Lecturas

Síndrome 1933

Juan Cruz Margueliche
Universidad Nacional de La Plata, Argentina

Relaciones Internacionales

Universidad Nacional de La Plata, Argentina

ISSN: 1515-3371

ISSN-e: 2314-2766

Periodicidad: Semestral

vol. 34, núm. 69, 2025

revista@iri.edu.ar

Ginzberg Siegmund. Síndrome 1933. 2024. Gatopardo ediciones. 220pp.. ISBN: 978-84-129125-2-4


En este momento oigo a nuestro ministro del Interior en televisión que los que se apiadan de los inmigrantes, de los refugiados, de los náufragos abandonados en los barcos que los han rescatado, deberían preocuparse más por las necesidades de los italianos con dificultades. Los que sufren han sido abandonados, mientras que los inmigrantes son alojados en “hoteles de tres estrellas” (…) Estallan los aplausos (…) Los italianos primero, America First, français d'abord. Lo que se oía en 1933

Ginzberg, 2024: 61-62

El autor según presentación de la editorial

Siegmund Ginzberg nació en la ciudad de Estambul en el 1948 en el seno de una familia judía que se trasladó a Milán en los años cincuenta. Sus abuelos eran súbditos del Imperio otomano. Tras estudiar Filosofía empezó a ejercer el periodismo y fue uno de los cronistas históricos de L’Unità, diario para el que trabajó muchos años como corresponsal en China, la India, Japón y las dos Coreas, así como en Nueva York, Washington D. C. y París. Además de la colección de artículos Sfogliature (2006), ha publicado el ensayo Risse da stadio nella Bisanzio di Giustiniano (2008) y la saga familiar Spieezie (2015).

Recorriendo la obra

Síndrome 1933 nos traslada a los meses previos al desmoronamiento de la República de Weimar y analiza de manera pormenorizada cómo los nazis pudieron conquistar el poder gracias a la colaboración (tal vez ingenua o inconsciente, pero en todo caso imprescindible) de los supuestos garantes de la democracia: las instituciones del Estado, la clase política, la prensa y la sociedad civil.

El libro busca indagar los aspectos políticos, electorales y comunicacionales que acompañaron al ascenso del nazismo. Un ascenso imparable bajo la idea de que en la sociedad de su tiempo operó una auténtica filología del odio (Zeiger, 2025)

El 30 de enero de 1933, el presidente Paul von Hindenburg nombró a Adolf Hitler canciller de Alemania. Diez años atrás, Hitler había intentado acceder al gobierno a través de un golpe de Estado. Sin embargo, el golpe fracasó y Hitler fue enviado a prisión. A pesar de esto, durante esos años de aislamiento político, el Partido Nacionalsocialista Alemán (NSDAP) fortaleció su liderazgo, obligando al gobierno de la República de Weimar a ceder ante las pretensiones del militar austríaco (Petrino, 2020)

En ese contexto, Petrino (2020) se pregunta ¿Podemos identificar la crisis económica de Alemania como la única causa de la emergencia del partido nazi? Desde una posición académica, Eric Hobsbawm señala que el ascenso de los movimientos de derecha europeos, (entre ellos el nacionalsocialismo alemán), puede atribuirse a dos cuestiones fundamentales. En primer lugar, a las consecuencias psicológicas de la Primera Guerra Mundial. La figura de “el soldado del frente que no pudo convertirse en héroe” fue una narrativa ampliamente utilizada, especialmente por el propio Hitler, para movilizar a un gran número de jóvenes soldados de clase media que padecía el desempleo a su regreso de la guerra. En segundo término, Hobsbawm subraya el temor a la Revolución rusa y a la importancia del movimiento obrero, el cual representaba una amenaza para los intereses económicos de vastos sectores que, eventualmente, apoyarían el ascenso de la derecha europea.

El libro a lo largo de sus páginas nos lleva por diferentes dimensiones para explicar el ascenso del nazismo. Desde su “sorpresiva” llegada al poder, su contexto histórico espacial, el control absoluto de la comunicación, las internas políticas de los partidos, el contexto internacional y los principales pilares con los cuales logró imponer su poder.

El primer escenario que aparece en la obra es la “sorpresa” e incredulidad de que Hitler podría llegar al poder.

Hitler radiante en el balcón. Los socialdemócratas le restaban importancia. Hitler no es Mussolini, Alemania no es Italia, durará poco (Ginzberg, 2024: 15)

Ginzberg (2024) destaca que el 1 de enero de 1933, los periódicos reforzaban la idea de que Hitler no era Mussolini, y que Alemania no era Italia. Aparecían titulares que reflejaban estas ideas:

Ha sido repelido el potente asalto nazi al Estado democrático

La República está a salvo

Ascenso y caída de Hitler

¿Hitler qué Hitler?

Por su parte, el columnista Theodor Wolff señalaba Quién crea que alguien puede imponer un régimen dictatorial a la nación alemana está muy equivocado (…) la propia diversidad del pueblo alemán hace imprescindible la democracia (Pág. 23)

Cabe agregar otros datos al contexto. Se celebraron elecciones al Reichstag. El Reichstag se construyó entre 1884 y 1894. Sirvió como sede del parlamento del Imperio alemán y de la República de Weimar. Las elecciones se llevaron adelante en los siguientes años: 1928, 1930, julio de 1932, noviembre de 1932 y en marzo de 1933. Es decir, cinco elecciones en un lustro. Entre los años 1919 y 1933, en catorce años habían tenido 13 cancilleres y 21 gobiernos que no lograron estabilidad.

Sin embargo, durante ese período las decisiones del electorado se habían mantenido en esencia invariable. Se desplazaban dentro de cada sector, pero muy poco entre formas (…) la línea divisoria se establecía entre derecha a izquierda (Pág. 77)

Pero pronto llegaría (…) un partido que, de entrada, empezando por el nombre escogido, se declaraba ni de izquierdas ni de derechas, sino del pueblo (Pág. 77)

En ese contexto, el libro reconoce que, en la Alemania de esa época, en un lapso de poco más de una década se había producido una transformación de fondo en la actitud a los votantes. Esto había pasado por alto entre los políticos y los periodistas.

Por su parte el contexto político de aquella época estaba atravesado por diferentes circunstancias que operaban de forma articulada. En la izquierda cada cual seguía con lo suyo. Los comunistas se metían con los socialdemócratas, y los socialdemócratas, con los comunistas. Discutían entre ellos y con los propios compañeros de partido (Pág. 22-23)

En otros apartados del libro, el antisemitismo del régimen toma centralidad en el análisis de Ginzberg.

Entre 1930 y 1933 el antisemitismo fue la columna vertebral emocional del régimen del nazista. Alemania tenía como base: el antisemitismo, la amenaza bolchevique, el temor al comunismo y la excusa de la deuda.

Por su parte, para Ginzberg (2024) el nazismo al convertir el antisemitismo en su principal razón de ser, lograron ampliar sus bases de apoyo, pero apelaron a algo más extendido entre la opinión pública. Valiéndose de la construcción de normas y prejuicios fueron desplegando una cultura del odio y de la violencia.

Allí podemos detenernos en la obra Construir al enemigo (2013) de Umberto Eco. Donde Eco identifica a través de una línea histórica las dimensiones estructurales que fueron operando en las formas de construcción de un “otro”. En base a influencias de las ciencias y sus lógicas fenotipas y performativas; ese “otro” estuvo plagado de condiciones físicas y morales. Por lo cual, tener un enemigo es importante no solo para definir nuestra identidad, sino también para procurarnos un obstáculo con respecto al cual medir nuestro sistema de valores y mostrar, al encararlo, nuestro valor. Por lo tanto, cuando el enemigo no existe, es preciso construirlo.

En la sección “La nomenclatura del odio” Ginzberg avanza sobre definiciones y normativas que el régimen nacionalsocialista despliega sobre la comunidad judía. Allí, ya no solo funcionaba el prejuicio y la estigmatización, sino la normatividad. La obra menciona el Decreto titulado “Para la reestructuración de la función pública” que previa el despido o la jubilación anticipada de todos los directivos y funcionarios públicos que “no sean de ascendencia aria”. Por otro lado, en el año1935 encontramos la Ley para la protección de sangre y el honor alemanes.

En relación con los partidos políticos Hitler se propuso barrer con todos ellos. Decía Hitler: Mi objetivo es barrer de Alemania a esos treinta y cuatro partidos (Pág. 66). No buscaba ser representante de una profesión, una clase, una fe o una región. Pregonaba la idea de que los alemanes se sientan un solo pueblo. La idea de una unidad, pero a razón de la destrucción de las libertades de los diferentes espacios de la sociedad.

Por otro lado, Hitler solicitaba que le otorgaran plenos poderes. Buscaba con ello, la capacidad de promulgar cualquier Ley sin consultar al Parlamento.

En el escenario internacional, Hitler se presentaba como moderado e institucionalista postulándose como hombre de paz, no amenazando a dejar de pagar las deudas de Alemania ni a abandonar la mesa de la Conferencia de Desarme. Pero el 30 de enero del año 1942 sus acciones se radicalizaban quedando plasmados en discursos como:

(…) el borracho que gobierna Inglaterra (Churchill) y el (…) loco de la Casa Blanca (Roosevelt)

En relación con los medios de comunicación, en ese período, el gobierno nazi se hizo con el monopolio absoluto de radiodifusión, después de haber disciplinado a todos los diarios.

Aquí debemos sumar dos datos importantes:

El primer dato es destacar que en los años 1900 – 1914, Berlín atravesaba un rápido crecimiento demográfico en el cual los diarios se establecieron como verdaderas instituciones metropolitanas. Las influencias que producían estos periódicos eran muy grandes. Berlín en este contexto se convertía en una ciudad cosmopolita que atravesaba un pasaje vertiginoso a la vida urbana. Esta dinámica y transformación queda reflejada en la obra de Fritzsche (2008) Berlín 1900. Prensa, lectores y vida moderna. Este autor resalta que en el período de 1900 a 1914 en la ciudad de Berlín cada semana salían 93 periódicos.

El segundo dato, es que Hitler mandó a quemar los libros para eliminar cualquier idea o conocimiento que fuera contrario a la ideología nazi. Esta campaña, liderada por el Ministerio de Propaganda bajo la figura de Goebbels, buscaba suprimir la oposición política y cultural, promoviendo ideas como el nacionalismo extremo, el antisemitismo y el racismo, mientras se atacaba cualquier pensamiento "no alemán".

¿En qué contexto leer la obra?

En el libro Siegmund Ginzberg dedica un espacio para manifestar a través de una breve nota sobre el porqué de esta obra. Para Ginzberg se vive en las noticias una sensación de un Déjà Vu. Estamos atravesados todo el tiempo por la impresión de que las cosas que hoy pasan ya se han leído, lo hemos visto y oído antes. Solo que en otro momento y en otro lugar. El autor sentencia qué si bien la historia nunca se repite de la misma manera, se hace la siguiente pregunta: ¿Por qué revisar cómo hace más de 90 años Alemania se precipitó en el Tercer Reich, sin apenas advertirlo, con despreocupación, distraídamente, en muchos casos con ilusión, incluso con cierta alegría?

La propuesta del libro, más allá de contextualizar el ascenso al poder del nazismo en el año 1933 nos interpela a debatir fuertemente sobre el avance de las derechas a nivel global.

Síndrome 1933 en síntesis es una invitación a encontrar correlatos en la actualidad, pero, sobre todo a constituir una memoria colectiva activa.

Los tiempos que corren nos han traído al seno de nuestras sociedades debates que considerábamos allanados, cerrados y ganados. Pero, por el contrario, el ascenso de las derechas (en todas sus vertientes y escalas) nos están obligando a tener que recuperar, diseñar y construir nuevas herramientas para rebatir los discursos del odio.

Podríamos aventurarnos a pensar que Síndrome 1933 puede convertirse en un insumo para inscribirse en la denominada batalla cultural. En ese sentido, Grüner (2011) nos propone pensar a la “batalla cultural” como un campo de disputas constantes en donde la anomalía en verdad son los momentos aparentes de “paz” producidas por la hegemonía del pensamiento dominante (Margueliche, 2020)

Bibliografía

Zeiger, C (2025) "Síndrome 1933 de Siegmund Ginzberg, o la filología del odio”. En: Página 12. https://www.pagina12.com.ar/796112-sindrome-1933-de-siegmund-ginzberg-o-la-filologia-del-odio/ Consultado 20/11/2025

Eco, U (2013). “Construir el enemigo”. En: Construir al enemigo. Buenos Aires: Editorial Lumen.

Fritzsche, P (2008). Berlín 1900. Prensa, lectores y vida moderna. Buenos Aires. Siglo XXI

Grüner, E (2011). ¿Qué clase(s) de batalla es la “batalla cultural”? Página 12. Consultado el 11 de noviembre de 2025. https:// www.pagina12.com.ar/diario/debates/32-169889-2011-06-11.html

Margueliche, J. (2020). “La irrupción del Covid-19, los medios de comunicación y un nuevo escenario geopolítico”. EN: G.E. Merino; L.M. Regueiro Bello y W.T. Iglecias (Coords.). Transiciones del Siglo XXI y China: Covid-19: el nuevo mapa del poder mundial y el lugar de China. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: CLACSO. pp. 31-49. En Memoria Académica. Disponible en: https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/libros/pm.5525/pm.5525.pdf

Petrino, J (2020) “30 de enero de 1933: ascenso de Hitler al poder”. Nota de Opinión. Efeméride IRI. Recuperado de: https://www.iri.edu.ar/index.php/2020/01/30/30-de-enero-de-1933-ascenso-de-hitler-al-poder/

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