Estudios

Una aproximación al desarrollo estratégico de las directrices militares de China en su nueva era de la defensa nacional

An approach to the strategic development of China's military guidelines in its new era of national defense

Martín Rafael López *
Universidad Nacional de La Plata, Argentina

Relaciones Internacionales

Universidad Nacional de La Plata, Argentina

ISSN: 1515-3371

ISSN-e: 2314-2766

Periodicidad: Semestral

vol. 34, núm. 68, 2025

revista@iri.edu.ar

Recepción: 05 noviembre 2024

Aprobación: 23 junio 2025



DOI: https://doi.org/10.24215/23142766e208

Cómo citar este artículo: López, M. R. (2025). Una aproximación al desarrollo estratégico de las directrices militares de China en su nueva era de la defensa nacional. Relaciones Internacionales, 34(68), 208, https://doi.org/10.24215/23142766e208

Resumen: La cultura estratégica china mantiene siempre un enfoque en su presente y otro en su historia. Xi Jinping da inicio a una nueva era dentro de la defensa nacional china sustituyendo la política de “perfil bajo” -legada por Deng Xiaoping a sus sucesores- por la política de “aspirar al éxito” en el marco de la estrategia por alcanzar el “Gran Sueño Chino”.

La visión integral para alcanzar el Sueño Nacional de recuperar la grandeza de la China de antaño está directamente ligada con la construcción de una fuerza militar disciplinada. China reconoce la necesidad de equilibrar los componentes de sus Fuerzas Armadas con el propósito de otorgar a su diseño mayor flexibilidad, movilidad y autonomía para desplegar y dominar el campo de batalla en nuevos escenarios creados por la nueva guerra bajo “condiciones informatizadas”.

Palabras clave: China, cultura estratégica, Defensa, EPL.

Abstract: Chinese strategic culture always maintains a focus on its present and another on its history. Xi Jinping begins a new era of Chinese National Defense by replacing the “low profile” policy –promoted by Deng Xiaoping to his successors– with the policy of 'aspiring to success' within the framework of the strategy to achieve 'the Chinese Dream'.

The consistent and comprehensive vision to achieve the National Dream of recovering the greatness of the China of yesteryear is directly linked to the construction of a disciplined military force. China recognizes the need to balance the components of its Armed Forces in order to give its design greater flexibility, mobility and autonomy to deploy and dominate the battlefield in new scenarios created by the new war under ‘informatized conditions.’

Keywords: China, strategic culture, Defense, PLA.

1. Introducción

A principios del mes de noviembre del año 2021, la VI Sesión Plenaria del XIX Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) aprobó la resolución[1] sobre los “Importantes Éxitos y las Experiencias Históricas del Partido en su Centenaria Lucha”, en la que se reflexiona acerca de la construcción de la defensa nacional y el Ejército Popular de Liberación (EPL).

En este documento, el PCCh sostiene que para fortalecer y modernizar la defensa nacional y las Fuerzas Armadas ha establecido una directriz estratégica militar y una nueva estrategia de “tres pasos”, a saber: a) Cumplir los objetivos de lucha fijados para el centenario de la fundación del ejército hacia el 2027; b) Hacer realidad la modernización de la defensa nacional y del ejército hacia el 2035; c) Concluir la transformación integral de las Fuerzas Armadas en un ejército de primer orden mundial a mediados del presente siglo.

Para mejorar el perfil de sus recursos humanos, se estableció una directriz educativa militar basada en un sistema dedicado a mejorar la preparación de sus cuadros mediante la combinación de la enseñanza en los centros docentes castrenses, el adiestramiento de las unidades y la formación militar profesional.

En cuanto a las misiones y tareas del EPL, el gobierno ha reajustado y optimizado de forma innovadora la orientación estratégica militar con el fin de crear situaciones favorables, controlar situaciones de crisis y detener o ganar los nuevos tipos de conflictos que se desarrollan en escenarios “híbridos”.

En este sentido, el EPL también ha reforzado sus fuerzas de combate mediante el fortalecimiento en la construcción de su sistema de mando y capacidad para realizar operaciones conjuntas y brindar una respuesta rápida y efectiva ante una eventual catástrofe de índole humanitaria o medioambiental. De hecho, un ejemplo de ello es que en el año 2017 se registró una fuerza permanente destinada a colaborar con las Misiones de Mantenimiento de la Paz de la Organización de Naciones Unidas (ONU)[2].

Este proceso de modernización y adaptación de las fuerzas armadas fue progresivo desde la instauración de la República y la creación del EPL. Ya por entonces los resultados del conflicto sino-vietnamita de 1979 constituyeron un revulsivo de primer orden para una necesaria modernización del EPL. Proceso sempiterno que tuvo un punto de inflexión (con un posterior crecimiento exponencial) durante la década de 1990 del siglo pasado.

En las postrimerías del siglo XX se comenzó una gradual transición de una guerra de tipo mecanizada a una guerra informatizada. En este nuevo tipo de guerra, tanto la obtención y utilización de información como la aplicación de conocimiento resultan recursos estratégicos vitales para la planificación inteligente de las principales técnicas operativas de las fuerzas armadas.

Asimismo, para comprender el desarrollo estratégico del poder militar chino, resulta pertinente considerar la incidencia de la reorientación de la estrategia diplomática de los EEUU hacia el Asia-Pacífico, datada en 2011 y, también, el creciente protagonismo del océano Pacífico y el Mar de China como escenario e hipotético teatro de conflicto.

Desde la utilización de la pólvora hasta el actual desarrollo de sistemas autónomos configurados por inteligencia artificial, se pueden identificar distintos “momentos estratégicos” de adaptación y modernización de la doctrina militar y, por lo tanto, del instrumento militar. A los fines propuestos en el presente ensayo, señalaremos como punto de inflexión “cercano” los cambios doctrinarios que comienzan a gestarse a fines del siglo pasado. Ellos nos permitirán entender los presentes lineamientos y directrices de la política de defensa actual y para el futuro mediato.

2. La Guerra Sin Restricciones como punto de inflexión en la concepción de las formas de guerra para China

Luego del XV Congreso del PCCh, llevado a cabo en septiembre de 1997, se anunció la aceleración del proceso de modernización de las fuerzas armadas, estableciéndose lineamientos en tres etapas: la primera (proyectada al año 2010) en la que se establecerán los requerimientos de estrategia militar y se resolverán y regularán los problemas de sistema, estructura, tamaño y políticas; la segunda (proyectada al año 2020), que intensifica la calidad y el desarrollo del EPL a través de un mayor gasto presupuestario; y, finalmente, la tercera (proyectada a mediados de la primera mitad del presente siglo) gracias a la cual debería contarse con una completa modernización y fuerzas armadas comparables a las de EEUU. (Yang, 2011)

Esta directriz no fue tomada al azar, sino que debemos contextualizarla en los amplios debates llevados en aquel entonces en torno a la Revolución de los Asuntos Militares (RAM).

Esta revolución, que se venía gestando desde tiempo atrás, supuso que habría una nueva forma de planificar las operaciones bélicas en el futuro próximo debido a que la tecnología se estaba convirtiendo en el agente dominante de las conflagraciones.

A finales de aquella década Qiao Liang y Wang Xiangsui, Coroneles Superiores de las Fuerzas Armadas, proponen una suerte de revisión estratégica a su doctrina militar, la cual brindará un marco que plantea el empleo de “nuevos” medios por parte del Estado para repeler las por entonces “nuevas” amenazas identificadas desde el ámbito académico civil y militar.

Las nuevas premisas que plantean los académicos castrenses chinos se tradujeron como un marco de referencia -e instancia superadora- de la doctrina estratégica devenida de la teoría maoísta de la Guerra Revolucionaria.

Esta última se adaptaba a una visión global que promulgaba la “guerra del pueblo” contra el Imperialismo y su estrategia político-militar (desarrollada entre 1959 y la década de 1980) significaba la formación de un ejército numeroso para sustentar un esfuerzo de guerra terrestre prolongado. En breve, requería de la movilización y de la ofensiva táctica en un marco de defensa estratégica.

Para lograr adaptar y preparar las fuerzas armadas a tal objetivo, la RPCh tuvo que superar el deficiente desarrollo de sus cuerpos armados. En retrospectiva histórica, recién para el año 1950 -con la firma del acuerdo sino-soviético- China comienza a superar gradualmente la dependencia de tecnología militar extranjera gracias a la inclusión de una cláusula de cooperación militar que permitió la transferencia de tecnología proveniente de la industria militar soviética.

Sin embargo, una década después, el contexto cambiaría y los proyectos de cooperación se vieron truncados ante el “congelamiento” de las relaciones entre la RPCh y la URSS y, como consecuencia, la “repatriación” de los expertos soviéticos que asesoraban y colaboraban en los planes de desarrollo del gobierno de Pekín.

Para sortear esta situación, la creación de la Comisión Militar Central[3] (CMC) significó un avance importante para el EPL. La misma promovió la creación en el año 1958 de la Comisión de Ciencia y Tecnología para la Defensa Nacional, la cual se ocupó de planificar los programas nucleares y militares de la República.

Resulta menester aclarar que, dada la concepción de que la única guerra posible era de índole “global”, el desarrollo de las fuerzas estratégicas nucleares como instrumento de proyección de poder era estratégicamente necesario por aquel entonces.

Esta tendencia estratégica se modificará producto del cambio de rumbo adoptado por la implementación de las modernizaciones[4] de Deng Xiaoping y la impronta de la dirigencia de Jiang Zenmin, por la cual China abandonaría la idea de una “guerra total” contra el Capitalismo y el Imperialismo. Es así, que se vincula al desarrollo con la paz y toda modernización y potenciación de las capacidades operativas del EPL serán en vistas a dos cuestiones: por un lado, para la salvaguardia de la integridad territorial (y la contención y sofocamiento frente a cualquier movimiento secesionista a nivel nacional) y, por otro, para la colaboración en el mantenimiento de un entorno seguro en la arquitectura de seguridad internacional (adhiriendo sigilosamente a la coexistencia pacífica vigente en la coyuntura de aquel momento).

A partir de entonces, la modernización militar se enfocaría en la creación de una fuerza militar moderna autosuficiente que tenía como uno de sus ejes la idea de tener una menor cantidad de efectivos, pero mejor capacitados. Bajo esta directriz, se comienza con una reforma de reducción de personal que en poco tiempo redujo el número de sus efectivos de 4 a 3 millones[5].

Así también, para lograr un mayor desarrollo en el mediano y largo plazo, se relaciona de forma intrínseca el desarrollo de la defensa nacional al desarrollo económico. Tal es así que se autoriza la utilización de infraestructura militar (como aeropuertos, puertos, líneas férreas y/o de comunicación) con fines civiles. (Yang, 2011)

Durante la década de 1980, la RPCh logra incrementar la venta de armamento y la adquisición de tecnología militar de otros países. No obstante, los conocidos sucesos de Plaza de Tiananmen supusieron el embargo a la venta de armas a China por parte de Estados Unidos y varios de sus aliados europeos.

Frente al desaliento sufrido a causa de estas sanciones, el fin de la Guerra Fría representó una ventana de oportunidad y un punto de inflexión para la defensa nacional de China.

El análisis de la victoria de EEUU en la Primera Guerra del Golfo (1990-1991) permitió el arribo de una serie de reflexiones y conclusiones a dirigentes y pensadores militares chinos: en primer lugar, reafirmaron fehacientemente que en el “Nuevo Orden Mundial” se podrían desenlazar conflictos localizados que no necesariamente desembocarían en una confrontación global. En segundo lugar, recapacitaron acerca de la acuciante deficiencia y desventaja de su instrumento militar para enfrentar este tipo de conflictos.

A partir de ello, se relanzarán los imperativos de modernización, profesionalización y la regularización del orden y la capacitación de sus unidades operativas.

Esta reorientación estratégica estará signada, significativamente, por el advenimiento de la nueva era en las relaciones sino-rusas luego de la implosión de la URSS y por las cuales se establecieron una serie de medidas de confianza mutua. Es así como en 1992 la Federación Rusa firma el primer acuerdo de transferencia de tecnología militar y, tiempo después, concretará la venta de armas y demás requerimientos materiales para el EPL, gracias a los cuales podrá modernizar su poder terrestre, aéreo, naval y cibernético.

Por otro lado, la delimitación de una frontera común entre ambas potencias permitió la progresiva desmilitarización de la frontera norte y el redireccionamiento del esfuerzo militar del EPL a la zona marítima. Esto posibilitó la gradual transformación de un enfoque de planteamiento de guerra terrestre a uno aeronaval y misilístico acorde con la salvaguardia de sus intereses marítimos. Consecuentemente, se profundizó la reducción de efectivos comenzada otrora y se proyectó una transición ordenada del uso intensivo de fuerzas terrestres por el uso intensivo de armamento y tecnología.

Así también, a modo de otros ejemplos de profundización del desarrollo y de la innovación, podemos mencionar la revisión del programa de misiles balísticos de teatro de operaciones (MBTO); la renovación y mejora de sus aviones de combate y del sistema de baterías antiaéreas; la puesta en marcha de proyectos de control y alerta temprana aerotransportada y de contramedidas electrónicas; el fortalecimiento de las fuerzas anfibias y de operaciones especiales; la constitución de fuerzas de despliegue rápido; entre otros avances.

Para los investigadores pakistaníes Summar Iqbal Babar y Abdul Moiz Khan (2022), el cambio doctrinario más importante se produjo en el año 1993, cuando China adopta una doctrina militar llamada “ganar guerras locales en condiciones de alta tecnología” y que representa una ruptura con el tradicional enfoque defensivo en favor de una naturaleza ofensiva que enfatizaba la importancia de atacar primero. (p. 48)

En este mismo período, en el marco de la movilización y maniobras chinas que se desarrollaban por la crisis de Taiwán, comienzan a tomar repercusión las ideas plasmadas por Qiao y Wang en la obra “Guerra Sin Restricciones”. Como mencionamos previamente, estos pensadores militares chinos otorgarán una importancia y valoración fundamental a la planificación de estrategias que empleen todos los medios posibles -tanto antiguos como nuevos- para la concreción de los objetivos de defensa nacional.

Para estos analistas, frente a cualquier forma de ataque, la respuesta deberá ser la combinación flexible y sincronizada de la totalidad de los medios disponibles del Poder nacional de acuerdo con las circunstancias y oportunidades presentadas.

Por lo tanto, limitarse al poderío militar ya no es suficiente para garantizar la seguridad nacional e internacional. Entienden que el concepto de “guerra” ha evolucionado y se encuentra por encima de los dominios, niveles, medios, armas y métodos, es decir, “más allá de los límites tradicionales”.

A partir de entonces, los expertos en seguridad y defensa tendrían en cuenta la combinación de los diferentes tipos de guerra, las fuerzas armadas y las no-fuerzas armadas, los medios militares y no-militares, los medios letales y no-letales. Así también, darían cuenta de que ya no existe una distinción entre civiles y militares porque los “nuevos” conflictos son de carácter “híbrido” (combinan métodos convencionales, no convencionales y hasta delictivos) y se producen en todo tipo de escenarios.

En esta línea de pensamiento, el campo de batalla puede situarse en el seno mismo de la sociedad y se pueden desarrollar nuevos tipos de conflagraciones, por caso: guerra medioambiental, guerra comercial, guerra legal, guerra económico-financiera, guerra psicológica o hasta guerra cultural.

En el nuevo ambiente estratégico militar observado, los medios “duros” militares o “blandos” como Internet y el dominio tecnológico se disputan y resultan cruciales, pero también lo son el resto de los componentes del Poder como el político, económico, cultural y social.

En este contexto, la revisión de la doctrina operativa abarcó aspectos formativos, de entrenamiento y organización del personal, pasando de un enfoque centrado en priorizar la cantidad de efectivos y medios disponibles a enfatizar su calidad y, especialmente, a la incorporación de tecnología para los mismos.

Esta adecuación también implicó mejorar la capacidad de coordinación de las fuerzas aéreas, terrestres y navales para desarrollar eficazmente su capacidad de realizar operaciones conjuntas.

El avance de la investigación e innovación y la progresiva aparición de armas de “alta tecnología”[6] generó un cambio disruptivo, que en un principio resultó imperceptible y en ocasiones no contemplado.

En el año 2004, la RPCh adopta una nueva doctrina conocida como “ganar guerras locales en condiciones informatizadas”, la cual no adoptó cambios significativos, pero subrayó el valor estratégico del control de los flujos de información y su impacto en la conducción de operaciones conjuntas.

3. La nueva era de la defensa nacional bajo el liderazgo de Xi Jinping

La asunción del presidente Xi Jinping en el año 2013 marcó una nueva impronta en la política exterior de la RPCh. El nuevo estilo de liderazgo de alto perfil, más asertivo y con aspiraciones a obtener deferencia a nivel internacional, supuso la planificación de políticas y medidas que implicaron cambios significativos y de amplio alcance para la defensa nacional.

Bajo su mandato, el desarrollo económico y tecnológico comenzó a articularse de manera orgánica e integral con los desarrollos científicos, los adelantos técnicos, la política industrial y arancelaria, la política de seguridad nacional y de defensa y la diplomacia de las grandes potencias.

Xi expresó su visión de convertir al EPL para el año 2049[7] en una fuerza con capacidad de responder a diversas amenazas contra la seguridad nacional; contrarrestar situaciones de crisis; realizar operaciones conjuntas para salvaguardar la paz y, en todo caso, contener o ganar la guerra en cualquier tipo de escenario y situación compleja nacional o internacional. En breve, alcanzar el desarrollo de un EPL de “clase mundial”.

La “nueva era” dentro de la defensa nacional conllevó que los analistas chinos aggiornaran y profundizaran sus análisis acerca de las nuevas guerras en “condiciones informatizadas” identificadas en la década precedente. Así, nuevamente se asume el desafío de planificar un proceso de modernización y adaptación del EPL para asegurar sus capacidades operativas en las nuevas fronteras estratégicas y bajo estas nuevas condiciones de guerra de alta tecnología e informatizadas.

Esta modernización militar produjo, consecuentemente, una transformación en su doctrina militar, la reorganización del EPL y el avance tecnológico de su armamento, impulsando un estilo de defensa más activo e integral.

Desde entonces, se priorizó profundizar el desarrollo doctrinario comenzado en el año 2004 para asegurar el “dominio de la información” tanto para prevenir el ataque a sus sistemas de información (software y hardware) como para garantizar la seguridad del proceso de toma de decisiones del mando militar y político. (Cheng, 2014)

Las operaciones de información abarcan distintas áreas de acción que requieren de su correspondiente planificación estratégica para su exitosa ejecución. Para su análisis, debe comprenderse que las mismas pueden incluir combates de mando y control, combates psicológicos, combates de inteligencia y/o combates en red. Asimismo, pueden formar parte de operaciones militares más amplias que coordinen ataques físicos planificados en los dominios terrestres, marítimos, aéreos y/o en las nuevas fronteras estratégicas.

Para optimizar los resultados de estas operaciones, la cultura estratégica de defensa china promueve también acciones preventivas en materia de seguridad desde el ámbito civil. Para ello, concentra esfuerzos en la planificación de políticas de ciberseguridad y la ampliación y mejora de la integración entre las redes de información civil y militar. (Cheng, 2014, p. 80)

El progresivo desarrollo teórico de la modernización militar integral propuesta añadió otro capítulo con la adopción de la denominada “Directrices de estrategia militar para la nueva era” por parte de la Comisión Militar Central en el año 2019. Sus lineamientos ratificaron de forma expresa el rumbo planificado por el pensamiento militar chino, buscando asimismo ampliar aún más su proyección de poder.

Respecto a las reformas en la organización del EPL, estas incluyeron una serie de medidas tales como: la reestructuración de las regiones militares por nuevos “comandos de teatro”; la reorganización de unidades escindidas de los departamentos generales y ahora bajo control directo de la Comisión Militar Central; y la conformación de nuevas unidades operativas como la Fuerza de Apoyo Logístico Conjunta (2016).

La progresiva y continua modernización orientada a la planificación de una “Guerra Inteligente”, tiene por objetivo concretar la operacionalización de la Inteligencia Artificial y el empleo de sus tecnologías habilitadoras (tales como la computación en la nube, el análisis de big data y/o la computación cuántica, entre otras) para el desarrollo de nuevos sistemas y aplicaciones de uso militar. En este sentido, la última transformación que se produjo recientemente es la reestructuración de la mencionada Fuerza de Apoyo Logístico Conjunta en la nueva Fuerza de Apoyo de Información (2024).

4. El uso “blando" del poder “duro”: la disuasión como baluarte estratégico nacional

La cultura estratégica china busca obtener espacios de ganancia en terrenos que le signifiquen “poder blando”. La construcción integral de la imagen de un país grande “benévolo” y “atractivo” forma parte de la planificación estratégica desarrollada por la dirigencia china en su posicionamiento como un país que proyecta ejercer liderazgo[8] en el sistema internacional.

Desde antaño, su cultura estratégica promueve la proyección de su civilización como un polo de gravitación política, social, económico y cultural a nivel regional, que se ha posicionado gradualmente a nivel internacional desde su “apertura al mundo” y su gran crecimiento económico y desarrollo integral.

China busca que esta proyección de poder no sea percibida como desafiante o negativa. Para ello, asegura que sus políticas y acciones de política exterior sean comunicadas con una narrativa positiva, inteligente y “suave”. Asegurando y garantizando, asimismo, la proliferación de acciones diplomáticas de forma multidimensional, teniendo una presencia activa y asertiva en todos los regímenes internacionales posibles.

A modo de ejemplo, en las últimas décadas, la RPCh ha acrecentado exponencialmente su participación dentro del sistema de Naciones Unidas. No sólo ejerciendo un fuerte lobby dentro de sus principales órganos de deliberación y decisión, sino también en todas las entidades, regímenes y comisiones especiales que se desprenden de su sistema. Más aún, se ha consolidado su participación -directa o indirecta- en organismos y foros que otrora le resultaban “distantes” o “lejanos”: como el Consejo Ártico y el Sistema del Tratado Antártico.

En el marco del XIX Congreso Nacional del Partido Comunista, el presidente Xi Jinping expresó en su discurso que la cultura tradicional china es la ventaja excepcional de su nación y su poder blando creciente y “más profundo”[9].

Como bien sostiene el especialista Liu Lu (2020), el pensamiento estratégico diplomático del mandatario chino absorbe la esencia de la cultura tradicional de su país. Esto se ve explícitamente reflejado, por ejemplo, en sus discursos o anuncios oficiales. En los mismos, resulta frecuente hallar citas referidas a principios enunciados por pensadores clásicos chinos.

La incidencia de principios culturales ha favorecido o facilitado a lo largo del tiempo la construcción de un andamiaje teórico-filosófico para promover el mantenimiento -o la regeneración- del orden, el progreso y la cohesión de la sociedad. Asimismo, en la actualidad es un requisito indispensable como fuerza impulsora para alcanzar el sueño chino de revitalización nacional.

En suma, el sistema de valores formado por su cultura tradicional es un insumo mayor para el fortalecimiento de la cohesión social del pueblo chino. Más aún, su utilización en el diseño y formulación de políticas públicas garantiza su sostenimiento.

En el segmento militar, la retórica discursiva de Xi ratifica su rol como conductor de las fuerzas armadas, legitimando y consolidando el disciplinamiento de sus cuadros en base a los lineamientos, principios y valores del PCCh.

Wang Shengnan y He Wenjing, expertos del Instituto de Investigación para el Desarrollo de la Academia de la Fuerza de Cohetes de China, sostienen que la capacidad de discurso militar es una manifestación importante del poder blando militar y un componente fundamental de la eficacia en el combate. Para los autores, resulta crucial que China fortalezca la capacidad de desarrollo del discurso militar para crear situaciones favorables que le permitan resolver el “dilema discursivo” que se genera como resultado de la predominancia retórica de los países de Occidente en la opinión pública mundial[10].

Fuera del contexto doméstico, la planificación estratégica de acciones diplomáticas y de política exterior que articulen el desarrollo de las capacidades militares con las dimensiones económica, social, cultural y política resulta fundamental para la proyección internacional del poder nacional de China. Este “poder blando” como forma de vinculación con otros Estados, permite que, a través de la muestra de una imagen positiva del país, las interacciones o negociaciones que se emprendan tengan lugar en un entorno percibido como receptivo al consenso y menos proclive a esquemas rígidos o reluctantes a la cooperación.

En el marco de las reformas institucionales del EPL implementadas desde 2015, la Oficina de Asuntos Exteriores de la CMC fue reemplazada por la Oficina de Cooperación Militar Internacional (OIMC), un órgano clave para la diplomacia militar china.

En sus conclusiones, Sbragia y Allen (2022) sostienen que la OIMC desempeña sus funciones de dos maneras:

“En primer lugar, sirve como centro para coordinar la alineación institucional de la actividad de diplomacia militar del EPL con las acciones generales de política exterior de la RPC. En segundo lugar, la OIMC busca gestionar la proyección de influencia externa como una importante manifestación del poder blando militar y para establecer condiciones favorables para la crisis y, de ser necesario, el conflicto.” (p. 14)

Tal como se especifica en el Libro Blanco de Defensa de 2019 y en las “Regulaciones sobre cooperación militar internacional” promulgadas por Xi Jinping en 2021, la OIMC tiene previsto perfeccionar su sistema de liderazgo y gestión en materia de cooperación militar internacional. Los nuevos lineamientos subrayan la necesidad de que dicha cooperación, así como el accionar de la OIMC, se articulen de manera coherente con el EPL, el PCCh, las relaciones exteriores, la defensa nacional y los objetivos de desarrollo militar de China. Esta integración estratégica busca fortalecer la proyección internacional de la República Popular China y consolidar su influencia en el escenario global.

Asimismo, como explicita el documento oficial del 2019 en su apartado “Al servicio de la construcción de una comunidad de futuro compartido para la humanidad”, las fuerzas armadas chinas:

“[...]realizan esfuerzos para profundizar la cooperación bilateral y multilateral en materia de seguridad, promover una cooperación coordinada, inclusiva y complementaria entre los mecanismos de seguridad, y contribuir a una arquitectura de seguridad basada en la igualdad, la confianza mutua, la equidad, la justicia, la contribución conjunta y los beneficios compartidos”[11].

En este sentido, se pueden identificar múltiples ejemplos de cooperación internacional de China en el ámbito militar. Las travesías de asistencia médica gratuita y ayuda humanitaria en las costas africanas y del Caribe del buque-hospital chino “Arca de Paz” representan un caso emblemático. Así también, el ya mencionado despliegue de personal chino en 9 misiones de mantenimiento de paz de la ONU[12] o la mayor presencia de su instrumento militar naval para la prevención de la piratería marítima en el océano Índico.

5. Reflexiones finales

En primer lugar, resulta pertinente señalar que, en su objetivo de construir una base de poder sustentable y disuasoria a largo plazo, podemos identificar múltiples indicios de la injerencia de la cultura estratégica tradicional china en la nueva era de la defensa nacional promovida por Xi Jinping.

En segundo lugar, visto en retrospectiva histórica, observamos que la modernización y adaptación de las capacidades de sus fuerzas armadas se efectúan de forma continua en base a la realización del anhelado “sueño chino”.

Haciendo un paralelismo y siguiendo lo planteado por el politólogo Harding (1986) acerca del debate sobre la continuidad o cambio en el accionar diplomático chino, podemos identificar una continuidad de la cultura estratégica china respecto al mantenimiento constante de su visión cosmológica y armónica del mundo y, por ende, de sus principios de política exterior (con sus preceptos básicos, objetivos generales y estilo).

Por otro lado, puede advertirse el “cambio” en las diversas adecuaciones y reformulaciones de determinadas políticas de defensa y desenvolvimiento de las interacciones o relaciones que mantiene con otros actores del sistema internacional.

Los estrategas chinos entienden que la naturaleza de la “nueva guerra global"[13] posee tanto un sentido amplio como restringido. Entienden que la misma abarca las esferas civil y militar (en tiempos de paz y de guerra) e involucra el uso de la información y la tecnología de la información en los ámbitos político, económico, científico- tecnológico, diplomático y cultural.

En base a esta prognosis, se llevaron a cabo una serie de reformas de carácter integral para alcanzar un instrumento militar competitivo, disciplinado y con capacidad de despliegue adecuado. Asimismo, se readecuó su estructura organizacional para su eficiente dirección estratégica de mando y control conforme a las necesidades y los requerimientos pertinentes para el fortalecimiento de su rango de acción y proyección.

En la evolución de su pensamiento estratégico, los analistas chinos identificaron que las armas ya trasponen el ámbito exclusivo militar y promovieron la integración de la ciencia con la producción cívico-militar para el desarrollo de sistemas operativos avanzados basados en la tecnología de la información.

Estas nuevas tecnologías fueron las que impulsaron el desarrollo de las capacidades operativas de sus fuerzas armadas como apoyo logístico y garantes de la seguridad en la transmisión y procesamiento de la información.

Asimismo, propusieron que las operaciones en tiempos de paz tengan como finalidad generar insumos que permitan obtener beneficios y ventajas para las operaciones en tiempos de guerra. Esto, mediante operaciones multinivel que implican cuestiones tales como la identificación de estructuras de mando y control; el reconocimiento de infraestructura crítica de mando y comunicaciones; y/o el relevamiento de los potenciales medios de generación de influencia o interferencia en los canales involucrados en el proceso de toma de decisión.

En síntesis, la fusión e integración de sus capacidades del ámbito civil-militar, así como la estrategia de imponer costos a sus competidores para incidir en su proceso de toma de decisiones y afectar su comportamiento estratégico son dos peculiaridades o características propias de la estrategia de defensa china.

Respecto a la proyección “blanda” de su poder integral, en contraste a la retórica moderada de sus predecesores, la actual dirigencia china expresa un mensaje claro y con determinación acerca del rol pretendido para sus fuerzas armadas.

A pesar de que la mayoría de las acciones de política exterior de la RPCh son generalmente bien vistas y “recibidas” por los actores del sistema internacional, en algunos casos se encuentran con apreciaciones reluctantes o escépticas respecto a los posibles beneficios o intenciones del gobierno comandado desde Pekín. Por lo tanto, continuar fortaleciendo estratégicamente la percepción que se tiene de su diplomacia multinivel aún supone un desafío no menor.

A modo de reflexión final, entendemos que la cultura bélica china continuará promoviendo una modernización de sus fuerzas armadas que le permita tener la capacidad suficiente para la concreción de operaciones convencionales y no convencionales abocadas a garantizar la victoria ante cualquier tipo de conflicto “híbrido”, mediante una estrategia de acción indirecta y ponderando la acción política frente a un rival inevitable en el propio ámbito nacional o internacional.

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Notas

1 Véase “Sobre los Importantes Éxitos y las Experiencias Históricas del Partido en su Centenaria Lucha”, Resolución del Comité Central del Partido Comunista de China, aprobada el 11 de noviembre de 2021 en la VI Sesión Plenaria del XIX Comité Central del PCCh.
2 Véase “China’s Role in UN Peacekeeping,” Institute for Security & Development Policy, 2018. Disponible en línea: https://isdp.eu/publication/chinas-role-un-peacekeeping/ (consultado 18 de junio de 2024).
3 El nombre oficial de la Comisión Militar Central (CMC) hoy es Comisión Militar del Comité del PCCh. Resulta pertinente aclarar que si bien el término chino para la CMC se ha mantenido constante desde su creación, la traducción al inglés ha sido modificada con los años.
4 Las modernizaciones establecieron un conjunto de medidas que se aplicaron a cuatro sectores de la economía: la agricultura, la industria, la ciencia y tecnología y la defensa nacional.
5 Véase “Other Approaches to Civil-Military Integration: The Chinese and Japanese Arms Industries,” Office of Technology Assessment, U.S. Congress, Washington: U.S. Government Printing Office, 1995.
6 El “rótulo” alta tecnología resulta controvertido y debatido por los autores para su necesaria delimitación. Véase “La Guerra Sin Restricciones”, 2020: pág. 77 a 79.
7 Año estratégico y emblemático que hace referencia al centenario de la proclamación de la República Popular China.
8 Según Yan Xuetong, el liderazgo internacional sigue siendo el factor clave del orden internacional. Véase “Leadership And The Rise Of Great Powers”, 2019.
9 Véase “Discurso del presidente Xi ante el XIX Congreso Nacional del Partido Comunista de China”. Disponible en línea: http://ar.china-embassy.gov.cn/esp/jrzg/201711/t20171103_4721909.htm (consultado 15 de julio de 2024).
10 Véase “Una breve discusión sobre la construcción de la capacidad del discurso militar en la preparación para la lucha militar”. Disponible en línea: http://www.81.cn/jsjz/2021-05/26/content_10039869.htm (consultado 25 de agosto de 2024).
11 Véase “Una breve discusión sobre la construcción de la capacidad del discurso militar en la preparación para la lucha militar”. Disponible en línea: http://www.81.cn/jsjz/2021-05/26/content_10039869.htm (consultado 25 de agosto de 2024).
12 Aportando un contingente total de 1779 efectivos a julio de 2024 y siendo el segundo mayor contribuyente financiero de este tipo de operaciones. Véase “Troops and Police Contributors”. Disponible en línea: https://peacekeeping.un.org/es/troop-and-police-contributors (consultado 02 de agosto de 2024).
13 La cual a pesar de su denominación “global”, resulta paradójicamente segmentada en su campos o escenarios de operativización.

Notas de autor

* Licenciado en Ciencia Política y Relaciones Internacionales (UCALP). Profesor de Relaciones Internacionales (UCALP). Especialista en Estudios Chinos (IRI-UNLP). Diplomado en Estudios Estratégicos Chinos (UNDEF). Coordinador Estudios Internacionales (IAPE-UCALP). Miembro Investigador del Centro de Estudios Chinos (IRI-UNLP).

Información adicional

Cómo citar este artículo: López, M. R. (2025). Una aproximación al desarrollo estratégico de las directrices militares de China en su nueva era de la defensa nacional. Relaciones Internacionales, 34(68), 208, https://doi.org/10.24215/23142766e208

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