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Narrativa organizacional y movilizaciones. El Sindicato de Camioneros durante el gobierno de Cambiemos
Organizational Narrative and Mobilizations: The Teamsters’ Union during the Cambiemos Government
De Prácticas y Discursos. Cuadernos de Ciencias Sociales
Universidad Nacional del Nordeste, Argentina
ISSN-e: 2250-6942
Periodicidad: Semestral
vol. 14, núm. 24, 2025
Recepción: 06 mayo 2025
Aprobación: 29 octubre 2025
Resumen: En este artículo analizo las movilizaciones sindicales que tuvieron lugar durante la presidencia de Mauricio Macri (2015-2019), con un enfoque específico en el accionar del Sindicato de Camioneros a partir de 2017. En el contexto de un crecimiento de las protestas en el país, me centro en la interacción del sindicato con el gobierno nacional, las movilizaciones conjuntas con otras organizaciones sindicales y la construcción de una narrativa organizacional propia. Sostengo que el crecimiento del protagonismo del secretario adjunto del sindicato, Pablo Moyano, fue un factor clave en la elaboración de una narrativa organizacional que se desarrolló a partir de su participación en el proceso de movilizaciones. Utilizo una estrategia metodológica cualitativa, específicamente etnográfica, que combina técnicas de observación participante y entrevistas en profundidad con la recopilación y análisis de materiales secundarios de distinto tenor.
Palabras clave: camioneros, movilizaciones, narrativa organizacional, Cambiemos.
Abstract: In this article I analyze the union mobilizations that took place during the presidency of Mauricio Macri (2015-2019), with a specific focus on the actions of the Teamsters from 2017 onwards. In the context of a growth of protests in the country, I focus on the union's interaction with the national government, joint mobilizations with other union organizations and the construction of an organizational narrative of its own. I argue that the growth of the protagonism of the union's deputy secretary, Pablo Moyano, was a key factor in the elaboration of an organizational narrative, which developed from his participation in the process of mobilizations. I use a qualitative methodological strategy, specifically ethnographic, which combines techniques of participant observation and in-depth interviews with the collection and analysis of secondary materials of different tenor.
Keywords: Teamsters, Mobilizations, Organizational narrative, Cambiemos.
I. Introducción
En la Argentina[3], el avance de las reformas estructurales llevado adelante a partir de 1976 por la dictadura militar produjo un proceso de desindustrialización y de degradación de las condiciones de trabajo. Una de las consecuencias de este proceso fue la flexibilización y precarización de las condiciones de vida de los trabajadores. Las modificaciones en el mundo del trabajo y el sindicalismo a partir de la década de 1980 han suscitado debates sobre el sindicalismo tanto regional como mundial en la era posneoliberal. Durante el periodo 1980-2000 se produjo un declive de la densidad sindical en la mayoría de los países capitalistas en todo el mundo (Aguilar García, 2015). En América Latina, el impacto de la apertura de las economías tuvo efectos sobre los espacios de desenvolvimiento de la acción sindical, sobre los temas de la negociación colectiva y sobre la relación entre el sindicalismo y el Estado (Zapata, 2003).
En el marco de este debate, el planteo de Vandaele (2018) sobre la capacidad de las organizaciones sindicales tradicionales de dar respuesta a algunos de los problemas actuales plantea el interrogante sobre la capacidad de estas para garantizar el acceso a derechos de los trabajadores. Ello, junto con la aparición de formas alternativas de representación de los trabajadores, plantea un gran reto al sindicalismo tradicional, a los encargados de las políticas y a los estudiosos de las relaciones laborales (Hayter, 2015).
En la Argentina, el avance del sector de servicios en la economía, sumado al crecimiento del trabajo informal, no registrado y autogestionado, ha derivado en una reconfiguración de las instituciones laborales. El crecimiento del sector de servicios y la caída de la industria dejaron como saldo modificaciones en los sindicatos. Según Quattrini y Emili (2011), en este contexto adverso se fue debilitando la influencia de los sindicatos en la determinación de las políticas de empleo, no pudiendo frenar el nuevo plan de degradación de las condiciones de trabajo. Luego de la crisis económica y social de 2001 y 2002, la reactivación del mercado de trabajo producida a partir de 2003 y la restitución de las instituciones de las relaciones laborales, distintos autores coinciden en señalar una nueva etapa caracterizada por las demandas propiamente sindicales o sectoriales y, desde algunos nucleamientos sindicales, demandas de intervención y participación política (Natalucci, 2015). Esto en un marco en que las organizaciones sindicales participaron tanto en la negociación colectiva como en la construcción de alianzas y disputas políticas más amplias (Etchemendy y Collier, 2008). El sector de transporte en general, y en particular el Sindicato de Camioneros, se ha convertido en un caso paradigmático para analizar este proceso de reformas. Lideró al movimiento obrero organizado poscrisis de 2001 (Benes y Fernández Millmanda, 2012) a partir de dos factores principales: por un lado, el proceso de reconversión productiva, y, por el otro, la estrategia de expansión horizontal llevada adelante por el gremio. Según Pontoni (2013), a partir del crecimiento del sector del transporte automotor de cargas y otros servicios asociados a este (como logística, almacenamiento y distribución), así como la privatización de ciertas áreas como la recolección de residuos, el correo y el transporte de caudales, la estructura organizacional de Camioneros se fue complejizando y ampliando. Camioneros se convirtió en un actor clave a partir del crecimiento que experimentó durante la década de 1990 y de su capacidad de liderar el movimiento obrero durante los gobiernos kirchneristas.
En este artículo me centraré en un período específico, entre 2017 y 2019, para analizar la capacidad de movilización y las alianzas con otras organizaciones durante el gobierno de Cambiemos. En función de ello, es posible interrogarse acerca de cuáles fueron las principales características de este proceso y qué rol tuvo el Sindicato de Camioneros. A partir de este interrogante incorporo en el análisis: a) las interacciones con el gobierno nacional en función del conflicto, b) las movilizaciones llevadas adelante con otras organizaciones sindicales, y c) la construcción de una narrativa por parte del sindicato, a partir de su carácter performativo, en la que el protagonismo de Pablo Moyano como dirigente es fundamental para el proceso.
El objetivo de este artículo es reconstruir el proceso de movilizaciones sindicales realizadas durante el gobierno de Cambiemos, centrándome en las estrategias de Camioneros en un contexto de creciente exposición pública de su secretario adjunto. La hipótesis que orienta este trabajo plantea que el creciente protagonismo de Pablo Moyano como secretario adjunto (Aldao, 2023), articulado con su proyección hacia la conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT), posibilitó la construcción de una narrativa organizacional propia. Dicha narrativa, desplegada en el marco de las movilizaciones, configuró a Moyano simultáneamente como articulador de la acción sindical y como actor estratégico en el reordenamiento político del peronismo hacia las elecciones de 2019.
El artículo se divide en seis secciones, además de esta breve introducción: Consideraciones teórico-metodológicas, Estado del arte, La reforma laboral y la profundización de un período de movilizaciones, Las interacciones con el gobierno nacional, Las movilizaciones llevadas adelante con otras organizaciones, La narrativa organizacional y Reflexiones finales.
II. Consideraciones teórico-metodológicas
El sindicalismo históricamente tuvo un papel en la búsqueda del control de los procesos de trabajo y de acceso a las instancias de representación política en América Latina (Zapata, 2003), y un rol como actor político dentro del peronismo hasta la década de 1980 (Levitsky, 2005). Si bien durante las décadas de 1980 y 1990 el sindicalismo perdió su lugar de centralidad en los debates políticos, la recuperación poscrisis de convertibilidad abrió una nueva etapa con renovados debates académicos acerca de la revitalización del actor sindical y de su intención de recuperar su estatuto como sujeto político (Natalucci, 2015). Estos debates resultan fundamentales para el caso Camioneros, que tuvo un rol preponderante dentro del sindicalismo en los últimos años. En este sentido, a través de las manifestaciones obtenemos un lente privilegiado para analizar estas disputas. Los debates contemporáneos sobre movimientos sociales y acción colectiva ofrecen herramientas para comprender este proceso. Fillieule y Tartakowsky (2015) conceptualizan las manifestaciones como acontecimiento político, en tanto condensan temporal y espacialmente la conflictividad y visibilizan actores, demandas y relaciones de fuerza. Los acontecimientos de movilización inciden en la agenda pública y pueden alterar las dinámicas de legitimidad, siendo una puerta de entrada a modos más instituidos de participación política. Della Porta y Diani (2012) subrayan que la protesta debe analizarse en la interacción entre manifestantes, públicos y Estado, en un juego de acción y respuesta que redefine los contornos de la acción política. En el caso argentino, la protesta sindical ha tenido un lugar preponderante, dado que el movimiento obrero organizado combina recursos de poder en los lugares de trabajo con capacidad de movilización callejera.
Un eje central de este trabajo es el análisis de la narrativa organizacional elaborada por Camioneros. Siguiendo a White (1992), los acontecimientos no poseen por sí mismos un sentido, sino que adquieren significación al ser narrados. La narrativa implica dotar de estructura y causalidad a hechos dispersos, articulando sujetos, acciones y temporalidades. Natalucci (2015) enfatiza que la narrativa tiene un carácter performativo: no sólo describe lo ocurrido, sino que produce efectos políticos al organizar las experiencias de los actores y al habilitar determinados cursos de acción. Respecto de esto, Lazar (2014) plantea que la narrativa construye temporalidades múltiples, articulando pasado, presente y futuro en una trama que legitima determinadas posiciones políticas.
En este marco, el rol que tomó la figura de Pablo Moyano en el período estudiado será analizada en términos de su acción performativa: articula la defensa de los trabajadores, la denuncia de la persecución judicial y la continuidad histórica del gremio. La narrativa elaborada por Camioneros incluye de manera central la judicialización del accionar del sindicato y la acusación de corrupción contra sus dirigentes. Diversos estudios han mostrado cómo las acusaciones de corrupción funcionan como mecanismos de moralización de la política (Ferreyra, 2019;Pereyra, 2013), a través de las cuales se busca degradar personajes políticos y planteles de gobierno a lo largo de nuestra historia (Granovetter cito en Pereyra, 2013).
Desde esta perspectiva, las acciones de Camioneros durante el período 2016-2019 son analizadas en términos políticos. Las manifestaciones, paros y actos no son únicamente medios de presión sectorial, sino que se convierten en acciones performativas que permiten disputar legitimidad frente al gobierno y frente a otros sectores del sindicalismo. El recurso a la denuncia de persecución judicial-mediática permitió a Camioneros fortalecer su lugar en el campo político, presentándose como blanco de ataques por –en términos de sus dirigentes– “defender a los trabajadores”. La cuestión discursiva complejiza la relación entre sindicalismo y política, al mostrar cómo la narrativa organiza acontecimientos judiciales en clave política, transformando potenciales debilidades en recursos de legitimidad.
El material analizado en este artículo –observación participante y entrevistas en profundidad– fue combinado con la recopilación de materiales secundarios de distinto tenor. Puntualmente me centro en las movilizaciones que Camioneros organizó en el marco de la conflictividad abierta con el gobierno nacional. Además de tomar como una fuente la prensa en general, particularmente tomé como fuente de información a los materiales de prensa producidos por el sindicato. Todas las reconstrucciones de manifestaciones y discursos de los dirigentes, así como declaraciones a la prensa que realizaron, fueron registradas durante el trabajo de campo. Los fragmentos de los discursos que se transcriben a lo largo de este trabajo fueron presenciados por mí y en su mayoría reconstruidos a posteriori de los actos, aunque en algunos casos obtuve las grabaciones que me proveyeron mis informantes. Por lo cual, todas las descripciones realizadas a lo largo del artículo están basadas en registros primarios tomados en el lugar en el que sucedieron los hechos.
III. Estado del arte
El Sindicato de Camioneros lideró las negociaciones salariales que marcaron la pauta para otros sindicatos durante el kirchnerismo (Palomino y Trajtemberg, 2006; Trajtemberg, Senén González y Medwid, 2010; Pontoni, 2016), y Hugo Moyano estuvo a la cabeza de ese liderazgo como secretario general de la CGT. En 2012 se produjo el alejamiento definitivo de Moyano del kirchnerismo (Anigstein, 2019a; Pontoni, 2017), así como de los sectores del transporte nucleados en la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte ([CATT]; Stoessel, 2022), y con el cambio de gobierno en 2015 se abrió un nuevo escenario para el Sindicato de Camioneros. La deriva de esta ruptura llevó al acercamiento de este sector del sindicalismo a quienes por entonces eran opositores al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, en primer lugar, al peronismo disidente y, más tarde, al PRO (Anigstein, 2019b). El acercamiento de Hugo Moyano al PRO, y concretamente a Mauricio Macri, comenzó a resquebrajarse cuando Cambiemos inauguró su gestión de gobierno, para tener luego una escalada de conflictividad (Autor, 2025).
En 2015, la alianza de centroderecha Cambiemos, liderada por el empresario Mauricio Macri, ganó las elecciones en la Argentina. La intención de avanzar con un proyecto de ley de reforma laboral en noviembre de 2017 planteó un punto de quiebre con un sector del sindicalismo: el secretario adjunto del sindicato de Camioneros, Pablo Moyano, dijo que esperaba que no fuese otra “Banelco”[4]. En esta oportunidad, mientras que el gobierno había presentado a la cúpula de la CGT el “borrador” del proyecto de ley, Camioneros se manifestó en contra del tratamiento junto a otras organizaciones sindicales, movimientos sociales y partidos políticos en una movilización al Congreso de la Nación. Con el foco puesto en la reducción sobre lo que consideraban el costo laboral y un ataque a las formas de organización sindical, el proyecto fue resistido en dos planos. Por un lado, institucionalmente, a través del accionar colectivo de las federaciones y uniones con mayor cantidad de afiliados, detuvieron el tratamiento parlamentario de los proyectos de reforma laboral (Iglesias, 2019). Por otro lado, fue rechazado en las calles a partir de las movilizaciones de distintos sectores del sindicalismo (Autor, 2022; Natalucci et al., 2023).
Al momento de dar a conocer la propuesta de reforma laboral del Ejecutivo nacional, el Sindicato de Camioneros comenzó a coordinar acciones junto a la Corriente Federal de los Trabajadores (CFT), la Central de los Trabajadores Argentinos de los Trabajadores (CTA-T) y de los Trabajadores Argentinos Autónoma (CTA-A). Así, Camioneros retomó acciones conjuntas con organizaciones vinculadas al kirchnerismo, espacio político del que se había alejado en 2012.
A partir de esta etapa de conflictividad, en paralelo hubo un crecimiento en el protagonismo de Pablo Moyano desde el conflicto con el gobierno de Mauricio Macri. Tomando como un punto de quiebre el intento de reforma laboral a fines de 2017, analizaré en este artículo una serie de movilizaciones que organizó y/o participó Camioneros. Todas se realizaron en 2018: 21F, Marcha de las velas, La patria está en peligro, La patria no se vende, marcha a Plaza de Mayo en el marco de un paro nacional, una movilización en las cercanías del Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini al regreso de un viaje al exterior de Pablo Moyano y, finalmente, luego de la conformación de un espacio denominado Frente Sindical Para el Modelo Nacional (Fresimona), una movilización en el marco de una misa ecuménica en la ciudad de Luján.
IV. La reforma laboral y la profundización de un período de movilizaciones
A partir de la asunción de Mauricio Macri como presidente de la Argentina, distintos actores del movimiento sindical se congregaron en un proceso de movilizaciones que se fue intensificando a medida que avanzó la concreción de una serie de políticas de gobierno que perjudicaron ostensiblemente a la clase trabajadora.
Durante el período 2016-2019, el empleo formal en el sector privado evidenció una retracción sostenida, con una pérdida estimada de más de 100.000 puestos laborales desde noviembre de 2015, lo cual generó un escenario de creciente fragilidad en el mercado de trabajo (Observatorio de Políticas Públicas, 2019). Dentro del sector de transporte en general, y del sector de transporte de cargas automotor en particular, llevaron adelante una parte significativa de los conflictos laborales de la Argentina durante el período en cuestión. En 2016, Camioneros, en instancia de la negociación paritaria del sector, llevó adelante medidas de fuerza que afectaron a la distribución de distintos productos, así como a la recolección de residuos.
Para hacer una breve recapitulación de contexto, al momento en que asumió el gobierno Mauricio Macri, la CGT se encontraba dividida en tres centrales para el momento de inicio del gobierno de Cambiemos: 1) CGT Azul y Blanca, cuya escisión se produjo en 2008 y la lideraba el gastronómico Luis Barrionuevo; 2) CGT Azopardo, liderada por Hugo Moyano luego de la ruptura entre el kirchnerismo y Moyano en 2012 y; 3) CGT Alsina, liderada por el metalúrgico Antonio Caló. En el marco del avance de las políticas implementadas por el nuevo gobierno durante los primeros meses de su gestión, la CGT también tuvo un rol específico en la producción de la conflictividad del período (Natalucci y Morris, 2016).
Durante los primeros meses de 2016 se incrementaron los despidos y suspensiones del sector público y privado, y también hubo una fuerte aceleración inflacionaria. Además, los ingresos de los asalariados se estancaron durante este período y los puestos de trabajo que se crearon fueron con características precarias. Es decir, además de las suspensiones y despidos, quienes preservaron el trabajo perdieron poder adquisitivo frente a la inflación y los puestos de trabajo que se crearon fueron informales o precarios (Centro de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo, 2018). Desde entonces, comenzó un proceso de reunificación de la CGT. En ese contexto, diputados y senadores opositores al gobierno nacional, con el apoyo de casi todos los sectores del sindicalismo, impulsaron el proyecto de ley de Emergencia Ocupacional que establecía el pago de doble indemnización –en casos de despidos sin causa– por un período de 180 días. El presidente Mauricio Macri había anunciado que, de ser sancionada, la ley sería vetada. Fue entonces cuando cuatro de las cinco centrales obreras –CGT Azopardo, CGT Alsina, CTA-A y CTA-T– convocaron a una manifestación al conmemorarse el Día del Trabajador, y esta se realizó tan sólo dos días después de que el proyecto de ley tuviera media sanción en la cámara alta. Además de la presencia de todos los sectores del sindicalismo, estuvieron presentes organizaciones territoriales y de la economía popular, como la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) y el frente Darío Santillán, entre otras. El proceso de reunificación de la CGT comenzó a desarrollarse a través de múltiples negociaciones de los distintos sectores para elegir autoridades de una nueva conducción unificada de la central a partir en agosto de 2016.
A comienzos de 2017, hubo una serie de manifestaciones de gran relevancia: una movilización docente a partir del conflicto por la negativa del gobierno nacional a convocar la paritaria nacional docente, que había sido establecida por ley en 2009. Al día siguiente, la CGT unificada había convocado a una marcha. Si bien hasta el momento muchos sindicatos habían tomado medidas sectoriales de protesta, la posibilidad de realizar un paro nacional no había sido expresada por la conducción de la central. Sin embargo, muchos de los manifestantes que asistieron en aquella oportunidad reclamaban un paro general que diera cuenta del claro rechazo de la clase trabajadora al modelo económico que impulsaba el gobierno. Ese día sucedió un hecho sumamente disruptivo en el marco de la manifestación cuando un grupo de personas logró subir al escenario y desbaratar el atril con las siglas de la CGT. Previamente, el acto en el que hablaron los dirigentes de la central se realizó en plena tensión en relación con los participantes, ya desde la manifestación propiamente dicha grupos vivaron cantos en contra de la conducción y solicitando establecer una fecha para realizar un paro nacional. Unos días después, finalmente la CGT convocó a un paro nacional al que también convocaron la CTA-T y la CTA-A. En abril de 2017, las centrales obreras convocaron al primer paro general durante el gobierno de Mauricio Macri, con un alto acatamiento.
Luego de las elecciones legislativas realizadas en la República Argentina en octubre de 2017, el gobierno nacional anunció la intención de sancionar leyes de reforma laboral, fiscal y previsional. Un dato saliente de aquella elección fue que la alianza Cambiemos tuvo un amplio triunfo electoral. Los principales argumentos que dio el gobierno para llevar adelante este paquete de reformas tenían que ver con reducir el déficit fiscal y sanear la economía del país. En el caso de la reforma previsional, dos de sus aspectos más significativos fueron: la modificación de la fórmula para calcular la actualización y el porcentaje inicial de las jubilaciones y la extensión (optativa) de la edad jubilatoria a 70 años para el sector privado. Las reformas fiscal y previsional fueron aprobadas en diciembre de 2017, mientras en las afueras del Congreso nacional se producía una fuerte represión a quienes estaban realizando manifestaciones en contra.
Respecto de la reforma laboral, el gobierno nacional avanzó en la divulgación de un proyecto de ley que consensuó con la cúpula de la CGT para avanzar en su tratamiento legislativo. El proyecto fue resistido por todos los sectores del sindicalismo que no estaban identificados con la conducción de la central. La CTA-T, la CTA-A, la CFT y el Sindicato de Camioneros fueron protagonistas de la resistencia al tratamiento de ese proyecto de ley (Ámbito Financiero, 29/11/2017; Infobae, 29/11/2017).
Los posicionamientos sindicales respecto de este proyecto de ley demostraron la fragmentación al interior del sindicalismo y, a partir de ese momento, se produjo una generalización de las protestas en las que los sindicatos fueron protagonistas con una fuerte expresión de su poder asociativo y de su capacidad de movilización (Senén González, 2021). Camioneros jugó un rol clave en ese proceso al buscar la articulación de distintos sectores del sindicalismo, confrontando abiertamente con el gobierno nacional. En este punto, las protestas se centraron en un rechazo a las políticas económicas y sociales que llevó adelante el gobierno. El sector del sindicalismo vinculado a Pablo Moyano buscó incidir en el plano político con demostraciones de su capacidad de movilización. En el siguiente apartado veremos cómo se articularon sus demandas.
V. Las interacciones con el gobierno nacional
Hugo Moyano había apoyado a Mauricio Macri durante la campaña presidencial de 2015. Ese acercamiento fue efímero y su epítome fue la inauguración, el 8 de octubre de ese año, de un monumento a Juan Domingo Perón emplazado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, del que participaron ambos junto a otros dirigentes sindicales y políticos. El distanciamiento comenzó cuando el dirigente del PRO fue electo presidente de la Nación, y a los pocos meses la CGT comenzó un proceso de reunificación en el que Hugo Moyano dejó la conducción de la central obrera. A partir de ese momento, el sindicato denunció que el gobierno nacional comenzó una persecución, que se manifestó en el plano judicial y mediático, en contra de Pablo y Hugo Moyano. Si bien las cuestiones vinculadas a causas judiciales podían remontarse hasta más atrás en el tiempo, en términos de las acciones públicas, es a partir de allí que denuncian persecución “por defender a los trabajadores”.
El gobierno nacional intentó avanzar en el tratamiento de la ley, y el sindicato respondió de manera pública, cuando Pablo Moyano hizo una declaración ante los medios de comunicación y dijo que esperaba que la votación de la ley no fuese como la “Banelco”. En esa declaración trazó tres paralelismos relevantes: el primero, entre el tratamiento del proyecto y un caso emblemático de corrupción en la Argentina. El segundo, entre la resistencia que el sindicato anunciaba al posible tratamiento de una ley de reforma laboral, con la lucha del mismo sindicato y de sus mismos dirigentes en contra de aquella ley de reforma laboral a la que se refirió su dirigente. Y el tercero, de él con su propio padre, Hugo Moyano, quien popularizó la denominación de aquella ley como la “Banelco” cuando denunció que el presidente de la Cámara de Senadores le había dicho que para los senadores “tenían la Banelco”, un eufemismo para hablar de los sobornos que iban a pagar para que la ley fuese aprobada.
Desde Camioneros denunciaron que la postura de sus dirigentes en torno a la reforma laboral tuvo como consecuencia una persecución judicial y mediática principalmente por el avance de causas judiciales en las que se investigaba a los dirigentes del sindicato en relación con el Club Atlético Independiente, cuyo presidente era entonces Hugo Moyano y su vicepresidente primero, Pablo Moyano. Una de las primeras acciones del sindicato en este sentido fue la participación de Hugo Moyano en la elaboración y difusión de un documento que se denominó “Quien quiera oír que oiga”, aunque popularmente se lo nombró como la “Declaración de Mar del Plata”. Ese documento se dio a conocer luego de que el líder del sindicato gastronómico, Luis Barrionuevo[5], recibiera a un grupo de dirigentes sindicales en dicha ciudad balnearia. La declaración que publicaron días después de ese encuentro hacía un diagnóstico acerca del rumbo general del gobierno y criticaba fuertemente las políticas que estaban siendo implementadas. Además, hacía alusión a lo que consideraban una persecución del gobierno a algunos dirigentes sindicales:
Lamentablemente nos encontramos desde un principio con un gobierno de CEO'S directores, accionistas, dueños de empresas nacionales y multinacionales que en una clara afrenta a la ley de ética pública asumían sus cargos con total desparpajo conservando acciones en las gerencias de sus empresas y beneficiando claramente de manera ostensible sus propios intereses.
Y como para la construcción de un relato desde un lugar confortable se necesita un enemigo, todo aquello que se opusiera era el pasado, era el peronismo, eran los sindicatos, mezclando en la comunicación situaciones de funcionarios, sindicalistas y algunos (por cierto, pocos) empresarios investigados por corrupción. (Declaración de Mar del Plata, 18 de enero de 2018)
La publicación de la “Declaración de Mar del Plata” marcó la continuidad de la postura pública de Camioneros en relación con las políticas del gobierno nacional. En ese documento también se afirmaba que el trazado económico del gobierno era contrario al interés nacional: “este tipo de estrategia gubernamental sólo busca la deslegitimación de las organizaciones sindicales ante la sociedad para avanzar con rapidez sobre el salario y las condiciones de trabajo”. Además, los dirigentes rechazaron la reforma previsional y el proyecto de reforma laboral. En aquel documento también manifestaron que apoyarían cualquier organización que se declarara en conflicto por los fundamentos expuestos en el documento. A su vez, esta acción generó presión para instar al resto del arco sindical a posicionarse al respecto. El trasfondo de todo esto, y una de las cuestiones que en la disputa pública se manifestó a través de declaraciones en medios de comunicación, tuvo que ver con las causas judiciales y las acusaciones de corrupción. Las declaraciones públicas de los funcionarios del gobierno apuntaron a desacreditar a los dirigentes, con menciones a la corrupción y a “causas judiciales”. En este punto, la estrategia del sindicato fue denunciar una persecución, en función de lo cual buscó legitimarse en el marco de la disputa política a través de las movilizaciones. La primera, y de mayor convocatoria, fue el 21 de febrero.
El Consejo Directivo de la CGT se había reunido a fines de enero de 2018 para decidir la convocatoria a la movilización el 21 de febrero (21F). Los días previos a la movilización muchos dirigentes sindicales y funcionarios del gobierno (Página/12, 24/01/2018) dieron su parecer en diferentes medios de comunicación y se dividieron entre quienes plantearon que la movilización era convocada principalmente para hacer una defensa pública a Hugo Moyano frente a las causas judiciales y quienes defendieron la convocatoria planteando que el tema central era oponerse a la política económica del gobierno. Mauricio Macri declaró unos días antes de la manifestación: "Moyano tiene que presentarse ante la Justicia y no echarle la culpa al Gobierno ni a nadie. Él tiene que colaborar con esta Argentina que quiere ser más productiva" (Infobae, 29/01/2018). En tanto, Sergio Palazzo, dirigente del sindicato de bancarios y aliado a Moyano, declaró que “la disputa pública entre Macri y Moyano se desencadenó a raíz del rechazo del camionero a la reforma laboral […] el Gobierno pensó que podía presionar a Moyano con las causas judiciales para respaldar la reforma" (Página/12, 31/01/2018).
La convocatoria a la movilización 21F fue anunciada como una demanda sectorial de Camioneros vinculada al pago del bono de fin de año y la apertura de paritarias sin topes de aumento que finalmente congregó a gran cantidad de sindicatos, partidos políticos y movimientos sociales, por lo que aquel día no sólo las calles estuvieron ocupadas por una manifestación que desbordó la presencia del Sindicato de Camioneros, sino que además el palco y los oradores también respondieron a esa composición. Los hechos concretos de aquel día fueron precedidos por sucesivas declaraciones de dirigentes de sindicatos y espacios políticos en torno de los motivos de la manifestación.
En el 21F, además de Camioneros, participaron ambas CTA, CFT, CTEP, numerosos partidos y agrupaciones políticas. El acto tuvo oradores de todas las organizaciones y el cierre estuvo a cargo de Hugo Moyano. En su discurso se refirió a su situación personal y destacó que la organización de esa movilización no había tenido como objetivo defenderlo como persona, sino a “los trabajadores”. Además, se dirigió directamente al presidente de la Nación para solicitarle que “no lleve adelante políticas que hambrean a la gente”, y en su discurso puso en juego un componente emocional de relevancia al decir que no le importaba ir preso o que lo maten “por defender a los trabajadores”.
Según los organizadores de la marcha, cerca de quinientas mil personas asistieron a la convocatoria a partir de la articulación de demandas que ampliaron las consignas de Camioneros y se construyeron reclamos más generales, que permitieron articular algunos aspectos de lo sectorial con demandas hacia el gobierno nacional. “Unidad, en defensa de los trabajadores”, fue una consigna que trascendió la demanda sectorial para producir una demanda de carácter político hacia el gobierno, producto de la construcción de las reivindicaciones a partir de la realidad cambiante en términos de la conflictividad. La manifestación excedió la demanda gremial y fue transformándose en un acontecimiento político. Las acciones de protesta se constituyen como un medio para forzar a las instancias institucionales a la discusión (Fillieule y Tartakowsky, 2015). En este sentido, la movilización de la opinión pública es un elemento clave que se puso en la agenda a partir de las crónicas y notas en la prensa escrita y oral en los días previos. Esto no significa que la conflictividad tenga una traducción inmediata en términos de institucionalización de las demandas o de los modos de demandar, pero sí demuestra que excede la intencionalidad limitada de “hacerse oír” por parte de quienes se manifiestan. En otras palabras, el acontecimiento se convierte en una herramienta del sindicato en el marco del conflicto.
VI. Las movilizaciones llevadas adelante con otras organizaciones
El conflicto suscitado por la reforma laboral le permitió a Camioneros presentarse como uno de los principales opositores a esta reforma, trazando similitudes entre ese momento y la lucha que encabezó el sindicato contra la mencionada reforma laboral del 2000. Este punto adquiere una relevancia particular porque en adelante Camioneros articuló sus acciones públicas en oposición al gobierno nacional, por un lado, y a la conducción de la CGT, por el otro. Esta articulación buscó posicionar a Pablo Moyano como posible candidato a conducir la central.
Luego de la movilización del 21F, y las repercusiones que tuvo la composición de las participaciones, Camioneros organizó y participó de numerosas protestas juntamente con otros actores –principalmente dentro del sindicalismo, pero también con partidos políticos y organizaciones sociales–. A su vez, el sindicato siguió demandando a las patronales y al Estado en los canales formales de negociación colectiva, sobre la base de aspectos de carácter sectorial.
A mediados de abril de 2018, Camioneros impulsó una marcha que se denominó Marcha de las velas, cuya principal consigna era solicitar el freno a los aumentos de las tarifas de los servicios públicos que había habilitado el gobierno nacional. Cabe destacar que luego de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2015, en la Argentina comenzó un proceso de aceleración inflacionaria que afectó principalmente a los sectores de menores ingresos (Panigo et al., 2017). Desde la asunción del gobierno de Cambiemos, las tarifas de todos los servicios públicos aumentaron, variando en porcentajes, dado que en algunos casos los aumentos se produjeron acorde a los esquemas de consumo. Los aumentos rondaron durante los primeros dos años de gobierno, entre 500 y 2000 por ciento, dependiendo del servicio y del consumo. Desde que comenzaron los aumentos de las tarifas, sumados a la aceleración inflacionaria en general, hubo numerosos reclamos al respecto. De hecho, estos aumentos no sólo tuvieron un impacto en la economía doméstica, sino que también en comercios, industrias, clubes de barrio y demás instituciones. Algunas organizaciones sindicales tomaron el tema de las tarifas como parte de sus demandas, particularmente Camioneros formó parte de reclamos juntamente con otros gremios.
Camioneros, la CTA-T, la CTA-A y la CFT organizaron esta marcha que se iniciaba en el Congreso nacional y finalizaba con un acto sobre la avenida 9 de Julio, cerca del Obelisco, en el centro de la ciudad. La concentración estaba convocada a las 19 horas, horario poco habitual para las movilizaciones del sindicalismo, que en general se realizan cerca del mediodía o en las primeras horas de la tarde. En este punto, el horario de la convocatoria probablemente apuntó a que la marcha no fuera solamente de los sindicatos, sino que participaran otras organizaciones y personas. Teniendo en cuenta el horario y el lugar elegido, probablemente apuntaba a que también pudieran participar personas que finalizan su horario laboral en esa zona, que cuenta con numerosas oficinas y locales comerciales, entre otras. Si bien no tuvo la magnitud del 21F, en la Marcha de las velas, a partir de un reclamo que no era estrictamente sindical, el sindicato buscó ampliar las bases de apoyo en el conflicto con el gobierno nacional. Unas horas antes de la manifestación, Pablo Moyano declaró: “Las familias más humildes son las que más están sufriendo el tarifazo; los clubes, las sociedades de fomento. Por eso me comprometo, como vicepresidente del PJ bonaerense, a que los intendentes acompañen esta movilización que es la continuidad del 21 de febrero, contra este gobierno para que cambie el rumbo económico”.
Camioneros aportó a la manifestación una columna de cerca de cinco mil militantes marchando y parte de la organización del acto en el que culminó la marcha: concretamente, la seguridad de la movilización y el montado del escenario en el acoplado de un camión. La manifestación fue encabezada por los dirigentes de los sindicatos y organizaciones convocantes, con una bandera “de arrastre” que decía “Basta de tarifazos”. La primera columna que seguía a la cabecera de la marcha era la de Camioneros y luego la seguían el resto de las organizaciones.
La Marcha de las velas fue la primera de una serie de manifestaciones públicas que congregaron a este espacio conformado por sindicatos y organizaciones sociales y de la sociedad civil. “La patria está en peligro” fue la consigna que convocó a una manifestación realizada el 25 de mayo de 2018. Las organizaciones convocantes eran las mismas que en la Marcha de las velas: CTA-T, CTA-A, Camioneros, CFT. En esta oportunidad, la organización estuvo a cargo de la CTA-T. No era estrictamente una marcha porque había un escenario central en el Obelisco en el cual hubo recitales y lectura de documentos alusivos a la fecha. Probablemente, por tratarse de un día feriado, el evento se desarrolló desde cerca de las 11 de la mañana hasta las primeras horas de la tarde. Las organizaciones que convocaron se fueron ubicando en los espacios que estaban acordados previamente. Algunas, como Camioneros, se encolumnaron para marchar entre una y dos cuadras, mientras que otras simplemente se concentraron y establecieron en un espacio determinado. A su vez, aquel día había muchísimas personas que no estaban precisamente en alguna u otra columna identificada, sino que transitaban la manifestación o se acercaban al escenario a escuchar lo que allí sucedía. La columna estaba ubicada a unas dos cuadras del lugar en el que se ubicaba el escenario, en el cual se desarrollaba el acto que duraría varias horas y en el que hubo espectáculos en vivo de distintos artistas y lecturas de documentos en los que se reclamaba la no intervención del Fondo Monetario Internacional en la política argentina. Alrededor del escenario había un espacio en el que los organizadores dispusieron un centenar de sillas preparadas para que los dirigentes de los sindicatos y organizaciones convocantes se ubicaran allí, lugar al que se dirigiría Pablo Moyano luego de pasar por la columna del sindicato.
En septiembre de 2018 se realizó un acto en el que se lanzó un espacio denominado Frente Sindical Para el Modelo Nacional (Fresimona). La convocatoria fue impulsada principalmente por la conducción de Camioneros, el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata) y la Asociación Bancaria. A su vez, participaron numerosos sindicatos y 70 de las 77 seccionales de la CGT de todo el país (Autor, 2022). La primera declaración del frente sindical y del plenario de regionales de la CGT fue un documento en el que se cuestionaban las políticas y medidas adoptadas por el gobierno nacional y se le reclamaba a la conducción de la CGT el llamado al Comité Central Confederal y Plenario de secretarios generales para promover un plan de lucha nacional para defender los intereses de los trabajadores y del pueblo argentino en su conjunto. El documento finalizaba así: “Antes que las listas, nos interesa preservar los derechos de los trabajadores. La causa del pueblo argentino”. El acto concluyó con los discursos de los dirigentes Sergio Palazzo, Roberto Pignanelli y Hugo Moyano, representantes de los tres sindicatos organizadores (Asociación Bancaria, Smata y Camioneros, respectivamente). En su discurso, Pignanelli anunció una misa y movilización masiva en la localidad de Luján. El discurso de Hugo Moyano se centró en los puntos sobre los cuales el sindicato se había posicionado de manera pública con el gobierno nacional. En concreto, la experiencia del sindicato durante la década del 90 y cómo el sindicato “tuvo que salir a las calles”. Además, reforzó la posición de confrontación con el gobierno y convocó a la movilización que estaban organizando en la ciudad de Luján. De esta manera, el discurso que cerró el acto marcó la confrontación entre el sindicato y el gobierno nacional, y el posicionamiento del sector que participó del acto al interior de la CGT.
El Fresimona, junto con la CTA-T y la CTA-A, convocó a un paro nacional el 24 y 25 de septiembre, y a una marcha a Plaza de Mayo el primer día de paro. Las consignas de esas jornadas fueron Basta de tarifazos y No al ajuste del FMI. Estas acciones de protesta se realizaron algunos días después del lanzamiento del Fresimona. A su vez, en octubre, Juan Carlos Schmidt renunció a su cargo de secretario general de la CGT. Si bien el triunviro no participó en el armado del nuevo frente, tampoco estaba en consonancia con la postura de Acuña y Daer en lo que refiriera al accionar de la central. En definitiva, esto catalizó la decisión de alejarse de la conducción de la central, así como también de ser el referente de los sindicatos “moyanistas” que por su parte ya habían conformado un frente propio al interior de la central. Luego de la renuncia de Juan Carlos Schmidt, hizo lo propio Juan Pablo Brey, de la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA), que ocupaba la Secretaría de la Juventud de la central. En el caso de la AAA, el sindicato siguió siendo un gremio confederado, pero abandonó su lugar en el Consejo Directivo, al igual que Sergio Sánchez, del Sindicato Único de Trabajadores de Peajes de la República Argentina, que renunció al Consejo Directivo. Pocos días después, Omar Plaini, de la Federación de Vendedores de Diarios y Revistas, que ocupaba la Secretaría Administrativa, renunció a su cargo mientras que el sindicato siguió perteneciendo a la CGT, pero sin ocupar un cargo de conducción. Para ese momento, el Sindicato de Camioneros ya no ocupaba su lugar en el Consejo Directivo de la CGT desde agosto de ese año, cuando Omar Pérez presentó su renuncia luego de haber reemplazado a Pablo Moyano en la Secretaría Gremial.
Bajo la consigna “Por paz, pan y trabajo”, el 20 de octubre la ciudad bonaerense de Luján estaba totalmente afectada por la masiva movilización que se desarrollaría ese mediodía. El Fresimona había anunciado en su acto inaugural, en el microestadio de Ferro, la convocatoria para ese día en la que participarían los sindicatos que conforman ese frente, la CTA-T y la CTA-A. Si bien era una manifestación organizada y coordinada por el Fresimona, y la mayor cantidad de asistentes estaba identificada con alguno de los sindicatos del Fresimona, el acto central del evento era una misa en la que participarían líderes de distintas religiones. Estaban presentes líderes de las distintas iglesias del país reunidas en el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos. A su vez, la presencia de un grupo de intendentes y líderes políticos vinculados al peronismo y al sector gremial que se movilizaba aquel día completaba la convocatoria. Tanto el escenario como el espacio que lo rodeaba con el vallado dentro del cual se habían ubicado las sillas, estaba separado con una distancia importante del resto de la manifestación. Además, el hecho de que fuera un acto religioso desplazó el protagonismo –en el escenario– de los dirigentes sindicales hacia los líderes religiosos. Todos los dirigentes políticos y sindicales presenciaron la misa desde abajo del escenario.
A continuación, presento una tabla que sintetiza las movilizaciones analizadas en el artículo y sus principales consignas.

Las movilizaciones mencionadas fueron instancias de articulación organizacional en las que participaron distintos actores políticos y sindicales. Este recorte temporal permite visualizar la continuidad de eventos de protesta durante un período en el que las movilizaciones crecieron en todo el país. Si bien compartido con Hugo Moyano, el protagonismo de su hijo Pablo fue creciente durante este período y tuvo una participación pública importante durante estos eventos en los que fue orador e hizo declaraciones públicas, lo que permitió construir una narrativa organizacional en la que también se incluyeron conflictos judiciales y las denuncias por corrupción.
VII. La narrativa organizacional
El crecimiento de la exposición pública de Pablo Moyano como dirigente del Sindicato de Camioneros y potencial candidato a conducir la CGT tiene un derrotero de larga data. Su lugar como dirigente se fue desarrollando a lo largo de los años: padre e hijo conducen la seccional del sindicato de CABA y provincia de Buenos Aires siendo secretario general y adjunto, respectivamente. Desde mediados de la década del 90, cuando Pablo Moyano comenzó a transitar la vida gremial, la centralidad en el sindicato fue creciente. Durante le gobierno de Cambiemos tuvo exposición mediática por diversos conflictos y también en actos, congresos y manifestaciones, en muchos de los cuales estaban presentes ambos, Pablo y Hugo Moyano.
En el marco del conflicto político con el gobierno nacional, uno de hechos más trascendentes para el sindicato fueron los allanamientos ordenados desde la justicia a la sede central del sindicato (Autor, 2022). El fenómeno de los allanamientos puso en la escena pública el avance de causas que involucraban a sus dirigentes. En mayo de 2018, mientras se realizaba un allanamiento en la sede central del sindicato, Hugo Moyano declaró ante las cámaras de televisión: “Nos atacan porque no aceptamos que se modifiquen los derechos y las condiciones laborales de los trabajadores. Nos quieren bajar la indemnización y eso no lo vamos a permitir. Es por eso que se ordenó este allanamiento”.
Estos sucesos jugaron un papel relevante en el marco del conflicto entre el sindicato y el gobierno, porque las causas judiciales con denuncias de corrupción se dieron a conocer públicamente durante este período. Las causas judiciales que se hicieron públicas y los allanamientos a la sede del sindicato son una pieza fundamental de la construcción narrativa del sindicato. Retomando a White (1992), los acontecimientos no sólo han de registrarse dentro del marco cronológico en el que sucedieron originariamente, sino que además al narrarse se los dota de una estructura, un orden de significación que no poseen como mera secuencia, sino justamente a partir de la construcción de la narrativa organizacional. Los hechos fueron narrados y elaborados a partir de una sucesión que excede el relato cronológico y que plantea un sentido específico y una interpretación de estos como parte de una narrativa organizacional. En este sentido, un aspecto relevante es que esa narrativa plantea que los principales dirigentes del sindicato son parte de una persecución mediática y judicial por defender a los trabajadores.
Durante 2018 sucedieron dos hechos que el sindicato significó de un modo particular: la aplicación de una multa al sindicato por parte del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS) y el pedido de detención a Pablo Moyano en el marco de una causa que lo involucraba como dirigente del Club Atlético Independiente. Esta última situación tomó gran parte de la agenda mediática, con titulares como: “Pablo Moyano cargó contra el Gobierno por su pedido de detención” (El Cronista, 13/10/2018), “Un pedido de prisión que suena a persecución” (Página/12, 14/10/2018) o “Piden la detención de Pablo Moyano por presunta asociación ilícita” (Perfil, 12/10/2018). A esto se sumaba que el sindicato había pedido la reapertura de las paritarias, y ese mismo martes Camioneros tenía una audiencia en la Secretaría de Trabajo[6] con la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fedeac)[7].
Sin bien el juez que tenía intervención en la causa desestimó el pedido de detención, el sindicato organizó un acto para recibirlo al regreso de un viaje que el dirigente había realizado a Singapur, para asumir la vicepresidencia de la Federación Internacional de Transporte (ITF). Inicialmente se había anunciado una movilización en el aeropuerto Ministro Pistarini (Ezeiza), pero finalmente fue un acto en cercanías al aeropuerto. La convocatoria al acto, independientemente de la resolución judicial del tema, aportó a la elaboración de la narrativa organizacional que le permitió actuar políticamente. Concretamente, dos días después de este acto, estaba convocada la masiva misa ecuménica en la ciudad bonaerense de Luján, de la cual Camioneros era uno de los sindicatos que encabezaba su convocatoria. El sindicato además promovió a Pablo Moyano como opositor a las políticas del gobierno, y en el marco en el que Pablo Moyano es representado en tanto dirigente que continua la línea política y gremial establecida por Hugo Moyano en la década de 1990 y 2000, en cuyo nombre se representa la oposición a las políticas del gobierno de Cambiemos, los hechos en los que estuvo involucrado durante esos días refuerzan su rol de dirigente del sindicato no sólo por representarlo internacionalmente en la IFT, sino también por concitar la atención de los medios de comunicación y los mismos trabajadores en el marco de la discusión paritaria.
Retomado a Lazar (2014), el sindicato construye una narrativa que le permite actuar políticamente: una forma performativa. La construcción de esta narrativa aporta a la legitimidad de los dirigentes y del sindicato mismo. En este punto, hay un juego con las temporalidades y construcciones de las reivindicaciones propias del sindicato: la relación entre el lugar de Hugo Moyano en los 90 y otrora su hijo Pablo traza ciertos paralelismos en la construcción narrativa que hace a la legitimidad de las acciones del presente. Además, un hecho de carácter judicial se transforma en acontecimiento político y a través de la elaboración de la narrativa se organizan demandas. En este sentido, entre 2017 y 2018 se produjeron una serie de eventos en los que estuvieron involucrados los dirigentes del sindicato y el Poder Judicial: acciones que fueron reconstruidas y reconvertidas en un relato con características particulares en función de una narrativa organizacional que tiene como protagonista de los hechos a Pablo Moyano. Así, se corre de la escena la discusión estrictamente judicial para convertirla en una narrativa propia.
IV. Reflexiones finales
En este trabajo me propuse reconstruir las movilizaciones de Camioneros durante el gobierno de Cambiemos, centrándome en las interacciones con el gobierno nacional, las alianzas con otros actores sindicales y sociales y la construcción de una narrativa organizacional en la que el protagonismo creciente de Pablo Moyano fue fundamental.
Las manifestaciones fueron analizadas en términos de acontecimientos políticos (Fillieule y Tartakowsky, 2015) que condensaron demandas, visibilizaron relaciones de fuerza y permitieron articulaciones entre sectores del sindicalismo. A partir de esta clave analítica, sostuve que la interacción con el gobierno y con otros actores del campo sindical fueron relevantes para que Camioneros definiera sus posicionamientos en el escenario político.
Un aporte específico ha sido mostrar que estas acciones colectivas estuvieron atravesadas por la construcción de una narrativa organizacional de carácter performativo (Lazar, 2014; Natalucci, 2015; White, 1992). La denuncia de persecución judicial y mediática, así como las referencias a la defensa histórica de los trabajadores, fueron elementos narrativos que produjeron efectos políticos concretos: reposicionaron al sindicato en el mapa sindical, legitimaron el liderazgo de Pablo Moyano y articularon continuidades con las luchas históricas. Las denuncias de persecución judicial y las acusaciones de corrupción fueron centrales en este contexto. Estas fueron resignificadas por los dirigentes del sindicato en clave política: al ser narradas como parte de un hostigamiento por “defender a los trabajadores”, habilitaron al sindicato a disputar legitimidad frente al gobierno y frente a otros sectores sindicales. Pablo Moyano se posicionó como líder opositor al gobierno y buscó legitimarse a través de las movilizaciones que encabezó.
El análisis permite responder al interrogante planteado en la introducción: las movilizaciones de Camioneros durante Cambiemos no se limitaron a expresar demandas sectoriales, sino que constituyeron acciones performativas que produjeron una narrativa capaz de reforzar la legitimidad sindical y disputar espacios de representación política. El crecimiento del protagonismo de Pablo Moyano a lo largo de este proceso fue clave para que a través de su discurso se organizaran los acontecimientos, las reivindicaciones pasadas del sindicato, y proyectaran al sindicato como un actor central en la oposición a Cambiemos.
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Notas

