Dossier
Recepción: 10 Noviembre 2019
Aprobación: 21 Noviembre 2019
En el año de 1986, Germán Colmenares editó un libro titulado: La independencia. Ensayos de historia Social, en la cual junto con otros historiadores de universidades del suroccidente, hacían un llamado a mirar el denominado periodo de la independencia en clave de Historia Social. Si bien buena parte de esta reflexión se concentró en el primero de los dos ensayos que publicó en ese libro, exactamente el titulado: “La Historia de la revolución de José Manuel Restrepo: una prisión historiográfica”1, en general el foco de atención se concentró en la idea de Prisión historiográfica. No obstante, e independiente del trasegar de aquella noción que ha sido avalada o criticada, se debe señalar que el llamado de Colmenares en ese momento de hacer una Historia Social de la independencia, era dejar de tratar el tema como una coyuntura y abordarlo en forma estructural, como una manera para comprender el proceso político y militar en una forma más amplia y total2.
Infortunadamente su idea no tuvo seguidores en su momento. Pero en los últimos años, los principales aportes historiográficos del periodo tanto para Latinoamérica como para Colombia, respecto al llamado periodo de la independencia, son aquellos trabajos que han privilegiado una perspectiva estructural para entender los conflictos y los procesos que se suscitaron a partir de la crisis imperial desatada inicialmente por la vacatio regis en 1808. En general esos estudios ponen de manifiesto que independiente de la coyuntura política, que sin duda promovió una serie de prácticas inéditas e innovaciones en respuesta a las circunstancias en que se vieron enfrentados, los procesos estructurales tienen mucho que decirnos para entender tanto los cambios, como la cultura política, los conflictos y las acciones de los diversos actores involucrados en esos momentos3.
En esta perspectiva se puede decir se inscriben los trabajos presentados en este Dossier, a pesar de la disparidad de temáticas, todos estos artículos tienen en común intentar superar la simple mirada coyuntural para situar ciertos fenómenos y procesos en una perspectiva más amplia y global. El primer trabajo el de: “La renta de aguardiente durante el proceso de independencia de la Nueva Granada, 1810-1819” de Roger Pita Pico, analiza las vicisitudes que tuvo este ramo estancado durante la coyuntura de la independencia, la cual osciló entre la liberación de dicha industria o la continuación del modelo de estanco colonial. El autor señala que a pesar de las novedades que se promovieron para su administración en el periodo de estudio, pervivió el modelo del estanco colonial y las autoridades, ya fuesen realistas o republicanas, fueron especialmente cautelosas frente a cualquier innovación, por el recuerdo de la rebelión comunera de 1781.
El segundo trabajo titulado: “El Ejecutivo frente al Congreso en las primeras décadas de la experiencia republicana colombiana, 1821-1840”, de Armando Martínez Garnica, aborda uno de los resultados de las guerras de la independencia: la construcción del Estado republicano, tema poco estudiado, especialmente para la primera mitad del siglo XIX. Su estudio como su título lo indica, aborda las relaciones que el poder Ejecutivo mantuvo con el Congreso colombiano y posteriormente el neogranadino. Si bien es un trabajo descriptivo con una amplia revisión de archivos, especialmente en torno al general Francisco de Paula Santander, la bondad del texto radica en mostrar cómo se van institucionalizando el Estado a partir de unas prácticas, que en este caso son las interacciones entre el poder ejecutivo y el legislativo, un proceso donde se devela tanto lo instituido como lo instituyente, es decir, creación como rutinización de unas prácticas que van dando forma a eso que denominamos institucionalidad.
El tercer y último trabajo, es una investigación sobre la batalla naval del Lago de Maracaibo (1823), de José Gregorio Maita Ruiz, que tiene como objetivo demostrar la importancia estratégica de aquella batalla. De hecho, a pesar de señalarse Carabobo como el hito guerrero más importante para la independencia de Venezuela, es sin duda la batalla naval de Maracaibo quien sella este proceso, al promover la capitulación del último capitán general de la antigua capitanía de Venezuela; un hecho que Carabobo no desencadenó, sino más bien el repliegue del ejército lealista y la continuación de la guerra. Pero lo más importante es que el triunfo naval del 24 de julio de 1823, permitió a la República de Colombia movilizar todos sus recursos militares hacía el virreinato del Perú y pensar en disputar la hegemonía hispánica en el Caribe. El texto muestra como ciertos acontecimientos tienen implicaciones estructurantes para procesos posteriores que difícilmente se pueden entender si soslayamos estos acontecimientos.
Notas

