Artículos

El contexto histórico y la cultura libresca de Pedro de Peralta y Barnuevo

The historical context and the bookish culture of Pedro de Peralta y Barnuevo

Le contexte historique et la culture des livres de Pedro de Peralta y Barnuevo

Pedro M. Guibovich Pérez
Pontificia Universidad Católica del Perú, Perú

Boletín de la Academia Peruana de la Lengua

Academia Peruana de la Lengua, Perú

ISSN: 0567-6002

ISSN-e: 2708-2644

Periodicidad: Semestral

vol. 76, núm. 76, 2024

boletin@apl.org.pe

Recepción: 23 mayo 2024

Aprobación: 14 septiembre 2024

Publicación: 28 diciembre 2024



DOI: https://doi.org/10.46744/bapl.202402.011

Resumen: Reconocido por sus contemporáneos como un erudito en diferentes ramas de las letras y las ciencias, el limeño Pedro de Peralta y Barnuevo fue autor de numerosas obras y un insaciable lector. En este texto estu­dio las circunstancias y los medios que le permitieron acceder a los libros y, por ende, cultivar la lectura: la instrucción recibida en la Universidad de San Marcos; las tertulias y academias en las que parti­cipó en Lima, y el comercio libresco existente en esta ciudad. Como activo miembro de la república de las letras coloniales, Peralta debió acumular una importante colección de libros a lo largo de su vida; pero desafortunadamente tan solo ha llegado a nosotros un registro parcial de ella, gracias al inventario post mortem de sus bienes, realizado en 1743. A pesar de sus limitaciones, dicho inventario constituye una fuente histórica de excepcional interés porque confirma la enciclopé­dica curiosidad de Peralta y permite reconstruir el contexto histórico que la hizo posible. En la parte final de este ensayo, transcribo dicho elenco de libros y propongo las respectivas identificaciones.

Palabras clave: Pedro de Peralta y Barnuevo, cultura libresca, comercio de libros, literatura francesa del siglo xviii.

Abstract: Recognized by his contemporaries as a scholar in different branches of letters and sciences, the Lima native Pedro de Peralta y Barnuevo was the author of numerous works and an insatiable reader. In this text I study the circumstances and the means that allowed him access to books and, there- fore, to cultivate reading: the instruction he received at the University of San Marcos; the gatherings and academies in which he participated in Lima, and the bookish trade existing in this city. As an active member of the republic of colonial letters, Peralta must have accumulated an impor- tant collection of books during his lifetime, but unfortunately only a partial record of it has come down to us, thanks to the post-mortem inventory of his possessions, carried out in 1743. Despite its limitations, this inventory constitutes a historical source of exceptional interest because it confirms Peralta's encyclopedic curiosity and allows us to reconstruct the historical context that made this possible. In the final part of this essay, I will transcribe this list of books and propose the respective identifications.

Keywords: Pedro de Peralta y Barnuevo, bookish culture, book trade, eighteenth century French literature.

Résumé: Reconnu par ses contemporains comme un érudit de différents domaines des lettres et des sciences, le liménien Pedro de Peralta y Barnuevo a été l'auteur de nombreux ouvrages, et un insatiable lecteur. Dans cet article nous étudions les circonstances et les moyens qui lui ont permis d'accéder aux livres, et, de ce fait, de cultiver la lecture: la formation re^ue a l'Uni- versité de San Marcos ; les salons littéraires et les académies auxquels il a participé a Lima, et le commerce de livres existant dans la ville. En tant que membre actif de la république des lettres coloniales, Peralta a du accumuler une importante collection de livres ; malheureusement, nous n'en gardons qu'un registre partiel, gráce a l'inventaire post mortem de ses biens, effectué en 1743. Malgré ses limites, cet inventaire constitue une source historique d'un intéret exceptionnel, parce qu'il confirme la curio- sité encyclopédique de Peralta et permet de reconstruire le contexte histo- rique qui l'a rendue possible. A la fin de cet essai nous transcrivons cet inventaire et nous proposons les identifications respectives.

Mots clés: Pedro de Peralta y Barnuevo, culture livresque, commerce de livres, littérature fran^aise du xvme siecle.

1. Introducción

Pedro de Peralta y Barnuevo gozó en vida de una enorme reputación como erudito. El dominico Juan de Gazitúa lo llamó «incomparable varón ornamento de las bellas letras, honor de nuestra América» (Peralta, 1730/2003, p. 21). Consta que el ministro José Patiño le consultó acerca de sus planes para las fortificaciones americanas; la Academia de Ciencias de París lo tenía como socio; hombres de letras y ciencias como el ensayista y polígrafo benedictino Benito Feijóo, el viajero científico Amadeo Frezier y el matemático y geógrafo Charles Marie de la Condamine ponderaron su erudición y le escribieron. A fines del siglo xviii, los colaboradores del Mercurio Peruano encomian y citan sus obras. Uno de ellos, José Rossi y Rubí, lo califica una y otra vez de «insigne» (1791a, p. 94; 1791b, p. 159). Lejos de extinguirse, la fama de Peralta se mantuvo incólume durante el siglo xix. Manuel de Mendiburu escribió que su nombre «vivirá en Lima mientras haya amor a las letras, porque las sirvió como pocos» (1885, p. 266). A inicios del siglo xx, José de la Riva-Agüero escribió que Peralta «era en su época y generación el único peruano de verdadera fama europea» (1962b, p. 294). En opinión del mismo autor,

Sus aptitudes en realidad parecían universales. Fue de profesión y prefe­rencia matemático, ingeniero, y en sus mocedades abogado; mas con tanta facilidad y desembarazo componía versos en castellano, italiano, griego y latín, francés e inglés, y arreglaba loas y comedias, como censu­raba libros de medicina, teología e historia. (1962b, p. 294)

Décadas después, llevado por un entusiasmo acaso algo exagerado, Luis Alberto Sánchez apodó a Peralta como «doctor Océano» (1967).

No solo los testimonios de sus contemporáneos y la historiografía moderna han contribuido a preservar la imagen de Peralta como erudito y polígrafo, sino además la pintura. En un retrato póstumo, obra de Cristóbal de Aguilar, conservado en el Museo de Arte de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), el erudito limeño fue representado de cuerpo entero, hierático, vestido de negro y usando una peluca a la moda. Se trató de un encargo del claustro de dicha universi­dad, que de esta manera quiso rendir homenaje a quien fue uno de sus más ilustres catedráticos y rectores. Siguiendo las convenciones del género retratístico, Peralta aparece delante de un estante en el que se alinean algunas de sus principales obras, publicadas por las imprentas limeñas (Museo de Arte de la UNMSM, 2009, p. 87). Ellas representan tan solo una parte de sus libros, porque, como hombre de una inmensa curiosidad y apetencia por el saber, Peralta fue un ávido lector y poseedor de textos impresos en Lima y el Viejo Continente. Consciente de sus conocimientos, en algún momento llegó a escribir que solo el océano y la geografía separaban su buen juicio de las corrientes literarias y científicas europeas (Williams, 1994, p. 16).

En la investigación de la vida y obra de figuras destacadas de la cultura letrada en la América española, «el estudioso tiene gran curiosi­dad por conocer las fuentes de la erudición del estudiado y las influen­cias que, consciente o inconscientemente, formaron su espíritu intelec­tual», escribió Irving Leonard (1941, p. 1). Este mismo autor se preguntó acerca de los medios de que se sirvieron «los agraciados de las musas y la fama para alcanzar el alto nivel de cultura que se les adjudica» (1941, p. 1). En las páginas que siguen, respondo la cuestión planteada por Leonard a partir del estudio del contexto histórico que hizo posible la cultura libresca de Peralta. Sostengo que en ese contexto fueron gravi­tantes la instrucción que recibió el erudito limeño en la Universidad de San Marcos; las tertulias y academias a las que asistió en Lima, y el comercio de libros existente en esta ciudad. Durante años, Peralta debió acumular una gran cantidad de libros en su casa, pero solo conocemos un registro parcial de ellos gracias al inventario post mortem practicado en 1743 por su albacea, Ángel Ventura Calderón Cevallos Bustamante y Villegas, marqués de Casa Calderón. A pesar de esta importante limi­tación, el inventario constituye una fuente histórica de excepcional interés, ya que confirma la enciclopédica curiosidad de Peralta por la cultura de su tiempo. En la parte final de este ensayo, presento una nueva transcripción del elenco de libros y propongo las respectivas identificaciones de sus títulos. Empecemos, pues, por el comienzo: el referido contexto histórico.

2. La instrucción universitaria

Peralta perteneció a aquella minoría que tuvo el privilegio de provenir de una familia vinculada a la administración colonial y, por consiguiente, de contar con los medios para recibir una instrucción según su condi­ción social. Como suele suceder con muchos miembros de la sociedad colonial, los primeros años de la biografía de Peralta resultan desconoci­dos. Nació en Lima en 1663. Su padre, Francisco, era contador de la Real Hacienda; su madre, María de Benavides, provenía de una fami­lia de la élite limeña. De esta unión, nacieron cuatro niños. Dos de ellos, José y Francisco, tomaron el hábito dominico en 1681, y Magdalena falleció bastante joven, en 1692 o 1693. Pedro, el mayor de los hijos, fue destinado a cursar estudios en la universidad (Riva- Agüero, 1962a, pp. 172-173).

Precisamente la universidad era la vía para lograr reconocimiento social y promoción personal. Creada en 1551, la Universidad de Lima (luego rebautizada como San Marcos) tuvo una enorme gravitación social. Esta institución colonial ha sido calificada como un «espacio de confluencias», donde se daban cita la heterogénea población estudiantil y los doctores que residían en la ciudad. Estos desempeñaban cargos en la administración eclesiástica y civil, o de preeminencia al interior de sus órdenes religiosas (González González, 2005, p. 261; Monsalve Zanatti, 1994, 1998). Lejos de ser una institución marginal, la univer­sidad se proyectaba hacia la ciudad de diversas formas. Era común encontrar estudiantes y graduados en las calles, participando en las cere­monias y fiestas urbanas, vistiendo las insignias que los sindicaban como tales. La proyección social de la universidad estaba, asimismo, dada por la participación de los miembros de su claustro y sus gradua­dos en las cátedras, púlpitos, y corporaciones civiles y eclesiásticas. Avanzado el siglo xvii, la presencia de los graduados se hizo ostensible­mente mayor en las parroquias urbanas y rurales, a medida que el proceso de secularización de aquellas se impuso por disposición de la Corona y la Iglesia. De esta forma, el clero secular, que ostentaba grados universitarios, logró preeminencia y mayor presencia que los frailes en la geografía eclesiástica (González González, 2005, p. 261).

Peralta debió ingresar a la universidad antes de 1694. Este año figura como licenciado en su recurso para el remate de la contaduría del Tribunal de Cuentas vacante por la muerte de su madre, que la había heredado de su padre (Riva-Agüero, 1962a, p. 173). En cual­quier caso, un requisito fundamental para cursar estudios en la univer­sidad era el dominio del latín, que se podía adquirir en alguna de las escuelas de latinidad existentes en Lima. A fines del siglo xvii, San Marcos contaba con lo que hoy llamaríamos los estudios preparato­rios de Gramática; luego seguían las cinco facultades: Artes, Derecho Civil, Derecho Canónico, Teología y Medicina. Cada facultad tenía su autor: Artes, Aristóteles; Derecho Civil, el Corpus juris, de Justiniano; Derecho Canónico, las decretales y el decreto; Teología, el Maestro de las Sentencias y santo Tomás; y Medicina, Galeno. Como bien ha observado Enrique González González para el caso de la Real y Pontificia Universidad de México, los alumnos, antes que estudiar de modo extensivo a un autor, debían aprender a razonar según las reglas de la propia facultad y a valerse de la autoridad de aquel. Por tanto, era reconocido no el que hubiese leído a santo Tomás, sino el que, demostrando la familiaridad con sus obras, era capaz de dilucidar un problema teológico, aplicarlo a casos concretos y defenderlo en público (Eguiguren, 1951, pp. 322-348; González González, 2005, p. 276). Según González González, el conocimiento cultivado en la universidad y en otras instituciones educativas coloniales poco tenía que ver con los conceptos de «ciencia pura» o con la reivindicación del saber por el saber (2005, p. 289).

Los estudios universitarios brindaban prestigio social y una prepa­ración para el desempeño en profesiones liberales (González González, 2005, p. 289). Pero también, como lo ha señalado Martín Monsalve Zanatti, permitían establecer relaciones sociales y obtener los grados que constituían, las más de las veces, una excelente credencial para ejer­cer una carrera en la administración civil o eclesiástica (1994, p. 330). Por añadidura, el estudiante en las aulas entraba en contacto con nuevas materias, autores, textos y hombres de letras. En su Lima fundada, Peralta rinde homenaje a los catedráticos de San Marcos y recuerda a uno de sus maestros en jurisprudencia canónica, el sacerdote Pedro de la Peña y Cívico, a quien califica de «agradable, ilustre y grave» (1732, II, canto VII, octava 176). Quizás a esta etapa de la formación académica de Peralta corresponden los dos tratados de derecho que conservó hasta el final de su existencia (ver nros. 52 y 63 en Anexo). Aun cuando uno de sus contemporáneos, el jesuita Fermín de Irrisarri, escri­bió que «oyeron los estrados de Lima abogar al autor con aquel generoso acre ardimiento que inspira la razón de las leyes, sin que el fervor emba­razase los pulidos adornos del estilo ni la falta de tiempo para la preven­ción, le acusase de menos elocuente» (Peralta, 1730/2003, p. 15), en realidad, nuestro autor no hizo del ejercicio del derecho su razón de exis­tir, ni constituyó su medio de subsistencia. Otros fueron sus intereses, como se ve más adelante. Por ejemplo, más allá de los muros y las aulas de la universidad, estaban los salones de las academias.

3. Academias y tertulias

El siglo xviii fue pródigo en el funcionamiento de dos instituciones de enorme proyección social: las academias y las tertulias, que contribuye­ron a la difusión de las ideas, al fomento de la actividad en común y a la rivalidad entre los literatos (Aguilar Piñal, 2003, p. 146). Se trataba de instituciones que venían de tiempo atrás (Cañas Murillo, 2012). En Lima, al igual que en las ciudades españolas, surgieron academias y tertulias. El virrey marqués de Castell dos Rius presidió una academia de poesía en palacio. Disuelta esta, Peralta mantuvo en su casa una de matemáticas y elocuencia, y concurría a las tertulias literarias de sus amigos y protectores, los marqueses de Villafuerte y de Casa Calderón (este último sufragó los costos de impresión de la Historia de la España vindicada) (Guibovich Pérez, 2022, p. 564). La tertulia de los marqueses de Villafuerte la presidía el deudo de ellos, Pedro José Bermúdez de la Torre; la del marqués de Casa Calderón funcionaba en su casa, en la calle de San José. A reuniones similares se referían los viajeros Jorge Juan y Antonio de Ulloa cuando las calificaron de «escue­las que forman los entendimientos limeños; y en que procura cada uno utilizar discretamente, para no ser inferior a los demás» (Riva-Agüero, 1962b, p. 303).

De todas las academias y tertulias antes mencionadas, la única documentada es la del virrey marqués de Castell dos Rius. Empezó a funcionar en setiembre de 1709 y sus sesiones, dedicadas preferente­mente a la poesía, se realizaban los lunes por la noche, y se mantuvieron hasta la muerte del gobernante en 1710. La concurrencia estuvo compuesta por un grupo de allegados al virrey, entre los que destacaban Bermúdez de la Torre y Peralta. De este último, Diego Rodríguez de Guzmán, el compilador de las actas de las sesiones, hizo un encendido elogio de sus destacadas dotes en el cultivo de las letras y las ciencias. Peralta fue descrito como poseedor de un «genio docto y erudito, florido y elegante, para hacerse dueño de las voces y de los afectos, [que] ha sabido enriquecer la frase española con las hermosuras griegas, latinas y francesas y toscanas» (Flor de Academias y Diente del Parnaso, 1899, p. 3). Por añadidura,

después de lograr con igualdad en su numen y empleo todos los primores de los números, ha estendido su digno aplauso sobre la línea de la Mathemática hasta llegar al cielo en las observaciones de los astros, gozando con universal aclamación la propiedad de su magisterio. (Flor de Academias..., 1899, p. 3)

La academia palaciega no solo fue un espacio para discurrir poéti­camente sobre diversas materias designadas por la autoridad, sino también para tratar de otros temas. Así lo expresó el propio Rodríguez de Guzmán cuando anotó que era

mucho más lo que se decía extemporalmente sobre diferentes asuntos y argumentos que ofrecía la conversación de diferentes materias, facultades o noticias, con admirable propiedad en la inteligencia de la Filosofía, Mathemáticas, Jurisprudencia, Teología, Historia, Poética y Razón de Estado. (Flor de Academias..., 1899, p. 5)

No es exagerado suponer que al calor de la conversación erudita se descubriesen las novedades literarias locales y europeas, y fuesen comen­tadas al punto de despertar el interés por su lectura. Todos los concu­rrentes a la academia estaban familiarizados con los libros. El propio virrey era un personaje muy culto, que había traído consigo desde España una extensa «librería» (como solía denominarse a las bibliotecas) compuesta de «quinientos quarenta y ocho libros en diferentes tama­ños» (Rodríguez Garrido, 2000, p. 251).

4. Compras librescas

No pocas veces las colecciones de libros traídas desde España u otras partes por virreyes, prelados y oidores eran subastadas a la muerte de sus propietarios, con lo que la oferta de libros se incrementaba en Lima. Desde fines del siglo xvi, la capital del virreinato fue un importante mercado libresco (Cuya, 2018; Leonard, 1979), donde era posible comprar los textos producidos por los talleres locales y europeos. La lectura de los escritos de Peralta revela que consultó diversas obras impresas en Lima y muchas más procedentes de las prensas europeas. Las imprentas locales producían textos de tirajes cortos, cuyas temáticas trataban preferentemente de asuntos del virreinato, porque los impreso­res establecidos en Lima tenían como público objetivo el residente en la capital y otras ciudades, y no el mercado europeo (Guibovich Pérez, 2019). Produjeron sí algunas importantes obras de historia y literatura, mas el lector interesado en estar al día con las corrientes de pensamiento, los géneros literarios o los gustos estéticos en boga más allá de las fron­teras del virreinato debía, necesariamente, importar libros.

Desde el siglo xvi, una práctica muy difundida para hacerse de textos impresos en Madrid, Roma, Lyon, Colonia y otros importantes centros editoriales era encargarlos a los amigos o conocidos que viaja­ban al Viejo Continente o residían en él. En Lima, ciertamente, era posible encontrar una gran cantidad y variedad de libros, pero no todos. De modo que, ante la imposibilidad de satisfacer el afán por poseer un título o edición en particular, se redactaban pedidos o encomiendas. El universo de peticionarios era enorme y variopinto: oidores, frailes, cléri­gos, médicos, monjas, entre otros personajes de la sociedad colonial. Leídos en conjunto, los pedidos permiten documentar el tráfico de libros entre Europa y el virreinato peruano, así como las particulares aficiones literarias de los lectores.

A inicios del primer tercio del siglo xviii, el jesuita Felipe del Castillo viajó a Europa en condición de procurador de la provincia peruana. Del Castillo recibió numerosas solicitudes de compras de libros antes de su partida y durante su estancia en el Viejo Continente. Entre los peticio­narios estuvo el hermano de nuestro personaje, el dominico José de Peralta. Con el propósito de ordenar el ingente caudal de títulos solicita­dos, el mismo jesuita (o alguien de su entorno) elaboró una

Memoria de los libros que para diferentes sujetos de la provincia y para su persona y su hermano, suplica el padre maestro fray Joseph de Peralta, del orden de predicadores del Perú [...] que mande comprar en Ytalia, Madrid y Francia.[2]

El listado, que es bastante extenso, registra los precios pagados por los libros y otros objetos (mapas, tijeras, etc.). Salvo los textos destinados a los novicios y frailes dominicos, los demás no indican a quiénes iban dirigidos. Un detalle interesante es que la memoria reproduce las espe­cificaciones de los libros solicitados: formato e idioma. Y, para cumplir con el encargo y evitar dilaciones o dudas, se precisa que aquellos debían adquirirse en el mercado. La mayoría de los títulos son de temática reli­giosa y unos pocos, de gramática, historia y medicina.

Peralta se sirvió de su hermano para obtener algunos libros de su interés. La «Memoria» incluía Le journal des s^avants «en los tomos que tubiere»; «La historia de la academia de las ciencias en los tomos que tubiere que serán a más de a 4° en francés»; la Historia eclesiástica, de Claude Fleury; la Historia de las órdenes religiosas «estampada»; la Historia de Luis XIV, de Boileau[3]; la Historia de Luis XIII «en francés, moderna» (esto es, de edición reciente); La arquitectura militar, de Vauban[4]; «los mercurios históricos de estos años», y obras sin especificar de Giovanni Cassini, Jean Mabillon, Philippe de La Hire y del arzo­bispo Pedro de la Marca. Todos los libros fueron adquiridos, porque al margen se registran los precios. En lo que toca a los textos italianos, figuran la Jerusalén libertada, de Torcuato Tasso, y obras de Emanuele Tesauro, del jesuita Daniel Bartoli y de Loredano. También se incluyen en el pedido «las obras de Gregorio Lety permitidas como son la vida de Sixto Quinto, de Felipe II, del duque de Osuna y las demás que ubieren salido»[5]. Es claro que el destinatario era Peralta, ya que los títulos resul­tan muy próximos a sus intereses y algunos aparecen citados en sus obras. Otro personaje que recibió pedidos del erudito limeño fue Joseph Pardo de Figueroa, quien residía en España. En una carta suscrita en la capital del virreinato el 19 de abril de 1733, Peralta le solicita, de acuerdo con sus intereses, diversas obras acerca de la historia de España y los Países Bajos:

Todos los papeles que hallare pertenesientes a la historia de los reynados últimos de Phelipe Tercero, Mercurios históricos corrientes de todos estos años, y las gazetas de Olanda, enquadernadas de cada uno, y los libros del marqués de San Phelipe y los del doctor Ferreras, desde el undézimo tomo. (Leonard, 1937, p. 4)

El marqués de San Felipe era Vicente Bacallar y Sanna, autor de diversas obras históricas, en tanto que «Ferreras» no es otro que Juan de Ferreras, cuya monumental Synosis histórica-cronológica de España consta en el inventario post mortem de bienes de Peralta. Dadas las circunstancias y los medios antes mencionados, el erudito limeño no tuvo que servirse de licencias del gobierno o del contrabando para acce­der a los libros de su interés, como sostuvo Jerry Williams (1994), porque Lima seguía siendo, en la primera mitad del siglo xviii, un importante mercado libresco, y él mismo contaba con una red de contactos personales que suplían sus aficiones literarias[6].

5. La colección personal de libros

Los libros que Peralta fue obteniendo mediante algunas compras, y acaso donativos, se fueron acumulando en los estantes de su casa. Por desgracia, solo ha llegado a nosotros un testimonio parcial de los libros que poseyó a su muerte en 1743. Leonard publicó el inventario post mortem de sus bienes, que incluye los textos, y sostuvo que, dados los conocimientos verdaderamente enciclopédicos de Peralta, su biblioteca (o «librería», como se solía llamar entonces) habría sido de las más ricas del virreinato del Perú. Supuso, a partir del análisis del inventario, que este «tendería a demostrar que los haberes del erudito limeño, tanto muebles como libros, se habían mermado hacia el fin de su larga vida de ochenta años» (Leonard, 1941, p. 2). Es muy probable que Peralta, prosigue el mismo autor, nunca dispusiera de suficientes medios a lo largo de su existencia y que

en los últimos años atormentados por la gota, sus penosos achaques y la despiadada persecución de los inquisidores con motivo de la publicación de su Pasión y triunfo de Cristo, sus exiguos recursos materiales se agotaran obligándole, quizás, a deshacerse de sus preciados libros reunidos durante tantos lustros para pagar los crecidos gastos que le causaran sus largas enfermedades y litigios. (Leonard, 1941, p. 2)

En tiempos más recientes, Jerry Williams, sin mucho funda­mento, escribió que la colección, que incluía libros prohibidos por la Inquisición, «is seriously at odds with his proven reputation of huma- nist» (1996, p. 11). Al igual que Leonard, afirma que el empobrecido fondo bibliográfico representa tan solo una parte de lo que Peralta poseyó durante su vida, y agrega:

Peralta was generous with his books, which he lent to friends, mailed abroad to correspondents, in which he used for instructional purposes. Since money was always in short supply in his household, he may have sold part of his collection, knowing that he could rely on unlimited access to San Marcos' library as one of his many retirement benefits. (1996, p. 11)

No presenta prueba documental alguna que sustente tales aseveracio­nes. Más aún, San Marcos no poseía entonces una biblioteca; la tuvo, sí, pero a fines del siglo xviii y, al parecer, nunca funcionó (Romero, 1927).

Los libros consignados en el inventario, contrario a la opinión de Leonard, no eran pocos, pues sumaron 185 volúmenes. Se trata de una colección de mediana dimensión para los estándares de la época. Desafortunadamente, el encargado del registro, acaso vencido por el cansancio o la premura por acabar su tarea, no detalló los «ciento y doze libritos pequeños de diferentes authores en franzés», lo cual imposibilita conocer con mayor detalle las aficiones literarias del polígrafo limeño. A pesar de esta última limitación, la colección merece ser estudiada.

No debe llamar la atención que los libros en francés e italiano conformen dos conjuntos particularmente importantes, porque sus temáticas fueron afines a los intereses del erudito limeño. La afición por la literatura francesa es signo de los tiempos. Entre fines del siglo xvii e inicios del siglo xviii, profundos cambios se produjeron en el Imperio español. Desde el punto de vista político, el acontecimiento más rele­vante fue la crisis de la sucesión al trono, origen de una guerra que se prolongó durante más de una década. Como es de sobra conocido, dicho enfrentamiento tuvo como consecuencia el ascenso al poder de la dinastía borbónica, de origen francés. A los cambios políticos se suma­ron los culturales. Aun cuando la influencia cultural francesa se había hecho manifiesta en el siglo xvii, el cambio dinástico aceleró dicho proceso e hizo posible que las élites cultas de España y la América hispana entraran en mayor contacto con la producción literaria al norte de los Pirineos. Peralta fue testigo y protagonista de aquellos cambios. Como pocas, su obra refleja la importancia de autores franceses.

En las décadas finales del siglo xvii e iniciales del siglo xviii, se hizo cada vez más ostensible el comercio francés en el virreinato peruano. Pudo este ser uno de los canales de penetración de la literatura francesa. La afición de Peralta por esta cultura fue temprana si damos crédito a su propio testimonio. En la dedicatoria a Felipe V de su poema Le triom- phe d'Astrée, compuesto en 1703, expresó que siempre había amado Francia y admirado desde niño las hazañas de Luis XIV:

L'hereuse violence de cette passion, que j'ai toujours porté pour la gloire d'un monarque adorable, voire parmi ceux qui son les plus eloignes de ses interets, como Louis Le Grand, m'a fait adonner depuis les premieres perceptions de mon entendement a la connaissance de ses hauts faits. (Riva-Agüero, 1962a, pp. 176-177)

El ya mencionado Fermín de Irrisarri, en su aprobación a la Historia de la España vindicada, escribió:

Todas estas ciencias y lenguas las supo nuestro autor sin maestro; y el difícil idioma francés lo supo mucho antes que Francia frecuentase nues­tros puertos, cuando ardía en guerras tanto una y otra nación, que aun las palabras castellanas presentaban como enemigas batalla a las francesas. (Peralta, 1730/2003, p. 17)

En el contexto del reforzamiento de las relaciones comerciales con Francia, personajes de esa nación llegaron a tierras peruanas atraídos por la curiosidad científica. La amistad de Peralta con viajeros como el padre Louis Feuillée y Charles Marie de La Condamine pudo haberlo familiarizado aún más con la literatura francesa de su tiempo[7].

Aparte de los numerosos títulos en francés, algunos identificables y otros no, el inventario ilustra los principales campos del saber culti­vados por el erudito limeño. Aparecen títulos vinculados con su desempeño como catedrático de matemáticas en la Universidad de San Marcos, cargo que asumió en 1709 (ver nros. 6, 35, 39 y 57 en Anexo). Otros están relacionados con su quehacer como cosmógrafo mayor del virreinato, ya que era un cargo anejo a la cátedra de mate­máticas (ver nros. 4, 30, 41, 58). Como tal le correspondió componer los calendarios anuales, aparecidos con el título de Conocimiento de los tiempos. También se registran textos asociados a su cargo de ingeniero mayor del reino (ver nros. 7, 9, 10, 11, 12, 19, 21, 24, 26, 28, 29, 38). Se sabe que puso especial dedicación en la mejora del puerto del Callao y la defensa militar de Lima. De otro lado, la historia fue, entre las disciplinas humanísticas, la más cultivada por Peralta (ver nros. 1, 14, 16, 18, 36, 37, 43, 46, 54, 62).

Un dato particularmente interesante del inventario fue el registro de «la ynpresión de la Lima fundada que está en poder del librero Carrión para enquadernarla». Se trata del poema épico Lima fundada, de Peralta, que había sido publicado en Lima en 1732, en la imprenta de Francisco Sobrino y Bados. En la época, era común que en la produc­ción de un libro interviniesen varios agentes, entre ellos el impresor y el encuadernador. El primero se encargaba de confeccionar los textos impresos; pero, dado que estos solían ponerse a la venta en pliegos o cuadernillos sueltos, era necesario el trabajo de un encuadernador. En las tiendas de libros o librerías, los libreros ofrecían además diversos tipos de encuadernación al gusto de sus clientes. Para realizar esa tarea contaban con un «oficial librero». No llama la atención que una década después de su publicación todavía existieran ejemplares de Lima fundada destinados a la venta en manos del librero Carrión, porque ayer como hoy el mercado libresco funcionaba de manera lenta. La existencia de aquellos ejemplares era conocida por el marqués de Casa Calderón y no quiso que fuese soslayada en el inventario de los bienes de Peralta. La razón de este proceder obedecía a una lógica crematística. Al inventario seguía la almoneda, en la cual se remataba el patrimonio del difunto y el monto resultante servía para cumplir con las mandas testamentarias, entre ellas las deudas. Mientras más cuantioso fuera el patrimonio del difunto, mayores podían ser las ganancias. El marqués se contaba entre los acreedores de Peralta; por tanto, su intervención en el registro de sus bienes estuvo teñida de interés.

Los libros en el inventario de bienes de Peralta, como ya se ha dicho, con seguridad representan tan solo una fracción de los que debió poseer en su casa. Se sabe que el erudito limeño fue un atento lector, por ejemplo, de los cronistas e historiadores de Indias (Pedro de Cieza de León, Agustín de Zárate, Antonio de la Calancha, entre otros). Entre los autores predilectos de Peralta, estuvo el Inca Garcilaso de la Vega, cuyos Comentarios reales citó y parafraseó en varias de sus obras (Guibovich Pérez, 2016; Mazzotti, 2001; Peralta, 1723/2023; Thurner, 2012). Sin embargo, todos los autores antes mencionados están ausen­tes en el inventario. ¿Por qué? Una de las cuestiones que surge de la lectura de este es qué lo llevó a conservar unos títulos y otros no al final de su existencia. ¿Acaso fue su valor sentimental o su utilidad? Al menos, en lo que respecta a varias de las obras de fortificación e ingeniería mili­tar fue su utilidad, porque muchas de ellas fueron consultadas para la elaboración de su tratado Lima inexpulnable, aparecido en 1740 —esto es, tres años antes de su muerte— (Gutiérrez Montoya, 2022).

La relación de Pedro de Peralta con los libros fue prolongada y está documentada. En la Lima de fines del siglo xvii y primeras décadas del siglo xviii, Peralta entró en contacto con los libros mediante la asisten­cia a la universidad; la participación en tertulias y academias literarias y científicas, y la adquisición de aquellos en el mercado local y europeo. Su afición por los libros pone de manifiesto su enorme interés por el cultivo del intelecto, pero también refleja los cargos académicos y admi­nistrativos que desempeñó en vida. Su biografía y sus libros, además, ilustran una de las dimensiones más fascinantes de su formación inte­lectual: su afición por la literatura y la ciencia francesas. Esta afición constituye una clara muestra del tiempo que le tocó vivir.

Referencias bibliográficas

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El inventario de los libros[8]

He transcrito los títulos de los libros tal como aparecen en el inventario de 1743. Entre corchetes van la numeración y las identificaciones, varias de ellas tentativas dada la imprecisión con que se solía elaborar los inventarios en tiempos coloniales. Para la identificación de los títulos, me he servido de los catálogos del Patrimonio Bibliográfico español, de la Biblioteca Nacional de Francia y de la British Library, así como de la tipobibliografía de Vargas Ugarte (1956).

  1. 1. [1] Yten, un libro del orijen de las dignidades de Castilla y León, por Salazar y Mendoza [Pedro Salazar de Mendoza, Origen de las dignidades seglares de Castilla y León con rela­ción sumaria de los reyes de estos reynos ... de los que las han creado, y tenido, y de muchos ricos homes ...: con vn resumen al fin de las mercedes que Su Magestad ha hecho de marqueses, y condes desde el año de 1621 hasta fin del de 1656. Madrid: Imprenta Real, 1657; y otras ediciones].

    [2] Yten, dos libros efemérides de Eustachio Manfredi [Anoto Eustaquio Manfredi, Ephemerides Motuum Calestium, ex Anno 1715 in Annum 1725 e Cassinianis Tabulis ad meri- dianum Bononio supputato, etc. Bolonia, 1715; y Novissimae ephemerides motuum coelestium e cassinianis tabulis ad meri- dianum Bononiae supputatae.; tomus I ex anno 1726 in annum 1737. Bolonia: Constantini Pisarri, 1725].

    [3] Yten, otro libro biblioteca oriental de a folio por Monsiur de Herbelot [Barthelemy d'Herbelot, Bibliotheque orientale ou dictionaire universel contenant generalement tout ce qui regarde la connoissance des peuples de l'Orient. París: Compagnie des Libraires, 1697].

    [4] Yten, otro las tablas astronómicas de Phelipe Leide [Philippi Lansberg, Tabvlae motvvm coelestium perpetuae, ex omnium temporum observationibus constructae, temporumque omnium observationibus consentientes: item Novae & genui- nae motuum coelestium theoricae & astronomicarum observa- tionum thesavrus. Middelburg: Zachariam Romanum, 1632; y otras ediciones].

    [5] Yten, otro de descripción general de Asia de a folio [Pierre d'Avity, Seigneur de Montmartin, Description generale de L'Asie prieme partie du monde: avec tous ses empires, royau- mes estats, et republiques. París: Pierre Billaine, 1637; y otras ediciones].

    [6] Yten, otro de diferentes obras de matemáticas y físicas.

    [7] Yten, otro de discripsión de fortificasión y murallas en fransés [Puede tratarse de Aurelio de Pasino, Discours sur plusieurs poincts de l'Architecture de Guerre, concernants les fortifications tant anciennes que modernes, ensemble le moyen de bastir & fortifier une place de laquelle les murailles ne pourront aucunement estre endommagées de l'artillerie. Amberes, 1579].

    [8] Yten, otro disertasiones eclesiásticas en castellano [Puede tratarse de Gaspar Ibáñez de Segovia Peralta y Mendoza, marqués de Mondéjar, Disertaciones eclesiásticas por el honor de los antiguos tutelares contra las ficciones moder­nas. Texto manuscrito].

    [9] Yten, otro dicho de fortificasiones en fransés [Puede tratarse de Jacques Ozanam, Traité de Fortification, contenant les méthodes anciennes et modernes pour la construction et la deffense des places, etc. París, 1694].

    [10] Yten, otro manoescripto operaciones de náutica en ynglés.

    [11] Yten, otro de ymbención de elebar el agua en francés [Isaac de Caus, Nouvelle invention de leuer l'eau plus hault que sa source auec quelques machines mouantes par le moyen de l'eau, et vn discours de la conduite d'icelle. Londres, 1644].

    [12] Yten, otro de artillería en francés [Puede tratarse de Diego Ufano, Artillerie, c'est a dire Vraye instruction de l'artillerie et de toutes ses appartenances: avec vne declaration de tout ce qui estdel’officed’vn Generald’icelle...: avec vn enseignementde preparer toutes sortes des feux artificiels ... par Diego Ufano; mais maintenant traduit en langue francoise . par Iean Theodore de Bry. Frankfurt: Egenolf Emmel, 1614].

    [13] Yten, otro arte de fortificasiones en franzés [L'art universel des fortifications francoises, holandoises, espagnoles, italiennes et composées avec l'Art d'attaquer les Places fortifiées par les surprises & par la force, & aussi de défendre les Places fortifiées contre les surprises & contre la force par le sieur de Bitainvieu. París: Jacques du Brueil, 1674].

    [14] Yten, dos tomos de historia del mundo en ytaliano [Urbain Chevreau y Arcangelo Agostini, Istoria universale del mondo. Venecia: Lorenzo Basegio, 1713, 2 vols.].

    [15] Yten, otro memorial de la yglesia de Sevilla [Puede tratarse del Memorial que con la mayor veneración, y confianza pone a las reales plantas de la católica magestad del rey nuestro señor D. Felipe V, que Dios guarde, la santa iglesia metropolitana y patriarcal de Sevilla. s. l., s. a.].

    [16] Yten, otro Anales de España de Pelliser [José Pellicer de Ossau y Tovar, Aparato a la monarchía antigua de las Españas, en los tres tiempos del mundo, el adelón, el míthico, y el histórico: primera parte. Valencia, 1678; y otras ediciones].

    [17] Yten, otro Constituciones de la unibersidad [Constituciones y ordenanzas antiguas, añadidas, y modernas de la Real Vniuersidad, y Estudio General de San Marcos de la ciudad de los Reyes del Perú, reimpressas, y recogidas ... por el Doct. D. Alonso Eduardo de Salazar y Zevallos. Lima: Imprenta Real, 1735].

    [18] Yten, otro aberiguaciones de las antigüedades de Cantabria por Enao [Gabriel de Henao, Averiguaciones de las antigüe­dades de Cantabria: ocupadas en explorar sucesos de los cánta­bros, quando dominaron España los godos y en los de empresas contra moros y en defenderse dellos enderezadas principal­mente a descubrir los de las tres provincias cantábricas vascon­gadas en esos tiempos. Salamanca: Eugenio Antonio García, 1691; y otras ediciones].

    [19] Yten, otro de a quarta de fortificasiones en portugés [Puede tratarse de Luis Serrao Pimentel, Méthodo lusitano de dese- nhar as fortificadoens das pravas regulares & irregulares. Lisboa: António Craesbeeck de Mello, 1680].

    [20] Yten, otro diccionario ynglés y franzés [Puede tratarse de Guy Miege, The Great French dictionary in two parts: the first French and English, the second English and French: according to the ancient and modern orthography, wherein each language is set forth in its greatest latitvde, the various senses of words, both proper and figurative are orderely diges- ted and illustrated with apposite phrases and proverbs, the hard words explained and the proprieties adjusted, to which are prefixed the grounds of both languages, in two gramatical discourses, the one english and the other french. Londres: J. Redmayne, 1688].

    [21] Yten, otro de Antonio Magiño de planos y treangulos en latín [Giovanni Antonio Magini, De planis triangulis liber unicus; eiusdem de dimetiendi ratione per quadrantem & geometricum quadratum, libri quinque. Venecia: Victorij Benacij, 1592].

    [22] Yten, otro de sínodos orientales desquadernado sin prinsi- pio ni fin.

    [23] Yten, otro arte de navegación en ynglés [Daniel New-House, The Whole Art of Navigation in five books: containing I. The principles of Navigation and Geometry. Londres: Richard Mount, 1698 y 1727].

    [24] Yten, otro arquitectura militar, manoescripto.

    [25] Yten, otro de efemérides pasadas exislevis.

    [26] Yten, otro de fortificasiones en franzés [Puede tratarse de Jean Gaspar Du Fay, Veritable maniere de bien fortifier de Mr. de Vauban: oú l'on voit de quelle méthode on se fert aujourd'hui en France pour la fortification des places / le tout mis en ordre par Mr. l’Abbé Du Fay et le chevalier de Cambray ...; tome premier. Paris: la Veuve Cramoisy, 1694].

    [27] Yten, otro de efemérides de Meza Baca.

    [28] Yten, otro la fortificación demostrada en franzés [Puede tratarse de La fortification démonstrée et réduicte en art par feu J. Errard ... reveue corrigée et augmentée par A. Errard ... contre les grandes erreurs de l'impression contrefaicte en Allemaigne dédiée a Sa Majesté. s. l., 1622].

    [29] Yten, otro architectura militar en franzés de Doxen [Mathias Doegen, L'Architecture militaire moderno, ou Fortification: confirmée par diverses histoires tant anciennes que nouvelles, et enrichie des figures des principales forteresses qui sont en l’Europe. Mise en Frangís par H. Poirier. Amsterdam, 1648].

    [30] Yten, otro de efemérides pasadas.

    [31] Yten, otro de gazetas en franzés.

    [32] Yten, otro ytaliano del modo de elebar el agua [Giuseppe Ceredi, Tre discorsi sopra il modo d'alzar acque da' lvoghi bassi. Per adacquar terreni. Per levar acque sorgenti ... dalle campagne ... Per mandare l’acqua da bere alle citta. Parma, 1567; y otras ediciones].

    [33] Yten, ocho tomos de la historia de España por Ferreras [Juan de Ferreras, Synopsis histórica-cronológica de España. Madrid: Francisco del Hierro, 1700-27, 16 vols.; y otras ediciones].

    [34] Yten, otro de traxedias de Cornelle en franzés.

    [35] Yten, otro trigonometría de Osanan [Jacques Ozanam, La geometrie pratique, contenant la trigonometrie theorique & pratique, la longimetrie, la planimetrie, & la stereometrie, etc. París: Chez l'Auteur & Estienne Michallet, 1684].

    [36] Yten, otro de antigüedades de Asturias [Luis Alfonso de Carvallo, Antigüedades y cosas memorables del principado de Asturias. Madrid: Julián de Paredes, 1695].

    [37] Yten, istoria de España por Iracio obispo [Prudencio de Sandoval, Historias de Idacio Obispo, que escrivió poco antes que España se perdiese, de Isidoro obispo de Badajoz... de Sebastiano, obispo de Salamanca... de Sampino, obispo de Astorga... de Pelagio, obispo de Oviedo.; dirigidas al rey cathólico don Felipe nuestro señor. Pamplona: Nicolás de Asiayn, 1615].

    [38] Yten, otro de fortificaciones en franzés.

    [39] Yten, otro de mathemáticas en ynglés [Puede tratarse de William Leybourn, Cursus mathematicus. Mathematical sciences, in nine books, comprehending: arithmetick. geome- try. cosmography. astronomy. navigation. trigonome- try. with the description, construction, and use of geometrical and nautical instruments and the doctrine of triangles applied to practice in mensurations of all kinds. Londres: T. Basset, B. Tooke, T. Sawbridge, Awnsham and J. Churchill, 1690].

    [40] Yten, otro de genealogía de la casa de borbón en franzés [Puede tratarse de Bernard, Charles y Nicolás de Sercy, Genealogie de la Maison Royale De Bovrbon. Avec Les Eloges Et Les Portraicts des Princes qui en sont sortis. París, 1644; y otras ediciones].

    [41] Yten, otro de xemérides [sic] pasadas.

    [42] Yten, otro Bartholi de medir distansia en ytaliano [Cosimo Bartoli, Del modo di misurare le distantie, le superficie, i corpi, le piante, le prouincie, le prospettiue & tutte le altre cose terrene .: secondo le vere regole d'Euclide & degli altri piulodati scrittori. Venecia: Francesco Franceschi Sanese, 1589; y otras ediciones].

    [43] Yten, otro historia de España por Alfonzo Sánchez en latín.

    [44] Yten, otro varias acsiones de sixto quinto en latín [Giovanni Francesco Bordino, De rebus praeclare gestis a Sixto V, Pon. Max. Roma: Jacobo Torneri, 1588].

    [45] Yten, otro dicsionario de marina en franzés [Puede tratarse de Nicolas Aubin, Dictionaire de marine contenant les termes de la navigation et de l’architecture navale. Avec les regles & proportions qui doivent y etre observées. Ouvrage enrichi de figures représentant divers vaisseaux, etc. Amsterdam: Jean Covens & Corneille Mortier, 1722].

    [46] Yten, otro exselencias de la monarquía española [Gregorio López Madera, Excelencias de la monarchia y reyno de España en que de nueuo con grande aumento se trata de su origen, antigüedad, sucessiones... y conseruación de su anti- quíssima lengua hasta aora. Madrid: Luis Sánchez, 1625; y otras ediciones].

    [47] Yten, otro Facnano de provabilitate opinionun [Prospero Fagnani, De opinione probabili tractatus ... superDecretalibus seorsum recusus. Roma: Ioannis Casoni, 1665].

    [48] Yten, otra la cavallería y xineta de Pacheco en portugés [sic] [Francisco Pacheco, Tratado da cavalaria da gineta, com a doctrinados melhores authores. Lisboa: Officina de Joam da Costa, 1670].

    [49] Yten, thesoro de navegasión en franzés de Blande [Guillaume Blondel, Le tresor de la navigation. Gruchet: Havre de Grace, 1673

    [50] Yten, otro de san Pedro, primer papa, en franzés [Jean Baptiste de Glen, Saint Pierre, premier pape, institué par Jésus-Christ, et tous ses légitimes successeurs jusqu’a InnocentX inclusivement; le temps de leurs promotions a la thiare, et les choses. Lieja: Nicolas Gaen, 1649].

    [51] Yten, otro el arte de nabegar en franzés [Pedro de Medina, LArt de naviguer / de M. Pierre de Medine ...; traduit de castillan en fran^ois, auec augmentation & illustration ..par Nicolas de Nicolai. Rouen, 1607 y 1628].

    [52] Yten, otro de Juan Corado latino matherias de saserdotes. [Puede tratarse de Iacobo Cuiacio iureconsulto clarissimo Ad Gregorii noni Decretalium libros secundum, tertium, quar- tum et quintum adscriptae recitationes solemnes operi parali- pomenon insertae. Lyon, 1614].

    [53] Yten, otro de cuentas echas en franzés [Bertrand-Fran^ois Barreme, Les Comptes faits ou le tarif general de touttes les monnoyes. París, 1715; y otras ediciones].

    [54] Yten, otro thomo segundo de la historia de Fransia en fransés [Isaac de Larrey, Histoire de France sous le regne de Louis XIV .; tome II qui contient ce qui s'est passé depuis l'anné 1649 jusqu'a l'année 1656 inclusivement. Rotterdam, 1718][9].

    [55] Yten, otro del blasón en franzés [Puede tratarse de Claude Fran^ois Menestrier, Le Blason de la noblesse, ou le preuves de noblesse de toutes les nations de l'Europe. París, 1683].

    [56] Yten, otro Lusiano tradusido en franzés [Lucien / de la traduction de N. Perrot, R. D'Ablancourt; avec des remarque sur la traduction. París, 1733, 3 vols.; y otras ediciones].

    [57] Yten, otro jeometría de Blonden en fransés [Anoto Guillaume Le Blond, L'Arithmetique et la Geometrie de L'Officier: Coutenaut la theorie et la pratique de ces deux Sciences... par ... Le Blond...; Tome Premier. París: Charles- Antoine Jombert, 1748].

    [58] Yten, otro del uso de los astrolabios en fransés [Nicolas Bion, L'usage des astrolabes tant universels que particuliers: accompagné d'un traité, qui en explique la construction par des manieres simples & faciles, avec les figures necessaires pour l’intelligence de ce Traité. París: chez Laurent d'Houry ... Jean Boudot ... 1702].

    [59] Yten, compendio de pilotaxe [Coubert, Abregé du pilotage. Pour servir aux conferences d'hydrographie, que le Roi fait tenir pour ses oficiers de marine. Brest, 1685].

    [60] Yten, otro uso de pluton en fransés [Puede tratarse de Pluton maltotier, ou, La decouverte des intrigues financie- res & amoureuses des partisans. Rotterdam: Chez R. Strich, 1710].

    [61] Yten, otro destrados y prinsipados del mundo en fransés [Pierre d'Avity et al., Les Estats, Empires, Royavmes, Et Principavtez Dv Monde Representez par l'ordre, [et] veritable description des Pays .; Illvstre' De L'Institvtion De Tovtes Les Religions, Compagnies regulieres, Monasteres, Conuents, Ordes, Seminaires .; Avec La Noble Et Celebre Origine De Tovs Les Ordres Militaires. Ginebra: Tounes, 1665; y otras ediciones].

    [62] Yten, arte ystórica en latín [Puede tratarse de Gerardus Joannes Vossius, Ars historica siue De historiae & historices natura, historiaéque scribendae praeceptis, commentatio. Lyon, 1653].

    [63] Yten, otro Siriaco de controbersias [Franceso Negri Cyriaco. Anoto Controversiarum forensium liber primus: in quo ultra rerum indicatarum casus frequentes et communes opiniones ubiqz observatas accesserunt decisiones aliquae Rotae Romanae nondum impressae ... opus singularibus admodum quaestio- nibus alibi vix occurrentibus refertum, mendisque quam pluriniis repurgatum, necnon characterum varietate distinctis allegationibus nunc primum ornatius editum. Génova, 1667; y otras ediciones].

    [64] Yten, ciento y doze libritos pequeños de diferentes authores en franzés.

    [65] Yten, la ynpresión de la Lima fundada que está en poder del librero Carrión para enquadernarla.

Notas

[1] Agradezco los comentarios y correcciones de Roberto Niada A. y de los evaluadores anónimos de este texto, porque me han permitido mejorarlo.
[2] Archivo Histórico Nacional. Clero-Jesuitas. Leg. 119. Caja 2, exp. 8.
[3] El autor mencionado parece ser Nicolás Boileau, quien fue historiógrafo de Luis XIV. Sin embargo, no he podido localizar ninguna obra suya con ese título.
[4] Puede tratarse de Maniere de fortifier selon la methode de Monsieur de Vauban: avec un traité préliminaire des principes de geométrie par Monsieur l'abbé Du Fay. París, 1707.
[5] Archivo Histórico Nacional. Clero-Jesuitas. Leg. 119. Caja 2, exp. 8
[6] Según Williams, Peralta «obtained his encyclopedic partly from reading books impor- ted with oficial license, and partly from reading texts that were difficult to obtain, such as the contraband works that made their way into his hands» (1994, p. 3).
[7] Sánchez escribió, sin el rigor que lo caracteriza —¿o «con el poco rigor que lo carac­teriza»?—, que Peralta asistió a Frezier durante su fugaz visita a Lima en 1713 (1967, p. 15). En abono de esta afirmación remite a una edición parisina de 1720 de la Rela- tion, de Frezier. Tal edición no existe, y en la obra del viajero francés no consta que este conociera a Peralta, aun cuando menciona sus escritos (Frezier, 1982).
[8] Archivo General de la Nación. Protocolo del escribano Gregorio González de Men­doza, año 1743, ff. 134r-135v.
[9] Citado en el canto viii de Lima fundada.
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