Servicios
Descargas
Buscar
Idiomas
P. Completa
Configuración urbano-rural para el desarrollo de la Provincia de Itata, región de Ñuble, Chile(*)
María Julia Fawaz Yissi; Christian Loyola Gómez; Juan Rivas Maldonado;
María Julia Fawaz Yissi; Christian Loyola Gómez; Juan Rivas Maldonado; Paula Soto Villagrán
Configuración urbano-rural para el desarrollo de la Provincia de Itata, región de Ñuble, Chile(*)
Urban-rural configuration for the development of Itata Province, Ñuble region, Chile
Estudios Socioterritoriales, núm. 32, 122, 2022
Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires
resúmenes
secciones
referencias
imágenes

Resumen: El estudio construye una tipología de configuración urbano-rural que permite la clasificación espacial diferenciada de las comunas de la Provincia de Itata, una de las tres provincias en la recientemente creada Región de Ñuble, territorio rural por excelencia. Para ello, se utiliza la tipología comunal presentada en la Política Nacional de Desarrollo Rural, basada en criterios OCDE y la caracterización de las entidades urbanas, incorporando una serie de indicadores de peso variable en la descripción territorial. Con la información resultante, se facilita el diseño de estrategias de desarrollo, al evidenciar desde las concepciones actuales de ruralidad, espacios heterogéneos, donde la aglomeración y la densidad no determinan un sentido de apropiación y funcionalidad en una zona con altos niveles de pobreza y pérdida creciente de población.

Palabras clave: Rural,Urbano,Territorio,Desarrollo.

Abstract: The study establishes a typology of urban-rural configuration that allows for the differentiated spatial classification of the communes of Itata Province, one of the three provinces in the recently created Ñuble Region, a rural territory par excellence. For this purpose, the communal typology described in the National Rural Development Policy is used, based on OECD criteria and the characterization of urban entities, incorporating a series of indicators of variable weight in the territorial description. The obtained information facilitates the design of development strategies by showing, from the current conceptions of rurality, heterogeneous spaces where agglomeration and density do not define a sense of appropriation and functionality in an area with high levels of poverty and growing population loss.

Keywords: Rural, Urban, Territory, Development.

Carátula del artículo

Artículos científicos

Configuración urbano-rural para el desarrollo de la Provincia de Itata, región de Ñuble, Chile(*)

Urban-rural configuration for the development of Itata Province, Ñuble region, Chile

María Julia Fawaz Yissi
Universidad del Bío-Bío, Chile
Christian Loyola Gómez
Universidad del Bío-Bío, Chile
Juan Rivas Maldonado
Universidad del Bío-Bío, Chile
Paula Soto Villagrán
Universidad Autónoma Metropolitana, México
Estudios Socioterritoriales
Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, Argentina
ISSN-e: 1853-4392
Periodicidad: Semestral
núm. 32, 122, 2022

Recepción: 07 septiembre 2021

Aprobación: 07 abril 2022


Introducción

Las transformaciones de los espacios socioterritoriales, tanto rurales como urbanos, han ido colocando en evidencia las reticencias a visiones dicotómicas que, en el pasado, consideraron lo urbano y lo rural como polos opuestos. El mundo rural, se ha ido transformando fuerte y rápidamente, como también lo hacen las ciudades y pueblos, por lo que las nuevas ruralidades, consideran la relación urbano-rural y constituyen un fenómeno que reestructura el territorio y compone una expresión de procesos complejos (Ávila, 2014), que ponen en cuestión visiones asumidas hace algún tiempo atrás.

El desarrollo de entidades urbanas en Latinoamérica, ajustadas a los requerimientos de la globalización (De Mattos, 2001), con nuevas formas y estándares que repercuten en su urbanización (Aguayo et al., 2007; Romero et al., 2005; Hidalgo y Borsdorf, 2005), sumadosa las reconfiguraciones de los espacios rurales, entregan como resultado, una dinámica cuya disposición y relación de elementos, es conocida como configuración del territorio (Sosa, 2012), donde las actividades humanas generan una morfología particular y funcionalidades específicas en el mismo (Díaz et al., 2011).

La configuración territorial de Chile se caracteriza por una marcada concentración de carácter macrocefálico, expresándose en desigualdades de los espacios. Esta centralización, usualmente, se contrapone con la visión propia que surge desde los territorios, poniendo en cuestión la responsabilidad que ellos tienen en su crecimiento y desarrollo (Boisier, 2004). No obstante, existen escasos estudios que caractericen las desigualdades regionales a niveles menores que la división política y administrativa de carácter comunal. En Chile, una comuna, es la menor división político-administrativa (Cossio y Sánchez, 2012). Asumir esta perspectiva y esta escala de análisis, nos remite necesariamente a considerar las especificidades de lo rural y su relación con los espacios urbanos no metropolitanos, análisis que evidencian nuevas vinculaciones entre el campo y la ciudad, que tienen como contraparte, transformaciones en los patrones culturales y estilos de vida rurales y sus contextos (Carton de Grammont, 2008; Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico [OCDE], 2006; Llambí, 2004). Frente a esta realidad, se han propuesto conceptualizaciones de la nueva ruralidad y enfoques territoriales de desarrollo Schejtman y Berdegué (2004), Pérez et al. (2008), Kay (2007; 2009); Gómez (2002).

La estructura institucional para determinar la configuración territorial en Chile, se lleva a cabo a través de indicadores sociodemográficos, de acuerdo a la Política Nacional de Desarrollo Rural, conservando a la comuna como unidad de análisis. El estudio considera la ruralidad preponderante del área de estudio y expresa, a través de un enfoque multicriterio, el análisis de las estructuras urbanas y la influencia que estas tienen en la configuración del territorio, cuestión que determina heterogeneidades espaciales, importantes de considerar en las políticas públicas de desarrollo territorial.

El área de estudio se ubica en la Provincia de Itata, en la recientemente conformada Región de Ñuble1. La provincia se encuentra ubicada sobre la Cordillera de la Costa, espacio de secano fuertemente erosionado y deprimido económicamente, donde las dinámicas demográficas, muestran que, el número de habitantes, tiende a decrecer, en particular en sus sectores rurales. No obstante, sus ciudades pequeñas o no metropolitanas, crecen y se expanden de manera continua, en una dinámica no profundizada aún. Estas características, sumadas a los altos porcentajes de pobreza que presenta, han determinado que sea considerada como una zona de rezago2 dentro de la Región de Ñuble.

La Provincia de Itata se demuestra como un espacio que evidencia la complejidad de las dinámicas rurales y urbanas actuales, por lo que la construcción de una tipología que permita la diferenciación en la caracterización urbano-rural, a través de la descripción compleja de los distintos espacios socioterritoriales que se van configurando, se plantea como una necesidad. Cabe cuestionarse entonces: ¿cómo se configura la Provincia de Itata, territorio rural por excelencia, producto de las vinculaciones que se establecen entre los espacios urbanos y rurales?, ¿cuál es la dinámica de los espacios urbanos no metropolitanos en comunas rurales que se localizan en una zona de rezago?, ¿qué características tiene el crecimiento de los espacios urbanos y qué rol juegan en la instalación de una nueva región, como es el caso de la Región de Ñuble?

El artículo se estructura en cinco apartados. El primero, hace una revisión de las aproximaciones conceptuales a las vinculaciones rural-urbanas. El segundo, presenta el área de estudio, mientras que el tercero expone la metodología propuesta. El cuarto apartado da cuenta, analíticamente, de los principales resultados del estudio y finalmente, se establecen conclusiones y consideraciones finales.

Aproximaciones conceptuales a la relación rural-urbana

La definición del territorio como un híbrido “(…) entre sociedad y naturaleza, entre política, economía y cultura, y entre materialidad e ‘idealidad’, en una compleja interacción tiempo-espacio”(Santos, 1994 como se citó en Haesbaert, 2014, p. 67), indica que, las relaciones dicotómicas, son una noción socialmente construida, que invisibiliza otras formas de comprensión (Ulloa, 2011). Se reconoce así, una lógica de ordenamiento, que condiciona el tránsito de objetos y el despliegue de las acciones, lo que incide en la marcha epistémica desde un territorio concebido desde una perspectiva zonal a un territorio-red (Panez Pinto, 2018).

El sistema de relaciones campo-ciudad actual, favorece el crecimiento de los últimos sobre la base del modelo económico (Woods, 2009; Hespanhol, 2013), sin embargo, son las actividades funcionales de los espacios rurales, los que en mayor medida, otorgan identidad al territorio. De la misma forma, el mundo rural y la actividad agraria se van disociando de forma creciente, a la par del crecimiento de actividades económicas rurales no agrícolas (urbanas inclusive), que diversifican las fuentes de ingreso de las familias rurales, pero también generan nuevas contradicciones espaciales (Méndez, 1997; Graziano, 2004; Berdegué et al., 2010; Berdegué et al., 2011; Fawaz y Rodríguez, 2013; Hespanhol, 2013).

El análisis de espacios urbanos y rurales plantea dificultades para establecer la delimitación entre ellos. En el tiempo, han sido definidos mediante una clasificación de carácter dicotómica, es decir, lo urbano es el polo opuesto de lo rural y viceversa. Las taxonomías, elaboradas con aproximaciones que utilizan una lógica dual de los territorios, son cada vez menos aceptadas, considerándose que la ruralidad y las zonas urbanas constituyen dos realidades crecientemente conectadas y que, consecuentemente, ofrecen espacios de continuidad, a lo largo de los cuales, se ubican las distintas entidades pobladas que, aunque a menudo similares, son a la vez capaces de construir y expresar una identidad propia que fundamenta la diferenciación entre lo urbano y lo rural (Schejtman y Berdegué, 2004; Pezo, 2007; PNUD, 2008).

A este respecto, la definición de lo “rural”,en el caso chileno, ha sido manejada históricamente de forma dicotómica. Para el Censo de 1960, lo urbano se definía como “(…) todas las poblaciones del país con características urbanas (ciudades, pueblos, aldeas, minerales, salitreras y otros centros poblados con dichas características, como bases aéreas, campamentos, etc.) ya sean concentradas, con algunas calles pavimentadas o con algunos servicios de utilidad pública”(Pradenas, 2009, p. 23). En el censo de 1970, el área urbana es definida como “(…) que presenta un límite mínimo de 40 viviendas continuas o agrupadas, con definición preestablecida de calles y que además cuenta con alguno de los siguientes servicios: carabineros, correo, luz eléctrica, agua potable, alcantarillado, comercio establecido, escuela” (INE, 1970).

El Censo de 1982 considera como urbano

(…) todo lugar habitado que presenta rasgos de urbanización, al menos incipiente, independientemente de la actividad que desarrollan sus habitantes, y que cuenta con un mínimo de 60 viviendas agrupadas y contiguas, siempre que su población no sea inferior a 301 habitantes. (INE, 1982)

Los últimos tres censos, consideran urbano al conjunto de viviendas concentradas con más de 2.000 habitantes, o entre 1.001 y 2.000 habitantes, con el 50% o más de su población económicamente activa dedicadas a actividades secundarias y/o terciarias (INE, 1992; 2002; 2017). Excepcionalmente, los centros que cumplen funciones de turismo y recreación con más de 250 viviendas concentradas y que no alcanzan el requisito de población, se consideran urbanos.

Desde organismos internacionales como el PNUD, en su informe “Desarrollo Humano en Chile Rural” (2008) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, 2006; 2013), así como especialistas en desarrollo territorial (Berdegué et al., 2010), han sugerido nuevas formas de aproximarse a lo rural como un centro de contenidos, más allá del objeto geográfico que significa el campo (Hespanhol, 2013). Instando al tránsito desde la conceptualización dicotómica del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), que en definitiva, definen lo rural como lo no urbano,hacia nuevos criterios y conceptos asociados con la ruralidad y validados internacionalmente. De esta manera, el país recorrería gradualmente el camino de cambio desde una ruralidad definida como “espacio no urbano” hacia un nuevo paradigma rural. El estudio de Berdegué et al. (2010), propone las dimensiones demográfica, económica, accesibilidad o conectividad con centros urbanos, niveles de capital humano y niveles de acceso a servicios, como criterios para delimitar los territorios predominantemente urbanos versus los rurales. La OCDE, por su parte, entiende por territorio rural, a aquel que, se genera producto de la interrelación dinámica entre las personas, las actividades económicas y los recursos naturales, caracterizado principalmente por un poblamiento cuya densidad poblacional es inferior a 150 hab/km², con una población máxima de 50.000 habitantes, siendo la comuna la unidad básica de organización y referencia.

A partir de allí, la OCDE presenta una taxonomía de regiones, en la cual se establecen categorías de áreas urbanas y rurales. En Chile, para 2012, el 34,6% de la población habitaba en regiones predominantemente rurales (OCDE, 2016). Posteriormente, la OCDE, en conjunto con la Comisión Europea, desarrollaron un nuevo enfoque para clasificar Áreas Funcionales Urbanas (AFU), que permite comprender las dinámicas urbanas y rurales de regiones de tamaños diferentes. Según esta metodología, en 2016, el 26,8% de la población chilena se encuentra en áreas rurales fuera de las AFU (OCDE, 2016). Finalmente, el INE indica que, aquellas entidades que no cumplen con la condición de urbana, constituyen población de sectores rurales, la cual según el censo del 2017, alcanza a un 12,2%.

Los problemas de delimitación inciden en la categorización rural, estableciendo dificultades para su priorización en propuestas de políticas públicas de desarrollo, considerando que, las diversas relaciones, determinan zonas que no son esencialmente urbanas o rurales, sino que expresan gradualidades disímiles, dependiendo de su mayor o menor cercanía a estructuras urbanas o la jerarquización en tamaño de las mismas (PNUD, 2008; Tacoli, 1998, 2003; De Ferranti et al., 2005 como se citó en Berdegué et al., 2010).

En un sentido moderno, el crecimiento de las ciudades ha sido asociado al avance del progreso, donde la cultura se impone a la naturaleza encarnada por las zonas rurales, lo que decanta en una morfología urbana que ha sido dominada por el crecimiento periférico que acerca a los habitantes urbanos hacia la naturaleza (Labasse, 1987). Este crecimiento no se ha desarrollado bajo la creación de anillos concéntricos sucesivos bien definidos (Burguess, 1925, como se citó en Linares, 2012), completos y rápidamente urbanizados, sino que, de forma aleatoria, efectuando avances rápidos en un punto, sin apenas progresar en otro. Por ello, criterios de regularidad en la forma del crecimiento y su expansión, nos remiten a la diversidad de criterios locales, que van explicando la expansión de las ciudades hacia las periferias y que transforman sus estructuras (Borsdorf, 2003).

Los núcleos urbanos en zonas rurales, a menudo generados al margen de la planificación urbana y territorial, se concretan en áreas declaradas no aptas para el asentamiento humano (Romero y Vásquez, 2009), demandando crecientemente infraestructura y equipamiento, lo que tensiona las redes de urbanización (luz, agua potable y alcantarillado) y pueden desencadenar procesos de deterioro ambiental (Hidalgo, 2007) que repercuten en los espacios urbanos y periurbanos, como también en la configuración del medio rural y en las representaciones sociales del entorno, usualmente basadas en las percepciones del paisaje y no solo en función de su productividad y servicios (Antrop, 2000; Floysand y Jakobsen, 2007).

Las nuevas dinámicas urbanas, se alejan de las formas tradicionales de habitar ciudades intermedias pequeñas y vinculadas a lo rural. En la actualidad, los habitantes, tienden a vivir en zonas de acuerdo a sus niveles económicos, generando un patrón de segregación residencial en las estructuras urbanas, característica que se puede observar en la mayoría de las ciudades latinoamericanas, independientemente de su tamaño, evidenciando un aumento en la marginalidad (Sabatini, 2001), o tal vez, un nuevo tipo de marginalidad, lo que Veiga (2008) define como una tendencia hacia a la bipolarización, por el aumento de la desigualdad entre los dos extremos económicos de la población urbana, ocasionando una fragmentación con una clara diversificación de las estructuras sociales y un incremento de las clases medias en las áreas periféricas, pudiendo encontrarse las antípodas geográficas ocupadas por las antípodas sociales (Bellet y Beltrão, 2009).

Esta fragmentación social, funcional y arquitectural se establece (Sabatini, 2001; Hidalgo, 2007; Azocar et al., 2008) por la transformación reiterada en bienes de consumo privados y transables de los elementos naturales y socioeconómicos del ambiente construido. Estos, dirigen la urbanización por medio del mercado inmobiliario, amparándose en políticas públicas que inciden en la morfología y diferenciación sociodemográfica y socioespacial, gracias a la determinación de áreas preferenciales para la localización de usos residenciales exclusivos, actividades industriales y vertederos, los cuales generan enclaves de pobreza, marginalidad y exclusión (Rodríguez y Villa, 1998; Hidalgo, 2004; Azócar et al., 2008; Romero y Vásquez, 2009), lo que desde el punto de vista físico como sociocultural, tiende más bien a excluir y a privatizar, antes que a integrar la sociedad y los espacios que ocupa (Azócar et al., 2008).

De este modo, ha ido surgiendo una suerte de hibridación, tanto en la configuración de los espacios como en las dimensiones culturales. Este proceso, constituido por los vínculos e interacciones de lo social y lo natural, lo humano en sociedad, lo rural y lo no rural, lo local y lo global, entre otros (Murdoch et al., 2003; Woods, 2007), da origen a nuevos procesos necesarios de identificar y analizar, tales como “(…) la ocupación informal de suelos” Azócar et al., 2008 p. 105) y la concentración de la pobreza, incrementándose la percepción de la exclusión y el desarraigo territorial que agudizan los problemas de desintegración social (Sabatini, 2001; Borsdorf, 2000; Rovira, 2000; Toledo et al., 2000; Azócar et al., 2007 como se citó en Azocar et al., 2008).

La Provincia de Itata en la Región de Ñuble, espacio rural de Chile

De acuerdo a la división político-administrativa de Chile, la Provincia de Itata, como área de estudio, se ubica en la nueva Región de Ñuble. Sus límites son: al norte, la Región del Maule; al sur, las comunas de Florida y Tomé; al este, las comunas de San Carlos, San Nicolás, Chillán, Bulnes y Quillón y al oeste, el Océano Pacifico (Figura 1). Está compuesto por los municipios de Cobquecura, Trehuaco, Coelemu, Portezuelo, Ránquil, Ninhue y Quirihue. Estas comunas, comparten una vocación silvoagropecuaria y turística, cuyos ejes de desarrollo se encuentran anclados en el sector agrícola, forestal, vitivinícola y turístico.


Figura 1
Área de estudio
Fuente: MOP (2018), IGM (2008), Nasa (2013), INE (2018)

Geográficamente, el área de estudio se ubica en el sector norponiente de la Región de Ñuble, las cuencas relevantes son las del río Ñuble y el río Itata (MOP, 2004), además de los ríos Lonquén, Changaral y Coyanco. El curso del río Itata estructura un valle de dirección este-oeste de significativa relevancia en la morfología natural del territorio. La Cordillera de la Costa, pese a su altitud relativamente baja (400 m s.n.m.) provoca diferenciación topoclimática entre sus vertientes, con mayor cantidad de precipitaciones la occidental y con mayor aridez su vertiente oriental. La pluviometría varía entre los 1.000 y 1.300 mm anuales, concentrada fundamentalmente en los meses de junio a septiembre (Henríquez, 1990).

Las siete comunas que conforman la Provincia de Itata cubren una superficie de 2.746,5 km² y contienen una población de 53.832 habitantes, de los cuales el 49,4% son hombres y un 50,6% son mujeres, presentando una densidad de 19,6 hab/km2 (INE, 2017), densidad inferior a la nacional, que alcanza a 20 hab/km2. Un 53,9% de la población, se ubica en el área urbana y un 46,1% en el área rural (INE, 2017) (Tabla 1). Respecto del territorio, su superficie corresponde al 20,84% de la Región de Ñuble, siendo la comuna de Quirihue la de mayor tamaño (589 km2), seguida de la comuna de Cobquecura (570,3 km2) y las de menor superficie son las comunas de Ránquil (248,3 km2) y Portezuelo (282,3 km2) (Figura 2).

Existen tres elementos sociodemográficos a considerar en la Provincia de Itata; en primer lugar, la pobreza, que en el censo de 2002 estaba presente en el 34,2% de la población, disminuyendo a 31,7% en la medición del censo de 2017; situación que no es comparable con el dato a nivel regional, que para 2002 mostraba que el 29% de la población se encontraba en ese contexto, para disminuir casi 8 puntos (20,8%) en la medición del censo de 2017. En segundo lugar, la indigencia alcanzaba el 9,8% en la medición del censo de 2002 en la provincia, para disminuir a 6% en la medición del censo de 2017, dato por debajo de los promedios regionales que la situaban en 8,3% (2002) y 6,6% (2017). En tercer lugar, los años de escolaridad, los cuales alcanzaban 7,1 años (2002) y 7,6 años (2017) en la provincia, muy por debajo del promedio regional, con datos que muestran 7,5 años (2002) y 8,5 años (2017).


Tabla 1
Evolución sociodemográfica censal de la Provincia de Itata
Fuente: INE (Censo 2002; 2017)


Figura 2
Estructura de la división geográfica (político administrativa y censal)
Fuente: MOP (2018), IGM (2008), Nasa (2013), INE (2018)

El área de estudio se ubica en una región que, en términos globales, tiene características heterogéneas, principalmente por el peso urbano de la intercomuna Chillán-Chillan Viejo. Dentro de la Región de Ñuble, la Provincia de Itata, históricamente se ha constituido en un territorio con recursos carenciados, de alta ruralidad, cuya actividad mayoritaria es de carácter silvoagropecuario (Fawaz, 2015; Henríquez et al., 1997), la cual absorbe el 41% de la fuerza de trabajo del área. Asimismo, el territorio es conocido por el desarrollo histórico de viñas, a las cuales se les otorga gran relevancia (Fawaz, 2015; Alvarado, 2003; Couyoumdjian, 2006; Del Pozo, 1999), sin embargo, en la actualidad, la actividad forestal es predominante en la zona. En resumen, el territorio presenta muy bajo crecimiento intercensal, altos niveles de pobreza e indigencia y baja escolaridad.

Metodología
Determinación del espacio rural

Administrativamente y de acuerdo a la legislación vigente, Chile considera, para el gobierno y la administración interior del Estado, dividir el territorio de la república en 16 regiones y estas a su vez, en provincias. Finalmente, para los efectos de la administración local, las provincias se dividen en comunas (Estatuto del Gobierno y Administración Interior del Estado D.L. 573/1974) que serán la unidad de estudio, mas no la unidad mínima de análisis.

La definición del Plan Nacional de Desarrollo rural PNDR, considera como unidad básica a la comuna, definiéndolas como predominantemente urbanas, mixtas o predominantemente rurales para efecto de la aplicación de la política. La política entenderá por ‘territorio rural’, a aquel que se genera, producto de la interrelación dinámica entre las personas, las actividades económicas y los recursos naturales, caracterizado principalmente por un poblamiento, cuya densidad poblacional es inferior a 150 (hab/km2), con una población máxima de 50.000 habitantes, cuya unidad básica de organización y referencia es la comuna.

El Programa de Desarrollo Rural de la OCDE, establece un límite territorial de lo rural, basado en la densidad de población y el número de habitantes del núcleo de mayor tamaño. La metodología se desarrolla en tres fases (OCDE, 1994) y es aplicable a regiones de la escala provincial (europea). A pesar de ello, la Política Nacional de Desarrollo Rural 2014-2024 en Chile, considera estos planteamientos para su determinación en las comunas:

  1. » En primer lugar, se considera rural a aquella comunidad local con una densidad inferior a 150 hab/km2.

  2. » En segundo lugar, se establece una clasificación comunal, diferenciando tres tipos en función del porcentaje de población que vive en los municipios definidos anteriormente como rurales:

    1. - Comunas predominantemente rurales con población mayor a 50% en distritos censales de densidad menor o igual a 150 hab/km2.

    2. - Comunas mixtas con población entre 15% y 49% en distritos censales de densidad menor o igual a 150 hab/km2.

    3. -Comunas predominantemente urbanas con población menor a 15% en distritos censales de densidad menor o igual a 150 hab/km2 (incluye capitales regionales).

Se utiliza esta nomenclatura porque el INE identifica el área urbana/rural, considerando información subcomunal para levantar censos y encuestas, porque los límites urbanos de los IPT no definen lo efectivamente construido, sino que proyectan y definen áreas para efectos de planificación territorial. De esta forma, el INE consulta estos límites al momento de elaborar el LUC y los contrasta con registros administrativos e imágenes satelitales para establecer el área de lo efectivamente construido. Así, el PNDR define tipologías a escala comunal, pero el INE identifica el área urbana a niveles subcomunales (distritos) y la OCDE define el AUF como la unión de núcleos urbanos por movilidad económica (traslados hogar – trabajo), por lo tanto, no es el área de lo efectivamente construido.

Se posibilita entonces la construcción de una variable continua que “(…) consideramos como proxy de patrones demográficos y de poblamiento del espacio, no capturado por la densidad comunal” (Berdegué et al., 2010, p. 7), logrando una visualización de un gradiente espacial de ruralidad, asociado al crecimiento de la mancha urbana y a las variaciones demográficas, lo que permite diferenciación entre las comunas. Las estructuras urbanas seleccionadas, corresponden a entidades urbanas denominadas cabeceras comunales (ciudad) (INE, 2005; 2019). La disposición de los elementos de las estructuras urbanas, configuran una trama, cuyas relaciones establecidas definen una estructura. Todo ello tiene una expresión física a la que se le denomina forma, estructura y proceso, constituyendo un sistema cuyo resultado es un proceso diacrónico, en el que nada puede explicarse sin referencia a su estado en un momento anterior (Gómez, 1985 como se citó en Subdere, 2013).

La Tabla 2, muestra el resumen de los criterios e indicadores de la estructura de análisis elaborado, donde se le asignó, a cada indicador, una valoración para realizar una suma lineal, de esta forma se establecen diferencias de acuerdo a una jerarquía de análisis. En primer lugar, la indicación de valoración se estructura en un rango de fluctuación siendo: uno (1) cuando la característica se encuentra poco desarrollada; dos (2) cuando la característica se encuentra medianamente desarrollada y; tres (3) cuando la característica se encuentra plenamente desarrollada. En virtud de la pertinencia, la valoración de los criterios, es realizada de acuerdo a juicio de expertos.


Tabla 2
Cuadro resumen. Tipología de caracterización rural (sub) comunal
Fuente: adaptado de Subdere–CEPAL (2013)

Resultados
Tipología Comunal de la Provincia de Itata

La tipología comunal presentada en la Política Nacional de Desarrollo Rural 2014-2024 (ODEPA, 2014) (Tabla 3), propuesta como orientación para el desarrollo de los espacios rurales del país, considera los criterios de la OCDE para representar una base de análisis de la ruralidad nacional. En este sentido, las definiciones de la OCDE, fueron rescatadas por el INE y establecen un límite territorial de lo rural, basado en la densidad de población y el número de habitantes del núcleo de mayor tamaño (OCDE, 2016).


Tabla 3
Tipología comunal según criterio OCDE
Fuente: Reportes Estadísticos y Comunales censo 2002 y. Censo 2017

Los resultados de aplicación de estos indicadores muestran que, la mayoría de las siete comunas de la Provincia de Itata, tienen la tipificación de comunas predominantemente rurales (1), salvo la comuna de Quirihue, la cual se encuentra catalogada bajo la tipificación de carácter mixto (2). Considerando que el 27% de la población de la comuna Quirihue se encuentra en territorios cuya densidad supera los 150 hab/km2.

La caracterización que entrega esta tipología comunal, se encuentra afectada por la dispersión de los datos dentro del distrito censal, la estructura resultante de su construcción apunta a una jerarquización que intenta homologar territorialmente, sectores rurales, para favorecer la política pública de planificación. Sin embargo, el uso de esta metodología -aunque adaptada- como parámetro en la Política Nacional de Desarrollo Rural Territorial en Chile, otorga al total del territorio comunal, una característica que solo se encuentra en un distrito, en este caso la comuna de Quirihue (Figura 3), aparece descrita con una tipología de carácter mixto, porque el distrito donde se emplaza la ciudad de Quirihue presenta una mayor concentración de personas, lo que oscurece diferencias territoriales y determina que, en la Provincia de Itata, solo existe una comuna, que es donde se encuentra la capital provincial, que se encontraría en un proceso más avanzado de urbanización.


Figura 3
Tipología comunal según criterio OCDE
Fuente: IGM (2008); INE (2018)

Tipología considerando entidades urbanas en la configuración urbano-rural

La aplicación metodológica, establece una diferenciación respecto de la zonificación de la OCDE, al incorporar información de las entidades urbanas en la descripción de un territorio rural (Tabla 4), en este caso, la jerarquización, plantea una homogeneidad territorial, al enfocar la diferenciación espacial desde la situación de las entidades urbanas en un espacio rural, lo que se demuestra con la valoración obtenida por la ciudad de Quirihue, siguiendo con el ejemplo anterior. Sin embargo, se observa que Trehuaco presenta una alta ruralidad (Figura 4), característica que la jerarquización de la OCDE no fue capaz de evidenciar. Se reconoce un sesgo, al asignar a todo el territorio comunal, la característica medida en su aglomeración urbana más importante, determinando que, otra vez, el análisis de ruralidad se realice desde las zonas urbanas en contextos rurales.


Tabla 4
Tipología subcomunal según entidades urbanas
Fuente: elaboración personal


Figura 4
Tipología comunal de ruralidad
Fuente: elaboración personal

Tipología (sub) comunal de configuración urbano-rural

La propuesta, combina la metodología de la OCDE, que considera la densidad de población en un contexto espacial, situación que esconde el peso de las ciudades en la configuración territorial, con una valoración de estas. Así, para los autores, se hace posible evidenciar diferencias territoriales que influyen en los énfasis que la política pública puede implementar en la definición de estrategias de desarrollo, de igual modo plantea concepciones de autodefinición comunal que pueden facilitar grados de gobernanza (Figura 5).

El indicador de muy alta ruralidad, muestra la comuna de Trehuaco, la cual posee una superficie de 425,4 km2 y una población de 5.401 habitantes (INE, 2017) que ha venido disminuyendo en el tiempo. De hecho, el crecimiento demográfico de la comuna en el periodo intercensal 2002-2017, alcanza el 0,1%. De marcada persistencia rural, solo el 32,85% (INE, 2017) corresponde a población urbana que, en el periodo intercensal, muestra un crecimiento (42,49%), no explicado por el decrecimiento de la población rural (-10,47%). Su estructura urbana (pueblo de Trehuaco) cuenta con una forma muy difusa y disgregada, cuyo crecimiento se encuentra asociado a la expansión residencial en bordes de camino, aunque sostenida en los últimos veinte años, con una densidad de 182,13 hab/ha.

La comuna de Quirihue, posee una superficie de 589 km2 y una población de 11.594 habitantes (INE, 2017), población que ha venido aumentando muy lentamente desde el censo de 2002 (0,1%), pero que se caracteriza por su persistencia urbana (81,7%). En este sentido, se ha producido un incremento de la población urbana de un 19,1% en el periodo intercensal 2002-2017 y una notoria disminución, en el mismo periodo, de la población rural de un -39%. Estos antecedentes, requieren análisis para identificar los procesos migratorios del área, ya que aparentemente no se explican solo por la migración campo-ciudad. Respecto de la densidad de la población comunal (19,68 hab/ha) se debe considerar que, su emplazamiento, es en la Cordillera de la Costa, lo que favorece la nuclearización urbana. Su estructura urbana principal (ciudad de Quirihue) cuenta con una expansión residencial sostenida en los últimos veinte años (202 ha) y una densidad al interior de la ciudad de 46,76 hab/ha.


Figura 5
Tipología comunal de ruralidad
Fuente: elaboración personal

Fuente: elaboración personal

Se evidencia un grupo de comunas con alta ruralidad, donde se agrupan las comunas de:

  1. ≈ Cobquecura que posee una superficie de 570 km2 con 5.012 habitantes (INE, 2017), su situación tiene un carácter excepcional, ya que su población, persistentemente ha venido disminuyendo en el tiempo, expresándose en el -0,8% del periodo 2002-2017, donde el carácter rural de la comuna queda expresado en el 29% (INE, 2017) de su población urbana. El análisis intercensal en el periodo 2002-2017, evidencia un crecimiento negativo de la población urbana (-3,42%) y de la población rural (-14,9%). La ciudad de Cobquecura (INE, 2005) cuenta con una expansión residencial de corto alcance espacial, cuyo total no alcanza el centenar de hectáreas de ocupación, siendo una estructura urbana que manifiesta un lento crecimiento expresado en espacios públicos, cuya densidad es de 16,28 hab/ha.

  2. ≈ Coelemu posee una superficie de 342,3 km2 y 15.995 habitantes (INE, 2017), el número de habitantes ha venido disminuyendo en el tiempo, evidenciándose en un crecimiento negativo en el periodo 2002-2017, la comuna presenta persistencia urbana ya que el 71,5% (INE, 2017) de la población vive en alguna de sus entidades urbanas con un incremento de un 16,2% en el periodo intercensal 2002-2017, y una disminución de la población rural (-26.9%) como contraparte. El crecimiento de la ciudad de Coelemu, emplazada en la ribera sur del río Itata en plena Cordillera de la Costa, ha sido lento, pero sostenido en el tiempo, no variando fundamentalmente desde 1982 (154,86 ha), agregándose espacios destinados a viviendas sociales, con una densidad urbana 74,79 hb/ha.

  3. ≈ Ránquil posee una superficie de 248 km2 y tiene una población que asciende a 5.755 habitantes (INE, 2017). La tendencia de variación demográfica en el tiempo, muestra una notoria disminución en la cantidad de sus habitantes; de hecho, su crecimiento en el periodo intercensal 2002-2017 es de solo un 0,1%. Su carácter eminentemente rural, se expresa en el bajo porcentaje (27,45%) de población urbana (INE, 2017), que sin embargo muestra un crecimiento de 18,18% y un decrecimiento de la población rural (-3,9%). La entidad urbana más importante es la ciudad de Ñipas (INE, 2005; 2019), capital de la comuna, que se presenta de forma disgregada, mostrando un crecimiento solo asociado a sus actividades productivas (50,95 ha), cuya densidad es de 31,01 hab/ha.

  4. ≈ Portezuelo posee una superficie de 282,3 km2 y 4.862 habitantes (INE, 2017), población que ha venido disminuyendo en forma paulatina, -0,8% en el periodo intercensal 2002-2017. Al desagregar la información, se observa el carácter rural de la comuna (60%) (INE, 2017), que muestra una notoria disminución (-21,61%) en el periodo intercensal, pero la población urbana aumentó un 11,2% en el mismo periodo. La ciudad de Portezuelo (INE, 2005; 2019) emplazada entre cerros de la Cordillera de la Costa, presenta un crecimiento moderado hacia el sur, asociado principalmente a viviendas sociales (55,26 ha), con una densidad de (35,21 hab/ha) al interior de la entidad.

  5. ≈ Ninhue posee una superficie de 401 km2 y 5.213 habitantes (INE, 2017), población que ha venido disminuyendo en forma sostenida en el tiempo, lo que se expresa en el crecimiento negativo (-0,6%) del periodo intercensal 2002-2017. Su carácter rural, queda de manifiesto en el escaso 28,8% (INE, 2017) de población urbana, que sin embargo manifiesta un leve crecimiento de su mancha urbana hacia el sur (54,25 ha), con una densidad de 27,04 hab/ha.

Conclusiones

El estudio permite configurar a la Provincia de Itata de la Región de Ñuble, como un espacio rural, contenedor de realidades diversas. Para ello, se complementa la información con datos de distribución y dispersión demográfica, contenida en los distritos censales, provista por fuentes oficiales, con la valoración de las entidades urbanas. El resultado es una configuración territorial que expresa similitudes y diferencias necesarias para el diseño de las estrategias de desarrollo.

La consideración de lo rural se aleja de las perspectivas que propone el objeto geográfico campo, para permitirse contener y entregar significado a las entidades urbanas. Sin embargo, hay que hacer dos disquisiciones: en primer lugar, la mayoría de las comunas de la provincia, pierden población, principalmente se observa esta tendencia en los distritos censales considerados rurales, cuestión que no es posible de explicar por el proceso de migración campo-ciudad; y en segundo lugar, las entidades urbanas tienden a crecer en población a pesar de la pérdida de población comunal.

El estudio valora el análisis subcomunal en la configuración territorial resultante, por la información que provee para el diseño de una estrategia de desarrollo regional y la correspondiente construcción de instrumentos de planificación territorial en contextos rurales. La nueva Región de Ñuble, plantea la necesidad de crear conocimiento respecto de sus espacios constituyentes, relevante es, entonces, considerar la identidad funcional de la región, la cual se encuentra arraigada en su ruralidad. La configuración resultante de la Provincia de Itata, establece el nexo de esa identidad rural, albergada en sus unidades administrativas a través de un análisis subcomunal, que vincula la dispersión demográfica de los espacios rurales, con la concentración característica de las zonas urbanas, en un continuum dinámico, que muestra espacios diferenciados.

El análisis construido, considera la información desde la realidad local y posibilita la identificación de las peculiaridades distintivas de las comunas integrantes de la provincia que, con las herramientas metodológicas adoptadas a nivel central, no son posibles de apreciar. Es evidente que, la incorporación de criterios e indicadores, favorece la diferenciación, sin embargo, también aumenta el sesgo. Por ello, el estudio determina variables fácilmente identificables, posibles de adoptar por parte del planificador, para la construcción de estrategias de desarrollo territorial.

Se reconoce que, el crecimiento de las entidades urbanas, condiciona el mayor o menor dinamismo de los contextos rurales y, desde la perspectiva del espacio rural, el crecimiento y expansión de las zonas urbanas dependen del dinamismo de las zonas rurales, por ello, la importancia que le corresponde a la pérdida de población de los espacios rurales, determina cambios en la configuración territorial, los cuales son expresión del diseño (o no) de estrategias de desarrollo que tanto explicitas como tácitas, fijan la continuidad de los asentamientos y la ocupación del espacio.

Material suplementario
Referencias
Aguayo M.; Wiegand, T.; Azocar, G., Wiegand, K. & Vega, C. (2007). Revealing the driving forces of mid-cities urban growth patterns using spatial modeling: a case study of Los Angeles, Chile. Ecology and Society, 12(1), 13. http://www.ecologyandsociety.org/vol12/iss1/art13/
Alvarado, R. (2003). La historia del Vino en la historia de Chile y el mundo. Santiago de Chile: Origo.
Antrop, M. (2000). Changing patterns in the urbanized countryside of Western Europe. Landscape Ecology, 15(3), 257-270.
Ávila, H. (2015). Tendencias recientes en los estudios de Geografía rural. Desarrollos teóricos y líneas de investigación en países de América Latina. Investigaciones Geográficas, (88). https://doi.org/10.14350/rig.44603
Azócar, G.; Henríquez, C.; Valenzuela, C. y Romero, H. (2008). Tendencias sociodemográficas y segregación socio-espacial en Los Ángeles, Chile. Revista de Geografía Norte Grande, 41, 103-128.
Bellet C. y Beltrão E. (2009). Las ciudades medias e intermedias en un mundo globalizado. España: Ediciones de la Universidad de Lleida.
Berdegué, J.; Jara, B.; Fuentealba, R.; Tohá, J.; Modrego, F.; Schejtman, A. y Bro, N. (2011). Territorios Funcionales en Chile. Documento de Trabajo nº 102. Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural.
Berdegué; J.; Jara, E.; Modrego, F.; Sanclemente, X. y Schejtman, A. (2010). Comunas rurales de Chile. Documento de trabajo nº 60. Programa dinámicas territoriales rurales. Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural. https://www.rimisp.org/wp-content/files_mf/13720778491366349339N612010BerdegueJaraModregoSanclementeSchejtmanCiudadesruralesChile.pdf
Boisier, S. (2004). Desarrollo territorial y descentralización. El desarrollo en el lugar y en las manos de la gente. EURE, 30(90), 27- 40.
Borsdorf, A. (2000). Condominios in Santiago de Chile als Beispiele sozialräumlicher Segregationstendenzen von Ober- und Mittelschicht in lateinamerikanischen Städten. Peripherie, Zeitschrift für Politik und Ökonomie in der Dritten Welt, 20, 80, 25-40.
Borsdorf, A. (2003). Cómo modelar el desarrollo y la dinámica de la ciudad latinoamericana. EURE, 29(86).
Carton de Grammont, H. (2008). El concepto de Nueva Ruralidad. En E. Pérez, M. A. Farah y H. Carton de Grammont (Comps.), La nueva ruralidad en América Latina: avances teóricos y evidencias empíricas (pp. 23-44). Bogotá, Colombia: Pontificia Universidad Javeriana. Facultad de Estudios ambientales y Rurales. CLACSO.
Cossio, L. y Sánchez, J. (2012). El proceso de regionalización en Chile: una interpretación y desafíos pendientes. Chile: Centro de Estudios Regionales (CEDER). Universidad de Los Lagos. Santiago. Chile.
Couyoumdjian, J. (2006). Vinos en Chile desde la independencia hasta el fin de la belle époque. Historia, 39(1).
De Ferranti, D.; Perry, G.; Lederman, D.; Foster, W. & Valdés, A. (2005). Beyond the City. The Rural Contribution to Development. World Bank Latin American and Caribbean Studies. Washington D.C.
De Mattos, C. (2001). Movimientos del capital y expansión metropolitana en las economías emergentes latinoamericanas. Revista de Estudios Regionales, II(60), 15-43.
Del Pozo, J. (1999). Historia del vino chileno. Santiago, Chile: Editorial Universitaria.
Díaz, E.; Alvarado, A. y Guerrero, A. (2011). La configuración territorial de San Miguel Almaya en el desarrollo local sustentable. Quivera, 13(1), 102-121. http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=40118420006
Fawaz, M. J. (2015). Una mirada analítica de la provincia de Ñuble desde el sector rural, la mujer y la familia. En B. Umaña (Ed.), Caracterización de la Provincia de Ñuble. Y una propuesta estratégica para el desarrollo del territorio. Concepción: Ed. Universidad del Bío-Bío.
Fawaz, M. J. y Rodríguez, C. (2013). Mujeres rurales y trabajo en Chile central. Actitudes, factores y significaciones. Cuadernos de Desarrollo Rural, 10(72). https://revistas.javeriana.edu.co/index.php/desarrolloRural/article/view/7014
Floysand, A. & Jakobsen, S. T. (2007). Commodification of rural places: A narrative of social fields, rural development and football. Journal of Rural Studies, 23(2), 206-221. https://doi.org/10.1016/j.jrurstud.2006.09.012
Gómez, S. (2002). La Nueva ruralidad ¿Qué tan nueva? Valdivia: Ediciones Universidad Austral de Chile.
Graziano, J. (2004). Espacio rural y dimensión territorial del desarrollo en los países del MERCOSUR. Departamento Económico y Social de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Roma. Italia. https://www.fao.org/3/y4940s/y4940s09.htm
Haesbaert, R. (2014). Viver no Limite. Território e multi-transterritorialidade em tempos de in-segurança e contenção. Rio de Janeiro: Bertrand Brasil.
Henríquez, C.; Azócar, G. y Romero, H. (2006). Monitoring and modeling the urban growth of two mid-sized Chilean cities. Habitat International, 4(30), 945-964. https://doi.org/10.1016/j.habitatint.2005.05.002
Henríquez, F. M. (1990). Climatología de la cuenca del río Itata. Revista Geográfica de Chile Terra Australis, (33), 7-27.
Henríquez, F. M.; Olivares, P. e Ihl, M. (1997). Posibilidades y Restricciones de la modernización agrícola y forestal del secano costero Región del Ñuble. Revista Geográfica de Chile Terra Australis, (42).
Hespanhol, R. (2013). Campo e cidade, rural e urbano no brasil contemporaneo (field and city, rural and urban in contemporary Brazil). Mercator, 12(2), 103-112. http://www.mercator.ufc.br/mercator/article/view/1177
Hidalgo, R. (2004). De los pequeños condominios a la ciudad vallada: las urbanizaciones cerradas y la nueva geografía social en Santiago de Chile (1990-2000). EURE, 30(91), 29-52.
Hidalgo, R. (2007). ¿Se acabó el suelo en la gran ciudad?: Las nuevas periferias metropolitanas de la vivienda social en Santiago de Chile. EURE, 33(98), 57-75. https://dx.doi.org/10.4067/S0250-71612007000100004
Hidalgo, R. y Borsdorf, A. (2005). Barrios cerrados y fragmentación urbana en América Latina: Estudio de las transformaciones socioespaciales en Santiago de Chile (1990-2000). En R. Hidalgo, R. Trumper y A. Borsdorf (Eds.), Transformaciones urbanas y procesos territoriales. Lecturas del nuevo dibujo de la ciudad latinoamericana (pp. 105-121). Santiago de Chile: Instituto de Geografía, Pontificia Universidad Católica de Chile, Serie GEOLibros.
Hidalgo, R.; Salazar, A.; Lazcano, R. y Roa, F. (2003). Periurbanización y condominios en el área metropolitana de Santiago de Chile. El caso de Pirque y Calera de Tango. Revista Geográfica Terra Australis, (48), 117-138.
Instituto Nacional de Estadísticas INE (1970). XIV Censo de Población y III de Vivienda.
Instituto Nacional de Estadísticas INE (1982). XV Censo de Población y IV de Vivienda.
Instituto Nacional de Estadísticas INE (1992). XVI Censo de Población y V de Vivienda.
Instituto Nacional de Estadísticas INE (2002). XVII Censo de Población y VI de Vivienda.
Instituto Nacional de Estadísticas INE (2005). Ciudades, pueblos, aldeas y caseríos. Chile.
Instituto Nacional de Estadísticas INE (2017). Censo de Población y Vivienda.
Instituto Nacional de Estadísticas INE (2019). Ciudades, pueblos, aldeas y caseríos. Chile.
Kay, C. (2007). Enfoques sobre el Desarrollo Rural en América Latina y Europa desde Mediados del Siglo XX. En E. Pérez (Ed.), La Enseñanza del Desarrollo Rural: Enfoques y Perspectivas (pp. 49-111). Bogotá, Colombia: Universidad Javeriana.
Kay, C. (2009). Estudios rurales en América Latina en el periodo de globalización neoliberal: ¿Una nueva ruralidad? Revista Mexicana de Sociología, 71(4), 607–645.
Labasse, J. (1987). La Organización del Espacio (segunda edición). Madrid: Instituto de Estudios de Administración Local.
Linares, S. (2012). Aportes de la ecología urbana y modelos neoclásicos para analizar la diferenciación socioespacial en ciudades medias bonaerenses: Pergamino, Olavarría y Tandil (2001). Huellas, (16), 13-35
Llambí, L. (2004). Nueva Ruralidad, Multifuncionalidad de los Espacios Rurales y Desarrollo Local Endógeno. En E. Pérez y M. A. Farah (Comps.), Desarrollo Rural y Nueva Ruralidad en América Latina y la Unión Europea (pp. 91-107). Montpellier: Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agronómica para el Desarrollo (CIRAD) y Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana.
Méndez, R. (1997). Geografía Económica, la lógica espacial del capitalismo global. Barcelona: Ariel.
Ministerio del Interior y Seguridad Pública. (2017). Ley 21.033 crea la XVI región de Ñuble y las provincias de Diguillín, Punilla e Itata. Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. https://www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=1107597
Ministerio de Obras Públicas MOP (2004). Diagnóstico y clasificación de los cursos y cuerpos de agua según objetivos de calidad cuenca del río Itata. Consultores de Ingeniería.
Murdoch, J.; Lowe, N.; Ward, N. & Marsden, T. (2003). The differentiated countryside. London: Routledge.
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE (1994). Creating rural indicators for shaping territorial policy. París.
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE (2006). The New Rural Paradigm: Policies and governance. OECD Publishing. http://dx.doi.org/10.1787/9789264023918-en
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE (2013). Rural-Urban Partnerships: An Integrated Approach to Economic Development. OECD Publishing.
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico OCDE (2016). Estudios de Política Rural de la OCDE-Chile. OECD. https://www.odepa.gob.cl/wp-content/uploads/2018/10/Estudios-de-Poli%CC%81tica-Rural-Chile-OCDE.pdf
Oficina de Estudios y Políticas Agrarias ODEPA (2014). Política Nacional de Desarrollo Rural 2014-2024. Gobierno de Chile, basado en el trabajo realizado por el Comité Técnico Interministerial
Panez Pinto, A. (2018). Agua-Territorio en América Latina: Contribuciones a partir del análisis de estudios sobre conflictos hídricos en Chile. Revista Rupturas, 8(1), 193-217. https://dx.doi.org/10.22458/rr.v8i1.1978
Pérez C.; Farah Q. y Carton de Grammont (2008). La nueva ruralidad en América Latina: avances teóricos y evidencias empíricas. Bogotá, Colombia: Pontificia Universidad Javeriana.
Pezo, O. (2007). Construcción del Desarrollo Rural en Chile: apuntes para abordar el tema desde una perspectiva de la Sociedad Civil. Revista Mad: Revista del Magíster en Análisis Sistémico Aplicado a la Sociedad, (17). https://doi.org/10.5354/rmad.v0i17.13940
PNUD (2008). Desarrollo Humano en Chile Rural. Santiago de Chile.
Pradenas, J. (2009). La cartografía censal en América Latina para la ronda de censos 2010. Santiago de Chile: Naciones Unidas, CEPAL.
Rodríguez, J. y Villa, M. (1998). Distribución espacial de la población, urbanización y ciudades intermedias: hechos en su contexto. En R. Jordán y D. Simioni (Eds.), Ciudades intermedias en América Latina y el Caribe (pp. 25-68). Santiago, Chile: Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Ministero degli Affari Esteri Cooperazione Italiana.
Romero H. y Vásquez, A. (2009). El crecimiento espacial de las ciudades intermedias chilenas de Chillán y los Ángeles y sus impactos sobre la ecología de los paisajes urbanos. En A. Geraiges, J. Sánchez y A. Luchiari (Eds.), América Latina: sociedades y medio ambiente. Brasil: CLACSO Livros, Departamento de geografía, Universidad de Sao Paulo.
Romero, H. y Toledo, X. (1998) Crecimiento económico, regionalización y comportamiento espacial del sector inmobiliario en Chile. Terra Australis, (43).
Romero, H.; Henríquez, C.; Azócar, G.; Vásquez, A.; Do Souza, N. y Riveros, S. (2005). Sistemas de Información Geográfica para el desarrollo sustentable de las ciudades chilenas. Repositorio Académico de la Universidad de Chile. https://repositorio.uchile.cl/handle/2250/118068
Rovira, A. (2000). Puerto Montt: El paso de una ciudad menor a centro de desarrollo interregional en una ciudad del sur de Chile. Espacio y Desarrollo, 12, 83-102.
Sabatini, F. (1998). Direcciones para el futuro. En R. Jordán y D. Simioni (Comps.), Ciudades intermedias en América Latina y el Caribe: Propuestas para la gestión urbana (pp. 127-214). Santiago, Chile: CEPAL/Ministero degli Affaire Esteri Cooperazione Italiana.
Sabatini, F. (2001). Transformação urbana e dialética entre integração e exclusão social: Reflexões sobre as cidades latino-americanas e o caso de Santiago do Chile. En M. Oliveira (Ed.), Demografia da exclusão social (pp. 165-190). Campinas, Brazil: Unicamp.
Santos, M. (1994). O retorno do território. En M. Santos, M. A. de Souza y M. L. Silveira (Orgs.), Território: globalização e fragmentação. São Paulo: Hucitec.
Schejtman, A. y Berdegué, J. (2004). Rural Territorial Development. Documento de Trabajo n° 4. Santiago, Chile: Programa Dinámicas Territoriales Rurales. Rimisp.
Sosa, M. (2012). ¿Cómo entender el territorio? Guatemala: Universidad Rafael Landívar. Editorial Cara Parens. Guatemala.
Subdere (2013). Línea base, consideraciones y propuestas técnicas para determinar pertinencia de creación de nueva Región de Ñuble. Universidad de Concepción.
Tacoli, C. (1998). Rural-Urban Interactions: A Guide to the Literature. Environment and Urbanization, 10(1), 147-166.
Tacoli, C. (2003). The Links between Urban and Rural Development. Environment and Urbanization, 15(1), 3-12.
Toledo, X.; Romero, H. y Garín, A. (2000). Segregación socioespacial de la comuna de Temuco. Espacio y Desarrollo, (12), 103-122.
Ulloa, A. (2011). Concepciones de la naturaleza en la antropología actual. En L. Montenegro (Ed.), Cultura y Naturaleza. Bogotá: Jardín Botánico de Bogota.
Veiga, D. (2008). Fragmentación socioterritorial y desigualdades en el Área metropolitana de Montevideo. Revista Pampa, (4).
Woods, M. (2007). Engaging the global countryside: globalization, hibridity and the reconstitution of rural place. Progress in human geography, 31(4).
Woods, M. (2009). Rural Geography: Blurring Boundaries and Making Connections. Progress in Human Geography, 33(6), 849–858.
Notas
Notas
(*) Proyecto FONDECYT no 1140579: Reconfiguraciones socio espaciales estructurales y simbólicas de la población, los modos de vida, el trabajo y la familia en el marco de las nuevas relaciones rural/urbanas. Perspectivas y aportes desde la región del Biobío.
1 El 5 de septiembre de 2017, fue publicada en el Diario Oficial la Ley 21.033, que crea la XVI región de Ñuble y las provincias de Diguillín, Punilla e Itata. Junto con definir la conformación de la nueva región político-administrativa, la ley define la dotación de servicios de la Administración del Estado y Judiciales, necesarios para el funcionamiento como tal, de la nueva región, la cual entró en vigencia en septiembre de 2018.
2 Es el territorio declarado como tal, por el acto administrativo correspondiente, compuesto por una comuna o una agrupación de comunas contiguas dentro de una región, con condiciones de aislamiento (dificultad de accesibilidad y conectividad física, baja densidad poblacional, dispersión en la distribución territorial de sus habitantes, baja presencia y cobertura de servicios básicos y públicos) y brechas sociales (mayor pobreza que el promedio regional).

Figura 1
Área de estudio
Fuente: MOP (2018), IGM (2008), Nasa (2013), INE (2018)

Tabla 1
Evolución sociodemográfica censal de la Provincia de Itata
Fuente: INE (Censo 2002; 2017)

Figura 2
Estructura de la división geográfica (político administrativa y censal)
Fuente: MOP (2018), IGM (2008), Nasa (2013), INE (2018)

Tabla 2
Cuadro resumen. Tipología de caracterización rural (sub) comunal
Fuente: adaptado de Subdere–CEPAL (2013)

Tabla 3
Tipología comunal según criterio OCDE
Fuente: Reportes Estadísticos y Comunales censo 2002 y. Censo 2017

Figura 3
Tipología comunal según criterio OCDE
Fuente: IGM (2008); INE (2018)

Tabla 4
Tipología subcomunal según entidades urbanas
Fuente: elaboración personal

Figura 4
Tipología comunal de ruralidad
Fuente: elaboración personal

Figura 5
Tipología comunal de ruralidad
Fuente: elaboración personal
Buscar:
Contexto
Descargar
Todas
Imágenes
Modelo de publicación sin fines de lucro para conservar la naturaleza académica y abierta de la comunicación científica
Visor móvil generado a partir de XML-JATS4R