

Artículos de investigación
Ciencia, fe, cultura y vida en la educación superior: dialécticas alternativas entre ciencia y religión
Revista de Investigaciones de la Universidad Católica de Manizales
Universidad Católica de Manizales, Colombia
ISSN: 2539-5122
ISSN-e: 0121-067X
Periodicidad: Semestral
vol. 18, núm. 32, 2018
Recepción: 26/06/2018
Aprobación: 12/09/2018
Autor de correspondencia: cbotero@unicatolica.edu.co
Resumen: Objetivo: definir aspectos comunes de la concepción científica y la religiosa sobre la realidad en la formación humanística de tres universidades católicas. Metodología: se aplicó la metodología de estudios comparados que permite interpretar, entender y explicar los fenómenos, y posibilita el control de las generalizaciones propuestas. El diseño metodológico es de desarrollo teórico, donde a partir del análisis de documentos, se infieren nuevas conceptualizaciones, para este caso, sobre la relación entre la visión científica y la religiosa en universidades católicas. Hallazgos: las universidades que hacen parte de la investigación han abordado desde diferentes perspectivas el contraste entre la concepción científica y la concepción religiosa de la realidad, lo que se manifiesta en: ejercicios académicos de análisis que incluyen investigaciones institucionales; registro de la posición de cada universidad en documentos institucionales; e inclusión de cada concepción en el currículo. Conclusiones: la dialéctica de la fe y la razón es adecuada en educación superior. Existen aciertos epistemológicos y ético-políticos en tanto las discusiones son interdisciplinares e incluyen temas diversos: el contraste entre mito y logos; la polémica clásica desde el evolucionismo cultural entre magia, religión y ciencia. La inclusión (cultural) resulta favorecida con una perspectiva de diálogo entre diferentes cosmovisiones. La naturaleza confesional de las universidades abordadas es clara en su identidad, pero ello no es óbice para acoger a personas de otras confesiones o perspectivas ante lo religioso. Las propuestas en este sentido giran en torno a la convivencia y al diálogo en un clima de respeto y reconocimiento.
Palabras clave: humanismo, racionalidad científica, creencia religiosa.
Abstract: Objective: to define common aspects of the scientific and religious conception regarding the reality of the humanistic education in three catholic universities. Methodology: comparative studies approach, which allows the interpretation, understanding and explanation of phenomena and opens the possibility to control the proposed generalizations. The methodological design is done with a theoretical development, which from the analysis of documents; new conceptualizations are inferred, for this case, regarding the relationship between the scientific and religious visions at catholic universities. Findings: the universities that make part of this research have addressed from different perspectives the contrast between the scientific and the religious conception of the reality, which is expressed in analysis academic exercises, which include institutional research, register of the position taken by each university in institutional documents, and the incorporation of each conception in the curriculum. Conclusions: the dialectic of the faith and of the reason is adequate in higher education. There are certain epistemological and ethical-political merits as the discussions are interdisciplinary and include diversity of topics: the contrast between the myth and the logos, the classical controversy from the cultural evolutionism among magic, religion and science. The (cultural) inclusion was largely favored with a perspective of dialog among the diverse worldviews. The confessional of the addressed universities is clear regarding their identity, nevertheless this is not a barrier to embrace people from other denominations or perspectives towards religion. The proposals in this sense turn around coexistence and the dialog in an atmosphere of respect and recognition.
Keywords: humanism, scientific rationality, religious belief.
Introducción
La investigación ha parangonado las concepciones de tres universidades entre sí, y a la vez, ha contrastado estas con teorías que abordan la temática. Algunas teorías y autores son mencionados en los documentos de las universidades pues son sus bases teóricas y constituyen las constantes de la investigación. Otras referencias han ido surgiendo como variables que van ampliando el fundamento epistemológico de las concepciones institucionales desde relaciones conceptuales emergentes.
En la consulta de los documentos institucionales se han identificado categorías que se han seleccionado según su recurrencia y versatilidad para establecer vínculos entre las universidades y para realizar análisis específicos. Para el caso del artículo la categoría emergente seleccionada es la relación fe y razón, la cual asume desde su denominación diversas formas1, lo cual anuncia una relación problemática de gran riqueza en su argumentación, gracias a lo cual ha dado lugar a diversas conceptualizaciones y controversias, a algunas de las cuales se da despliegue a lo largo del texto.
En este panorama debe aclararse que la línea argumentativa del artículo se centra en las posiciones institucionales sobre el tema indicado. Por ello las categorías, teorías y autores abordados se deben entender como posibilidades de ampliación del horizonte de comprensión, como casos paradigmáticos de algunas posiciones, o como sustento de algunas formulaciones, y no como temas a agotar o abordar exegéticamente por fuera de las concepciones de las universidades. Se trata entonces de indicar una variedad de nociones y relaciones asociadas y de detallarlas de una manera ponderada para no perder la línea argumentativa.
Se abordan en este sentido nociones como secularización, dialéctica del mythos respecto al logos, y relación entre magia, religión y ciencia. Estas se despliegan con la intención de mostrar algunas maneras en que se ha intentado desvirtuar la pertinencia y los aportes de las cosmovisiones mítico religiosas al conocimiento de la realidad en un mundo que pretende la unificación epistemológica (y sus implicaciones ontológicas) anulando todo lo que esté por fuera del conocimiento lógico, racional característico del desarrollo científico y tecnológico. En este contexto una de las funciones de la educación universitaria es confrontar estos procesos y sus intenciones de homogenización del pensamiento y dar lugar a visiones más incluyentes y de reconocimiento respecto a las creencias, el lenguaje y las vivencias religiosas propias de la realidad multicultural del mundo contemporáneo.
Revelación y razón. Entre la tensión y la conciliación en un pretendido mundo secular
La tensión que en la época moderna se presentó entre la ciencia y la revelación (religiosa) o entre la racionalidad científica y la creencia religiosa, ha tenido manifestaciones diversas, su naturaleza y sus abordajes no han sido unívocos y las discusiones que ha generado aún se encuentran abiertas y comprenden nuevos matices. Algunas de dichas manifestaciones se presentarán con tres ejemplos de perspectivas divergentes que permitirán ilustrar una tensión histórica que, tal vez, aún no se ha resuelto. Se trata de lo que indica (como versión institucional, actual y pertinente para la discusión) la encíclica Ex Corde Ecclesiae a favor de la apertura cultural a la revelación y la trascendencia, por una parte; de la visión crítica de Russell sobre la concepción de la revelación de Santo Tomás por otra; y luego se presenta como tercera versión el estado actual de la teoría de la secularización.
Juan Pablo II (1990) en la encíclica mencionada indica que la relación que hay entre fe y cultura descubre su sentido cuando se ubica en el marco de búsquedas de la verdad que no se encuentran mediadas por interés alguno. Según esto las universidades católicas están llamadas, desde esfuerzos en concurso de la razón y la fe, a profundizar en las riquezas tanto de la revelación como de la naturaleza. Esta concepción se amplía en la siguiente declaración sobre el diálogo cultural que indica:
Por su misma naturaleza, la universidad promueve la cultura mediante su actividad investigadora, ayuda a transmitir la cultura local a las generaciones futuras mediante la enseñanza y favorece las actividades culturales con los propios servicios educativos. Está abierta a toda experiencia humana, pronta al diálogo y a la percepción de cualquier cultura. La universidad católica participa en este proceso ofreciendo la rica experiencia cultural de la Iglesia. Además, consciente de que la cultura humana está abierta a la Revelación y a la trascendencia, la universidad católica es el lugar primario y privilegiado para un fructuoso diálogo entre el Evangelio y la cultura. (Juan Pablo II, 1990, p. 43)
En una orientación semejante, Restrepo indica que la plenitud de la revelación es Jesucristo, lo cual no niega que haya diferentes niveles de revelación lo cual está a favor de la legitimación de las otras religiones (Restrepo, 2017). En este sentido, además del diálogo intercultural, según la encíclica citada, es tarea de las universidades católicas entablar el diálogo entre el pensamiento cristiano y las ciencias modernas lo cual exige formación en cada disciplina (ciencias naturales y socio humanísticas) y formación teológica pues de esa manera se podrán afrontar las implicaciones epistemológicas de las relaciones que hay entre razón y fe. Con tal formación científica y teológica se puede hablar en sentido estricto de un investigador cristiano quien se caracteriza además por evidenciar que la inteligencia del ser humano es enriquecida con las verdades superiores que devienen de la revelación y del Evangelio (pues en este contexto se concibe que la inteligencia se estimula y se fortalece por la palabra de Dios como fuente de entendimiento en la búsqueda de la verdad).
En contradicción con esta posición respecto a la revelación religiosa, en el marco de la filosofía analítica Russell analiza la forma deductiva de argumentación de Santo Tomás en el desarrollo de su argumento ontológico y sus implicaciones epistemológicas, esto es, su postura respecto a la existencia de Dios y las maneras de conocerlo. Santo Tomás afirma que la racionalidad se complementa con la revelación. Que a partir de la Revelación de la existencia de un Dios benévolo y omnipotente se sigue (deductivamente) que Dios daría a sus criaturas todas las capacidades necesarias para conocerlo. Russell complementa que
Una vez establecido este punto, el resto de lo que necesitamos saber puede inferirse de las Escrituras y las declaraciones de los Concilios ecuménicos. Todo el argumento procede deductivamente a partir de premisas aceptadas antes por casi toda la población de los países cristianos. (Russell, 2014, p. 12)
Con el análisis de Santo Tomás, Russell pretende justificar su crítica a las formas argumentativas diferentes a la ciencia moderna que buscan proceder deductivamente pues estas últimas no se fundamentan en nociones que considera complejas como la revelación sino en aspectos como: la iteración de sus experimentos; la posibilidad de una comunicación contundente de sus afirmaciones; y realizar predicciones de acontecimientos; lo cual no se puede hacer en el campo religioso. Este análisis coincide con las teorías de la secularización según el carácter que han adquirido como se presenta a continuación.
La secularización se ha consolidado según algunos teóricos desde lo que se ha considerado como superación de las creencias religiosas y de las cosmovisiones mítico religiosas (que han dejado un lugar que ocupa ahora el conocimiento sistemático, argumentado, lógico y racional). El mundo secular se manifiesta en varios rasgos de la cultura occidental que presentan manifestaciones éticas, políticas y epistemológicas tales como: el poder político se ha separado del religioso; la religión pasó de lo público a ser exclusiva del ámbito privado; lo religioso se encuentra ausente de muchas prácticas culturales; la cosmovisión ya no se construye a partir de la revelación religiosa ni de relatos míticos.
Con una de las teorías más actuales sobre el tema, Taylor (2014) presenta la secularización como la superación de la creencia en un mundo fantástico. Tal mundo, según el autor, se encuentra ontológicamente encantado, es un mundo que se caracteriza porque en él: todo el cosmos es evidencia de la existencia de la divinidad; existe una idea de bien que puede estar más allá de la perfección humana; y Dios (o los dioses) y sus mandatos hacen parte de la estructura organizacional de la sociedad. En este sentido, el marco epistemológico de tal encantamiento implica la creencia en un mundo con seres que pueden influenciar al ser humano de manera positiva o negativa, y la convicción de que el sentido de la existencia tiene un carácter supramundano.
De manera complemetaria Mardones caracteriza la sociedad secular como aquella donde todas las instituciones son independientes, incluida la institución religiosa, que además cada vez se encuentra más ausente de la vida social y la privada:
Los comportamientos sociales se desvinculan crecientemente de los signos y referencia a la religión, desde la bendición de la mesa, a la celebración religiosa de los domingos y las festividades; incluso crece el número de los que no acuden a la religión para dar sentido a las ´experiencias límite´ de la vida: nacimiento, matrimonio, enfermedad, muerte. (1993, p. 111)
Con influencia del positivismo y el evolucionismo biológico y social, la secularización se ha interpretado también como la revalidación de una especie de progreso cultural que se evidencia en los siguientes grandes saltos de la historia de la humanidad: el paso del estadio mítico religioso de los pueblos originarios al metafísico en algunas culturas prósperas; y la superación del metafísico por parte del estadio científico o positivo en la cultura moderna occidental. Estos pasos han presentado varios momentos significativos que se presentan a continuación.
Una de las primeras formas en que se manifestó la tensión entre el conocimiento religioso (simbólico) y el conocimiento lógico (racional) tuvo lugar en la Grecia antigua con lo que se ha interpretado como superación del mythos por parte del logos.
En este caso, según Duch (1998), se ha mostrado la racionalidad de la especulación filosófica no solo como una forma nueva de concebir e interpretar la realidad, sino como una forma superior que logró sustituir al mito al menos en tres temas específicos: la búsqueda de la armonía y la proporción, la elevación hacia lo a priori más allá de lo a posteriori propio del ser humano, y el camino hacia la construcción de un conocimiento de la realidad como un todo. En este caso entre el mito y el logos existiría una oposición irreconciliable que queda como antecedente directo de las formas que adquiere la discusión en la época Moderna.
Una de las formas más significativas se presentó en la época de la Ilustración cuando se buscó cambiar la cosmovisión cristiana por la que proporcionaran las ciencias empíricas, que ya se encontraban en un momento de consolidación tanto teórica y conceptual como social y política, lo cual permitió que el movimiento enciclopédico lograra iniciar el camino que sintetizaron las ciencias sociales posteriormente.
Luego, además de la insistencia de los enciclopedistas ilustrados, el evolucionismo (biológico) fue una influencia significativa para la antropología de finales del siglo XIX. Los antropólogos europeos llegaron en ese momento, al menos con sus primeras teorías, a construir una imagen de contradicción entre las cosmovisiones mítico religiosas y la cosmovisión científica moderna. Tal imagen consideraba las primeras como cosmovisiones primitivas lo cual se entendía como absurdas y carentes de sentido, al igual que la religión en general, mientras la ciencia moderna representaba lo civilizado en el sentido de racional. Estas concepciones siguen la idea de la existencia de una línea progresiva que va de lo ficticio (religión) a lo abstracto (metafísica), y luego a lo positivo (positivo). Esta línea de continuidad es sintetizada por Frazer como el camino de la magia hacia la religión y de esta hacia la ciencia:
Aquí solo nos importa averiguar hasta dónde la uniformidad, la universalidad y la estabilidad de la creencia en la magia, comparadas con la variedad sin fin y el carácter mudable de los credos religiosos, nos llevan a suponer que aquella es la representación de una fase más ruda y primitiva de la mente humana, por la cual han pasado o están pasando todas las razas de la humanidad en su camino hacia la religión y la ciencia. (1981, p. 83)
La antropología de la época buscaba fundamentar su estatuto científico y para ello precisaba operar a la manera de las ciencias naturales por lo cual fortalece su apología de la metodología y la naturaleza de las ciencias empíricas. De esta manera se consolidan en lo epistemológico las concepciones seculares que se dan casi de manera paralela al paso de lo religioso de la esfera pública a la privada.
Esta tensión entre las cosmovisiones mítico religiosas y la cosmovisión científica es confrontada en los documentos de las universidades que participan de la investigación, las cuales hacen manifiestas sus posiciones y las desarrollan en actividades concretas como planes de estudio de asignaturas y eventos académicos. Esta confrontación toma forma en el diálogo entre ciencia y fe (como categoría común a las tres universidades), el cual toma diferentes formas que se despliegan en el siguiente apartado y se muestran en perspectiva comparativa en la Tabla 2.
Ciencia y religión en la formación socio humanística: revisión desde el método comparativo
n la aplicación del método comparado se identificó la relación entre ciencia y fe como una de las categorías emergentes principales dado que: se encuentra presente en las tres universidades bajo diferentes formas; hace parte de diferentes procesos principalmente en docencia e investigación al interior de las universidades; es explícita en documentos institucionales y en productos (artículos y libros) de investigaciones institucionalizadas (Flórez, Ospina y Kremer, 2017, y Mejía, Delgado y Gómez, 2017, Acevedo, 2006).
El uso del método comparado para contrastar procesos institucionales, en particular los curriculares (en su concepción de humanismo o de formación humano cristiana), permite ocuparse de tres entidades que comparten algunas propiedades, como el ser católicas y fundamentarse en documentos canónicos de la Iglesia tales como las constituciones apostólicas de Juan Pablo II (1990) y Francisco (2017), que se ocupan directamente de la educación en las universidades católicas. Además estas instituciones surgen entre 1954 y 1996 en la región centro occidente colombiano, es decir en espacios y tiempos cercanos. Finalmente tienen en común en sus estructuras departamentos de formación socio humanística o humano cristiana, que llevan a cabo procesos académicos y extracurriculares que tienen impacto en toda la comunidad universitaria según las funciones de formación, investigación y proyección social.
El método comparado (en la versión de Sartori, 1999) requiere identificar rasgos compartidos como los mencionados, pero exige identificar aspectos diferenciadores, los cuales, para este caso, corresponden a las estructuras curriculares específicas de cada universidad. Entre estas estructuras diferenciales se pueden mencionar: la UCM (2016) implementa formación en temas ambientales que llegan a todos los programas académicos con asignaturas obligatorias y opcionales; Unicatólica (2018) da un despliegue significativo a la concepción de dignidad humana desde la formación en Derechos Humanos como asignatura en todas sus facultades y desde un programa de especialización en el tema; y la UCP (2016) presenta una concepción del lenguaje que lo considera fundamental en la comprensión de la realidad, por lo cual lo aborda desde diferentes perspectivas.
Sin embargo la categoría que revisa la relación que hay entre ciencia y fe permite desplegar una perspectiva homogénea entre las tres universidades. Ahora, dado que lo que se aborda en el artículo es un aspecto presente en las tres universidades, se presenta a modo de ejemplo en la Tabla 1 la síntesis de algunas categorías a las que se ha dado despliegue en la investigación. Estas categorías son emergentes, es decir no se han formulado a priori sino que se han extraído de cada documento y se han puesto en contraste, luego de lo cual se han cribado para establecer en consenso con el grupo de investigación las coincidencias positivas para pasar a establecerlas como constantes a abordar.

En la misma dinámica de la anterior síntesis la Tabla 2 muestra la manera específica en que se asume la relación entre ciencia y fe en las tres universidades, lo cual se pasa a ampliar y revisar en la presentación de los resultados con su respectiva discusión.

Relación fe, cultura y vida
Resultados y discusión: dialéctica ciencia, razón, fe, cultura y vida
La presentación de los resultados se desarrolla a la vez con la discusión que estos propician principalmente desde implicaciones pedagógicas y epistemológicas relacionadas.
Ciencia y fe en una orientación de continuidad
El primer aspecto a resaltar es la forma diversa de denominaciones que representan una ruptura significativa frente al tratamiento tradicional del tema. No hablar de fe y razón, o de ciencia y fe, sino de fe y cultura o de fe, cultura y vida, o ciencia, fe y cultura, presenta un panorama de apertura ante una realidad antropológica: el ser humano es un ser pluridimensional, por tanto no tiene que definirse de manera excluyente desde el discurso racional científico o filosófico, desde los relatos míticos, o desde el lenguaje particular de alguna religión específica.
Entre ciencia, fe, cultura y vida surgen entonces formas de encuentro como el equilibrio de la jerarquización del conocimiento con currículos que abordan de manera transversal lo humano respecto a la formación disciplinar, como se asume en Unicatólica:
La interacción formativa de la educación superior implica la congregación de académicos que examinan la realidad con los métodos propios de cada disciplina académica, de manera sistemática y organizada a partir del diálogo de los diferentes saberes, así como desde el aporte de elementos que sirven como fuente de inspiración y transmisión del mensaje subyacente en el Evangelio. En este sentido, la formación comprenderá: los valores éticos y la dimensión de servicio a las personas y a la sociedad; el diálogo con la cultura, que favorezca una mejor comprensión de la fe; y la investigación teológica, que ayude a la fe a expresarse en lenguaje moderno. (Unicatólica, 2017, p. 10)
La relación entre ciencia, fe, cultura y vida se fundamenta también en autores como Cassirer (1993) y Geertz (2000). El primero se referencia por su concepción del ser humano como animal simbólico y su propuesta sobre el lenguaje como aspecto que permite ir más allá de la concepción de animal racional, pues el ser humano (y esta es tal vez la diferencia fundamental respecto a los animales) vive en un mundo simbólico, donde cohabitan el lenguaje conceptual con el emotivo, y el lenguaje lógico y de la ciencia con el de la imaginación poética. Por ello es posible experimentar el lenguaje, el arte, la religión, la magia y la política, entre otras, como dimensiones diversas de la realidad antropológica.
Esta heterogeneidad de la realidad es formulada también por (Geertz, 2000) con su concepción de la realidad según su noción de perspectivas, es decir, según una gama diversa de maneras como: la del sentido común, la histórica, la filosófica, la estética, la científica, la religiosa, y las que surgen en el sueño y en las alucinaciones. El autor las define todas como maneras singulares de ver, en el sentido de percibir, captar o entender el mundo, que implican formas de realismo ontológico y epistemológico que pueden ser de tipo ingenuo o crítico. Estos paradigmas del realismo tienen cada uno intenciones propias que se mueven entre las pragmáticas, las que implican la observación desinteresada, las que no implican creencia alguna, y las que van más allá de lo cotidiano.
Esta comprensión se encuentra en la UCP que destaca la importancia de: “(…) instaurar el diálogo entre la ciencia y la fe, y entablar el diálogo entre la fe y la vida, de manera que llegue a convertirse en síntesis” (2016, p. 20). Lo cual se revalida en una de sus publicaciones institucionales donde se asumen la ciencia y la religión como:
(…) dos maneras diferentes, y no por ello contradictorias, de afrontar y asumir el mundo y su realidad. Comprender el orden del universo (ciencia), y comprender el propósito del universo (religión), no con procesos idénticos, pero tampoco los separa una abismal en infranqueable distancia. De tal manera que mientras algunos se empeñan en ver en la ciencia y la religión caminos irreconciliables, nosotros proponemos encuentro y unidad en la diferencia. (Acevedo, 2006, p. 34)
Propiciar el diálogo entre la fe y las diversas manifestaciones culturales se concibe como aporte al desarrollo de las potencialidades individuales y de la sociedad y tiene implicaciones respecto a la autonomía de las ciencias y los saberes:
De la experiencia cristiana, la UCP ha derivado la orientación fundamental de lo que sabe acerca de su quehacer como institución educativa y de conocimiento. De la fe cristiana proviene su visión del hombre, de la vida, la educación, la sociedad, la historia y la finalidad de la actividad intelectual. Su visión de la realidad no compite, sino que ilumina y orienta el conocimiento que la filosofía, la ciencia y los saberes han producido sobre el ser humano y el mundo, las aplicaciones técnicas que ese conocimiento genera y las diversas expresiones de la cultura (la estética, la ética, la política). (UCP, 2016, p. 23)
Estas posiciones institucionales se dan en coherencia con lo indicado por Juan Pablo II quien señala que en el contexto universitario es necesario realizar estudios profundos y sistemáticos de la realidad aplicando los métodos propios de cada disciplina, luego de lo cual debe seguir el diálogo interdisciplinar, que llevará a un enriquecimiento mutuo. De aquí que indique que “En una universidad católica la investigación abarca necesariamente: a) la consecución de una integración del saber; b) el diálogo entre fe y razón; c) una preocupación ética y d) una perspectiva teológica” (1990, p. 15).
Formación integral
Por otra parte, la formación integral que se ha identificado como una constante presente en las tres universidades surge como factor asociado a esta concepción compleja del ser humano. Lo holístico en la educación superior busca aportar a una visión del universo como algo armónico y en equilibrio, lo cual requiere de una perspectiva integradora de las ciencias con la teología y la filosofía. En este sentido también se tiene en cuenta el diálogo entre las diferentes disciplinas pues este tipo de abordajes permite comprender y propiciar el desarrollo de todas las dimensiones del ser humano.
La docencia, en coherencia con lo anterior, debe permitir la construcción de un pensamiento integral e integrador; de esta manera el conocimiento se concibe desde la promoción del desarrollo sociopolítico y científico, además “Vincula los saberes con las necesidades de las regiones e impele a la construcción disciplinar desde los avances de la ciencia y la tecnología, integrando, de manera orgánica, tales progresos a la formación humana” (UCM, 2013, p. 17).
Este rasgo es importante en particular para los departamentos de formación socio humanística o humano cristiana que cumplen la función de liderar la formación misional, es decir, de hacer que los proyectos institucionales se integren a los currículos. Por ello estos departamentos hacen presencia en todos los programas académicos y propician la transversalidad del currículo al menos en la constitución de los planes de estudios de cada programa.
Del mythos y el logos
Asumir la dialéctica entre ciencia, fe, cultura y vida, en una línea de continuidad permite un acercamiento al pensamiento actual que considera que entre fe y ciencia o entre las cosmovisiones científicas y las religiosas no hay necesariamente una relación de contradicción, lo cual se corresponde con la que se presentó arriba como tensión entre mythos y logos. Al respecto Duch (1998) plantea que aunque se haya pretendido presentar al logos como una superación del pensamiento mitológico, lo que ocurrió en realidad no fue una superación tal sino simplemente un cambio consciente de perspectiva. Según el autor los sistemas y subsistemas sociales que han configurado la sociedad occidental no se han logrado alejar del todo del universo ideológico del mito y de sus representaciones, además:
A veces, en el seno de los proyectos desmitificadores más intensos, se procedía a la ´remitización´ (a menudo inconsciente) de los artefactos (por ejemplo, la ´ciencia´, la ´idea de progreso´, la misma razón, la idolatrización de la medicina, etc.) que, teóricamente, deberían haber sido útiles para llevar a cabo la saludable cruzada destinada a la desmitificación (´racionalización´) de la totalidad de la existencia humana. (Duch, 1998, p. 95)
En tal sentido, la concepción de Taylor (2014) sobre la secularización de la sociedad como proceso de desencantamiento del mundo no sería algo real sino un cambio de forma en una concepción de la realidad que en su contenido es igual. Al respecto Duch afirma que “(…) frecuentemente, asistimos a una mitización (¿un nuevo evemerismo2?) de los científicos, los cuales se ven elevados a la categoría de ´nuevos brujos´ de la tribu; el ´sistema de moda´ se transforma en la atmósfera de respiración (consumo)” (1998, p. 102).
La magia y la religión se viven simultáneamente
Lo que históricamente se ha presentado desde concepciones irreconciliables se aborda aquí desde la interacción de varios fenómenos culturales presentes en muchos pueblos de diferentes épocas. Una de las ideas que se asumen es la de Annemarie de Waal de que la magia (como parte del estadio anterior a la religión) y la religión no se pueden separar (como harían muchos antropólogos), hacerlo constituye una mala interpretación de los datos:
La evidencia etnológica muestra claramente que religión y magia no existen como predicamentos separados. Incluso en las religiones de civilizaciones literatas aparecen elementos mágicos juntamente con la adoración y la súplica. En sociedades no literatas los ritos mágicos se realizan, de ordinario, con un espíritu de reverencia y respeto, e implican una creencia en dioses y deidades. (De Waal, 1975, p. 73)
En este sentido, sí se pueden hacer distinciones: la magia tiende a lo individual mientras lo religioso es de la comunidad, pero no es posible afirmar que en la historia se presentó primero una y luego la otra. Estas son prácticas y vivencias que se dan al mismo tiempo, que coexisten, principalmente en las culturas originarias donde casi todos los aspectos de la vida social: cacería, agricultura, alimentación, artes, se viven simultáneamente con aspectos mágicos y mítico religiosos.
La comprensión de la simultaneidad de aspectos religiosos, míticos y tecnocientíficos en todas las culturas permite entender la realidad de la diversidad cultural. En este sentido la difusión y la generación de conocimiento a favor de lo comunitario y del desarrollo social exigen trabajar
(…) en el pluralismo de los campos del saber, propiciando un fecundo campo de diálogo con los hombres de todas las culturas, un esfuerzo conjunto de la inteligencia y la fe. Además, la presencia de los valores morales, espirituales y religiosos permitirá en todo momento la comprensión plena de las conquistas de la ciencia y la tecnología, desde una perspectiva del ser humano. (Unicatólica, 2017, p. 7)
A la vez, como uno de los direccionamientos estratégicos la UCM define “Inclusión, diversidad y multiculturalidad en articulación con el quehacer institucional” (UCM, 2018, p. 55). Con lo cual se logra consolidar en este nivel de manifiestos institucionales una posición clara respecto a las diferentes dimensiones de la realidad y de su conocimiento.
Conclusiones
Tradicionalmente el tema abordado en el artículo se trató como discusión entre fe y ciencia, entre fe y razón, o entre conocimiento científico y conocimiento mítico religioso. En este marco se contrapuso la concepción del evolucionismo biológico sobre el origen de las especies a la concepción creacionista de la Biblia. Algo característico de todos estos abordajes es la extrapolación de las posiciones y la ausencia de consenso. En contraste con estas discusiones y contraposiciones los documentos de las universidades católicas analizadas permiten inferir concepciones nuevas desde las mismas denominaciones con que se abordan los temas. Esto es, no se habla de la ciencia frente la fe o del conocimiento racional frente a la revelación o frente al mito; sino de diálogo entre ciencia, fe y cultura, o de la relación que hay entre fe, cultura y vida. Con esto se hace manifiesto que en términos gnoseológicos se asume la diversidad de visiones sobre la realidad desde la actitud filosófica de asombro y desde una comprensión amplia de los fenómenos culturales contemporáneos.
Las implicaciones de lo que se propone aquí como superación de una discusión se dan en dos dimensiones: la epistemológica y la ético política. En el contexto epistemológico, lograr comprender que entre fe y razón, entre ciencia y religión o entre mythos y logos no hay necesariamente una relación de exclusión, permite avanzar en la comprensión de estos fenómenos, y adelantar en: perspectivas socioantropológicas como las de Malinowski (1993) y Eliade (1983) quienes plantean que los mitos narran historias verdaderas, originarias y ejemplares; y en análisis filosóficos como el de Wittgenstein (1992) respecto a nociones como explicación, descripción y creencia, las cuales según el autor deben tratarse diferencialmente en el campo religioso y en el científico. Estas orientaciones como las ya mencionadas de Geertz, Cassirer, Duch y Mardones, entre otros, abren horizontes de análisis e interpretación complejos, integrales y de reconocimiento y respeto ante las creencias y vivencias religiosas.
En lo ético político esta superación puede propiciar nuevas formas de comprensión pero también nuevas formas de relación entre individuos y culturas con cosmovisiones diferentes. Esto es importante en el contexto de la educación superior pues la diversidad cultural es parte de la realidad de las aulas, lo cual implica la necesidad de llevar a cabo procesos académicos que tengan en cuenta no solo el pluralismo religioso, sino también las diversas perspectivas que existen frente a la religión y la espiritualidad, es decir la multiculturalidad en un sentido incluyente.
Finalmente, la orientación anterior permite resaltar la necesidad de revisar el conocimiento científico respecto al religioso más allá de la cosmovisión cristiana, pues las teorías que se ocupan de esta relación se limitan a cuestiones que tienen que ver principalmente con: el problema ontológico (limitado a la existencia del Dios del judeo cristianismo), la existencia del alma, la creación del cosmos según el Génesis, y la persistencia del mal físico y moral, es decir, cuestiones que no están presentes en todas las religiones ni en otras cosmovisiones donde las concepciones de la divinidad, el alma, el bien y el mal y las cosmogonías, tienen otras manifestaciones o no se encuentran presentes. Esta orientación no riñe necesariamente con la identidad particular de las universidades católicas, es solo una manera de ubicarse ante una realidad que es diversa y compleja, y que por ello puede aportar sin necesidad de contradecir la naturaleza propia de las instituciones.
Hasta ahora la investigación ha revisado la información que se encuentra en los documentos mencionados, es decir, ha mostrado un panorama que contiene posiciones concretas y algunas aplicaciones en lo que se refiere al desarrollo de asignaturas y a algunos eventos académicos. Sin embargo queda en perspectiva la revisión de la manera en que se hace la transferencia de estas concepciones en las comunidades académicas, lo cual la investigación ha propuesto para una fase siguiente que se encuentra en evaluación.
Referencias
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Notas
Notas de autor
Correspondencia: cbotero@unicatolica.edu.co
Enlace alternativo
http://www.revistas.ucm.edu.co/ojs/index.php/revista/article/view/111/pdf (pdf)

