

Editorial
La sexualidad no caduca
Sexuality does not expire
Revista Multidisciplinaria Perspectivas Investigativas
Instituto de Investigación Multidisciplinaria Perspectivas Globales, Ecuador
ISSN-e: 2773-7411
Periodicidad: Trimestral
vol. 4, núm. 1, 2024

Resumen:
En la gran mayoría de las culturas se dice que “el amor nace en primavera”, quizás haciendo referencia al florecimiento de esta etapa de la vida, donde se estima que todas las funciones tanto de hombres como mujeres están en óptimas condiciones. El derecho al goce, la satisfacción y la gratificación sexual son elementos que parten del reconocimiento que tiene toda persona a sentir placer, a disfrutar de su sexualidad. Implica que todas las personas tienen el derecho a vivir su sexualidad en cualquier etapa de su vida. Hay que reconocer que el universo sexual de una persona está en expansión de manera constante, lo cual permite una adaptación de acuerdo con su funcionamiento integral, en concordancia con su etapa evolutiva. Dicho esto, emergen condiciones muy particulares donde la naturaleza provee tanto a hombres como a mujeres del pleno disfrute de su capacidad sexual desde que nace, hasta el último suspiro de vida.
En la gran mayoría de las culturas se dice que “el amor nace en primavera”, quizás haciendo referencia al florecimiento de esta etapa de la vida, donde se estima que todas las funciones tanto de hombres como mujeres están en óptimas condiciones. El derecho al goce, la satisfacción y la gratificación sexual son elementos que parten del reconocimiento que tiene toda persona a sentir placer, a disfrutar de su sexualidad. Implica que todas las personas tienen el derecho a vivir su sexualidad en cualquier etapa de su vida.
Hay que reconocer que el universo sexual de una persona está en expansión de manera constante, lo cual permite una adaptación de acuerdo con su funcionamiento integral, en concordancia con su etapa evolutiva. Dicho esto, emergen condiciones muy particulares donde la naturaleza provee tanto a hombres como a mujeres del pleno disfrute de su capacidad sexual desde que nace, hasta el último suspiro de vida.
Conviene entonces entender, que en esta evolución, es importante comprender que en ningún momento se pierde la capacidad del placer como uno de los aspectos inherentes a la sexualidad, está presente siempre como el deleite sutil que permite la emancipación de esa energía libidinosa en busca de la gratificación y si bien, no se puede desconocer que la juventud es un momento de (re) descubrimiento de dicha sexualidad, esta se construye en el transcurso de la vida, es parte de la historia personal de cada individuo tejida por las relaciones interpersonales, el ambiente, la cultura y su contacto con el ideario de visiones del mundo. Es en este sentido refiere que el placer, no se construye solo en la dimensión biológica, si no, principalmente en el imaginario. La sexualidad está en el plano no solo de lo palpable, sino también en el discurso que lo sustenta. (Foucault, 2014, p. 24)
En esa misma línea de raciocinio, se destaca que la sexualidad en la juventud se explora con el ímpetu del cuerpo y la energía desbordada, donde la genitalidad es la brújula que orienta el deseo impregnado de carácter y de formas creativas de interacciones coitales. Se practica una sexualidad donde surge una fuerza avasallante denominada enamoramiento que permea todas las dimensiones del ser humano y te inicia en la batalla entre lo emocional y lo racional. Es prudente advertir que, durante esta etapa, la sexualidad también va relacionada con la reproducción lo que implica la valoración de métodos de planificación responsable. Estas consideraciones permiten evidenciar que se prioriza una sexualidad impetuosa, donde se valora la corporalidad que se ve influido en gran medida por los estereotipos de medidas perfectas. No obstante, se reconoce que la llegada de la tercera edad marca el dilema de un estilo de vida, equilibrado y racional, donde emerge la necesidad de una compañía tranquila que posibilite el entendimiento de los cambios del cuerpo; es decir la realidad que comenta el espejo de la figura.
Aun así, no se pierde la posibilidad de amar y surgen en esta etapa relaciones que se convierten en un elixir de vida, donde la CAPACIDAD REPARADORA emerge se sus cenizas y surge, en el ser humano, recobrar fuerzas y poner atención a los achaques propios de la edad, con el objetivo de perpetuar su vida sexual. Esa capacidad reparadora, aguarda en fina calma y solo hace su debut en el preciso instante de solicitarle a la vida que alargue aún más su existencia para disfrutar del deleite de la compañía y del amor; las funciones del cerebro se deterioran con el devenir de los años, la capacidad afectiva que emana del hipotálamo como órgano artífice del afecto no pierde esa vigencia, es decir las personas hasta el último momento de vida pueden degustar del elixir del amor.
A la luz de lo anterior, es pertinente citar al escritor, Gabriel García Márquez, en su obra El amor en los tiempos del Colera. Fermina Daza y Florentino Ariza, se miraron y vieron en sus ojos una escarcha primaveral, un dominio invencible, su amor impávido…ese amor guardado por tantos lustros y que súbitamente los traslada con todos los achaques a este momento, pero que los impulsa a sentirse vivos y con el placer desbordante en sus cuerpos arrugados... (Márquez, p. 188). Indudablemente la antropología arroja nuevos paradigmas en cuanto a las relaciones otoñales, las cuales, ya no se conciben como el S.O.S., del cuerpo en afán del renacer, es también el establecer vínculos de solides afectiva olvidando el estigma social de encuadrar estas relaciones en patologías absurdas que atropellan las encantadoras posibilidades de amar y tener una vida sexual sana hasta el último suspiro de vida.
Tomada la decisión de compartir un espacio con esa persona, surge toda esa CAPACIDAD REPARADORA de hormonas que aparentemente dormidas emergen después de algunos años en desuso y solo con una orden del cerebro activan esa función de sentir. Durante estas edades la sexualidad es concebida y practicada de manera diferente, quizá la frecuencia de encuentros corporales es menor y la intención de gratificación no se concentra tanto en la genitalidad, si no en la comunicación y el afecto. Es decir, hay una evolución de la sexualidad, hay mucha más intimidad y vinculo, pasando a un segundo plano la dimensión libidinal de la carne, claro que, al comercio farmacéutico, necesita que se alimente ese deseo de la carne, para que sus diamantes azules sean los protagonistas de ese encuentro.
Ahora, que se dice de la perspectiva de género que se les da a estas relaciones, donde las damas llevan la peor parte, por cuanto la figura femenina envejecida pierde ante la sociedad su encanto erótico; situación que si se analiza se vuelve ilógica, el caballero puede presentar más dificultad para la erección. las mujeres por el contrario con un lubricante salvan su resequedad vaginal.
Lo anterior expuesto, permite concluir que las sensaciones placenteras que configuran el multiuniverso sexual, son parte fundamental de la calidad de vida de todo ser humano, el sentirse, gratificado y amado, genera un todo de equilibrio que aporta a la felicidad; es entonces, obligación de cada ser humano, asumir de manera responsable una sexualidad, partiendo de la afirmación: Que la sexualidad no tiene caducidad y se perpetua hasta el último momento de la vida.

