

Lecturas
Understanding National Identity
Relaciones Internacionales
Universidad Nacional de La Plata, Argentina
ISSN: 1515-3371
ISSN-e: 2314-2766
Periodicidad: Semestral
vol. 34, núm. 68, 2025
| McCrone David, Bechhofer Frank. Understanding National Identity. 2015. Editorial Cambridge University Press. 238pp.. ISBN: 978-1-107-49619-4 |
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El análisis de la identidad nacional en el Reino Unido presenta desafíos únicos que lo distinguen de otros Estados-nación. Como un Estado insular con una configuración multinacional, el Reino Unido está compuesto por cuatro naciones — Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte — cuyas trayectorias históricas y expresiones culturales han moldeado identidades distintivas. Esta heterogeneidad ha dado lugar a una construcción identitaria de notable complejidad, en la cual conviven tradiciones, símbolos y estructuras político-administrativas particulares en un marco estatal común. La articulación de estas identidades nacionales en relación con la unidad del Reino Unido constituye un objeto de estudio de gran relevancia, particularmente en el contexto de los debates contemporáneos sobre soberanía, integración y autodeterminación.
David McCrone y Frank Bechhofer, son reconocidos académicos en ciencias sociales de la Universidad de Edimburgo, quienes han dedicado su carrera al estudio de la construcción, negociación y experiencia de las identidades nacionales en el mundo contemporáneo. En su obra Understanding National Identity, los autores abordan la identidad nacional británica desde una perspectiva primordialmente sociológica y constructivista, enfatizando su carácter como una construcción social en permanente evolución. A través de un análisis metodológicamente riguroso, los autores argumentan que la identidad nacional, no es un atributo fijo o esencialista, sino el resultado de un proceso dinámico, colectivo y situado, en el que las percepciones individuales y las estructuras sociales interactúan de manera constante para definir los límites y significados de la pertenencia nacional.
El libro explora cómo las narrativas nacionales, particularmente en Escocia e Inglaterra, se reconfiguran y adaptan en un contexto de tensiones políticas, con especial énfasis en el referéndum de independencia de Escocia celebrado en 2014. Para los autores, la identidad nacional no puede ser reducida únicamente a una cuestión ideológica o política, dado que constituye un fenómeno profundamente arraigado en la vida cotidiana y la cultura de la ciudadanía. A través de su análisis, destacan cómo las personas experimentan y negocian su identidad nacional mediante la interacción con símbolos, tradiciones, relatos históricos, expresiones culturales, creencias y formas de pertenencia. De este modo, la identidad nacional no debiera ser concebida como una mera construcción abstracta, sino como una práctica vivencial que se manifiesta cotidianamente en las relaciones sociales y en el significado atribuido a los referentes simbólicos que dan estructura al sentido de comunidad.
Desde el enfoque del constructivismo social, McCrone y Bechhofer desarrollan una articulación interdisciplinaria combinando a la vez métodos cuantitativos y cualitativos para analizar cómo los individuos experimentan, viven y definen su nacionalidad. A través de una rigurosa investigación empírica basada en encuestas y entrevistas en profundidad, los autores destacan el carácter dinámico y relacional de la identidad nacional. Su estudio enfatiza su naturaleza performativa, entendida como una práctica social en constante negociación, desafiando las concepciones esencialistas y estáticas tan arraigadas en la literatura británica que la presentan como un rasgo fijo e inmutable. De este modo, su análisis revela la identidad nacional no solo como un fenómeno discursivo, sino también como un proceso situado en la interacción cotidiana y en los significados compartidos dentro de la comunidad.
El trabajo de McCrone y Bechhofer se centra en la interrelación entre las identidades británica, escocesa e inglesa, explorando sus tensiones, solapamientos y distinciones. Al delimitar su estudio a estas tres identidades, los autores ofrecen un análisis detallado sobre cómo se configuran en el contexto del Reino Unido, aportando así una perspectiva clave al debate sobre la identidad en sociedades multinacionales. La obra se estructura en ocho capítulos, cada uno de los cuales examina distintos aspectos del fenómeno identitario, desde sus fundamentos teóricos hasta su manifestación en la vida cotidiana y el discurso político.
En el primer capítulo, McCrone y Bechhofer abordan las definiciones conceptuales y los principales debates académicos en torno a la identidad nacional. Para los autores, esta no es simplemente una categoría política o cultural, sino un mecanismo psicosocial fundamental mediante el cual los individuos satisfacen su necesidad de pertenencia, evitando así la alienación y la atomización social. La identidad nacional, sostienen, actúa como un vínculo que une a las personas con la comunidad nacional, dotándolas de significado y propósito. A su vez, no solo los individuos requieren una identidad nacional para su integración social, sino que también la nación y el Estado dependen de la identificación colectiva con sus símbolos para consolidar su legitimidad y cohesión.
En el segundo capítulo, los autores examinan los marcadores sociológicos de la identidad nacional, entendidos como los criterios que los individuos utilizan para reivindicar su pertenencia a una nacionalidad y para evaluar las reclamaciones en torno a esta. Estos marcadores incluyen el lugar de nacimiento, el acento, la ascendencia, el lugar de residencia, los fenotipos y las "reglas de juego" sociales que definen lo que significa ser parte de una nación. El trabajo explora las tensiones que emergen en torno al uso de estos marcadores, los cuales sirven para validar, relativizar o impugnar el sentido de pertenencia y cohesión nacional. En particular, se analiza el caso de los afrodescendientes e hijos de inmigrantes asiáticos, quienes manifiestan preferencia por definirse como británicos en lugar de ingleses o escoceses, indistintamente de su lugar de residencia, por considerar la identidad nacional británica de un carácter más inclusivo, cívico y menos racializado.
En el tercer capítulo, los autores plantean la pregunta: ¿le importa a la gente la identidad nacional? La respuesta es afirmativa, aunque con una salvedad: la identidad nacional es percibida como algo banal, algo tan internalizado en la vida cotidiana que rara vez se reflexiona sobre ella, hasta que una amenaza pone en peligro su existencia. Las comunidades suelen dar por asumida su identidad, pero es en momentos de crisis cuando esta aflora a la conciencia colectiva, actuando como un mecanismo de autopreservación y reafirmación.
En el cuarto capítulo, los autores abordan el tema de las identidades nacionales en la frontera, explorando cómo se interpreta, vive y reconstruye la identidad británica en las ciudades situadas en la línea divisoria entre Escocia e Inglaterra. El capítulo se enfoca en la pregunta fundamental: ¿Somos ingleses? ¿Escoceses? ¿Británicos? ¿O somos una mezcla de identidades? En sociedades con identidades nacionales más homogéneas, como es común en muchas naciones sudamericanas, este interrogante podría parecer de menor relevancia. Sin embargo, en Estados y sociedades multinacionales con identidades nacionales tan arraigadas, las identidades en las ciudades fronterizas tienden a intensificarse, antagonizarse y, en ocasiones, polemizarse. En el caso de las ciudades fronterizas entre Escocia e Inglaterra, estas identidades regionales se imponen con mayor fuerza que la britanidad, lo que a menudo puede generar tensiones internas significativas.
En el capítulo cinco, los autores abordan las reivindicaciones de la identidad nacional, analizando cómo se presentan, atribuyen y reciben tales reivindicaciones tanto a nivel individual como colectivo. Este análisis permite explorar una cuestión clave de la estructura social: “quién es uno de nosotros y a quién elegimos deliberadamente excluir”. A lo largo de este capítulo, se retoman los marcadores discutidos en el capítulo dos, profundizando en cómo estos se utilizan para definir las identidades nacionales. Uno de los hallazgos más relevantes del capítulo es que, en términos generales, los descendientes de inmigrantes en el Reino Unido, no solo de primera generación, sino también de segunda y hasta tercera generación, así como los descendientes de familias africanas o asiáticas, tienden a preferir la identificación como británicos en lugar de ingleses o escoceses. Esta preferencia se debe a que las identidades inglesa y escocesa están fuertemente asociadas a marcadores como el fenotipo, la ascendencia y el acento lingüístico, los cuales resultan ser aún más excluyentes que otras categorías como la clase social o el estatus económico.
En el capítulo seis, McCrone y Bechhofer analizan la política de la identidad nacional, un tema altamente polémico y sensible en un Estado multinacional. Los autores argumentan que, a pesar del aparente auge de los nacionalismos, como los de Escocia e Inglaterra, en detrimento la identidad británica, el nacionalismo escocés no se presenta como una oposición a la britanidad. Por el contrario, para los escoceses, este nacionalismo es una forma de fortalecer su identidad y ampliar su autonomía frente al predominio político de Inglaterra. En este sentido, el nacionalismo escocés es un nacionalismo autonomista y reivindicatorio, pero no secesionista, buscando más bien preservar su identidad dentro del marco del Reino Unido y no su ruptura con él.
En el capítulo siete, los autores exploran la figura del “Otro” nacional, planteando la cuestión de quién puede ser considerado inglés, escocés o británico, y quién no. A través de un enfoque empírico, llegan a la conclusión de que la definición de una identidad nacional es compleja y multifacética, pues está influenciada por numerosos factores implícitos y variables. No hay una combinación de factores única ni aceptada universalmente; en su lugar, se trata de una amalgama de diversas formas de identificación social, que incluyen tanto elementos étnicos como de clase social. En resumen, a pesar de sus semejanzas, diferencias, consensos y disputas, tanto los ingleses como los escoceses comparten una identidad común: la de ser británicos, una identidad que es mayoritariamente aceptada y reconocida por ambas nacionalidades.
Finalmente, en el capítulo ocho, los autores abordan el interrogante que ha desvelado a los académicos británicos durante más de dos décadas: ¿estamos asistiendo al final de la britanidad? Una de las conclusiones centrales a la que llegan los autores es que, aunque ni escoceses, ni ingleses, consideran que la identidad británica sea su prioridad, un porcentaje ampliamente mayoritario en ambas naciones está dispuesto a afirmar que son británicos, además de identificarse como nacionales de sus respectivos territorios. Para los autores, no hay un final de la britanidad como hubiera postulado Tom Nairn; por el contrario, la britanidad, es entendida como el sentido de pertenencia a algo más grande, es parte de una compleja red de interrelaciones entre las diversas identidades territoriales. El trabajo sostiene que, esta es la naturaleza del mundo moderno, donde la superposición de identidades y el compartir poderes y responsabilidades tienden a ser más la norma que la excepción. Así como la "Unión" del siglo XXI es muy diferente a la del siglo XVIII, la "Gran Bretaña" contemporánea también ha cambiado respecto a la de antaño. Sin embargo, sigue siendo, en su esencia, Bretaña
A pesar de que el trabajo de McCrone y Bechhofer nos ofrece un análisis constructivista respaldado por un riguroso empirismo metodológico, es necesario señalar algunas consideraciones. En primer lugar, el estudio se limita a las nacionalidades inglesa y escocesa, y al rol de la identidad británica en este contexto, excluyendo las nacionalidades galesa y norirlandesa, lo que reduce la perspectiva y complejidad del panorama nacional. Además, al estar centrado de manera exclusiva en el Reino Unido, el estudio presenta algunas limitaciones en cuanto a la capacidad de generalizar sus hallazgos a otros contextos nacionales, donde las dinámicas de identidad podrían ser sustancialmente diferentes.
En conclusión, Understanding National Identity es una contribución esencial para los estudios sobre la identidad nacional desde un abordaje sociológico en las relaciones internacionales, particularmente en el contexto británico. Su enfoque centrado en el análisis de los procesos dinámicos de construcción de la identidad lo convierten en una referencia obligada para académicos, investigadores y docentes en este campo. La perspectiva de la identidad nacional como un fenómeno en constante evolución y socialmente construido resulta especialmente relevante en los contextos actuales, marcados por las tensiones entre la desglobalización y los nacionalismos emergentes, ofreciendo un marco teórico valioso para comprender estos fenómenos.

