Resumen: La escritura científica es un pilar fundamental para la socialización correcta del conocimiento, aunque representa un desafío frecuente para los investigadores, especialmente en etapas iniciales de su carrera. Este editorial propone una serie de recomendaciones prácticas para mejorar la calidad de los manuscritos académicos, con el fin de facilitar su tránsito desde el borrador hasta la publicación. En primer lugar, se destaca la importancia de la claridad y precisión en el lenguaje, evitando ambigüedades, redundancias y tecnicismos excesivos. En segundo lugar, se resalta la relevancia de emplear la estructura IMRyD, que organiza de manera lógica la introducción, los métodos, los resultados y la discusión, de esta manera, se contribuye a la coherencia y legibilidad del texto. Asimismo, se aborda el uso adecuado de referencias y estilos de citación, no solo para dar crédito a los autores originales, sino también para integrar las fuentes en el discurso científico. Finalmente, se enfatiza la importancia de la cohesión narrativa, la presentación clara de resultados y la revisión crítica del texto creado. En conjunto, estos elementos evidencian que la escritura científica implica más que cumplir con un formato; requiere comunicar de manera efectiva, ética y rigurosa los aportes de la investigación al avance de la ciencia.
Palabras clave: Escritura científica,Publicación académica,Investigación,Referencias bibliográficas.
Abstract: Scientific writing is a cornerstone for the dissemination and validation of knowledge, yet it often represents a challenge for researchers, particularly those in the early stages of their careers. This editorial provides a set of practical recommendations aimed at improving the quality of academic manuscripts and facilitating their path from draft to publication. First, it emphasizes the importance of clarity and precision in language, highlighting the need to avoid ambiguity, redundancy, and excessive technical jargon. Second, it outlines the relevance of adopting the IMRaD structure, which ensures logical organization of the introduction, methods, results, and discussion, thereby improving coherence and readability. The correct use of references and citation styles is also discussed, not only as a way to acknowledge previous work but also as a strategy to integrate sources meaningfully into the argumentation. Additional considerations include narrative cohesion, appropriate presentation of results, and the value of critical review, editing, and external feedback. By addressing these aspects, the editorial underscores that writing for publication goes beyond formal requirements: it involves developing the ability to communicate research effectively, responsibly, and ethically, thus contributing to the advancement of science and academic dialogue.
Keywords: Scientific writing, Academic publishing, Research, References.
Resumo: A escrita científica constitui um dos pilares fundamentais para a disseminação e validação do conhecimento, embora represente um desafio frequente para os pesquisadores, sobretudo em fases iniciais da carreira. Este editorial apresenta um conjunto de recomendações práticas voltadas a aprimorar a qualidade dos manuscritos acadêmicos e a facilitar seu percurso do rascunho até a publicação. Em primeiro lugar, destaca-se a importância da clareza e precisão na linguagem, evitando ambiguidades, redundâncias e excesso de termos técnicos. Em segundo lugar, ressalta-se a relevância da utilização da estrutura IMRyD, que organiza de maneira lógica a introdução, os métodos, os resultados e a discussão, contribuindo para a coerência e legibilidade do texto. Além disso, discute-se o uso adequado de referências e estilos de citação, não apenas para dar crédito aos autores originais, mas também para integrar as fontes de forma significativa no discurso científico. Finalmente, enfatiza-se a importância da coesão narrativa, da apresentação clara dos resultados e da revisão crítica acompanhada de feedback externo. Em conjunto, esses elementos demonstram que escrever para publicar vai além do cumprimento de um formato: implica comunicar de forma eficaz, ética e rigorosa as contribuições da pesquisa para o avanço da ciência.
Palavras-chave: Escrita científica, Publicação acadêmica, Pesquisa, Referências bibliográficas.
Editorial
DEL BORRADOR A LA PUBLICACIÓN: CONSEJOS PARA LA ESCRITURA CIENTÍFICA
From draft to publication: Tips for scientific writing
Do rascunho à publicação: Dicas para a escrita científica
Recepción: 02 agosto 2025
Aprobación: 20 octubre 2025

La escritura científica constituye uno de los pilares fundamentales para la generación, validación y difusión del conocimiento. Sin embargo, redactar un artículo que reporte una investigación no es únicamente un ejercicio técnico, sino también un proceso formativo que exige claridad, rigurosidad y compromiso ético con la comunidad científica. En este sentido, resulta indispensable contar con lineamientos que orienten a los investigadores en la tarea de transformar un manuscrito en una publicación de calidad, especialmente para quienes inician en este camino. El presente editorial busca ofrecer recomendaciones prácticas para afrontar los principales desafíos de la escritura científica, destacando aspectos relacionados con la claridad del lenguaje, la estructura del artículo, uso adecuado de referencias, coherencia narrativa, presentación de resultados y la importancia de la revisión crítica y la retroalimentación externa.
1. Claridad y precisión en el lenguaje
El uso de un lenguaje claro y preciso es fundamental en la redacción científica, ya que asegura una comunicación efectiva y fiel del contenido. La información debe ser comprensible y permitir una interpretación precisa, evitando ambigüedades o expresiones vagas que puedan inducir a errores en la comprensión de los datos y resultados. Asimismo, es importante evitar la redundancia, ya que esta puede disminuir la fluidez del texto y dificultar que el lector se concentre en los aspectos principales del trabajo [1].
Para lograrlo, se recomienda emplear frases directas, pues esto minimiza la confusión y mejora la legibilidad. En relación con el uso de tecnicismos, si bien en algunas ocasiones son indispensables, es necesario emplearlos con moderación y explicarlos cuando aparezcan en el texto por primera vez. Esto permite que el manuscrito también sea accesible para un público más amplio, incluyendo a lectores que no están completamente familiarizados con el tema [2].
Del mismo modo, optar por verbos en voz activa en lugar de pasiva hace que el texto sea más dinámico y atractivo, siendo especialmente relevante para atribuir de manera más clara los hallazgos a quienes los realizaron. Finalmente, el desarrollo de habilidades de redacción requiere práctica constante y apertura a la retroalimentación de colegas experimentados. Estos recursos pueden mejorar significativamente la calidad de los manuscritos y la experiencia del lector al momento de comprender el mensaje científico que se busca transmitir en una publicación [1, 2].
2. Estructura IMRyD (Introducción, Métodos, Resultados y Discusión)
La estructura IMRyD es un estándar ampliamente reconocido para organizar artículos científicos en diversas disciplinas, ya que presenta de manera lógica los elementos esenciales de una investigación. Su aplicación permite exponer con claridad desde la justificación del problema y la pregunta de investigación, hasta explicar la metodología en detalle y discutir los hallazgos con rigor analítico. Asimismo, este formato sirve como base para elaborar el resumen o abstract, que ofrece al lector un panorama conciso y atractivo del estudio.
La introducción, en primer lugar, busca captar el interés del lector y justificar la relevancia del estudio. Para ello, suele incluir una revisión de bibliografía, el planteamiento de la pregunta o hipótesis, los objetivos y la identificación del vacío del conocimiento [3]. En cuanto al método, esta sección describe el diseño, alcance y temporalidad del estudio, los participantes, los materiales, las técnicas de análisis y los procedimientos utilizados para ejecutar la investigación. Debe ser lo suficientemente específico como para permitir que el estudio pueda ser replicado [4].
El apartado de resultados tiene la finalidad de presentar los hallazgos del estudio de una manera clara y sistemática, adhiriéndose a criterios de objetividad y transparencia en la interpretación. Se empieza mencionando los hallazgos generales hasta llegar a los datos más específicos y suelen mostrarse mediante tablas y figuras que acompañan al texto [5]. Por último, la discusión interpreta los hallazgos principales, los compara con investigaciones previas, explica sus implicaciones, expone las limitaciones del estudio y plantea áreas de investigación futura [6]. En algunos casos, se agrega un apartado de conclusiones que sintetiza los aportes más importantes.
Así, la estructura IMRyD proporciona un marco de referencia claro y sistematizado para el reporte de una investigación, facilitando la comunicación efectiva de los resultados. De igual manera, entender y aplicar correctamente este formato puede contribuir de manera significativa a mejorar la calidad de la investigación y potenciar su impacto.
3. Uso adecuado de referencias y citación
En la escritura académica y científica, el uso correcto de referencias bibliográficas y citas cumple un papel fundamental, ya que no solo respalda la validez de los argumentos, sino que también refleja el rigor y la actualidad del trabajo realizado. En este sentido, la búsqueda de información mediante bases de datos como PubMed, Google Scholar, Scopus, Web of Science, entre otras bases, garantiza el acceso a la información más reciente y publicada por revistas y editoriales conocidos, lo cual permite observar adecuadamente las últimas tendencias y avances en el campo [7].
A su vez, una citación adecuada no solo evita el plagio, sino que también otorga crédito a los autores originales y facilita que los lectores verifiquen las fuentes. Para ellos, existen diferentes estilos de referencias, como APA o Vancouver, los cuales cuentan con formatos específicos para diferentes tipos de fuentes, revistas o campos del conocimiento. A este respecto, comprender y adherirse a dichos estilos de manera consistente es crucial para cumplir con los estándares y expectativas académicas [8].
Finalmente, vale recalcar la necesidad de integrar las referencias en el texto de manera coherente, en lugar de únicamente ubicarlas al final como elementos aislados. Esto facilitará evidenciar la relación entre la evidencia previa y los hallazgos, así como vincular el contenido de los autores citados con los argumentos propios.
4. Coherencia y cohesión en la narrativa científica
Al momento de escribir un documento científico, se deben tener presentes algunos elementos en temas de coherencia y narrativa. A continuación, se describirán tres aspectos esenciales a tener en cuenta en este contexto [9]. Estos aspectos son fundamentales para asegurar que el texto fluya de manera lógica, sea comprensible y mantenga la atención del lector. El primer factor es usar un lenguaje claro y directo y así evitar rodeos o expresiones que puedan resultar ambiguas. En el contexto de la investigación se necesita el uso de frases cortas y precisas que permitan al lector acceder al mensaje principal que se quiere compartir con el documento resultante de una investigación.
El segundo factor para considerar es definir los conceptos claves desde un inicio del documento. Es importante trabajar definiciones claras y breves de términos que puedan ser de alta complejidad en el contexto científico que se encuentre investigando. Los acrónimos deben aclararse desde su primera aparición en el texto para que el lector comprenda lo que representan las siglas. Una estrategia útil es expresar desde el inicio que, tras la primera mención de un concepto, se utilizará su acrónimo. Esto permite manejar de forma eficiente la redacción y evitar repeticiones innecesarias que dificulten la lectura.
El uso de conectores lógicos es el tercer factor esencial para tener una coherencia y cohesión narrativa. En ocasiones, se comete el error de presentar la descripción teórica de las variables de investigación como si fuera una lista de conceptos sin relación entre sí. Este tipo de errores desconcierta al lector, ya que muchas veces no queda clara la relación entre los conceptos descritos en el texto y, aún menos, la lógica que los conecta con la hipótesis o el objetivo central de la investigación.
Una alternativa que se debe considerar para controlar este tipo de errores al momento de escribir un documento científico es imprimir el documento y leerlo en voz alta, de manera que, se pueda tener una idea si en el rol de lector, se puede seguir las ideas con una secuencia y conexión lógica y no de forma fría o artificial. Si al realizar este ejercicio siente falta de motivación para seguir leyendo el texto producido, es un síntoma de que se debe mejorar la presentación de las ideas en el texto.
5. Presentación de resultados
En este apartado, el autor debe recordar que no se trata solo de incluir tablas y cifras sin sentido, sino de mostrar de forma clara la relación entre el problema descrito en la introducción y los hallazgos obtenidos con el método declarado.
Aunque el vacío de conocimiento planteado en la introducción anticipa de manera indirecta qué resultados se esperan, la sección de resultados debe presentar de forma explícita y ordenada los hallazgos que responden a esas preguntas. Una estrategia para presentar de manera coherente los resultados es irlos organizando con base en las hipótesis u objetivos de investigación, lo cual no solo aporta lógica al texto, sino que facilita al lector comprender cómo cada hallazgo responde a una pregunta específica.
Otro punto que el autor debe considerar en esta sección es que el apartado de resultados es para describir con detalle lo que se encontró en la investigación; por tanto, se debe mantener el criterio objetivo, usar un lenguaje correcto y resaltar los datos relevantes que serán explicados posteriormente en la sección de discusión.
El resaltar los hallazgos clave es otro punto a considerar, aquí se debe destacar los resultados que respondan directamente a las preguntas de investigación, teniendo en consideración no sobrecargar con datos secundarios que distraigan la atención del lector. Una estrategia que el autor podría considerar a este nivel es cerrar la sección de resultados con una síntesis que indique cuáles fueron los hallazgos principales y prepare al lector para la explicación que se dará a los mismos en la sección de discusión [10].
6. Revisión, edición y retroalimentación
En este apartado, surgen como puntos clave (a) la revisión crítica del contenido, (b) la edición y la forma del documento, y (c) la retroalimentación externa. En cuanto a la revisión crítica del texto creado, es una habilidad que pocos autores llevan a cabo conscientemente. En ocasiones, se observa que el autor llega agotado al terminar la primera versión del artículo y piensa que su texto abarca todo lo que se planeó inicialmente, presentando esta versión sin advertir que, en realidad, algunas ideas pueden haber quedado poco desarrolladas o mal expresadas.
En este punto una reflexión que suele aportar para comprender el fenómeno mencionado en el párrafo previo radica en que el cerebro es más rápido que la mano y no siempre las ideas que surgen en la mente, son captadas por el movimiento para escribir, lo cual podría generar, que el autor piense que una idea está en el texto cuando ni siquiera alcanzó a escribirla.
Una vez finalizada la labor de escritura, es necesario dejar un tiempo de reposo al texto para luego volver a él, revisarlo críticamente y verificar si lo que dice es lo que se quería comunicar en un principio. Esta labor es esencial y no siempre la realiza el autor, ya que al revisar artículos suele identificarse de inmediato cuando un texto no ha sido revisado y solo se presenta en su versión inicial.
En cuanto a la edición de estilo y forma, es otro requisito que debe cumplirse al finalizar un texto. Esta revisión es crucial en espacios como una revista científica, ya que representa la mayor causa de rechazo de artículos por no cumplir con el primer criterio, que es el formato solicitado por la revista. Por tanto, no está de más, antes de enviar o presentar un documento científico, verificar si debe cumplir con algún formato específico para su aceptación en una revista u otro espacio.
La retroalimentación externa de un colega o de una persona que no haya participado en la elaboración del texto es crucial para confirmar el mensaje científico desarrollado en un documento. Además, un revisor externo puede ofrecer una mirada objetiva sobre la claridad del mensaje científico, ayudando a fortalecer la coherencia del documento y su impacto. Esto es crucial ya que muchas de las veces el autor considera que su trabajo está perfecto y no es sino, cuando un tercero lo revisa y se verifica si lo escrito en el documento es lo que realmente se quiere comunicar [11].
A modo de resumen, escribir una publicación científica supone más que seguir un formato, pues implica desarrollar la capacidad de comunicar con precisión y coherencia el aporte que una investigación realiza al conocimiento existente. La claridad, la estructura, el uso responsable de referencias y la revisión crítica del manuscrito no solo fortalecen la calidad del artículo, sino que también contribuyen al avance de la ciencia y a la formación de investigadores con mayor sensibilidad académica y ética. Con estas pautas, se aspira motivar a los autores a refinar su escritura, entendiendo que cada publicación es una oportunidad para dialogar con la comunidad científica, enriquecer el debate disciplinar y abrir nuevas rutas para la investigación futura. Cada manuscrito es, en última instancia, una oportunidad para contribuir activamente al conocimiento científico y fortalecer el compromiso ético con la verdad y la calidad investigativa.
NOTA BIOGRÁFICA
Carlos Ramos Galarza. ORCID iD https://orcid.org/0000-0001-5614-1994 Es neuropsicólogo clínico y Ph.D. en psicología. Su línea de investigación se enmarca en la neuropsicología con un central interés en comprender la relación entre el comportamiento, la cognición y la emoción con el funcionamiento cerebral. Es profesor titular principal de la Facultad de Psicología de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador en las asignaturas de Neuropsicología, Psicofisiología y Fundamentos biológicos de la conducta. Trabaja a tiempo parcial en el Laboratorio de Mecatrónica y Sistemas Interactivos de la Universidad Indoamérica, donde coordina el proyecto de investigación de Innovaciones tecnológicas en Neurociencia. Ha escrito 10 libros sobre neurodesarrollo e investigación científica y publicado más de 150 artículos en revistas indexadas de diversas partes del mundo. Es profesor invitado y guía de tesis doctoral de varias universidades de Latinoamérica: Universidad de Concepción Chile, Universidad SEK de Chile, Universidad de la Plata de Argentina, Universidad Marta Abreu de las Villas de Cuba, Universidad del Rosario de Argentina y Universidad de Palermo de Argentina.
Jennifer Obregón. ORCID iD https://orcid.org/0009-0007-7226-1399 Obtuvo la licenciatura en Psicología Clínica en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador en 2025, donde actualmente es asistente de investigación en la Facultad de Salud y Bienestar, como parte del Grupo de Investigación en Neuropsicología Clínica: Cerebro y Mente. Ha contribuido al campo de la psicología clínica mediante publicaciones de artículos científicos en revistas indexadas en bases de datos como Scopus y PubMed. Sus intereses de investigación incluyen la neuropsicología, la psicología clínica y la rehabilitación neuropsicológica.

