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EL LINGÜISTA COMO HÉROE: RODOLFO LENZ Y EL CAMPO DE LOS ESTUDIOS DEL LENGUAJE EN CHILE1

The Linguist as a Hero: Rodolfo Lenz and the Field of Language Studies in Chile

Le linguiste comme un héros: Rodolfo Lenz et le champ des études du langage au Chili

Darío Rojas
Universidad de Chile, Chile

Boletín de la Academia Peruana de la Lengua

Academia Peruana de la Lengua, Perú

ISSN: 0567-6002

ISSN-e: 2708-2644

Periodicidad: Semestral

vol. 77, núm. 77, 2025

boletin@apl.org.pe

Recepción: 16 octubre 2024

Aprobación: 14 mayo 2025

Publicación: 30 junio 2025



DOI: https://doi.org/10.46744/bapl.202501.007

Resumen: En este trabajo analizamos el proceso de heroización del lingüista alemán Rodolfo Lenz (1863-1938) y su relación con la constitución del campo de los estudios del lenguaje en Chile. El material analizado corresponde a un conjunto de discursos biográficos datados entre 1920 y 1938. Como marco interpretativo, recurrimos al enfoque glotopolítico, a los estudios de historia cultural de la ciencia y a la sociología de los campos disciplinares. Proponemos entender este proceso como una operación colectiva que sirve para consolidar el campo de los estudios científicos del lenguaje en Chile, que venía emergiendo desde la última década del siglo XIX y que, con la heroización de Lenz, consigue un centro o punto de referencia en torno al cual se establecen valores y posiciones, así como cobran sentido estrategias e intereses.

Palabras clave: historiografía lingüística, glotopolítica, campo, heroización, Rodolfo Lenz.

Abstract: In this paper, we analyze the process of heroization of the German linguist Rodolfo Lenz (1863-1938) and its relationship with the constitution of the field of language studies in Chile. The analyzed material belongs to a set of biographical discourses dated between 1920 and 1938. As an interpretative framework, we draw on the glotopolitical approach, the studies of the cultural history of science, and the sociology of disciplinary fields. We propose to understand this process as a collective operation that serves to consolidate the field of scientific language studies in Chile, which had been emerging since the last decade of the nineteenth century and which, with the heroization of Lenz, achieves a center or point of reference around which values and positions are established, as well as strategies and interests make sense.

Keywords: linguistic historiography, glotopolitics, field, heroization, Rodolfo Lenz.

Résumé: Nous étudions dans cet article le processus de heroïcisation du linguiste allemand Rodolfo Lenz (1863-1938) et son rapport avec l'établissement du domaine des études du langage au Chili. Nous analysons un ensemble de discours biographiques datés de 1920 à 1938. L'approche glottopolitique est mobilisée en tant que cadre interprétatif, ainsi que les études d'histoire culturelle de la science et la sociologie des champs disciplinaires. Nous proposons de comprendre ce processus comme une opération collective servant à consolider le domaine des études scientifiques du langage au Chili, domaine émergeant depuis la dernière décennie du XXe siècle et qui, avec la heroïcisation de Lenz, trouve un centre ou point de référence autour duquel s'établissent des valeurs et des positions, et prennent sens stratégies et intérêts.

Mots clés: historiographie linguistique, glottopolitique, champ, heroïcisation, Rodolfo Lenz.

1. Introducción

En el presente trabajo hemos buscado profundizar en una línea de investigación que se ha venido desarrollando desde hace algunos años, que tiene por objetivo estudiar la figura y la obra del lingüista alemán Rodolfo (Rudolf) Lenz (1863-1938) desde una perspectiva historiográfica crítica (Cáceres y Rojas, 2019; Cáceres et al., 2020; Rojas, 2011; Rojas y Ennis, 2020; para un estado de la cuestión detallado y una lista completa de referencias, véanse Rojas, 2020, 2024). Esta línea, que se inscribe en los estudios de enfoque glotopolítico histórico (Del Valle et al., 2021), comparte con trabajos como Ennis (2016) o Pavez Ojeda (2015) el tomar distancia de las lecturas hagiográficas que han elevado a Lenz a la condición de héroe, mártir y pionero de la ciencia del lenguaje chilena. En contraste, hemos pretendido comprender la forma en que las intervenciones de Lenz en el espacio público del lenguaje tienen sentido político en una pluralidad de facetas y dimensiones.

Decir que las intervenciones de Lenz tienen un sentido político alude a su participación en la constitución (y eventual transformación o preservación) de relaciones de poder desiguales. Debido al emplazamiento institucional de Lenz (empleado por el Estado chileno) y su legitimidad anclada en la ciencia, cabe interrogarse sobre todo de qué forma su obra participa, mediante mecanismos de carácter ideológico, en relaciones de dominación (para una discusión detallada, véase Cáceres et al., 2020). El enfoque glotopolítico, precisamente, permite sustentar de forma teórica esta manera de comprender la relación entre lenguaje, saber metalingüístico (especializado, en este caso) y poder: se trata de una relación intrínseca y coconstitutiva. Por ello, este tipo de investigaciones pueden ser consideradas pertenecientes a los estudios (críticos) del lenguaje.

En particular, pretendemos ofrecer una mirada historiográfico-crítica sobre el proceso de heroización de Lenz durante los años finales de su carrera y circundantes a su muerte, con el fin de entender su papel en la reconfiguración del régimen de normatividad lingüística en el Chile a comienzos del siglo XX. Para ello, analizamos un corpus de discursos biográficos datados entre 1920 y 1938. Para nuestro análisis, recurrimos al marco conceptual de los estudios de historia cultural de la ciencia, específicamente de la Heroismusforschung, así como de los estudios sociológicos sobre la formación de campos disciplinares. El análisis se concentra en la identificación de trazas discursivas mediante las que se atribuye una serie de rasgos heroicos a la figura de Lenz y se pone en valor su producción intelectual. Planteamos como hipótesis que estas intervenciones biográficas de función heroizante sirven para construir un punto de referencia, una norma o un sujeto ejemplar para el campo de los estudios del lenguaje en Chile, el cual se encontraba en proceso de consolidación durante los años estudiados.

2. Heroización y campo

La figura del héroe ha sido objeto de estudios sistemáticos desde al menos el siglo XIX, que hoy han decantado en los ámbitos disciplinares de la Heroism Science (Allison et al., 2017), la Heroismusforschung alemana (Sonderforschungsbereich 948, 2022) y la historia socio cultural de la ciencia. Las aproximaciones tempranas (por ejemplo, la de Thomas Carlyle de mediados del siglo XIX) tendían a adoptar un enfoque esencialista y universalista, y caracterizaban a las figuras heroicas como los «Grandes Hombres» que marcaban el desarrollo de la historia de la humanidad. Actualmente, en contraste, en las ciencias sociales y humanas predominan las perspectivas socioconstructivistas, críticas e historicistas, que permiten complejizar la comprensión de las conductas humanas que reciben el apelativo de «heroicas», y que se enfocan en «how ideational and socio-political structures impinge on heroes as collective representations» (Frisk, 2019, p. 94).

Uno de los grupos de investigación representativos de esta línea es el Sonderforschungsbereich 948, de la Universidad de Friburgo, que se centra en los procesos de heroización, entendidos desde la historia cultural como «communicative and performative processes in which real or fictional figures are proclaimed heroes, represented as such in various media and become the focus of a community» (2022, p. 1). A través de estos procesos, estas figuras son revestidas de un conjunto específico de cualidades:

Tabla 1
Rasgos atribuidos a las figuras heroicas (Schlechtriemen, 2019, pp. 19-23)
CódigoRasgos
A1Son extraordinarias/excepcionales, por oposición a la masa de gente «común».
A2Son autónomas y transgresoras (actúan contra las convenciones).
A3Están cargadas ética y afectivamente, cumplen una función cohesiva porque sirven de referente para la comunidad.
A4Tienen un carácter agonístico, existe tensión entre su actuar y el de uno o más oponentes.
A5Poseen un alto grado de agencia, son el centro de la acción y tienen influencia decisiva en el devenir de su entorno.

Si la heroización es un proceso dinámico y emergente, nunca concluido, una figura heroica debe entenderse como un «efecto comunicativo» (Schlechtriemen, 2019), como un «símbolo» (Decter-Frain et al., 2017, p. 121) de carácter contingente y situado en circunstancias y prácticas históricas, económicas y socioculturales específicas (Falkenhayner, 2020), en cuya emergencia y transformación participan una multiplicidad de actores: héroe/heroína, hero-makers, mediadores, seguidores, oponentes y público externo, además de diversas clases de objetos. Los seguidores, en particular, «play an active role in selecting and shaping and individual into a symbol of the goals of the group, and the qualities that the followers deem ideal» (Decter-Frain et al., 2017, p. 121).

Los ámbitos disciplinares mencionados suelen tener por objeto de estudio figuras como las de los grandes héroes legendarios de la Antigüedad o los héroes de guerra. Sin embargo, la figura de Lenz, un científico o académico, no se ajusta milimétricamente a todas las características señaladas. Para esto, debe tenerse en cuenta la especificidad del héroe científico: mientras que los santos son héroes morales o espirituales, los científicos pueden ser convertidos en héroes epistémicos, que van más allá de lo que se les exige en la búsqueda del conocimiento y la verdad y ponen en riesgo su integridad física y/o prestigio social (Nielsen, 2023, p. 4). Mommertz (2018) identifica una serie de cualidades específicas atribuidas a lo que ella llama héroes intelectuales:

Tabla 2
Rasgos atribuidos a los héroes intelectuales
CódigoRasgos
B1No realiza tanto hechos físicos como «knowledge-based achievements».
B2Muestra desapego de las exigencias del entorno inmediato, es decir, no hace solo «lo que es útil».
B3Pone en riesgo su integridad física, usualmente exponiéndose a las fuerzas de la naturaleza.
B4Muestra devoción absoluta por el trabajo académico.
B5Exhibe valentía para defender la verdad frente a los dogmas.
B6Supera las adversidades propias de su constitución física.
B7Demuestra superioridad intelectual.
B8Tiene compromiso irrestricto con el saber, incluso bajo riesgo de desafiar las expectativas sociales de normalidad.
B9Su autoridad trasciende lo científico, proyectándose hacia el ámbito social.

De acuerdo con Nielsen (2023), la hagiografía de los grandes científicos parece ser una tendencia más bien propia del largo siglo XIX, que sobrevive con menos fuerza después de mediados del siglo XX. En la actualidad, «the very idea of scientific heroism can be dismissed as regressive heroic mythology» (Nielsen, 2023, p. 2), lo cual se relaciona con que la ciencia se ha convertido en una práctica cada vez menos individual y, por tanto, menos susceptible de someterse a las narrativas heroizantes que concentran la agencia en individuos específicos. Esto no ha conseguido suprimir del todo las miradas hagiográficas, pues la ciencia ofrece un campo simbólico fértil para legitimar el orden social, de modo que «scientists not only function as heroes, but also as a clerisy of the modern social order» (Nielsen, 2023, p. 2). Por ello, precisamente, Mommertz (2018) defiende la necesidad de abordar de forma transdisciplinar los procesos de heroización de los científicos, así como desde una perspectiva de longue durée.

Si, como plantea la Heroismusforschung, resulta pertinente entender la figura del héroe intelectual o del héroe científico como producto de una construcción social, cabe preguntarse por el propósito de dicho proceso de construcción. En otras palabras, ¿para qué son fabricados los héroes? Decter-Frain et al. (2017, pp. 121-122) indican que la construcción de héroes beneficia a un grupo al menos de tres formas: 1) fortaleciendo los lazos intragrupales, y al mismo tiempo activando la diferenciación respecto de quienes están fuera del grupo; (2) promoviendo la cooperación grupal a gran escala, mediante dinámicas de castigo o recompensa; (3) inspirando la conducta de otros. Asimismo, Schlechtriemen (2019, p. 21), siguiendo a Durkheim, atribuye a los héroes una función integradora que sirve para estabilizar un grupo social; en la misma senda, el grupo de investigación al que pertenece el Schlechtriemen sostiene que «a community better understands itself by making the heroized person the “gestalt-like focus”» (Sonderforschungsbereich 948, 2022, p. 2). Desde la sociología, por su parte, Friske (2019, p. 96) argumenta que la figura del héroe forma parte de la negociación de estatus simbólico, pertenencia grupal y valores colectivos.

En este punto, para llevar la discusión a la especificidad de los héroes intelectuales o científicos, hemos creído pertinente tender puentes entre la perspectiva constructivista de la heroización desarrollada por el Sonderforschungsbereich 948 (2022) y la teoría sociológica de los campos, especialmente la desarrollada por Pierre Bourdieu (2002, 2011, 2012). En síntesis, planteamos que, en un campo intelectual o científico, erigir un héroe puede cumplir con servir de punto de referencia para determinar los valores relativos de las posiciones en el campo y de las prácticas consideradas legítimas y generadoras de capital. Por decirlo de otro modo, el héroe intelectual, en cuanto constructo discursivo, opera como el metro (la unidad de medida) o la norma que organiza una multiplicidad de aspectos del funcionamiento del campo. En el caso que nos ocupa, esto es necesario en la medida en que la llegada de Lenz en 1890 al campo de los estudios del lenguaje en Chile conlleva una fractura en la hegemonía hispanista y, por tanto, motiva una redefinición (parcial) del capital específico del campo y del habitus de sus agentes.

En la teoría de Bourdieu (2002, 2011, 2012), un campo se puede entender como «a relatively autonomous domain of activity that responds to rules of functioning and institutions that are specific to it and which define the relations among the agents» (Hilgers y Mangez, 2015, p. 5). La posición de cada agente en un campo se define por su capital simbólico relativo al de los demás (capital que siempre se halla distribuido de forma desigual); sus acciones pueden considerarse estratégicas en función de la búsqueda por apropiarse de más capital, lo cual puede provocar el mejoramiento de su posición o la conservación de una posición privilegiada. Esta noción resalta que la producción de conocimientos especializados se genera a través de agentes sociales inmersos en relaciones de poder y en la lucha por conseguir recursos materiales y simbólicos.

En un campo normalmente se puede distinguir entre agentes bien establecidos o dominantes (antiguos/ortodoxos/conservadores), que tenderán a actuar en función de la preservación del statu quo, y recién llegados o dominados (modernos/heterodoxos/revolucionarios), que invierten esfuerzos en ser aceptados como parte del campo. Estos últimos tienen la posibilidad de participar de las reglas del juego asumiendo su posición dominada o actuar para subvertir el orden establecido en el campo e incidir así en la transferencia de capital de una posición a otra —e incluso en la transformación de las leyes de formación de valores que son propias del campo, a fin de que los beneficien—. En particular, pueden surgir los «champions of subversion» (Hilgers y Mangez, 2015, p. 17), que actúan de punta de lanza en los procesos de transformación del orden simbólico. Rodolfo Lenz corresponde a este tipo de figuras, en la medida en que sirvió de paladín de una retórica revolucionaria apoyada en el modernismo cientificista (Subercaseux, 2011). Esta aspiraba a subvertir la hegemonía de la ideología lingüística bellista (véase Rojas et al., 2021), lo que le ocasionó diversos enfrentamientos con los guardianes del orden simbólico establecido (véase Pavez Ojeda, 2015).

Cabe destacar que la hegemonía bellista no fue aniquilada por la disrupción lenziana; más bien, pervivió con fuerza en espacios institucionales concretos —como la Academia Chilena correspondiente de la Española— e, incluso, se adaptó a la nueva legitimidad cientificista en el propio ámbito universitario, desde donde operaba Lenz. Sin embargo, esta disrupción sí tuvo efectos en la reestructuración de los horizontes de legitimidad respecto de los estudios del lenguaje y la economía política de las prácticas lingüísticas. En este último aspecto, el proceso de heroización que tiene como objeto la figura de Lenz parece cobrar su sentido político; más aún, ni siquiera tuvo que esperar hasta su muerte para empezar a desarrollarse.

En particular, el propio Bourdieu destaca la importancia de dos tipos de intervenciones que constituyen síntomas de la consolidación de un campo, ya que conllevan un interés por fortalecer la cohesión grupal:

No es casualidad que uno de los índices más seguros de la constitución de un campo sea [...] la aparición de un cuerpo de conservadores de las vidas —los biógrafos— y de las obras —los filólogos, los historiadores del arte y de la literatura, que comienzan a archivar los esbozos, los bocetos, los manuscritos, a «corregirlos» (el derecho de «corrección» es la violencia legítima del filólogo), a descifrarlos, etc.—, otras tantas personas que están aliadas con la conservación de lo que se produce en el campo, que tienen interés en conservar y en conservarse conservando. (2011, pp. 115-116)

En este artículo, nuestro análisis se basa en el estudio del primer tipo de intervenciones conservadoras con efectos de campo: las de los biógrafos2.

3. Biografías y narrativas heroicas sobre Lenz

3.1. Características generales del corpus y procedimiento de análisis

Para el propósito del presente estudio, analizamos, en primer lugar, un corpus de discursos biográficos enfocados en la figura de Rodolfo Lenz:

· «Rodolfo Lenz y la fonética del castellano. Homenaje a la memoria del Dr. Rodolfo Lenz» (Alonso, 1938)

· «Lenz» (Bunster, 1925)

· «Lenz» (Doctor Canopus, 1925)

· «Lenz, Rodolfo» (Figueroa, 1931)

· Datos para una biografía del Dr. Rodolfo Lenz (Gutiérrez, 1920)

· Rodolfo Lenz y su influencia en Chile (Münnich, 1928)

· «Discurso en la recepción del Dr. Rodolfo Lenz, como miembro académico de la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación» (Oroz, 1933)

· «El Dr. don Rodolfo Lenz (Semblanza del maestro)» (Vicuña, 1938)

· «Dr. Rodolfo Lenz: el hombre, el pedagogo, el sabio» (Wernstedt, 1925)

Las biografías de científicos, precisamente, son uno de los sitios privilegiados para la observación de la heroización de estas figuras (Schlechtriemen, 2016, p. 28). Gracias al foco puesto en los discursos, por otra parte, podemos mitigar un problema habitual en los estudios que recurren al concepto de campo: el descuido de la dimensión discursiva de las estrategias desplegadas por los agentes (Lahire, 2015, p. 65). Esto es muy importante por cuanto la heroización constituye un proceso fundamentalmente comunicativo y representacional (Schlech triemen, 2019, p. 17).

Por un lado, consideramos estos discursos intervenciones glotopolíticas por sí mismos, esto es, que tienen un efecto en el campo solo por el hecho de publicarse; por otro, intentamos detectar en ellos trazas discursivas de las narrativas heroicas (Sonderforschungsbereich 948, 2022, p. 1) mediante las cuales se atribuyen a los protagonistas de las narraciones (en este caso, Lenz) ciertos rasgos que los configuran como héroes. En esta dimensión del análisis, nos referimos a tales rasgos mediante los códigos establecidos en las Tablas 1 y 2.

Antes del análisis propiamente dicho, desarrollamos una breve caracterización global de las obras incluidas en el corpus, con el fin de esclarecer desde qué posiciones en el campo son enunciadas las narrativas heroicas sobre Lenz, e incorporar a la discusión otras propiedades de estos discursos que resulten relevantes.

3.2. Obras y autores

Cronológicamente, las biografías de nuestro artículo se inscriben en el periodo 1920-1938, que corresponde a grandes rasgos al inicio del marco temporal delimitado por el proyecto de investigación «Ideologías lingüísticas en el campo de los estudios del lenguaje en Chile, 19271973», del que forma parte el presente estudio. Este marco temporal, según la hipótesis del proyecto, se caracteriza por atestiguar una progresiva consolidación del campo científico de los estudios del lenguaje en Chile, que habría constituido un escenario propicio para el surgimiento de héroes de la ciencia lingüística local. Lenz inicia su retiro de la vida académica en 1920, pues se cumplían tres décadas de su llegada a Chile; esto activa la proliferación de instancias celebratorias de su trayectoria, que se acumulan en torno a 1925 —año en que deja sus labores docentes en el Instituto Pedagógico— y 1938 —año de su muerte—. En consecuencia, nuestro corpus cubre el periodo en que existió mayor probabilidad de que surgiesen discursos y prácticas hagiográficas3.

La primera biografía fue elaborada por José del C. Gutiérrez (1920), exestudiante de Lenz en el Instituto Pedagógico. El texto tiene índole conmemorativa: se publica con ocasión de cumplirse tres décadas desde la llegada de Lenz a esta institución. Las tres siguientes se publican en 1925, circundando la fecha de un homenaje público a Lenz organizado con motivo de su retiro del Instituto Pedagógico: la semblanza de Bunster4 (1925), exalumno de Lenz, la cual apareció el mismo día del homenaje y se puede considerar que representa la sensación de nostalgia anticipada que su retiro generaba entre el estudiantado; la biografía de Doctor Canopus5 (1925), también exalumno de Lenz, que apareció solo unos días después, y la semblanza del doctor Paul (Pablo) Wernstedt6, amigo de Rodolfo Oroz y su compañero de estudios en la Universidad de Leipzig.

La memoria de título de Münnich (1928), presentada para obtener el título de profesora de inglés en el Instituto Pedagógico, sigue muy de cerca a Gutiérrez (1920) en su narrativa. Copia largas citas de diversos trabajos de Lenz, por lo cual el discurso aprovechable que contiene es relativamente escaso en comparación con su extensión. No hemos considerado las frases que le atribuye a Gutiérrez (1920), sino la introducción y las conclusiones, donde hay mayor discurso propio. No obstante, vale la pena tener en cuenta que esta memoria sirve como cámara de eco de la narrativa heroica desarrollada por aquel autor, y que es sintomática de la participación de actores del ámbito educativo —en particular, estudiantes activos del Instituto Pedagógico— en el proceso de heroización de Lenz.

Virgilio Figueroa (1931) es el único autor de este grupo que no parece haber tenido alguna relación directa con el alemán ni haber formado parte de su círculo de influencia. Además de su obra mayor, el Diccionario biográfico, colaboró habitualmente en diversos periódicos y escribió algunas piezas teatrales y otras de índole literaria. Si, ya en 1900, Pedro Pablo Figueroa señalaba que su obra intentaba reconocer la labor que los extranjeros habían hecho «por el progreso de la República» (1900, p. 7), su colega Virgilio es mucho más entusiasta en prodigar diversas alabanzas a Lenz. Su Diccionario biográfico, de hecho, ya no distingue al alemán como un extranjero que aportó a Chile, sino como uno más entre aquellos que no solo «han sobresalido por sus virtudes, por su talento o por sus méritos» (Figueroa, 1925, p. 7), sino que sobre todo «han contribuido a la formación de la nación independiente de Chile» (p. 5); es decir, deja entrever una percepción patriótica de los sujetos biografiados —recurrente en otras narrativas heroicas sobre Lenz—.

A diferencia de los primeros, el siguiente no fue un discípulo ni alumno de Lenz, sino un par: el filólogo y latinista Rodolfo Oroz Scheibe (1895-1997)7. Su discurso (1933) fue leído con ocasión del nombramiento de Lenz como miembro académico de la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación de la Universidad de Chile, y el mismo año publicado en los Anales de la Universidad de Chile (precediendo al discurso leído por Lenz: «Dialectología hispanoamericana»). Se suele asumir que Oroz era discípulo de Lenz, pero en realidad nunca pasó por sus aulas, pues se formó en la Universidad de Leipzig entre 1915 y 1922. Por un factor generacional, simplemente puede considerársele como un colega continuador de su legado intelectual.

Cierran nuestro corpus dos textos incluidos en el número de homenaje al lingüista alemán publicado en 1938 en los Anales de la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile (actualmente llamado Boletín de Filología), con contribuciones de colegas y estudiantes de Lenz del ámbito local (Rodolfo Oroz, Yolando Pino Saavedra, Claudio Rosales, Sebastián Englert, Eugenio Pereira Salas, Guillermo Rojas Carrasco) e internacional (Amado Alonso y Eleuterio Tiscornia, de Buenos Aires; Wilhelm Giese, de Hamburgo; Antenor Nascentes, de Río de Janeiro), junto con una «Bibliografía de las publicaciones científicas y pedagógicas del Dr. Rodolfo Lenz». Este volumen originalmente había sido pensado como corolario de la ceremonia que se celebraría el 10 de septiembre de 1938, día del cumpleaños número 75 de Lenz, pero su muerte (el 7 del mismo mes) impidió la realización del evento. A la postre, el volumen terminó convirtiéndose en un homenaje a su memoria.

El primer texto de este volumen es una semblanza de autoría de Carlos Vicuña Fuentes (1886-1977)8. Según Rabanales (1964, p. 123), Vicuña se consideraba a sí mismo un discípulo de Lenz. Su semblanza sobresale de este conjunto por ser la única que no es en sí mismo un estudio ofrecido a Lenz —que sería lo esperable de un Festschrift—, sino un relato biográfico altamente cargado de emotividad y posicionado desde el punto de vista de un exestudiante del alemán.

El segundo texto de este volumen es de Amado Alonso (18961952), que, a diferencia de Vicuña, se focaliza en los aportes científicos de Lenz. Esto se explica en virtud de que, de manera homóloga a la intervención de Oroz en 1933, el discurso de Alonso corresponde al reconocimiento de un par. Filólogo y lingüista español nacionalizado argentino, discípulo de Ramón Menéndez Pidal y representante de la llamada Escuela Filológica de Madrid, ejercía desde 1927 como director del Instituto de Filología de la Universidad de Buenos Aires; por tanto, su discurso se trataba del reconocimiento de un par que gozaba de prestigio internacional, y representativo además del establishment de la filología española.

3.3. Narrativas biográficas y rasgos heroicos atribuidos a Lenz

Las biografías caracterizadas en el apartado anterior muestran numerosas coincidencias y solapamientos en cuanto a su contenido y estructuras discursivas. Esto da cuenta, en primer lugar, de que debe de haber operado entre ellas una bien engrasada cadena de transmisión intertextual, en la que solo a veces se reconocen las fuentes. También significa, en segundo lugar, que la biografía de Lenz, al ir adoptando una forma típica que se reitera parcialmente en distintos discursos, empieza ya por esos años a tomar ribetes de relato mítico —o de epopeya, si se quiere—. Este relato establece un viaje que, en lugar de tener un efecto transformador sobre el sujeto que llega a un lugar y luego retorna, como es habitual (como en el «monomito» de Campbell, 1949/2008), afecta al lugar de acogida o, para ser más precisos, al campo de los estudios del lenguaje en Chile (quizá debido a que Lenz no retornó a su lugar de origen). A partir de la llegada de Lenz en 1890, según sus biografías, ocurre una transformación importante que marca un «antes de Lenz» y un «después de Lenz». Se trata, justamente, de la peripeteia aristotélica invocada por la Heroismusforschung («an epochal moment or turning point»; Sonderforschungsbereich 948, 2022, p. 2), con la particularidad de que el efecto se traslada del sujeto al escenario. Esta transformación consiste en la modernización, la cientifización del campo. Es importante distinguir, entonces, la figura de un «padre fundador», como podría ser Andrés Bello para el campo de los estudios del lenguaje en Chile, respecto de la correspondiente a un transformador, como sería Lenz, o, en palabras de uno de sus biógrafos, «un revolucionario ideológico de primera fuerza» (Vicuña, 1938, p. 9).

Según Vicuña, el «antes de Lenz» se caracterizaba por una actitud «preceptiva y rutinaria», anclada en «la ley arbitraria y terca de los escritores clásicos» (1938, p. 7). Para Gutiérrez (1920), la situación chilena previa a la llegada de Lenz se hallaba en un «atraso». El efecto transformador de Lenz habría sido tan importante que permitió a una nación atrasada ponerse por delante incluso de otras presumiblemente más adelantadas: «El dió a la enseñanza de las lenguas el verdadero carácter racional, el directo, introduciendo en Chile una reforma que solo posteriormente fué introducida en otras naciones (Gutiérrez, 1920, p. 9); «Desde que el señor Lenz tomó la Gramática moderna se ha hecho de este ramo un estudio verdaderamente científico, lo que constituye una honra para Chile, y no es exagerado afirmar que ni en la misma España se hacía otro igual» (pp. 9-10); «Así llegó a ser Chile el primer país del mundo que oficialmente introdujo en sus liceos el método directo en la enseñanza de idiomas vivos» (Münnich, 1928, p. 45).

Percepciones similares se encuentran en otras de las biografías: «Vino desde muy lejos a sacar un mundo nuevo de la nada [.]; tomó, hace treinta años, la delantera a todos los países de lengua española» (Bunster, 1925, p. 3); «Reformando la enseñanza chilena de lenguas en este sentido científico, él la elevó a una altura que actualmente han alcanzado pocas naciones adelantadas [...]. Es satisfactorio constatar que Chile con este respecto superó a España» (Wernstedt, 1925, pp. 128-129), «renovando a la vez los antiguos conceptos acerca de ellos y orientando en un sentido más moderno la enseñanza del castellano» (Oroz, 1933, p. 26).

Lenz fue capaz de producir una transformación de tal calibre porque al llegar a Chile traía consigo un «bagaje científico de primer orden» (Bunster, 1925; no es casual el uso de bagaje, que también alude a la idea de ‘equipaje'), debido a su formación escolar y universitaria en Alemania, que por entonces era la capital del saber lingüístico (y de otras disciplinas): «Cuando el señor Lenz fue contratado […] no era un desconocido en los centros científicos europeos» (Gutiérrez, 1920, p. 7); «. los méritos sobresalientes que tenía el Dr. Lenz ya en Alemania antes de venir a nuestro país» (Münnich, 1928, p. 7). Incluso recién llegado a Chile, el muy joven Lenz era reconocido en Europa «como una notabilidad en filología y lingüística» (Bunster, 1925, p. 3). Más aún, incluso si no viajaba a Chile, «el señor Lenz estaba destinado a figurar con brillo en los centros científicos de la culta Alemania» (Gutiérrez, 1920, p. 8). La idea del destino en esta última cita sugiere una dimensión trascendente para la condición científica de Lenz, que pudo comprobarse ya desde su formación escolar: «Formado desde niño en la escuela de la filología moderna.» (Vicuña, 1938, p. 7).

Por esto, las biografías reiteran la valoración positiva que estudiosos europeos, como Gaston Paris y Johan Storm, habían hecho de la tesis doctoral de Lenz (Gutiérrez, 1920, p. 8; Oroz, 1933, p. 27), así como de su filiación intelectual con los grandes nombres de la ciencia europea: «Se puede afirmar que es continuador directo de la ciencia de Diez» (Gutiérrez, 1920, p. 6); «pudo hacer sus estudios en estas ramas de la ciencia en una Universidad (Bonn) donde catedráticos tan ilustres como Federico Diez y Wendelin Forster representaban la filología románica» (Wernstedt, 1925, p. 127).

En relación con el adelanto y progreso que conllevó la llegada de Lenz para los estudios del lenguaje en Chile, varias de las biografías destacan igualmente la dimensión patriótica de su actividad: «El señor Lenz es hoy día, puede decirse, una honra nacional» (Gutiérrez, 1920, p. 5); «Lenz es patriota chileno en su actividad científica» (Wernstedt, 1925, p. 133); «dió a conocer varios importantes trabajos que enrobustecieron notablemente el prestigio científico de Chile» (Oroz, 1933, p. 29). Así también lo resalta Vicuña:

Esto le ha permitido durante una larga y noble vida ser dos veces útil a esta tierra de Chile, que es la suya por el afecto y la gratitud: útil a los sabios y eruditos por la riqueza de sus investigaciones filológicas y útil a la enseñanza de la República por el fuego sagrado de amor a la verdad y de fe en los métodos científicos. (1938, p. 10)

Y Lenz no solo habría sido patriota por enaltecer la reputación científica de Chile, sino también por establecer una relación afectiva real con las personas cuyas formas de hablar estudiaba: «Este inmenso cariño por un pueblo tiene que conducir a un hombre de ciencia a hacer un estudio profundo de la lengua y de las costumbres de ese pueblo» (Gutiérrez, 1920, p. 14); «Lenz siente una verdadera estimación por el elemento popular y el araucano» (Wernstedt, 1925, p. 134); «su fama se la debe en primer lugar al amor con que penetró el alma del pueblo chileno» (Wernstedt, 1925, p. 136); «inmenso cariño por el indio mapuche» (Oroz, 1933, p. 28).

La similitud entre las biografías no solo concierne al relato del periplo de Lenz y sus efectos en el campo local, sino también a la atribución de rasgos heroicos a este personaje. De acuerdo con lo explicado en la segunda sección, vale la pena distinguir entre rasgos heroicos de carácter general (grupo A) y rasgos específicamente atribuidos a los héroes intelectuales (grupo B). A continuación, aportamos citas que evidencian la atribución de cada una estas características.

3.3.1. Extraordinariedad/excepcionalidad (A1; B7)

En cuanto a los rasgos generales, las biografías del corpus confluyen, en primer lugar, en la atribución de un carácter extraordinario/excepcional. Este recae sobre todo en su capacidad y formación intelectual, que puede verse en las citas ya exhibidas sobre la formación académica de Lenz, así como en otros segmentos: «Esta distinguida personalidad, sobresaliente en cada ramo de su actividad» (Wernstedt, 1925, p. 122); «no encontrará sucesores con facilidad [...], ¡qué vacío dejará el doctor Lenz en el Pedagógico!» (Doctor Canopus, 1925); «Era el Profesor, así, con mayúsculas, el Gran Profesor» (Doctor Canopus, 1925); «alumno excepcional en las Universidades de Bonn y Berlin [.]. Era poliglota en todo el alcance de los idiomas conocidos» (Figueroa, 1931); «[sus obras] dan fe de su preparación y competencia [.], de sus relevantes condiciones de investigador, de su espíritu positivo, de la plena confianza en su mente privilegiada» (Vicuña, 1938, p. 10).

En todas las biografías del corpus se da más relieve a este tipo de cualidades de Lenz por tratarse de una excepcionalidad intelectual. De hecho, algunas de ellas, sobre todo las escritas por sus pares académicos (Oroz y Alonso), se enfocan preferentemente en la dimensión intelectual del alemán. Por esta razón, podemos decir que se cumple al mismo tiempo la atribución del rasgo B7, específico de los héroes científicos: la superioridad intelectual. Oroz (1933) se refiere a esto con mayor elocuencia, destacando sus «conocimientos» (p. 26), su posesión de una «ciencia sólida» (p. 26), una «amplia erudición» (p. 25), un «talento observador» (p. 28) y una «precisión científica» (p. 28), junto a su «competencia» (p. 26) y «probada experiencia» (p. 25) en la enseñanza de lenguas.

3.3.2. Autonomía/transgresión (A2)

El efecto modernizador provocado por Lenz, aludido al comienzo de este apartado, queda asociado no solo a su bagaje científico aprehendido en Alemania. Más que un mero reproductor de las últimas novedades de las ciencias del lenguaje, las biografías de Lenz lo convierten en un transgresor de lo establecido. Dicho de otra forma, se destaca su originalidad científica y su rol de pionero e innovador: «Él echó las bases del “Folklore Chileno”» (Gutiérrez, 1920, p. 14); «[La oración y sus partes es una] obra originalísima, de gran erudición» (Bunster, 1925, p. 3); «[fue] iniciador del Folklore nacional» (Bunster, 1925, p. 3); «se dedicó también al estudio del araucano y de la formación del folklore chileno, del cual fue uno de los más esforzados iniciadores» (Figueroa, 1931); «[sus obras] dan fe de su originalidad fecunda, de su preparación y competencia, de su atrevimiento científico» (Vicuña, 1938, p. 10).

Sus pares científicos son quienes más insisten en atribuir esta cualidad a Lenz. Oroz afirma que «como gramático y lingüista en general la ciencia debe al señor Lenz [...] muchas contribuciones originales» (1933, p. 27). La semblanza de Alonso (1938), de hecho, se dedica principalmente a discutir la originalidad de algunas propuestas del alemán: «En el campo de la técnica, la Fonética debe a Rodolfo Lenz progresos duraderos de primer orden» (p. 12). Su originalidad se manifiesta en haber sido el primer fonetista que con un «procedimiento de su invención pudo observar el mecanismo de las articulaciones con garantía científica y fijar sus principales fases sobre el papel» (Alonso, 1938, p. 12). Asimismo, su propuesta de división del paladar en regiones de articulación «ha quedado consolidada como verdadera» (Alonso, 1938, p. 12). Su última contribución significativa, «quizá la más valiosa» (Alonso, 1938, p. 12), es la distinción entre sonidos apicales y dorsales. En consecuencia, «en la historia de la fonética española, Lenz ha de figurar siempre en lugar de honor» (Alonso, 1938, p. 12). Alonso también destaca «la prioridad que corresponde al Dr. Lenz en algunos descubrimientos de fonética española, que hasta ahora no se le acordaban por simple distracción» (1938, p. 13). Incluso sugiere que fonetistas españoles como Araujo tomaron ideas de Lenz sin reconocer su fuente, y que Navarro Tomás no lo tuvo tampoco en cuenta en su observación más tardía del rehilamiento.

3.3.3. Carga ética y afectiva (A3; B9)

De forma solidaria con la concentración de la agencia y la personifica- ción/antropomorfización (véase § 3.3.5), la construcción de un héroe en general requiere imbuirlo de una carga moral que permita a los seguidores identificarse con él en un nivel afectivo. De esta forma, «the heroic figure is transformed into an ideal image that people want to imitate, while unfolding an emotional and appealing effect toward which it is difficult to remain neutral» (Schlechtriemen, 2019, p. 21). Por ello, no basta con que Lenz sea concebido como un buen científico, sino que también sea percibido como una «buena persona». Esto permite que su influencia trascienda de su campo específico de actuación hacia la esfera social en general; de esta forma, se cumple indirectamente la atribución de la característica B9.

Todas las biografías del alemán coinciden en resaltar este tipo de cualidades «blandas» y humanizadoras: «Es algo sumamente agradable, y que causa verdadera admiración, la sencillez y amabilidad del señor Lenz. El que lo visita encuentra en él a un caballero muy bondadoso y alegre» (Gutiérrez, 1920, p. 23); «hombre de palabra sincera y de alma ingenua», «de carácter por naturaleza bondadoso», «modesto hasta la exageración», «de una modestia rayana en la timidez», «con la sencillez de un estudiante cualquiera», «afán de pasar inadvertido» (Bunster, 1925, p. 3); «No era sólo nuestro profesor, era un amigo siempre dispuesto a ayudarnos» (Münnich, 1928, p. 52). También Wernstedt se refiere a esta cualidad:

Siempre bondadoso, amable y atento, el señor Lenz se distingue [.] por una sencillez y modestia extraordinarias [.]. Él muestra en todo tiempo una jovialidad y un buen humor que raras veces van unidos a la seriedad y las costumbres severas de una persona científica. (1925, p. 126)

La conjunción de condiciones intelectuales y morales —habilidades duras y blandas, podríamos decir— percibida genera que la hagiografía de Lenz alcance incluso ribetes superlativos, como cuando Wernstentd afirma que «Lenz no es sólo un sabio de primer orden [.], sino también el modelo de un hombre perfecto» (1925, p. 122). Este mismo biógrafo, de hecho, organiza su exposición en torno a la idea de que Lenz «reune en su persona —hecho no muy frecuente— las cualidades de un excelente hombre, de un prominente pedagogo, y de un notable sabio» (Wernstentd, 1925, p. 123). Por ello, Münnich puede concluir que «todo chileno, pero especialmente los profesores, deben estar eternamente agradecidos al señor Dr. Lenz» (1928, p. 53), apuntando así a la trascendencia social de su ejemplaridad.

3.3.4. Agonalidad (A4)

Otro eje sobresaliente de las narrativas biográficas sobre Lenz alude a su circunstancia agonal, sobre todo en sus primeros años de estadía en Chile. Es bien sabido que Lenz, por representar una fractura epistemológica frente a la ideología lingüística dominante basada en el normativismo hispanista de Bello, se enfrentó a diversas polémicas con connotados representantes del hispanismo local, tales como Eduardo de la Barra (quien acusó a las autoridades educativas chilenas de haber caído en un «embrujamiento alemán») y Manuel Antonio Román (véanse Pavez Ojeda, 2015; Velleman, 2007). Ellos corresponderían a los adversarios típicos de los relatos heroizantes, tanto más importantes para la constitución del héroe cuanto más «formidables» puedan considerarse (Schlechtriemen, 2019, p. 20). El propio Lenz siempre guardó un amargo recuerdo de estas polémicas, por lo que no extraña que formen parte central de las biografías que lo heroízan. Esto lo convierte en sujeto de ataques injustificados y víctima de una incomprensión explicable por el percibido clima de atraso cultural y científico previo a su llegada.

Las biografías coinciden en presentar a Lenz como un sabio que supo resistir estoicamente estos ataques y que no puede ser sino objeto de empatía, tal como muestra la conducta ejemplar de los pares científicos extranjeros: «Muchas resistencias y aun burlas encontró en su noble tarea; pero al verdadero estudioso no le importan los juicios de los que no saben, sino de los verdaderos sabios y la satisfacción personal» (Gutiérrez, 1920, p. 14): «no todos supieron ni han sabido comprenderle [...], mal que pese a los que aún consideran la gramática de Bello como una Biblia» (Bunster, 1925, p. 3); «En Chile esta gran obra [el Diccionario etimológico] fué mal comprendida, pero no pasó esto en el extranjero» (Münnich, 1928, p. 27); «Había gente que lo odiaba, que lo hallaba funesto [.]. No le perdonaban que no mirase la Gramática de Bello como cosa santa; que osara criticarla y hasta ridiculizarla» (Vicuña, 1938, p. 8).

3.3.5. Agencia (A5)

La concentración de agencia en el sujeto de heroización es quizá uno de los elementos más importantes de todo este proceso:

To sum up agency, the process of heroization thus functions as follows. There is an actor-network in which there are many actors who have agency and are symmetrically aligned. At the end of the process, which in a strict sense is never complete, there is a figure in the centre with a high degree of agency. In between, a process of concentration of the qualities attributed to the heroized figure occurs, while at the same time, most of the other actors are either ignored or depicted as passive in terms of agency. This process of figuration also means that a human figure is constituted out of the symmetrical actors. (Schlechtriemen, 2016, p. 28)

De esta cita se desprenden tres cuestiones importantes, todas las cuales se verifican en las biografías de Lenz. En primer lugar, se comprueba que lo más común es la elisión o puesta en segundo plano de otros actores que también pudieron haber influido en el proceso de modernización de la educación y los estudios del lenguaje en Chile, en favor de un protagonismo casi exclusivo de Lenz. La única que destaca el entorno intelectual de Lenz es Münnich (1928), pero se limita a sus pares profesores del Instituto Pedagógico. La extensa red de colaboradores e «informantes» de Lenz (véase Pavez Ojeda, 2015), a los que él mismo nunca llegó a concebir como socios o pares epistémicos, queda en su totalidad desprovista de agencia en este sentido. Por otro lado, los estudiantes del Instituto Pedagógico son construidos como sujetos meramente pasivos: «Preparó varias generaciones de profesores, que siguen enseñando por los métodos con que ellos estudiaron con él» (Münnich, 1928, p. 13).

En segundo lugar, como hemos visto hasta ahora y se seguirá comprobando, ocurre una atribución extensa de rasgos heroicos a la figura de Lenz, que ni siquiera son concedidos del mismo modo a sus pares profesores del Instituto Pedagógico.

En tercer lugar, las biografías de Lenz contribuyen de distintas maneras a la construcción de una imagen humana reconocible para el nombre del alemán, lo cual vale la pena entender en relación con el rasgo A3 (véase § 3.3.3). Se trata de lo que en la Heroismusforschung llaman la «antropomorfización y personalización» del sujeto heroizado: «The hero appears as an individual actor with a face, body, gender and biography» (Sonderforschungsbereich 948, 2022, p. 1). Esta resulta necesaria para favorecer la identificación de sus seguidores y fortalecer su capacidad de congregar al grupo ética y afectivamente. Las biografías de nuestro corpus en alguna ocasión representan en materia lingüística la apariencia humana de Lenz —por ejemplo, destacando sus «ojos vivarachos» y «lentes protectores» (Bunster, 1925, p. 3)—, pero gran parte de ellas sí recurre a una representación pictórica para ofrecer una imagen prototípica y reconocible del sujeto heroizado9. Se incluyen retratos fotográficos en Gutiérrez (1920) y en el volumen en que aparecen Vicuña (1938) y Alonso (1938); una caricatura, de autor desconocido, en Doctor Canopus (1925), y un retrato dibujado por Rodolfo Oroz en Wernstedt (1925).

3.3.6. Antiutilitarismo (B2)

Las biografías del corpus también caracterizan a Lenz como un sujeto no necesariamente motivado por la utilidad inmediata de sus estudios, sino sobre todo movido por la curiosidad científica. Así, se rescata como un hecho encomiable que Lenz, desde su llegada a Chile, no se haya limitado a cumplir con los compromisos docentes de su contrato con el Gobierno chileno, sino que haya invertido tiempo personal en otras tareas, aunque no ajenas por completo a su actividad científica. Se trata de las «chifladuras» de Lenz (Rojas, 2024), que fueron parte importante de su contribución a la transformación del campo: «Es digno de hacer notar, porque demuestra el desinterés y la abnegación del señor Lenz, el hecho de que desempeñó gratuitamente esta cátedra [Gramática Moderna] de 1895 a 1903» (Gutiérrez, 1920, p. 9); «Su actividad, como debe suponerse, no sólo se limitó a las atenciones de sus clases; sin descuidar la enseñanza se dedicó desde el primer momento al estudio del lenguaje y de la literatura del elemento popular y del idioma araucano» (Gutiérrez, 1920, p. 14); «Desde el primer momento de su llegada a Chile se dedicó, fuera de su actividad pedagógica, a un estudio detenido de los fenómenos lingüísticos y etnológicos de este país» (Wernstedt, 1925, pp. 131-132).

3.3.7. Devoción por el trabajo intelectual (B4)

La devoción absoluta por el trabajo intelectual también es mencionada con recurrencia en las biografías del corpus: «El Dr. Lenz es el tipo genuino del hombre de ciencia, modesto y bondadoso y siempre pendiente de sus estudios» (Gutiérrez, 1920, p. 5); «ha trabajado sin reposo siete lustros consecutivos» (Bunster, 1925, p. 3) «[Lenz fue] quien de manera más constante y decidida haya trabajado en este país por el estudio del idioma patrio» (Doctor Canopus, 1925); «Desde su llegada a Chile, el Dr. Lenz ha dedicado todas sus energías al progreso de la enseñanza de este país» (Münnich, 1928, p. 13). Gutiérrez, además, relata:

Es realmente admirable ver que un sabio extranjero, después de estar un año haciendo clases, en vez de ir a descansar en algún punto de la costa, se dirige en cambio a vivir entre los araucanos para conocer sus costumbres, su idioma. Esto se llama tener amor a la ciencia. (1920, p. 16)

En alguna ocasión, el esfuerzo y la laboriosidad intelectual de Lenz incluso aparece vinculado explícitamente con la idea del (cuasi) heroísmo: «Quién haya alguna vez interrogado a indios o a campesinos acerca del significado de un vocablo, comprenderá el esfuerzo y diré el cuasi-heroísmo exigido por la tarea de escribir un diccionario como el presente» (Münnich, 1928, p. 13).

La dedicación de Lenz a su trabajo intelectual es habitualmente realzada en las biografías mediante figuras retóricas de sentido hagiográfico, que lo comparan con un apóstol o un monje: «Viajó varias veces por la Araucanía, y con una paciencia propia de un benedictino, iba recogiendo entre los mismos indios las tradiciones, leyendas y poesías que copiaba en transcripción fonética» (Gutiérrez, 1920, p. 15); «En sus trabajos despliega una paciencia de benedictino y una escrupulosidad ejemplar, en el cumplimiento de sus deberes una constancia y laboriosidad.» (Wernstedt, 1925, p. 126); «Inauguró sus clases en 1890 y las continuó durante siete lustros con la perseverancia del apóstol» (Figueroa, 1931).

Oroz (1933) hace confluir varias de estas estrategias discursivas: de acuerdo con su relato, Lenz realizó su labor docente «con el entusiasmo y cariño de un verdadero apóstol» (p. 26); su Diccionario etimológico resulta de un acopio que «era obra de benedictino» (p. 28); su investigación científica se manifestó como un «incesante estudio» (p. 26), «igual al jardinero que con amor cultiva la flor delicada del arte» (p. 28).

En la semblanza de Vicuña (1938), la ponderación de su dedicación se ve contrapesada por las consecuencias negativas de ella, aunque lo «negativo» parece más bien una concesión retórica:

Sólo podría reprochársele su excesiva especialidad. Su mente no salió de la filología. Había elegido esa ciencia con amor y con fe y el mundo que está más allá de ella parecía no existir. Así su espíritu reposaba en una contemplación beata y cuasi santa de la polémica activa y encendida de sus lecciones orales. (1938, p. 10)

3.3.8. Defensa de la verdad y el saber (B5; B8)

Finalmente, de forma conjunta, las características B5 y B8 son atribuidas a Lenz en virtud del reconocimiento de su compromiso irrestricto con el conocimiento científico y racional, contrapuesto a la verdad dogmática y autoritaria: «El señor Lenz trata de formar en todo momento el criterio del verdadero estudioso, y está siempre dispuesto a aceptar la verdad, no importa de donde venga» (Gutiérrez, 1920, p. 11); «[sus compañeros] le acompañaron siempre con su afecto en su victorioso avance en busca de la verdad» (Bunster, 1925, p. 3); «Su clase resultaba así inolvidable, porque más que nociones estereotipadas, le daba a uno un criterio que lo dejaba apto para pensar y juzgar con su propia cabeza, libre de dogmas precarios y armado de un método cierto e infalible» (Vicuña, 1938, p. 9). La expresión más superlativa de esta dimensión de la construcción del héroe científico queda resumida en la siguiente cita:

Esto le ha permitido [ser] útil a la enseñanza de la República por el fuego sagrado de amor a la verdad y de fe en los métodos científicos, que difundió durante cuarenta años en su cátedra viva y fecunda del Instituto Pedagógico. (Vicuña, 1938, p. 10)

4. Conclusiones

Gracias al análisis de los discursos biográficos de Rodolfo Lenz publicados entre 1920 y 1938 que seleccionamos, hemos comprobado una presencia profusa y coherente de rasgos característicos de los procesos de heroización. Se trata de una presencia profusa porque se documenta de forma abundante en todos los discursos del corpus, y coherente porque muestra similitudes y reiteraciones entre los distintos discursos (es decir, no hay puntos de divergencia). Los estudiantes y pares científicos de Lenz, de esta forma, lo heroízan: lo erigen como un modelo ejemplar de científico, una «norma» o «metro», un punto de referencia para la organización de los valores dentro del campo de los estudios del lenguaje en Chile que por entonces estaba en proceso de consolidación tras la reestructuración o fractura epistemológica provocada por la llegada del alemán en 1890. La heroización de Lenz puede entenderse tanto como síntoma de dicho proceso de consolidación (siguiendo a Bourdieu) como en cuanto factor causal de este mismo. Así, este campo consigue un nuevo héroe (sucesor, en este sentido, de la figura de Andrés Bello), que no podía ser sino un lingüista representativo de los valores considerados centrales en la disciplina moderna.

Es llamativo que, en el caso de un intelectual como Lenz, los rasgos generales de los procesos de heroización primen por encima de los rasgos específicos de la construcción de héroes intelectuales. Tampoco se aprecian rasgos que puedan atribuirse a la particularidad de ser lingüista. Podemos interpretar esta situación como síntoma de que la operación de campo efectuada por este conjunto de agentes tiene como propósito no solamente redefinir el sistema de valores dentro del campo (orientación interna), sino también influir en la proyección de este mismo hacia la esfera pública (orientación externa). Por este motivo se destaca con mucho énfasis la importancia de Lenz en la educación y en el propio prestigio de la nación chilena moderna, y por ello también se pone a menudo de relieve su condición de «buen hombre» o incluso de «hombre perfecto». También vale la pena poner en diálogo con esta proyección externa al campo que la Academia Chilena correspondiente de la Real Academia Española lo haya nombrado miembro honorario en 1924 (Araneda Bravo, 1976, p. 46). Se trata de otro reconocimiento y validación de la condición central que el lingüista científico empezaba a ocupar en el régimen de normatividad lingüística que se encontraba en proceso de reacomodo por esos años en Chile. Dicho reconocimiento es más significativo todavía si se considera que Lenz se enfrentó abiertamente con el régimen de normatividad lingüística defendido por el hispanismo heredero de Bello, que tenía en la Academia Chilena uno de sus más claros representantes.

También es llamativo que este proceso de heroización haya comenzado y se haya dado casi con completitud antes de la muerte de Lenz, pues habitualmente los héroes son construidos como tales después de su fallecimiento. Esto abre paso a la primera de las proyecciones de este estudio: sería de mucho interés indagar en el grado de participación que pudo haber tenido Lenz en la construcción de sus propias narrativas biográficas. Los discursos de nuestro corpus dejan entrever que sus autores consultaron muchas veces a Lenz, y que este pudo haber tenido bastantes oportunidades para influir en la forma que terminó adoptando su narrativa biográfica. Es decir, cabe preguntarse hasta qué punto estas representaciones de Lenz son «autorrepresentaciones».

En segundo lugar, valdría la pena investigar el proceso de heroización de Lenz en la perspectiva de la duración mediana o larga, siguiendo la sugerencia de Mommertz (2018, p. 7). Las biografías y semblanzas hagiográficas de Lenz siguieron proliferando durante todo el siglo XX y todavía proliferan a comienzos del siglo XXI: sobresale el conocido trabajo de Escudero (1963), así como las investigaciones de Valencia (1993), Dannemann (2000), Rabanales (2002), Sánchez Cabezas (2013), entre otros. Todos estos estudios permitirían tener una idea del desarrollo histórico de este proceso (quizá de acuerdo con las fases sugeridas por el Sonderforschungsbereich 948, 2022, p. 3) y sus eventuales continuidades o transformaciones.

Finalmente, también sería de interés dilucidar la confluencia de la heroización de Lenz con otros procesos de función similar respecto del campo, pero enfocados en distintas figuras relevantes para diferentes momentos de la historia de los estudios del lenguaje en Chile, tales como Andrés Bello, Rodolfo Oroz o Ambrosio Rabanales. Por supuesto, también sería recomendable (aunque escapa del alcance de este proyecto) comparar las características de la heroización de Lenz con las relativas a figuras de otros países o regiones hispanohablantes, con el fin de mejorar nuestra comprensión sobre las dinámicas transnacionales de conformación de los saberes disciplinares.

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Notas

1 Este artículo se ha elaborado en el marco del proyecto de investigación ANID/ FONDECYT/Regular-1230462, «Ideologías lingüísticas en el campo de los estudios del lenguaje en Chile, 1927-1973».
2 Alrededor del mismo periodo en que se concentran los discursos biográficos (que por sí mismos, en parte, se ocupan también de establecer la importancia de ciertas obras de Lenz), también se puede comprobar la emergencia de diversos acontecimientos discursivos orientados a la constitución de un archivo de textos lenzianos, mediante su inventario, clasificación, jerarquización y puesta en (re)circulación. En concreto, se trata de bibliografías, publicaciones de apuntes de clase y antologías, que corresponden al segundo tipo identificado por Bourdieu.
3 Si bien existen muchos discursos hagiográficos con fecha posterior a la muerte de Lenz, los hemos excluido de la presente investigación porque no corresponden al inicio del periodo de consolidación del campo. Tampoco incluimos en el corpus la primera biografía publicada de Lenz (Figueroa, 1900) ni la primera semblanza (Latorre, 1915), pues, además de alejarse del marco temporal delimitado, presentan características distintas a las biografías que conforman nuestro corpus.
4 Futuro profesor del Instituto Pedagógico y subsecretario del Ministerio de Educación.
5 Seudónimo de Augusto Iglesias Mascaregno (1897). Escritor y profesor, años más tarde llegaría a ser director de la Biblioteca Nacional y miembro de la Academia Chilena de la Lengua.
6 Autor de un Libro para la enseñanza del alemán (1927, Chile).
7 Una de las figuras centrales del campo de los estudios del lenguaje durante la parte central del siglo XX. Ocupó puestos importantes tanto en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, que dirigió entre 1933 y 1944 (y cuyo Boletín de Filología fundó en 1934), como en la Academia Chilena de la Lengua, que presidió entre 1959 y 1980.
8 Profesor de francés graduado en el Instituto Pedagógico. También fue profesor de esta institución y luego decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Chile.
9 Ya en la revista infantil El Peneca, en 1909, había aparecido una caricatura de Lenz (https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-349087.html), así como Latorre (1915) llevaba en lugar protagónico una fotografía frontal del alemán en su escritorio. Los relatos biográficos posteriores contendrán muchas más caracterizaciones verbales de los rasgos más reconocibles de Lenz, como su mirada, su estatura o su cojera (véase Rojas, 2024).
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