Dossier

Peronismo y varguismo: un estudio comparativo de las disputas políticas en la provincia de Entre Ríos y en el estado de Santa Catarina (1943-1950)

Peronism and Varguism: a comparative study of political disputes in the province of Entre Ríos and the state of Santa Catarina (1943–1950)

Martina Ferro Piérola
(CONICET-UNER) / FHAyCS-UADER, Argentina
João Henrique Zanelatto
Universidade do Extremo Sul Catarinense, Brasil

Pampa. Revista Interuniversitaria de Estudios Territoriales

Universidad Nacional del Litoral, Argentina

ISSN: 1669-3299

ISSN-e: 2314-0208

Periodicidad: Semestral

núm. 33, e0123, 2026

revistapampa@unl.edu.ar



DOI: https://doi.org/10.14409/pampa.2025.32.e0123

Resumen: Este artículo pretende comparar aspectos del peronismo en la provincia de Entre Ríos (Argentina) y del varguismo en el estado de Santa Catarina (Brasil) en el período comprendido entre 1943 y 1950, centrándose en las disputas políticas. Mientras que en Entre Ríos el peronismo se constituyó como una nueva fuerza política que renovó los perfiles políticos, acumuló experiencia en los años anteriores y en 1950 se evidenció como la fuerza política más articulada (tras dos disputas electorales), en Brasil, Vargas volvió al poder en 1950 y, en Santa Catarina, el varguismo, representado por el Partido Socialdemócrata (PSD), sufrió una derrota en el poder ejecutivo y legislativo frente a la Unión Democrática Nacional. La relevancia de este estudio radica en el hecho de que, a pesar de las similitudes, las formas de construcción del poder fueron singulares: una más vinculada a la construcción de estructuras políticas partidistas de alcance nacional con base territorial, y la otra basada en redes territoriales y de reciprocidad personal en Santa Catarina. La metodología para llevar a cabo esta investigación será la de una historia comparada que propone, como modalidad historiográfica, una forma específica de estudiar la historia, considerándola un doble campo de observación.

Palabras clave: Peronismo, Varguismo, Historia comparada, Disputas políticas.

Abstract: This article aims to compare aspects of Peronism in the province of Entre Ríos (Argentina) and Varguism in the state of Santa Catarina (Brazil) during the period from 1943 to 1950, focusing on political disputes. Whilst in Entre Ríos Peronism emerged as a new political force that revitalised the political landscape, having gained experience in previous years, and by 1950 had established itself as the most organised political force (following two electoral contests), in Brazil, Vargas returned to power in 1950 and, in Santa Catarina, Vargasism, represented by the Social Democratic Party (PSD), suffered a defeat in the state executive and legislative branches against the National Democratic Union. The significance of this study lies in the fact that, despite the similarities, the ways in which power was built were distinct: one more closely linked to the construction of nationwide party political structures with a territorial base, and the other based on territorial networks and personal reciprocity in Santa Catarina. The methodology for conducting this research will be that of comparative history, which, as a historiographical approach, proposes a specific way of studying history, treating it as a dual field of observation.

Keywords: Peronism, Varguism, Comparative history, Political disputes.

Introducción

Argentina y Brasil han sido considerados, desde el punto de vista socioeconómico, dos países fundamentales de América Latina. Su historia ha estado marcada por tensiones, conflictos, acercamientos y singularidades. En este sentido, las experiencias políticas de mediados del siglo XX, el peronismo en Argentina y del varguismo en Brasil, significaron para ambos países y para el continente un punto de inflexión en su devenir histórico. Frente a ese escenario, este doble fenómeno se transformó en un objeto de estudio fundamental para comprender tanto la geopolítica regional como las particularidades de la historia política de ambas naciones.

El presente artículo tiene por objetivo comparar aspectos del peronismo en la provincia de Entre Ríos (Argentina) y del varguismo en el estado de Santa Catarina (Brasil) en el período comprendido entre 1943 y 1950. Nuestro interés radica en observar las disputas políticas en dos escenarios locales, haciendo hincapié en la forma en que dos fenómenos políticos de alcance nacional se desarrollaron a escala regional, con el fin de revelar las complejidades y comparar las particularidades de los escenarios locales. Los objetivos específicos consisten en: observar las disputas políticas en dos escenarios locales en pos de identificar complejidades de los espacios subnacionales; reconstruir el contexto sociopolítico de Argentina y Entre Ríos y de Brasil y Santa Catarina posterior a 1945; analizar las contiendas electorales, los partidos involucrados y la disputa partidaria en ambos escenarios locales; realizar el trabajo comparativo tomando como punto de observación variables locales particulares, tales como las fuerzas partidarias, los componentes tradicionales, étnicos, geográficos y económicos de cada región.

La importancia de este análisis se basa en el contraste entre dos fenómenos políticos en contextos locales que convergen: ambos estados se han caracterizado históricamente por estar al margen del proceso de industrialización nacional, con economías predominantemente agrarias, territorios descentralizados y un aislamiento logístico. De este modo, ambas regiones se han esforzado por transformar sus perfiles productivos. Mientras que en Entre Ríos el peronismo se constituyó como una nueva fuerza política que renovó los cuadros políticos, acumuló experiencia en los años anteriores y, en 1950, se evidenció como la fuerza política más articulada (tras dos contiendas electorales), en Brasil Vargas volvió al poder en 1950 y, en Santa Catarina, el varguismo, representado por el PSD, sufrió la pérdida de la mayoría absoluta y del gobierno estatal a manos de la Unión Democrática Nacional. La relevancia de este estudio reside, por lo tanto, en el hecho de que, a pesar de las similitudes de desenvolvimiento socioeconómico, las lógicas de construcción del poder político divergieron debido a factores internos de cada estado: una más ligada a la construcción de estructuras políticas partidistas de alcance nacional con base territorial, otra basada en redes territoriales y de reciprocidad personal en Santa Catarina. Para dar cuenta de esta complejidad, la investigación adopta la Historia Comparada como modalidad historiográfica, una forma específica de estudiar la historia, considerándola un “doble campo de observación” que permite evidenciar tanto las simetrías como las singularidades. (Barros, 2007)

En el caso de la provincia de Entre Ríos, reconocida como sede de la Confederación Argentina durante el siglo XIX, esta quedó al margen del proceso de industrialización por sustitución de importaciones (ISI) que se desarrolló a nivel nacional. Este desplazamiento del proceso de industrialización se tradujo en una dinámica demográfica que tuvo un escaso crecimiento durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX. De este modo, se produjo un retroceso económico que puede observarse, por ejemplo, en su Producto Interior Bruto (PBI), ya que pasó de ser la tercera a la sexta provincia en crecimiento económico, lo que puso de manifiesto una caída importante en relación con el resto del país. El desarrollo de la «estancia mixta», que aceleró su crecimiento en provincias como Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba durante ese período, en Entre Ríos solo se implementó cuando las pioneras ya habían comenzado con el modelo de sustitución de importaciones. Además, las particularidades geográficas, entre ellas la insularidad, pueden haber influido en su desarrollo histórico, ya que impusieron limitaciones a su crecimiento (Mateo et al., 2018).[1]

En lo que respecta a Santa Catarina, el proceso de ocupación, poblamiento y colonización de su territorio se produjo de forma desarticulada, transformando el estado en un gran mosaico étnico-cultural. El contexto en el que se desarrolló el poblamiento y la colonización del estado no logró articular ningún punto de convergencia, desde el inicio de los primeros núcleos en el siglo XVII (São Francisco, Desterro y Laguna); estos se organizaron con el objetivo de apoyar la penetración paulista y portuguesa en el sur. No existía una preocupación por la organización de la economía colonial. Posteriormente, en el siglo XVIII, se produjo la ocupación de la meseta serrana, caracterizada por la presencia de descendientes de paulistas, que se dedicaron a la cría de ganado. También en el siglo XVIII, el estado recibió las primeras oleadas de azorianos, que se establecieron en la costa, debido a la preocupación portuguesa por las disputas político-militares con España (Santos, 1974). Los azorianos se instalaron en la costa fronteriza y en la isla de Santa Catarina, para abastecer a las tropas militares y también proporcionar soldados al ejército. Durante el siglo XIX, llegaron oleadas de inmigrantes alemanes e italianos, que se establecieron en el valle del Itajaí y en la región noreste, y también hubo una numerosa presencia de italianos en el sur del estado. A finales del siglo XIX y principios del XX, las oleadas de inmigración y migración dieron una nueva configuración demográfica al estado, con la ocupación y colonización de la región occidental y centro-occidental (Zanelatto, 2012).

La fragmentación étnica, económica, geográfica y cultural del estado fue el resultado de un proceso de ocupación y colonización, llevado a cabo en diferentes momentos y con diferentes fines. Esta fragmentación provocó el surgimiento de regiones autónomas que se desarrollaron de las formas más diversas. En cada región se configuró un centro geoeconómico, una ciudad que funcionaba como capital regional, pero que se encontraba aislada a nivel regional, ya que no se creó un punto de convergencia; ni siquiera la capital funcionaba como una metrópoli, un centro o un polo que atrajera al resto de regiones. Esta situación de aislamiento se veía aún más agravada, ya que en Santa Catarina no hay un río navegable que permitiera la integración del territorio, además de las sierras del Mar y Geral, que forman una barrera natural que separa la costa de la meseta. Esto pone de manifiesto la falta de integración interna del estado (CEAG/SC, 1980; Zanelatto, 2012).

A lo largo de la década de 1950 se produjeron cambios en esta situación, especialmente en la economía: el estado experimentó un proceso de transición, caracterizado por la densificación y diversificación de su base productiva tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, aún muy dependiente de los recursos naturales, pero con una integración regional limitada. Santa Catarina dejaba atrás una matriz estrictamente agroexportadora para iniciar una industrialización centrada en productos primarios. El número de explotaciones agrícolas y ganaderas creció de forma significativa; la industria maderera era uno de los pilares, aprovechando las zonas montañosas y de meseta. Se crearon industrias dedicadas a la producción de tejidos, cerámica y metalurgia, especialmente en el valle del Itajaí y el norte del estado. La agricultura era fuerte y diversificada, destacando la producción de maíz, yuca, frijoles, arroz, tabaco y cebolla. La ganadería, con énfasis en la porcicultura, se consolidaba, preparando el terreno para la futura agroindustria. La explotación de madera y minerales (carbón en el sur) era significativa, además de la extracción de yerba mate. A pesar de estos cambios, la economía de Santa Catarina se caracterizó por una fuerte regionalización, sin una integración comercial sólida entre las diferentes partes del estado hasta principios de los años 60 (Goularti Filho, 2016).

Para llevar a cabo esta investigación, adoptamos la perspectiva de la historia regional en la que, como sostiene Fernández (2018), el enfoque espacial tiene una dimensión jurisdiccional, legal y territorial que, incluso cuando se circunscribe a los límites de una provincia o estado, sus interdependencias con otros ámbitos de la política, ya sea a nivel local o nacional, «exigen el uso de herramientas metodológicas de la Historia Regional para detectar sus particularidades y revelar las respuestas locales a problemas generales» (Fernández, 2018, p. 14).[2] Por otro lado, esta investigación se inscribe en la historia comparada como una modalidad historiográfica que propone una forma específica de estudiar la historia, al considerar un «doble campo de observación», en la medida en que cruza dos o más realidades socioeconómicas, políticas o culturales diferentes y, con ello, propicia una reflexión sobre similitudes y diferencias, atendiendo al recorte y al tratamiento sistematizado de las fuentes y los datos (Barros, 2007).

La metodología propuesta combina un abordaje cuali y cuantitativo que triangula fuentes secundarias y fuentes primarias. En cuanto a las fuentes de información, incluirán bibliografía sobre estudios históricos y políticos de Brasil y, específicamente, de Santa Catarina. Además, hemos identificado y recopilado fuentes documentales del Archivo de la Provincia de Entre Ríos, prensa escrita e informes electorales. El presente trabajo se divide en tres apartados. En primer lugar, reconstruiremos el contexto sociopolítico de Argentina y de Entre Ríos después de 1945, momento crucial en el que se reinició un nuevo período democrático en el país, con el surgimiento del peronismo; en el caso de Brasil, reconstruiremos el período posterior a 1945, que marcó el fin del «Estado Novo», el proceso político dictatorial de Getúlio Vargas que comenzó en 1930. En una segunda sección, estudiaremos los procesos electorales y las disputas políticas en Argentina y Brasil, en Entre Ríos y Santa Catarina; nos detendremos en el período del regreso de Vargas al poder, en 1950, en los partidos que disputaron las elecciones y en la composición de los bloques partidarios. En el caso de Argentina, nos centramos en el segundo mandato del peronismo provincial y en la renovación político-partidaria. Por último, el estudio nos permite explorar el trabajo comparativo a partir de las singularidades de las disputas políticas de Entre Ríos y Santa Catarina, buscando similitudes y diferencias, a partir del estudio de las fuerzas partidistas, de la influencia de las familias y de los componentes étnicos, geográficos y económicos en la composición política de cada una.

Contexto sociopolítico «posterior a 1945»

Las principales transformaciones de Vargas y Perón tuvieron lugar durante los primeros períodos de sus gobiernos. Capelato (1998) destaca los períodos dorados de la «era Vargas» y la «era Perón», aunque ambas etapas no coinciden entre sí: mientras que el varguismo tuvo su apogeo en el período de 1930 a 1945, el peronismo lo tuvo entre 1946 y 1955, etapa conocida como «primer peronismo». En contraste, la era Vargas se inscribió en un momento en que «el nazifascismo protagonizaba su ideología en medio de la turbulenta economía mundial de las décadas de 1920 y 1930 y, en consecuencia, ponía en tela de juicio las teorías del liberalismo» (Capelato, 1998). Vargas, que llegó al poder en 1930 mediante una «revolución»; sin embargo, la Constitución de 1934 lo eligió presidente de forma indirecta. Permaneció en la presidencia hasta 1945.

Durante el apogeo del varguismo, el Estado desempeñó un papel central y llevó a cabo diversas transformaciones institucionales. Su gobierno se inscribió en un marco de industrialización, combatió los movimientos opositores y promovió transformaciones en el Estado (Barros, 2007, p. 2). En el caso del peronismo, Perón fue elegido democráticamente mediante elecciones generales en 1946, y reelegido en 1951. Su gobierno también tuvo entre sus principales características una reorganización y fortalecimiento de los sindicatos, el acercamiento a la clase trabajadora y políticas orientadas a la estatización de empresas clave para el país, como las de telefonía y petróleo. Su programa de gobierno se estructuró en torno a los principios de la independencia económica, la justicia social y la soberanía política, lemas que sirvieron como pilares del proyecto de construcción de la nación. He aquí un primer ejemplo de convergencia entre el gobierno de Perón y el regreso de Vargas en 1950, ya que en ese período se creó Petrobras (1953) tras una intensa campaña popular, y el acercamiento a los trabajadores se produjo a través del PTB, lo que generó el impulso para el proyecto de creación de Eletrobras.

A nivel internacional, el contexto estuvo marcado por el fin de la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la Guerra Fría, procesos que repercutieron en ambos países. La coyuntura posterior a la Segunda Guerra Mundial y la disputa entre los bloques capitalista y comunista por zonas de influencia en el mundo fueron fundamentales para los intereses imperialistas de Estados Unidos, a la hora de garantizar su zona de influencia en América Latina (Mandelli, 2023). En este escenario, el fin de la guerra supuso un vacío de poder en el sistema internacional anterior, lo que provocó la rivalidad entre EE. UU. y la URSS (Mandelli, 2023, p. 190). Con ello, la Guerra Fría entre los dos bloques y sus respectivos aliados dominó el escenario internacional de la segunda mitad del siglo XX y su singularidad residía, en palabras de Hobsbawm, en el hecho de que no parecía haber ningún peligro inminente de guerra mundial (Hobsbawm, 1995, p. 230), aunque generaciones enteras crecieron bajo la amenaza de un conflicto nuclear global permanente. En el caso de América Latina, se consideraban países periféricos y estaban bajo control estadounidense. En ese contexto, se produjo una reorganización política partidista en Argentina y Brasil, que comenzó en 1945 y tuvo repercusiones en la década siguiente, en los años 1950.

En el caso de Brasil, el período posterior a 1945 supuso el fin del Estado Novo y el inicio de un proceso de reorganización política. Como menciona Mandelli (2023), tras ocho años de dictadura del Estado Novo (1937-1945) —período en el que se prohibieron las huelgas y se detuvo a sus instigadores—, el año 1945 marcó una ruptura y el retorno de la democracia. Esto supuso la conquista de derechos y, con ello, la exigencia de su cumplimiento, que dependía de la organización y la participación de los trabajadores (2023: 36). En este contexto, el fin del proceso político dictatorial de Vargas impulsó una reorganización política y partidista cuya influencia se reflejó en la formación de dos partidos políticos que cobraron relevancia después de 1945: el Partido Socialdemócrata (PSD) y el Partido Laborista Brasileño (PTB).

Las disputas políticas en Santa Catarina

Con el golpe de Estado de 1937, que dio origen al Estado Novo, el régimen dictatorial disolvió los poderes legislativo, federal, estatal y municipal, y delegó en el Gobierno central la facultad de intervenir en los estados y municipios (Piazza, 1984, p. 328). Con la restauración de la democracia, en 1945, se produjeron cambios en las reglas del juego político. En las elecciones de 1945, el candidato propuesto por Getúlio Vargas fue elegido presidente: Eurico Gaspar Dutra. En esta nueva etapa, Vargas se orientó hacia el poder legislativo, habiendo sido elegido senador en 1945 por el estado de Rio Grande do Sul. En este escenario, se produjo una reorganización política de los partidos, en la que los principales protagonistas fueron partidos como el Partido Socialdemócrata (PSD), que se consolidó como la fuerza mayor, eligiendo a nivel nacional a 151 diputados y 26 senadores; la UDN surgió como la principal oposición liberal, obteniendo 77 diputados y 10 senadores; mientras que el PTB estableció su base sindical al elegir a 22 diputados y 3 senadores (Piazza, 1984, p. 331).

En el contexto de la redemocratización de Brasil, estas fueron las primeras elecciones directas en las que participó el pueblo brasileño tras la dictadura. En el estado de Santa Catarina, esta correlación de fuerzas se repitió: para la Presidencia, el electorado, que representaba 248 086 votantes, otorgó: 136 399 votos al general Eurico Gaspar Dutra (PSD) y 69 676 al brigadier Eduardo Gómez (UDN) (Piazza, 1984, p. 332). En las mismas elecciones también se definieron los representantes de Santa Catarina en el Congreso Nacional. Demostrando su hegemonía local, el PSD eligió a los dos senadores de la bancada estatal, ambos con más de 110 000 votos: Nereu de Oliveira Ramos, con 110 740 votos, e Ivo D’Aquino Fonseca, con 110 548 votos (Piazza, 1984, p. 332). En cuanto a la Cámara Federal, el PSD obtuvo siete escaños, mientras que la Unión Democrática Nacional eligió a dos diputados, logrando consolidar el predominio del PSD en la representación parlamentaria en aquella legislatura (Piazza, 1984, p. 332).

En general, a lo largo del siglo XX, el estado de Santa Catarina estuvo gobernado por unas pocas familias que se disputaban la hegemonía en el poder ejecutivo y el legislativo estatal. En la década de 1930, estas disputas se materializaron en los enfrentamientos entre el Partido Republicano, el Partido Liberal y el auge del integralismo como alternativa para los sectores insatisfechos. Durante los quince años en que Getúlio Vargas gobernó Brasil (1930-1945), en Santa Catarina se produjo una hegemonía de la familia Ramos. Estos gobernaron el estado desde 1933, primero con Aristiliano Ramos, nombrado interventor, y posteriormente con Nereu Ramos, elegido en 1935 (gobernador) y nombrado interventor en 1937. A pesar del fin del gobierno dictatorial de Vargas, las elecciones de 1945 marcaron la permanencia del poder político de la familia Ramos, en especial de Nereu Ramos, figura central en el proceso de articulación política de la familia en el estado. (Zanelatto, 2012).

Por lo tanto, podemos afirmar que, además de la fuerza partidaria, en Santa Catarina existía el peso de la influencia de las familias, sumado a un componente étnico, geográfico y económico: la familia Ramos era luso-brasileña y procedía del Planalto Serrano, una región con una economía centrada en la agricultura, la ganadería en grandes propiedades y la extracción vegetal. Otro ejemplo de ello lo constituían las familias Konder y Bornhausen, que representaban a los descendientes de inmigrantes europeos, especialmente alemanes, procedentes de la región del Valle del Itajaí, con una economía centrada en el comercio y la industria. Estas disputas familiares marcaron prácticamente todo el siglo XX en Santa Catarina[3] (Zanelatto y Alves, 2017).

En las elecciones estatales de enero de 1947, en las que el electorado de Santa Catarina alcanzó los 259 285 votantes, el PSD salió victorioso una vez más. Eligió al gobernador del estado, Carlos Sada, del Partido de la Representación Popular, que también obtuvo 2538 votos. Para el Senado, el Partido Socialdemócrata eligió a Benjamin Gallotti con 74 023 votos y a Lucio Correia con 72 510, derrotando a Adolfo Konder, con 59 492 votos, y a João Baier Filho, con 59 449. Para el escaño que representaba a Santa Catarina en la Cámara Federal, Joaquim Fiúza Ramos fue elegido con 82 993 votos. Por último, se celebraron las elecciones a la Asamblea Legislativa estatal, cuyo resultado consolidó la mayoría del Pessedista (Piazza, 1984, p. 334).

En las elecciones del 19 de enero de 1947, las primeras elecciones directas tras el Estado Novo, el PSD consolidó su hegemonía en Santa Catarina. Para el gobierno estatal, Aderbal Ramos da Silva obtuvo 95 740 votos, frente a los 81 313 conseguidos por Irineu Bornhausen, candidato de la UDN. En el Senado, el PSD también salió victorioso: el Partido Socialdemócrata eligió a Benjamin Gallotti con 74 023 votos y a Lucio Correia con 72 510, derrotando a Adolfo Konder, con 59 492 votos, y a João Baier Filho, con 59 449. Además, la relevancia de esta contienda electoral definió la Asamblea Legislativa con funciones constituyentes, compuesta por 37 diputados, cuya función era elaborar la nueva carta estatal, promulgada el 23 de julio de 1947. La composición de esta Asamblea reflejó la fuerza del PSD, que obtuvo 21 escaños, seguido por la UDN con 13, el PTB con 2 y el PRP con uno, mientras que el PCB no consiguió representación en ella (PIAZZA, 1984, p. 334-336).

Disputas políticas en la provincia de Entre Ríos

En cuanto a la provincia de Entre Ríos, a mediados del siglo XX, mientras que regiones como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe optaron por la industrialización, esta se situó entre aquellas que concentraron su producción en la agricultura y la ganadería. En términos de distribución territorial, como menciona Leyes (2021), la provincia se organizó en un espacio descentralizado que siguió el ritmo de los polos productivos, estructurándose en torno a varios núcleos como Gualeguaychú, Concepción del Uruguay, Paraná, Concordia y Victoria. Este conjunto de ciudades clave permitió concentrar la producción de un interior rural fragmentado, lo que consolidó una estructura productiva de tipo ganadero y agrícola descentralizada a nivel provincial (Leyes, 2021).

En términos políticos, la provincia tuvo la particularidad de ser gobernada durante tres décadas por gobiernos radicales sin interrupciones, hasta el golpe de Estado de 1943. Esa continuidad política quedó registrada en los acontecimientos del golpe de Estado de 1930: junto con San Luis, fueron las dos únicas provincias que no fueron intervenidas por el golpe de Estado de Uriburu. La década de 1930 se caracterizó por la implementación de políticas con orientación agrícola, en un momento en que el modelo de acumulación en Argentina se había orientado hacia la industria de sustitución (Mateo et al., 2018). Así, en ese período predominó en la provincia un liderazgo político que contribuyó a la permanencia de la gran propiedad ganadera y tendió a una recaudación fiscal nula, lo que supuso un obstáculo para el aumento de las políticas públicas (Camarda, 2024).

La década de 1940 estuvo marcada por el golpe de Estado del 4 de junio de 1943, que interrumpió el mandato de Enrique Mihura e impidió la toma de posesión de los elegidos. La Unión Cívica Radical, que había ganado las elecciones con la candidatura «Eduardo Laurencena-Fermín Garay», no pudo asumir el poder debido al golpe de Estado que interrumpió el mandato de Enrique Mihura (1939-1943). Del mismo modo, la supresión del parlamento provincial impidió la toma de posesión de los entonces legisladores electos. La provincia fue intervenida el 11 de junio por el jefe de la 3.ª división del ejército de Paraná, el general Juan Carlos Sanguinetti.[4] En consecuencia, la UCR, que había vuelto a ganar las elecciones celebradas en marzo de ese año, con 68 500 votos frente a la candidatura conservadora de Pedro Radío-Justo Medina, no llegó a asumir el poder. [5]

Sanguinetti fue sustituido por Ernesto Ramírez el 21 de junio de 1943. Su primer decreto de intervención estableció la disolución de la legislatura, la reorganización del Poder Judicial y de la Administración Pública y el nombramiento de nuevos jefes de policía y alcaldes. Del mismo modo, se disolvieron los gobiernos municipales y las juntas de fomento y se nombraron comisarios municipales. Ramírez fue sustituido por el coronel Carlos María Zavalla, quien gobernó desde el 4 de abril de 1944 hasta septiembre de ese año. Durante su mandato, los partidos políticos y los sindicatos fueron suprimidos y reprimidos. Además, se produjo una ruptura del carácter laico establecido en las constituciones provinciales desde 1883. Por disposición de Edelmiro Farrell, el sucesor de Zavalla fue el teniente general José Humberto Sosa Molina (1944-1945).[6] Su breve mandato se caracterizó por un impulso a las políticas sociales y de infraestructura, que fueron continuadas por Eduardo Francheri López (1945-1946), el único civil de los cinco interventores, al asumir tras los acontecimientos de octubre de 1945.

Las elecciones del 24 de febrero de 1946 marcaron el inicio de una etapa que se caracterizó por el surgimiento de una nueva fuerza política, el peronismo, que dominaría la política argentina durante el resto del siglo XX. La UCR en su conjunto, con sus diferencias internas, pasó a ser por primera vez oposición, tras ocho gobiernos radicales y años ininterrumpidos de renovación parlamentaria (Reula, 1971). En ese contexto, el camino hacia la normalización política e institucional en 1946 y el retorno al funcionamiento de las instituciones democráticas fue un proceso que se inició con la convocatoria de elecciones, la consiguiente reorganización político-electoral y la reactivación institucional.

El largo camino hacia el retorno al funcionamiento normal de las instituciones democráticas comenzó a gestarse en 1945. En este contexto, los acontecimientos de octubre fueron el punto culminante de una reconfiguración del panorama político que desarmó la hegemonía de la Unión Cívica Radical (en adelante, UCR) y puso fin a las tensiones entre el ala personalista y antipersonalista y los históricamente derrotados, los conservadores y los reunidos en el Partido Democrático Nacional (en adelante, PDN). En consecuencia, la reestructuración del panorama político en la provincia dio lugar al desmantelamiento de la maquinaria radical que imperó durante tres décadas.

En este contexto, el panorama para las elecciones de febrero de 1946 comenzó a perfilarse un año antes. En la provincia, las fuerzas políticas heterogéneas que convergieron en apoyo a Perón estaban formadas por una conjunción de actores locales. La construcción se erigió sobre dos estructuras partidarias de alcance nacional, la UCR Renovadora y el Partido Laborista (PL), creadas en 1945 para disputar las elecciones convocadas por el entonces presidente de facto Edelmiro Farrell, tras los acontecimientos de octubre. Los principales adversarios políticos del naciente peronismo en la provincia eran, por un lado, el sector de la UCR alineado con el Comité Nacional y, por otro, el histórico partido conservador, el Partido Demócrata Nacional (PDN). Ninguno de los dos sectores logró reunir fuerzas para disputar de común acuerdo al peronismo, lo que culminó con la presentación de listas separadas en el ámbito provincial. También participaron en la contienda el Partido Socialista y el Partido Comunista.

A nivel nacional, las elecciones de febrero de 1946 proclamaron vencedora a la candidatura encabezada por Juan Domingo Perón, quien derrotó a su oponente político José Tamborini, candidato de la Unión Democrática, una coalición del partido radical, el socialismo y los demócratas progresistas. A nivel provincial, la contienda electoral de febrero de 1946 proclamó ganadora a la candidatura del peronismo liderada por Héctor Maya, de la Unión Cívica Radical – Junta Renovadora (UCR-JR), y Luis Chaile, del PL.[7] En este sentido, la candidatura del peronismo UCR-JR y del PL, que triunfó en una provincia históricamente radical, comenzó a formarse tras los acontecimientos del 17 de octubre, tal y como ocurrió en todo el país.

En el Congreso Nacional, el nuevo gobierno obtuvo 110 de los 158 escaños de la Cámara de Diputados, mientras que la oposición se quedó con los 48 escaños restantes. A nivel provincial, la fórmula UCR Junta Renovadora – Partido Laborista obtuvo la mayoría en ambas cámaras. En la Cámara de Diputados, obtuvo quince escaños, ocho para el radicalismo del Comité Nacional y cinco para el Partido Demócrata Nacional. En el Senado Provincial, según un sistema uninominal, el peronismo obtuvo los nueve escaños correspondientes a los nueve departamentos en los que ganó; la UCR Comité Nacional se quedó con cuatro y el PDN obtuvo el escaño por Victoria.

Las elecciones de febrero supusieron un cambio político que se caracterizó por la reafirmación del alcance del poder del peronismo acumulado desde 1943. Esta característica se evidenció en la dirección política que había acumulado experiencia estatal durante esos años. La coalición peronista que ganó las elecciones de 1946 estaba formada por facciones del radicalismo disidente, del laborismo, partidos independientes, exdemócratas nacionalistas y sectores vinculados a los sindicatos. Entre Ríos no fue una excepción: la confluencia de los sectores que la integraban estaba compuesta por radicales vinculados principalmente al radicalismo provincial (tanto personalista como antipersonalista), líderes del forjismo, sectores nacionalistas, exdemócratas que se unieron en el Partido Unión Popular, que se sumó a las filas del laborismo, sectores sindicales reunidos en este partido y nuevos hombres en la política que no tenían una identidad partidaria definida. Este abanico de identidades fue, como ocurrió en todo el país, absorbido primero por el «Partido Único de la Revolución» y, posteriormente, por el «Partido Peronista». Los políticos que asumieron los poderes Ejecutivo y Legislativo fueron adquiriendo experiencia en cargos secundarios a partir de 1943. Es decir, los años de la intervención sirvieron de «trampolín» para los nuevos políticos.

Dos años después, se celebraron en Argentina las elecciones legislativas nacionales de 1948. Tuvieron lugar el 7 de marzo de ese año y se celebraron conjuntamente con las elecciones municipales de 1948 para la elección de los alcaldes. Ambos actos electorales fueron fundamentales, ya que, a mitad del mandato del gobernador y de los legisladores, constituyeron una forma de medir el panorama político iniciado en 1946. De este modo, reflejaron las disputas partidistas y fueron una respuesta a las demandas de diferentes sectores. Las elecciones municipales, que en los primeros años habían sido una reivindicación de la UCR ante el Gobierno, se constituyeron como uno de los principales ejes de conflicto del debate en la legislatura. En el Congreso Nacional se repitió el panorama inicial: en la Cámara de Diputados, 111 escaños fueron para el peronismo, mientras que la oposición se repartió los 46 restantes.

El proceso electoral y las disputas políticas en 1950

1950 fue un año emblemático para ambos países. En Entre Ríos, el peronismo se enfrentaba a un nuevo proceso electoral, lo que lo convertía en un momento crucial para esta fuerza política, ya que constituía una forma de medir su apoyo tras cuatro años de gobierno y dos contiendas electorales (1946 y 1948). Para Brasil, también fue un año fundamental, ya que Getúlio Vargas volvió al poder, tras un período en el que había sido elegido senador, en 1945, por el estado de Rio Grande do Sul. Así, también fue una elección crucial, ya que fue elegido presidente por primera vez de forma democrática por el PTB, con el apoyo del PSD, derrotando al candidato de la UDN. Esa elección consolidó el regreso del varguismo al escenario nacional bajo una nueva legitimidad institucional.

Las elecciones de 1950 en Santa Catarina

1950 representa un año fundamental para la República Federativa de Brasil, ya que fue el año en que Getúlio Vargas volvió al poder. A nivel nacional, Vargas había ganado las elecciones por el PTB con el apoyo del PSD. Esta alianza coyuntural derrotó al candidato de la UDN. Sin embargo, es relevante observar el ámbito estatal, ya que en Santa Catarina los resultados fueron diferentes a los nacionales: el candidato de la UDN fue elegido gobernador.

En 1950, la población total del estado de Santa Catarina era de aproximadamente 1 500 000 habitantes, de los cuales el 70 % se concentraba en zonas rurales. Como menciona Raupp (2010), no existía una clase media consolidada ni una cultura consolidada, sino más bien un predominio de costumbres rurales y relaciones personales de reciprocidad (Raupp, 2010, p. 28). En términos políticos, en 1950, la contienda política estaba dominada por una rivalidad entre el PSD y la UDN. La vida política de Santa Catarina se desarrollaba en los cafés de Florianópolis: los partidarios del PSD frecuentaban el Café Nacional, mientras que los de la UDN se reunían en el Café do Quidoca (Raupp, 2010, p. 62).

En las elecciones celebradas el 3 de octubre de 1950, en las que participaron 267 695 votantes, se renovaron el gobierno estatal, la Cámara de Diputados y un tercio del Senado. Las elecciones a gobernador en Santa Catarina dieron como resultado la victoria de Irineu Bornhausen. Así, el candidato de la Unión Democrática Nacional obtuvo un total de 133 350 votos, frente a los 111 090 votos obtenidos por su adversario, Udo Deeke, ingeniero y candidato del PSD (Piazza, 1984, p. 337). El gobierno de Bornhausen se orientó hacia políticas vinculadas a la agricultura de Santa Catarina; por ejemplo, se creó la Secretaría de Estado de Agricultura.

Por otra parte, en lo que respecta a las elecciones al Senado, en las que estaba en juego un escaño, se impuso Carlos Gómes de Oliveira, que había sido designado por el Partido Laborista Brasileño, con el apoyo de la Unión Democrática Nacional y otros partidos menores (PSP, PRP y PDC). Obtuvo un total de 114 533 votos, frente a los 111 879 obtenidos por Nereu de Oliveira Ramos, candidato del Partido Socialdemócrata. Por otra parte, en lo que respecta a la Cámara Federal, la representación de Santa Catarina quedó compuesta por nueve miembros: cuatro del Partido Socialdemócrata (incluido Nereu Ramos, elegido diputado al presentarse simultáneamente a dos cargos), Leoberto Leal, Joaquim Fiuza Ramos y Agripa de Catro Faría; cuatro miembros de la Unión Democrática Nacional: Alfonso Guilhermino Wanderley Júnior, Jorge Lacerda, Plácido Olimpio de Oliveira y Waldemar Rupp; y un miembro del Partido Laborista: Saulo Ramos (Piazza, 1984, pp. 338-341).

Como afirma Piazza (1984), para la segunda legislatura (1951-1955), las elecciones del 3 de octubre de 1950 dieron inicio a una reconfiguración política en Santa Catarina. La distribución partidista de los representantes en la Asamblea Legislativa fue la siguiente: de un total de 273 961 votos válidos, el Partido Socialdemócrata obtuvo 113 841 votos, con lo que eligió a 18 diputados. Aunque se mantuvo como la bancada más numerosa, perdió la mayoría absoluta que ostentaba en el período anterior.

Además, la Unión Democrática Nacional obtuvo 88 020 votos, lo que le valió 13 escaños; el Partido Laborista Brasileño obtuvo 36 547 votos y consiguió 5 escaños, mientras que el Partido Social Progresista obtuvo 9 039 votos y eligió, como se ha mencionado, a un diputado. Estas representaciones partidistas quedaron constituidas de la siguiente manera: el Partido Socialdemócrata (PSD) eligió a los diputados Lenoir Vargas Ferreira (4.935), Elpídio Barbosa (4.297), Anes Gualberto (4.267), José Bahia Spindola Bittencourt (4.237), Lecian Slovinski (2.912), Antonio Gomes de Almeida (2.862), Oscar Rodrí, João Estivalet Pires (2.709), Olivio Nobrega (2.662), Fernando Oswaldo Oliveira (2.577), José Galloti Peiter Tenório Cavalcanti con 231 votos, Manoel Siqueira Belo (2.345) y Waldemar Grubba (2.287).

Por otra parte, la Unión Democrática Nacional (UDN) obtuvo 88 020 votos y consiguió 13 escaños. Entre sus diputados, destacaron João Herbert Colin (7807), Antonio Carlos Konder Reis (4743), Celso Ramos Brando (3700) y Paulo da Tarso da Luz Fontes (313). Completaron la lista Antonio Barros Lemos (3.365), João José de Sousa Cabral (3.029), Romano Masignan (3.012), Clodorico Moreira (2.894), Oswaldo Rodrigues Cabral (2.802) y Oswaldo Bulcão Viana (2.752). Frederico Kuerten (2699), Reneau Cubas (2672) y Luis de Sousa (2509). En cuanto al Partido Laborista Brasileño (PTB), obtuvo 36 547 votos y 5 diputados: Bras Joaquim Alves (4082), Paulo Marques (2901), Francisco de Sousa Neces (2661), Otacilio Nascimento (2641) y Volney Colaco de Oliveira (2417). (Piazza, 1984: 340) Por su parte, el Partido de Representación Popular (PRP) eligió a Cassio Medeiros con 2.555 votos y a Vicente João Schneider con 2.318. Por último, el Partido Socialista Progresista (PSB) eligió a Enori Teixeira Pinto con 1.668 votos.

A partir de 1950, el proceso político electoral dio lugar a una reorganización a nivel estatal. Como se ha expuesto, el PSD perdió el gobierno estatal a favor de la UDN, partido que, según sostiene Piazza, a cambio del apoyo a un candidato al Senado por el PTB, se mostró receptivo al voto obrero para su candidato Irineu Bornhausen (al gobierno estatal) y, además, perdió igualmente la mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa. (Piazza, 1984, p. 338-341). Según Raupp, el ambiente político de 1950 se basaba en relaciones de reciprocidad personal. Las figuras políticas que el autor denominó «pequeños getulianos» consolidaban su poder mediante la asistencia directa a la población y su participación en actividades sociales (Raupp, 2010: 10). Estos «pequeños getulianos» no pertenecían a un partido político específico, sino que se asociaban a imágenes que condensaban las formas políticas vigentes en Brasil a mediados del siglo XX. Sin embargo, los llamados pequeños getulianos del PSD de Santa Catarina no eran «figuras que surgieron meramente en la estela de Getúlio Vargas, ni fueron instituidas directamente por él» (Raupp, 2010, p. 10).

Las elecciones de 1950 en Entre Ríos

Tras cuatro años de mandato, en 1950 se eligieron nuevos representantes. Así pues, estas fueron las terceras elecciones en Entre Ríos, tras las de 1946 y 1948. Las elecciones de 1950 fueron consecuencia del cambio en las reglas del juego introducido en 1949, con la reforma constitucional llevada a cabo ese año. Fue una elección particular porque se formaron los gabinetes y las cámaras legislativas para el período de 1950-1952, que se había acortado debido a la reforma. De este modo, se modificó la duración del mandato del presidente y del vicepresidente, que pasó de 4 a 6 años. Por este motivo, la convocatoria de elecciones dio inicio a un período de 2 años.

En la provincia, se celebraron elecciones tanto para cargos ejecutivos como legislativos. Así, el candidato del Partido Peronista, Ramón Albariño (1950-1952), ganó con más del 55 % de los votos. Estas elecciones fueron cruciales, ya que constituyeron una medida de la fuerza del peronismo tras cuatro años de gobierno. En este contexto, se presentó a las elecciones provinciales de forma unificada. Las disputas internas de la coalición que se habían producido en los primeros años parecían haberse resuelto o, al menos, tendían a moderarse.

El partido del gobierno se enfrentaba a su rival histórico, la UCR, al Partido Demócrata Nacional y al socialismo. En esta ocasión, debido al centenario del Libertador, las boletas electorales llevaban la leyenda «año del Libertador», un presagio de lo que más tarde sería la reivindicación de Urquiza por parte de la política oficial.[8] A nivel nacional, en el Congreso de la Nación, la Cámara de Diputados puso en juego 154 escaños, de los cuales 113 fueron para el peronismo y 44 para la oposición; en el Senado, obtuvo la mayoría. En la legislatura provincial, se renovaron 31 escaños en la Cámara de Diputados y 14 en el Senado. El partido del Gobierno ganó 21 escaños en la Cámara de Diputados y 12 en el Senado. [9]

En el caso de la oposición, la UCR había informado públicamente el 4 de enero de 1950 el resultado de las elecciones internas para la elección de los candidatos. Las elecciones de esta fuerza política, celebradas el 18 de diciembre de 1949, dieron como resultado a Silvano Santander y al abogado Lucio J. Martínez Garbino como candidatos de la UCR a gobernador y vicegobernador, respectivamente. En esa ocasión también se proclamaron los candidatos a la junta de gobierno de la capital de Entre Ríos. (El Diario, 4/01/1950, p. 4). Así, la UCR inició su campaña política el 11 de enero de 1950 con un acto público que contó con la presencia de los candidatos y de los diputados nacionales. El comité juvenil de la UCR dio inicio a la campaña electoral, la cual convocaba a afrontar en marzo «una lucha que marcará su vigor y resurgimiento contra un gobierno oficialista que dispone a su antojo de todos los órganos y medios del Estado» (El Diario, 11/01/1950, p. 4).

El recuento definitivo de los votos se llevó a cabo en la sede de la legislatura. Se habilitaron tres mesas electorales y el público pudo seguir el desarrollo del recuento desde las tribunas de la sede legislativa. Además, la denuncia de la UCR sobre irregularidades electorales se refería a la injerencia de funcionarios públicos, el transporte de votantes en vehículos oficiales, el voto de policías en mesas electorales incorrectas y el traslado de votantes. Ante una serie de denuncias, el tribunal electoral desestimó las solicitudes de la UCR. Finalmente, el Tribunal Electoral concluyó el recuento definitivo de las elecciones del 5 de marzo, 11 días después. Este había comenzado el día 9 de ese mes y duró siete días. En este contexto, el 67,6 % del electorado provincial había votado. En la elección para gobernador y vicegobernador, el Partido Peronista obtuvo 77 210 votos, frente a 5108.

Tras las elecciones, el Comité Nacional de la UCR emitió un comunicado en el que hacía referencia a la situación política e institucional del país, que calificaba como un drama político argentino de desintegración institucional del país ante la «quiebra de las instituciones democráticas y la falacia de un orden fundamental para la dignidad moral del hombre». Tras las elecciones provinciales de Jujuy, Salta, San Juan, Tucumán, Entre Ríos, Buenos Aires y San Luis, de acuerdo con las reformas constitucionales de 1949, «ratifica su posición al afirmar una vez más que la forma republicana, representativa y federal ha desaparecido del país. Solo queda una ficción jurídica» (El Diario, 16/04/1950, p. 4).

Los candidatos elegidos fueron proclamados el 23 de abril ante las principales autoridades civiles, eclesiásticas y militares y ante Perón, quien viajó para la ceremonia de traspaso del poder gubernamental. La presencia del jefe de Estado no fue casual. Ante algunas dudas sobre la candidatura de Albariño, Perón asistió a la ceremonia de toma de posesión para disipar cualquier duda sobre su apoyo al candidato (El Diario, 23/04/1950, p. 4).

Finalmente, el 4 de junio de 1950, Ramón Amancio Albariño asumió el cargo de gobernador de la provincia. Su breve mandato (1950-1952) se caracterizó por presentarse como una alternativa al gobierno anterior, expresando ese distanciamiento en los mensajes legislativos. En 1950 surgió una figura central para el Partido Peronista, el delegado interventor del partido, José Emilio Visca. Durante el gobierno de Albariño, fue diputado nacional, y su labor política estuvo ligada a la organización del peronismo en la provincia en busca de la unidad y para evitar los conflictos internos que el partido enfrentó durante la gestión de Maya.

El delegado interventor del Partido Peronista del distrito de Entre Ríos, José Emilio Visca, fue una figura clave en el gobierno de Albariño. La estrategia consistía en diferenciarse del gobierno anterior y, sobre todo, dejar atrás cierta tensa relación entre la legislatura y el gobierno. Visca destacó, en una reunión de clausura de las tareas legislativas, el «trabajo constructivo que se había realizado en materia legislativa, que podía señalarse como un ejemplo de laboriosidad y de imbuirse del sentido justicialista que lo orientaba, así como la cordialidad y la armonía de las relaciones que existían entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, que permitían una colaboración tan estrecha en beneficio y progreso de Entre Ríos». A continuación, Albariño también destacó la «colaboración tanto en ambos órganos legislativos como en los funcionarios que le apoyaban directamente. Ratificó que, en su opinión, la legislatura había desarrollado una actividad provechosa y se había inspirado en un sentimiento y un propósito indiscutibles de mejora institucional, en consonancia con aquellos que animaban las iniciativas que el Poder Ejecutivo le había sometido». Albariño destacó la «participación que correspondió al diputado nacional Visca, quien con su acertada dirección política del partido facilitó considerablemente el desarrollo del gobierno, armonizando cuando era necesario e indicando los rumbos más adecuados para el cumplimiento de los postulados revolucionarios del gobierno de la provincia, que, al igual que el diputado Visca, se identificaba plenamente con Perón, Evita y Mercante». [10]

Según el periódico local «El Libertador», el gobierno de Albariño se caracterizó por tres ámbitos que constituían en sí mismos: las obras públicas, la provisión de los servicios básicos y la organización estatal.[11] Las políticas de construcción y pavimentación fueron fundamentales en la gestión de Albariño. O al menos eso era lo que mencionaba el periódico peronista: «En tres días se licitaron dos obras muy importantes: la pavimentación del segundo tramo de la carretera de Gualeguay a Gualeguaychú, con un presupuesto de más de 8 millones de pesos, y la estructura de hormigón armado de lo que será el monumental edificio de cinco plantas de los organismos de la seguridad social de la provincia en esta capital. Las insistentes e incansables gestiones del propio gobernador de la provincia lograron, por otra parte, que se licitara y se iniciara la pavimentación de las principales carreteras de Entre Ríos».

Singularidades de las disputas políticas en la provincia de Entre Ríos y en el estado de Santa Catarina

Como se ha mencionado, nos inscribimos en la historia comparada como una modalidad historiográfica que propone estudiar la historia como un doble campo de observación a partir del cruce de dos realidades socioeconómicas, políticas o culturales diferentes (Barros, 2007). En este caso, la apuesta reside en el cruce de dos universos sociales, políticos y económicos que se han presentado en las secciones anteriores: Entre Ríos y Santa Catarina. En este sentido, uno de los primeros elementos a destacar tiene que ver con la estructura productiva de ambos estados y su posición en el desarrollo productivo nacional. Así, ambos estados coinciden en haber estado al margen de los centros industriales nacionales. Sin embargo, presentan matices importantes. Las similitudes se refieren al hecho de que, en esa etapa, en ambos predominaba la agricultura, junto con una distribución territorial descentralizada, en cierta medida un aislamiento geográfico y la falta de una infraestructura vial moderna que permitiera la conectividad intraurbana. En el caso de Entre Ríos, principalmente durante el primer gobierno peronista (1946-1950), hubo un intento de modificar su perfil exclusivamente agropecuario para apostar por la industrialización. En cuanto a Santa Catarina, presentaba un perfil mejor posicionado, con una tendencia más acentuada hacia la industrialización.

En el contexto político posterior a 1945, cabe afirmar que ambos fenómenos (el peronismo y el varguismo), aunque sus épocas de «oro» se desarrollaron en períodos históricos diferentes, coinciden en el hecho de que ambos se vieron influidos por el fin de la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la Guerra Fría. En el caso de Entre Ríos, Argentina, a partir de 1945 se produjo la formación de esta nueva fuerza política que logró modificar las reglas del juego político vigentes hasta entonces. A nivel nacional, 1950 marcaron la permanencia de Perón en la presidencia de la República y el regreso de Vargas al mando del Estado brasileño, ambos con un gran capital político. En cuanto a la gestión de ambos gobiernos, se observó también un acercamiento a políticas de fuerte presencia del Estado en la economía, estatización, creación de empresas estatales y acercamiento a la clase trabajadora. En este sentido, se produjo un desplazamiento de la rivalidad histórica entre la UCR y el conservadurismo y, principalmente, entre las propias facciones de la UCR (personalismo y antipersonalismo). Así, el surgimiento de esta nueva fuerza política implicó una reorganización político-partidista que se reflejó en los resultados electorales de 1946: la UCR, históricamente ganadora de las elecciones en la provincia de Entre Ríos, perdió por primera vez frente al peronismo, tras tres décadas de hegemonía. En Santa Catarina, Brasil, el período posterior a 1945 también produjo una ruptura político-institucional: se produjo el fin del Estado Novo y la consolidación del Partido Socialdemócrata. Se fue produciendo una transición democrática que no supuso una ruptura total con lo anterior, sino más bien una reordenación de las élites.

En cuanto a las formas de construcción del poder político, cabe afirmar que la base de poder de los elencos políticos para las elecciones de febrero de 1946 se sustentó en una dinámica de acumulación de experiencia estatal que se produjo a partir de 1943, tras la intervención. De este modo, el capital político acumulado en las estructuras de base para las elecciones de febrero de las organizaciones que se extendieron a nivel nacional, como la Junta Renovadora de la UCR o el Partido Laborista, sirvió para la construcción del poder político. En el caso de Santa Catarina, por otro lado, el poder se construyó a partir de redes de reciprocidad y clientelismo local, y no solo a través de instituciones formales. Como afirma Raupp, la construcción del poder quedó patente en esos líderes locales, los pequeños getúlios, que actuaban como figuras míticas, pero que no estaban directamente asociados a Vargas.

Alrededor de 1950, ambos estados compartieron el hecho de que fue un año de ruptura. En el caso del peronismo, se produjo una reorganización política partidaria que se puso de manifiesto no solo en la renovación parlamentaria y del gabinete ejecutivo provincial, sino también en la implementación de sus políticas y en el intento de diferenciarse del "mayismo", la facción del peronismo que gobernó entre 1946 y 1950 en la provincia. En el caso de Santa Catarina, se puede afirmar que, en general, hubo una continuidad sostenida principalmente por las familias que dominaron la administración desde la Primera República. Aunque el movimiento de 1930 excluyó temporalmente a ciertas élites del poder, el año 1950 marcó el regreso con fuerza de las familias Konder y Bornhausen al poder. En este sentido, mientras que para la provincia de Entre Ríos la construcción del poder tuvo más que ver con un capital político que se puso en juego a partir de la centralidad otorgada a las trayectorias de los actores (tanto los nuevos como aquellos que ya poseían un capital político acumulado), en Santa Catarina predominó el apoyo a la Unión Democrática Nacional, aspecto que puede asociarse a la permanencia de una cultura política conservadora en este estado.

Consideraciones finales

El objetivo de este artículo ha sido realizar una aproximación de estudio comparativo entre el peronismo en la provincia de Entre Ríos (Argentina) y el varguismo en el estado de Santa Catarina (Brasil) en el período comprendido entre 1943 y 1950, centrándose en las disputas políticas. Este estudio comparativo en clave regional nos ha permitido mostrar la complejidad de procesos políticos en clave regional. En este contexto, consideramos que 1950 fue, para Entre Ríos (Argentina), un año en el que las elecciones reflejaron el triunfo y la consolidación del peronismo tras dos procesos electorales (1946 y 1948). Fue en esos procesos electorales donde establecimos las comparaciones con el varguismo. En este caso, a diferencia del ámbito nacional, donde Vargas volvió al poder, en el ámbito local de Santa Catarina, representado por el PSD, sufrió una derrota política significativa, ya que perdió las elecciones frente a la UDN y, al mismo tiempo, se produjo una reducción de la mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa.

Otro punto de contraste está relacionado con el hecho de que la construcción del poder en Entre Ríos se llevó a cabo a partir de estructuras partidistas de alcance nacional que tuvieron un desarrollo territorial. En Santa Catarina, por el contrario, la construcción política se basó en la construcción territorial y en redes de reciprocidad personal influenciadas por familias tradicionales. En este sentido, es posible afirmar que ambos procesos políticos representaron intentos de cambiar esas lógicas tradicionales hacia una «renovación» con nuevos dirigentes. En Entre Ríos, el peronismo integró una nueva fuerza política que acumuló experiencia política durante el período comprendido entre 1943 y 1946, mientras que en Santa Catarina persistió el dominio de las familias que controlaban la política estatal, pero con el regreso de las familias Konder y Bornhausen al mando del estado.

En términos generales, Entre Ríos y Santa Catarina compartieron un pasado con características comunes: aislamiento y cierto «retraso» industrial en relación con la consolidación de los centros de producción nacional, con una impronta predominantemente agrícola. La tendencia a la insularidad de la provincia argentina y su sistema de haciendas mixtas tardías limitaron su crecimiento en comparación con provincias como Buenos Aires, Córdoba o Santa Fe. Por otro lado, el estado de Santa Catarina tuvo entre sus principales características la consolidación de la pequeña propiedad rural, lo que permitió una producción más diversificada y mejor posicionada hacia 1950.

Para finalizar, consideramos relevante destacar que, aunque ambos movimientos políticos, en su desarrollo histórico, presentan una diferencia fundamental. Mientras que el peronismo sigue siendo una fuerza política relevante en la Argentina actual, el varguismo, aunque dejó una huella profunda, se diluyó como identidad política a finales del siglo XX, aspecto a desarrollar en futuras investigaciones.

Referencias bibliográficas

Barros, L. E. P. (2016) La cultura política del varguismo en Brasil y del peronismo en Argentina: un diálogo con la obra «Multitudes en escena» de Maria Rolim Capelato. En: SIMPOSIO INTERNACIONAL PENSAR Y REPENSAR AMÉRICA LATINA, 2., [s. f.]. Actas [...]. [S. l.]: PROLAM, [s. f.]. p. 228-241.

Barros, J. D. (2007) Historia comparada: una nueva forma de ver y hacer historia. Revista de Historia Comparada, p. 1-28.

Cabral, O.R. (1974) Breve reseña sobre el Poder Legislativo de Santa Catarina: sus legislaturas y legisladores – 1835 a 1974. Florianópolis: Ed. Lunardelli.

Camarda, M. (2023) La política pública en materia de infraestructura vial de Entre Ríos durante el gobierno de Héctor Maya, 1946-1950. Desarrollo, Estado y Espacio, [s. l.], v. 2, n. 1, (Facultad de Ciencias Económicas, Universidad Nacional del Litoral).

Camarda, M; Mateo, J. (2022) De las expectativas a los resultados: la transformación agraria de Entre Ríos (1970-2018). Encrucijada Americana, [s. l.], v. 14, n. 1, p. 37-54, Disponible en: https://doi.org/10.53689/ea.v14i1.186.

Capelato, M. H. R (1998). Multitudes en escena: propaganda política en el varguismo y el peronismo. Campinas: Papirus.

CENTRO DE ASISTENCIA GERENCIAL DE SANTA CATARINA. Evolución histórico-económica de Santa Catarina: estudio de los cambios estructurales (siglo XVII-1960). Florianópolis: CEAG/SC, 1980.

Fernández, S. (2018) La historia regional y local y las escalas de investigación: un contrapunto para reflexionar sobre los desafíos historiográficos. Quinto Sol, [s. l.], v. 22, n. 3. (Instituto de Estudios Sociohistóricos, Universidad Nacional de La Pampa).

Goularti Filho, A. (2016) La formación económica de Santa Catarina. Florianópolis: UFSC

Hobsbawm, E. (1995) La era de los extremos: el breve siglo XX: 1914-1991. 2.ª ed. São Paulo: Companhia das Letras, 1995.

Leyes, R (2021) La forja y el surco: industria, agricultura y clase trabajadora en la provincia de Entre Ríos (1870-1945). Rosario: Prohistoria Ediciones, 2021.

Mandelli, B. (2023) Huelgas, represión y resistencia: una historia comparada de los mineros del carbón en el sur de Brasil (1945-1964). Tesis (Doctorado en Historia) – Instituto de Filosofía y Ciencias Humanas, Universidad Federal de Rio Grande do Sul, Porto Alegre, 2023.

Piazza, W. F. (1984) El poder legislativo de Santa Catarina: desde sus raíces hasta nuestros días 1834-1984. Florianópolis: Asamblea Legislativa del Estado de Santa Catarina.

Raupp, M. C. (2010) Pequeños Getúlios: el PSD y las élites políticas de Santa Catarina (1945-1970). 2010. 149 f. Tesis de máster (Máster en Historia) – Centro de Ciencias Humanas y de la Educación, Universidad del Estado de Santa Catarina, Florianópolis.

Santos, S C. (1974) Nueva historia de Santa Catarina. Florianópolis: Edición del autor, 1974, p. 53.

Zanelatto, J. H. (2012) Con la mirada puesta en el poder: integralismo y disputas políticas en Santa Catarina durante la Era Vargas. Criciúma: UNESC.

Zanelatto, J. H.; Alves, G. (2017). Historias de Santa Catarina en la Segunda República (1930-1945). Criciúma: UNESC.

Declaración de los roles de autoría y participación

Martina Ferro Piérola: contribuyó a la conceptualización, adquisición de fondos, investigación, metodología, administración del proyecto, validación, visualización, redacción- borrador original, Redacción- revisión y edición

João Henrique Zanelatto: contribuyó a la conceptualización, investigación, metodología, supervisión, validación, visualización, redacción – revisión y edición.

Aprobado por María Valentina Locher (Directora editorial)

Notas

[1] Situada en el centro-este de Argentina, la provincia forma parte de la región mesopotámica, limitando al norte con Corrientes y, al oeste y al sur, con Santa Fe y Buenos Aires, de las que está separada por el río Paraná. Al este, el río Uruguay establece la frontera internacional con el país de Uruguay. Esta llanura está salpicada de suaves ondulaciones o colinas denominadas «cuchillas», ya que su origen no es geológico-rocoso como en las proximidades de la República Oriental del Uruguay, sino de elevaciones fosilizadas (Camarda, 2023)
[2] El recorte nos ofrece una perspectiva estratégica para analizar cómo interactuaron los diferentes actores en el proceso de toma de decisiones políticas, articulándose con el ámbito nacional y dialogando con los debates en el ámbito provincial.
[3] Según el autor, las disputas que tuvieron lugar después de 1930 en Santa Catarina se produjeron entre los grupos y familias que dominaron la política durante la Primera República, aunque con el surgimiento del «integralismo», un grupo político ultraconservador con influencias fascistas que tuvo una fuerte penetración en el estado en ese período, especialmente en las zonas de inmigración europea.
[4] Este asumió interinamente el gobierno de la provincia, tras cierta resistencia del gobernador Mihura (Leyes, 2017).
[5] El radicalismo había elegido, en un congreso de la UCR en Concepción del Uruguay, una vez más a Eduardo Laurencena como candidato a gobernador.
[6] Un mendocino que era la «baza» de Perón ante imprevistos políticos: acudió en ayuda de San Juan horas después del histórico terremoto de 1944 y asumió como interventor de Entre Ríos tras la controvertida gestión de Zavalla.
[7] La Acción, Paraná, 19/03/1946, p. 5
[8] El Diario, 8 de febrero de 1950, p. 3
[9] Agradezco la información y los datos sobre el Congreso Nacional a J. Rodríguez Cordeu
[10] «La unidad política y el sentimiento justicialista de las autoridades de la provincia se destacaron ayer», El Libertador, 1 de diciembre de 1951, p. 4
[11] «Realidades concretas», El Libertador, 4 de diciembre de 1950, p. 2
Modelo de publicación sin fines de lucro para conservar la naturaleza académica y abierta de la comunicación científica
HTML generado a partir de XML-JATS4R