Dossier Temático
Recepción: 17 febrero 2025
Aprobación: 16 junio 2025

CÓMO CITAR: Rivera de Castro, L. G. y Alarcón Hart, M. V. (2025). Seguridad pública más allá de la represión. El papel de las ciudades del cuidado para superar la exclusión. A&P Continuidad, 12(22), doi: https://doi.org/10.35305/23626097v12i22.508
Resumen: El artículo analiza el impacto del neoliberalismo en la seguridad pública y en la configuración urbana de América Latina, destacando el aumento de la desigualdad y la criminalización de la pobreza. La retracción del Estado en la provisión de bienestar social ha intensificado la fragmentación socioespacial y ha fortalecido la lógica de seguridad basada en la represión y el encarcelamiento masivo, especialmente en las periferias urbanas. En contraposición, el texto presenta el concepto de ciudades del cuidado como alternativa al modelo punitivo, haciendo hincapié en la seguridad ciudadana, la inclusión social y las infraestructuras urbanas orientadas al bienestar colectivo. Un ejemplo concreto de este enfoque es el Programa COMPAZ de Recife, que busca promover la seguridad ofreciendo servicios educativos, culturales y sociales en zonas vulnerables. Los Centros Comunitarios de Paz demuestran cómo puede reformularse la presencia del Estado para reforzar los lazos comunitarios y reducir la violencia sin recurrir a la represión. La experiencia del COMPAZ ilustra la viabilidad del urbanismo social como estrategia de seguridad pública, reafirmando la necesidad de políticas basadas en el cuidado y la ciudadanía para construir ciudades más justas y seguras.
Palabras clave: ciudades del cuidado, urbanismo social, vulnerabilidad social, seguridad pública, neoliberalismo.
Abstract: The article analyzes the impact of neoliberalism on public safety and on the urban configuration of Latin America, highlighting the increase in inequality and the criminalization of poverty. The retraction of the State in the provision of social welfare has intensified socio-spatial fragmentation and strengthened the logic of security based on repression and mass incarceration, especially in urban peripheries. In contrast, the text presents the concept of “Cities of Care” as an alternative to the punitive model, emphasizing citizen security, social inclusion and urban infrastructures oriented towards collective well-being. A concrete example of this approach is Recife's COMPAZ Program, which seeks to promote security by offering educational, cultural and social services in vulnerable areas. Community Peace Centers - COMPAZ - demonstrate how the presence of the State can be reformulated to reinforce community ties and reduce violence without resorting to repression. The COMPAZ experience illustrates the viability of social urban planning as a public security strategy, reaffirming the need for policies based on care and citizenship to build fairer and safer cities.
Keywords: cities of care, social urbanism, social vulnerability, public security, neoliberalism.
Introducción
La seguridad pública en América Latina ha sido históricamente abordada desde una perspectiva represiva, caracterizada por el incremento de las fuerzas policiales, la expansión del sistema penitenciario y la criminalización de la pobreza. Este modelo, profundamente influido por el neoliberalismo, ha consolidado una lógica de control y exclusión que ha agravado las desigualdades socioespaciales y reforzado el estigma hacia las poblaciones periféricas (Harvey, 2005; Waquant, 2009). Frente a esta realidad, el artículo se propone analizar una alternativa a este modelo punitivo, explorando el concepto de ciudades del cuidado y su aplicación en el contexto latinoamericano.
El objetivo principal del artículo es examinar cómo las ciudades del cuidado pueden ofrecer un modelo de seguridad pública basado en la inclusión, el acceso a derechos y la construcción de la cohesión social. Para ello, se analiza el caso del Programa COMPAZ en Recife, Brasil, una iniciativa que se presenta como ejemplo de urbanismo social orientado al cuidado, en contraposición a la lógica represiva dominante.
Es importante señalar que las relaciones del Programa Centros Comunitarios de Paz (COMPAZ) con el concepto de ciudades del cuidado no se encuentran explícitamente formuladas en el diseño original del programa. La aproximación a este marco ha sido propuesta por los autores del presente artículo, a partir de las características del COMPAZ como política de integración social y promoción del bienestar. En cuanto al urbanismo social, es importante reconocer que este enfoque ha estado presente desde el inicio del programa, tal como se documenta en publicaciones institucionales (Cunha y Cardoso, 2022) y en otros estudios (Diniz Moreira, 2023; Ponzi y Leite, 2021). No obstante, el análisis desarrollado en este artículo busca profundizar dicha lectura, destacando cómo el COMPAZ articula dimensiones espaciales, simbólicas y relacionales que refuerzan su carácter de infraestructura urbana orientada al cuidado y a la cohesión social. Esta interpretación permite resignificar el programa como una experiencia que contribuye a la reflexión sobre las políticas de seguridad pública desde una perspectiva territorial e inclusiva.
La relevancia del tema radica en la necesidad de repensar las políticas de seguridad en América Latina, donde las estrategias de control y represión han fracasado en reducir la violencia y han profundizado las desigualdades. En este contexto, las ciudades del cuidado emergen como una propuesta innovadora que prioriza el bienestar comunitario, la inclusión social y la prevención de la violencia a través de políticas públicas integradas.
La metodología adoptada en este estudio se basa en un análisis de caso del Programa COMPAZ, utilizando fuentes documentales, informes oficiales y literatura académica. Se examinan los principios del urbanismo social y su aplicación en las políticas de seguridad pública, destacando cómo el COMPAZ se configura como un modelo alternativo frente al paradigma represivo.
El artículo se estructura en cuatro secciones: la primera presenta la fundamentación teórica sobre las ciudades del cuidado y el urbanismo social; la segunda describe la metodología utilizada; la tercera analiza el caso del Programa COMPAZ en Recife; y la cuarta ofrece una discusión crítica y las conclusiones del estudio, destacando los aprendizajes y desafíos para la implementación de políticas de seguridad integrales basadas en el cuidado.
Ciudades del cuidado, urbanismo social y seguridad pública en el contexto neoliberal
El concepto de ciudades del cuidado se origina en la teoría feminista del cuidado, una perspectiva desarrollada por autoras como Berenice Fisher y Joan Tronto (1990). Según estas, el cuidado es una actividad esencial para el sostenimiento de la vida humana, que incluye todas las acciones destinadas a mantener, continuar y reparar nuestro mundo. Fisher y Tronto (1990) afirman que el cuidado no se limita a las relaciones interpersonales, sino que se extiende a las estructuras sociales y a las políticas públicas, configurándose como un principio ético y político fundamental. Esta visión reconoce que el cuidado es una práctica universal que atraviesa todas las dimensiones de la vida y debe ser considerado en el diseño y la gestión de las ciudades (Tronto, 1998; West, 1996).
En el ámbito urbano, las ciudades del cuidado se presentan como una propuesta innovadora que desafía el modelo urbano neoliberal, caracterizado por la exclusión, la fragmentación socioespacial y la priorización del interés privado sobre el bienestar colectivo (Caldeira, 2003; Rolnik, 2019). Las ciudades del cuidado se configuran como espacios en los que las políticas públicas, la infraestructura urbana y los servicios están orientados al bienestar comunitario, promoviendo la inclusión social y garantizando el acceso a derechos básicos como la educación, la salud, el ocio y la seguridad (Fisher y Tronto, 1990). En estos espacios, el cuidado se materializa en servicios públicos accesibles, en redes de apoyo comunitario y en un diseño urbano que fomenta la convivencia y la cohesión social (Echeverri y Orsini, 2010).
Además, las ciudades del cuidado reconocen que la seguridad pública no puede entenderse únicamente como el control del delito, sino como una condición que surge de la garantía de derechos y de la creación de entornos que favorezcan la vida digna (Waquant, 2009; Davis, 2006). Esto significa que las políticas de seguridad deben ir más allá de la represión y la vigilancia, para centrarse en la prevención de la violencia a través del fortalecimiento de los lazos comunitarios, la promoción de la equidad y el acceso a recursos esenciales (Harvey, 2005; Ostrom, 2009). En este sentido, las ciudades del cuidado se presentan como una alternativa transformadora que redefine el papel del Estado y de las políticas urbanas en la promoción de la justicia social y la seguridad humana.
El urbanismo social se ha consolidado en América Latina como una respuesta innovadora a las profundas desigualdades socioespaciales que caracterizan las grandes ciudades de la región. A diferencia del modelo urbano tradicional, que prioriza el crecimiento económico y la expansión territorial sin considerar las necesidades de las comunidades vulnerables, el urbanismo social se centra en la justicia social, la inclusión y la construcción de infraestructuras que promuevan el bienestar colectivo (Echeverri y Orsini, 2010). Este enfoque reconoce que las políticas urbanas deben ir más allá de la provisión de infraestructura física, deben incluir también acciones que fortalezcan el tejido social y mejoren las condiciones de vida de los sectores marginados (Caldeira, 2003).
Las experiencias de Medellín y Bogotá, en Colombia, son ejemplos paradigmáticos de la aplicación del urbanismo social en América Latina. En Medellín, el desarrollo de los Parques Biblioteca y del Metrocable ha demostrado cómo la inversión en equipamientos culturales, educativos y de movilidad puede transformar territorios históricamente excluidos, mejorando la calidad de vida de sus habitantes y promoviendo la integración social (Echeverri y Orsini, 2010). Por su parte, Bogotá implementó los Centros de Desarrollo Comunitario (CDC), las Manzanas del Cuidado y los Parques Zonales, que combinan servicios culturales, recreativos y educativos para fomentar desarrollo comunitario y reducir la violencia. Estas experiencias muestran cómo la infraestructura pública puede convertirse en una herramienta de transformación social cuando está orientada al cuidado y a la inclusión.
El éxito del urbanismo social en estas ciudades radica en su capacidad para integrar la participación comunitaria en el diseño y gestión de los espacios urbanos. En lugar de imponer soluciones desde arriba, los proyectos de urbanismo social fomentan el diálogo y la colaboración entre el gobierno, las organizaciones locales y los residentes, permitiendo que las políticas urbanas respondan a las necesidades reales de las comunidades (Echeverri y Orsini, 2010; Caldeira, 2003). Esta perspectiva se contrapone a las políticas urbanas basadas en la represión y el control, que tienden a profundizar las desigualdades y a criminalizar a las poblaciones vulnerables (Harvey, 2005; Rolnik, 2019). El urbanismo social, por el contrario, promueve la seguridad a través de la inclusión y el fortalecimiento de los lazos comunitarios.
Procedimientos metodológicos
La metodología adoptada en este estudio se basa en un análisis de caso del Programa Centros Comunitarios de Paz (COMPAZ) de Recife, Brasil. El estudio de caso es una estrategia metodológica adecuada para investigar fenómenos complejos en contextos específicos, permitiendo un análisis profundo de las dinámicas sociales, políticas y espaciales involucradas (Yin, 2015). En este sentido, el COMPAZ se selecciona como objeto de estudio porque representa una experiencia concreta de urbanismo social y políticas de cuidado aplicadas a la seguridad pública, lo que permite explorar cómo la infraestructura pública y los servicios orientados al bienestar comunitario pueden transformar territorios vulnerables.
La elección del Programa Centros Comunitarios de Paz (COMPAZ) como estudio de caso se justifica por su relevancia como una política pública que contrasta directamente con el modelo tradicional de seguridad basado en la represión y el control. A diferencia de las estrategias punitivas, el COMPAZ promueve la inclusión social, el acceso a servicios educativos, culturales y deportivos, y la participación comunitaria como ejes centrales de su funcionamiento (Prefeitura do Recife, 2024). Su implementación en territorios caracterizados por altos índices de violencia y desigualdad ofrece una oportunidad para analizar cómo el cuidado y el urbanismo social pueden fortalecer la cohesión social y reducir la criminalidad.
Las fuentes de información utilizadas en este estudio incluyen documentos oficiales del Programa Centros Comunitarios de Paz (COMPAZ), informes de impacto elaborados por la Prefeitura do Recife, estudios de evaluación realizados por organismos internacionales como UNICEF y ONU, y literatura académica sobre urbanismo social y seguridad pública (ONU, 2022; UNICEF, 2023). La metodología combina el análisis documental, que permite examinar las políticas y directrices del programa, con la revisión bibliográfica para situar el COMPAZ en el contexto más amplio de las políticas urbanas de seguridad basadas en el cuidado y la inclusión social. Esta aproximación garantiza una visión crítica y fundamentada del estudio de caso.
Desde la década de 1980, la ciudad de Recife se ha destacado por implementar políticas públicas que contrarrestan la lógica neoliberal predominante en muchas ciudades latinoamericanas. Un ejemplo emblemático es la creación de las Zonas Especiales de Interés Social (ZEIS), establecidas por el Plan de Regularización de las Zonas Especiales de Interés Social (PREZEIS) en 1987. Este instrumento urbanístico pionero, impulsado por movimientos sociales y organizaciones comunitarias, permitió la regularización de asentamientos informales y la integración de comunidades de bajos ingresos al tejido urbano formal, priorizando el derecho a la ciudad sobre la especulación inmobiliaria (Nogueira, 2019).
Además, Recife ha promovido iniciativas que fortalecen la participación ciudadana en la planificación urbana, como la implementación de presupuestos participativos y la creación de espacios de diálogo entre el gobierno y la sociedad civil. Estas acciones reflejan un compromiso con un modelo de desarrollo urbano inclusivo y democrático, que busca garantizar el acceso equitativo a servicios y oportunidades para todos los habitantes, en contraposición a las políticas de exclusión y mercantilización del espacio urbano características del neoliberalismo (Nogueira, 2019).
Este enfoque progresista en la gestión urbana ha permitido que Recife se consolide como un referente en la promoción de políticas públicas orientadas al bienestar colectivo y a la justicia social, sentando las bases para iniciativas innovadoras como el Programa que será analizado en la siguiente sección.
Análisis del estudio de caso: Programa Centros Comunitarios de Paz (COMPAZ)
Recife, capital del estado de Pernambuco, es una de las ciudades más antiguas de Brasil y un importante centro cultural, económico y político del noreste del país. Con una población de aproximadamente 1.6 millones de habitantes, Recife se caracteriza por una marcada desigualdad socioespacial, que se refleja en la coexistencia de áreas de alto desarrollo económico y turístico, como el barrio de Boa Viagem, y vastas periferias caracterizadas por condiciones precarias de vivienda y acceso limitado a servicios básicos (IBGE, 2022).
Las periferias de Recife están pobladas principalmente por familias de bajos ingresos que enfrentan múltiples desafíos, como el desempleo, la falta de infraestructura urbana adecuada y el acceso limitado a servicios de salud, educación y cultura (Rolnik, 2019). En estos territorios, la vulnerabilidad social se agrava por la violencia urbana, que afecta especialmente a los jóvenes, quienes son frecuentemente expuestos a contextos de riesgo. La fragmentación socioespacial y la desigualdad histórica de la ciudad convierten a las periferias en espacios de exclusión, pero también de resistencia comunitaria y movilización social.
A pesar de estos desafíos, Recife también se destaca por su tradición de políticas públicas orientadas a la inclusión social y al fortalecimiento comunitario. Iniciativas como las Zonas Especiales de Interés Social (ZEIS) y el Programa Centros Comunitarios de Paz (COMPAZ) son ejemplos de esfuerzos del poder público por promover la justicia social y mejorar la calidad de vida de las poblaciones más vulnerables (Prefeitura do Recife, 2024). Esta dualidad entre la exclusión socioespacial y las políticas inclusivas es una característica fundamental de la ciudad y constituye el contexto en el que se implementa el COMPAZ.

Elaboración de los autores
Fuente: IBGE y ESIG.El Programa COMPAZ fue creado en 2016 por la Prefeitura do Recife como una estrategia innovadora de seguridad ciudadana orientada a la prevención de la violencia y la promoción de la cultura de paz. Inspirado en experiencias exitosas como los Parques Biblioteca de Medellín, el COMPAZ concentra en una sola infraestructura una amplia gama de servicios públicos integrados, con el objetivo de fortalecer la ciudadanía y ofrecer alternativas concretas a las poblaciones más vulnerables de la ciudad (Cunha y Cardoso, 2022)
En la figura 2, se observa la localización de los COMPAZ en relación con el Índice de Bienestar Urbano (IBEU), el cual evalúa las condiciones necesarias para vivir en las ciudades, con énfasis en los bienes y servicios colectivos –como el transporte, el saneamiento y las áreas verdes– que dependen del mercado o del Estado. Este índice incluye 20 indicadores agrupados en cinco dimensiones: movilidad, medio ambiente, vivienda, servicios públicos e infraestructura (Ribeiro y Ribeiro, 2013). Aunque los datos corresponden al año 2010 y no han sido actualizados hasta el momento, se considera importante presentarlos para evidenciar el contexto territorial en el que fueron implantadas las unidades del COMPAZ.

Elaboración de los autores.
Fuente: IBEU – Local - https://ibeu.observatoriodasmetropoles.net.br/ibeu-recife/Desde su concepción, el programa fue pensado como una fábrica de ciudadanía, buscando romper con la lógica de políticas públicas de baja calidad destinadas a las periferias urbanas. Así, cada centro COMPAZ ofrece servicios culturales, deportivos, educativos, de salud, justicia comunitaria y generación de renta. Estos servicios están integrados en un mismo espacio, operados de manera articulada entre diferentes secretarías municipales, bajo la coordinación de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.
Desde el punto de vista arquitectónico, los centros COMPAZ fueron concebidos no solo como equipamientos funcionales, sino como verdaderos hitos urbanos en territorios marcados por la precariedad y la ausencia histórica del Estado. Su diseño busca establecer una presencia cívica transformadora, generando espacios que, más allá de albergar servicios, produzcan urbanidad, encuentro y apropiación colectiva. Como destaca Diniz Moreira (2023), el COMPAZ Gobernador Eduardo Campos, ubicado en Alto Santa Terezinha, fue implantado en un lote en declive donde no existían espacios públicos disponibles, e incorpora una gran plaza cubierta que funciona como corazón del conjunto y punto de encuentro comunitario. Esta plaza se convirtió en un espacio multifuncional, utilizado para ferias, eventos culturales, actividades recreativas y oferta de servicios públicos, y fue decisiva durante la pandemia como punto de vacunación y distribución de alimentos (Diniz Moreira, 2023).

El diseño incorpora elementos que dialogan con la tradición de la arquitectura moderna brasileña, como el uso de columnatas, grandes aleros, cobogós para ventilación natural y materiales sencillos organizados en composiciones claras y legibles. Estos recursos permiten crear edificios que son, simultáneamente, monumentales y acogedores, ofreciendo sombra, permeabilidad visual y espacial, y promoviendo la permanencia de los cuerpos en el espacio urbano. La escalera monumental y la plaza mirador del COMPAZ se tornaron nuevas referencias simbólicas en la comunidad, permitiendo incluso vistas inéditas del territorio que antes estaban vedadas a los propios residentes.

En el caso del COMPAZ Ariano Suassuna, localizado entre avenidas de alto flujo vehicular, el proyecto responde con una configuración en U que enmarca una calle interior protegida, permitiendo usos espontáneos e integrando a una población más diversa proveniente de distintas partes de la ciudad. A pesar de las limitaciones presupuestarias y de la no ejecución de algunos elementos paisajísticos, ambos centros lograron articular usos múltiples y gestionar flujos complejos de personas, conciliando espacios de convivencia con áreas introspectivas para estudio, atención médica o resolución de conflictos. En palabras de Diniz Moreira (2023), estos edificios no crean urbanidad por sí solos, pero logran favorecerla, en la medida en que proporcionan vacíos significativos donde las personas pueden encontrarse, convivir y reconstruir la dimensión pública de la vida urbana (Diniz Moreira, 2023),
Los proyectos arquitectónicos de los Centros Comunitarios de Paz (COMPAZ) fueron desarrollados por distintos arquitectos y oficinas, con un enfoque común en la valorización simbólica de los territorios periféricos y en la creación de espacios públicos de encuentro. Las tres primeras unidades –COMPAZ Gobernador Eduardo Campos, COMPAZ Escritor Ariano Suassuna y COMPAZ Gobernador Miguel Arraes– fueron concebidas por el equipo de AFM Arquitectura, sigla que corresponde a los arquitectos Avellar, Fernandes y Montezuma (Diniz Moreira, 2023). En particular, el COMPAZ Eduardo Campos fue proyectado por el arquitecto Roberto Montezuma, quien participó de misiones técnicas a Medellín para conocer experiencias de urbanismo social y propuso una arquitectura cívica y transformadora para el Alto Santa Terezinha.
La cuarta unidad, el COMPAZ Dom Hélder Câmara, presenta una trayectoria distinta: su edificio fue originalmente proyectado como una biblioteca pública por los arquitectos Zeca Brandão y Luiz Carvalho, y posteriormente adaptado para integrar la red de los COMPAZ (Diniz Moreira, 2023)
Esta diversidad de autorías no impidió que el conjunto de los equipamientos compartiera una identidad visual y espacial coherente, marcada por una arquitectura accesible, permeable, y profundamente enraizada en los territorios populares de Recife.
Hasta la fecha, han sido inauguradas seis unidades: COMPAZ Governador Eduardo Campos (2016, Alto Santa Terezinha), COMPAZ Escritor Ariano Suassuna (2017, Cordeiro), COMPAZ Governador Miguel Arraes (2019, Sítio do Berardo), y COMPAZ Dom Hélder Câmara (2020, Coque), COMPAZ Professor Paulo Freire (2024, Ibura) y COMPAZ Atris Leda Alves (2024, Pina). Todas ellas están situadas en áreas periféricas de alta y mediana vulnerabilidad social, así como con altos índices de criminalidad, identificadas a partir del mapeo de los llamados Crímenes Violentos Letales Intencionales (CVLI).

Elaboración de los autores.
Fuentes: Google Street View y Esri, Maxar, EarthstarLa expansión progresiva del programa refleja el esfuerzo institucional por consolidar una red de equipamientos públicos orientados al cuidado, la inclusión y la prevención de la violencia en contextos urbanos marcados por la desigualdad. El proceso de implementación del COMPAZ implicó diagnósticos comunitarios, consultas populares, inclusión en el planeamiento estratégico de la ciudad (Plano Municipal de Segurança Urbana e Prevenção da Violência), y una estrategia de articulación interinstitucional que garantizara el funcionamiento efectivo de los servicios. Esta política fue también integrada al Pacto Pela Vida del Estado de Pernambuco, buscando sinergias entre niveles de gobierno (Prefeitura do Recife, sin fecha, b).
Uno de los aspectos centrales del COMPAZ es su capacidad de articular múltiples dimensiones de la política pública –seguridad, educación, justicia, cultura, deporte y salud– en un mismo lugar, promoviendo no solo la disminución de los índices de violencia, sino también la reconstrucción del tejido social y el fortalecimiento del sentido de pertenencia territorial. La satisfacción con el programa alcanza más del 90% de los usuarios, con altos índices de percepción de mejora en la calidad de vida, especialmente entre mujeres y jóvenes.
La evaluación del impacto del COMPAZ Gobernador Eduardo Campos, ubicado en el barrio Alto Santa Terezinha, revela resultados significativos en la reducción de la violencia letal en las áreas circundantes. Según datos de la Secretaría de Defensa Social de Pernambuco analizados por Limeira (2022), en los cinco años posteriores a la inauguración del centro se observó una reducción constante de los Crímenes Violentos Letales Intencionales (CVLI) en la región: una disminución acumulada del 29.31% en los 36 meses siguientes, en comparación con los 12 meses anteriores a su apertura (Prefeitura do Recife, sin fecha, a)
El análisis específico de los delitos cometidos contra jóvenes muestra resultados aún más expresivos. Durante el mismo período, la tasa de CVLI en esta franja poblacional cayó de 40 a 26 casos (-35%) después de dos años y se mantuvo en niveles bajos hasta el quinto año de funcionamiento del centro, con una reducción acumulada del 12.5%, incluso durante el contexto adverso de la pandemia de COVID-19. Estos datos sugieren que el COMPAZ cumple un papel relevante en la protección de los grupos vulnerables, especialmente de los jóvenes, en contextos de alta exclusión social (Prefeitura do Recife, sin fecha, a)
Complementariamente, la tesis de Rêgo (2018) utilizó modelos econométricos de diferencias con efectos fijos espaciales para estimar el impacto causal de esta política pública. Los resultados indicaron una reducción media de 4.2 crímenes letales por cada 100 mil habitantes por mes en los barrios afectados, siendo el barrio de Água Fria (sede de la primera unidad del COMPAZ) el único con impacto significativo en todos los modelos, con una caída de 4.9 CVLI por 100 mil hab./mes, lo que equivale a aproximadamente una muerte evitada por mes.
Estos datos sustentan la hipótesis de que la presencia física y simbólica del COMPAZ –con sus servicios, actividades culturales, educativas y de mediación de conflictos– contribuye a la creación de un entorno urbano menos propenso a la violencia, actuando tanto en la reducción de la vulnerabilidad social como en la modificación de las dinámicas espacio-temporales de la criminalidad (Diniz Moreira, 2023). La combinación entre la presencia institucional del Estado, la reconfiguración de los espacios públicos y la ocupación productiva del tiempo libre de los jóvenes se presenta, así como una alternativa eficaz frente a los enfoques represivos tradicionales.
Las percepciones cualitativas de los usuarios y colaboradores del Programa Centros Comunitarios de Paz (COMPAZ) reflejan una transformación profunda en la relación entre el Estado y la comunidad. Según la Evaluación Ejecutiva realizada en 2022, el 91.57% de los usuarios expresó estar satisfecho con los servicios ofrecidos, mientras que el 85.56% señaló haber experimentado cambios positivos en su vida cotidiana, especialmente en lo que respecta a la salud física y mental, el bienestar y las relaciones sociales. El COMPAZ no es percibido simplemente como un equipamiento público, sino como un espacio simbólico de dignificación, oportunidad y acogida: una “puerta de entrada para soñar”, como lo definió uno de los articuladores comunitarios entrevistados (Prefeitura do Recife, sin fecha, a).
El sentimiento de pertenencia es otro aspecto destacado: más del 93% de los colaboradores afirmaron que conocen y son conocidos por los usuarios, lo que evidencia la construcción de vínculos de confianza e identificación entre el personal y la comunidad atendida. Asimismo, el involucramiento de residentes locales en los equipos de trabajo del COMPAZ contribuye a reforzar el arraigo territorial y a legitimar la presencia del Estado en espacios históricamente marginalizados.
Por otro lado, aunque la mayoría de los relatos sean positivos, se identifican desafíos. Algunas personas señalaron dificultades de acceso relacionadas con la baja oferta de plazas, la falta de recursos para el transporte y el miedo a la discriminación en ciertos contextos. Estos desafíos no anulan la percepción general de que el COMPAZ contribuye a promover la ciudadanía, reducir las desigualdades sociales y reconstruir el tejido comunitario a partir del encuentro, el respeto y la apropiación colectiva del espacio público.
Conclusión del estudio de caso
A partir de los datos y evidencias disponibles hasta el momento, el análisis del Programa Centros Comunitarios de Paz (COMPAZ) permite afirmar que se trata de una política pública innovadora, cuyos efectos se articulan a los principios del urbanismo social y de las ciudades del cuidado en el contexto latinoamericano. Aunque las referencias no estén explícitamente formuladas en su diseño original con el modelo de las ciudades del cuidado, las características materiales, simbólicas e institucionales del COMPAZ –como la articulación de servicios integrados, la valorización de los territorios periféricos y la promoción activa del bienestar– permiten establecer un diálogo fecundo con esta perspectiva teórica y práctica.
Los indicadores cuantitativos analizados muestran reducciones consistentes en los índices de violencia letal –particularmente en los Crímenes Violentos Letales Intencionales (CVLI) –, destacando la disminución de homicidios entre jóvenes en los territorios donde se implementaron las unidades COMPAZ. Estos resultados son corroborados por evaluaciones cualitativas que apuntan a una percepción positiva por parte de los usuarios y usuarias, al fortalecimiento del sentido de pertenencia comunitaria y a la construcción de vínculos de confianza con las instituciones públicas. La dimensión espacial de los equipamientos, concebidos como hitos urbanos de acogida, también contribuye de manera decisiva a esa transformación.
Es importante subrayar que estas conclusiones se fundamentan en el conjunto de datos disponibles hasta el presente, lo que no excluye la necesidad de evaluaciones longitudinales y de estudios comparativos más amplios. Aun así, el caso del COMPAZ ya ofrece una referencia concreta y potente para repensar las políticas de seguridad pública desde una perspectiva territorial, integrada y basada en el cuidado, especialmente en contextos marcados por la desigualdad estructural y la exclusión urbana. Para consolidar esta contribución, resulta fundamental promover investigaciones actualizadas y en profundidad que analicen no solo los impactos mensurables del programa, sino también sus dimensiones simbólicas, sus efectos subjetivos en las comunidades atendidas y los procesos institucionales que sustentan su implementación y sostenibilidad.
Consideraciones finales
Este estudio analizó el programa COMPAZ como un modelo alternativo de seguridad pública, basado en los principios del cuidado, el urbanismo social y la inclusión ciudadana. La experiencia de Recife demuestra que la seguridad no debe pensarse exclusivamente en términos de represión policial y encarcelamiento, sino como un derecho que requiere infraestructuras sociales, espacios de convivencia y políticas públicas integradas.
Frente al avance del modelo neoliberal, que ha profundizado las desigualdades urbanas e intensificado la lógica represiva de la seguridad pública, el COMPAZ ha surgido como una alternativa viable para construir ciudades más seguras y democráticas. Su impacto en la reducción de la violencia, el aumento del acceso a los servicios y la transformación de la relación entre el Estado y la comunidad demuestra que las políticas basadas en el cuidado y en una cultura de paz pueden ser eficaces para reestructurar la seguridad pública en las ciudades latinoamericanas.
El concepto de seguridad basada en el cuidado propone una ruptura con el paradigma de la represión. En lugar de tratar la violencia como un problema exclusivamente policial, este enfoque reconoce que la delincuencia está vinculada a factores estructurales como la desigualdad social, la exclusión territorial y la falta de oportunidades.
El programa COMPAZ demuestra que el cuidado puede incorporarse como principio organizador de las políticas de seguridad pública ofreciendo espacios públicos de calidad que fomenten la pertenencia y la vida en comunidad; servicios educativos y culturales, esenciales para prevenir la violencia entre los jóvenes; el apoyo psicosocial y la mediación en conflictos, estrategias que evitan la escalada de la violencia.
Al proporcionar estas condiciones, el COMPAZ redefine el papel del Estado, sustituyendo la lógica del control punitivo por un enfoque preventivo e integrado que refuerza la ciudadanía y reduce las vulnerabilidades sociales.
Aunque los resultados del COMPAZ son prometedores, su expansión y consolidación como política pública estructural aún se enfrenta a importantes retos. Uno de ellos es la sostenibilidad financiera, ya que el mantenimiento de infraestructuras orientadas al cuidado requiere inversiones públicas continuas, susceptibles a las restricciones derivadas de ciclos de austeridad económica. Otro desafío central reside en transformar la mentalidad predominante en las políticas de seguridad, todavía marcadas por enfoques represivos en gran parte de los estados y municipios brasileños; superar esta lógica implica formar a gestores y profesionales en estrategias preventivas y comunitarias. Finalmente, la posibilidad de replicar el modelo del COMPAZ en otros contextos urbanos requiere atención a las especificidades locales: su éxito en Recife no puede trasladarse automáticamente a otras ciudades sin procesos de adaptación institucional, cultural y territorial que cuenten con el respaldo de la población y de los actores públicos involucrados.
El reto central es conseguir que programas como el COMPAZ no dependan exclusivamente de la voluntad política de gobiernos concretos, sino que se institucionalicen como parte de una política nacional de seguridad ciudadana y urbanismo social.
El avance de las políticas neoliberales ha reducido el papel del Estado en la promoción del bienestar social, intensificando la criminalización de la pobreza y la militarización de las periferias. La seguridad debe entenderse como un derecho fundamental y, por tanto, una responsabilidad del Estado.
Esto implica la necesidad de reformular los fundamentos de las políticas de seguridad pública para que incluyan inversiones sostenidas en infraestructuras urbanas y centros asistenciales, desarrollando políticas orientadas a la inclusión social y a la reducción de las desigualdades, así como, fortalecer la gobernanza participativa y las redes comunitarias como base para la construcción colectiva de entornos urbanos más seguros y equitativos. COMPAZ refuerza esta visión demostrando que se puede promover la seguridad sin recurrir a la represión, sino mediante el acceso a los derechos y la creación de espacios de acogida y ciudadanía.
La experiencia del COMPAZ en Recife contribuye a un nuevo paradigma de seguridad pública, que se aleja de la lógica punitiva e incorpora la perspectiva del cuidado, la inclusión y el fortalecimiento comunitario. Su impacto positivo en la reducción de la violencia y el fortalecimiento de las redes sociales demuestra que las políticas de seguridad pueden formularse de forma democrática, preventiva y participativa.
En un contexto marcado por el avance de la violencia urbana y el fracaso del modelo represivo, el urbanismo social y la seguridad ciudadana se perfilan como alternativas necesarias y viables. El COMPAZ no sólo resignifica el concepto de seguridad ciudadana en Recife, sino que sirve de inspiración para otras ciudades latinoamericanas que buscan estrategias innovadoras para hacer frente a la violencia urbana.
Así pues, la transición de un modelo de represión a un modelo de cuidados no sólo es deseable, sino esencial para construir sociedades y ciudades más seguras, justas y democráticas.
Agradecimientos
Maria Victoria de Alarcón Hart tiene una beca de maestría de la Fundação para Aperfeiçoamento de Pessoal de Nível Superior – CAPES, Brasil. Al Fundo Mackenzie de Pesquisa – MackPesquisa, que financia la investigación «La ciudad que cuida -contribuciones desde el contexto brasileño”. A Gisela Batista Tibiriçá, que participó en las primeras etapas de la investigación. A los revisores anónimos del artículo por sus excelentes indicaciones.
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Notas de autor
Roles de autoría: 1. Administración del proyecto; 3. Análisis formal; 4. Conceptualización; 5. Curaduría de datos; 6. Escritura - revisión y edición; 7. Investigación; 8. Metodología; 9. Recursos; 10. Redacción - borrador original; 12. Supervisión; 13. Validación; 14. Visualización
https://orcid.org/ 0000-0002-0963-3002
luizguilherme.castro@mackenzie.br
Roles de autoría: 3. Análisis formal; 4. Conceptualización; 5. Curaduría de datos; 6. Escritura - revisión y edición; 7. Investigación; 9. Recursos; 11. Software; 13. Validación; 14. Visualización
https://orcid.org/ 0009-0000-6569-5163
10432049@mackenzista.com.br
Información adicional
CÓMO CITAR: Rivera de Castro, L. G. y Alarcón Hart, M. V. (2025). Seguridad pública más allá de la represión. El papel de las ciudades del cuidado para superar la exclusión. A&P Continuidad, 12(22), doi: https://doi.org/10.35305/23626097v12i22.508
Enlace alternativo
https://www.ayp.fapyd.unr.edu.ar/index.php/ayp/article/view/508 (html)

