Resumen: Al investigar el concepto de cultura en las Sagradas Escrituras, el capítulo de Génesis 4 es fundamental. El pasaje, más conocido por el trágico relato del asesinato de Abel por su hermano Caín, se ambienta en medio de los rituales de sacrificio de ambos para pasar inmediatamente a la construcción de la primera ciudad, junto con algunas destacadas invenciones culturales forjadas por el linaje de Caín. El texto de Génesis, de este modo, parece implicar una estrecha relación entre la violencia y la cultura desde los orígenes de la historia. En el presente artículo, se desea indagar en esta controvertida relación al considerar la estructura literaria del capítulo y, en particular, analizar el texto de Génesis 4,16, el cual ofrece una respuesta a esta tensión, ya que se sitúa literaria y teológicamente en un punto estratégico del relato. Este estudio analiza algunos de estos conceptos con el propósito de mostrar más claramente la transición del culto a la cultura y algunas de sus implicaciones teológicas.
Palabras clave: Cultura – Violencia – Santuario – Ciudad – Filosofía.
Abstract: When investigating the concept of culture in the Holy Scriptures, the Genesis chapter 4 is fundamental. The passage, best known for the tragic account of the murder of Abel by his brother Cain, is set in the midst of the sacrificial rituals of both before moving immediately to the construction of the first city, along with some outstanding cultural inventions forged by the lineage. of Cain. The text of Genesis, in this way, seems to imply a close relationship between violence and culture from the origins of history. In this article, we want to investigate this controversial relationship by considering the literary structure of the chapter and, in particular, analyzing the text of Genesis 4,16, which offers a response to this tension, since it is situated literary and theologically in a strategic point of the story. This study analyzes some of these concepts in order to show more clearly the transition from cult to culture and some of its theological implications.
Keywords: Culture – Violence – Sanctuary – City – Philosophy.
Del culto a la cultura en Génesis 4
From the cult to culture in Genesis 4
Recepción: 02 Septiembre 2022
Aprobación: 27 Septiembre 2022
En el libro del Génesis se registra el surgimiento de las primeras expresiones culturales del ser humano. El texto de Génesis 4 contiene los primeros pasos hacia una consolidación cultural del hombre a través de la construcción de ciudades y diversas invenciones artísticas que darán forma a las civilizaciones humanas posteriores.1 El pasaje del Génesis aparece aquí en un marcado contraste con la iniciativa divina de instituir un entorno natural (Edén) y, en particular, rituales de sacrificios por los cuales el hombre pudiera ser restaurado en su relación con Dios. ¿Qué dinámicas se aprecian entre las nociones de culto y cultura en el amanecer de la civilización humana? ¿Por qué el autor bíblico retrata estas dos realidades de esa manera? ¿Cuáles son las implicancias entre Caín y su linaje con las primeras invenciones técnico-culturales humanas? En la presente investigación se quiere analizar la tensión que se encuentra en el cuarto capítulo de Génesis y así tratar de comprender mejor cómo los primeros anales bíblicos interpretan críticamente los orígenes del concepto de cultura. Luego, la investigación se centrará en Génesis 4,16 que, estructural y lingüísticamente, funciona como una bisagra entre la primera escena del conflicto de adoración entre Caín y Abel y la segunda escena que trata sobre las grandes invenciones culturales de los descendientes de Caín. A través de este estudio, se intentará dilucidar la transición del culto a la cultura que sugiere una transición teológica experimentada desde los orígenes del hombre.2
El capítulo 4 del libro de Génesis contiene dos escenas que, en su conjunto, son en apariencia contradictorias: adoración, por un lado, y cultura, por el otro, ambas como expresiones primordiales en la historia humana.3 Este contraste es visible no solo a nivel literario, sino también teológico. Globalmente, el texto de Génesis 4 presenta este contraste mediante la figura de Caín como el primer asesino de la historia y su posterior linaje. En palabras de André LaCocque, Génesis “presenta una civilización que ha sido inaugurada por los siniestros descendientes de Caín”.4
Mejor conocido por la trágica historia de los hermanos Caín y Abel, el capítulo se enmarca en una trama que se mueve en torno al acto del sacrificio, el primero registrado en la Biblia, seguido por el crimen de Caín y su herencia fratricida. En otras palabras, una mirada panorámica a este capítulo parece establecer una intrincada relación entre las ideas del culto y la violencia, y entre la violencia y la primera ciudad: el asesinato lleva al progreso o la vida urbana nace del crimen.5
La estructura literaria del capítulo está diseñada con un tipo de inclusio6 que contrasta la primera exclamación de Eva (4,1) con la línea poética de la canción de Lamec (4,23d): en el primer caso, después del nacimiento de Caín, su madre usa el sustantivo אִישׁ (“hombre”) en lugar del término esperado aquí, יֶלֶד (“niño”); en la declaración poética de Lamec, “hombre” y “niño” son un paralelismo, sorprende que no se emplee en esta última línea el sinónimo בֶּן־אָדָם (“ser humano”). Claramente, señala LaCocque, dentro de la historia de Caín y Abel, el canto de Lamec al final equilibra la exclamación de Eva del comienzo para crear un notable contraste:
La creación de Eva es de un hombre, ‘ish; la destrucción de Lamec es de un ‘ish. Con el nacimiento de Caín al comienzo del relato, se expresa una gran expectativa, la expectativa de la restauración del Edén. Al final, Edén nunca ha sido tan remoto. La violencia ha prevalecido. Inexorablemente, el autor conduce la historia a su fatal desenlace. El mundo de Caín o Lamec está condenado. La violencia humana se pagará con violencia.7
El tema de la violencia parece prevalecer en Génesis 4 como una señal de la progresiva depravación humana y, por lo tanto, como el resultado visible de la transgresión original en Génesis 3. “Su propósito es continuar y prolongar la antropología iniciada en Génesis 2-3”.8 Dos argumentos son los que emanan del texto y sustentan esta realidad.
En primer lugar, después del sacrificio fallido de Caín, Dios se dirige a él con las siguientes palabras: “Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? Y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él” (Gn 4,7, RV 1995). Este pasaje, que carga con una pesada historia de interpretaciones,9 si es leído en su sentido plano,10 contiene un sensible llamado divino a Caín y al ejercicio de su libertad. Solo él puede escoger si procederá bien (en sus ofrendas y en su trato hacia su hermano)11 o mal. En otras palabras, el versículo puede interpretarse como un acto divino de pedagogía moral que interpela a su receptor para cambiar su equivocado curso de acción.12 No obstante, el texto precisa, además, que, si decide por el mal, el pecado lo estará acechando como un animal de presa (רֹבֵץ; cf. Sal 10,9).13 La metáfora es inusual como representación del pecado en el Antiguo Testamento,14 pero el texto parece estar describiendo una realidad externa a Caín y no interna (de tipo psicológica), como se lo interpreta comúnmente.15 Esto queda más claro si no se olvida la primera parte del versículo donde se asume la capacidad moral de Caín de decidir entre el bien y el mal, y en donde nos parece, por otro lado, que, según el contexto más cercano, la metáfora del mal podría tener como su referente a la serpiente de Génesis 3.16 El texto cierra con la enigmática frase “con todo esto, a ti será su deseo, y tú lo dominarás”. Por límites de espacio, no es posible un completo análisis. Pero, para fines del presente artículo, solo dos aspectos debemos subrayar. Primero, los sufijos pronominales masculinos (תִּמְשָׁל־/תְּשׁוּקָתוֹ בּו), “su deseo” y “tú lo dominarás a él”) se refieren al verbo רֹבֵץ (un participio que funciona como un predicado nominativo).17 El pecado que acecha a Caín es el antecedente contextual más próximo, mientras que la persona de Abel pertenece a un momento previo en el capítulo. En segundo lugar, la frase en cuestión comparte una semejanza lingüística con Génesis 3,16 que no puede pasarse por alto:

Lo que revela esta comparación no es, de ninguna manera, una visión negativa hacia la mujer; más bien, crea una analogía entre,
los poderes seductores de la sexualidad y el pecado, los cuales pueden consumir el ser si uno no los domina. La dialéctica del deseo y dominio caracterizan la batalla interior con los análogos instintos de la sexualidad y el pecado. Dios insta a Caín a tomar dominio sobre el deseo del pecado, una pieza de educación moral que Caín falla en obedecer.18
En efecto, los resultados de la decisión de Caín serían fatales; su crimen refleja apropiadamente una especie de violencia desatada, similar al acecho del mal sobre él mismo, pero ahora en contra de su hermano.19 Entonces, desde un comienzo de la narrativa, los motivos del mal, la sexualidad y el dominio aparecen entrelazados y preparan el terreno para las acciones posteriores de Caín y sus descendientes.
El otro ejemplo en la línea argumental del texto es el caso de Lamec.20 Su aparición parece alterar drásticamente la narrativa genealógica de Génesis 4 a través de su proclamación poética de la violencia, “verdadera metáfora del arte como dominación cultural y agresión”.21 En la figura de Lamec, el primer polígamo de la historia y principal continuador de la herencia criminal de Caín, es posible observar una rápida intensificación del mal en el mundo con motivos que tendrán un impacto considerable en la historia del Génesis (por ejemplo, la violencia y perversión sexual en el diluvio y en Sodoma), lo que demuestra que “el pecado progresa a medida que avanza la civilización”.22
Esta idea parece reforzada por la repetición, en sus diferentes matices, del verbo ילד (“nacer”) a lo largo del pasaje (vv. 1, 2, 17, 18 [4x], 20, 22, 23, 25, 26), un fenómeno empleado con frecuencia en la literatura hebrea y conocido como leitwort (palabra guía); cumple el propósito de brindar cohesión al texto y, especialmente, repetir algunos motivos para la construcción de su significado (teológico).23 La degradación moral del hombre es retratada de manera concreta con el nacimiento del linaje de Caín. Esto es bien ilustrado en el arreglo quiástico de Génesis 4:24

Un último elemento estructural de Génesis 4 es el uso sintáctico de las cláusulas waw. De acuerdo con la sintaxis hebrea, existen tres tipos principales: conjuntiva-secuencial (verbos wayyiqtol), disyuntiva (en formas nominales) y conjuntiva (en algunas partículas, pronombres y verbos).25 Una cláusula disyuntiva funciona para contrastar dos elementos y también para generar un cambio de escena.26 De manera particular, su uso es pertinente en Génesis 4,2 (destacado en negrita): (אֲדָמָה) (עֹבֵד) (הָיָה)(וְקַיִן) (ֹאן) (רֹעֵה) (הֶבֶל) (ֽיְהִי־) (“ahora Abel fue pastor de ovejas, pero Caín era labrador de la tierra”) con el propósito de establecer un contraste entre los dos hermanos.27 Este recurso sintáctico vuelve a aparecer en la trágica relación entre Caín y Abel (4,7b) y en el cambio de tema que más adelante se enfoca en la maldición que cae sobre Caín (4,11). Por último, otras cláusulas disyuntivas se utilizan en la introducción de los descendientes de Caín (v. 22); el texto alcanza su clímax en el versículo 25 y la poética de la violencia de Lamec. Todos estos rasgos literarios van a preparar el ambiente para alcanzar el pasaje crucial de Génesis 4,16.
Como se observó en el análisis anterior, el capítulo 4 de Génesis está construido con base en contrastes para poner en el primer plano la lenta pero segura degradación moral del ser humano ejemplificada en la línea de los descendientes de Caín. El capítulo utiliza diferentes recursos literarios para reforzar estas ideas y guiar al lector hacia su significado fundamental. Ahora bien, el texto de Génesis 4,16 describe el momento cuando Caín decide apartarse definitivamente de la presencia de Dios (וַיֵּצֵא קַיִן מִלִּפְנֵי יְהוָה) para asentarse en la tierra de Nod (בְּאֶרֶץ־נוֹד קִדְמַת־וַיֵּשֶׁב בְּאֶרֶץ־נוֹד קִדְמַת־עֵדֶן). Aquí, inmediatamente después, el nacimiento de su hijo Enoc (diferente al Enoc de Gn 5,18-24) y la creación de la primera ciudad de la historia, a la que Caín pone el nombre de su primogénito, son registrados (,וַיְהִי בֹּנֶה עִיר וַיִּקְרָא שֵׁם הָעִיר כְּשֵׁם בְּנוֹ חֲנוֹךְ), 4,17).
La principal acción del versículo con el verbo יצא (“salir”) es introducida por la waw que aquí cumple la función conjuntiva, esto es, con el sencillo propósito de unir esta cláusula con su precedente. El detalle es relevante, ya que es el camino para conectar ambas frases, sin lo cual no sería tan evidente la secuencia lógica de los eventos. El texto bajo estudio está declarando que el curso de acción tomado por Caín tendrá consecuencias directas más tarde sobre su linaje, tal como se evidencia en el resto del capítulo. Además, de nuevo se recurre al motivo del nacimiento (ילד) que claramente indica no solo la aparición de un nuevo personaje, sino, en realidad, de un nuevo estilo de vida y paradigma: la ciudad, el lugar de autonomía y progreso humanos.
Con respecto al verbo יצא, utilizado de manera abundante en el Antiguo Testamento (750x),29 su función es asociada sintácticamente con la enigmática frase מִלִּפְנֵי יְהוָה (“de/desde la presencia de YHWH”). Una primera lectura del pasaje lleva a la conclusión de que la oración simplemente se estaría refiriendo a la presencia de Dios en términos generales, como si Caín hubiera huido de su “relación con Dios”, es decir, el abandono de su comunión con la deidad y, por lo tanto, de su religión original.30 Ciertamente estas ideas son parte del texto. Sin embargo, un estudio más detallado de la sentencia en el marco de todo el capítulo nos ofrece una interpretación más precisa.
En primer lugar, el pasaje contiene una fuerte idea de movimiento y espacio: Caín huye de cierto lugar para habitar (ישׁב) en un nuevo asentamiento.31 En el versículo anterior se ha indicado que Caín será unנָע וָנָד בָאָרֶץ (“vagabundo y errante en la tierra”), señalándole Dios la sentencia de su destino. Esta idea se ve reforzada por el uso de la partícula מִן, aquí como una preposición de lugar. Todo el capítulo 4, finalmente, está marcado por la atmósfera de adoración a la puerta del Edén. Caín decide alejarse de su entorno primigenio y cambiarlo por otro más adecuado a sus nuevos propósitos. Veremos esta idea un poco más adelante.
Segundo, la frase clave מִלִּפְנֵי יְהוָה (“de/desde la presencia de YHWH”) requiere más atención. Esta expresión, que comúnmente es traducida en su primera frase como (sin el prefijo מִן) “en la cara de” o “al frente de”, aparece junto al tetragrammaton doscientas treinta y seis veces en el Antiguo Testamento. A menudo, esta sugiere de manera solemne la presencia localizada de YHWH.32 Es interesante notar que, en los versículos anteriores (6, 14 [2x], 16), con el sustantivo פָּנִים (“rostro”, “presencia”, “superficie”) se advierte un juego de palabras33 que ilumina mejor la expresión bajo análisis:

El uso reiterativo34 del sustantivo פָּנִים parece indicar una cierta progresión en el deslizamiento espiritual experimentado por el personaje Caín de la siguiente manera: de su persona concreta representada por su “rostro decaído” (ira y depresión);35 la maldición sobre él en relación con la tierra (principal actividad de su vida: agricultor); su futuro ocultamiento del rostro de Dios, y, finalmente, su acto de abandono de la presencia/lugar de Dios. El autor bíblico, en otras palabras, introduce intencionalmente el sustantivo פָּנִים para establecer conexiones lingüísticas entre las distintas fases de lo que será el abandono final de Caín desde la presencia de Dios.36 Las grandes empresas culturales que le siguen son descritas como consecuencia directa de las decisiones de Caín heredadas a sus descendientes.
Tercero, y más importante, es que la frase מִלִּפְנֵי יְהוָה responde al vocabulario y entorno cúlticos empleados en la primera parte del capítulo. Tras un exhaustivo estudio morfosintáctico, se ha demostrado que toda la escena de adoración de Génesis 4,3-5 se habría desarrollado frente a la puerta del Edén (Gn 3,24).37 Utilizando información técnica adicional, de manera reciente se ha interpretado dicha frase como una referencia al culto del pueblo de Israel en el Antiguo Testamento y al espacio predilecto para los sacrificios religiosos en el santuario israelita.38 Este pasaje de Génesis 4 tiene claras resonancias lingüísticas con lo que será el tabernáculo del desierto.39 Las consideraciones de Baruch Levine al respecto son esclarecedoras:
La construcción frecuente לפני יהוה se traduce mejor como “en la presencia de YHWH”, “ante el rostro de YHWH”. A menudo, designa un espacio sagrado delimitado, un lugar donde se percibe que la deidad está presente con fines de adoración. Como tal, es un término técnico, no simplemente una expresión general.40
De hecho, gran parte del sistema de adoración israelita se llevará a cabo frente a la puerta del santuario en el altar de los sacrificios. Todo este análisis se puede resumir de la siguiente manera:41

En palabras de Joaquim Azevedo,
la puerta del Jardín es representada como la frontera entre el mundo pecador y el mundo sin pecado. Era el lugar de separación entre Yahweh y Sus criaturas, el lugar más cercano donde las criaturas caídas podían acercarse al árbol de la vida (Gén 3:21-24).42
La expresión puede interpretarse, en definitiva, como un terminus technicus para la “residencia inmanente de YHWH”.43
Las múltiples innovaciones culturales del linaje de Caín son retratadas en Génesis 4 como frutos de la violencia y el crimen, de la alienación y de un espíritu de autonomía de las obras humanas por sobre su Creador.44 Esta visión crítica de la Biblia hacia el más remoto concepto de cultura en los albores de la civilización humana se contrasta con el lugar establecido por Dios a las puertas del paraíso para devolver al ser humano a su estado original. El mensaje principal de Génesis 4,16 es el del hombre en busca de su propia salvación, forjando con sus propias manos un lugar autónomo de refugio y seguridad (ciudad) desde donde concentrar su poder a través de avances tecnológicos y progreso cultural y no bajo la protección de Dios.45 De manera sorprendente, el relato de Génesis 4 nos enseña que toda obra cultural creada por la humanidad lleva consigo el germen de la rebelión originaria46 del hombre en busca de su propio camino, de su hubris técnica, todas acciones para evitar el juicio divino.47 La respuesta divina al problema del pecado en el mundo para restaurar al hombre a su condición original era la revelación de Dios a través del sistema de sacrificios en la puerta del Edén (y después, el sistema del tabernáculo/templo).
Algunas conclusiones de este artículo son las siguientes:
En suma, de acuerdo con las Sagradas Escrituras, la cultura humana y sus expresiones artísticas y avances tecnológicos surgieron como parte de un legado fratricida y rebelde. Esta herencia, desde los albores de la historia, nos ofrece aun hoy una clave filosófica crítica, que “el progreso material no va necesariamente de la mano del progreso moral”48 y que la violencia, a menudo, es la inadvertida propulsora de la cultura y civilización.49
https://publicaciones.uap.edu.ar/index.php/davarlogos/article/view/1064 (pdf)





