Akademos

Naturaleza por aceleración. Regímenes de visualidad del ecosistema guanero entre los siglos XIX-XX

Nature through Acceleration. Regimes of Visuality in the Guano Ecosystem between the 19th and 20th Centuries

Raúl Silva
Universidad Complutense de Madrid, España

post(s)

Universidad San Francisco de Quito, Ecuador

ISSN: 1390-9797

ISSN-e: 2631-2670

Periodicidad: Anual

vol. 13, 2026

posts@usfq.edu.ec

Recepción: 13 enero 2026

Aprobación: 26 mayo 2026



Autor de correspondencia: r.silva0117@gmail.com

Resumen: Este ensayo analiza la transformación de los regímenes de visualidad asociados a la extracción del guano de las Islas Chincha, en Perú, entre el siglo XIX y mediados del XX. Estas transformaciones ocurren como parte de un cambio en la relación entre el asentamiento del sistema capitalista en el contexto peruano y su acercamiento cada vez más tecnocrático a la naturaleza. Esta investigación recorre una transformación en la imaginación extractiva del guano utilizando recursos de escritura de no ficción y análisis de archivos visuales que circularon en ese periodo.

Palabras clave: guano, tecnificación, infinitud, vector, territorio.

Abstract: This essay examines the transformation of visuality regimes associated with guano extraction at the Chincha Islands in Peru from the nineteenth century through the mid-twentieth century. These transformations are framed as part of a broader shift in the relationship between the consolidation of capitalism in the Peruvian context and its increasingly technocratic approach to nature. The research traces a transformation in the extractive imagination of guano through nonfiction writing and the analysis of visual archives that circulated during that period.

Keywords: guano, tecnification, infinitude, vectographic, territory.

La historia del guano ha sido entendida en el contexto peruano como una oportunidad de crecimiento económico y de modernización industrial que fue frustrada por la mala administración del recurso. Cuando se investiga este caso con mayor profundidad, uno entiende que ese momento se enmarcó en una relación geopolítica mucho más amplia, que excedía los límites y agendas del territorio nacional. El periodo de casi 80 años que cubre esta investigación tiene como objetivo adentrarse a ese panorama más amplio, identificando ciertas voluntades ideológicas que determinaron las formas de ver el territorio guanero. Mi intención aquí es revisar los acontecimientos que rodean el caso de extracción y distribución del guano peruano, para proponer posteriormente un análisis visual sobre las transformaciones de sus modos de representación en medios de prensa y divulgación. El objetivo es sugerir, desde la escritura especulativa y la investigación de archivo, que en el caso del guano es posible rastrear un desplazamiento desde la mirada contemplativa del paisaje guanero hasta la observación técnica y científica que instrumentaliza su territorio. Este enfoque, además, busca plantear un punto de partida para el análisis de las formas de representación del guano en los siglos XIX y XX, un campo de estudio no recopilado hasta la fecha.

Guano en las Islas Chincha

A principios del siglo XIX, la separación de las grandes ciudades industriales y el campo productivo hizo evidente un quiebre en el ecosistema: se había interrumpido el retorno al suelo de los elementos orgánicos que la población humana consumía, rompiendo el ciclo natural que fertilizaba la tierra. La emancipación del hombre y su fuerza productiva reclamaba una transformación del mundo natural; una que siguiera los pasos de su aceleración progresiva. Estas ideas dirigieron la mirada a pensar en una desnaturalización de los procesos de fertilización. En ese momento, los estudios de los químicos Justus von Liebig y James F.W. Johnston permitieron entender la necesidad de elementos químicos como el fósforo o el nitrógeno para hacer la tierra fértil (Saito, 2014, p. 34). Sin embargo, ante la ausencia de tal tecnología, el modelo capitalista vio necesario abordar una estrategia de expansión de su escala geográfica. Foster (2000) explica este proceso a partir del concepto de ruptura metabólica: la interrupción del ciclo natural de nutrientes que el capitalismo industrial produce al separar estructuralmente la ciudad del campo, y que no tardó en ampliarse más allá de sus fronteras locales:

La ruptura metabólica asociada a nivel social con la división antagónica entre la ciudad y el campo también era evidente a un nivel más global: colonias enteras vieron sus tierras, recursos y suelo robados para apoyar la industrialización de los países colonizadores. (p. 164)

Este fue el inicio de otro tipo de relaciones globales de transacción, que contribuyó a la consolidación de lo que posteriormente se entendería como capitalismo global: un crecimiento progresivo expresado en una dimensión también espacial. Quizás es más simple ver esto desde el presente, cuando las relaciones globales ya están consolidadas y podemos entender que el mundo ha sido valorizado por un capital global que ha asignado posiciones estratégicas para la reproducción de su sistema (Khatib, 2017).

La fantasía capitalista-realista del presente se nutre de la idea de que el espacio es, en última instancia, manejable o, al menos, contenible. Desde esta perspectiva, la deshistorización del tiempo y la espacialización de la historia se vuelven legibles como estrategias para sellar el espacio del capital frente a los intentos de romper sus fronteras. (Khatib, 2017, p. 655)

Así, la crisis de la fertilidad de la tierra forzó la construcción de nuevas relaciones entre las potencias industriales y el mundo. Es aquí donde el Perú entra en escena. A inicios de ese siglo, los naturalistas Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland habían llevado a cabo una expedición científica por América, llegando a recorrer las costas del Pacífico. A raíz de esta expedición, Humboldt había dado a conocer en Europa un elemento particular: el guano de las Islas Chincha y sus propiedades como fertilizante. Ambos naturalistas, con un indudable protagonismo de Humboldt, publicaron tras su retorno un gran número de libros de divulgación e ilustraciones. Estos tomos enmarcaron sus hallazgos dentro de un cambio de subjetividad, hacia lo que Mary Louise Pratt (1992 [2010]) llamó «un nuevo tipo de conciencia planetaria»; la que, romántica y estetizante, interpretó América del Sur como un mundo natural extraordinario, abundante y atemporal.

El guano, ese elemento presentado por Humboldt años atrás, se volvería clave para paliar temporalmente el problema de la fertilidad del suelo a mediados del siglo XX. Aunque era un fertilizante que podía encontrarse en otras regiones, era al sur de la capital del Perú, en las Islas Chincha, donde se encontraban los yacimientos de mayor tamaño y de mejor calidad en el mundo. 1

Bajo la acalorada competencia del llamado «imperialismo del guano», Inglaterra y América del Norte se esforzaron por importar una enorme cantidad de guano para evitar la pérdida de la fertilidad de sus propios suelos, pero esto incluso empeoró la situación desde un punto de vista ecológico, porque la interrupción del ciclo metabólico ahora surgió a nivel global. (Saito, 2014, p. 42)

A menos de dos décadas de la independencia del Perú, se inició la extracción del guano de forma sistemática, principalmente manejada por el capital inglés. Dicho despliegue estaba enmarcado en un paradigma de la mirada, pautado en gran medida por la influencia de Humboldt. Para Pratt, el naturalista había articulado desde su escritura, más bien, la idea de una naturaleza «impresionante, extraordinaria, capaz de sobrecoger la comprensión y el conocimiento humanos» (Pratt, 1992 [2010], p. 229). Y ese pensamiento, heredero del Romanticismo, también correspondía al industrialismo y al desarrollo científico. Lo que podía parecer una contradicción, fue en realidad una relación estratégica.2 América se reinventó como lo que siempre había sido para el europeo: naturaleza, pero esta vez como base para la llegada del sistema económico capitalista, en donde «la contemplativa y estetizante retórica del descubrimiento es frecuentemente reemplazada por una retórica de conquista y logros orientada hacia objetivos determinados» (p. 275). Esta reconfiguración discursiva acompañó la exportación del guano peruano: una lógica extractiva propia del capitalismo industrial incipiente, que en términos visuales arrastraba aún los cánones románticos de un espíritu contemplativo de la naturaleza.3

La primera embarcación en transportar guano peruano llegó al puerto inglés de Liverpool en 1835 con 1700 toneladas (Mathew). En 1847, la cifra ya había ascendido a 220.000 toneladas (Foster, 2000). El guano era el fertilizante de mayor valor en todo el mundo, y el capital inglés se aseguró de tener los derechos sobre sus más importantes yacimientos. Esta relación entre el sector inglés y el peruano sobre las islas de guano ha sido cuidadosamente revisada por el historiador económico William M. Mathew (2009). El autor afirma que técnicamente el Gobierno del Perú tuvo con el guano el monopolio de fertilizante nitrogenado más importante del mundo, que fue puesto en manos de contratistas para su venta en el extranjero. El estudio de Mathew se concentra principalmente en la firma comercial inglesa Gibbs & Sons, la que, tras compartir el derecho de exportación con la firma Myers hasta 1847 y sobrepasar algunos obstáculos políticos La primera embarcación en transportar guano peruano llegó al puerto inglés de Liverpool en 1835 con 1700 toneladas (Mathew, 2009). En 1847, la cifra ya había ascendido a 220.000 toneladas (Foster, 2000). El guano era el fertilizante de mayor valor en todo el mundo, y el capital inglés se aseguró de tener los derechos sobre sus más importantes yacimientos. Esta relación entre el sector inglés y el peruano sobre las islas de guano ha sido cuidadosamente revisada por el historiador económico William M. Mathew (2009). El autor afirma que técnicamente el Gobierno del Perú tuvo con el guano el monopolio de fertilizante nitrogenado más importante del mundo, que fue puesto en manos de contratistas para su venta en el extranjero. El estudio de Mathew se concentra principalmente en la firma comercial inglesa Gibbs & Sons, la que, tras compartir el derecho de exportación con la firma Myers hasta 1847 y sobrepasar algunos obstáculos políticos y de demanda, llegó a controlar un creciente mercado de exportación de guano en Europa hasta 1861 (Mathew, 2009). Este fue solo uno de los varios consignatarios de las islas (y quizás el más importante), pues también serían manejadas por comerciantes peruanos (Compañía de Consignatarios Nacionales) para su exportación a Estados Unidos y otras regiones; hasta, más adelante, en 1869, su consignación a la firma Dreyfus (Bonilla, 1994). Sin embargo, la inserción del Perú en la economía mundial por medio de la exportación de guano tuvo consecuencias económicas no necesariamente favorables.

El Perú fue llevado, a través del guano, a una economía mundial diseñada y dominada por el capitalismo avanzado, y las oportunidades —especialmente para préstamos que Londres y otros mercados financieros le ofrecían— probaron ser sumamente destructivas en el largo plazo y fueron la causa de muchos de los problemas que le sucedieron al país durante el período del guano. (Mathew, 2009, p. 28)

El historiador peruano Jorge Basadre, en su obra magna Historia de la república del Perú 1822-1933, publicada en 1939, llamó a este período «la falsa prosperidad del guano» o «prosperidad falaz», haciendo alusión a una posibilidad frustrada de crecimiento y modernización (Basadre, 1939 [2014]). Basadre explica que el dinero obtenido, si bien se utilizó en buena parte para liquidar la deuda externa e interna del país, alimentó también de lujo a la élite. Así, «con la era del guano la élite tuvo recursos suficientes para gastar e imitar los gustos de la burguesía europea» (p. 188). El dinero obtenido por el guano no fue exactamente invertido en el crecimiento productivo del país.

De 1847 a 1853 (en cinco años de paz y prosperidad relativas) no había aumentado la cifra de las exportaciones distintas del guano, decía Pardo [entonces presidente del Perú]; lejos de eso, ella presentaba una tendencia a la disminución. En 1847 los productos naturales eran 7 millones y los consumos 7,5; en 1853 los productos naturales eran, más o menos, los mismos 7 millones y los consumos alcanzaban a 21 millones. El guano pagaba la diferencia. (p. 241).

Este mal uso de los ingresos por parte de las clases altas pospuso la consolidación de una clase burguesa o un desarrollo industrial más adecuado en el país. En la edición de 2014 del libro mencionado de Basadre, se encarga al historiador Juan Luis Orrego Penagos incluir comentarios y resúmenes con información actualizada y revisada de cada sección del libro. En esa línea de contenidos, Orrego realiza un balance útil de diversos historiadores que comentan lo que había ocurrido con la economía nacional en el período de exportación del guano. En resumen, la carencia del mercado interno retrasó el surgimiento inmediato del capitalismo por someterse a exigencias internacionales fuera de su control. Con la ausencia incluso de una clase burguesa, la posibilidad de una industria fue también complicada, y se generó más que todo una élite oligárquica que «absorbió elementos liberales-capitalistas compatibles con su dominio aristocrático», que contribuyó a su vez a distanciar la élite de la mayoría de la población (p. 240).

Aunque no pudo concretarse la clase burguesa y capitalista, hubo intentos germinales de la producción de una industria y una burguesía. Explica Orrego que hubo obras de transporte importantes, e incluso la incursión de proyectos industriales que buscaban apoyo de las arcas del Estado. Sin embargo, estos intentos no fueron beneficiosos para la economía peruana. El historiador y antropólogo Heraclio Bonilla comenta esta relación entre el guano y el desarrollo económico desde una perspectiva más reciente en Guano y burguesía en el Perú. El contraste de la experiencia peruana con las economías de exportación del Ecuador y de Bolivia (1994), en donde sostiene:

La construcción de los ferrocarriles no precede al nacimiento del capitalismo industrial, sino que, para que su rol sea decisivo, responde a la demanda de una economía ya en movimiento. […] estos ferrocarriles no se articularon a la estructura interna de la economía peruana, sino que más bien fueron los vehículos de desintegración de la economía campesina y los canales a través de los cuales se reforzó la dependencia exterior del Perú. […] Paradójicamente, el Estado peruano, al construir con sus propios capitales estos ferrocarriles, preparó, a corto plazo, una nueva y definitiva bancarrota financiera y, a largo plazo, el reforzamiento de su dependencia. (Bonilla, 1994, p. 68)

Esta especie de adopción de un modelo industrial impropio para el momento productivo del país es clave para entender lo que ocurre con la inversión del guano y las consecuencias colaterales que traen las relaciones internacionales que inicia. Y es que, a finales del siglo XIX, el sistema empieza a adoptar las normas de un capitalismo transnacional principalmente americano que dominó la economía peruana y su exportación agraria, petrolera y minera, relacionada con ciertos sectores burgueses emergentes del país y la clase política aristocrática (González Vigil, 1983). Este momento histórico es descrito críticamente por pensadores importantes como José Carlos Mariátegui o, posteriormente, Aníbal Quijano. Este último, en su prólogo de la edición de 2007 del libro Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, de Mariátegui, afirma que el Perú había entrado en un contexto de «expansión imperialista del capital monopólico y la disputa entre las burguesías de Inglaterra y de Estados Unidos por la hegemonía» (Quijano, 2007, p. XIII).

En la década de 1870, la disminución de los suministros de las islas y la guerra con Chile, que culminó con la pérdida temporal de sus principales depósitos guaneros, provocó la disminución de demanda del fertilizante y el inicio de una crisis económica en el Perú. Así se inicia la implantación del capital monopólico. En 1890, el gobierno de Cáceres firma el Contrato Grace, concesionando el control de los ferrocarriles por 75 años. El siguiente gobierno (1895) abrió su política al capital extranjero y, posteriormente, se instalaría en el Perú el poder corporativo, esta vez predominantemente norteamericano, sobre el petróleo, la agricultura, el transporte pesado, y más adelante la electricidad y la banca, «consolidando su dominio sobre la economía peruana» (p. XVII). Así, podemos empalmar nuevamente con el texto de Mathew (2009, p. 28), que afirma que la orientación del Perú hacia la economía mundial del capitalismo avanzado, y su apertura financiera y crediticia, produjeron la fuerte crisis que definiría los años posteriores.

En 1909, el Estado peruano creará la Compañía Administradora del Guano (en adelante CAG), que se ocuparía de la investigación de la diversidad de las islas guaneras para mejorar la producción de guano y optimizar la explotación restante del recurso. Esto puede ser entendido como el inicio de un período tecnocrático en el escenario del consumo, que traerá una ola de profesionales técnicos que intervendrán desde la ciencia en el entendimiento del territorio. Posteriormente, en 1925, José Antonio Lavalle y García fundará el Boletín de la Compañía Administradora del Guano (en adelante BCAG), un medio de divulgación sobre la gestión de las islas guaneras, pero también sobre el trabajo agrario. Muchos científicos del panorama internacional colaboraron con la revista. Entre ellos, el piscicultor estadounidense Robert Coker (entre 1907 y 1908), el ornitólogo del Museo de Londres, Henry Forbes (que visitó las islas en 1911), o Robert Murphy (en 1919) del Museo Americano de Nueva York. Sus estudios contribuyeron a mejorar las condiciones de vida de las aves de las islas de guano, y sus publicaciones tuvieron también difusión en medios internacionales de divulgación científica. Un ejemplo de esto podría ser la publicación de Coker, en 1919, de Habits and economic relations of the guano birds of Peru, publicado en Estados Unidos (Stucchi y Figueroa, 2006).

Los avances tecnológicos y la investigación científica estaban jugando un rol clave para definir el camino del progreso, y materiales como el BCAG daban cuenta de esta mirada científica sobre las transformaciones del territorio vinculadas al sistema económico. Sin embargo, el modelo de la compañía, que parecía proponer una forma de preservación y consumo con un acercamiento científico a la naturaleza, no prosperó. Aunque la compañía había logrado una organización logística significativa, la invención del alemán Fritz Haber de un sistema para la elaboración artificial de amoniaco deshizo la posibilidad de recuperar la demanda anterior: el fertilizante artificial, más económico, desplazó al guano. A esto, se suma el problema natural de la corriente de El Niño, que afectó el entorno propicio de las islas. La CAG terminó por disolverse en 1963, abriendo el terreno para la industria pesquera, que terminó por romper drásticamente el ecosistema que producía el guano, disminuyendo considerablemente su acumulación.

El relato histórico, tal y como podemos notar, puede ser dividido en tres períodos. El primero es el inicio de la exportación del guano a partir de la concesión de su extracción y distribución principalmente a firmas extranjeras, con una predominancia de Inglaterra, aunque también con presencia de empresas nacionales. Esto marca un momento de bonanza económica, pero también de desaprovechamiento de los ingresos para la producción de una clase burguesa sólida y una industria. El segundo período está vinculado a la presencia de un capitalismo monopólico, dominado por Norteamérica, que toma ventaja de las condiciones críticas de la política y la economía del país después de la guerra con Chile. El tercer y último período es la suerte de asimilación de la economía internacional y su adaptación a la cultura del consumo y la economía capitalista. El Perú entraba en una etapa de profesionalización que compatibilizaba con una transición de modelo económico a un capitalismo más tecnocrático, que terminó por dominar el sistema y sus espacios productivos. El guano como elemento de exportación atraviesa estas etapas hasta la gran reducción de su demanda, en la década de 1960.

Este breve repaso histórico tiene una correspondencia con el desarrollo de una imaginación estética que cambia adecuándose a los paradigmas de la mirada y las transformaciones ideológicas. Lo que propongo en el siguiente apartado no es, sin embargo, un análisis iconográfico del período, ni una historia visual del guano. Es un recorrido organizado a partir de una pregunta que ha alimentado una intuición resuelta desde mi práctica artística: ¿cuáles son las pistas visuales y los recursos técnicos que construyen la idea ficticia de que un recurso natural es inagotable? Esa pregunta parte de entender las imágenes del territorio guanero no como ilustraciones del proceso histórico descrito, sino como dispositivos que participaron activamente en la producción de una ficción estructural de infinitud: primero desde un imaginario romántico-naturalista, y posteriormente desde una representación técnica y cuantitativa del territorio. Rastrear esa ficción en el archivo visual es el método que guía este recorrido.

Este conjunto de archivos, recopilado y producido en los últimos tres años, fue parte de una investigación basada en la práctica sostenida principalmente en la producción de un video sensorial. Mi intención no era solo narrar linealmente la historia de la extracción del guano y la tecnificación de los procesos naturales, sino también forzar la mirada sobre la materialidad del archivo para generar un efecto de extrañamiento. En tal dimensión, el archivo no es solo una imagen plana que porta una representación o un conjunto de signos, sino que su propio medio tecnológico de producción tiene también la capacidad de comunicar una ideología. Así, el grabado, la fotografía, la imprenta o la tecnología vectorial se convierten en medios sujetos a una visión del mundo, cada vez más condicionada por las demandas del sistema económico global.

La imagen de lo natural-técnico

Las imágenes que presentaré a continuación están acompañadas por dos elementos: primero, un comentario que contextualice los contenidos expuestos. El segundo es un guion transcrito y adaptado que ha acompañado mis presentaciones lecto-performativas y avances de esta investigación entre 2023 y 2024. Su objetivo tiene un carácter divulgativo, pero también busca provocar una relación más directa entre el espectador y los conceptos de escala, infinitud y tecnificación.

Hay un reduccionismo claro en esta metodología: en la evolución de las formas de representación del ecosistema guanero no hay una secuencialidad tan drástica. Aunque las imágenes seleccionadas marcan una clara transición desde lo sublime hasta lo técnico, lo cierto es que no ocurre de esa manera. Incluso hasta hoy, las técnicas de reproducción, dibujos técnicos y puntos de vista diversos se solapan o cruzan y nunca excluyen otras formas de visualidad. Sin embargo, la vía que tomo para mostrarlo se hace necesaria para resaltar una pauta importante: cada imagen inaugura una nueva forma de representar el territorio guanero e imaginarlo y, en ese sentido, cada nuevo tipo de imagen que presento abre una posibilidad sin precedentes; al menos, hasta donde esta investigación ha podido rastrear.

También se hará evidente que la genealogía que he intentado construir no pasa solo por mostrar imágenes, sino también ensayos sensoriales desde la fotografía y el video, que han sido parte fundamental de los procesos exploratorios y formales que he realizado a modo de investigación basada en la práctica; y que además han permitido abrir un espacio especulativo sobre las formas de representación del sistema económico extractivo.

Si el sistema económico capitalista organiza su materialidad externa en función del crecimiento espacial, entonces cualquier límite impuesto por el territorio o por los ecosistemas naturales será visto como un obstáculo provisional, superable por los recursos tecnológicos que permitan sostener la aceleración del sistema. Esta dinámica se funda en una ficción estructural de infinitud; una necesidad de operar como si la finitud material del mundo no constituyera un límite real para la reproducción del capital.

A partir de esta idea, veo necesario abrir un par de preguntas: ¿cuáles son los medios técnicos e ideológicos que dan forma a las representaciones de lo infinito?; ¿cómo se concretan y actualizan las imágenes para encajar en estas formas de entendimiento del mundo?

Illustrated Times (5 de marzo de 1859), p. 157. Recuperado del archivo de The British Library Board de The British Newspaper Archive.
Figura 1
Illustrated Times (5 de marzo de 1859), p. 157. Recuperado del archivo de The British Library Board de The British Newspaper Archive.

Figura 1. Illustrated Times (5 de marzo de 1859), p. 157. Recuperado del archivo de The British Library Board de The British Newspaper Archive.

1859



Veo una isla al otro lado del
mar, donde no hay industria
o grandes fábricas, solo casas
y personas que escarban la
superficie de la tierra.



30 metros de alto.
Montañas de más de



Millones y millones de toneladas
de fertilizante acumulado.



No solo parecía inagotable, sino
que se ubicaba en un ecosistema
que aseguraba su constante
reacumulación.



¿Es esto lo más cerca que
podemos estar de la noción
de un recurso ilimitado y
regenerativo?

El Illustrated Times publica su primera ilustración el 5 de marzo de 1859 (figura 1), titulada «Piedra tallada encontrada en las Islas Chincha o guano Perú» y detalla el hallazgo de una piedra tallada —de supuestos 200 años de antigüedad— en la Isla Norte de Chincha, debajo de 18 pies de guano. El breve texto que lo acompaña especula sobre su origen, en la línea de una narrativa de aventura y hallazgo. Casi como contradiciendo los principios tecnocráticos que regían los procesos de extracción del guano y la vanguardia capitalista, la imagen ilustrada como medio de representación parece estar marcada por una continuidad con la contemplación estética y la imaginación, en lugar de una visión pragmática.

En la imagen superior puede verse una isla, esta vez simétrica, de corte pictórico y trazo suelto que puede coincidir con composiciones pictóricas y románticas de la naturaleza de ese siglo. Esta ilustración tiene un dramático contraste entre el contorno, y un archipiélago oscurecido en el centro de la composición. Rodeando esto, olas agitadas y velas extendidas dan dinamismo a la escena mientras, en la parte superior, un gran grupo de aves termina por producir una imagen idealizada que invita a la introspección y la curiosidad. Debajo, la imagen de un objeto de aspecto arqueológico con múltiples signos tallados despierta inquietud; viene acompañado por un texto que se esmera en describir lo que los signos pueden significar y, aunque carece de una prosa exageradamente narrativa, permite al lector emocionarse con el desciframiento de la imagen.

En 1847, esta curiosa piedra fue descubierta en la Isla Chincha del Norte, bajo dieciocho pies de guano. Ahora, si suponemos que la piedra ha estado allí 200 años, esto daría un depósito de guano por parte de las aves de una pulgada por año. Esta piedra, con sus pintorescos escudos de armas, puede haber sido traída de la antigua España, y puede haber estado destinada a insertarse sobre la puerta de un edificio perteneciente a algún antiguo propietario de la isla. En el primer compartimento están las letras D O M, una iglesia o casa, y una campana. En el segundo, hay letras que pueden decir Pedro; la figura de un pelícano (del que hay miríadas por allí), y las letras ADN. En el tercero, hay un brazo que sostiene una estrella o luz. La única palabra que se descifra aquí es QUEMA, que en español significa quema. En la cuarta división, tres islas son presentadas, destinadas a los tres Chinchas, y las líneas ondulantes pretenden representar el mar. La palabra SI, o «sí», está en la esquina. (Illustrated Times, 1859, p. 157)

El artículo parece estar rodeado de misterio, y el protagonismo lo tienen las imágenes, pues ocupan casi tres cuartas partes de la página. También podemos notar algo importante: el hallazgo fue realizado doce años antes de la publicación del artículo: la construcción de lo que acabamos de describir no contesta a una necesidad por representar un presente, sino por producir la sensación de una mirada distante y deslocalizada en el tiempo, más cercana quizás a un relato visual de ficción de un sitio lejano. La imagen que vemos en la parte inferior complementa inevitablemente cualquier espacio imaginativo sobre la isla, asociándolo acaso a lo mortuorio, quizás maldito, al colocar a un personaje contemplando una tumba, ilustración que corresponde al artículo vecino: «The tomb of the bishop of London». Aunque esto ya es un ejercicio especulativo.

The Illustrated London News (21 de febrero de 1863) p. 200. Recuperado del archivo de The British Library Board de The British Newspaper Archive.
Figura 2
The Illustrated London News (21 de febrero de 1863) p. 200. Recuperado del archivo de The British Library Board de The British Newspaper Archive.

Figura 2. The Illustrated London News (21 de febrero de 1863) p. 200. Recuperado del archivo de The British Library Board de The British Newspaper Archive.

1863



Las formas de representación
del mundo decimonónico eran
de procesos lentos; horas de
trabajo escarbando una tabla de
madera para conseguir una matriz
adecuada para la impresión.



Y si las ilustraciones partían de una
fotografía, se debía esperar hasta
tres meses para que los negativos
llegaran a Europa desde las costas
del Perú.



La velocidad a la que una persona
puede ver lo que ocurre en cualquier
otra parte del mundo estará siempre
determinada por los límites de la
materialidad y la técnica.



Parece paradójico que un proceso
de extracción tan lento como el del
guano se tradujera finalmente en el
incremento de velocidad del país.

No pasaría mucho tiempo para que medios como el Illustrated London News (en adelante ILN) realizaran sus propias ilustraciones. El periódico impreso, fundado por Herbert Ingram y Mark Lemon en 1842, es estratégico, pues fue el primero en todo el mundo en realizar este tipo de formatos (Tucker, 2015). Esto no es poco, se trata del inicio histórico de la relación entre texto e imagen como una forma de comunicación masiva; y no es casualidad que su divulgación se desarrollara geográficamente en Inglaterra, la más importante potencia industrial de mediados del siglo XIX. Inglaterra era en ese momento el modelo de desarrollo, civilización e industrialización, y su lugar como potencia económica e imperial reconfiguraron el panorama global progresivamente.

Entre 1842 y 1870 —momento del auge de demanda de guano en Inglaterra—, el ILN publicó en total cinco artículos ilustrados sobre la extracción de guano: en 1844, 1850, 1857, 1863 y otro en 1864. Si 1850 era, en principio, el momento de la vanguardia capitalista y el acercamiento científico al territorio para su aprovechamiento y explotación, ¿por qué no veíamos eso en términos visuales? ¿Por qué la retórica visual no iba al mismo ritmo que la lógica económica? La respuesta ha sido más o menos sugerida por Tucker (2015) en su análisis del libro de Mason Jackson: las ilustraciones estaban dirigidas a aumentar el número de consumidores, por lo que el sentido de su producción contestaba a lógicas aparentemente distintas a las de un paradigma político de expansión y explotación de los países del sur; estaban más bien alineadas a la venta masiva beneficiada del interés por las imágenes. Curiosamente, aunque sus lógicas fueran otras, contribuyeron en la construcción de un mismo sentido; de ahí que podamos observar —en esta y las demás publicaciones de ese tiempo— que la imagen, más que intentar traducir la realidad, la construye desde una subjetividad inclinada a reproducir los paradigmas civilizatorios de la capital industrial, para su consumo. Y aquí no podemos dejar de lado la increíble capacidad técnica de los grabadores, cuyo trabajo en términos de claroscuro y composición era casi siempre impecable y atractivo a ojos de potenciales compradores.

La ilustración inferior y principal de la página es una amplia panorámica con varias decenas de barcos (se entiende ingleses) rodeando las islas. La imagen no dista mucho de una escena bélica. Al centro, una porción deforme de tierra y rocas contrasta con el fondo, produciendo una forma abstracta cavernosa que adopta un sentido siniestro. De haber estado exentas de texto, las imágenes habrían resultado complejas de descifrar. No hay guano en primer plano, no hay indicio de trabajo que ocupe protagonismo. La escena visual que construye la página es de acorralamiento y contraste de escalas, logrados con la fuga de la perspectiva y los múltiples planos hacia el horizonte.

Azade Seyhan (1992) propone una investigación útil para entender la influencia del romanticismo alemán y sus formas de representación del mundo desde una perspectiva crítica. Seyhan atiende el espacio de la representación como una construcción narrativa problemática por su imposibilidad de corresponder con la realidad. Es justamente esa imposibilidad —del orden de lo racional— la que impulsa la imaginación al campo de lo subjetivo y libre; explica que ese proceso de representación es alimentado por un impulso de establecer una relación con el infinito y la expansión del alma (Seyhan, 1992, p. 33). La poesía, la literatura y las artes plásticas son reflejo de esto. Si pensamos en las ilustraciones revisadas del ILN, no es difícil concluir que siguen el modelo estético de la pintura. De pronto esta relación entre visualidad y textualidad, o arte y periodismo, nos acerca a conceptos elementales para entender la influencia del Romanticismo:

Tanto la representación histórica como la artística pueden ser miméticas indirectas, en las que la idea del todo se abstrae de la forma exterior del objeto y se reconfigura en la imaginación para producir una verdad superior. Aunque tanto el artista como el historiador imitan y representan, el artista es libre de jugar con las apariencias de la realidad, mientras que el historiador tiene que sumergirse en la realidad, es decir, establecer el nexo interno de los acontecimientos. (p. 63)

El entendimiento de la historia y la representación —y para ello es necesario pensar en el periodista como historiador o cronista del presente— cohesiona la realidad material con la imaginación y la estética en la reconstrucción de la memoria.

The Illustrated London News (21 de febrero de 1863), p. 201. Recuperado del archivo de The British Library Board, de The British Newspaper Archive.
Figura 3
The Illustrated London News (21 de febrero de 1863), p. 201. Recuperado del archivo de The British Library Board, de The British Newspaper Archive.

Figura 3. The Illustrated London News (21 de febrero de 1863), p. 201. Recuperado del archivo de The British Library Board, de The British Newspaper Archive.

1863



Largas ciudades precarias fueron
construidas en sus suelos. La mano
obrera china e indígena trabajaba
bajo condiciones de explotación,
mientras el Perú articulaba una red
ferroviaria interna y fortalecía sus
relaciones con el mundo.



El trabajo acontecía de forma
casi imperceptible, mientras en la
ciudad se materializaban las nuevas
infraestructuras del futuro.



Las islas eran lugares detenidos en
el tiempo, y la ciudad componía su
desarrollo hacia el sol radiante del
progreso.

Lafigura 3 está compuesta por cuatro ilustraciones. En esta sección se describe el sistema de carga, ilustrado en la imagen superior izquierda. En la imagen superior derecha, se puede ver un sistema de ferrocarril, que se dice era movilizado por animales y que fue construido para el transporte interno de guano. En la esquina inferior izquierda, una gran montaña de guano, en donde se puede ver con detalle el tipo de líneas de corte que se le hacía; y, finalmente, a la derecha, un hotel, que es descrito en el texto como un proyecto fallido y que terminó siendo utilizado como escuela o teatro. Las imágenes empiezan a dar cuenta de algo que hasta ahora no era demasiado notorio: se había construido una pequeña ciudad en el interior de la Isla Norte.

La esclavitud había sido abolida poco antes del inicio de la exportación del guano y la solución de los ingleses fue la importación de trabajadores extranjeros. Dentro de ese grupo, cientos de chinos culíes fueron traídos por barco con la promesa de trabajo y desarrollo en el Perú. Los barcos, sin embargo, detenían su viaje en las costas de las islas para entregarlos al trabajo forzado mal remunerado. En la Isla Norte se construyó esta pequeña ciudad sobre la que solo podemos especular con base en algunas fotografías. Algo que puede explicar esto es el difícil acceso a la isla para tantos trabajadores, por lo que la opción más sensata parecía la construcción de asentamientos humanos. Las Islas Chincha llegaron a ser habitadas por poco más de tres mil personas (Méndez, 1987). Esta pequeña población estaba compuesta por fuerzas militares, comerciantes, esclavos chinos y trabajadores indígenas, que vivían para el trabajo en aquel nuevo pueblo obrero.

«Chinamen working guano-great heap-Chincha Islands», del libro Rays of Sunlight from South America.
Figura 4
«Chinamen working guano-great heap-Chincha Islands», del libro Rays of Sunlight from South America.

Figura 4. «Chinamen working guano-great heap-Chincha Islands», del libro Rays of Sunlight from South America.

1865



En 1865, el fotógrafo inglés Alexander Gardner, famoso
por sus fotografías de la Guerra de Secesión norteamericana,
publicó cerca de 70 negativos en un álbum fotográfico,
llamado Rays of Sunlight from South America.



En los últimos meses me he preguntado constantemente
¿qué significa este título?: «Rayos de sol de Sudamérica».



¿Habla de la luz que ilumina literalmente cada escenario
en cada fotografía? ¿O será la palabra luz en el título
una referencia a la posibilidad de modernización de un
país que no ha dado el paso hacia la luz del progreso?



Siempre mejor.



Dirigido a un crecimiento exponencial, multiplicándose
infinitamente hasta el fin de los tiempos.

En 1859, el norteamericano Henry De Witt Moulton viajó al Perú aparentemente impulsado por los relatos de «daguerrotipistas itinerantes que habían estado en Cuba y Sudamérica entre 1843 y 1852» (McElroy, 1984, p. 7). Su trayectoria fotográfica no resalta particularmente, por lo que es un personaje difícilmente rastreable. Se sabe que nació en 1828 y que viajó al Perú en 1859 para trabajar en el estudio fotográfico de Benjamin Franklin Pease. El investigador Keith McElroy le dedica un pequeño artículo, que se ha vuelto acaso la única aportación mínimamente extensa que ha permitido acceder a primeras lecturas sobre su trabajo fotográfico.

Según McElroy, Moulton capturó un conjunto de fotografías en su estancia en Lima entre 1859 y 1863 (casi en paralelo a la publicación de las ilustraciones del ILN) de las cuales se produjo un álbum fotográfico que atrajo mi interés, pues contenía una de las primeras series fotográficas de las Islas Chincha, en un libro publicado en 1865, firmado por Alexander Gardner, el famoso fotógrafo inglés y estadounidense reconocido por su registro de la Guerra Civil estadounidense.

Como en otros álbumes de Gardner, como su famoso Photographic Sketch Book of the Civil War, el fotógrafo aparece acreditado en la esquina infe-rior izquierda. En este caso se lee: «Negativo de H. Moulton» y en la parte inferior derecha: «Positivo de A. Gardner». Cómo Gardner llegó a publicar escenas de Perú no es claro, pero las islas Chincha eran algo más que rarezas para los americanos y europeos de mediados del siglo XIX (p. 10)

Comparación de dos imágenes. Arriba una fotografía del libro Rays of Sunlight from South America. Abajo una ilustración del Illustrated London News.
Figura 5
Comparación de dos imágenes. Arriba una fotografía del libro Rays of Sunlight from South America. Abajo una ilustración del Illustrated London News.

Figura 5. Comparación de dos imágenes. Arriba una fotografía del libro Rays of Sunlight from South America. Abajo una ilustración del Illustrated London News.

1863-65



Solo cinco años después de la
publicación del libro de Gardner,
las islas ya estaban alcanzando
su límite. La disminución del
depósito, la Guerra del Pacífico y
las demandas de otros recursos
desestabilizaron su mercado, pero
el Perú ya había establecido una
red material de intercambio en el
nuevo sistema económico.

En 2024, durante mi revisión de archivos recopilados sobre las Islas Chincha, hallé un conjunto de correspondencias entre fotografías e ilustraciones que llamaron mi atención, del libro Rays of Sunlight from South America y del Illustrated London News, respectivamente. En el conjunto total que he seleccionado, la composición y los elementos clave dispersos en los diversos espacios juegan un papel importante para encontrar la asociación entre ambos medios. Era normal que ciertos fotógrafos, ajenos incluso al ILN, trabajaran para determinados números, teniendo en cuenta las dificultades que tenía conseguir muestras visuales de noticias de otras partes del mundo. Aun con escasa información al respecto, puede haber sido ese el caso del fotógrafo De Witt Moulton. Sin embargo, mi interés en este grupo no va por demostrar esta correspondencia, sino por poner en evidencia un contraste calculado entre registro documental e ilustración, basado en fechas y perspectivas desde las cuales se han tomado estas imágenes.

En la figura 5, el enorme vacío que hay en la montaña de guano de la imagen fotográfica, posiblemente producido por la exhaustiva extracción del recurso, contrasta con la ilustración, donde ese espacio aparece completo. Además, la línea de horizonte ha sido colocada más abajo en la ilustración, dando mayor escala a la montaña de guano al ser contrastada con el edificio que está en frente. Quizás es aún especulativo, pero a juzgar por las fechas en las que fueron producidos los negativos y la ilustración (1863 fue también el año de producción de la ilustración), parece evidente que se ha tenido que recomponer la montaña de guano para aparentar una acumulación mayor a la encontrada en ese momento. Aun si el margen de tiempo entre una imagen y la otra fuese de un año, es imposible que tal disminución de guano se haya realizado en tan poco tiempo. Esto pone en evidencia la insistencia por representar una abundancia que posiblemente no correspondía a la realidad.

Comparación de dos imágenes. Arriba una fotografía del libro Rays of Sunlight from South America. Abajo una ilustración del Illustrated London News.
Figura 6
Comparación de dos imágenes. Arriba una fotografía del libro Rays of Sunlight from South America. Abajo una ilustración del Illustrated London News.

Figura 6. Comparación de dos imágenes. Arriba una fotografía del libro Rays of Sunlight from South America. Abajo una ilustración del Illustrated London News.

1863-65



Las imágenes de la acumulación
aún parecían vencer las lógicas del
tiempo y la extracción.



La gran forma natural aparecía
siempre dominada en pro
crecimiento del sistema.

Las comparaciones de la figura 6 entre el ILN y el RSSA, si bien no presentan posibles cambios de esa magnitud, sí tienen ediciones que con algo de esfuerzo pueden dar pie a un análisis semejante y válido. Hay un cambio en la línea de horizonte que apunta también a un cambio en la perspectiva de la mirada a un punto bastante más elevado. Esa línea de horizonte elevada en la ilustración permite varias cosas: ubicar un conjunto de barcos ingleses al acecho y ampliar el paisaje del horizonte para simular más territorio (guano).

Portada del Boletín de la Compañía Administradora de Guano (1925), vol. 1, n.° 12.
Figura 7
Portada del Boletín de la Compañía Administradora de Guano (1925), vol. 1, n.° 12.

Figura 7. Portada del Boletín de la Compañía Administradora de Guano (1925), vol. 1, n.° 12.

1925

(Contexto posterior a la Guerra del Pacífico y la diversificación en el consumo de nitratos.)



Las imágenes sublimes de las montañas
monumentales de guano eran ya difíciles de encontrar.



Ahora, todo se trataba de la tecnificación del mundo natural.



La optimización del suelo, la identificación de especies.



Parece una correspondencia curiosa: la imagen
sintetizada y monócroma era ahora idónea para
la divulgación masiva de la imprenta.



La representación de la naturaleza se convirtió en
un ritmo cromático ornamental.

Con el pasar del tiempo, se dio una fuerte presencia de un sector tecnocrático: la profesionalización de peruanos en el extranjero estaba produciendo una ola de científicos y técnicos que empezaba a reclamar conocimiento y control de la tierra. Las Islas Chincha habían perdido notoriedad en al panorama internacional, debido al agotamiento de sus principales depósitos, un adormecimiento de la exportación ocasionado por la derrota y la paralización económica del Perú en la guerra con Chile y por el auge, cada vez más notorio, de nitratos artificiales exportados ahora por Chile. Ante esto, el Perú decidió reorganizar y concentrar la administración de las islas. Así, en 1909 fundó la Compañía Administradora de Guano, cuya función fue también investigar y propiciar un acercamiento cuantitativo sobre la isla para optimizar la distribución del guano y su explotación. Poco después, en 1925, José Antonio Lavalle y García fundó el Boletín de la Compañía Administradora de Guano (BCAG), un medio de divulgación sobre la gestión de las islas guaneras, pero también sobre el trabajo agrario.

Científicos e ingenieros extranjeros o nativos retornados al Perú se aliaron con inversionistas peruanos. El rol del experto y técnico se volvió necesario para sobrevivir a las tendencias predatorias del capitalismo global y la crisis de la Primera Guerra Mundial (Cushman, 2019, p. 18). Esto trajo consigo la diseminación de otro tipo de imaginario estético, esta vez vinculado a la industria y la tecnificación de los procesos naturales. El BCAG utilizó la imagen ilustrativa como un decorado funcional o como objeto de publicidad. Abundan los primeros planos, y progresivamente se abandonan casi por completo las vistas panorámicas de los montículos de guano (acaso ahora menos impresionante debido a su escasez).

El BCAG fue utilizado como medio de publicación de los estudios que se realizaban en torno al guano, generalmente hechos por científicos invitados del extranjero. Sin embargo, su público objetivo —al cual distribuían copias de manera gratuita— eran agricultores o sectores abocados al trabajo agrario. El BCAG podía así contener artículos científicos de las muestras de especies o suelo del litoral peruano o internacional, información útil y accesible para el trabajo del suelo para el agricultor de a pie, así como difusión orientada a la industrialización de los procesos agrarios o acceso a sistemas crediticios internacionales. El Boletín fue además un medio que permitió fiscalizar los movimientos económicos recientes vinculados a la importación y exportación, debido a que también era una entidad financiada por el Estado.

Portada del BCAG (1929), vol. V, n.° 2.
Figura 8
Portada del BCAG (1929), vol. V, n.° 2.

Figura 8. Portada del BCAG (1929), vol. V, n.° 2

1929



La imagen de la isla reaparece
orientada hacia lo minúsculo. Ya
no hay una mirada perdida en el
horizonte, donde el hombre se
para ante una dominación heroica.



Ahora solo se mira al suelo,
para distinguir los rasgos que
diferencian la verdad cruda de la
ilusión que elevaba su espíritu.

Sello postal con motivo del primer centenario del Callao, producido en 1936 por Waterlow & Sons Limited, Londres.
Figura 9
Sello postal con motivo del primer centenario del Callao, producido en 1936 por Waterlow & Sons Limited, Londres.

Figura 9. Sello postal con motivo del primer centenario del Callao, producido en 1936 por Waterlow & Sons Limited, Londres.

1936



Ahora el Perú tenía el armatoste
metálico para el transporte de la
mercancía y las personas, siempre
calculando el mundo que le
rodeaba; movilizándose en todas
las direcciones posibles, ampliando
sus redes de conexión, cada vez más
rápido, progresivamente,
hasta alcanzarlo todo.



Las barandillas de hierro estaban
empezando a articular largos
caminos de transacción por los que
la mercancía y la información eran
intercambiadas con mayor velocidad.



Cambiar el guano por ferrocarriles,
tierra por metal,
naturaleza por aceleración.

Con motivo del centenario de la provincia del Callao, la empresa Waterlow & Sons Limited, en Londres, produce un sello postal conmemorativo por aunque aparentemente anecdótico, esconde uno de los momentos fundamentales en las formas de representación del ecosistema guanero y sus enclaves desarrollados en las lógicas capitalistas. La imagen vincula tres elementos: el primero son las aves guanay en los extremos, la principal especie productora de guano de las Islas Chincha. El segundo, como protagonista, es una ilustración del primer ferrocarril de Sudamérica, que fue producido gracias al fortalecimiento económico del Perú, basado en la exportación del fertilizante. La relación hasta aquí es clara: guano por ferrocarriles, naturaleza por industria. El tercer elemento es un tanto más sutil. La conmemoración no se limita al guano o al ferrocarril, sino al puerto. Y efectivamente, el ferrocarril fue producido para unir la capital del Perú (Lima) con su puerto principal, para acelerar la gestión de importación y exportación portuaria con la ciudad. No es gratuito que su primer objetivo haya sido el transporte de carga. Así, el tercer elemento fundamental es el puerto. Todos capturados en el objeto simbólico de la comunicación epistolar por excelencia.

Portada del BCAG (1949), vol. XXV. n.° 10.
Figura 10
Portada del BCAG (1949), vol. XXV. n.° 10.

Figura 10. Portada del BCAG (1949), vol. XXV. n.° 10.

Portada del BCAG (1953), Vol XXIX, n.° 5.
Figura 11
Portada del BCAG (1953), Vol XXIX, n.° 5.

Figura 11. Portada del BCAG (1953), Vol XXIX, n.° 5.

Ilustración anexa del artículo «Crianza de las larvas de la anchoveta», de Edward F. Klima, Izadore Barret y John E. Kinnear en el BCAG (1962), vol. XXXVIII, n.° 6, p. 21.
Figura 12
Ilustración anexa del artículo «Crianza de las larvas de la anchoveta», de Edward F. Klima, Izadore Barret y John E. Kinnear en el BCAG (1962), vol. XXXVIII, n.° 6, p. 21.

Figura 12. Ilustración anexa del artículo «Crianza de las larvas de la anchoveta», de Edward F. Klima, Izadore Barret y John E. Kinnear en el BCAG (1962), vol. XXXVIII, n.° 6, p. 21.

Ilustración del BCAG (1936), vol. XII, n.° 9, p. 379.
Figura 13
Ilustración del BCAG (1936), vol. XII, n.° 9, p. 379.

Figura 13. Ilustración del BCAG (1936), vol. XII, n.° 9, p. 379.

Ilustración de anuncio publicitario de anilinas alemanas Molnar y Cía. en el BCAG (1933), vol. IX, n.° 3 y 4, p. 89.
Figura 14
Ilustración de anuncio publicitario de anilinas alemanas Molnar y Cía. en el BCAG (1933), vol. IX, n.° 3 y 4, p. 89.

Figura 14. Ilustración de anuncio publicitario de anilinas alemanas Molnar y Cía. en el BCAG (1933), vol. IX, n.° 3 y 4, p. 89.

Ilustración del BCAG (1925), vol. I, n.° 9, p. 341.
Figura 15
Ilustración del BCAG (1925), vol. I, n.° 9, p. 341.

Figura 15. Ilustración del BCAG (1925), vol. I, n.° 9, p. 341.

Ilustración anexa del artículo «Oceanografía. La corriente del Perú y sus límites norteños en condiciones normales y anormales», de Gerhard Schott en el BCAG (1933), vol. IX, n.° 3 y 4.
Figura 16
Ilustración anexa del artículo «Oceanografía. La corriente del Perú y sus límites norteños en condiciones normales y anormales», de Gerhard Schott en el BCAG (1933), vol. IX, n.° 3 y 4.

Figura 16. Ilustración anexa del artículo «Oceanografía. La corriente del Perú y sus límites norteños en condiciones normales y anormales», de Gerhard Schott en el BCAG (1933), vol. IX, n.° 3 y 4.

Detalle de la figura 16.
Figura 17
Detalle de la figura 16.

Figura 17. Detalle de la figura 16.



Me llama la atención cómo nunca
nunca dejamos de hablar de líneas.
Algunas conforman dibujos
técnicos complejos, armados parte
por parte de forma minuciosa.
Imperfectas si uno se acerca.
Corrompidas por las leyes del
desgaste de la materia. Acaso
incluso deficientes para el mundo
ideal de la abstracción.



El guano dejó de ser materia
sublime para convertirse en datos.
Se tecnificó el suelo.
Se inventarió el ecosistema. Se
calcularon especies y flujos. La
tierra se volvió fórmula.



Los límites de la naturaleza ya
no entorpecían el crecimiento
exponencial del sistema.
Todo se tecnificaba.



Todo se convirtió en coordenadas
desde donde el hombre podía
ejercer control a partir del
entendimiento cuantitativo y
estadístico.

Vectorización digital (realizada por el autor) del sello postal mostrado en la figura 9.
Figura 18
Vectorización digital (realizada por el autor) del sello postal mostrado en la figura 9.

Figura 18. Vectorización digital (realizada por el autor) del sello postal mostrado en la figura 9.

Acercamiento a la imagen vectorial de la figura 18.
Figura 19
Acercamiento a la imagen vectorial de la figura 18.

Figura 19. Acercamiento a la imagen vectorial de la figura 18.



Estamos aquí.



Hoy



todas las formas de sistematización
están en curso.



Hoy, los vectores informáticos
dictan y organizan la distribución
de bienes y energía.



Seguimos inmersos en la misma
lógica.



La información ya no viaja en líneas
férreas y barcos, las imágenes viajan
digitalmente por cables submarinos
y subterráneos. La información viaja
a 300 mil kilómetros por segundo.
Ha acelerado la gestión y
mercancías.



La transmisión de datos es
instantánea. Las largas exposiciones
fotográficas y los envíos epistolares
han sido reemplazados por imágenes
digitales vectorizadas, multiplicables
y escalables hasta el infinito.



Y la industria publicitaria diseña más
y más imágenes con esa tecnología
para canalizar nuestros deseos y
representar el nuevo mundo
globalizado como una sola unidad
estética.

Still del video de dos canales Catch the living manners as they rise. La imagen superior es un fragmento del recorrido digital de una cámara sobre la imagen vectorizada del sello postal que aparece en la figura 18. En la imagen inferior, un recorrido del mismo fragmento realizado con un microscopio sobre la imagen vectorizada impresa sobre papel.
Figura 20
Still del video de dos canales Catch the living manners as they rise. La imagen superior es un fragmento del recorrido digital de una cámara sobre la imagen vectorizada del sello postal que aparece en la figura 18. En la imagen inferior, un recorrido del mismo fragmento realizado con un microscopio sobre la imagen vectorizada impresa sobre papel.

Figura 20. Still del video de dos canales Catch the living manners as they rise. La imagen superior es un fragmento del recorrido digital de una cámara sobre la imagen vectorizada del sello postal que aparece en la figura 18. En la imagen inferior, un recorrido del mismo fragmento realizado con un microscopio sobre la imagen vectorizada impresa sobre papel.



El vector (en su acepción
y gráfica) simboliza
esta nueva fase: información que
circula sin fricción visible, imágenes
que se expanden sin límite
aparente y cuya distancia se puede
determinar con cifras:



-un centímetro,
-o dos kilómetros,



-o 10.101 kilómetros, que es la
distancia que conecta las Islas
Chincha con el puerto de Liverpool,
en una línea recta trazada sobre la
superficie esférica de la Tierra.



El vector representa y permite
visualizar las operaciones que
pueden volverse increíblemente
complejas cuando se piensan en
la escala de nuestra sociedad y
los objetos que intercambiamos
redistribuimos constantemente.



El vector gráfico tiene la capacidad
de expandirse infinitamente.



Su escala no tiene límites.



Pero cuando su forma digital es
impresa, la imagen vectorial se ve
sometida a las reglas del mundo físico.



No puedes hacer de lo material un
espacio ilimitado.

Still del video Islas Chincha. Fragmento del recorrido de una cámara con un microscopio sobre la imagen vectorizada del sello postal que aparece en la Figura 18, impresa. Esta vez, con una ampliación mayor y más detallada.
Figura 21
Still del video Islas Chincha. Fragmento del recorrido de una cámara con un microscopio sobre la imagen vectorizada del sello postal que aparece en la Figura 18, impresa. Esta vez, con una ampliación mayor y más detallada.

Figura 21. Still del video Islas Chincha. Fragmento del recorrido de una cámara con un microscopio sobre la imagen vectorizada del sello postal que aparece en la Figura 18, impresa. Esta vez, con una ampliación mayor y más detallada.

Referencias

Basadre, J. (1939 [2014]). Historia de la República del Perú 1822-1933. Producciones Cantabria SAC.

Bonilla, H. (1994). Guano y burguesía en el Perú. El contraste de la experiencia peruana con las economías de exportación del Ecuador y de Bolivia. FLACSO.

Cushman, G. (2019). Los señores del guano. Una historia ecológica global del Pacífico. Instituto de Estudios Peruanos.

Foster, J. B. (2000). Marx’s ecology materialism and nature. Monthly Review Press.

González Vigil, F. (1983). Capitalismo transnacional y capitalismo nacional en el Perú. Un ensayo retrospectivo. Apuntes: Revista de Ciencias Sociales, 12, (pp. 75-87).

Khatib, S. (2017). No Future: The Space of Capital and the Time of Dying. En M. Hlavajova y S. Sheikh (eds.), Former West: Art and the Contemporary after 1989 (pp. 639-652). MIT Press.

Mariátegui, J. (2007). 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana. Fundación Biblioteca Ayacucho.

Mathew, M. (2009). La firma inglesa Gibbs y el monopolio del guano en el Perú. Banco Central de Reserva del Perú.

McElroy, K. (1984). Henry De Witt Moulton: Rays of Sunlight from South America. En History of Photography, vol. 8 (pp. 7-21). Routledge.

Méndez, C. (1987). Los trabajadores guaneros del Perú 1840-1879. Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Pratt, M. L. (1992 [2010]). Ojos Imperiales. Literatura de viajes y transculturización. Fondo de Cultura Económica.

Quijano, A. (2007). Prólogo. José Carlos Mariátegui: reencuentro y debate. En J.C. Mariátegui, 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana (pp. I-IXCXIII). Fundación Biblioteca Ayacucho.

Saito, K. (2014). The Emergence of Marx’s Critique of Modern Agriculture Ecological Insights from His Excerpt Notebooks. Monthly Review, 5 (pp. 25-46).

Seyhan, A. (1992). Representation and Its Discontents. The Critical Legacy of German Romanticism. University California Press.

Stucchi, M., y Figueroa, J. (2006). La avifauna de las islas Lobos de Afuera y algunos alcances sobre su biodiversidad. Asociación Ucumari.

Szpak, P., et al. (2012). Influence of seabird guano and camelid dung fertilization on the nitrogen isotopic composition of field-grown maize (Zea mays). Journal of Archaeological Science, 39 (pp. 3721-3740).

Tucker, J. (2015). «Famished for News Pictures»: Mason Jackson, The Illustrated London News and the Pictorical Spirit. En J. Hill y V. Schwartz, Getting the Picture. The Visual Culture of the News. Bloomsbury.

Notas

1 En las Islas Chincha del Perú ocurría una compleja relación de fenómenos: la Corriente de Humboldt atraía a las costas del Perú —y específicamente a la región de Ica— frío, aridez y escasa evaporación del agua, lo que posibilitaba el mantenimiento de minerales y, por ende, una rica variedad de especies marinas. La anchoveta era una de ellas, a su vez alimento principal del piquero peruano Sula Variegata y del Cormorán guanay (Guanay), dos de las especies de aves guaneras más abundantes en la región. Dichas aves, entre otras conocidas, depositaban sus excrementos en estas islas, que se solidifican por la ausencia de lluvias constantes (Szpak et al., 2012). Aquel excremento, único en su tipo, contenía altos porcentajes de nitrógeno y fósforo, lo que lo posicionó como un elemento de alta demanda.
2 En medio del proceso de revoluciones hispanoamericanas, esta visión de la naturaleza del nuevo mundo se reconfiguró por una ola de exploraciones y la publicación de libros de viajes producidas en el primer cuarto del siglo XIX. Pratt llama a esta ola «vanguardia capitalista»: «[…] la ola de viajeros sudamericanos de las décadas de 1810 y 1820 estaba compuesta principalmente por británicos, quienes viajaban y escribían como exploradores avanzados del capital europeo. Ingenieros, mineralogistas, criadores, agrónomos, militares, con frecuencia estos viajeros de comienzos del siglo XIX eran enviados al “nuevo continente” por compañías de inversionistas europeos, como expertos en la búsqueda de recursos explotables, contactos y contratos con las élites locales, información sobre potenciales emprendimientos, condiciones de trabajo de la mano de obra, transporte, posibilidades del mercado, etc.» (2010, pp. 270-1).
3 Las potencias industriales empezaron a asumir otros modelos de dominación, orientados al control económico de los territorios del sur. El propio Liebig, según Kohei Saito (2014, p. 41), había advertido sobre las consecuencias de acabar los recursos en Sudamérica solo para posponer el inevitable agotamiento del suelo europeo, en lo que entendía como una ampliación de la brecha metabólica a una dimensión global de «imperialismo ecológico». Aquí no basta con pensar en el desplazamiento de recursos, sino también en la explotación humana de indígenas, presos y chinos culíes que fueron llevados a las islas para realizar trabajo forzado y mal remunerado.

Notas de autor

r.silva0117@gmail.com

Modelo de publicación sin fines de lucro para conservar la naturaleza académica y abierta de la comunicación científica
HTML generado a partir de XML-JATS4R