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El Impenetrable chaqueño: violencia, políticas espaciales y territorio ambivalente
El Impenetrable, Province of Chaco: violence, spatial policies and ambivalent territory
A&P continuidad, vol. 12, núm. 22, pp. 55-70, 2025
Universidad Nacional de Rosario

Dossier Temático

A&P continuidad
Universidad Nacional de Rosario, Argentina
ISSN: 2362-6089
ISSN-e: 2362-6097
Periodicidad: Semestral
vol. 12, núm. 22, 2025

Recepción: 03 marzo 2025

Aprobación: 29 mayo 2025


Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.

CÓMO CITAR: Almirón, A. A. y Quevedo, C. M. (2025). El Impenetrable chaqueño: violencia, políticas espaciales y territorio ambivalente. A&P Continuidad, 12(22), doi: https://doi.org/10.35305/23626097v12i22.515

Resumen: El artículo analiza las transformaciones recientes en la región de El Impenetrable chaqueño (Argentina), haciendo énfasis en las relaciones entre estatalidad, territorio y violencia. Se examinan reorganizaciones espaciales de los últimos gobiernos de la provincia del Chaco, focalizando en la política de valorización del monte nativo a partir de la creación del Parque Nacional El Impenetrable. El estudio reconstruye las intervenciones derivadas del Master Plan El Impenetrable considerando, como antecedente, el impacto de la Conquista del Oeste durante la dictadura cívico-militar (1976-1983). La metodología incluye el análisis de documentos estatales, imágenes y fuentes periodísticas. Este trabajo sostiene que la actual valoración turística y conservacionista de El Impenetrable se explica al examinar la intervención del Estado provincial en la década de 1970, proceso en el cual la región fue establecida como un territorio de doble carácter: natural y productivo.

Palabras clave: capitalismo, intervenciones territoriales, parque nacional, políticas públicas, tierra.

Abstract: This article analyses recent transformations in El Impenetrable -a region of the Province of Chaco, Argentina- with an emphasis on statehood, territory and violence interaction. It examines the spatial reorganizations of recent Chaco’s governments focusing on the policy of valorization of the native forest since the creation of El Impenetrable National Park. The study reconstructs the interventions derived from its master plan considering, as background information, the impact of the Conquest of the West during the civil-military dictatorship (1976-1983). The methodology includes the analysis of state documents, images and journalistic sources. This paper argues that the current tourist and conservationist valuation of El Impenetrable can be explained by examining the intervention of the provincial government in the 1970s, a process in which the region was established as a territory with a dual character: natural and productive.

Keywords: capitalism, territorial interventions, national park, public policies, land.

Introducción

Al oeste de la provincia del Chaco, El Impenetrable es una vasta región de bosque nativo que abarcó los departamentos General Güemes, Almirante Brown y Maipú (Borrini y Schaller, 1981) y que actualmente solo comprende el departamento General Güemes (Almirón y Quevedo, 2025). Es habitado por unas 60.000 personas, que en su mayoría pertenecen a pueblos indígenas wichí o qom, campesinos y pequeños productores rurales que basan su sustento en la producción vacuna y caprina. Identificado como un territorio fronterizo, ha sido escenario histórico de violencia. Inicialmente, constituyó un espacio de paso y de comercio. Posteriormente, experimentó la misionización franciscana a partir de 1900 (Giordano y Méndez, 2011). Como parte del desierto verde, la región se erigió como una zona hacia donde se desplazaron las poblaciones indígenas debido a las campañas militares de fines del siglo XIX, y fue progresivamente delimitada, explorada y ocupada (Carpio y Chao, 2025).

Durante la segunda parte del siglo XX, se lo construyó como un territorio vacío que protagonizó los procesos de colonización llevados a cabo mediante la Campaña del Oeste durante la última dictadura cívico-militar. El Impenetrable llega a nuestros días como un destino altamente visibilizado a escala global a partir de la creación del área protegida más grande del país: el Parque Nacional El Impenetrable. Entre los siglos XX y XXI, la región experimentó una transición desde la promoción del desmonte sistemático hacia un escenario donde las actividades extractivas coexisten con una renovada valoración conservacionista del monte nativo.

En el pasado reciente, la región de El Impenetrable ha sido estudiada desde diversas miradas que han explicado las transformaciones del territorio desde una perspectiva geohistórica (Borrini y Schaller, 1981; Bruniard, 1979; Beck, 1992) o han propuesto el estudio de la lucha de clases desde el materialismo histórico (Roze, 2007). Estos estudios fueron parte de las miradas sobre el territorio como una historia total que reconstruyeron, a través de la larga duración, los cambios que se fueron generando. En los últimos años, los estudios sobre la región de El Impenetrable han hecho una revalorización sobre el pasado reciente desde la mirada de los actores sociales. En esta línea algunos abordajes problematizan su dimensión territorial, vislumbrando relaciones de poder que se establecieron en el espacio y desde el cual germinaron formas simbólicas y materiales de producción de violencia (Salamanca Villamizar, 2015). Pues, la violencia en el espacio que analizan Salamanca Villamizar y Colombo (2019) se refiere a las políticas de colonización y las formas en que el territorio fue concebido y transformado durante el período de dictadura. Estas políticas en el contexto de El Impenetrable orientaron una reorganización socioespacial, especialmente desde la Campaña del Oeste (1976).

Considerando estos antecedentes analíticos, en este artículo, por un lado, exploramos y revisamos algunos debates sobre la tríada conceptual Estado, territorio y violencia que nos permitan comprender las implicancias de la política espacial dentro de formas específicas de intervención territorial para El Impenetrable. Por otro lado, nos preguntamos si en los últimos casi cincuenta años es posible señalar continuidades y rupturas en las intervenciones estatales en el territorio, destacando el proceso de asentamiento, la internacionalización de la región y la mercantilización del espacio. Finalmente, analizamos la reciente valorización turística de la región identificando algunas de las múltiples escalas espaciales que se articulan y por qué comprenderlas como una renovada forma de violencia en el espacio. Desde este enfoque, analizamos las prácticas estatales a partir de identificar dos dimensiones de análisis: a) los territorio en disputa: la producción de aquellos espacios en conflicto en El Impenetrable focalizando en las prácticas vinculadas a la cuestión de la tierra pública y la orientación de la política sobre el bosque nativo; b) los territorios seguros: la producción de aquellos espacios naturales protegidos a partir de la acción estatal; y finalmente, c) las redes de penetración/circulación: la planificación y construcción material y simbólica de las redes de infraestructura vial.

En cuanto a la estrategia metodológica, realizamos un análisis de documentos estatales, principalmente el Master Plan El Impenetrable (2016) implementado por el gobierno del Chaco, y fuentes periodísticas. Además, utilizamos imágenes sobre infraestructuras turísticas producidas durante el trabajo de campo durante un viaje al Parque Nacional El Impenetrable en 2022. Al decir de Ferguson y Gupta (2022), tanto académicos, periodistas, funcionarios, activistas como ciudadanos imaginaron y habitaron los Estados y las prácticas estatales. En este sentido, el propósito de analizar campañas propagandísticas y de promoción turística se fundamenta en que estas operan como materialidades significantes de los efectos territoriales y, en su dimensión simbólica, son parte constitutiva de las prácticas espaciales que desplegó el Estado provincial sobre la región.

Estado, territorio y violencia

El avance territorial del Estado, lejos de ser un proceso neutral, se manifiesta con un carácter inherentemente violento tal como lo sugiere la hipótesis central de este trabajo que vincula las prácticas espaciales con la organización de las intervenciones estatales para la acumulación de capital y la producción de violencia en el territorio. En este sentido, sostenemos que las prácticas espaciales estatales deben considerarse como un continuum histórico y relacional propio de la sociedad capitalista, donde la violencia, siguiendo la perspectiva de Walter Benjamin (2009), persiste más allá de los regímenes políticos.

Sobre la conceptualización de violencia en el espacio, existen aportes a partir de la geografía crítica que problematizan la conformación de las dinámicas, las normatividades y las construcciones de nuevas percepciones por parte de los sujetos (Salamanca Villamizar y Colombo, 2019). Estos abordajes proponen nuevas definiciones de violencia: ya no es necesario pensar en la destrucción sino la construcción de nuevos órdenes sociales y políticos, formas de pensar, relacionarse y situarse en el mundo (Salamanca Villamizar y Colombo, 2019; Salamanca Villamizar, 2015).

Con el objeto de diferenciar la región de El Impenetrable dentro del contexto nacional, el Estado provincial, conjuntamente con otros actores sociales, han promovido diversas discursividades y formas selectivas de intervención. Estos imaginarios geográficos no sólo reflejaron representaciones de ese territorio, sino que operaron como mecanismos de estructuración de la vida social y política de sus habitantes, especialmente porque definieron y orientaron prácticas espaciales y relaciones de poder. En sociedades capitalistas como las nuestras, la matriz de intervenciones sobre el hábitat rural está construida socialmente desde parámetros hegemónicos asociados con una organización racional basada en la importancia de la técnica.

Esta problematización se enriquece con la perspectiva de Henri Lefebvre (2013), cuyo análisis permite destacar la centralidad del Estado y la violencia del capital. Para este autor, el modo de producción capitalista se distingue por la colonización del espacio a través de lógicas cuantificables y mercantilizadas. En este contexto, el espacio abstracto se erige como la forma espacial dominante en el capitalismo, definido por su carácter instrumental y su disociación de los procesos de producción y explotación constitutivos de la economía capitalista. Este análisis nos conduce a reflexionar sobre la implicancia no sólo de los procesos de urbanización en el marco de ciudades modernas sino de la impronta de la lógica del capital en un marco natural o donde predomine –como en nuestro caso– la patrimonialización del bosque nativo como rasgo distintivo. Sin duda, la perspectiva lefebvriana nos habilita a problematizar las relaciones entre la abstracción de la naturaleza y la racionalidad implícita en el capitalismo que la convierte en un espacio social.

De este modo, abordamos de manera sucinta las estrategias selectivas de intervención estatal que orientan y organizan lugares, escalas y territorios singulares requeridos y valorados para el intercambio de ciertas mercancías auténticas. Tal como menciona Lefebvre, “la producción del espacio se efectúa con la intervención del Estado, que actúa según las intenciones del capital, aunque parezca no obedecer sino a las exigencias racionales de la comunicación entre las diferentes partes de la sociedad o a los requerimientos de un crecimiento conforme a los intereses del conjunto de los usuarios” (Lefebvre, 2013, p. 406).

En línea con Lefebvre, también revisamos los debates y las discusiones en torno a la incorporación de la variable espacial en los abordajes sobre el Estado que presentan Salamanca Villamizar, Astudillo Pizarro y González (2022). Estos autores van a recorrer y analizar un conjunto de campos teóricos en donde en la medida que exploran abordajes referidos al rol del Estado. Parten del diagnóstico que, desde la década de los 90 pero especialmente desde las dos primeras del siglo XXI, el contexto neoliberal produjo un escenario de transnacionalización que reconfigura las competencias estatales, las identidades y la mayoría de los procesos sociales. En este recorrido, advierten que existe un conjunto de miradas que deja de lado los aspectos referidos a las dinámicas espaciales de las intervenciones; no porque en la literatura no se considere el vínculo entre el Estado y el territorio sino porque no se ha sabido precisar las múltiples escalas y temporalidades en la que los Estados son experimentados.

En este sentido, Salamanca Villamizar, Astudillo Pizarro y González (2022) proponen tres dimensiones analíticas. En primer lugar, abogan por localizar al Estado dentro de procesos más amplios que gobiernan las conductas sociales. En segundo lugar, identifican las agencias de los actores sociales en su afán de cuestionar las funciones tradicionales de los Estados. Por último, los autores consideran que es relevante identificar y distinguir de qué manera convergen escalas temporales y espaciales divergentes. Más que una gramática del poder, estos autores recogen una cartografía del poder, esto es, un conjunto de discusiones que otorgan al Estado un carácter abierto, no monolítico, multiescalar y multiagencial. Aquella figura del soberano en la filosofía política referida al Leviatán pierde fuerza porque el poder de la arena estatal se reconfigura por completo.

Finalmente, Brenner y Elden (2022) realizan una excelente relectura de Lefebvre identificando de qué manera las estructuras territoriales del poder se reconfiguran evidenciando las relaciones co-constitutivas entre territorio y poder estatal. Al mostrar estas distinciones –pues se supone que las dimensiones territoriales del Estado son en sí mismas ostensible en el análisis como en términos empíricos–, los autores puntualizan en el rol estatal de la producción de espacio en sociedades capitalistas. En efecto, Brenner y Elsen acuerdan en que los Estados durante la modernidad recrean o performan relaciones sociales a partir de la espacialidad transformando así “los paisajes político-económicos heredados” (Brenner y Elden, 2022, p. 72). El papel gravitante de la producción de espacio estatal garantiza, al mismo tiempo, la dominación política, la reproducción del capital y la supervivencia de sus intereses disímiles contextualmente, como veremos a continuación en el análisis.

Otro de los conceptos que nos resultan pertinentes para comprender las prácticas espaciales en su vinculación con la organización de las intervenciones estatales y la producción de violencia en el territorio es la de “trampa territorial” (Brenner y Elden, 2022). Para los autores esta noción lefebvriana permite aludir a la lógica fetichista inducida desde prácticas espaciales y, al mismo tiempo, al ocultamiento o enmascaramiento implícito de las intervenciones espaciales del Estado. Como expresan los autores: “dentro de las burocracias a gran escala de la tecnoestructura estatal, sugiere Lefebvre, las representaciones mistificadas sirven para mejorar las capacidades del Estado en forma de intervención estratégica cada vez más audaces y de mayor alcance en los paisajes de la acumulación del capital” (Brenner y Elden, 2022, p. 93). De allí la importancia de analizar campañas propagandísticas y de promoción turística que constituyen epítomes de las estrategias de ocultamiento por las cuales el Estado produce territorio. Por ello, es gravitante comenzar desenmascarando las planificaciones estatales, como veremos a continuación, en las que se asienta en el presente para producir la violencia en el espacio.

La Campaña del Oeste: la colonización de El Impenetrable

El Impenetrable chaqueño, a pesar de su denominación –afirman Borrini y Schaller (1981) –, ha sido permanentemente un espacio de circulación, tensión y disputa, desde el período hispánico. El trazado de caminos y el asentamiento de poblaciones indígenas y criollas demarcan un territorio dinámico, habitado con sus distintos ritmos de ocupación. No obstante, el proceso de ocupación y colonización se inició desde la segunda mitad del siglo XIX a través de población migrante de Salta, Santiago del Estero y del interior del Chaco.

En los años setenta del siglo XX, El Impenetrable chaqueño era la única y extensa área fiscal en donde no se habían implementado proyectos de ocupación por parte del Estado Nacional. La visibilización de El Impenetrable como un territorio vacío se formuló durante la tercera presidencia de Juan Domingo Perón iniciada en octubre de 1973, en el marco del Plan Trienal. Si bien El Impenetrable había sido demarcado a partir de la década del treinta en las diferentes zonas catastrales durante la etapa territoriana (1872-1951), también lo será luego de la provincialización. Desde 1951 existe un consenso en el reconocimiento de los límites y las zonas, sin un trabajo de avanzada sobre el territorio. Durante estos años la presencia de la práctica estatal desarrolla una acción esporádica, tenue, dispersada en el tiempo y materializada en la presencia de colonos y comerciantes, promovida por sobre otros actores, principalmente las poblaciones originarias wichí y qom. El proceso de integración y modificación acelerada del espacio se inició durante la década del setenta cuando el gobernador Deolindo Felipe Bittel proyectó la ocupación del área y su colonización efectiva (Bageneta, 2015; Beck, 1992; Almirón, 2023).

Durante la dictadura cívico-militar (1976-1983), se desarrollaron importantes cambios en torno a las estrategias y las formas de aplicar la política agraria e instrumentar la violencia en el espacio. En tal sentido, la colonización de las tierras libres y fiscales a partir del desmonte intensivo en El Impenetrable se convirtió en un tema de relevancia tanto para la administración nacional como provincial. Durante esta etapa, la región se construyó espacialmente como un territorio estratégico desde dos dimensiones: por un lado, desde lo político, la conformación de espacios seguros y controlados por parte del Estado nacional era una prioridad. El objetivo era combatir a la subversión representada en organizaciones políticas-armadas, campesinos e indígenas movilizadas en la región. El aparato de represión y persecución en Chaco se desarrolló a través de la Triple A y los grupos de tareas durante la dictadura cívico-militar, estableciendo pueblos y construyendo zonas estratégicas en el territorio. Esta perspectiva, será central para comprender la dinámica y la fuerza que tienen los discursos de la cúpula militar. Por otra parte, desde lo económico y productivo: tiene como propósito establecer las lógicas de asentamiento y distribución del suelo para convertirla productivamente viable a la inversión y explotación de los recursos naturales a partir de la acción e inversión estatal. Para ello, era fundamental la llegada y el establecimiento de inversiones privadas en diferentes espacios.

La Campaña del Oeste proyectaba la incorporación productiva de la zona occidental del Chaco mediante explotaciones ganaderas altamente capitalizadas, en un territorio en donde la explotación era mayormente criolla. Las dificultades que planteó el aprovechamiento de las tierras de El Impenetrable requería del Estado chaqueño, esto es, de la realización de un conjunto de obras complementarias y una reforma de fondo del régimen legal de adjudicación de tierras fiscales para adaptarlo a los requerimientos del proyecto.


Figura 1.
Cartografía de la Campaña del Oeste
Fuente: Revista Redacción (1979)

La Campaña del Oeste iniciada en 1976 constituía un programa más ambicioso que buscaba la transformación económica de la provincia a través de una corriente de inversiones para la adquisición de tierras fiscales y el desarrollo de empresas ganaderas capitalizadas en la zona de El Impenetrable (Fig. 1). La ejecución del proyecto también debía servir como instrumento de propaganda (Fig. 2) dentro del plan global de insertar al Chaco en los mercados comerciales y financieros nacionales e internacionales. La habilitación de las tierras en la zona árida requería la realización de un amplio conjunto de obras complementarias, especialmente la mejora de caminos existentes y la planificación de caminos pavimentados y de penetración. Pese a que el proyecto original sólo se completó parcialmente, las tareas desarrolladas entre 1976 y 1978 en la zona de El Impenetrable alcanzaron una magnitud excepcional y generaron una nueva cartografía del poder (Salamanca Villamizar, Astudillo Pizarro y González, 2022).


Figura 2.
Caricatura de Antonio Facundo Serrano construyendo el Chaco con ladrillos
Fuente: Arancibia (1977)

El objetivo de tal política desde lo propagandístico y lo productivo fue lograr la ocupación plena del territorio. La creación de asentamientos y la realización de inspecciones y mensuras en estos años era expresión de la mercantilización del territorio y la necesidad imperiosa de avanzar y consolidar puntos estratégicos de ocupación. Se destaca la creación de la localidad de Fuerte Esperanza en 1978 en el paraje La Bomba, lugar conocido por encontrarse allí el equipo para la extracción de agua. Este acontecimiento fue analizado como un hito dentro del proceso de colonización: significó la creación de un pueblo estratégico (Colombo, 2019a, 2020) orientado a la seguridad y el control territorial.

Estas acciones propagandísticas fueron desarrolladas por las fuerzas armadas con el objetivo de lograr el consenso y el acompañamiento de la sociedad civil. Colombo (2019b) identifica estas directivas como mecanismos de construcción de legitimidad en los medios gráficos controlados por el gobierno. En este marco, la denominada acción cívica era una pieza fundamental para lograr consolidar la imagen de un territorio civilizado en El Impenetrable. En cuanto a la espacialización del Estado en el territorio, los trabajos de la Brigada VII a partir de la Campaña del Oeste señalaban la construcción de instalaciones de uso común:

En una labor que excede el marco puramente profesional, el Ejército Argentino, en ejercicio de una obra que históricamente le es propia, desarrolla su acción civilizadora en los más remotos lugares de la extensión nacional. Esta vez, es la Séptima Brigada de infantería que por intermedio de la Compañía de Comunicaciones 7, ha llevado al corazón mismo del El Impenetrable, la avanzada de la cultura, de su nomenclatura castrense, sanidad, el deporte y la fe, para más de 25.000 habitantes en su casi totalidad aborígenes, que se sienten de hoy en más, parte de este suelo, recordados por aquellos que tienen el privilegio de vivir en las urbes confortables, y que por sobre todo, siente que se les brinda el derecho a una vida más digna y el acceso a las posibilidades del futuro. A esta labor pionera, el Ejército Argentino, con la ascética sobriedad la llama simplemente Acción Cívica (Cuando los soldados empuñan la cuchara de albañil, 1977, pp. 10-11).

La homogeneización del territorio bajo una narrativa específica estableció nuevos mecanismos de control. Así, la creación de asentamientos, el racionamiento y el resguardo de los recursos forestales a través su estudio sistemático junto con la conservación de áreas naturales y la acción en el territorio por parte del Ejército nos permite reconstruir a la Campaña del Oeste considerándola el antecedente central de las actuales formas de producir espacio y violencia mediante la construcción de territorios seguros. Lo que prevalecía en este dispositivo de modernización del territorio (Ferrero, 2025) fue el propósito de vencer el considerado desierto verde a partir de una normativa que representó el avance del capitalismo en los márgenes y reducía los conflictos en zonas de frontera. De este modo, la colonización orientó una estrategia de dominación a largo plazo y aseguró la permanencia de la población en lugares neurálgicos a pesar que las disputas territoriales no cesaron desde las organizaciones indígenas y criollas, incluso hasta el presente (Colla, 2018).

El Master Plan El Impenetrable: su turistificación

Concluida la Conquista del Oeste, el Impenetrable chaqueño adquirió nuevamente relevancia en términos de acumulación de capital, permitiendo su integración a la estructura productiva nacional. En el siglo XXI tanto la planificación del Estado nacional como provincial otorgaron potencialidad económica dentro de renovados esquemas de desarrollo asociado esta vez a la conservación del monte nativo y al turismo de naturaleza. Al mismo tiempo que se expandió notablemente la frontera agroganadera por la deforestación (Sotelo, Pérez y Balbi, 2024), emergieron en este periodo nuevos sentidos que enfatizaron desde lo ambiental la importancia de El Impenetrable como parte del corredor biológico del Chaco seco. Al decir de Ferrero (2025, p. 37), las áreas protegidas “no solo construyen territorialidades, sino que son ellas mismas construidas por las formas en que los territorios son previamente pensados y planificados”. Es decir, en un contexto de transformaciones agrocapitalistas y técnicas más amplias, los proyectos políticos heredan y configuran un entramado complejo de relaciones de poder que permiten explicar las intervenciones territoriales a partir de la creación del Parque Nacional El Impenetrable.

La Estancia La Fidelidad se transformó en un área natural protegida dependiente de la Administración de Parques Nacionales, luego de la muerte de su propietario de origen italiano, Manuel Roseo, en el año 2011. El asesinato de Roseo (Peiró, 2018) marcó un gozne en la propiedad de unas 259 mil hectáreas de monte virgen situada entre los ríos Teuco-Bermejo y Bermejito. El territorio abandonó el régimen estanciero para convertirse a los tres años en un área natural protegida[1]. Si bien no se sabe con exactitud la suerte que corrió el resto del territorio de la estancia que atravesaba el río hasta llegar a la provincia de Formosa, unas 148 mil hectáreas en suelo chaqueño pasaron a formar parte de la Administración de Parques Nacionales (APN). A partir de la sanción de la Ley 26.996 en 2014, se delimitó geográficamente el dominio y la jurisdicción, y se creó uno de los últimos parques nacionales. En un primer momento, se proyectó que la nueva área protegida se llamaría también de igual modo que la estancia, pero las decisiones estrechamente vinculadas al marketing turístico decidieron que el parque llevara el nombre de El Impenetrable (Tiddi, Heinnonen, Quiroga y López, 2014).

Así, El Impenetrable como región circundante al parque nacional se incorporó a dinámicas de reterritorialización de la cual participaron múltiples actores e intereses heterogéneos. En este marco, la gestión de Domingo Peppo, entre 2015-2019, implementó varias políticas públicas y dispositivos de regulación consolidando un proceso primigenio de turistificación en El Impenetrable que ya había iniciado antes[2]. En este periodo, se destaca la puesta en marcha del denominado Master Plan El Impenetrable, Plan Integral de Desarrollo Turístico y Gestión Sostenible en El Impenetrable, que el gobierno provincial implementó desde el año 2016 en el marco de una planificación turística más general. Luego estas decisiones serían continuadas por los gobernadores Jorge Capitanich (2019-2023) y Leandro Zdero (2023-) con grados variables de gestión.

La financiación del Master Plan como tecnoestructura estatal implicó una inversión de más de 220 millones de pesos (Ministerio de Producción y Desarrollo Económico Sostenible, 2017). Se destacan los fondos provinciales para la elaboración y ejecución del plan, fondos nacionales a través de programas y proyectos específicos relacionados con el turismo y el desarrollo sostenible, fondos de organismos Internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), otros para apoyar proyectos de promoción del desarrollo turístico en la región como los provenientes del Consejo Federal de Inversiones (CFI).

Durante esta etapa, el gobierno provincial publicó un documento que se instituyó como la planificación maestra en torno al desarrollo turístico en El Impenetrable (Gobierno del Chaco, 2017). Allí fue representado desde una metáfora espacial: “un océano verde y misterioso donde la naturaleza se encuentra con las culturas originarias” (Gobierno del Chaco, 2017, p. 2). La planificación se complementó con diversas piezas comunicacionales (Instituto de Turismo del Chaco, 2017) que permitieron al gobierno la difusión mediática del proyecto, especialmente tendiente a buscar inversiones y promover a la región, como antes se hizo durante la Campaña del Oeste.


Figura 3.
Cartografías de turistificación e inversión en El Impenetrable
Fuente: Instituto de Turismo del Chaco, 2017.


Figura 4.
Cartografía de turistificación e inversión en El Impenetrable
Fuente: Instituto de Turismo del Chaco, 2017.

Este proyecto de intervención territorial formalizó las agencias del Estado provincial dentro de lo para nosotros es una tercera avanzada histórica (Quevedo y Giordano, 2021). El propósito del Master Plan El Impenetrable se centró en dos dimensiones: a) una dimensión económica: la planificación buscó impulsar el desarrollo turístico de la región, valorizando la biodiversidad natural y cultural. Además, se promovió discursivamente el impacto laboral del turismo en las poblaciones locales; y, b) otra dimensión política: por una parte, el gobierno provincial estableció estrategias de gestión que aseguren la conservación de los recursos naturales y culturales de la zona. De allí que fomentó –también discursivamente– la participación activa y esencializada de los habitantes locales en la gestión y el desarrollo turístico como guardianes del monte nativo; y por otra parte, el ordenamiento territorial (Fig. 3 y 4) como la generación de una cartografía del poder (Salamanca Villamizar, Astudillo Pizarro y González, 2022) que planificó pequeñas infraestructuras (cartelería, señaléticas, centro de interpretaciones, refugios de monte, etc.) a lo largo de la ruta 9 así como en los accesos al Parque Nacional El Impenetrable (Fig. 5 y 6). Esa nueva cartografía también integró visualmente territorios antes disputados, transformándolos en áreas protegidas y reservas comunitarias. Ejemplo de ello es la Reserva Grande, zona de alta conflictividad con las poblaciones originarias. De esta manera, el Parque Nacional El Impenetrable, las reservas comunitarias indígenas reconocidas tras la lucha de los tres pueblos (Reserva Grande y Meguesoxochi), y los parques provinciales Loro Hablador y Fuerte Esperanza reconfiguran la región. Este proceso reinventa y valoriza El Impenetrable como destino turístico de naturaleza orientado a segmentos socioeconómicos medios y altos (Quevedo, Giordano y Soler, 2025).

Desde entonces, el Estado provincial fortalece este nuevo mecanismo de gobernanza ambiental en torno a la figura de parque nacional, del cual participan activamente distintos actores empresariales y transnacionales tanto en la necesidad de patrimonializar del monte chaqueño como orientar el turismo como forma dominante de desarrollo sostenible. Es en esta línea, tal como proponen Ferguson y Gupta (2022) sobre la “gubernamentalidad neoliberal”, recuperamos también las pretensiones institucionales de organismos técnicos, fundaciones y ONG de acoplarse a las prácticas estatales, lo que autores denominan como “abarcamiento del Estado”. Pues, la estatalidad es un conjunto complejo y disperso de instituciones, prácticas y discursos de los que participan otros actores. Ejemplo de ello, es la vocación ecologista de las fundaciones internacionales que pasan a disputar el control territorial a partir de la cogestión de las áreas protegidas (Núñez, Aliste y Martínez-Wong, 2023). La Fundación Rewilding Argentina, productora de nuevos sentidos sobre “la Naturaleza” (Soler, Quevedo y Giordano, 2024), es un eslabón clave en la creación del Parque Nacional El Impenetrable, consolidando la articulación con la agenda estatal provincial y los procesos de reterritorialización transnacional que involucra en el caso que analizamos (Quevedo, Giordano y Soler, 2025). El cuidado de la biodiversidad y la creación de áreas protegidas como territorios seguros se convierten ahora en un mecanismo novedoso para el Estado provincial tendiente a la obtención de plusvalías a partir de los servicios ecosistémicos altamente valorados en la escala global (CFI, 2023).


Figura 5.
Collage de Domingo Peppo construyendo el Chaco con inversiones turísticas sostenibles
Revista Mensajero turístico, 2016.


Figura 6.
Señaléticas e infraestructura financiada por el BID para el Master Plan, hoy arruinadas por el sol
Fuente: fotografía de los autores.

Dentro de las nuevas dinámicas territoriales asociadas a la creación del nuevo parque nacional, las intervenciones e infraestructuras son variadas y dan cuenta del acondicionamiento del territorio para el disfrute de otros y no de los pobladores locales. En este punto, es necesario retomar los aportes de Lefebvre para quien, con el capitalismo, “las redes de transporte ilustran el consumo productivo porque, de un lado, sirven para el desplazamiento de personas y cosas dentro de los circuitos de intercambio y, por otro, porque suponen una inversión global de conocimiento en una realidad social” (Lefebvre, 2013, p. 379). En la dinámica del turismo, el mejoramiento de los accesos viales y las redes de infraestructura son aspectos centrales conjuntamente al imperativo de atraer inversiones privadas que “oxigenen financieramente” (Fig. 6) el desarrollo productivo “sostenible” emprendido. Tal como afirma Lefebvre (2013), con las rutas y las redes de intercambios, tanto de personas como de mercancías, conectan los lugares de trabajo y de ocio al costo de trastocar la realidad cotidiana de los habitantes.

Al igual que la relevancia que adquiere la infraestructura vial de la Campaña del Oeste, el Master Plan contempló la proyección de la pavimentación y la construcción de obras básicas de la ruta provincial 9 (Fig. 7), infraestructura esencial dentro de los procesos de turistificación para que los visitantes lleguen a los circuitos y consuman las experiencias ofrecidas. El Impenetrable ya no es un territorio con recursos naturales que hay que racionalizar, sino que es ahora un territorio con bosque nativo protegido para visitar porque “la naturaleza se brinda todo el año”, como expresa la cartelería oficial (Fig. 8).


Figura 7.
Cartel de obra publicitando la obra de infraestructura vial
Fuente: fotografía de los autores


Figura 8.
Cartelería del MPEI con una imagen de mujer indígena cocinando y la leyenda “la naturaleza se brinda todo el año”
Fuente: fotografía de los autores

La creación del Parque Nacional El Impenetrable impone una lógica externa anclada en las ideas de conservar, proteger y turistificar el monte nativo que desplazan o restringen las formas de habitar y utilizar el espacio por parte de las poblaciones locales. Así, y retomando la perspectiva de Lefebvre (2013), la violencia se torna fundamentalmente una práctica espacial porque el modo de producción capitalista tiende a imponer un espacio abstracto mediante la cuantificación, la mercantilización y la homogeneización del territorio. Esta imposición, inherente a la lógica del capital, implica una violencia estructural al separar el espacio de los procesos sociales y desposeer a las comunidades locales de sus espacios vividos, donde se tejen relaciones, prácticas y significados.

Conclusiones

Este trabajo abordó las prácticas estatales y espaciales, analizando cómo la violencia fue una constante que se perpetuó mediante la reorganización y producción del territorio en El Impenetrable.

En primer lugar, exploramos algunos debates conceptuales para espacializar la teoría política y desnaturalizar los supuestos geográficos de la estatalidad capitalista. Estas problematizaciones nos permitieron abordar los procesos territoriales que han moldeado la región de El Impenetrable en los últimos casi cincuenta años desde tres componentes interrelacionados: territorios en disputa, territorios seguros y caminos de penetración/circulación. En esta ocasión nuestro estudio invitó a repensar la relación entre Estado, territorio y violencia, trascendiendo los clivajes de análisis tradicionales y reconociendo las formas singulares en que cada Estado organiza y produce la violencia en el espacio conjuntamente con otros actores y escalas.

En segundo lugar, al analizar la incorporación de El Impenetrable a la actividad productiva, hemos evidenciado la interrelación entre Estado y capital en la construcción de nuevas lógicas espaciales. La Campaña del Oeste, más allá de su aparente objetivo económico, revela una dimensión ambiental, política y social en la construcción de un territorio en disputa. Dicha construcción, impregnada de un espíritu de conquista sobre la naturaleza, sentó las bases para las posteriores intervenciones estatales. Tanto en las intervenciones estatales durante los años setenta como en el Master Plan El Impenetrable, se cristalizó una “trampa territorial” (Brenner y Elden, 2022) que se evidencia en la imposición de lógicas externas sobre el territorio, como las de los militares, los técnicos estatales, la ciencia ambiental o los agentes del turismo. Así, con la creación de un parque nacional, desde los objetivos trasnacionales de conservación, irrumpe como condensación de intervención en territorialidades preexistentes, habitadas, significadas y protegidas de formas diversas por las poblaciones locales.

En tercer lugar, al comprender las intervenciones estatales como prácticas espaciales, se supera la dicotomía entre gobiernos violentos y productivos, revelando las formas singulares en que cada Estado organiza su accionar territorial para garantizar la acumulación de capital y, consecuentemente, generar violencia en el espacio. La violencia no se limita a la coerción física o política directa, sino que se manifiesta en la organización y producción del espacio mismo, moldeando las posibilidades de existencia y las relaciones sociales. De allí, más que limitarnos a una dicotomía entre dictadura y democracia, este análisis ha revelado formas específicas de violencia dentro de los procesos de colonización y turistificación de El Impenetrable, el paso del territorio vacío al océano verde y misterioso, y el cambio de intervenciones territoriales que construían un Chaco con ladrillos a otro realizado con oxígeno del turismo. La construcción de imaginarios y relatos territoriales, lejos de ser procesos neutrales, legitiman estrategias de desarrollo y control vía conservación de la naturaleza que perpetúan la violencia con consecuencias sobre los bienes comunes y, particularmente, el uso o el acceso al bosque nativo por parte de los pobladores.

Finalmente, desde la perspectiva de la producción de espacio abstracto de Lefebvre revela cómo la naturaleza se transforma en un valor de intercambio dentro de la lógica capitalista, con un ritmo acelerado especialmente luego de la crisis socioecológica global que se agudiza con los efectos de la pandemia por covid-19. En este sentido, en un contexto de cambios agrocapitalistas y técnicos más amplios, los proyectos políticos heredan y configuran un entramado complejo de relaciones de poder que permiten explicar las intervenciones territoriales a partir de la creación del Parque Nacional El Impenetrable donde el bosque nativo es un recurso estratégico. Parafraseando a Lefebvre, un parque nacional es un espacio creado, modelado y ocupado por actividades sociales en el curso de un tiempo histórico; un espacio que renueva sus fronteras sociales y reproduce nuevas desigualdades territoriales mediante “el consumo voraz (que) termina masticando los restos de la naturaleza y del pasado” (Lefebvre, 2013, p. 140). Queda pendiente para futuras indagaciones abordar las estrategias de resistencias de las poblaciones locales a estos nuevos territorios protegidos y dispositivos de modernización territorial.

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Notas

(1) La tortura y el asesinato de Manuel Roseo y su cuñada estuvo vinculado a los intereses por la propiedad de la tierra, puesto que La Fidelidad era el latifundio más grande de la provincia del Chaco y una de las 10 estancias más extensos del país.
(2) El interés económico bajo una lógica de mercantilización de la naturaleza en la región se ve intensificado desde el 2014 donde comienza la exploración minera en búsqueda de los denominados minerales raros en diversos puntos del territorio, como lo evidencia la actividad de la empresa New Phoenix. En 2016, es importante señalar que este territorio también formó parte de la valorización de tierras promovida a nivel nacional por el Plan Belgrano. En esta etapa, enmarcados en el Plan Estratégico de Turismo Sustentable Chaco Explora 2015 y dentro de la promoción de la marca “Chaco, el secreto de Argentina”, la implementación del Master Plan El Impenetrable se inscribió dentro de una estrategia turística regional más amplia que, busca valorizar e implementar infraestructura en el corredor de las denominadas “3 I” (Iguazú, Impenetrable e Iberá) en el NEA.

Notas de autor

(*) Adrián Alejandro Almirón. Doctor en Humanidades y Artes (Universidad Nacional de Rosario). Profesor y Licenciado en Historia (Universidad Nacional del Nordeste). Docente investigador de la Universidad Nacional del Nordeste, con lugar de trabajo en la Facultad de Humanidades y el Instituto de Investigaciones Geohistóricas. Profesor en las carreras de Comunicación Social e Historia de la Facultad de Humanidades (UNNE). Ha publicado artículos y capítulos de libro referidos a política de tierras en Chaco.

Roles de autoría: 4. Conceptualización; 5. Curaduría de datos; 6. Escritura - revisión y edición; 7. Investigación; 8. Metodología; 10. Redacción - borrador original; 14. Visualización.

https://orcid.org/0000-0002-6533-7259

almiron.historia@gmail.com

(**) Cecilia Mercedes Quevedo. Doctora en Ciencia Política (Universidad Nacional de Córdoba) y Licenciada en Ciencia Política (Universidad Nacional de Villa María). Investigadora Adjunta de CONICET con lugar de trabajo en el Instituto de Estudios en Comunicación, Expresión y Tecnologías (IECET). Docente de la Facultad de Ciencias de la Comunicación (UNC). Directora del Programa de Estudios sobre capitalismo, conflictos territoriales/socioambientales y políticas públicas y codirectora del Proyecto El giro sustentable. Discursos, prácticas y políticas orientadas a la sustentabilidad en las provincias de Córdoba y Chaco (2014-2027). Ha publicado en coautoría Neo-colonial urbanism in three intermediate Argentinean cities (International Planning Studies, 2025) y El Impenetrable chaqueño como construcción etnocartográfica (Rumbo Sur-IIGHI, 2025).

Roles de autoría: 4. Conceptualización; 5. Curaduría de datos; 6. Escritura - revisión y edición; 7. Investigación; 8. Metodología; 10. Redacción - borrador original; 14. Visualización.

https://orcid.org/0000-0001-6964-1349

cecilia.quevedo@unc.edu.ar

Información adicional

CÓMO CITAR: Almirón, A. A. y Quevedo, C. M. (2025). El Impenetrable chaqueño: violencia, políticas espaciales y territorio ambivalente. A&P Continuidad, 12(22), doi: https://doi.org/10.35305/23626097v12i22.515

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