

Praxis
Tácticas de Transmisión
Tactics of Transmission
post(s)
Universidad San Francisco de Quito, Ecuador
ISSN: 1390-9797
ISSN-e: 2631-2670
Periodicidad: Anual
vol. 12, 2025
Recepción: 16 enero 2025
Aprobación: 16 abril 2025

Resumen: Tácticas de transmisión es una primera conferencia performativa sobre una investigación que las artistas desarrollan desde el 2022 sobre las colecciones puertorriqueñas alojadas en la Institución Smithsonian. Su proyecto examina las historias de adquisición de estos objetos, las formas en que existen dentro de los depósitos institucionales y las posibilidades de me- diar su retorno a las personas y lugares a los que pertenecen. En esta presentación, produ- cida para la Vera List Center Conference en 2024, comparten sus experiencias al navegar el archivo imperial como sujetxs coloniales desobedientes, junto con los rumores históricos, hallazgos y revelaciones que han surgido a lo largo de su proceso de investigación.
Palabras clave: charla performática, archivo imperial, Instituto Smithsonian, Puerto Rico, acto de transmisión.
Abstract: Tácticas de transmisión is the first performative lecture based on an ongoing research project the artists have been developing since 2022 on Puerto Rican collections held at the Smithsonian Institution. Their project examines the acquisition histories of these objects, the ways they exist within the institution’s storage facilities, and the possibilities of media-ting their return to the people and places to which they belong. In this presentation, produ-ced for the Vera List Center Conference in 2024, they share their experiences navigating the imperial archive as disobedient colonial subjects, along with the historical gossip, findings, and revelations that have emerged throughout their research process.
Keywords: performative presentation, imperial archive, Smithsonian Institution, Puerto Rico, act of transmission.
Keywords


Conferencia performativa Tácticas de transmisión
N:
Mortero de piedra
Ídolo con forma
Ídolo
Cemí
Piedra tallada con forma de lagarto
Ídolo de tres puntas, cemí
Petroglifo
Hacha o cincel
Hacha o cincel
Hacha o cincel
Hacha o cincel.
S: Barril de bomba.
N: Anillo ovalado de piedra o collar de piedra.
S: Pandereta.
N: Dujo
Ídolo.
S: Etiqueta del Caribe Hilton.
N: Cinturón
Ídolo.
S: Pelota de béisbol otorgada a Buck Leonard.
N: Ídolo.
S: Picana de ganado.
N: Ídolo.
S: Picana de ganado.
N: Ídolo.
S: Picana de ganado.
N: Collar de piedra
Disco de piedra.
S: Vela de cera blanca en frasco de vidrio. «NUESTRA SEÑORA DE LA PROVIDENCIA PROTECTORA DE PUERTO RICO» impreso en azul en la etiqueta, con un dibujo de la Virgen María sosteniendo a un niño.
N: Parte inferior de molino.
S: Medalla de Pablo Casals
Afiche de «Liberen a Lolita Lebrón».
N: Fragmento de cabeza de barro
Fragmento de cabeza de barro
Fragmento de cabeza de barro
Fragmento de cabeza de barro.
S: Nuestra Señora de los Dolores
Nuestra Señora del Carmen
Caballito de juguete
Santo masculino arrodillado.
N: Lagarto tallado en pizarra1(cabeza y cola ausentes).
S: Billete de lotería de 25 centavos.
N: Ídolo o imagen de piedra inscrita.
S: Taza de coco tallada.
N: Asas de vasijas de barro, caras de mono.
S: Novela popular - Buffalo Bill.
N: Ídolo de tres puntas - cemí (roto).
S: Exvoto - milagro - pierna
Exvoto - milagro - mano
Exvoto - milagro - seno
Exvoto - milagro - corazón
Exvoto - milagro - vaca.
N: Losa con petroglifo.
S: Sombrero de paja con las palabras «Puerto Rico» estarcidas en rojo.
N: Imagen tallada en piedra (ídolo).
S: Folleto: Luchan por las libertades de América, pero no pueden votar por sus líderes.
N: Disco de piedra (perforado).
S: Calcomanía «Viva Gore 2000».
N: Collar de piedra (sacrificial).
S: Medalla de bronce conmemorativa del aniversario 400 de la «colonización cristiana» de Puerto Rico por Ponce de León en 1508.
N: Hacha o cincel.
S: Botón blanco con texto morado: «Tengo Puerto Rico En Mi Corazón», un mapa verde de Puerto Rico y un brazo sosteniendo un rifle. En la parte inferior del botón dice «Y.L.O.», de Young Lords Organization.
N: Collar
Hacha petaloide Ídolo.
S: Espada capturada por tropas estadounidenses en Puerto Rico el 4 de agosto de 1898.
N: Fragmento de cabeza de barro
Fragmento de cabeza de barro.
S: Afiche «Puerto Rico for Nixon».
N: Ídolo de tres puntas, cemí.
S: Lata de Goya - Frijoles pintos.
N: Anillo ovalado de piedra o collar de piedra.
S: Lata de Goya - Garbanzos.
N: Anillo ovalado de piedra o collar de piedra.
S: Lata de Goya - Guisantes de campo con vainas.
N: Anillo ovalado de piedra o collar de piedra.
S: Lata de Goya - Frijoles rojos dominicanos.
N: Anillo ovalado de piedra o collar de piedra.
S: Fotografía en gelatina de plata - Ava Gardner en Puerto Rico.
N: Mazo o triturador (cemí) para machacar Yuca.
S: Anuncios de cruceros a vapor hacia Puerto Rico
Correspondencia de Maidenform - Relaciones laborales en Puerto Rico.
N: Anillo ovalado de piedra o collar de piedra.
S: Guía espiritual para ganar la lotería
Oración para dominar a un enemigo oculto
Aretes de cabello
Capa de Walter Mercado
Muro de ladrillo y ventana.
N: El Smithsonian posee una cantidad incalculable de objetos en sus colecciones de investigación archivística, por lo que se miden en pies cúbicos. Según su sitio web, los fondos ocupan 152.000 pies cúbicos. El número real fluctúa constantemente, ya que los materiales son adquiridos, desaccesionados, donados o repatriados, y se construyen nuevos espacios para almacenarlos.

S: En 2022, como artistas becarias, investigamos objetos puertorriqueños recolectados por el Smithsonian. Como parte de este proceso, visitamos depósitos, bibliotecas y museos, enfrentándonos a la magnitud del archivo imperial mientras recorríamos sus pasillos.
N: Rastreamos las historias de una diáspora de objetos extraídos de nuestro archipiélago caliente y húmedo para ser almacenados en cajas libres de ácido y fríos cajones metálicos en Washington D.C. y Maryland, preguntando incesantemente por las posibilidades de su retorno.
S: Esta es la primera transmisión pública de nuestra experiencia.
N: Elegimos actuar como agentes de transmisión para contrarrestar el hecho de que actualmente no existen conversaciones significativas en curso para traer estos objetos de vuelta a Puerto Rico, ni existe un museo o archivo donde pudieran ser resguardados en el archipiélago.
S: Ante la ausencia del objeto, ante la ausencia de una posibilidad de retorno, y en desafío al protocolo federal que define quién tiene derecho a reclamar materiales tomados de sus ancestros y pedir su devolución, nos unimos a quienes transmiten conocimiento y mantienen viva su memoria. Nuestra transmisión busca acortar la distancia y reparar la desconexión entre estos objetos y las personas y lugares a los que pertenecen, mediando otras formas de retorno y restitución.
N: Un acto de transmisión puede ser un reclamo. También puede ser un medio para transmitir información y emociones. En este caso, abre el acceso y socializa lo que hemos reunido, permitiendo a más personas beneficiarse del purgatorio burocrático que hemos atravesado.
S: ¿Qué podemos llevarnos cuando salimos de estos cuartos iluminados con luz fluorescente, donde los objetos están confinados para siempre?
N: Como transmisoras, no somos solo testigas: las palabras, imágenes y violencias incrustadas en el archivo pasan a través de nosotras, y en ese tránsito son transformadas por los cuerpos, voces y subjetividades de las descendientes de las personas que están coleccionadas en esta institución.

S: Ojalá pudieras ver algunos de los objetos que vi en una colección en Puerto Rico. No fue posible comprarlos, pero hice muchos bocetos y algunas fotografías que transmiten una idea bastante precisa de los objetos, y que pueden ser utilizados en mi informe.
Hubiera sido un gran placer y muy provechoso para mí quedarme en Washington este invierno, pero creo que es mejor hacer todo el trabajo de campo que pueda en los próximos años. Hay una gran cosecha de arqueología aquí en las Indias Occidentales y cada año que paso en el campo hace que el siguiente sea más productivo en resultados. Este invierno, me gustaría enviar al museo al menos diez cajas de buen material, pero espero que el número se acerque más a quince. Me está yendo bastante bien aquí en Utuado, pero habrá bastantes duplicados, especialmente instrumentos de piedra «petaloides». Los peones y los niños los traen a razón de cuatro o cinco al día, y los seguiré comprando hasta reunir alrededor de cien. (El precio por una hermosa hacha petaloide de piedra pulida es de 20 centavos; los ejemplares más pequeños, 10 centavos). Estos precios de los pueblos de montaña son excepcionales; lo mismo en San Juan costaría $5.00 cada uno, o algún otro precio absurdo.
Espero permanecer aquí hasta mediados del próximo mes. El lugar es ideal para la investigación y la recolección: barato, saludable y relativamente fresco. Hay excelentes cuevas en el vecindario, lugares de baile bien definidos, algunos buenos pictogramas, etc., etc., etc. He llenado un cuaderno de notas y he comenzado bien otro. Espero obtener mucho material nuevo en las próximas semanas.
Estoy muy agradecido por esta oportunidad de investigación. Sinceramente,
Firmado J. Walter Fewkes

N: Esta carta es uno de los pocos documentos de adquisición de más de 800 objetos indígenas recolectados por Jesse Walter Fewkes en Puerto Rico durante la primera década del siglo XX. Fewkes fue un antropólogo y arqueólogo enviado por la Oficina de Etnología Americana del Smithsonian tras la Guerra Hispanoamericana de 1898 para recolectar objetos indígenas de la nueva «posesión» estadounidense. En ese entonces, era conocido principalmente por sus investigaciones en el suroeste de Estados Unidos. Un exempleado del Smithsonian nos contó que, al comenzar su misión, Fewkes no estaba interesado en Puerto Rico porque allí no había «indios vivos».
Las colecciones del Smithsonian están almacenadas en cinco edificios numerados, llamados «pods», cada uno del tamaño de tres campos de fútbol apilados uno sobre otro. Cada pasillo está lleno de gabinetes metálicos con cajones también de metal que contienen millones de objetos que alguna vez pertenecieron a alguien más.
Durante mi período como becaria en el Smithsonian, pasé tiempo con los objetos que Fewkes recolectó durante su década de trabajo en Puerto Rico. Mi principal interés era comprender cómo viven los objetos que comunidades indígenas usaban en ceremonias y rituales en estos pods fríos, parecidos a morgues, en ausencia de las personas que se preocupan y creen en ellos, y que deberían custodiar sus historias.
Los creadores de estos objetos permanecen anónimos, y la mayoría de la información atribuida a ellos es incorrecta y no ha sido actualizada desde que el Smithsonian los adquirió hace más de 120 años.
En el Museo Nacional de Historia Natural no hay caribeñistas. Mi asesor y cómplice en este viaje, Jake Homiak, es un académico rastafari que salió de su retiro para abrirnos la bóveda imperial.
Cuando llegamos al pasillo del Caribe, Jake propuso que hiciéramos una oración, como una manera de avisar a las personas que hicieron estos objetos que estábamos allí. Se sentía como si estuviéramos visitándolos en su otra vida, y me preguntaba cuándo habría sido la última vez que fueron tocados o usados.
Cuando sostuve estos objetos, se volvió claro para mí que estaba conectando con seres sensibles. Me gusta pensar que ellos ansiaban tanto estar en contacto conmigo como yo con ellos. Les susurraba, los sostenía y acariciaba, para mantenerlos calientes en ese congelador al que habían sido condenados.



Ante la ausencia de documentos de adquisición o información de procedencia en el Museo Nacional de Historia Natural, decidí revisar los extensos diarios de viaje de Fewkes a Puerto Rico, que se encuentran en el Archivo Nacional de Antropología del Smithsonian. Aunque están en el mismo edificio, los objetos y los diarios no están conectados entre sí en las bases de datos del Smithsonian.
Los diarios de Fewkes se leen como un diario de viajes. En ellos documenta sus recorridos por el archipiélago, siguiendo las pistas de historiadores locales que lo dirigían a coleccionistas dispuestos a vender sus colecciones, y a yacimientos funerarios y sitios ceremoniales que podía excavar. Fewkes llegó a Puerto Rico con una agenda muy específica y clara: recolectar no solo para el Smithsonian, sino también para George Heye, fundador del antiguo Museo del Indio Americano en Nueva York, hoy convertido en el Museo Nacional del Indio Americano del Smithsonian.
Me resistía a darle importancia a su mirada sobre nuestro paisaje. Sin embargo, me conmovió cuando desde su apartamento, cerca de la bahía de San Juan, describió mi pueblo natal, Bayamón, acurrucado entre las colinas, a lo lejos en el horizonte. Me sentí en conflicto y cautivada por sus diarios: encontré evidencia de violencia imperial, y también una sensación de familiaridad en la manera en que Fewkes describía lugares que conocíamos, y que eran tan cercanos para nosotras. Sus diarios ofrecían un atisbo de un Puerto Rico de la posguerra que para mí era opaco. Experimenté la extraña sensación de reconocer lo familiar en un lugar ajeno.
Cuando trabajas en un archivo, dialogas directamente con los muertos.
Nosotras, dos mujeres puertorriqueñas leyendo en voz alta las entradas de su diario 120 años después de que las escribiera, sentimos cómo el tiempo y el espacio se comprimían, mientras comulgábamos con el fantasma de nuestro enemigo.

S: Reportes recibidos de un cementerio indígena en Mameyes Arriba. Esto, como todas las cosas que se reportan, es mejor que cualquier otra cosa que yo conozca.
En el montículo cerca de los Juegos de Bola, en Utuado, encontré varias partes de esqueletos humanos y un hueso del cráneo. Sin embargo, estaban tan deteriorados por el suelo húmedo que no pude extraerlos enteros. Esta observación, sin embargo, muestra que los muertos eran enterrados cerca de los rectángulos, como había supuesto. Toda la cerámica encontrada hasta ahora en el montículo está rota, áspera y en pequeños fragmentos, generalmente de barro rojo. No se encontró nada junto a los huesos. Desenterré uno de los esqueletos rascando con mi cuchillo.

N: Nuestros amigos Rosaura Rodríguez y Mario Gracia lideran un proyecto agroecológico llamado Camp Tabonuco, en Mameyes Arriba. Esta finca, anteriormente llamada La Alianza, ha sido heredada a través de varias generaciones en la familia de Mario. Cuando compartí el mapa de Fewkes con Rosaura, surgió una red de investigación participativa. Amigos y vecinos se involucraron en el proceso de investigación, especulando dónde podría estar este batey —un sitio ceremonial y de reunión indígena—.
S:1 de febrero de 1903.
Mis excavaciones en el «lugar de danza» cerca de Utuado han revelado:
Los muertos no fueron colocados en cuevas, sino en estos montículos funerarios, donde actualmente se encuentran junto a fragmentos de cerámica. Hasta ahora, se han hallado seis esqueletos en un pequeño montículo.

N: A través de Rosaura, conocimos a Jomary, una artesana del pueblo de Ciales que trabaja a medio tiempo como asistente de un arqueólogo. Compartimos con ella el mapa de Fewkes y nuestra intención de encontrar el sitio que allí menciona. Gracias a su trabajo como investigadora, tiene acceso a bases de datos locales y federales que no están conectadas entre sí. Ella pudo encontrar las coordenadas de un sitio arqueológico excavado a principios de los años ochenta por Jeff Walker, otro arqueólogo estadounidense, que corresponde a los «Juegos de Bola» en el mapa de Fewkes.
Está ubicado dentro de la finca Tabonuco, a solo 150 pies del sendero principal que Rosaura y Mario recorren cada mañana.
S: Los cuerpos encontrados hasta ahora estaban aproximadamente a cinco pies bajo la superficie del montículo, en una tierra rica y húmeda, y descansaban en una capa más profunda de suelo arenoso. Estaban extendidos longitudinalmente y en apariencia yacían sobre sus espaldas. No se encontró cerca un número considerable de fragmentos de cerámica ni muchos otros objetos. El único recipiente extraído hasta ahora es una olla de barro rojo, ennegrecida, con asas. Aunque estaba rota, se encontraron los fragmentos, y parecen mostrar una fractura antigua.
Se encontró un cráneo muy aplanado que no fue posible extraer completo.
N: Nos propusimos encontrar este sitio junto a Jomary, Rosaura, Mario y su hija Nayarit; el hermano de Mario, Dani, su esposa Elena y su hijo Reibo; y Amara, una ceramista que estudia obsesivamente los suelos de Puerto Rico, intentando desarrollar un filtro de agua.
Actualmente, este lugar es un bosque indómito.
Pasamos allí dos largas tardes. Nuestros amigos compartieron anécdotas sobre su relación cotidiana con ese lugar. Dani contó cómo pasea por esta parte del bosque cargando a su hijo en el pecho para dormirlo; Rosaura nos mostró los tipos de rocas que recolecta para crear pigmentos naturales para sus acuarelas; Amara nos enseñó cómo recolectar tierra y arcilla de los derrumbes causados por las tormentas, como una forma de trabajar en armonía con los procesos naturales del paisaje. Jugamos con Nayarit a encontrar huellas humanas en el bosque; hallamos una gran tubería metálica y un zapato viejo. Jomary mencionó que tiene una colección de piedras de tres puntas, y cree que debieron haber sido trabajadas por alguien. Está aprendiendo a escuchar lo que estas piedras comunican.

Todos los lugares por donde caminamos estuvieron habitados por personas. Caminamos constantemente sobre vestigios de una historia que desconocemos.
Estos objetos fueron saqueados al pueblo de Puerto Rico cuando ocurrió la invasión y ocupación militar estadounidense, sumándose a las violencias coloniales y los borramientos que han tenido lugar en el Caribe durante siglos.
Cuando pensamos en la restitución, pensamos en reconectar estos objetos con las personas que hoy cuidan las tierras de las cuales fueron extraídos; quienes siguen relacionándose con los materiales provistos por sus ecosistemas cercanos; quienes crean nuevos objetos y pigmentos a partir de lo que se está desmoronando a su alrededor.

S: Al llegar al Smithsonian, me preguntaba: si los huracanes, los apagones, el colonialismo y los gobiernos neoliberales amenazan constantemente la viabilidad de la conservación material en Puerto Rico, ¿qué pasaría si un día todo lo que queda son las piezas albergadas en colecciones fuera del archipiélago? ¿Qué versión de nuestra historia contarían los fragmentos alojados en el Smithsonian, por ejemplo? ¿Qué parte de nosotros les interesaría preservar?
En 1997, Teodoro Vidal donó 3200 objetos y documentos al Museo Nacional de Historia Americana del Smithsonian. La historia más difundida es que se vio obligado a hacerlo tras años de intentar establecer un museo en Puerto Rico y no lograr que el gobierno le cediera un edificio histórico para ello. Muchos siguen afirmando que los santos tallados en madera y las máscaras de carnaval de papel maché ya habrían sido devorados por insectos y hongos si no se hubiera hecho la donación. Aunque eventualmente Vidal financió instalaciones modernas para albergar miles más de sus objetos en Puerto Rico, lo que más se recuerda y sigue generando debate es su decisión de hacerle al Smithsonian una de las mayores donaciones de su historia. Su decisión pone en evidencia la falta de infraestructura confiable para la preservación histórica en Puerto Rico, y cómo la humedad, el hongo, el salitre y las plagas representan una amenaza inminente y constante en los trópicos.
Pero ¿por qué Teodoro Vidal quería que su colección estuviera en el Smithsonian? Como asesor cercano de Luis Muñoz Marín, el primer puertorriqueño electo como gobernador, estaba comprometido con la construcción de un proyecto cultural que acompañara el programa de modernización industrial que transformó a Puerto Rico en los años cincuenta. Mientras la Operación Manos a la Obra empujaba a muchos fuera del campo hacia fábricas en centros urbanos, y luego hacia el noreste de Estados Unidos, la Operación Serenidad era el brazo cultural del gobierno que buscaba apaciguar el sentimiento nacionalista mediante una celebración de las tradiciones puertorriqueñas que mantenía nuestra identidad dentro de los límites de sujetos coloniales bien portados.



Según su propio testimonio, Vidal coleccionó un país que veía desaparecer como resultado de las políticas del gobierno para el que trabajaba. El país cambió, pero los objetos permanecieron. Y luego, una gran parte de ellos fue a parar al Smithsonian, donde ayudaron a suplir la notoria ausencia de representación latina en la institución. Marvette Pérez, la primera curadora puertorriqueña en el Smithsonian, estuvo a cargo de recibir la donación y curar una exposición con la colección, coincidiendo con el centenario de la invasión estadounidense a Puerto Rico.
N: Quienes han estado en Puerto Rico encontrarán muchas cosas familiares, pero muchas más que no lo son. Esta exposición es histórica más que contemporánea, y refleja la isla tal como era antes de ser inundada por el ejército yanqui, su dinero y sus modales, sin mencionar a los turistas que acaparaban cada objeto «pintoresco» que veían. Fue para preservar estos artefactos y costumbres en desaparición que el coleccionista Vidal emprendió su misión. Lo cual resulta irónico, ya que este encantador conjunto de la esencia de la isla ha sido exportado de manera permanente al continente.
S: Solo para aclarar: Estados Unidos no es nuestro «continente». Nunca usen ese término con referencia a Puerto Rico.
N: La relación menos que perfecta entre la isla y el Tío Sam se insinúa levemente aquí y allá. En una pared cuelgan un par de bastones de mando que solían usar los oficiales del ejército estadounidense; en otra, se menciona de paso que el gobierno federal tardó cuarenta años en aprender a escribir correctamente el nombre de Puerto Rico.
Una pared está cubierta con decenas de retratos fotográficos que muestran la compleja mezcla racial y cultural de raíces africanas, europeas y latinoamericanas que componen «la gran familia puertorriqueña», frase con la que se dice que los isleños se abrazan mutuamente en igualdad universal como una gran familia de «criollos». Aquí no se menciona si hay conflictos raciales o de clase, o dificultades económicas en la isla; los doce patrocinadores de la exposición son en su mayoría del sector turístico, bancos y desarrolladores.
El objetivo de la exposición es hacer que la isla parezca interesante, atractiva y encantadora; y lo logra.


S: Para nosotras, tal vez la parte más interesante, atractiva y encantadora de esta exposición es Marvette Pérez García, la curadora. Marvette fue una mujer aguerrida, recordada por llegar al estacionamiento del Smithsonian en una Harley Davidson, por tocar toda clase de instrumentos y por agitar las cosas en el Museo Nacional de Historia Americana como una puertorriqueña grande, opinadora y bucha. Ella es la que está al frente.
También es mi prima lejana, porque, claro, en Puerto Rico todos somos primos de algún modo. Aun así, desde su repentina muerte hace cerca de una década, solo queda un tenue rastro de su presencia en los archivos de la institución. Los pocos documentos que encontré en el Smithsonian sobre su trabajo fueron una serie de informes que presentó durante una licencia para escribir su tesis doctoral. En ellos, cuestiona la ideología de la preservación histórica en Puerto Rico, articulando algunas de nuestras propias inquietudes sobre la Colección Teodoro Vidal. Su concepto también nos ayuda a pensar críticamente sobre las lógicas dominantes que definen el cuidado adecuado de los materiales históricos y que priorizan el control climático por encima del acceso, por ejemplo.
N: Descubrí que la memoria histórica en Puerto Rica (sic.) es performativa.
S: Qué afortunado error de ortografía.
N: El lenguaje, la historia y la cultura puertorriqueña son constantemente producidos y disputados por intelectuales y políticos en el contexto de representaciones públicas de la identidad nacional.

Durante mayo, estaré trabajando en un capítulo sobre el desarrollo del Instituto de Cultura Puertorriqueña, su fundación y su relación con la política de los años cincuenta, y su desarrollo hasta la actualidad. Dentro de este capítulo, analizaré distintos programas, publicaciones y vínculos con el gobierno y el departamento de turismo. Me interesa cómo una agenda política de preservación de la identidad e integridad puertorriqueña se expresa históricamente a través de la programación «cultural», «folclórica» y «étnica». También durante mayo, trabajaré en un capítulo sobre hacer trabajo de campo en la propia cultura. Las implicaciones metodológicas y la ironía de esas situaciones.
S: Irónicamente, y quizá inevitablemente, encontré los cuadernos de Marvette en el clóset de su amigo Ramón, quien también es mi amigo. Él los había recogido de su oficina y de unos cajones metálicos que quedaron en un pasillo, destinados a la basura después de su fallecimiento. Encontrarlos fue un recordatorio impactante de cuánto falta en el archivo imperial y, en contraste, cuántos tesoros se resguardan en los hogares de quienes honran la memoria de sus seres queridos.



N: 4 de febrero de 2003 – Reunión sobre «Diversidad» con el Director
¿Qué es la latinidad?
¿Qué es un latino?
La cuestión del placer
Una exhibición solo puede lograr tanto
El tráfico
Qué debilitante es para mí la idea de comunidad en el contexto de este lugar.
Paralelos entre la cosificación de personas y de objetos.
Desahogarse – o intentar destilar lo que pasa en las reuniones.
Por qué no lo entienden – deletrearlo para que se vean forzados a enfrentarlo.
Comunidad – recolectar personas – inmaduro y simplista – aburrido.

S: Al leer las palabras de Marvette, sentimos que una ancestra nos hablaba desde el pasado, validando nuestros sentimientos. Ante la ausencia de documentación sobre la procedencia o adquisición de la Colección Teodoro Vidal, estos cuadernos revelan los límites de la inclusión y las tensiones inherentes a este tipo de intercambio. Uno de ellos documenta el proceso de embalaje en la casa de Vidal, en Puerto Rico, incluyendo el momento en que una artista famosa llegó con un amigo y un fotógrafo a denunciar que se estaban llevando nuestro patrimonio. Vidal publicó extensamente sobre las prácticas, los artesanos y los sistemas de creencias representados en su colección, y realizó valiosas contribuciones como historiador autodidacta. Sin embargo, la mayoría de los objetos que donó al Smithsonian carecen de información. Sus cuadernos y grabaciones de campo están en Puerto Rico; lo que llegó a los contenedores de almacenamiento son principalmente etiquetas escritas por él mismo durante el embalaje.
En septiembre de 2022, cuando el huracán Fiona azotó Puerto Rico justo en el quinto aniversario del devastador huracán María —reactivando traumas días antes de que se fuera la luz— yo estaba en los archivos del Museo Nacional de Historia Americana, revisando los documentos en papel que forman parte de la Colección Teodoro Vidal. Mientras mi celular se llenaba de imágenes de ríos desbordados, que cubrían puentes y casas, yo estaba en una sala iluminada con luz blanca en Washington D.C., ojeando cajas libres de ácido en busca de información que pudiera decirme algo sobre los objetos. Lo que encontré fueron, en su mayoría, materiales personales del coleccionista que conformaban un expediente sobre su origen aristocrático: una tarjeta de bautismo, listas de pasajeros de los barcos de vapor que tomó para estudiar en Wharton (UPENN), cartas y postales navideñas firmadas por políticos e intelectuales, menús de cenas de Estado, sobres vacíos con sellos internacionales, fotos antiguas que solo podía tocar con guantes de algodón. Nada sobre las personas que tallaron los cientos de santos que él coleccionó. Solo un recibo por $50.000 registrando la compra de una pintura de Campeche. Sentí que mi cuerpo se desbordaba de rabia e indignación. Quise lanzar las cajas a un río fangoso... tal vez salir caminando del museo con el carrito rodante y empujarlo hacia el Potomac, o hacia la Cuenca Tidal, donde las aguas crecientes amenazan con derribar el monumento a Thomas Jefferson. Me parecía obsceno que estos fueran los papeles que sobrevivieran intactos.

N: Como artistas cuyas obras se interesan profundamente en la creación de memoria e historia en el Caribe, consideramos fundamental exigir la devolución y restitución de lo que el Smithsonian se ha llevado.
S: Más allá de la re-posesión de estos objetos, nos interesan las historias que se escapan del andamiaje del archivo, y que no pueden ser contenidas por su burocracia. Nos importa la gente que mantiene vivas las historias y las prácticas, a pesar de la ausencia de estos y otros materiales ancestrales que fueron extraídos de Puerto Rico. No somos las primeras en hacer este reclamo.

N: LADRONES DE RELIQUIAS TAÍNAS EXIGEN «REPATRIACIÓN»
Las personas que robaron tesoros taínos de un museo de Utuado exigen la «repatriación» de piezas similares que se encuentran actualmente en museos de los Estados Unidos. El robo de 55 piezas del parque ceremonial de Caguana, en Utuado, ocurrido a finales de julio de 1977, ha adquirido ahora connotaciones políticas, al divulgarse el contenido de un mensaje de rescate.

Aunque el Director Ejecutivo del Instituto de Cultura Puertorriqueña, Luis M. Rodríguez Morales, no reveló el contenido completo del mensaje en una conferencia de prensa realizada el viernes por la noche, otras fuentes dijeron que la nota decía lo siguiente:
S: «Las piezas están seguras. Serán devueltas al Instituto, sanas, bajo las siguientes condiciones:
El Instituto debe convocar una rueda de prensa con medios de Puerto Rico, Nueva York y Washington.
En esa conferencia, el Instituto debe exigir al gobierno de EE.UU. que devuelva a Puerto Rico todas las piezas arqueológicas de valor cultural saqueadas en el pasado, que forman parte del patrimonio nacional puertorriqueño y que actualmente se exhiben en el Museo de Historia Natural de Nueva York y en el Instituto Smithsonian en Washington D.C.»
N: El mensaje también instruía al Instituto a publicar una declaración en periódicos de Nueva York y Washington con las exigencias de los ladrones.
Las condiciones para la devolución de las piezas robadas son inaceptables para el Instituto, dijo Rodríguez Morales. «No vamos a ceder ante la extorsión», añadió.
S: Por medio de una llamada telefónica recibida en el Instituto, se indicó que se había colocado un sobre en una banca en la entrada de su sede.
N: Para entonces, sin embargo, el sobre que contenía el mensaje y una pequeña piedra tallada —parte de las piezas robadas— ya había sido encontrado por el guardia del Instituto, Francisco Bracero.
S: El Director Ejecutivo no dio un valor estimado de las piezas robadas. Aunque toda la propiedad del Instituto está cubierta por una póliza de seguro gubernamental, dijo que aún esperaba información al respecto.

N: «Sin embargo —dijo—, no me importa lo que diga la póliza. Lo que sé es que las piezas son únicas. Son documentos históricos de lo que hicieron nuestros indios taínos. Y no hay muchas de esas piezas».
S: Para Rodríguez Morales, los objetos robados podrían valer un dólar o un millón. «Solo espero que quien se los llevó tenga corazón y no una idea errada del patriotismo —dijo—. Espero que esos tesoros sean devueltos pronto, para el disfrute de todos».

Video de Reniel Rodríguez: Aquí, en nuestro recinto, se hizo una huelga en donde uno de los reclamos estudiantiles era que no iban a parar la huelga hasta que se le solicitara al gobierno de los Estados Unidos que nos devolvieran los materiales ancestrales aquí a la isla. Ese era uno de los reclamos de la huelga, y yo dije: «Diablo, esta huelga nunca se va a acabar». Pero me pareció como que «coño —yo dije— diablo, esto es uno de los reclamos de la huelga, de los estudiantes, que queremos que este material se devuelva a la isla...». Yo estaba como que «wao, dale, esto es algo importante». Yo creo que ahora mismo hay un renacer en mucha gente, en términos de una búsqueda de esas raíces más profundas de quiénes nosotros somos. Eso está pasando ahora mismo en montones de espacios diferentes: la gente que está en el arte, la gente que está en la agricultura, la gente que está en la ciencia... o sea, montones de instancias. Hay un sentido de «espera, ¿quiénes somos?». Porque hay una gente que utiliza todo este conocimiento arqueológico para anclarse en la tierra, para anclarse aquí, en Puerto Rico. Y bueno, de eso surgen un montón de otras cosas. Por eso es que yo trato siempre de estar interactuando con diferente gente, en diferentes ámbitos, para empujar esto. Porque esa es la razón por la cual yo hago arqueología: para que la gente sepa esto, nuestras raíces más profundas: de dónde es que salimos.
N: Ese era Reniel Rodríguez Ramos, arqueólogo y profesor de la Universidad de Puerto Rico en Utuado, y uno de los guardianes de esta historia. Es uno de los muchos cómplices que nos han acompañado en este proceso, y alguien que lleva años reescribiendo las narrativas históricas de las culturas ancestrales en el Caribe. Como nos dijo un día, parodiando la escena final de una película de Indiana Jones: «No se trata de los objetos, se trata de las personas».
S: Nuestro trabajo también se guía por la transmisión como táctica, como un lazo que nos conecta con ancestros lejanos, fantasmas del pasado, mayores que no conocimos, cómplices actuales, la tierra donde vivimos y una comunidad amplia de personas que luchan por la restitución y la liberación, desde Puerto Rico y Haití, hasta Palestina y Líbano. post(s)

Notas

