Artículos

Representaciones, memorias y simbolismo: el arte de curar ganado con rezo en el valle del Patía (departamento del Cauca, Colombia)

Representations, memories and symbolism: the art of curing cattle with prayer in the Patía Valley (department of Cauca, Colombia)

Carlos Daniel Quiñonez Rodríguez
Universidad del Cauca, Colombia

Pampa. Revista Interuniversitaria de Estudios Territoriales

Universidad Nacional del Litoral, Argentina

ISSN: 1669-3299

ISSN-e: 2314-0208

Periodicidad: Semestral

núm. 30, e0087, 2024

revistapampa@unl.edu.ar

Recepción: 19 enero 2024

Aprobación: 04 noviembre 2024



DOI: https://doi.org/10.14409/pampa.2024.30.e0087

Resumen: Aquí se entrega una visión etnográfica de la praxis de curar ganado con rezo en el valle del Patía, en el departamento del Cauca, Colombia. Este oficio se ha convertido en parte de la identidad de los patianos y patianas y está siendo transmitido generacionalmente como un elemento simbólico de su cultura. Esta habilidad es una manifestación poco estudiada por disciplinas como la Geografía, Antropología e Historia. Esta ausencia de información motivó el inicio de esta investigación que utilizó entrevistas y las epistemes locales como principales métodos de análisis. Busca como intención primordial, destacar la relevancia de la cura del ganado con rezo en el territorio. En este artículo, se entiende a esta práctica (el de la cura del ganado con rezo) como una representación identitaria de la población Afropatiana que ayuda a la forma en que la comunidad ha resignificado su espacio y ha hecho de su cultura una extensión de ellos mismos, demostrando la interdependencia entre las condiciones naturales, la identidad e idiosincrasia.

Palabras clave: Afrodescendientes, Cultura, Memoria, Ganado, Conocimientos tradicionales.

Abstract: Here we provide an ethnographic vision of the praxis of curing cattle with prayer in the Patía Valley, in the department of Cauca, Colombia. This craft has become part of the identity of the patianos and patianas and is being transmitted generationally as a symbolic element of their culture. This skill is a manifestation little studied by disciplines such as Geography, Anthropology and History. This lack of information motivated the beginning of this research that used interviews and local epistemes as main methods of analysis. It seeks, as a primary intention, to highlight the relevance of the cattle cure with prayer in the territory. In this article, this practice is understood (that of curing cattle with prayer) as an identity representation of the Afro-Patagonian population that helps the way in which the community has re-signified its space and has made its culture an extension of themselves, demonstrating the interdependence between natural conditions, identity and idiosyncrasy.

Keywords: Afro-descendants, Culture, Memory, Cattle, Traditional knowledge.

1. Introducción

Esta investigación representa una visión etnográfica de las epistemologías locales de conocimiento que se manifiestan a través de la cura del ganado con rezo en la comunidad afrodescendiente que habita el valle geográfico del río Patía, ubicado al suroccidente de Colombia en el departamento del Cauca (Mosquera, 2021). A través de este estudio se explora la memoria, las percepciones, la práctica y la importancia de este oficio en favor de comprender su significado en la identidad cultural de los patianos y las patianas, desde la lógica de la mística, el cosmos y las perspectivas ontológicas en las que han construido el ser.

La cura del ganado con rezo es una práctica ancestral en el Patía […] por donde se cura una res con rezo o secretos, con oraciones que le permite al curandero curar esa enfermedad. Ellos, porque solo son hombres, solamente necesitan saber la ubicación y características del animal para poder curarlo. (Entrevista a Ana Amelia Caicedo. Patía, Patía, Colombia. 22 de febrero del 2021)

A través del tiempo la tradición ha jugado un papel determinante a la hora de transmitir el conocimiento del rezo para curar el ganado. Gracias a este proceso, estas prácticas han sobrevivido a las influencias de la colonización y a la migración de conocimientos institucionalmente establecidos como la etnobiología o la medicina veterinaria, que suelen relegar el rezo en favor de tecnologías consideradas más eficaces, respaldadas por el método científico. Según los habitantes del Valle del Patía, quienes ejercen estos oficios veterinarios se sienten con una superioridad tecnológica por el respaldo que tiene la medicina que se ha desligado del espectro místico y mágico, lo místico llena los vacíos que la ciencia o el conocimiento socialmente reconocido no puede explicar y es justo por esas razones que el rezo, permanece como un activo que se enseña de padre a hijo.

Con esta investigación se pretende acentuar en lo valioso de los conocimientos locales, con el propósito de poner en relieve la resistencia y resiliencia frente a los procesos de dominación y opresión cultural a los que las comunidades afrocolombianas del valle del Patía han sido expuestas. Lo mencionado es debido a las adversidades históricas y sociales a lo largo del tiempo, porque casi siempre agentes exógenos han intentado arrebatar, mediante gestas heredadas del pensamiento colonial, las expresiones culturales propias de este territorio y sus habitantes, tratando de impedir la constancia en la conexión de su cultura como operadora de diferenciación basado en lo que esta comunidad conoce de su territorio.

Por eso, la memoria y el conocimiento local constituyen el sustento metodológico para dilucidar cómo se cura ganado con rezo, en una clase de oficio ubicado entre el mito y la leyenda, la fe y la realidad, pero que se alcanza a instaurar en uno de los escalones más altos para lograr comprender la evocación ancestral en la comunidad patiana, en esa especie de vínculo que todavía conservan, según la tradición oral, con sus antepasados africanos.

Esta investigación alberga algunos fragmentos que muestran el origen del patiano como agente territorial y constructor de sociedad desde la época colonial, haciendo referencia a las prácticas del cimarronaje[1] y la cimentación socioespacial en su comunidad. Además, se expone y explica la forma en que la tenencia del ganado se convierte en clave esencial para comprender la relación del patiano con la res, dando origen a un eslabón de su cultura. Como eje central aparece la percepción y modos de practicar la cura del ganado con rezo y su relación con la identidad, la percepción de lo bueno y lo malo, el entorno y la naturaleza.

2. Patianos, ganado y cultura

De las primeras comunidades que habitaron el valle del Patía se supo durante el siglo XVI (de Castellanos, 1987) cuando, en octubre del 1535, Sebastián de Belalcázar, en una de sus expediciones de descanso del viaje hacia El Dorado, invadió el territorio de los indígenas Sindaguas (Muñoz, 2002). Cien años después, luego de innumerables batallas y al finalizar las operaciones militares, los naturales perdieron la guerra contra los ejércitos españoles y fueron desterrados hacia inmediaciones de Barbacoas (Herrera, 2009).

Este genocidio hacia los indígenas dejaron, de cierto modo, a disposición el valle del Patía para que fuera reocupado. De esta manera, comenzó una serie de asentamientos poblacionales resultados del cimarronaje de esclavos prófugos de las minas y haciendas (Zuluaga 1993). Es de este proceso que surgió el palenque El Castigo, como núcleo de la diáspora negra sobre todo este territorio, a lo largo de 110 años, luego de haber sido exterminado por una expedición armada (Escalante 1964) al mando de la Real Audiencia de Quito (Torres, 1984).

Así, a la población del valle del Patía la caracterizan una serie de prácticas heredadas que, con el tiempo, la experiencia y las generaciones se fueron transformando en símbolos de su cultura, (Albán, 1999). Esta permanente configuración de las expresiones culturales de los patianos, en palabras de Geertz (1973) puede ser entendida como una telaraña de significados, como estructuras de significación socialmente establecidas.

Otro aspecto para mencionar es que los significados culturales entre patianos y patianas, parecen estar caracterizados por una división basada en el género; algunas prácticas son desarrolladas únicamente por hombres y otras exclusivamente por mujeres. Se debe mencionar la existencia de algunos oficios que trascienden la concepción del hombre y la mujer, y son realizados por ambos géneros.

Un caso de lo descrito son los partos tradicionales, ya que de acuerdo con la narrativa local estos pueden ser atendidos únicamente por las mujeres, mientras que el oficio de la cura del ganado con rezo, que es la representación principal de este artículo, es transmitido únicamente al primogénito varón. Un oficio que se comparte es el de curar niños por espanto u ojo, o cuando llegan “descuajados”.

Yo le aprendí el oficio de curar niños a mi mamá y ella se lo aprendió a mi abuela, mi papá sabía rezos, pero nunca me los enseñó porque decía que eso no era un oficio de mujeres, sino solo de hombres. Todos los rezos de mi papá se fueron con él, porque nunca tuvo hijos machos. Mi abuela paterna era partera, pero mi papá no quiso aprender porque decía que eso era oficio solo de mujeres. Otra cosa era el oficio del ganado, mi papá sabía mucho de ganadería y eso es muy importante por esta zona del Patía, pero a las mujeres no nos enseñan del tema tampoco. (Entrevista a Orfa Caicedo. Angulo, Patía, Colombia. 25 de julio del 2022)

Al patiano lo caracteriza culturalmente su herencia familiar: son buenos vaqueros porque conocen el territorio y buenos jinetes por las guerras del siglo XIX (Zuluaga, 1993), saben sacrificar la res, caparla, darle rejo y embarcarla y son buenos mayordomos. Cabe resaltar que las tierras que pastorean, las haciendas que administran y el ganado que vigilan les pertenecieron un día. Por su parte, las mujeres guardan parte de los conocimientos locales en lo que respecta a medicina tradicional y guardan los secretos generacionales que la gastronomía encierra. Adicional a ello protegen la fusión de estos dos saberes. Por ejemplo, se saben la preparación de una sopa que cura el mal de estómago (aquí es donde se fusionan la cocina con la medicina ancestral, herencia de sus orígenes africanos) la gastronomía y cómo estos saberes están directamente relacionados con la naturaleza (Osorio, 2018).

Para el patiano, el ganado es una posesión de gran valor cultural, asimismo como el poder de la tierra, aunque para ellos hasta la década del sesenta del siglo XX no tuviera un gran valor transaccional (Correa, 2021). Es por eso que alrededor de la res, comienzan a gestarse una serie de prácticas como el descarne (Ussa, 1987) y los pactos con el diablo (Ussa, 1989) para poder tener en su inventario un animal de tanta importancia, su buena tenencia y toda la mística que rodea el tratamiento de las enfermedades a través de lo que en el valle del Patía se conoce como secreto.

Pero ¿por qué el ganado es tan importante para la cultura patiana? menciona que la tenencia de reses en el valle del Patía significó hasta el año 1950 un beneficio que le permitió a sus poseedores, (conocidos además como grandes propietarios negros) el hecho de poder compartir parte de los derivados de estos animales con las familias patianas de escasos recursos, cosa que dio lugar a una fuerte y arraigada relación de colectividad. Desde otra óptica, las familias patianas que no poseían este bien podían usufructuar su posesión sin ningún tipo de contraprestación monetaria al dueño solamente por medio del pastoreo y el cuidado en general.

El patiano en la mayoría de su historia ha tenido cercanía con la labor del ganado o, con lo que aquí se ha llamado, la cultura del ganado. La tradición oral menciona que los primeros toros que llegaron al Patía fueron introducidos desde Europa con el objetivo de alimentar a las tropas del Ejército Español y menciona algunas de sus características.

Ese ganado era un ganado de colores, no era ese ganado perla que se conoce ahora. Era un ganado que no se veía muy gordo, era más bien flaco y de unos cachos grandotes y esas reses las dejaban sueltas porque no tenían corrales y de ahí se hereda la práctica del ganado de vega. Yo no viví directamente lo que le estoy contando, pero usted sabe que la historia de los pueblos casi nunca se pierde. (Entrevista a Libio Mina. Patía, Patía, Colombia. 23 de enero del 2023)

El entrevistado menciona dos aspectos relevantes para entender la historia regional del Patía y la cultura alrededor del ganado. Primero, en su relato resalta que no vivió personalmente lo que narra, pero lo sabe por medio del conocimiento transmitido por su familia, lógica que puede ser entendida desde el concepto de presente extendido, el cual es fundamental en los estudios históricos (Sánchez, 2012). Además, para la comunidad patiana la construcción de la memoria es de vital importancia en tanto que permite, desde una perspectiva endógena, construir las narrativas territoriales de su historia de vida.

Segundo, la categoría de ganado de vega, haciendo referencia al tratamiento del ganado de manera silvestre, sin ningún tipo de límite radicalmente definido. Así, este fue otro aspecto que le brindó al patiano una mayor cercanía con el ganado, logrando aprender en detalle de sus ciclos vitales, partos, enfermedades y cuidados. Infortunadamente, a comienzos del siglo XX, esta relación entre la ganadería tradicional y el patiano común se vio fragmentada por incipientes practicas ganaderas que fueron introducidas al valle del Patía: medicamentos veterinarios de tipo industrial, cercos de alambre y el celo con que era visto el nuevo ganado cebú (González y Gómez, 1968).

Después de la construcción de la carretera por la que uno se va para Popayán o Pasto [Vía Panamericana o Bolivariana] comenzaron a llegar personas de otras partes del país […] que trajeron alambra de púas desde la ciudad para hacer los potreros y mejoraron el ganado y trajeron de ese blanco que hay ahora. Los pastos cambiaron y ya les daban medicamentos a las vacas, ya la forma típica como quien dice de tratar el ganado, eso se fue restando, ya el ganado casi no se curaba con rezo porque los dueños de las reses decían que era mentira. (Entrevista a Luz María Recalde. Olaya, Balboa, Colombia. 12 de enero del 2021)

De acuerdo con Giménez (2009), utilizando los postulados de Thompson (1998), el ámbito cultural tiene dos distinciones notables: las formas objetivas y las formas interiorizadas, dialécticamente relacionadas entre sí. Así, estos dos significados culturales se objetivan en forma de artefactos o comportamientos con capacidad de ser observados y que se nombran formas o claves de la cultura. Un modo de conectar o relacionar los postulados de Thompson (1998) con el objeto de estudio sería de la siguiente manera: La forma objetiva, serían los ritos relacionados con el rezo, visto desde una mirada exógena, Aunque estos ritos son parte de la cosmogonía del tejido social patiano, muchos miembros de la comunidad participan como espectadores, sin conocer plenamente lo que ocurre en el ámbito interno del curandero o rezador.

Por otro lado, las formas interiorizadas se refieren a la experiencia vivida por aquellos que están profundamente inmersos en la práctica. Solo quienes han experimentado el rito desde el interior pueden describir la profundidad y el recogimiento que la práctica genera, en contraste con aquellos que solo lo observan o escuchan de manera anecdótica. La vivencia directa proporciona una comprensión más rica y completa de la práctica cultural (Albán, 2015) o de estructuras cognitivas (Bourdieu, 1985), es decir, cómo los que poseen esta habilidad la interpretan y emplean.

Existe una conexión indiscutible entre estas dos formas de cultura mencionadas. Por una parte, las habilidades rituales en el valle del Patía, tal como el oficio de curar ganado con rezo, es una forma interiorizada como herencia de los saberes tradicionales del territorio, proveniente de una experiencia común y compartida dado que su origen data de las epistemologías familiares que se transmiten de generación en generación. Por otro lado, las manifestaciones culturales exteriorizadas que se evidencian a través del hábitus (Bourdieu, 1985), de la forma en que se comportan con relación al rito o las formas objetivas, estrechamente ligadas al contexto y al devenir histórico de esta comunidad.

2.1. En los corrales de la hacienda

Históricamente, el valle del Patía ha sido un territorio de haciendas (Albán, 2015). Durante cada viaje por sus carreteras es posible evidenciar la gran extensión de sus potreros, de las cantidades de ganado (Alaix, 1995) y la presencia de corrales en donde se desarrollan la mayor parte de las actividades que tiene que ver con la práctica de la ganadería por parte de los patianos: ordeñar, marcar, apartar, capar o embarcar. En aquellos corrales de la hacienda se aprenden todo tipo de oficios pero también se escucha todo el ritual alrededor de la ganadería, como el de curar el ganado con rezo.

La primera vez que yo escuché que el ganado se curaba con rezo fue cuando estaba muy niño, yo no lo podía creer y me parecía una mentira. Mi papá sabe, pero hasta el momento no me ha enseñado y dudo mucho que lo haga. La cura del ganado con rezo acá en el Patía es una mística y algunos dicen que es como un mito o una leyenda, que no es algo de Dios, pero yo lo he visto hacer y puedo dar fe de que se puede hacer. (Entrevista a Eber Quintana. Angulo, Patía, Colombia. 23 de junio del 2022)

El curar ganado con rezo se encuentra entre el mito y la leyenda, como si fuera una razón sacralizada de hechos inverosímiles desde la fenomenología de este oficio primigenio, a partir de un punto de vista no tangible y que nunca ha atendido los métodos científicos o como un oficio carente de carácter sacro con lo que se caracteriza a algunos rituales o cosmologías, como los reconocidos por la religión. Si bien lo dicho hace parte de una cara de la moneda cuando de este pragmatismo de trata, hay que mencionar algunas cosas con relación:

  1. 1. Efectivamente hace parte de un ritual donde se transmiten valores culturales de prácticas ancestrales de una enseñanza moral, mítica y cognitiva.
  2. 2. Si bien es cierto que este ritual no cuenta con apoyo de investigaciones de orden científico, los patianos y patianas lo han hecho parte de su cosmología cultural y se evidencia cuando las reses y sus crías muestran mejoría que las ciencias tradicionales no pueden explicar. Es por ello que los hombres del Patía deciden seguir dejando como herencia a sus primogénitos este oficio.

En ese sentido, entendiendo que se ha explicado que el curar ganado con rezo como un ritual perteneciente a la cultura patiana, no está de más mencionar que existe una relación entre lo maldito y lo bendito o lo bueno y lo malo.

La cura de ganado con rezo es un arte, así como usted lo dice, es un ritual secreto en los hombres del Patía. Hay un lado bueno, que es el rezo que uno hace usando oraciones y señales mientras se piensa en el animal y el lugar del animal […] y también está lo malo, que es la enfermedad que consume al animal o la enfermedad que tiene el potrero. (Entrevista a Aristóteles Quintana. El Rincón, Patía, Colombia. 20 de febrero del 2023)

Aquí aparece una clave importante del oficio: lo bueno y lo malo, lo bendito o lo maldito, en una especie de zoología cultural que permite elaborar un modelo dentro de la cultura ganadera con relación a las cosmovisiones de la cultura afrodescendiente. El hombre patiano clasifica al animal por su relación entre el beneficio a brindar con su rezo o el perjuicio del animal mismo, indicando una mítica tipología de esta realidad.

Sí señor, cuando uno cura el ganado lo hace pensando en qué enfermedad tiene para uno saber qué pedir cuando se ora. Es que, le voy a explicar el motivo porque esto es tan lindo y valioso que usted ni siquiera le toca un pelo al animal, solamente le pregunta al dueño de la res en qué potrero está y qué enfermedad tiene. (Entrevista a Aristóteles Quintana. El Rincón, Patía, Colombia. 20 de febrero del 2023)

Existen varias perspectivas de la cura del ganado con rezo según la persona que lo realice. Algunos necesitan la ubicación, algunos otros requieren el sexo del animal, el color y, por supuesto, la enfermedad.

Yo curo el ganado pensando en la enfermedad que tiene como primero pues. También le pregunto al propietario de la res que me diga más o menos el potrero o corral en el que está y yo me hago una idea de ese lugar en mi cabeza, ya después empiezo a hacer el rezo al animal, el secreto que uno le llama, usando oraciones santas, rezos santos y algunas otras palabras que no se le revela a nadie porque si se hace, no tiene poder la cura y a uno se le pierde el conocimiento del rezo. (Entrevista a Nectario Apraez. Olaya, Balboa, Colombia. 25 de agosto del 2021)

Eso toca saber el color del animal, porque yo uso oraciones diferentes dependiente el color de la vaca o del toro o del ternero, lo que sea. También pregunto siempre si es macho o si es hembra, la edad más o menos que tenga la res y dependiendo todo eso yo comienzo pues a curarle la enfermedad al animal. Hay animales que son duros, tienen como una energía pesada para curarle los nuches o las moscas que tengan. Sea como sea, usted algunos días después va y el animal ya está sano. (Entrevista a Noel Mosquera. Olaya, Balboa, Colombia. 25 de agosto del 2021)

Mi abuelo Miguel me decía que eso se curaba con polvo y ceniza. Que uno se pasaba el polvo y la ceniza de una mano a otra mientras decía una oración, esa oración me la dejó en un papel anotada, pero a mí se me perdió. Él siempre me dijo que eso no se les enseñaba a las mujeres, era solo para nosotros los hombres, me decía que las mujeres eran muy vengativas, rencorosas, y que de pronto podían usar el poder del rezo para hacerle daño a otra mujer o algo así. (Entrevista a Harles Rodríguez. Popayán, Cauca, Colombia. 16 de agosto del 2023)

Independientemente de la enfermedad, las características físicas o localización del animal enfermo, el curandero siempre lleva a cabo la cura por medio del secreto o rezo. No se sabe con exactitud que tanto rezarán o cuáles son esos símbolos que se dibujan imaginariamente en las manos mientras susurran lo que saben para poder curar el mal de la res. Sin embargo, indudablemente existe esa mezcla entre aquellas fuerzas que provocan la enfermedad y las que curan, lo malo y lo bueno.

Además mencionan que al momento del ritual del rezo se utilizan oraciones santas, apareciendo aquí una relación entre lo sacrílego del uso de magia -según sus practicantes-, con lo bueno y lo bendito por la aparición de oraciones que hacen parte de creencias religiosas que se supone son próximas al catolicismo. Toma por sorpresa, ante los ojos escépticos de quien sólo está haciendo un estudio ver cómo se cura una res con oraciones, parece como si en verdad tuviera algo de mágico, pero para la población patiana, tanto para quien practican el rezo, como para los que son espectadores es un acto que se ha convertido en algo cotidiano

El curandero se concentra y parece desconectarse de la realidad mientras lo hace, sus palabras susurradas casi parecen balbuceos durante toda la práctica de curar a la res. No se logran entender con exactitud sus frases, ni los símbolos que utiliza, pero se considera que este secreto es tácito al contexto religioso: se hace cruces en la planta de la mano, entre otras formas. “Estos símbolos sagrados formulan ideas de orden, son símbolos de orientación general en el cosmos, la naturaleza y la sociedad” (Cátedra, 1985, p. 82).

Por otro lado, un símbolo propio que tiene la cura de ganado con rezo es el tan mencionado secreto, no definido como algo imposible de contar, sino como un conjunto idiosincrásico de rezos que hacen los curanderos, como se ha mencionado en los relatos anteriores. Este llamado secreto en la memoria de los patianos es una condición de discurso que se determina en su contexto sociocultural, funcionando de manera coactiva, impulsada por un motivo, sobre un conjunto de razones que relaciona al ritual del rezo, con la comunidad que lo practica como mecanismo endógeno de conocimiento.

Lo coactivo en el secreto funciona más como un mecanismo de control para la producción y distribución del discurso que como mecanismo de restricción, ya que no se trata de algo que se oculte, se calle o no se cuente. (Garzón, 2004, p. 138)

Existe, con relación a la concepción de secreto, una historia de vida que se funde entre la duplicidad que aquí se ha mostrado acerca de este concepto: la de José Daniel Rodríguez Recalde, un hombre patiano que se solo se descuelga el poncho y se quita el sombrero cuando se va a dormir, según él mismo afirma. Un hombre que trabaja la ganadería hace más de tres décadas, pero que nunca pudo curar las reses con rezo pese a que su abuelo le enseñó, pues siempre lo entendió como algo que nunca podía revelar y algo que se conocía como secreto por todo el conjunto de prácticas que lo acompañaban.

Yo de niño fui muy curioso y días antes de morirse mi abuelo Jovino me dijo cuál era esa oración famosa con la que podía curar las vacas cuando se enfermaban, pero nunca aprendí, ni siquiera lo practiqué y creo que por eso jamás logré curar una vaca con rezo, aunque tuviera el secreto. Ahí se rompió la tradición en nuestra familia de poder hacer eso, tuve un hijo varón, pero no fue el primero en tener así que no le podía enseñar porque si lo hacía, por no ser hijo primero no iba a aprender. Dicen que el secreto no se revela hasta que se rompe la cadena y como en la familia ya se perdió eso del secreto para curar recuerdo cuando mi abuelo me dijo cómo llamar a la vaca, como metérmela en mi cabeza con su enfermad, el potrero […] y poder quitarle las gusaneras. (Entrevista a José Daniel Rodríguez. Angulo, Patía, Colombia. 12 de julio del 2021)

Los hombres patianos practican desde hace mucho tiempo este ritual como una manera de representar su cultura y lo simbólico de la misma. Es un rito de gran misterio y ha estado presente en la comunidad patiana durante años. Algunos lo hacen porque le tienen fe, diciendo que es la principal exigencia para poder curar la res. Otros lo hacían durante el siglo XX como una alternativa a la cura de enfermedades de sus animales, dado que el Instituto Colombiano Agropecuario no llegó al Patía sino hasta el año de 1960 (Mosquera, 2019).

Hoy por hoy, el acceso a los medicamentos industrializados es más amplio y permite, en la medida de lo posible, curarle las enfermedades al ganado. No obstante, quienes practican el secreto y la cura no inyectan a sus reses ni sugieren a los ganaderos hacerlo, pues consideran que estos medicamentos, como por el ejemplo el de la fiebre aftosa o gusano barrenador, solamente prolonga estas enfermedades y no desaparecen en las reses aun después de aplicado el suministro médico.

Vea, aquí viene mucha gente a buscarme para que le cure yo las reses y algunos después vuelven a darme el testimonio de que las vacunas no les sirven, pero de que los rezos que yo les hago sí son buenos. Por eso es que yo no le recomiendo casi a la gente hacer vacunar los terneros. Antes curábamos los animales sin medicamentos y vea toda la historia de ganado que tenemos acá en el Patía. (Entrevista a Plutarco Angulo. El Puro, Patía, Colombia. 23 de septiembre del 2022)

De cualquier modo, el rito del curar ganado con rezo es implementado y, como se vio, existen varios criterios para llevarlo a cabo. Es un rito heterogéneo, que, si bien reúne algunas formas o representaciones similares durante el momento de hacer el secreto, no siempre se funden en una misma manera de practicarlo.

De su origen se sabe poco y lo que se sabe es inexacto, pues la tradición oral de los hombres patianos ha permitido únicamente conocer que es una episteme familiar que se transmite por herencia y que muy seguramente provenga de sus ancestros negros del África, pues las personas del Patía son fieles devotos de su ascendencia.

Subjetivamente aquí se cree que, pese a ser un oficio realizado únicamente por hombres en la actualidad, puede que su origen haya estado en las mujeres, ya que, dicho por el profesor Luis Antonio Rosas, los rezos y los ritos en un comienzo eran desempeñados por mujeres durante los tiempos de la colonia española (Rosas, 2016). Es entonces un suceso irónico el hecho de que hoy solamente lo puedan practicar los hombres. De todos modos, y en ese caso, esta práctica puede ser entendida como un elemento importante para brindar conexión a las relaciones familiares con la ascendencia y descendencia, aún más desde la lógica de conocimiento de las mujeres, considerando la estructura social de la comunidad patiana.

Abuelos, tíos y primos comparten el mismo núcleo familiar. Dentro de los lazos consanguíneos, las y los hijos son hijos de todos y cuidados por todos […] El rol del varón es el padre biológico o semental quien puede tener varias mujeres y engendrar hijos con ellas. La familia es, pues, matrilineal y la mujer con su rol de partera, rezandera, curandera [énfasis propio], educadora, consejera y luchadora por la supervivencia de la familia, la convierten en trasmisora de la cultura y memoria histórica de la etnia [énfasis propio]. Es quien convoca, une a la familia y fomenta la solidaridad. (Rosas, 2016, p. 57)

De esta manera, la esencia cultural de las comunidades negras en el valle geográfico del río Patía, reflejadas en representaciones como el rito de la cura del ganado con rezo, se ha convertido en la identidad de cada uno de sus miembros y viene asociada invariablemente a la idea de memoria, como una ideación del pasado o de los antepasados (Desroche, 1973), en el constructo complejo que está influenciado por el espacio en el que habitan y los elementos culturales que comparten y conservan todavía de su historia, dando lugar a reconocerse y percibirse.

3. Memoria, identidad y simbolismo

La memoria es uno de los grandes nutrientes de la identidad, al punto que, si se pierde la memoria territorial y cultural, se desdibuja completamente la identidad de las comunidades (Candau, 1998). Así “los pocos recuerdos que conservamos de cada época de nuestra vida son reproducidos incesantemente y permiten que se perpetúe como por efecto de una filiación continua con el sentimiento de nuestra identidad” (Halbwachs, 1994, p. 89).

Para nosotros los patianos es muy importante la memoria y los cuentos [relatos] porque en ellos no solamente guardamos buenos recuerdos de infancia o de nuestras vidas, sino una historia que viene siendo pasada de familiar en familiar. Mis padres me contaron, a ellos les contaron los abuelitos y así. Así es que uno puede, diga usted, contar como es que han pasado las cosas acá en el Patía. (Entrevista a Ana Amelia Caicedo. Patía, Patía, Colombia. 4 de octubre del 2021)

En ese sentido, la narrativa local menciona que la cura de ganado con rezo hace parte de su identidad ya que, según los patianos y patianas, en ningún otro lugar se practica este oficio como se lleva a cabo en el valle del Patía. Sin embargo, también mencionan que es un ritual que ha venido perdiendo valor y conocimiento en las nuevas generaciones, también, como resultado de la inclusión de prácticas tecnológicas e institucionalizadas que han ido desplazando los saberes locales.

La identidad, si queremos mantener el término, no sería ya más una unidad compacta y definitiva referida a una cultura con las mismas características, sino una composición fragmentaria y continuamente re-negociada, permanentemente abierta, y desde luego lejos de la consistencia. En ese sentido la identidad no se tiene o se pierde, más bien está siempre en (re) construcción. (Cañedo, 1999, p. 184)

Consecuentemente, la comunidad patiana ha continuado guardando de forma celosa su identidad, fundada en claves como el ritual del rezo para el ganado, pero ¿se trata de identidad colectiva o identidad individual? Para responder a ello primero es necesario señalar los siguientes elementos ceñidos en el concepto y entendimiento de la identidad (Giménez, 2009):

  1. 1. La permanencia en el tiempo de un sujeto de acción.
  2. 2. Concebido como una unidad con límites.
  3. 3. Que se distinga de todos los demás sujetos.

La cura del ganado con rezo cumple con estas tres características en tanto que: primero, los que conocen el oficio lo han transmito de manera generacional; segundo, el proceso de enseñanza es celoso para alguien que no es oriundo, por lo que únicamente patianos con ascendencia de conocedores del rezo, primogénitos, son quienes tienen el derecho por nacimiento de conocer el secreto o es así, , por lo menos sí, específicamente como en el valle del Patía; y tercero, territorios, culturas o comunidades próximas o cercanas se diferencian de este rito del rezo para el ganado porque no lo practican. De este modo, aunque la identidad sea subjetiva y autorreflexiva, hablar de identidad individual se basa principalmente en el autorreconocimiento y que sea reconocida entre los demás sujetos de la comunidad para que exista social y públicamente.

Aunando lo anterior, “se acepta que la identidad de un sujeto se caracteriza ante todo por la voluntad de distinción, demarcación y autonomía respecto a otros sujetos” (Giménez, 2009, p. 13). De esta manera, el hecho de que el ritual del rezo para curar las enfermedades al ganado permita identificar al patiano desde la individualidad, inmediatamente hace posible hablar de identidades colectivas en la comunidad negra del Patía alrededor de esta práctica. Lo anterior, por la analogía entre estos dos tipos de identidad, es decir, agrupar identidades homogéneas e individuales, da lugar a la aparición de la identidad colectiva.

Otra característica de estas dos concepciones es que la identidad individual y las identidades colectivas están capacitadas para diferenciarse en el territorio de otros tipos quehaceres y representaciones de la cultura, definiendo sus propios límites y capacidades de extensión para mantenerse en el tiempo y dando sentido a su núcleo, es decir, tener una duración temporal lógica (Sciolla 1983), por medio de los sujetos que le dan existencia, concreción y representación (Bourdieu 1985). De esta manera, la memoria y la identidad que se funden en el rito, le dan un sentido simbólico que evoca la realidad representada (Costilla, 2010) en la cura del ganado por medio de rezos.

En ese sentido, es preciso admitir que el oficio del curar ganado con rezo es un ritual y una forma cultural objetiva, una representación de la memoria colectiva patiana, que hace parte de la identidad y es símbolo de la cosmología cultural de este territorio del departamento del Cauca en Colombia.

Aun cuando para los patianos este ritual representa un hábito convertido en un símbolo, cabe indicar que no todos los significados pueden llamarse culturales, pues deben estar caracterizados, según Strauss y Quin (2001), por dos aspectos: en primer lugar, que sean relativamente compartidos de manera amplia en un territorio y entre una comunidad; en segundo, que sean más o menos duraderos en el tiempo.

De acuerdo con lo anterior, la praxis del curar una res enferma con un rezo o secreto, no puede decirse como un significado cultural en el valle del Patía, porque, aunque reviste una gran emotividad para algunos, no es una costumbre transmitida a todos los miembros de la comunidad, según lo afirmó la tradición oral. En este caso, esta habilidad que solo se enseña si se es hombre y nace de primero en la camada, es un significado idiosincrásico (Giménez, 2009). En otras palabras, parece ser una experiencia “que solo interesan [o como se enfatizó, se enseña] a los individuos aisladamente considerados, pero no a su grupo o a su comunidad” (Giménez, 2009, p. 9).

Entonces, la cura de ganado con rezo ha perdurado en el tiempo, porque quienes la practican han afirmado que es por herencia paterna, pero que es un secreto que no se puede compartir si a quien se le hereda no cumple con las condiciones, como lo señalan algunos miembros de la comunidad patiana.

Solo el hombre cura con rezo, la mujer no puede curar con rezo, al menos no animales, el hombre cura con rezo animales, pero muy poco cura niños, la mujer si cura niño y bastante. Cura a los adultos, pero animal no. Yo no sé cuál será el tanto misterio que tiene que las mujeres no puedan curar con rezo al ganado. Mi papá era un rezandero y nunca se supo cómo era que rezaba para curar a las reses del corral. (Entrevista a Emedomia Estupiñán. Patía, Patía, Colombia. 28 de julio del 2022)

En términos generales, el rito del rezo puede ser deducido como estático e inmodificable de significado, estrechamente vinculado a la tematicidad dentro de la cultura e identidad patiana, rigurosamente relacionados estos dos rasgos distintivos con el entorno y la naturaleza del territorio.

Ante esta realidad, es vital el entendimiento de la influencia del componente cultural […] sobre el ambiental […] donde influye directamente la identidad reflejada en las relaciones entre las personas, sociedad y la naturaleza. De manera que cultura, identidad y ambiente están estrechamente relacionados e interdependientes y justifican el argumento teórico que la cultura está tanto en la mente de los individuos como en el ambiente en que ellos viven. (Vera, 2015, p. 117)

Esto ha surgido desde un núcleo central de conocimiento particular, ligado directamente a las singularidades del espacio geográfico, para difundirse a contextos más amplios como: curar ganado, curar niños e incluso adultos, a través del sincretismo de mezclar símbolos (Geertz, 1992) como la cruz y las frases religiosas con manifestaciones muy posiblemente compartidas desde sus grupos socioculturales ascendientes. Es así como se expresa la génesis del tener la capacidad para “levantar una res enferma del suelo, rezándole”.

3.1. El reflejo en la naturaleza

La población del valle del Patía ha forzado la creación de un complejo y completo sistema epistemológico de conocimiento, desde su contexto natural y con la incidencia de todos los aspectos sociales y culturales que han trastocado su núcleo de ascendencia. Esto ha dado origen a que el hombre patiano y la mujer patiana reescriban su cosmos y engranajes ontológicos, pues estuvieron influenciados fuertemente por la cultura eurocéntrica.

Es necesario entender que el proyecto de la colonialidad del ser dejó de asumirse como una iniciativa de dominación “netamente” física o de fuerza directa sobre los cuerpos, y se transformó en una estrategia “sutil y refinada” de dominación total de cuerpos, mentes y almas. (Martínez, 2022, p. 7)

En ese sentido, es posible considerar que las particularidades del medio ambiente adquieren significaciones distintas en el espacio, teniendo en cuenta la forma histórica y la técnica de las comunidades (Cátedra, 1989). Por eso, los patianos históricamente han resignificado su espacio y la capacidad de pervivencia física en él, cocreando una fuerte relación entre las condiciones naturales y reflejando su cultura en ella, haciendo imposible el entendimiento de estas dos claves de forma aislada (Toledo y Barrera, 2008).

De tal manera, frente a la radical postura del pensar que el ganado solo es curado por hombres y que se puede hacer hasta a un día de distancia a pie del animal enfermo, existe una especie de antítesis que menciona la posibilidad de levantar de la enfermedad a la res, haciéndole el ritual de manera personal y tocando su carne. Los curanderos viejos dicen que el que realmente sabe curar no tiene necesidad de ir a ver al animal, pero hay quienes afirman lo contrario.

Mi abuelo Eustacio siempre andaba con un puro en la boca, un tabaco que parecía le duraba todo el día porque uno siempre lo miraba con eso. Ese tabaco decía que estaba rezado, que era dizque bendito. Una vez que me fui con él a ordeñar había una vaca con gusanos por la ubre y empezó a rezar mientras le hacía cruces a la vaca y le echaba humo del tabaco por todas las tetas y de las mismas hojas de tabaco con que hacia el puro, las mascaba y comenzaba a soplarle con la boca esa agua. (Entrevista a Román Mina. Olaya, Balboa, Colombia. 5 de noviembre del 2021)

Es así como aparece otra perspectiva del ritual de la cura de ganado con rezo, concomitante a componentes propios de la naturaleza en una especie de relación que le permite al patiano hacer conexión de lo cultural, metafísico e intangible de este rito y la medicina que en este lugar se conoce como tradicional. Bruno Latour (2008) menciona que la realidad social se encuentra interconectada con una serie de elementos, que influencian y a su vez son influenciados por el tipo de relación que tienen los unos con los otros. Es decir, existe una necesidad de ir más allá de lo humano y tener también en cuenta las fuerzas naturales.

Mi tío era un curandero de los finos, finos. Pero él sí iba a ver el animal hasta el potrero o el corral, sí rezaba, sí, pero […] él desde la casa llevaba un litro de aguardiente que tenía curado con plantas medicinales y ese aguardiente comenzaba a untarle en los nuches a la vaca, les decía que se le pudrieran en la carne y que se absorbieran. Ocho horas después él volvía al corral y a la vaca ya se le habían salido los nuches. Siempre usando esa visión de lo no terrenal ¿No? para curar, de lo santo que le daba a él el poder de curar, porque los animales son seres buenos […] inocentes que ellos no saben de la maldad, los animalitos están conectados con el cielo, por esto toca curarlos del mal. (Entrevista a Noel Mosquera. Olaya, Balboa, Colombia. 20 de julio del 2023)

Esto hace posible entender la estructura de la cosmovisión que tiene el patiano acerca de la cura del ganado con rezo respecto a lo divino, pero no desde lo religioso, sino desde la naturaleza. Aparece de esta manera una relación transversal de las condiciones naturales con el ritual del rezo para curar el ganado, al menos desde esta perspectiva de llevar a cabo el oficio. Esta premisa permite articular los aspectos biofísicos y sociohistóricos con las concepciones de cultura entorno a la cura del ganado con rezo.

Existe una relación con el recurso vegetal medicinal y las prácticas asociadas […] que tiene que ver con las concepciones de salud y enfermedad que maneja la comunidad, que se relacionan no solo con el cuerpo sino también con el espíritu, por ello no solo están las enfermedades físicas sino también las “enfermedades puestas” […] por lo que es necesario acudir a las plantas y seres […] ya sea para ponerlas, ya sea para quitarlas. Igualmente, para estar sanos se ritualizan las plantas [...] para la protección del cuerpo y del alma. (Vasco, 2016, p. 45)

Lo que pasa es que, a veces es tan bonito el animal, que hay gente que tiene un ojo muy bravo y lo ojean, entonces hay personas que creen que las enfermedades más que todo de gusano, pues eso se da es por la mosca, pero que esas moscas llegan es por el mal ojo humano, porque la mosca es como maldad […] entonces uno tiene es que recurrir a curarle no solo el cuerpo, sino también el alma al animal. (Entrevista a Jaime Angulo. El Puro, Patía, Colombia. 1 de agosto del 2023)

Lewis Dartnell (2019) afirma que, pese a las condiciones ambientales tener tiempos diferentes al poblamiento humano, estas han influido fuertemente en la construcción de las realidades actuales. Desde esta perspectiva, es necesario mencionar que la vida de los patianos que realizan el rito de la cura con rezo, ha hecho que esta práctica transcurra no solo en el espacio concreto, sino de igual forma en la transformación de las concepciones antropogénicas, (re)construyendo visiones epistemológicas ligadas a la naturaleza de sus espacios territoriales.

Es bajo este concepto que la naturaleza se entrecruza con la cultura y la identidad (Geertz, 1992), que se ve reflejada o representada en manifestaciones como la cura del ganado con rezo, coadyuvando a la interpretación de las acciones que ocurren en este rito, desde la perspectiva no solo de llevarlo a cabo sino de exponerlo.

Yo conocí a un señor que curaba ganado, pero el rezaba poniendo las manos sobre la tierra, como si la tierra le diera fuerza o conocimiento, yo no sé. Eso después de rezar comenzaba a tirarle esa tierra rezada al animal. De pronto era un algo no muy sano ¿Diga usted? Porque imagínese un animal con una llaga y que le echen tierra en la herida. […] Yo por eso soy partidario de que el animal se cura es con el secreto. (Entrevista a Aristóteles Quintana. Angulo, Patía, Colombia. 14 de marzo del 2022)

En efecto, la identidad patiana también proviene en parte de la naturaleza y sus condiciones. Aparte de haberles permitido refugio en sus condiciones hostiles de la geología y el clima, les ha brindado una serie de elementos que permiten la construcción de conocimiento a través del saber tradicional. Así pues, podría decirse que la práctica del curar ganado con rezo, desde la lógica medioambiental, igualmente responde a una representación de la memoria convertida en símbolo que corresponde al orden de la naturaleza como un comportamiento derivado o que utiliza piezas y concepciones de ella (Levi, 1998).

4. Conclusiones

Con esta investigación fue posible develar la estrecha relación que la práctica de curar al ganado con rezos tiene con las significaciones en la memoria, la cultura, la identidad y la heurística tradicional, en favor de comprender las epistemologías locales de conocimiento en comunidades negras del valle geográfico del río Patía. Si bien la cultura patiana y su concepción de territorio se basa en las tradiciones del espacio que habitan, el saber curar ganado con rezo ha cerrado el circulo del conocimiento ancestral por el modo en que se transmite generacionalmente, y con el tiempo puede que tienda a desaparecer, también por la categoría despectiva en que agentes exógenos ubican este tipo de representaciones culturales.

Lo anterior se dice basado en dos pensamientos. Primero, Ervin Prado escribe que en el Patía existe un tipo de composición familiar “en donde el eje articulador del parentesco y el poder fue la mujer, cabeza de una familia numerosa, que construida a través de la monogamia serial, le dio a la sociedad un carácter de matrilocalidad y de matrilinealidad” (Prado, 2012, p. 247). Sin embargo, la enseñanza del curar ganado con rezo dentro de la comunidad patiana refleja un evidente comportamiento machista y misógino, porque se cree, según las narrativas expuestas, que el hombre es lógicamente superior para llevar a cabo este oficio, mientras que la mujer es un tanto discriminada en el sentido social objetivo (Gissi, 1975). Segundo, el de Santiago Castro (2005), que afirma que la elite neogranadina construyó una idea, que todavía sobrevive, de que todo conocimiento traído en Europa era constituido como esencialmente superior a los saberes creados y transmitidos de formas empíricas por los nativos de América o África, África, desde donde desciende la población patiana. Esto da lugar, desde el raciocinio eurocéntrico, a pensar que la cura del ganado con rezo es un oficio desprovisto y carente de validez científica y epistemológica. Por eso, se deben concretar procesos que no permitan la desaparición de las costumbres en los pueblos.

Aun así y desde otra óptica, la cura del ganado con rezo se ha ubicado en una de las máximas expresiones culturales del Patía y su acepción de territorio, pues como lo dice Rogerio Haesbaert (2011), ninguna persona puede imaginarse el hecho de vivir sin territorio o existir sin territorialidad y cada miembro de una comunidad necesita, casi que obligatoriamente, territorializarse. Con ello, las prácticas culturales de la gente negra patiana, como dice Francisco Zuluaga (1993), han sido rechazas por los pensamientos con herencia de lo colonial, como también fue el caso de El Brujo, un instrumento musical que, según los curas de la época, era tocado por medio de pactos con el diablo y todos fueron, por ello, mandados a quemar (Muñoz, 2002).

Consecuentemente, las personas que saben curar ganado con rezo han estado en conflicto con las expresiones hegemónicas, dado lo exasperante de mantener esta expresión con vida, pues algunas manifestaciones de la cultura patiana y en algunos tiempos han sido vistas como fragmentos de una identidad subalterna, pero que juega un importante papel en la lucha por el reconocimiento social, porque no es solo existir sino ser reconocido socialmente y ser reconocido como distinto (Giménez 2009). En ese sentido, se espera que la memoria y la importancia de esta praxis estén lejos de ser desaparecidas de la cultura, sino que, por el contrario, continúen siendo una forma de pervivencia territorial.

De tal modo, el curar ganado con rezo es una pieza clave que hace posible explicar parte de los rasgos distintivos de la identidad patiana, en una muestra de la importancia de reconocer y valorar los conocimientos tradicionales relacionados al espacio que se habita, de cara a la (re)existencia aprendida en otros tiempos de la historia. Es un ejemplo tangible de cómo la cultura, la naturaleza y la identidad cultural están interrelacionadas y se manifiestan en las creencias y prácticas de las comunidades negras del Patía. Al basarse este ritual en la creencia o cosmovisión espiritual de la sanación, refleja la profunda conexión de la comunidad con el mundo natural y su comprensión de la interdependencia entre los seres humanos, los animales y el entorno natural, dando lugar a la memoria cultural y biocultural.

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Notas

[1] El concepto de cimarronaje hace referencia a las prácticas de resistencia frente a la Ley Colonial durante los tiempos de la Nueva Granada, mediante las cuales los esclavos de las minas y haciendas se fugaban de sus esclavistas.
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