Cita sugerida: Basualdo, J.L. (2022) Conformación, estabilidad y crisis del sistema territorial del Alto Valle de Río Negro - Del discurso poblador a la práctica extractivista actual. Párrafos Geográficos, 21(2)



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