Reseñas

Reseña de Las crisis de la democracia. ¿Adónde pueden llevarnos el desgaste institucional y la polarización?

Gustavo Di Palma
Centro de Estudios Avanzados / Universidad Nacional de Córdoba, Argentina

Estudios Sociales. Revista Universitaria Semestral

Universidad Nacional del Litoral, Argentina

ISSN: 0327-4934

ISSN-e: 2250-6950

Periodicidad: Semestral

vol. 68, e0104, 2025

estudiossociales@unl.edu.ar

PRZEWORSKI ADAM. Las crisis de la democracia. ¿Adónde pueden llevarnos el desgaste institucional y la polarización? ADAM PRZEWORSKI, Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2022. 239 p. ISBN: 9789878011547. 2022. Buenos Aires. Siglo XXI Editores. 239pp.. 9789878011547


DOI: https://doi.org/10.14409/es.2025.68.e104

Los desafíos que enfrentan las democracias representativas de Europa, Estados Unidos y Latinoamérica constituyen una preocupación central de la teoría de la democracia contemporánea. Obras clásicas en torno a esa problemática ofrecidas por Bobbio (1986) y Linz (1987), sin olvidar las miradas indispensables hacia Latinoamérica de O'Donnell (1972) y Rouquié (1982; 1985)[1], pueden ser consideradas como los cimientos del camino que actualmente siguen explorando numerosos autores.

Ese es el caso del politólogo polaco-estadounidense Adam Przeworski, con su obra Las crisis de la democracia. ¿Adónde pueden llevarnos el desgaste institucional y la polarización? (2022). Aunque en gran medida su contenido redunda sobre aspectos desarrollados en muchos trabajos sobre la temática y tiene mucho en común con obras sobre el fenómeno del populismo, la originalidad del enfoque reside en que el autor rechaza explícitamente las interpretaciones simplificadas de los hechos a riesgo de no satisfacer las expectativas del lector.

Esta posición epistemológica que atraviesa todo el texto parte del reconocimiento que expresa Przeworski sobre los límites que muestra la ciencia para explicar procesos sociales y políticos, toda vez que su investigación revela que los hechos estudiados no responden a una lógica determinista. En ese marco, es útil formular algunas consideraciones sobre el autor y la perspectiva ideológica que guía su enfoque.

Nacido en Varsovia en 1940, Przeworski dedicó toda su vida a la investigación de problemáticas relacionadas a la democracia, el desarrollo económico y la relación entre ambos aspectos. Desde la década de 1960 desarrolló su actividad académica fundamentalmente en Estados Unidos, mostrando un sostenido interés por el funcionamiento de los sistemas democráticos en distintas partes del mundo.

Przeworski propone en muchos de sus trabajos, como la obra aquí reseñada, una cosmovisión inspirada por la crítica marxista a la igualdad política en la sociedad capitalista. Esa influencia reconoce orígenes en su pertenencia a una corriente de pensamiento del ámbito angloparlante denominada marxismo analítico.

El texto de 239 páginas está organizado en tres partes, con una lógica temporal: El pasado: las crisis de la democracia (pp.53-104), El presente: ¿qué está sucediendo? (pp. 105-162)y ¿El futuro? (pp. 167-223). El recorrido concluye con un inquietante llamado de atención sobre un descontento de los ciudadanos con la democracia cuya solución el propio autor desconoce, al advertir que si bien se expresa en la política está profundamente arraigado en la economía y la sociedad.

Desde las primeras páginas Przeworski advierte que «la historia no habla por sí sola» (p. 44)[2], sobre todo cuando las actuales coyunturas presentan elementos novedosos comparadas con los contextos del pasado. Hoy los golpes de Estado con final abrupto de las democracias y participación predominante de las fuerzas armadas dejaron de ser hechos usuales.

De este modo, el autor deja claro que no es posible formular una explicación sencilla al deterioro de los regímenes democráticos, más aún cuando se abordan los problemas de democracias desarrolladas que se creían sólidas y resistentes ante situaciones de crisis. De todas maneras, Przeworski da una pista sobre «dos condiciones estructurales» (p. 39) que deben ser especialmente atendidas en el estudio de las crisis de la democracia.

Unas de esas condiciones es que la igualdad política en que se basa el sistema democrático no convive cómodamente con el capitalismo, al que con una declarada impronta gramsciana señala como un «sistema de desigualdad social» (p. 39). Esto es más evidente tras el declive de los Estados de Bienestar y el auge neoliberal, entre las décadas de 1970-1980.

La otra condición estructural que sugiere es la mera búsqueda de poder político, fundada o no sobre intereses económicos. Al autor lo guía la siguiente hipótesis: «El sueño de todos los políticos es conquistar el poder y conservarlo para siempre» (p. 42), si bien algunos líderes se conforman con abandonar el cargo ante una derrota electoral.

Przeworski pone así de relieve que el control de mayorías legislativas y del aparato estatal puede potenciar la tentación de impedir que la oposición llegue al poder, de no mediar una justicia independiente. La manipulación de los sistemas electorales, la utilización partidaria del Estado, la represión, el intercambio de favores por dinero, la restricción de libertades, el control de los medios y, en un caso extremo el fraude, son señalados como recursos de los gobiernos para perpetuarse en el poder.

En la parte I el autor indaga las condiciones observables en Alemania (1928-1933), Chile (1971-1973), Francia (1954-1962 y 1968) y Estados Unidos (1964-1976). Con el recurso del método comparativo en clave histórica, las evidencias empíricas coyunturales recolectadas por Przeworski le permiten identificar patrones generales para explicar por qué algunas democracias son más vulnerables y propensas a derrumbarse que otras.

En tal sentido, sugiere que las democracias más vulnerables muestran un lento crecimiento económico, bajo nivel de ingresos per cápita y desigual distribución de la riqueza, escaso arraigo de la alternancia en el poder y mayor polarización y hostilidad entre sectores políticos. En situaciones de crisis, según la perspectiva de Przeworski, los sistemas parlamentarios son más estables que los presidencialistas.

El autor no ve en los conflictos sociales una causa de debilitamiento de la democracia, siempre que puedan ser resueltos por la vía institucional. En sus propias palabras, «la democracia se encuentra en crisis cuando los puños, las balas o las piedras reemplazan a los votos» (p. 35).

Przeworski insiste en recalcar que «las condiciones no determinan los resultados, las acciones de las personas bajo esas condiciones sí» (p. 100). De tal modo, conjetura que quizás los conflictos en Alemania (1932) y Chile (1973) fueron demasiado intensos para que fueran procesados pacíficamente en el marco de cualquier diseño institucional. De la misma manera, entiende que en la crisis de Francia (1954-1962) un líder de origen militar como De Gaulle podría haber usado las facultades constitucionales que le asignaron para erradicar a la oposición, pero su actitud democrática evitó un derrumbe de la democracia.

Aunque admite que el análisis de los fenómenos políticos presenta incertidumbres y dificultades para establecer conexiones lógicas en los hechos, en la parte II Przeworski propone «señales» que indican una crisis de la democracia, tales como el rápido deterioro de los sistemas de partidos políticos tradicionales, el ascenso de partidos y líderes carismáticos con un discurso antisistema y antiélite (o «anticasta») y, por último, el declive del apoyo a las instituciones democráticas y los políticos evidenciado en encuestas de opinión pública. Los condicionantes económicos, la polarización y hostilidad y las tendencias racistas son abordadas como «causas potenciales» (pp.125-143) del declive de los sistemas democráticos contemporáneos.

Przeworski trata de establecer la relación entre las actuales coyunturas democráticas y los cambios económicos y socioculturales. Con fuentes secundarias, datos electorales y encuestas de opinión que despliega en la parte II, deduce que es difícil establecer el sentido del vínculo causal: una democracia puede caer porque la economía está estancada o una economía puede estancarse porque la democracia está a punto de caer.

Dada la importancia que para el autor tienen las acciones de los individuos bajo determinadas condiciones, sugiere articular las características contextuales con el nivel micro, donde aparecen posturas individuales cuyo origen considera «indescifrables» (p. 152). A Przeworski lo desvelan contradicciones como el apoyo de los trabajadores a un multimillonario (Trump) que promete reducir programas sociales, candidatos que quieren cobrar más impuestos apoyados por medios vinculados al mundo financiero o un gobierno que pierde elecciones pese a un buen momento de la economía.

A estas alturas, es necesario señalar que en distintos tramos del libro se advierte la posición política centrista del autor. En particular, cuando queda manifiesta su preocupación por el escenario político en Estados Unidos, donde observa con inquietud el desplazamiento hacia los extremos.

En la parte III, Przeworski pone foco finalmente en un atributo que considera esencial para la democracia: instituciones políticas que puedan resolver por la vía pacífica los conflictos sociales. Aquí asigna a las elecciones la condición de mecanismo central para tal fin, solo si las fuerzas políticas derrotadas cuentan con posibilidades razonables de gobernar en el futuro.

Según Przeworski, la perspectiva que se avizora es el riesgo de fuerzas políticas que impongan la visión de resolver crisis abandonando las libertades y reprimiendo el pluralismo de opiniones, bajo la visión de que los adversarios son enemigos a los que se les debe impedir el acceso al poder por todos los medios. Ejemplifica esa situación con casos tan diversos como Venezuela, Hungría y Turquía.

El problema hoy radica, como constata Przeworski, en la erosión gradual y casi imperceptible de las instituciones democráticas, lo que denomina «subversión sigilosa» de la democracia (pp. 193-223). Estos procesos de «autocratización» (p. 193), de los que en el presente y con vistas al futuro no están exentas democracias maduras como las de Estados Unidos y Europa occidental, inquietan al autor toda vez que, en muchos casos, no implican violaciones de la constitucionalidad en la medida que los gobiernos buscan cuidar las apariencias de legalidad y los ciudadanos carecen de incentivos para ejercer la resistencia: la línea entre democracia y autoritarismo o formas por el estilo se vuelve así muy delgada.

En conclusión, el libro de Przeworski aquí reseñado es otra herramienta indispensable para entender cómo las democracias pueden transitar el camino hacia el colapso. Sin pretensión de formular reglas universales y asumiendo los límites de la ciencia para explicar procesos políticos y sociales, el autor deja un llamado de atención sobre las consecuencias de los sentimientos de desconfianza y de enojo de los ciudadanos en la medida que no encuentran respuestas adecuadas de sus gobiernos en el marco de regímenes democráticos.

Notas

[1] El futuro de la democracia (Bobbio, 1986); La quiebra de las democracias (Linz, 1987), Modernización y autoritarismo (O´Donnell, 1972), El Estado militar en América Latina (Rouqié, 1982), ¿Cómo renacen las democracias? (Rouqié, comp., 1985).
[2] Las referencias de páginas corresponden al libro reseñado.
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