

Artículos
Pedagogía y Andragogía: hacia un modelo educativo mixto
Pedagogy and Andragogy: Toward a Mixed Educational Model
Educa UMCH
Universidad Marcelino Champagnat, Perú
ISSN: 2617-8087
ISSN-e: 2617-0337
Periodicidad: Semestral
núm. 27, 2025
Recepción: 18 marzo 2025
Revisado: 09 julio 2025
Aprobación: 17 agosto 2025
Autor de correspondencia: mario.moctezuma@elcolegiodemorelos.edu.mx

Como citar: Moctezuma, M. (2025). Pedagogía y andragogía: Hacia un modelo educativo mixto. Revista EDUCA UMCH, (27), 38-63. https://doi.org/10.35756/educaumc h .202527.350
Resumen: La educación universitaria enfrenta el reto de adaptar sus estrategias a la diversidad de ritmos y estilos de aprendizaje de los estudiantes. Tradicionalmente, la pedagogía ha sido el enfoque predominante en la enseñanza, incluso en la educación superior. En contraste, la andragogía ofrece un modelo de aprendizaje autodirigido y experiencial. Este estudio tuvo como objetivo proponer un modelo educativo mixto para la mejora de la formación universitaria, mediante una revisión sistemática basada en el protocolo PRISMA. Se identificaron 76 artículos, de los cuales se seleccionaron 10 según criterios de calidad y pertinencia establecidos en la escala JADAD. Los resultados señalan que la integración de estrategias pedagógicas y andragógicas favorece la participación activa, la autonomía y el desarrollo de competencias críticas en los estudiantes universitarios. Se concluye que un modelo mixto constituye una alternativa necesaria para fortalecer la calidad de la educación superior y responder a las demandas de una sociedad en transformación.
Palabras clave: pedagogía, andragogía, estrategias educativas, estrategias de aprendizaje, educación superior..
Abstract: Higher education faces the challenge of adapting its strategies to the diversity of students’ learning paces and styles. Traditionally, pedagogy has been the predominant approach to teaching, even in higher education. In contrast, andragogy offers a model of self-directed and experiential learning. The aim of this study was to propose a mixed educational model to improve university training, through a systematic review based on the PRISMA protocol. A total of 76 articles were identified, of which 10 were selected according to quality and relevance criteria established by the JADAD scale. The results indicate that the integration of pedagogical and andragogical strategies fosters active participation, autonomy, and the development of critical competencies in university students. It is concluded that a mixed model constitutes a necessary alternative to strengthen the quality of higher education and respond to the demands of a transforming society.
Keywords: pedagogy, andragogy, educational strategies, learning strategies, higher education..
Introducción
Una de las problemáticas más latentes dentro de la pedagogía enfocada a la educación superior es su limitada capacidad para fortalecer la autonomía y la autorregulación del aprendizaje. Si bien esta afirmación debe atender al contexto, la pedagogía —con su tradicional orientación a etapas infantil y adolescente— sigue ofreciendo didácticas útiles en la educación universitaria cuando se articulan con prácticas que promueven agencia estudiantil y evaluación formativa (Cevallos & López, 2020; Valenzuela et al., 2021).
Los principios pedagógicos y los andragógicos están presentes en las clases expositivas de la enseñanza universitaria. De hecho, muchas estrategias de educación superior incorporan elementos del aprendizaje de adultos, lo que apoya la coexistencia de ambos enfoques dentro de un modelo mixto (Silva & Ríos, 2022). La andragogía, a menudo descrita como una rama de la pedagogía, se centra en el aprendizaje de los adultos y acentúa el desarrollo de estrategias instruccionales orientadas al aprendizaje autodirigido (Knowles et al., 2001).
Este enfoque se centra en el conocimiento práctico y en la resolución de problemas (conceptuales y aplicados). Sin embargo, en el marco latinoamericano, la educación superior aún requiere una intervención docente estratégica debido a las brechas con las que muchos estudiantes ingresan. En este sentido, el uso de métodos mixtos en la educación superior es fundamental para fomentar un aprendizaje significativo; la fusión de pedagogía y andragogía ofrece un marco holístico que favorece el compromiso activo con la información y no solo su memorización (Pérez-López et al., 2021; UNESCO, 2022).
Por lo tanto, el empleo de estrategias pedagógicas que combinen la experiencia con la participación activa del estudiante puede contribuir a transformar la educación superior. El grado de independencia y autorregulación que brindan los modelos híbridos no solo mejora la experiencia de aprendizaje, sino que también permite a los estudiantes adquirir competencias pertinentes para las complejidades de una sociedad en constante evolución; por tanto, en el contexto universitario, el estudiante debe constituir el punto focal del proceso de enseñanza (Salmerón et al., 2022).
La disposición y motivación para involucrarse activamente son centrales para la construcción del conocimiento y el logro académico. No obstante, aunque la autoeducación es relevante en educación superior, su efectividad depende en gran medida de la mediación del educador. Así, el docente no solo imparte contenidos; también apoya, monitorea, guía y orienta, asegurando la adecuada conducción del proceso educativo (Cevallos & López, 2020; Valenzuela et al., 2021).
Este estudio investiga dos movimientos educativos —andragogía y pedagogía— con el objetivo de definir el papel de los educadores en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Al analizar ambos, se reconocen ventajas y desafíos que permiten evaluar la viabilidad de un modelo híbrido. Tradicionalmente, la pedagogía se ha entendido como la enseñanza dirigida a niños y adolescentes, mientras que la andragogía se ocupa de la educación de adultos; sin embargo, sus diferencias metodológicas no deben verse como debilidades, sino como potencial para formular estrategias sinérgicas más robustas (Knowles, 1980; Silva & Ríos, 2022).
Enfoque pedagógico
Tradicionalmente entendida como la ciencia que se ocupa del fenómeno educativo, la pedagogía se ha practicado en todos los niveles, incluidas las instituciones terciarias. No obstante, Knowles (1980) señala una preocupación predominante por el egreso (p. ej., calificaciones) sin atender lo que ocurre en el aula durante la enseñanza y el aprendizaje, lo que refuerza la dependencia del docente como figura central y prácticas centradas en asignaturas (p. 21). Esta crítica evidencia la necesidad de replantear los modelos universitarios, considerando alternativas que prioricen autonomía y aprendizaje significativo (Knowles et al., 2001; Cevallos & López, 2020). La enseñanza basada en incentivos externos (premios, calificaciones) puede funcionar en etapas tempranas, pero resulta limitada para sostener la motivación intrínseca en adultos. De ahí que uno de los problemas de la pedagogía en educación superior sea su escasa eficacia como catalizador de la autorregulación y la autonomía (Valenzuela et al., 2021; Salmerón et al., 2022).
A diferencia de la andragogía —centrada en el aprendizaje de adultos—, el estudiantado universitario adulto asume roles activos y responsables en su formación, movilizando conocimientos previos para el aprendizaje (Piaget, 1972). En esa línea, el enfoque andragógico promueve motivación intrínseca (satisfacción, avance profesional, realización) y control del propio proceso, lo que favorece la autodisciplina (Knowles et al., 2001).
El conocimiento articulado de pedagogía y andragogía permite comprender mejor la educación superior y optimizar el aprovechamiento estudiantil. En esta línea, Caraballo (2007) destaca la importancia de la pedagogía en educación básica y media, mientras que en la universidad el estudiantado demanda cambios metodológicos orientados a su especialidad.
Andragogía
El enfoque andragógico ha incrementado su aceptación en instituciones educativas en el contexto de la globalización, favoreciendo un aprendizaje a lo largo de la vida y métodos más flexibles y responsivos (UNESCO, 2022). Talamante (2019) subraya la necesidad de marcos más analíticos y críticos para evaluar la formación de adultos (p. 11).
La andragogía, como enfoque centrado en adultos, se distingue por su interdisciplinariedad y su compromiso con el desarrollo integral del estudiante, con principios que orientan el diseño instruccional eficaz en educación de adultos —incluida la universitaria— y en contextos comunitarios y organizacionales (Knowles et al., 2001; Silva & Ríos, 2022). El docente andragógico diseña, facilita y evalúa experiencias formativas pertinentes, capitalizando la experiencia y motivación del estudiante adulto (Salmerón et al., 2022).
Pedagogía
La pedagogía (del griego paidagogéō, “conducir al niño”) evolucionó hasta su reconocimiento como ciencia en el siglo XIX (Piaget, 1972). Estudia de manera integral la educación y sus procesos, enfatizando la formación de ciudadanía en la escolaridad. Un foco clave es la relación docente–estudiante, a menudo modelada por paradigmas que requieren hoy integrar competencias socioemocionales, creatividad e innovación (Labarrere & Valdivia, 2011; Sarramona, 1999). La masificación tecnológica complejiza la interacción social, lo que vuelve imprescindible mediar didácticamente el conocimiento para evitar la mera acumulación de información (Cevallos & López, 2020).
Educación universitaria
La educación universitaria impacta la configuración social al traducir saberes en conocimiento relevante. Históricamente, las universidades han respondido a necesidades de cada época mediante docencia e investigación, ajustándose a cambios políticos, económicos, culturales e ideológicos (Araya, 1981). Su función vincula formación académica con inserción social y productiva, pero la diversidad institucional y disciplinar exige políticas diferenciadas (González & García, 2012; UNESCO, 2022).
Debate sobre la pedagogía y la andragogía en la educación universitaria
El debate sobre la división pedagogía–andragogía en educación superior es amplio. Mientras algunos proponen transitar hacia la andragogía, otros sostienen la vigencia de la pedagogía (Castellanos et al., 2001; Knowles, 1980). En ambos casos, el fin es promover el desarrollo integral del estudiante. La andragogía se sugiere para educación superior —y para niveles que atienden a adultos históricamente excluidos— por su énfasis en experiencias previas y uso del conocimiento más allá de la repetición (Knowles et al., 2001; Silva & Ríos, 2022).
Motivación y abandono en la educación superior
Dewey (1899) advirtió que educación y formación están ligadas a la enseñanza universitaria y no deben confundirse con instrucción. El estudiantado adulto requiere acompañamiento y autonomía; cuando esto falla, crece la desmotivación y el riesgo de abandono. El fracaso académico no depende solo de la inteligencia, sino del grado de motivación (Sternberg, 2009). Evaluar exclusivamente habilidades analíticas, sin integrar creatividad y autorregulación, limita la capacidad universitaria para potenciar competencias innovadoras (Salmerón et al., 2022).
Comparación entre pedagogía y andragogía en la educación universitaria
A continuación, se presenta una tabla comparativa que resume las diferencias clave entre la pedagogía y la andragogía en el ámbito universitario (véase Tabla 1), con base en literatura clásica y reciente (Knowles, 1980; Knowles et al., 2001; Cevallos & López, 2020; Pérez-López et al., 2021; Salmerón et al., 2022; Silva & Ríos, 2022; Valenzuela et al., 2021).

¿Pedagogía o andragogía en la universidad?
En la educación universitaria, el debate ha girado por años en torno a la elección entre pedagogía y andragogía. Aunque la pedagogía ha dominado la práctica docente en la educación básica y media, la andragogía emerge como una alternativa especialmente pertinente para la formación a nivel superior, por su énfasis en el aprendizaje autodirigido y experiencial (Knowles et al., 2001; Silva & Ríos, 2022).
Es necesario reconocer que las personas adultas aprenden sobre la base de conocimientos y experiencias previas, a menudo adquiridos en contextos pedagógicos. Por ello, pedagogía y andragogía no deben concebirse como opciones excluyentes, sino como modelos complementarios dentro de un continuo formativo en evolución (Cevallos & López, 2020; Valenzuela et al., 2021). En esta línea, la integración de metodologías activas y evaluaciones coherentes con la autorregulación favorece la participación, la motivación y el desarrollo de competencias de alto nivel (Pérez-López et al., 2021; Salmerón et al., 2022).
En sistemas educativos en desarrollo, la decisión sobre qué enfoque priorizar debe considerar las necesidades, capacidades y aspiraciones de los estudiantes. Mientras la pedagogía provee estructura y andamiaje en etapas iniciales, la andragogía potencia la autonomía y la transferencia práctica del conocimiento (Knowles et al., 2001; UNESCO, 2022).
En síntesis, el desafío de la educación superior contemporánea es equilibrar ambos enfoques para preparar a los estudiantes en un marco que combine estructura, autodirección y relevancia práctica (Dewey, 1899; Silva & Ríos, 2022).
Método
En esta investigación se adoptó la metodología PRISMA 2020 (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses), descrita por Page et al. (2021), la cual ofrece un marco estandarizado para la elaboración de revisiones sistemáticas. Este enfoque permitió evaluar de manera rigurosa los estudios relacionados con la pedagogía y la andragogía, identificando similitudes, diferencias y tendencias, a la vez que se aseguró la transparencia, trazabilidad y reproducibilidad del proceso de selección.
Selección: Aplicación de criterios de inclusión y exclusión para depurar los registros obtenidos y descartar estudios no pertinentes.
Inclusión: Evaluación de los documentos seleccionados mediante herramientas de valoración de calidad metodológica, como la Escala JADAD (Jadad et al., 1996).
Diseño de la investigación y técnicas de recolección de datos
Cualitativo, ya que, de acuerdo con Hernández et al. (2014), este permite interpretar los datos sin recurrir necesariamente a la medición numérica.
Cuantitativo, porque posibilita comprobar hipótesis y analizar resultados mediante tablas y gráficos derivados de datos medibles.
La revisión sistemática se basó en una investigación documental, entendida como la búsqueda, selección, recopilación y análisis de información proveniente de repositorios bibliográficos, bases de datos y fuentes secundarias, en función de los objetivos preestablecidos. Esta metodología resultó idónea porque permitió un abordaje holístico y profundo, además de identificar patrones, vacíos y tendencias en la literatura existente (Bavaresco, 2017, 2018).
La recolección de datos se desarrolló entre octubre y diciembre de 2024, empleando bases de datos académicas reconocidas: Scopus, Web of Science, GoogleScholar, Academia.edu y ResearchGate. Para la búsqueda se utilizaron las palabras clave: “pedagogía”, “andragogía”, “educación básica” y “educación superior”, complementadas con operadores booleanos.
Procedimiento de revisión
Búsqueda en bases de datos: recuperación de literatura relevante.
Revisión de libros y revistas: identificación de fuentes adicionales en monografías y publicaciones indexadas.
Evaluación de calidad y pertinencia: aplicación de criterios de selección (año de publicación, relevancia, originalidad y rigor científico).
Selección y clasificación: organización de los documentos en categorías temáticas.
Análisis y síntesis: interpretación de hallazgos para identificar patrones, similitudes, diferencias y vacíos de investigación.
Universo y estudios incluidos
Web of Science: 12 documentos.
Google Scholar: 18 documentos.
Academia.edu: 8 documentos.
ResearchGate: 9 documentos.
A partir de este universo, y tras aplicar los criterios de inclusión y exclusión, se seleccionaron 10 estudios incluidos para el análisis final.
Criterios de inclusión:
Estudios publicados entre 2013 y 2023.
Relevancia directa con el tema “El pensamiento crítico como herramienta para la construcción del conocimiento”.
Publicación en revistas científicas reconocidas.
Contribuciones originales al campo del pensamiento crítico.
Accesibilidad en línea para consulta académica.
Criterios de exclusión:
Estudios publicados en idiomas distintos al español.
Documentos fuera del periodo 2013–2023.
Técnicas de validación:
Para evaluar la calidad metodológica de los estudios incluidos, se utilizó la Escala JADAD (Jadad et al., 1996), que permite descartar documentos con menor rigor científico y reducir sesgos en la selección. Esta herramienta valora aspectos como aleatorización, doble ciego y pérdidas de seguimiento, otorgando una puntuación de 0 a 4 puntos, donde una mayor puntuación refleja mejor calidad metodológica.

Además, la escala clasifica los documentos según su calidad:


La siguiente tabla muestra la presencia de las palabras clave en los documentos seleccionados en la muestra.

Del análisis realizado, se observa que la palabra clave con mayor presencia en los documentos seleccionados fue "Pedagogía", con un 80%, seguida por "Andragogía", con un 70%, luego “educación básica” con un 50% y finalmente, "Educación superior", también con un 50%. Esto sugiere que la literatura prioriza la exploración de la pedagogía como un elemento central en la producción y evaluación del conocimiento.
A continuación, se detalla la cantidad de documentos encontrados en cada una de las bases de datos consultadas.

Los resultados indican que la mayoría de los documentos revisados fueron obtenidos a través de Scopus (38.16%), seguido de Google Scholar (23.69%) y Web of Science (15.79%). En menor proporción, se identificaron estudios en Academia.edu (11.84%) y ResearchGate (10.52%). Esto muestra que las bases de datos indexadas en revistas de alto impacto fueron las principales fuentes de información en esta revisión.
Para garantizar la calidad metodológica de los estudios analizados, se aplicó también la Escala JADAD. La tabla siguiente muestra la puntuación obtenida por cada documento en los siete criterios evaluados.

Los resultados evidencian que el 60% de los documentos analizados obtuvo una puntuación de 4 puntos, considerada excelente, mientras que el 40% restante obtuvo 3 puntos, lo que los ubica en la categoría de "buena calidad". En general, la puntuación promedio de los estudios fue de 3.60, situándose en un rango de calidad metodológica entre buena y excelente.
Resultados
Los resultados obtenidos en la investigación son los siguientes: aunque la pedagogía y la andragogía son modelos tradicionales distintos, aplicados en diferentes niveles educativos, cada uno conserva un valor que contribuye al desarrollo educativo en el ámbito universitario. A la pedagogía le corresponde la educación formal de niños y adolescentes; por ello, su enfoque se caracteriza por la figura indispensable del docente, quien asume el rol de guiar lo que debe ser aprendido. En contraposición, los educandos adoptan una postura pasiva, limitándose a escuchar y comprender lo que el profesor expone. Este tipo de enseñanza se centra en la transmisión de información, mientras que el aprendizaje se mide a través de pruebas escritas y otras formas de evaluación estructurada (Román & Gómez, 2003).
En contraste, la andragogía se refiere al proceso de aprendizaje de los adultos, otorgando mayor discrecionalidad respecto a cómo acceden a la educación. Bajo este modelo, los aprendices integran nuevas experiencias desde el prisma de sus conocimientos y vivencias previas, lo que permite la síntesis de saberes y el fortalecimiento del aprendizaje. Así, el estudiante se consolida como un sujeto activo, comprometido y responsable de su propio proceso formativo. La autodirección le permite adquirir competencias relacionadas con la autonomía y la independencia, en lugar de depender completamente del docente (Quevedo & García, 2021).
En cuanto a la relación de estos enfoques con la educación superior, si bien la pedagogía sigue centrada en la progresión de los contenidos programáticos desde los niveles educativos iniciales, su énfasis rígido puede limitar el desarrollo de competencias críticas e independientes en la adultez. Esta inflexibilidad restringe la capacidad de los estudiantes para responder a las demandas educativas y profesionales de etapas avanzadas, lo que evidencia la necesidad de enfoques más flexibles y autodirigidos (Navarro & Samón, 2017).
Por su parte, la andragogía plantea una práctica educativa autorregulada que, en el ámbito universitario, coloca al estudiante en la responsabilidad de dirigir su propio aprendizaje. Este modelo responde al perfil de formación de los adultos, quienes buscan integrar sus estudios con las demandas situacionales y los problemas que enfrentan en los contextos académico y profesional (Quevedo & García, 2021).
En conclusión, los resultados del estudio respaldan la combinación de estrategias pedagógicas y andragógicas para potenciar la experiencia educativa universitaria. Un mayor grado de individualización del proceso de enseñanza-aprendizaje puede lograrse reconociendo a los estudiantes como adultos que asumen el control de su formación. Estos enfoques híbridos favorecen un aprendizaje significativo, en el que el conocimiento no solo se recibe pasivamente, sino que se sintetiza, integra y aplica de manera activa, desafiando y transformando la comprensión del estudiante sobre su realidad (Román & Gómez, 2003).

Discusión
Los resultados demuestran que los enfoques utilizados necesitan ser revisados, especialmente el pedagógico, ya que existen claras lagunas en su aplicación a nivel universitario. Aunque este enfoque es efectivo en los niveles de primaria y secundaria, su falta de flexibilidad no atiende las necesidades específicas de los estudiantes universitarios. La pedagogía corresponde a un modelo vertical, centrado en el docente: el educador enseña mientras los estudiantes escuchan, permaneciendo inactivos y dependientes en el proceso de aprendizaje (Quevedo & García, 2021).
A pesar de la efectividad de las habilidades básicas adquiridas en la educación inicial, la aplicación de este modelo en el nivel terciario presenta serias limitaciones. En particular, no fomenta el desarrollo de competencias vitales como la autodirección responsable, la toma de decisiones autónoma y el aprendizaje autorregulado, que son fundamentales en la educación de adultos (Román & Gómez, 2003).
En la educación superior, los estudiantes cuentan con experiencias previas asimiladas en el transcurso de su vida personal y profesional. Estos aportes constituyen un valor agregado a su formación académica, ya que optimizan la construcción de nuevos aprendizajes a partir de dichas vivencias. Sin embargo, la pedagogía tradicional no incorpora estos insumos, lo que constituye una de sus críticas más fuertes frente a la educación andragógica (Navarro & Samón, 2017).
El enfoque pedagógico más conservador considera a los alumnos como simples receptores pasivos de información. Bajo esta concepción, el docente se limita a ser un transmisor, lo que restringe la incorporación de estrategias de aprendizaje más activas. La andragogía, en cambio, ofrece un modelo más flexible que reconoce la experiencia acumulada del estudiante y le otorga un papel activo en su formación (Quevedo & García, 2021).
El andragogismo plantea opciones educativas que responden a las necesidades fundamentales de los estudiantes adultos. En este nivel educativo, la flexibilidad es determinante, ya que contempla a quienes se encuentran trabajando y necesitan adaptar sus horarios académicos a los laborales. Con este enfoque, el estudiante se convierte en protagonista de su proceso formativo, aprendiendo en contextos reales y a su propio ritmo (Román & Gómez, 2003).
Dado que cada sistema educativo posee principios y normas orientados hacia objetivos específicos, la autorregulación se erige como uno de los pilares de la andragogía. Esto implica aprender a aprender, es decir, planificar, monitorear y evaluar el progreso académico con el fin de alcanzar metas, utilizando estrategias, recursos y experiencias previas, como los conocimientos adquiridos a lo largo de la vida (Navarro & Samón, 2017).
Hoy en día, la educación se ha modernizado incorporando tecnologías digitales, como las plataformas en línea, que optimizan los procesos de enseñanza-aprendizaje. Aunque presentan limitaciones, estas herramientas han transformado la manera de enseñar en ambos modelos educativos. En el caso de la educación de adultos, la andragogía se preocupa no solo por las técnicas de enseñanza, sino también por el diseño de planes de estudio que favorezcan una formación integral (Quevedo & García, 2021).
Desde esta perspectiva, el docente se concibe como un facilitador del aprendizaje, lo que transforma la jerarquía tradicional de roles y sitúa al estudiante en el centro del proceso educativo. Este nuevo papel fomenta la interacción, la participación activa del alumnado y la construcción significativa del conocimiento (Román & Gómez, 2003).
Conclusiones
Este estudio, que incorpora el trabajo realizado por especialistas, busca exponer información importante de los diversos modelos educativos que se examinaron. El objetivo principal es crear un modelo educativo a nivel universitario que sea útil para su alumnado de manera integral. Para lograr esto, es fundamental conocer los principios de la pedagogía y la andragogía, lo que aumenta las posibilidades de diseñar programas educativos de alta calidad. Además de formar profesionales, la universidad tiene la responsabilidad de cultivar un aprendizaje constructivo, así como fomentar habilidades de pensamiento crítico y analítico que son esenciales para el éxito en la vida académica, personal y profesional.
Desde la década de 1960, los debates existentes sobre la Andragogía son muy diferentes de los que eran a su inicio, y esa es una de las razones por las que hoy se considera la mejor opción a elegir. Todos los cambios surgieron a partir de la postura de que un adulto tiene un rostro un tanto particular, ya que se hace responsable de su preparación, su autocontrol para seguir estudiante y de por sí mismo, su automotivación. Por otra parte, permite que ese estudiante entienda que aprender puede facilitarle a él o ella, tomar decisiones que contribuyan a su bienestar y progresar tanto dentro como por fuera del aula. La pedagogía, en su intento por integrar a niños y adolescentes, da algunas ideas que pueden servir a la educación de estudiantes adultos. Un enfoque de este estilo, que considera la interacción entre la pedagogía y la andragogía, permite la solución de problemas, especialmente en determinados medios, como comunidades rurales con formas de vida especial y alto índice de analfabetismo. Un enfoque constructivista en los procesos de enseñanza-aprendizaje en nivel básico modifica la estructura que posee el sistema educativo, dando respuesta a las realidades e intereses de los distintos grupos poblacionales.
Algo que no se puede pasar por alto, es que más allá de que el estudiante adulto tiene una responsabilidad importante en este sistema educativo, el facilitador o moderador, también la tiene. Dentro de un aula universitaria, el profesor o especialista debe contar con todos los elementos necesarios para que se desarrolle de manera efectiva todo el proceso educativo. La especialización de profesionales debe partir de una conciliación de intereses académicos con la ayuda de las estrategias andragógicas y pedagógicas útiles y necesarias para complementar el proceso.
Con esto claro, las universidades deben dar paso a las diversas acepciones de en cuanto a los métodos educativos orientados a facilita el proceso de formación de los estudiantes. Además, servirá para tener claras cada una de las teorías educativas que se implementan dentro de la universidad, basadas en los principios andragógicos o pedagógicos, reforzando el modelo educativo emergente. Es por ello que el facilitador debe tener total conocimiento en ambos tipos de ciencias, pues su relevancia en el proceso de educación de adultos es realmente importante. Debe estar preparado para conocer cada uno de los postulados andragógicos o pedagógicos y contribuir en la selección de cada una de las estrategias que se quieran aplicar para llegar al estudiante. Resulta necesario entender las necesidades, motivaciones y las diferentes condiciones que tiene un adulto para dar paso a un desenvolvimiento más efectivo. La comunicación en el grupo mejora a partir de clases flexibles, interactivas, colaborativas y que mantengan al estudiante adulto interesado en la información que está adquiriendo dentro de la universidad. Con esto se evita que exista una tasa alta de abandono en cualquier tipo de institución educativa en la que no se elabore un método eficiente de educación. Los profesionales necesitan estar a buen nivel para poder desempeñarse de la mejor manera dentro de la especialización que hayan escogido.
La actualización de los métodos andragógicos es importante para que se puedan adaptar a la realidad en la que estamos. Los estudiantes cada vez tienen más herramientas en sus manos que los ayudarán a aprender y entender de una forma sencilla lo que muchas veces no se explica correctamente en la universidad. Muchos profesores aprovechan la práctica pedagógica que puede motivarlos a mantenerse estudiando, investigando y aprendiendo en distintos aspectos de su vida. Así que estar al tanto de lo que ocurre en el entorno actual será fundamental para entender la forma en la que un estudiante puede responder ante diferentes circunstancias.
La toma de decisiones es más importante con el paso de los años, por lo que un estudiante recurrirá a sus experiencias de vida para poder actuar. El facilitador se encargará de colaborar en este tren de pensamiento para que el resultado sea el mejor posible con la ayuda de métodos andragógicos o pedagógicos, según sea necesario para aprovechar el mayor rendimiento del alumno.
La Pedagogía como ciencia ha ido evolucionando y adaptándose a las nuevas realidades que existen en la actualidad. Debido a esto, hoy en día se pueden mencionar diferentes características, enfoques y subciencias como la Andragogía que se busca implementar dentro de la educación superior. La globalización y la universalización pretenden llevar un desarrollo óptimo en los modelos educacionales que ayuden a un desarrollo científico importante en quienes se forman como profesionales. El trabajo en conjunto de estos conceptos y que se puedan lograr modificaciones a las prácticas tradicionales que se han quedado un poco atrás en el tiempo y que se siguen impartiendo en algunas universidades. Con los cambios adecuados se puede optimizar el resultado, dando paso a nuevas vías de conocimiento crítico, innovador y que ayuden a construir conocimientos acertados para el estudiante.
No está vedado que la búsqueda intelectual es clave para generar beneficios que impulsen y motiven a los estudiantes. Este enfoque ha llevado a las universidades de distintos países a mejorar sus políticas educativas con el objetivo de incrementar la calidad de los profesionales egresados. Como resultado, los graduados ingresan al mercado laboral con una preparación más sólida, ocupando posiciones relevantes en diversas áreas. Además, este esfuerzo ayuda a evitar que los estudiantes, tras graduarse, enfrenten incertidumbre sobre el propósito de su vida o la aplicación práctica de los conocimientos adquiridos. Por ello, la adecuada implementación de este modelo de estudio es importante para el desarrollo integral de los profesionales que cada año egresan de las instituciones de educación superior.
Es momento de comenzar a actuar con planes de desarrollo y entendimiento no solo para los estudiantes, sino también para los facilitadores. Todos los participantes dentro de la educación universitaria deben estar involucrados y entender lo que significan o aportan los métodos mencionados para los adultos en un aula de clases, y la forma en la que reciben el conocimiento y todos los procesos necesarios para crear un profesional de calidad en cualquiera de las áreas de estudio que existan.
Es fundamental motivar a los estudiantes a asumir un rol protagónico en su aprendizaje, alentándolos a tomar decisiones informadas y a buscar activamente el conocimiento necesario para su formación integral. De manera paralela, los docentes deben redefinir su papel, pasando de ser transmisores de información a facilitadores del aprendizaje, adoptando métodos más dinámicos, eficientes y adaptados a las necesidades actuales. Este cambio de enfoque no solo transforma el aula universitaria, sino que también contribuye a formar profesionales exitosos capaces de destacar en diversos contextos.
La innovación y la experimentación son pilares esenciales para el avance del sistema educativo, permitiendo que este responda a las necesidades y aspiraciones de los estudiantes contemporáneos. Adoptar un modelo educativo que promueva la autonomía, la creatividad y el aprendizaje continuo asegura no solo el desarrollo académico, sino también el personal y profesional. En este sentido, el compromiso con enfoques educativos transformadores y adaptativos marca el camino hacia una educación universitaria más inclusiva, eficiente y relevante para los desafíos del mundo actual.
Contribución de autoría
Autor 1: Es quien realiza la totalidad del trabajo que implica esta revisión documental utilizando escalas de evaluación.
Conflicto de intereses
El autor declara no tener conflicto de intereses.
Responsabilidad ética
Este estudio se ha desarrollado en cumplimiento de los principios éticos de la investigación académica. Dado que no involucra la participación directa de seres humanos ni la recolección de datos sensibles, no se requirió la obtención de consentimiento informado
Declaración sobre el uso de LLM (Large Language Model)
Este artículo no ha utilizado para su redacción textos provenientes de LLM (ChatGPT u otros)
Financiamiento
El autor financió el desarrollo de este artículo sin recibir financiamiento externo.
Correspondencia:
mario.moctezuma@elcolegiodemorelos.edu.mx
Trayectoria Académica
Mario Moctezuma Baños
Docente Investigador (CP_MS_2023-279) reconocido en el Padrón Estatal de Docentes Investigadores 2023–2026 de la Secretaría de Educación en Guerrero. Ha desarrollado una destacada producción científica. Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Guerrero, con Especialidad en Conducción del Aprendizaje/Enseñanza de la Historia por la Universidad Pedagógica Nacional, Maestro en Comunicación y Tecnología Educativa por el Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa y Doctor en Tecnología Educativa por el Centro Universitario Mar de Cortés. Además, cursó el Diplomado Competencias Docentes para el Siglo XXI en el Tecnológico de Monterrey a través de la Organización de Estados Americanos. Su trayectoria lo consolida como un especialista en el uso de Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) aplicadas al proceso de enseñanza–aprendizaje y al fortalecimiento del mapa curricular.
Licencia
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Notas de autor
mario.moctezuma@elcolegiodemorelos.edu.mx
Información adicional
Como citar: Moctezuma, M. (2025). Pedagogía y andragogía: Hacia un modelo educativo mixto. Revista EDUCA UMCH, (27), 38-63. https://doi.org/10.35756/educaumc h .202527.350
Enlace alternativo
https://revistas.umch.edu.pe/index.php/EducaUMCH/article/view/350/970 (pdf)

